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martes, 24 de septiembre de 2013

Oposición se hace de la vista gorda ante acarreo en el Grito


Los acarreados de Peña la noche del 15 de septiembre. Foto: Octavio Gómez
Los acarreados de Peña la noche del 15 de septiembre.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (apro).- A pesar de que los medios de comunicación dieron cuenta del acarreo de priistas mexiquenses a la ceremonia del Grito de Independencia en el Zócalo capitalino del que podrían desprenderse faltas administrativas por el uso indebido de recursos públicos de más de un alcalde, los partidos de oposición se han mantenido al margen de ese asunto.
Tampoco las dirigencias nacionales se han pronunciado al respecto y ni qué decir de los diputados en el Congreso.
No hay ninguna denuncia ni, menos aún, una investigación abierta contra los alcaldes priistas que utilizaron fondos municipales para llenar la Plaza de la Constitución la noche del 15 de septiembre.
Para el expresidente del PAN en el Estado de México, Noé Aguilar Tinajero, el silencio de los partidos de oposición es extraño, no sólo respecto del acarreo, sino a las múltiples problemáticas de la entidad.
“No existe una voz oficial que pida cuentas al gobierno de Eruviel Ávila, de esa ni de otras acciones que podrían resultar constitutivas de delitos, tampoco de la problemática del Estado de México. Es como si no pasara nada, nadie dice nada y de las dirigencias de los partidos nadie sabe”, lamentó.
El pasado lunes 16, la agencia Apro dio a conocer los testimonios de quienes, entrevistados en el Zócalo capitalino, revelaron que fueron acarreados en autobuses, a cambio de comida y dádivas, para “apoyar” al presidente Peña Nieto en la ceremonia del Grito de Independencia la noche del pasado día 15.
Además, en la edición 1925 de la revista Proceso, actualmente en circulación, se reprodujeron los testimonios de personas que señalan a diferentes administraciones municipales como responsables del acarreo, con servidores públicos directamente involucrados en la convocatoria.
No obstante, desde el miércoles 18 se solicitó a la dirigencia del PAN en la entidad un posicionamiento a través del área de comunicación social. El compromiso fue que esa misma tarde se daría respuesta a la solicitud, lo cual no ocurrió.
El PRD tampoco emitió posicionamiento ni fijó postura alguna en el congreso local.
En tanto, los dirigentes nacionales Gustavo Madero, del PAN, y Jesús Zambrano, del PRD, no emitieron ningún comentario al respecto.
Zambrano y Madero habían lanzado sus respectivas condenas a las movilizaciones de la CNTE desde días antes del desalojo del 13 de septiembre y, una vez libre el Zócalo de protestas, el perredista inclusive celebró el retiro de los maestros inconformes.
“Puede haber un importante desvío de recursos (para el acarreo), mientras que en los municipios hay muchas carencias, no hay obra, acciones ni beneficios para la población. Aun así, prevalece el silencio de eso y de muchas cosas, como la violencia o el hecho de que el estado tenga la incidencia más alta de feminicidios”, observó Aguilar Tinajero en entrevista con Apro.
Agregó que, se ha dicho que los municipios del Estado de México pagaron buena parte de la campaña de 2012 y por eso están endeudados y empobrecidos. Ahora, “van a recargar sobre los municipios gastos como el del acarreo del domingo 15, sólo para hacer quedar bien a Peña Nieto”.

lunes, 16 de septiembre de 2013

En Veracruz también replican el operativo acarreo durante el Grito de Independencia

XALAPA, Ver., (proceso.com.mx).- En Veracruz, las estructuras del PRI y del ayuntamiento de Xalapa recurrieron a un exitoso operativo de “acarrear” ciudadanos de las colonias marginales de la capital del estado y municipios aledaños para llenar con más de 15 mil personas la Plaza Lerdo, sitió donde el gobernador Javier Duarte celebró el 203 aniversario de la independencia de México.
Para convencer a los ciudadanos de acompañar al gobernador Duarte y a su gabinete a dar el grito de independencia y posteriormente quedarse al baile con la banda “El Recodo”, las estructuras del ayuntamiento de Xalapa y los priistas dispusieron de cientos de camiones con rutas en la Reserva Territorial, Reserva El Tronconal, Circuito Intercolonias, colonia Revolución, Campo de Tiro, 21 de Marzo, entre otras para llenar el Zócalo.
A quienes subían al camión se les entregaban 100 pesos, una sombrilla del gobierno de Veracruz o del PRI, un refresco en envase de plástico y una torta: en otras rutas sólo se les entregaba el efectivo y un vale para cambiarlos por tacos y bebida en módulos de comida del Centro Histórico.
Los camiones donde se trasladaron los acarreados fueron estacionados en los alrededores del Mercado Los Sauces, la avenida Ruiz Cortines y el parque deportivo Colón en la parte baja de la zona centro. Cada camión era identificado con un engomado con el logotipo del gobierno de Veracruz que decía “vehículo autorizado, grito de independencia 2013”.
El operativo acarreo fue repudiado en las redes sociales, los cibernautas responsabilizaron al gobernador Duarte y a la dirección de Tránsito y Vialidad de “prostituir” a la ciudadanía y de llenar su ego a costa de despilfarrar recursos del erario para llenar la Plaza Lerdo, donde se celebró el grito de independencia.
Una de las imágenes que más sorna causó entre los cibernautas fue la de Michelle Servín, hoy directora del DIF municipal y futura Sindica municipal, quien personalmente supervisó que los acarreados se condujeran del estadio de beisbol Colón, hacía el Centro Histórico.
En el lugar donde se dio el grito de independencia se montó un aparatoso dispositivo de seguridad desde el día anterior, en donde policías estatales impidieron el acceso a medios de comunicación.
Desde comunicación social se notificó a las redacciones de los periódicos y medios digitales que sí estaban invitados a participar en el grito de independencia que daría el gobernador, Javier Duarte. A los medios que no fueron invitados se les denegó el acceso.
A los fotoperiodistas convidados  se les advirtió que no querían tomas abiertas de la Plaza Lerdo o imágenes en donde se observaran huecos, así como tampoco hacer escarnio con el acarreo de ciudadanos al grito de independencia.
El boletín del gobierno de Veracruz consignó la asistencia de más de 30 mil personas: “Desde la tarde y sin importar la lluvia y la relativa baja temperatura, las familias comenzaron a llegar para ocupar el mejor sitio posible para el momento culmen de la noche, que estuvo aderezada por el ritmo de cantantes locales y de la Madre de todas las bandas, El Recodo. Congregados principalmente frente al balcón central del Palacio de Gobierno, y haciendo gala de su sentimiento patrio, los asistentes agitaban sus banderas y ejecutaron un concierto disonante de trompetas”.

Abuchean al gobernador de Chihuahua durante la ceremonia de El Grito


El gobernador de Chihuahua, César Duarte.
El gobernador de Chihuahua, César Duarte.
CHIHUAHUA, Chih., (proceso.com.mx).-  Miles de asistentes al Grito de Independencia en la ciudad de Chihuahua abuchearon  al gobernador del estado, César Horacio Duarte Jáquez, por lo menos en tres ocasiones durante la ceremonia.
Desde las cuatro de la tarde del domingo comenzó a llegar la gente para apartar lugar y ver de cerca a los grupos invitados: Primavera, Los Recoditos y a Julió Álvarez. El acto fue conducido por “Laura G” y Facundo.
Para ingresar al área cercana al Palacio de Gobierno era necesario pasar por arcos detectores de metales.
A pesar de que las autoridades estatales aseguran que la violencia ya no es un problema en el estado y que han abatido a los grupos delictivos, había unidades de diferentes corporaciones y militares alrededor de las plazas.
Los usuarios de redes sociales arreciaron los reclamos contra las autoridades por las reformas presentadas por el gobierno federal, y apoyadas por el estatal.
Uno de los mayores reclamos de la ciudadanía es el dispendio de recursos por parte del gobernador. Tan sólo el balcón donde dio el grito tuvo un costo de 2 millones de pesos.  Y, de paso, se compró una nueva campana con recursos públicos.
Anoche, cuando el gobernador salió a dar el Grito de Independencia, la gente lo abucheó por lo menos en tres ocasiones. Los gritos de rechazo se agudizaron cuando pronunció las frases “Chihuahua Vive” y “El cielo bendiga a Chihuahua”,  que ha acuñado durante su administración.
En Juárez, el presidente Héctor Murguía Lardizábal también fue abucheado en su última ceremonia del Grito de Independencia.
En la frontera se congregaron en la escultura llamada “X”, cuya colocación también ha sido polémica. Ahí se presentaron los cantantes Espinoza Paz, Reik y Banda MS.
La asistencia a ambos eventos, en la capital y en Juárez, estuvo muy concurrida. En Juárez se calculó que asistieron alrededor de cien mil personas y en Chihuahua el gobierno asegura que fueron alrededor de 130 mil.

Grito de Independencia: sin maestros, con muchos acarreados


Enrique Peña Nieto y la hija menor de Angélica Rivera en el balcón de Palacio Nacional. Foto: Octavio Gómez
Enrique Peña Nieto y la hija menor de Angélica Rivera en el balcón de Palacio Nacional.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- Desde lo alto de Palacio Nacional, la presencia apenas reconocible del presidente Enrique Peña Nieto comparte el papel estelar con su esposa, Angélica Rivera.
Él, con moderación presidencial; ella, prodiga besos y sonrisas, como si pudiera reconocer a alguien entre la muchedumbre, entre la “prole”, como la llamó no hace mucho Paulina Peña, la hija del mandatario, quien se asoma en el balcón central de Palacio Nacional con el resto de los respectivos hijos del presidente y su esposa.
Ritual histriónico. Viéndolo bien, la ceremonia cívica del Grito es una actuación donde el presidente en turno interpreta el papel de Miguel Hidalgo que algún día de 1810 llamó a la insurgencia armada y quiso Porfirio Díaz instituirla como la noche del 15 de septiembre.
Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera lucen contentos… o al menos así pareció hasta las 11:30, cuando abandonaron la cena de gala debido a los severos daños provocados por el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel, que han causado 23 muertes.
Hace dos días, otra muchedumbre hacinada expresaba su inconformidad por la Reforma Educativa, producto del Pacto por México, un acuerdo entre las cúpulas políticas que no consultaron al magisterio. Para que la actuación de esta noche se pudiera realizar, los inconformes fueron desalojados.
El patio central de Palacio Nacional cuenta con sendos manjares que degustan amigos y colaboradores de la pareja presidencial, chocando sus copas. Ahí está el gabinete legal y ampliado; la alta burocracia; los líderes de cámaras y organismos empresariales; los diputados y senadores consentidos de la Presidencia; la familia y, hasta la los reporteros que cubren la fuente presidencial: esta noche no van a trabajar, sino a departir con sus respectivas parejas.
        
Tan distinto, tan igual

Desde el ingreso de tres brigadas de la Policía Militar con uniformes de la Policía Federal, el pasado viernes 13 el Zócalo cambió: en lugar de carpas se colocó un inmenso escenario; en lugar de altavoces que repudian al gobierno, se transmiten las melodías de artistas de la televisión: Ángeles Azueles; Banda Carnaval y, para cerrar, el Divo de Juárez, Juan Gabriel.
Los profesores rebeldes que se desgañitaban en discursos ahora están en el Monumento a la Revolución y en su lugar, aparece literalmente en un escenario la imagen del espectáculo con un proveedor muy conocido: Hoy, el programa de revista para amas de casa, que transmite Televisa, pues los conductores del acto de esta noche son Raúl Araiza y Juan José Ulloa. Y, para deleite de los caballeros, la actriz de telenovelas Aleida Núñez.
Las barricadas fueron sustituidas por el enorme graderío que albergará a los asistentes al desfile militar del lunes; en lugar de encapuchados de procedencia incierta, la Policía Militar resguarda las estructuras. Desaparecieron las estufas y fogones para dar paso a marchantas de aspecto humilde que se logran colar aprovechando el hambre: 30 pesos el tlacoyo.
Próximo el momento de dar el grito, retumban luminosos petardos, con la misma sonoridad que los del viernes 13, a las 4:00 de la tarde, que no anunciaron la salida del presidente pero sí su decisión de desalojar.
Esta noche, el lugar sigue tan majestuoso como siempre, con sus enormes palacios iluminados con figuras de Hidalgo y Morelos, o de los perfiles que se cree pudieron ser de ellos o, mejor dicho, de los rostros similares a los próceres con que los identifica el imaginario popular.
Para aludir la limpieza del sector, en televisión se reportó la intervención en el Zócalo y su lavado con cloro, como una desinfectación.
El cambio es tan grande y tan igual, que la Plaza de la Constitución parece haber hecho un relevo: unos pobres por otros; visible el rostro de la marginación pero con el rostro de la farándula en pantallas gigantes, un objetivo conseguido para vencer inercias y resistencias, como tuiteó el presidente minutos antes de desalojar a quienes se oponen a sus decisiones, y en este caso, para poder dar el Grito, su primero como titular del Poder Ejecutivo.

Viva (el Estado de) México
En 1974 Matilde Mujica estuvo en la Plaza de la Constitución pero no pudo ver, aunque fuera de lejos, el grito de Luis Echeverría. Los policías le impidieron el paso porque estaba embarazada y, esta noche, 39 años después, podrá ver a su coterráneo y exgobernador Enrique Peña Nieto, a quien tanto ha apoyado.
—  Yo creo que ya me voy a morir, porque vine al Grito como siempre quise, aunque no me puedo acercar mucho, ya estoy muy vieja, -bromea.
— No diga eso, quién quita y hasta ve a un panista o un perredista mexiquense –le comenta el reportero.
—  ¡Dios me libre! –esboza la señal de la cruz– Yo siempre he sido del PRI y puro PRI, si le digo que en el 74 quise ver a don Luis Echeverría y no me dejaron –repone.
Matilde se queja de dolor en sus piernas. Su hija estuvo a cargo de uno de los 25 camiones procedentes de Tecámac que desde temprano salieron hacia el centro capitalino, pasearon y luego fueron ubicados en algún sector de la plancha del Zócalo. A sus años, no es sencillo mantenerse todo un día de pie.
Una leve brisa se empieza a sentir alrededor de las diez de la noche y por el rostro moreno de Matilde, escurre la pintura tricolor que les colocaron a todos sus compañeros de partido. A ellos nada más les tocó pintura, no como a los de Ecatepec, que llevan sombreros charros o de palma grande.
Los ecatepequenses son contingentes notorios. Llevan playeras rojas sobre las que destacan pines del PRI. Sus porras son coloridas y están aquí con una misión: apoyar al Presidente en su primer Grito.
María Isidoro llegó en un autobús de Ecatepec con toda su familia. Para arribar al Zócalo recorrió a pie desde la Plaza de Santo Domingo, donde se estacionó su camión, hasta la esquina de República de Guatemala y República de Brasil. Luce en su pecho la calcomanía que muestran todos su coterráneos, charola temporal que abrirá vallas. Viene acompañada de 350 pesos: un rectángulo de papel blanco, que lleva estampado el Escudo Nacional, en el que se unen dos bandas tricolores.
“Estamos muy contentos y muy agradecidos por venir a participar en el Grito con nuestro presidente. Salimos tarde, pero hubo cenita en el autobús”, dice la mujer.
El Zócalo luce poblado, mas no lleno. Hay huecos por los diferentes lados de la plancha y, aun cuando la aglomeración es persistente en los arcos de revisión, al momento de actuar el Grito, la aclamación no es total.
Este es el día de fiesta nacional, por el que no hay protesta ni integridad que valga. Los antros aledaños languidecen esperando el arribo de clientes; grupos de jóvenes recorren las calles con entusiasmo y, en el exterior de una tienda de conveniencia, en la esquina de República de Brasil y Donceles, uno de esos grupos exhibe su orgullo revolucionario.
“Nos venimos a tomar una leve antes de ir a apoyar al presidente”, dice el más desenvuelto.
Sombreros de plástico tricolor, bigotes también plásticos estilo Zapata, penacho y sombrero de palma ancha, son los objetos con que exaltan su mexicanidad. Como es noche mexicana, el tequila es una opción natural.
El grupo forma parte de los 30 autobuses que, según ellos, llegaron procedentes de Coacalco.
— ¿Son del PRI? –se les pregunta.
—  Sí, somos gente del partido… –dice uno.
—  No güey, somos gente de David Sánchez –tercia otro.
— Sí, somos gente de David Sánchez, el alcalde de Coacalco, pero somos del PRI –repone el primero.
El reportero insiste:
—   ¿Pertenecen al Frente Juvenil o a alguna organización?
—   No, somos de la administración municipal ¿nos toma una foto?


Simbolismo patrio
La estación del metro Zócalo está cerrada. Quien desea llegar a la Plaza de la Constitución debe hacerlo por Pino Suárez o Allende. Pero ya desde las ocho  de la noche, la Línea 2 luce desolada. Un joven de unos 16 años, cabello largo y cachucha, ropa holgada y algún medallón, promueve su novedad:
“Compayito fiestero, Compayito fiestero, llévelo con su banderita nacional”, promueve entre los vagones durante la parada de la estación Pino Suárez mostrando al monito de Televisa que se forma con los dedos.
De repente, un robusto policía con armadura de granadero lo toma del brazo con violencia. Al pie de la puerta de acceso al vagón, lo obliga a vaciar su mercancía y ante la mirada atónita de los pasajeros, lo cachea. El robusto hombrón asoma a la ventana.
—   ¿Qué me ven? –grita esbozando una sonrisa y agitando la mano en señal de despedida.
La zona está asegurada al máximo. En Eje Central y 16 de Septiembre no parecen quedar huellas de los enfrentamientos entre policías militares y anarquistas que el viernes aprovecharon los escombros de la renovación de banquetas y todo material que encontraban a su paso.
De cualquier modo poco se puede observar esta noche. En 16 de Septiembre, Venustiano Carranza y Francisco I Madero no hay alumbrado público desde Eje Central hasta Isabel la Católica. En esas calles, visibles entre los autobuses policiacos y patrullas, personal de la Comisión Federal de Electricidad permanece de guardia, a bordo de sus camionetas, es decir, sin actuar.
El operativo es enorme: por cada calle que desemboca en el Zócalo, hasta una cuadra antes, hay cuatro cercos de granaderos del Distrito Federal. Entonces, empieza el cerco de Policía Federal, también de uniforme de granaderos. Y casi al llegar a las calles circundantes a la plancha, controlan los arcos de revisión, con láser y detectores. Finalmente, el Estado Mayor Presidencial y, en las estructuras del desfile, la Policía Militar.
— ¿Ahora no vinieron con uniforme de federales? –se le pregunta a un soldado.
— No, eso nomás a nosotros nos mandan cuando andan problemas, como el viernes –responde en un precario español, para luego recibir la reprimenda de su superior por hablar con el reportero.
Por todo el Centro Histórico, el ambulantaje se apodera de banquetas y calles convertidas por esta noche en paseos peatonales bajo una vigilancia, revisión y supervisión policial, que está destinada sólo a los ciudadanos.
Palma, Madero, pero en especial Tacuba, se ha convertido en un tianguis con todo tipo de mercancías, aunque predominan aquellas con motivos patrios y con los nuevos símbolos de mexicanidad, en el mejor de los casos, expresiones kitsch: máscaras de luchador, penachos sintéticos, pelucas tricolores de rizos afro… cada quién su nacionalismo.
En Madero e Isabel la Católica, el oficial Juan Mendiola se queja, molesto ante la mercadería:
“El jefe de la delegación Cuauhtémoc le dio permiso a una organización de ambulantes y no los podemos quitar, pero ya se empezaron a extender con tapetes en el suelo. Les dijimos que no lo hicieran pero tampoco podemos abandonar la vigilancia”.
Así, el sector no da espacio ni para el retiro de ambulantes que, por otra parte, no ofertan las populares máscaras de Carlos Salinas de Gortari, ni copetes de Peña Nieto, y mucho menos pasamontañas del subcomandante Marcos. Lo más próximo a la rebeldía son los consabidos bigotes zapatistas.
Coincidencia macabra
La brisa arrecia y al llegar el momento estelar, una persistente llovizna se deja sentir en el Centro Histórico. Minutos antes de las once de la noche, el presidente Enrique Peña Nieto recibió de una guardia de honor, la Bandera Nacional, en el Salón de Protocolo. El Himno Nacional se entona y sus notas se dejan escuchar con potencia por todo el Zócalo.
Entonces, un presidente sonriente agita con su mano izquierda la bandera y tañe la campana con amplia sonrisa. Luego, lanza la arenga personificando al cura Hidalgo y agregando los nombres de los Insurgentes. Escasa es la también tradicional rechifla y en su lugar, se escucha “Peña, Peña”.
Desde temprano, en las redes sociales abundaban los chistes sobre un posible desliz de Peña durante la arenga. No ocurrió. La leyó para mejor proveer. Pero el desliz llegó: el primer presidente que cuenta con un aparato completo de Estrategia Digital, como parte de su estructura operativa, esta vez cometió un error de acentuación:
“Hoy, recordamos a los hombres y mujeres que hace 203 años, iniciaron la lucha para darnos patria y libertad. ¡Qué viva México!” (sic).
Minutos después, el tuit fue corregido.
No fue el error lo que terminó aguándole la fiesta al mandatario.
Coincidencia macabra: la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid han causado severos daños en Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Chiapas, las entidades de donde son originarios los maestros de la CNTE desalojados y reprimidos.
Las lluvias en dichas entidades obligaron al mandatario a saludar y despedirse casi de inmediato de los invitados a la cena de gala, para salir de ahí a una reunión con su gabinete e instalar el Comité Nacional de Emergencias.
Dado el Grito, después de todos esos recursos económicos, humanos y políticos de que debió valerse para hacerlo, no pudo permanecer en la tradicional cena de gala, de Palacio Nacional… y así, él mismo presidente  terminó desalojado, como momentos después lo haría la muchedumbre en busca de sus camiones,  para regresar a distintos puntos del Estado de México y los policías para el cambio de guardia.
Tras este otro desalojo, una nueva limpia se puso en marcha, pues este lunes es el desfile militar.

Pueblo de Tlacotalpan da espalda a balcón presidencial a la hora del grito. Foto Rodrigo Reyes.

Arropan al Presidente tras abucheos

A pesar de que simpatizantes del Presidente lo vitorearon, ello no pudo impedir que se escucharan manifestaciones de rechazo.
Arturo Jiménez
Publicado: 16/09/2013 00:08
México, DF. En su primera ceremonia del Grito de independencia, el presidente Enrique Peña Nieto fue arropado por varios contingentes de simpatizantes traídos del estado de México colocados en primera fila, quienes en diversos momentos gritaron “¡Peña, Peña, Peña!” e incluso sus lugares de origen como: “¡Neza, Neza, Neza!”.
Ello no pudo evitar que más al fondo también se escuchara algunos abucheos de otros ciudadanos.
A las 11 de la noche y en medio de una lluvia ligera Peña Nieto salió al balcón presidencial acompañado de su esposa Angélica Rivera, quien lo aguardó uno pasos atrás, mientras él leía de un atril vivas a Hidalgo, Josefa Ortiz de Domínguez, Allende, Aldama, Galeana y Matamoros, Guerrero. Y cerró : “¡Viva la Independencia nacional! ¡Viva México! ¡Viva México!
Con rostro serio el mandatario envolvió la bandera en su asta y se retiró, para enseguida regresar con su esposa y sus cinco hijos, desde donde escucharon música grabada como el Son de la Negra y el Huapango de José Pablo Moncayo. Luego, todos contemplaron los fuegos artificiales, igual que lo hicieron varios de sus invitados que salieron a los balcones vecinos.
En frente de ellos, los mexiquenses volvieron a las porras al presidente y a sus municipios. Casi todos ellos, así como el resto de los asistentes al Zócalo, estaban cubierto con sencillas mangas de plástico que regalaban luego de sortear los retenes de seguridad.
La seriedad de Peña Nieto desapareció ya en ese segundo momento y junto con su familia regresaba los saludos que le enviaban sus seguidores, quienes fueron llevados de municipios como Izcalli, Ecatepec, Zumpango y Nezahualcóyotl en camiones que por decenas estacionaron en calles como Donceles, Brasil y Argentina.
Unos 20 minutos antes de las 21 horas el cantante Juan Gabriel había concluido su generosa y larga presentación en la que, entre sus piezas clásicas comoQuerida y Amor eterno, expresaba buenos deseos a México, felicidad y una “larga vida”.
La lluvia se había podido contener durante casi toda la tarde y noche, pero alrededor de las 10:30 de la moche se soltó de manera suave pero persistente y no disminuyó su intensidad hasta una hora después. Una vez que terminaron los fuegos pirotécnicos, la familia presidencial regresó al interior del Palacio Nacional y alguien cerró la puerta del balcón.

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