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sábado, 20 de septiembre de 2014

Grito de Independencia del Presidente Peña Nieto 2014

Foto: EFEFoto: EFE

Millones gastados en templetes, vallas y luces de colores; todo un operativo de seguridad para evitar la introducción de objetos peligrosos a la plancha del Zócalo escondidos en pañales; coehetes, sonido, cantantes y un vestido para la Primera Dama que antes de portarlo y de ser conocido ya tenía una serie de críticas guardadas; todo listo para brillar con bombo y platillo en la noche en que celebramos a los héroes que nos dieron puente… y alguien tenía que regarla.

Y no, no fue Enrique Peña Nieto quien traía acordeón para ser preciso en sus vivas y no caer en el exceso del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, que de Hidalgo se pasó a Zapata y Fray Bartolomé de las Casas de tal forma que llegó el momento en que no sabíamos si lo que recitaba era una lista de estaciones del metro. Nomás porque no tuvo tiempo, sino hasta a Anahí le tocan sus porras.

Lo que se vio la noche del 15 de septiembre fue una serie de hechos desafortunados que van desde lo desangelado del festejo hasta una falta de tacto hacía lo que se mostraba a través de la televisión.

Primero está el momento justo de El Grito, cuando el Presidente sale al balcón en espera de que todo mundo entre en histeria al ver en sus manos la bandera. O por lo menos eso es lo que debió creer el encargado de la logística de llenado de plazas (no creerá usted el tipo de puestos que pueden surgir dentro de la burocracia) que no solo reservó la primera fila para una serie de huestes afines al mandatario, sino que les dio 15 minutos de fama al mandarlos al infinito y más allá con la transmisión oficial de televisión.

Compruébelo usted mismo



No es que uno no sepa que cada año sucede lo mismo en materia de acarreos y por supuesto no es exclusivo de los gobiernos priistas, pero en esta ocasión alguien quiso quedar bien y resultó todo lo contrario.

Si bien el acarreo busca primordialmente el efecto de relleno de huecos (aunque no sea del todo necesario debido a nuestra característica mexicana de huele moles que se pone de manifiesto con solo ver una larga fila en espera, aunque después nos percatemos que era para pagar impuestos),  en eventos como éste su función es contrarrestar cualquier incidente o voz que surja en detrimento del personaje principal, es decir, se trata de gritar más fuerte que aquellos que anuncian hules o se brincan hasta el 10 de mayo.

Sin embargo, el arte del ‘barberismo espontáneo’ implica que se vea y oiga que todo mundo está contento, más no que adoran al tlatoani, menos si éste se encuentra en el balcón presidencial. Y aquí es donde alguien regó el tepache, porque olvidó que Peña Nieto ya no se encuentra en campaña y que la noche del 15 de septiembre no es para rendirle pleitesía al Presidente (para eso tiene el Informe), sino a toda la serie de personajes que adornan los billetes.

Si usted siguió la transmisión por televisión pudo percatarse que las tomas, además de cerradas (quien diría que solo caben en el Zócalo 5 personas con pelucas de colores) solo se enfocaban en un grupo que se desgañitaban no por celebrar la Independencia del país, sino la presencia del presidente a la voz de ¡Peña, Peña!, lo cual nos hace preguntarnos si no hubiera sido más sencillo (y barato) una bonita producción con imágenes de un mitin del 2012 si al final de cuentas era lo que se iba a mostrar. Tanta inversión en tecnología para que el manejo de cámaras se haga a ras del suelo. El hecho no solo resulta molesto sino vergonzoso para efectos de imagen, pues logra todo menos simpatía.

Ahora bien, hubo otro hecho que no solo es criticable sino preocupante . Ese se vio en el balcón presidencial a la hora llenarse con toda la familia del Primer Mandatario. Si bien sabemos que con su elección ya venía con un paquete de una prole numerosa que al igual que sus antecesores posaría para la foto cada 15 de septiembre, en esta ocasión hubo un elemento extra que da visos de la construcción de una imagen imperial.

Ahí para el archivo quedó plasmada la presencia de la novia del hijo del Presidente, lo que llama la atención no solo porque la estructura del balcón puede peligrar conforme se vayan agregando romances con el resto de las hijas, sino porque al parecer se está formando una idea al interior de la Presidencia de una ‘familia real’ a la usanza de las monarquías europeas donde es importante saber con quien se emparentan los primogénitos para dar cuenta de la sucesión.

Ese no es el caso de México. Si no les gusta el bajo perfil es muy su gusto (ya vendrán las quejas porque los medios se meten en sus momentos íntimos cuando la iniciativa vino de ellos mismos), pero es más acorde para todos esos eventos sociales donde lo que se mide es el tiempo en que uno tarda en recitar un apellido y el nombre del diseñador que elaboró la prenda en turno, no para un evento oficial que tiene todo un protocolo institucional. Ese es un error del que tendrán que darse cuenta a tiempo antes de que se les vaya de las manos. Porque no se les olvide, en política (y esto lo es) no solo hay que ser, sino parecer. Y esto cada vez más se parece a otra cosa. Y no es lo que se supone íbamos todos a festejar.

martes, 16 de septiembre de 2014

Por tercer año consecutivo abuchean al gobernador de Chihuahua


El gobernador de Chihuahua, César Duarte, durante el Grito del año pasado
El gobernador de Chihuahua, César Duarte, durante el Grito del año pasado
CHIHUAHUA, Chih., (proceso.com.mx).- Los asistentes a la celebración del Grito de Independencia abuchearon al gobernador César Duarte Jáquez, a pesar del operativo de seguridad impuesto por la administración estatal.
Mientras Duarte gritó “¡Chihuahua vive!”, los asistentes lo abuchearon. Ofensas y rechiflas recibió el mandatario, quien, además, se equivocó al decir: “Viva Jofefa Ortiz de Domínguez”, en lugar de Josefa Ortiz de Domínguez.
Antes, el gobierno implementó un operativo para evitar ofensas contra el mandatario. Burócratas y maestros tuvieron que llegar desde entrada la tarde a la explanada frente al balcón para “echar porras” y ocupar los lugares que pudieran ocupar los “inconformes”.
Empleados de gobierno aseguraron que existía la posibilidad de que el gobernador emitiera el grito en Parral, ante la amenaza de la rechifla general.
Marco Antonio Solís “El Buki” cerró el festejo de independencia. El gobierno presumió que asistieron más de 100 mil chihuahuenses.
Este es el tercer año que la población se manifiesta contra el gobernador en el Grito de Independencia. Otras muestras de desaprobación ocurrieron en el festival Internacional del año pasado y la presentación de diferentes artistas en la feria anual Santa Rita.
El sábado pasado, durante la inauguración de la plaza de la Lealtad en Parral, cientos de estudiantes de nivel medio superior también abuchearon al mandatario.
Este año, Duarte no había estado en ningún acto masivo del Festival Internacional, pues fue inaugurado de manera privada en palacio de gobierno y sólo se podía ingresar con invitación.

Acarreados y extrema seguridad enmarcan Grito de Independencia


Asistentes al Grito de Independencia en el Zócalo capitalino. Foto: Benjamin Flores
Asistentes al Grito de Independencia en el Zócalo capitalino.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- Miles de personas arribaron al Zócalo capitalino a bordo de autobuses provenientes del Estado de México; por segundo año consecutivo, “los acarreados” vitorearon al presidente Enrique Peña Nieto en la ceremonia del Grito de Independencia.
Los acarreados fueron equipados con matracas, banderas y camisas del PRI. De premio recibieron comida y disfrutaron del concierto de la banda Limón.
Antes de las 9:30 de la noche, el Estado Mayor Presidencial decidió cerrar los accesos a la plancha del Zócalo. Esto provocó el enojo de cientos de asistentes que se quedaron fuera.
Las personas que entraron al Zócalo debieron superar cuatro filtros de seguridad; miembros de la Gendarmería Nacional inspeccionaron a todo aquel que quisiera arribar al lugar, incluidos niños.
El presidente Peña Nieto emitió el grito tradicional con una duración de menos de quince minutos y sin menciones extravagantes como acostumbraba Vicente Fox. Muchos respondieron con una mentada de madre.
Peña Nieto anunció que hoy, al término del desfile militar, viajará a Baja California Sur para coordinar las acciones de reconstrucción en las comunidades afectadas por el huracán “Odile”.

"..fórmense, fórmense" : Otros gritos en el Zócalo

Entrar al Zócalo: noche de otros gritos, cateos y 464 autobuses con distintivo oficial de las Fiestas Patrias




Fue una noche de otros gritos: “¡abran paso, abran paso!, ¡fórmense, fórmense!,  ¡una sola fila, una sola fila!, ¡no se avienten, no se avienten¡,  ¡puto, puto!, ¡aguanten, aguanten!”. Gritaban lo mismo policías que civiles y turistas, todos lejanos a la ceremonia oficial que en algún momento de la noche se iba a dar en Palacio Nacional.
Para decenas de capitalinos enardecidos por un Zócalo cerrado, la tradicional fiesta del 15 de septiembre se convirtió en un grito de frustración que estuvo a punto de provocar un enfrentamiento entre un contingente de policías y una multitud que pretendía ingresar a la Plaza de la Constitución en la esquina de Tacuba con Palma.
En esa misma esquina, se registró una avalancha humana que rebasó el cerco de policías federales y capitalinos que fueron superados por una masa humana deseosa de sumarse al festejo nacional, por lo que no pudieron cumplir con la orden de sus mandos.
Se trataba de evitar el ingreso de más personas a la Plaza de la Constitución,  repleto desde las siete de la noche por la llegada de 464 autobuses y camionetas tipo Van provenientes del Estado de México, con capacidades de 15 a 30 personas por unidad, por lo que un promedio de 20 pasajeros entre ambos tipos de transporte significaría que al menos 9 mil 200 personas llegaron a esta fiesta popular con su lugar apartado.
Fue una noche de otros gritos: “¡abran paso, abran paso!, ¡fórmense, fórmense!,  ¡una sola fila, una sola fila!, ¡no se avienten, no se avienten¡,  ¡puto, puto!, ¡aguanten, aguanten!”. Gritaban lo mismo policías que civiles y turistas, todos lejanos a la ceremonia oficial que en algún momento de la noche se iba a dar en Palacio Nacional.
Gritos dirigidos a todos los presentes y a ninguno, donde lo importante no era hacerse oír, sino evitar un problema mayor provocado por un Zócalo que comenzó a llenarse desde las dos de la tarde con personas que llegaron desde los más diversos municipios del Estado de México: Villa Nicolás Romero, Ecatepec, Tultitlán, Cuautitlán, Coyotepec, Zumpango, Tlalnepantla.
A las siete de la noche, los pasajeros que arribaron al Zócalo capitalino a bordo de autobuses con pases de acceso previamente autorizados, ya le habían ganado su lugar a miles de capitalinos que cada año, por tradición y sin simpatía específica por algún partido o gobernante, abarrotan la explanada de concreto al Balcón Presidencial.
Las unidades con gente proveniente  de diversos municipios mexiquenses no se podían contar a simple vista, pero a cambio llevaban su número de identificación en la parte delantera junto a un distintivo que decía “Ceremonia Conmemorativa del Grito de Independencia”, es decir, que tenían la misma leyenda y la misma tipografía que las acreditaciones entregadas por la Presidencia de la República a su staff, invitados especiales y medios de comunicación.
Incluso, las personas que llegaron de esta forma al Zócalo capitalino traían una calcomanía pegada a su ropa para facilitar su ingreso a la Plaza de la Constitución, pegote que también coincidía con la tipografía oficial que utilizó la Presidencia de la República para este evento.
Tan sólo desde Villa Nicolás Romero, llegaron 40 unidades de transporte público repletas de colonos de dicho municipio, mismos que a las siete de la noche ya habían ocupado su lugar en la Plaza de la Constitución, según contó José Manuel Velázquez.
“Venía un  carro y esta (calcomanía) me la dio señor, vengo desde Villa Nicolás Romero, Estado de México, llegue desde como a las siete de la noche, somos como unos 40 carros o hasta más”, explicó.
Los conductores de dichas unidades se quedaron resguardando sus autobuses y microbuses en vialidades como Avenida Hidalgo, Puente de Alvarado, Santa Veracruz, Pensador Mexicano, Mina, y Valerio Trujano, entre muchas otras,  a veces hasta en doble fila y en sentido contrario, gracias a los distintivos que les fueron entregados por la logística del evento.
Pero los lugares que ganaron por anticipado los mexiquenses, unas horas después fueron reclamados por largas filas de capitalinos que pretendían ingresar al corazón del Centro Histórico para dar el tradicional Grito de Independencia y que se encontraron con la sorpresa de que ya no había cupo en la Plaza de la Constitución, por lo que policías federales y capitalinos impedían el paso desde antes de las nueve de la noche.
Suplicantes unos, decepcionados  otros, enojados los más, comenzaron una largo peregrinar por las distintas calles de acceso al Zócalo, mientras los agentes policiacos mandaban a los civiles de una calle a otra, con la promesa de que alguna estaría abierta para poder ingresar a la Plaza de la Constitución.
La inconformidad de la gente fue creciendo y creciendo ante la evidencia de que personas con distintivos podía ingresar a la plancha del Zócalo, provocando finalmente una crisis en la esquina de las calles Tacuba y Palma, lugar en el que más de 300 personas lograron romper un cerco de seguridad de la Policía del Distrito Federal.
Sin embargo,  este numeroso grupo de personas que vulneró la seguridad en las inmediaciones del Zócalo capitalino se encontró más adelante con un segundo cerco, pero ahora de policías federales, lo que provocó una nueva crisis, ya que decenas de familias con niños quedaron expuestas a la presión de una multitud que intentaba ingresar por la fuerza y una valla metálica que les impedía.
La posibilidad de una avalancha humana que terminará con personas caídas y lesionadas, obligó a uno de los mandos de la Policía Federal a abrir el cerco por unos minutos, hasta lograr lo que los propios agentes denominaron un “desfogue” de gente,  evitando una tragedia a las puertas del Zócalo capitalino.
En ese momento, entre las nueve y las diez de la noche, la prioridad de las fuerzas policiacas era abatir la multitud de personas que estaban presionando el cerco, por lo que niños y menores de edad ya no eran cateados como se reportó en las redes sociales desde la mañana.
Las fotografías matutinas de mujeres policías revisando a niños y niñas menores de cinco años para cerciorarse de que no portaran objetos prohibidos, ya no se repitieron durante la noche, acaso por el número de personas que ingresaban o tal vez en respuesta a las propias críticas que se dieron en sitios como Twitter y Facebook sobre estos hechos.
Poco antes de las diez de la noche, ya controlada la situación sobre la cantidad de personas que rompieron el cerco de seguridad en Tacuba, la valla de policías capitalinos y federales se volvió a instalar en la esquina de esa calle con Palma, cerrando nuevamente cualquier posibilidad de acceso al Zócalo de la Ciudad de México.
Los ánimos se volvieron a calentar, ya que los inconformes aventaban latas, botellas, elotes y hasta conos de los que usa la propia policía para desviar el tránsito vehicular. Los agentes recibieron la orden de ponerse sus cascos, de usar su escudo y aguantar, por lo que sólo hubo empujones y escaramuzas entre ambas partes.
Durante la parte más ríspida de esta confrontación, un policía auxiliar del Distrito Federal resultó lesionado en la cara y tuvo que se ser llevado a una ambulancia; mientras que los federales se prepararon con extintores de fuego por si era necesario el uso de los mismos.
Al final, la presión de la gente fue cediendo y su enojo también. Un pequeño grupo que se quedó  a un filtro de ingresar al Zócalo comenzó a usar el grito de batalla de los aficionados al futbol, aquel que en los estadios no fue considerado ofensivo por los directivos de ese deporte, pero esos cánticos se apagaron de inmediato con una verdadera explosión: la de los fuegos pirotécnicos.
Con aplausos y un poco de júbilo, aquellos que durante horas lucharon por entrar al Zócalo finalmente tuvieron algo que celebrar con la vista al cielo. ¡Viva México, cabrones!

    Muestran en redes acarreo masivo para llenar el Zócalo capitalino


    Gran parte de las personas transportadas al primer cuadro de la Ciudad de México provenía del Estado de México. Calculan hasta más de 400 autobuses.
    aca
    En redes sociales, se reportó todo un operativo para trasladar a personas desde el Estado de México alZócalo capitalino.
    Incluso, existe un video que muestra a gente, presuntamente originaria de Coacalco, a quienes se les anima a asistir al Grito de Independencia.

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    Los camiones que fueron contratados para traer gente del Edomex al Zócalo están numerados y llegan al 464

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