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lunes, 15 de febrero de 2016

El fraude del Acuerdo Transpacífico

Kuala Lumpur, Malasia. El Acuerdo Transpacífico de Asociación para la Cooperación Económica (TPP, por su sigla en inglés), que se negoció en Atlanta, Estados Unidos, en octubre de 2015 y se firmará en Auckland, Nueva Zelanda, en este mes de febrero, privilegia a los inversores extranjeros e impone costos sustanciales a los países socios.
Jomo Kwame Sundaram*/Inter Press Service
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Calificado de acuerdo comercial “modelo” del siglo XXI, es fundamental determinar qué beneficios se pueden esperar del TPP y si éstos superan sus costos.

Escasos beneficios comerciales

Principalmente mediante el uso de modelos de equilibrio general computable de metodología discutible, todos los estudios realizados hasta la fecha proyectan reducidos beneficios directos del crecimiento económico producto de la liberalización comercial del TPP.
Los beneficios netos reales pueden ser aún menores, si no negativos, ya que muchos de los supuestos en los ejercicios de proyección no están en el acuerdo comercial definitivo.
Con el fin de argumentar a favor del TPP, algunos estudios buscaron los beneficios en otros ámbitos, principalmente de la supuesta inyección de la inversión proyectada, sin tener en cuenta los costos o presentándolos como beneficios.
El estudio más citado fue publicado en 2014 por el conocido defensor de la globalización estadunidense, el Instituto Peterson de Economía Internacional.
A los modelos económicos les ingresaron diversas disposiciones previstas del TPP como si fueran simples reducciones de costos, sin darle consideración alguna a los riesgos de corrección a la baja y a los costos, por ejemplo, debido a la reducción de la autonomía nacional en la reglamentación como resultado del acuerdo. Como tales, los costos no están incluidos y no proporcionan una evaluación real de costo-beneficio.
Al excluir costos fundamentales, los defensores del TPP exageran los beneficios comerciales proyectados al asegurar la existencia de beneficios dudosos. Por ejemplo, consideran las disposiciones para ampliar los derechos de propiedad intelectual (DPI) como reducción de costos que incrementarán el comercio de los servicios.
Las disposiciones que permiten a los inversores extranjeros demandar a los gobiernos en tribunales privados o que socavan el régimen bancario nacional son vistas como una reducción de costos que fomentan el comercio, lo que ignora los costos y riesgos que implica pasar por alto la regulación nacional.
El estudio asegura que habrá enormes beneficios debido a la presunción de que el TPP generará mayores exportaciones al reducir los costos fijos que tiene el ingreso a los mercados extranjeros.
Aunque no existe una base analítica para esos enormes beneficios, se supone que la mitad del impacto del acuerdo se deberá a la reducción de los costos comerciales fijos.
Si los modelos utilizados emplearan métodos convencionales para calcular los beneficios obtenidos del comercio, los resultados habrían sido mucho más reducidos, según el único estudio del gobierno de Estados Unidos sobre las consecuencias del TPP.

Fantásticas consecuencias en la inversión extranjera

Los demás beneficios que proyecta el estudio del Instituto Peterson refieren principalmente al auge de la inversión extranjera directa (IED).
El análisis supone arbitrariamente que cada dólar de IED en el bloque del TPP generará un ingreso adicional anual de 33 centavos, dividido en partes iguales entre los países de origen y los destinatarios, sin que haya una teoría económica, procedimiento de modelado o evidencia empírica que apoye este supuesto.

Míseros beneficios

El estudio exagera enormemente los beneficios que se derivan del TPP.
Mientras que la mayoría de sus conclusiones carecen de justificación, los únicos beneficios cuantificados en consonancia con la teoría económica y la evidencia más aceptadas son los beneficios arancelarios que conforman una parte desconocida pero muy pequeña de los beneficios proyectados.
Los beneficios son mucho menores de lo que aseguran los gobiernos del TTP. Menos de 25 por ciento de los mismos se pueden considerar seriamente. Incluso a éstos hay que compararlos con los costos que el estudio ignora convenientemente, así como con los detalles reales del acuerdo definitivo. Huelga decir que, por la misma razón, es necesario descontar las ganancias de los países calculadas de forma similar.
Aun sin ajustar, los beneficios son pequeños en relación con el producto interno bruto de las economías asociadas al TPP. Asimismo, si bien los beneficios comerciales proyectados demorarán una década en concretarse, los principales riesgos y costos serán más inmediatos. Ellos equivalen a beneficios únicos y no tienen beneficios anuales recurrentes, es decir, no elevan las tasas de crecimiento de las economías.
La distribución de los beneficios no fue suficientemente analizada en estos ejercicios. Si se destinan principalmente a unas pocas empresas grandes y los demás cargan con las pérdidas, entonces el TPP exacerbaría la desigualdad.
¿Ganancia neta o pérdida?
El TPP se interna mucho más de lo necesario en la forma en que los gobiernos operan para facilitar el comercio. Estas “disciplinas” restringen considerablemente el espacio político que necesitan los países para acelerar el desarrollo económico y proteger el interés público.
Los escasos beneficios proyectados hacen que sea fundamental tener en cuenta la naturaleza y la escala de los costos que ignoran todos los ejercicios de modelos disponibles. El TPP impondrá costos directos, por ejemplo, mediante la ampliación de los DPI y al bloquear o retrasar la producción y la importación de los productos genéricos.
El mecanismo de solución de controversias entre inversores y el Estado que propone el TPP permitirá a los inversores extranjeros demandar a los gobiernos ante tribunales extranjeros si los inversores consideran que las normas estatales reducen sus ganancias futuras previstas, aun cuando esas normas sean de interés público. Como ya existe el seguro privado con este propósito, el mecanismo es completamente innecesario.
Jagdish Bhagwati, un destacado defensor de la liberalización comercial, junto con otros, criticaron duramente la inclusión de este tipo de disposiciones no comerciales en acuerdos decididamente de libre comercio.
En lugar de ser el acuerdo regional de libre comercio que se asegura, el TPP parece ser “un régimen de comercio gestionado que pone los intereses de las corporaciones en primer lugar”.
El TPP, que ofrece limitados beneficios cuantificables derivados de la liberalización comercial, integra un paquete que minará de manera fundamental el interés público. En esta etapa los beneficios netos para los socios del acuerdo están en duda.
Sólo una contabilidad completa y adecuada basada en el texto íntegro del TPP puede resolver esta cuestión clave.
De hecho, el TPP ya se utilizó para tratar de acabar con la Ronda de Desarrollo de Doha –las negociaciones comerciales multilaterales celebradas en esa ciudad de Qatar en 2001–, pero también podría socavar el multilateralismo de manera más amplia en un futuro cercano. (Traducción de Álvaro Queiruga)
Jomo Kwame Sundaram*/Inter Press Service
*Exsecretario general adjunto responsable de Análisis del Desarrollo Económico en el sistema de la Organización de las Naciones Unidas. En 2007 obtuvo el premio Wassily Leontief por expandir las fronteras del pensamiento económico

miércoles, 3 de febrero de 2016

El gobierno consuma otra gran traición

El gobierno mexicano ya firmó el Acuerdo de Asociación 
Transpacífico


El gobierno de México, representado por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, firmó ya el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) que desde 2012 comenzó a negociar con 11 naciones de Asia, Oceanía y América.
Sin embargo, el acuerdo no entrará inmediatamente en vigor porque cada país asociado comenzará un proceso legislativo interno para que sea ratificado y en el caso de México corresponde al Senado de la República hacer el análisis y aprobación correspondientes, informó la Secretaría de Economía (SE).
De no lograrse que el ATP sea ratificado por los 12 países que lo negociaron, entonces entrará en vigor al término de dos años contados a partir de su firma y si es aprobado en 6 países que acumulen 85 por ciento producto interno bruto (PIB) de todo el grupo, entre los que se prevé que debe estar incluido Estados Unidos.
La firma del acuerdo se concretó en Auckland, Nueva Zelanda, alrededor de las 17 horas del jueves 4 de febrero, tiempo local. Guajardo suscribió el documento junto con los ministros de Comercio de Nueva Zelanda, Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, Perú, Singapur y Vietnam. Los ministros, según la SE, "expresaron su beneplácito por la culminación del proceso de negociaciones del tratado comercial más novedoso por su nivel de ambición, amplitud de temas y altos estándares, y que orientará las negociaciones comerciales internacionales en las próximas décadas".
El tratado, según el gobierno federal, representa la estrategia de comercio e inversión de México respecto a la región Asia-Pacífico, considerada como la de mayor crecimiento en los próximos 25 años. El país podrá acceder a seis mercados nuevos con los que no tenía tratado comercial alguno (Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelandia, Singapur, Vietnam), que en conjunto representan 155 millones de potenciales consumidores, pero también se pretende fortalecer la integración con Estados Unidos y Canadá

lunes, 9 de noviembre de 2015

Torpedean al agro mexicano en el Transpacífico

Abarca granos básicos, atún, sal, aceites, verduras, frutas y hasta bulbos de maguey
Con el ATP México debe extender exención de aranceles a más países
Leche y derivados se importarán sin pagar impuestos desde nueve países con cuotas anuales
Las fracciones arancelarias con EIF se eliminan al comenzar la vigencia del acuerdo
Foto
Contenedores almacenados en el Puerto de ManzanilloFoto Notimex
Susana González
 
Periódico La Jornada
Lunes 9 de noviembre de 2015, p. 32
Granos básicos, huevo, atún, sal, aceites comestibles, verduras y frutas, e incluso bulbos de maguey y henequén forman parte de los productos que podrán importarse sin el pago de aranceles de todos los países que conforman el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP), aunque las naciones con las que México tiene acuerdos comerciales, principalmente Estados Unidos y Canadá, ya gozan de tal exención.
En el caso de la leche y sus derivados, cuya industria es considerada sensible en México, el gobierno aceptó que se importen sin el pago de impuestos desde nueve naciones (entre ellas Nueva Zelanda), pero limitadas a cuotas anuales que se incrementan con el tiempo, de acuerdo con los documentos de la negociación del ATP que la Secretaría de Economía (SE) comenzó a difundir desde la semana pasada en su portal de Internet.
La tasa cero en aranceles, que ya existe para miles de productos que México compra a sus socios comerciales vigentes, se extenderá para Brunéi, Australia, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam, con los que pretende intensificar relaciones comerciales por medio del ATP.
Destaca el caso de las importaciones de maíz amarillo y blanco (harinero), trigo común, frijol para siembra, así como del arroz con cáscara (paddy) y el descascarillado (cargo o pargo), por las que dichas naciones no pagarán impuestos.
La misma condición se prevé para las importaciones de diferentes tipos de atún: blancos, de aleta amarilla, del sur, comunes o de aleta azul, patudos o de ojo grande, todos los cuales fueron marcados con las siglas EIF (entry into force o entrada en vigor), junto con miles más.
Las fracciones arancelarias indicadas con la categoría de desgravación EIF se eliminarán por completo y los bienes quedarán libres de arancel aduanero a partir de la fecha de entrada en vigor de este acuerdo para México, explica la SE y enlista miles de productos con tal categoría.
Entre ellos destaca el caso del huevo fresco para consumo humano, que está marcado con una fracción arancelaria de 45 por ciento, pero al quedar etiquetado con las siglas EIF indica que se desgravará en cuanto entre en vigor el controvertido acuerdo.
También se pretende eliminar en el primer año del acuerdo el arancel vigente de 20 por ciento de las manzanas y limones, y extender para todos los socios del ATP la tasa cero para las semillas de cebolla, jitomate, zanahoria, rábano, espinaca, brócoli, calabaza, chiles dulces o de pimientos, lechuga, pepino, sandía y melón.
Ningún arancel pagarán los países del ATP en sus ventas a México de aceites y grasas vegetales y animales, sal para uso y consumo humano directo, pero también para la industria y usos pecuarios, incluso yodada o fluorada, y tampoco habrá impuesto para las importaciones de bulbos de maguey y henequén.
En cuanto a la leche, el gobierno federal fijó cupos de importación libre de arancel para Australia, Brunei, Canadá, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam, que comenzarán con 250 mil litros en el primer año de entrada en vigor del ATP, para llegar hasta el tope de 375 mil litros en el año 11 del acuerdo y para los años subsecuentes.
En leche en polvo el cupo aceptado arranca con 25 mil toneladas hasta 42 mil en igual lapso; en leche evaporada el rango va de 500 a 750 toneladas; en leche condensada de mil a mil 500 toneladas; en quesos de 4 mil 250 toneladas hasta 6 mil 500, y en mantequilla de mil 500 a 2 mil toneladas.
Entre un listado de casi 400 páginas de productos de todo tipo que el gobierno mexicano negoció en el ATP, muchos tienen aranceles vigentes cuyas tasas oscilan desde 5 y 7 hasta 254 por ciento, como es el caso de la carne de gallo, gallina o pavo, pero que quedarán desgravados de inmediato si están marcados con las siglas EIF.
En cambio, hay otros productos cuya desgravación arancelaria está programada para darse en tres etapas anuales y quedar libres del arancel cuando comience el tercer año del ATP; otros fueron marcados para desgravarse paulatinamente en cinco, ocho, 10, 12, 13, 15 y 16 años.
Pocos son los productos que aparecen en el programa de desgravación arancelario del ATP en los que México mantiene una prohibición para importarlos. Entre ellos destacan la marihuana (cannabisindica) aun cuando esté mezclada con otras semillas, así como ciertas sustancias químicas.

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