domingo, 5 de julio de 2009

Voto nulo: Más allá del 5 de julio

ÁLVARO DELGADO,
A fin de mostrar que su movimiento no es antipolítico ni se limita a la próxima jornada electoral, el martes 30 diversas organizaciones civiles, ciudadanos desencantados de los partidos, así como analistas políticos celebran la primera Asamblea Nacional por el Voto Nulo. A decir de Denise Dresser, tratarán de articularse para adquirir “capacidad de presión y de incidencia más allá del 5 de julio”.
La noche del jueves 25, en una cena, Josefina Vázquez Mota, candidata a diputada federal y aspirante a la coordinación del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN), se encontró con Denise Dresser, activista del movimiento para anular el voto, y le reclamó:
–Ustedes están fortaleciendo el voto duro priista y Manlio Fabio Beltrones está muy contento...
–¿Por qué no pensaron en eso cuando negociaron con él todas las reformas y ayudaron a limpiarle la cara al priismo? –respondió Dresser.
Vázquez Mota ya no dijo nada, pero la analista interpreta que el gobierno de Felipe Calderón está “muy nervioso” porque prevé que el movimiento anulacionista beneficiará al priismo, cuando en realidad se trata de resolver un problema sistémico: la arquitectura institucional que carece de mecanismos de rendición de cuentas y sanción ciudadana.
Tal preocupación gubernamental se materializa también con la convocatoria del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a reuniones privadas para conocer la opinión de analistas, académicos y activistas sobre el voto nulo.
Dresser participó en una de ellas hace un par de semanas, en la que estuvieron además Lorenzo Córdova, Carlos Elizondo, Juan Pardiñas y Leo Zuckerman. “Inclusive quienes critican el voto nulo comparten el diagnóstico sobre la disfuncionalidad del sistema”, dice Dresser.
–¿En qué términos se expresó Gómez Mont?
–No, él de hecho sólo escuchó. Fue un esfuerzo de auscultación y diálogo. Lo reconozco como tal.
El movimiento anulacionista es acusado de neutralizar el voto de castigo, no sólo a diputados y partidos, sino a los gobiernos, como el de Calderón, pero Dresser lo niega: “El PAN no está feliz con el voto nulo, no está pensando que va a evadir el voto de castigo. Al contrario, piensan que están haciendo las cosas tan bien que lo que necesitan es el voto de recompensa y que, al no darse ése, se va acabar empoderando a los priistas. Esa es la preocupación del gobierno”.
Aclara: “Esto va más allá de castigar a un gobierno en particular en este momento. El voto nulo es un castigo a un sistema político que carece de elementos esenciales de representatividad y de rendición de cuentas”.
–Pero afirmar que todos los partidos son iguales implica que todos son responsables, por ejemplo, del desastre económico del país…
–Esta idea de que todos son iguales no es responsabilizar a todos del desastre del país. La crítica de que todos son iguales tiene que ver con el hecho de que no tienen incentivos para rendir cuentas y tomar decisiones en nombre de la ciudadanía, ni para explicar lo que hicieron durante su paso por el poder.
“Por eso, a pesar de las divergencias ideológicas que presentan en sus plataformas, cuando llegan al poder se comportan de manera demasiado similar en cuanto a la impunidad, evitar la rendición de cuentas, apelar al voto corporativo, enarbolar estrategias clientelares. Ese es el mimetismo que se critica, producto de un andamiaje institucional mal armado que lleva a esta democracia trunca y parcial.”
Doctora en ciencias políticas y profesora del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), alma mater de Calderón y de su primer círculo, Dresser sostiene que el descontento que expresa el voto nulo va al “corazón del problema” de México: la ausencia de representación ciudadana.
Y alude a su principal antagonista, José Woldenberg, expresidente del Instituto Federal Electoral (IFE): “Somos una democracia competitiva, con múltiples partidos y en la que se da la alternancia, todo eso es celebrable y lo comparto. Comparto esa palmada en la espalda que le da Woldenberg al sistema. Pero hay ausencia de instrumentos esenciales”.
Dresser es la redactora del “documento conceptual” que se discutirá en la primera Asamblea Nacional por el Voto Nulo, que se celebrará este martes 30 en el cine-auditorio de la Villa Olímpica, y adelanta, en entrevista, que el objetivo es articular al movimiento, después de las elecciones del 5 de julio, con propuestas como la reelección legislativa.
“Se busca combatir la percepción de que este es un movimiento con un lenguaje antipolítico, de que no hay propuestas condensadas y concretas, y que es solamente coyuntural, vinculado con la elección, cuando de lo que se trata es de articular algo que tenga capacidad de presión y de incidencia más allá del 5 de julio.”
–¿Eso será parte de lo que se discutirá en la asamblea?
–Exacto. Se va a discutir y se va a votar.
A cinco días de las elecciones y en medio de críticas por su irrupción en el proceso electoral para exhibir el repudio al régimen de partidos y al sistema político en su conjunto, los convocantes a anular el voto, cuyo impacto en las urnas es todavía incierto aunque las estimaciones son optimistas, tratarán de trascender el 5 de julio.
Callar bocas
El documento que se discutirá en la primera Asamblea Nacional por el Voto Nulo, afirma Sergio Aguayo, otro de los convocantes, “callará la boca a quienes dicen que sólo nos une el rechazo, porque el objetivo es el 6 de julio”, un día después de las elecciones, y se anticipa una segunda asamblea.
Explica: “Se trata de unirnos en torno de unas cuantas demandas aceptables para todos, pensando que, pase lo que pase el 5 de julio, existe una base social real, organizativa, de ciudadanos que no estamos satisfechos con la arquitectura política existente”.
Alentado sobre todo por jóvenes estudiantes y con internet como una de sus herramientas, que ha sido base de la articulación original, el movimiento comenzó a ser encauzado por quienes, como Aguayo, tienen experiencia en organizaciones civiles, como la que preside, Propuesta Cívica; Adolfo Llubere, perredista cercano a Rosario Robles, y jaliscienses participantes en organizaciones no gubernamentales.
En la minuta de la reunión de organizaciones y activistas, celebrada el 17 de junio en las instalaciones del IFE –al concluir el foro sobre “voto razonado” organizado por éste–, se describen las tareas que deben observarse, como crear la página www.votosnulos.com, la elaboración de artículos de promoción y generar “mecanismos para incluir en este movimiento a la ciudadanía que no tiene acceso a internet y, en particular, a las mujeres”.
Inclusive se recomiendan comportamientos: “a) Para que esto funcione, nadie tiene que sentirse agandallado. b) No estamos compitiendo. Tenemos que sumar. c) No vamos a excluir a nadie, a menos que no esté de acuerdo con la agenda mínima. d) No obstante, el participar en esta iniciativa no implica que las organizaciones renuncien a las iniciativas y agendas que han estado impulsando a la fecha. Los acuerdos para las diferentes agendas, en un sentido amplio, serán para después de las elecciones”.
Al respecto, Aguayo aclara: “Ya está armada la logística y el documento, al menos para que la discusión tome cauces ordenados, pero de ninguna manera está garantizado que va a salir bien”. Y expone que ve como un reto articular un movimiento que ha sido cuestionado.
“Estoy terminando un libro sobre la transición democrática y nunca, desde 1934 a la fecha, había visto un consenso tan grande entre las fuerzas vivas como el que estoy observando, de rechazo al voto nulo. Y segundo: soy el más sorprendido del vigor y de la energía, hasta hoy, de la propuesta.”
Reitera: “De ninguna manera puedo anticipar, asegurar o pronosticar si esto va a dar el brinco a una expresión organizada. Ese es el reto. Pero, por lo pronto, al día de hoy sí puedo decir que ya estamos refutando la afirmación de que sólo nos une lo negativo y el rechazo”.
En efecto, dice Dresser, el movimiento que celebrará su Primera Asamblea por el Voto Nulo se propone plantear la reelección legislativa como uno de los mecanismos que deben ser incorporados a la legislación, porque una vez electos ya no rinden cuentas a sus electores.
“No tienen que hacerlo, porque su longevidad política, su futuro político no depende de los electores, sino del dirigente, de los poderes fácticos. Para mí ese es el problema esencial de la democracia mexicana en este momento.”
Explica: “Como no hay un buen mecanismo de representación no hay rendición de cuentas, y este sistema, una y otra vez, se doblega ante Televisa o el señor Carlos Slim o Ricardo Salinas Pliego o Valdemar Gutiérrez o Elba Esther Gordillo, porque no hay el contrapeso ciudadano necesario que se da, precisamente, a través de que el diputado sabe que si aprueba una iniciativa que va en contra de sus representados lo sacarán del poder”.
Dresser cree que, gracias al movimiento que llama a anular el voto, se generó un debate sobre lo que no funciona en el andamiaje institucional del país, una de cuyas expresiones fue el reproche de Calderón a los partidos por distanciarse de los ciudadanos, a quienes les recomendó… hacer un partido.
“(El movimiento) cumple una labor muy importante de catalizador, de acicate para ir empujando a los partidos a tomar decisiones que no tomarían de otra manera. El sistema funciona muy bien para los partidos y muy mal para los ciudadanos”, dice la analista.
Por ello aplaude el vigor del movimiento, fundamentalmente de jóvenes de clase media. “Yo lo comparo con otros movimientos sociales que han enarbolado reivindicaciones de derechos esenciales, que también en su momento fueron clasemedieros: las sufragistas, los ambientalistas, la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Son movimientos que empiezan siempre dentro de una clase media profesional que va detectando la insatisfacción, va construyendo coaliciones, va haciendo propuestas. ¡Esto es algo que lleva un par de meses! Tampoco nos pueden exigir que el movimiento, en sí solo, en tres meses tenga un manifiesto para que resuelva todos los problemas del país”.
De hecho, el grupo de activistas de Guadalajara, Jalisco, los creadores de “Para políticos nulos, votos nulos”, envió a Proceso la respuesta que da al “señor Calderón” por haber propuesto que los ciudadanos formen otros partidos:
“No nos interesa adscribirnos ni crear un partido político, señor Calderón, estamos convencidos de la fuerza de una ciudadanía activa no partidista. Creemos que estando en medio de un proceso electoral, usted ha incurrido en el grave error de condenar el ejercicio de un derecho y la activación de una protesta pacífica y democrática en contra de la clase política partidista.”
Y añaden: “Democracia plena no es igual a sistema de partidos. El país está repleto de órganos de participación ciudadana simulada que no obligan a nada a los poderes y niveles de gobierno que los convocan y conforman. Desde congresos y Senado han hecho legal lo ilegal, de manera que hoy sus majestades, servidores de lo público, nos impiden ver cómo gestionan lo que es nuestro”.
Y le recuerdan al “señor Calderón” el artículo 39 constitucional, que establece que la soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo momento, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
Como ellos, Dresser también reprocha la conducta del IFE y de su presidente, Leonardo Valdés: “No ha sido la correcta. Han tratado de desacreditar y criticar que esto no es válido, de sugerir que quizá no es legal, cuando es perfectamente válido y legal. Su labor debería ser de representación ciudadana, no de defensa de los intereses de los partidos”.
Añade: “Hay entre los consejeros un ímpetu desacalificador y es lamentable porque el IFE era nuestra institución. Este movimiento surge como una llamada de atención a una democracia disfuncional, perfectible, mejorable, y el IFE se ha empeñado en defender lo altamente imperfecto, tan imperfecto que vemos encuesta tras encuesta que despliega la insatisfacción ciudadana con los partidos”.
Nada con Televisa
En la minuta de la reunión de los organizadores de la Asamblea Nacional se advierte: “Cada organización será libre de adherirse o no al documento final. Si alguna organización quisiera empujar una agenda adicional, estará en su legítimo derecho, pero no a nombre de la asamblea.”
Y es que otros promotores de anular el voto plantean que, además de hacer este llamado, se formulen otras demandas, por ejemplo, las candidaturas ciudadanas, la segunda vuelta electoral o, como lo plantea “¡Basta-10”, una página de internet promovida por Jaime Sánchez Susarrey, “la derogación del párrafo del artículo 41 constitucional que prohíbe la información plena”.
Al respecto, Dresser y Aguayo dicen no compartir, en lo personal, esa demanda que implica destruir la reforma que prohíbe la compraventa de tiempo en radio y televisión para difundir propaganda política y electoral, que enfureció a las televisoras, pero tampoco es un tema en las discusiones entre los demás activistas.
“Yo no he recogido esa demanda de las organizaciones”, aclara la analista, y Aguayo dice de plano que se trata de un planteamiento “inaceptable” para Propuesta Cívica, la organización que encabeza, como también el planteamiento semejante que hizo Alejandro Martí, el empresario que promueve “Mi voto por tu compromiso”.
“En eso la organización que presido no está de acuerdo, porque eso es abrir las puertas a las televisoras otra vez al negocio de la política. Si ya están metidas hasta el gorro, es abrírselas de manera explícita.”

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