miércoles, 4 de julio de 2012

El ‘Sorianagate’, fraude al voto


Un par de electores en Soriana Zaragoza. Foto: Benjamin Flores
Un par de electores en Soriana Zaragoza.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F. (apro).- En la tienda Soriana de avenida Zaragoza No. 1886, colonia Juan Escutia, de la delegación Iztapalapa, Luis Antonio Fierro Jiménez argumenta así su decepción, igual que la de cientos de habitantes de Ciudad Nezahualcóyotl que fueron timados por los operadores del Revolucionario Institucional:
“El PRI estuvo regalando tarjetas Soriana con un valor de mil a mil 200 pesos, pero en realidad traían 100 pesos. Te las daban a cambio de tu voto”.
En esta tienda de supermercados, pertenecientes al empresario lagunero Ricardo Martín Bringas, se ha documentado de manera palpable la estrategia de compra del voto que operó el PRI, sobre todo en el Estado de México.
La primera plana del periódico La Jornada documenta con una foto este 3 de julio cómo se realizan las compras de pánico en las tiendas Soriana, epicentro de un gran escándalo que puede llevar a una de las sanciones y multas más altas, si los consejeros del Instituto Federal Electoral investigan.
El Sorianagate se fue configurando desde la última semana del proceso electoral. El pasado 28 de junio, la dirigencia nacional del PRD presentó 3 mil de un total de 1 millón 800 mil plásticos de este supermercado que fueron repartidos en los municipios del Estado de México con saldos de mil a mil 200 pesos. Tan sólo este gasto para la “promoción del voto” a favor de Enrique Peña Nieto significaría un mínimo de 1 mil 800 millones de pesos, es decir seis veces más que el rebase de topes de gastos de campaña, que son de 336 millones de pesos.
El PRI y el gobierno priista de Eruviel Ávila se deslindaron de inmediato, pero las pruebas sobre esta estrategia de cooptación del voto se han multiplicado en los últimos días.
El descontento de los mismos sufragantes que ofrecieron sus credenciales de elector a cambio de un plástico con mil pesos se verá en los municipios mexiquenses.
La otra prueba clara de este presunto desvío multimillonario del presupuesto mexiquense para la campaña de Enrique Peña Nieto está en los mismos contratos que el Estado de México destinó para las tiendas Soriana.
Tan sólo entre agosto de 2009 y enero de 2011, la empresa ganó seis contratos con la administración de Peña Nieto para proveer despensas, paquetes nutricionales y desayunos escolares por un monto total de 2 mil 966 millones de pesos, sin contar el IVA.
De los seis contratos, cinco fueron otorgados por el DIF estatal y el restante por el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social. Esta dependencia de la Secretaría del Desarrollo Social asignó un contrato por 1 mil 295 millones de pesos en diciembre de 2009, después de la elección federal de ese año.
El gobierno de Eruviel Ávila –quien tomó posesión en septiembre de 2011– también firmó dos contratos millonarios con Soriana, a través del mismo Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social. El 13 de abril de 2012, en plena campaña electoral federal, se le asignó un primer contrato por 472 millones 866 mil pesos y luego otro por 123 millones 89 mil pesos para la entrega de canastas alimentarias (ver Proceso, No. 1861).
Las autoridades mexiquenses han negado “categóricamente” que estas tarjetas Soriana hayan sido utilizadas “a favor de partido político alguno”, pero los testimonios que se están generando en los más de 36 establecimientos en los municipios conurbados indican que el PRI mexiquense tiró la casa por la ventana y engañó a miles de ciudadanos para obtener sus credenciales de elector.
Las tarjetas más comunes se llaman Mi Ahorro, que ya está rebautizándose como Mi Voto. Los más abusados acapararon entre 30 y 40 tarjetas con 100, 200, mil 500 y hasta 2 mil pesos.
El escándalo de las tarjetas de Soriana, junto con el de los fondos triangulados a través de Monex y las irregularidades en al menos 30% de las casillas del país le dan otro rostro a los comicios del 1 de julio.
Aunque la histeria de los comentaristas de televisión y de los columnistas que forman parte de la nómina de Peña Nieto (a ellos no les reparten tarjetas Soriana con 1 mil pesos, sino muchos otros privilegios) insistan en que impugnar estas suciedades va en contra de la “normalidad democrática”, lo cierto es que el reino feliz de la telecracia peñista se enfrentará a éste y otros escándalos.

País de masoquistas


Peña, Coldwell y Beltrones. Foto: Germán Canseco
Peña, Coldwell y Beltrones.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Ahora que han ganado, los priistas se vanaglorian de lo que harán por México. Gracias al PRI habrá estabilidad política, dicen. Gracias al PRI habrá reformas y modernización, insisten. Gracias al PRI el país resucitará del fracaso de los panistas, repiten. Enrique Peña Nieto lleva meses recorriendo la República dándose palmadas en la espalda y ahora celebra el regreso al poder de un partido responsable de sus peores vicios. Pero la paradoja es que el priista denuncia la ineficacia y la inexperiencia de diversos funcionarios panistas incapaces de limpiar el tiradero que su partido dejó tras de sí. Ahora vale la pena recordar la lista de cosas vinculadas con el PRI que llevan al desconsuelo ante su regreso. Hay contribuciones priistas por las cuales el electorado debería estar menos agradecido. México arrastra un legado que no debería ser motivo de aplausos; México carga con una herencia de la cual los priistas intentan deslindarse pero de la cual son responsables.
Como he escrito anteriormente en estas páginas (Proceso 1687):
En la vida bajo el PRI el narcotráfico infiltra al Estado y se enquista allí. A partir de la década de los 80, el negocio de la droga comienza a crecer, y lo hace con protección política. Con la complicidad de miembros de la Policía Judicial Federal y agentes de la Dirección Federal de Seguridad. Con la colusión de gobernadores como Mario Villanueva y otros dirigentes priistas de narcomunicipios y estados fronterizos. A lo largo de los años, la estructura política del priismo provee un caparazón al crimen organizado que avanza, no a pesar del gobierno sino –en buena medida– gracias a él. Cuando los panistas llegan a la Presidencia se encuentran un Estado rebasado, se enfrentan a autoridades estatales cómplices, se topan con policías infiltradas, apelan a procuradurías indolentes. Y sin duda tanto la administración de Vicente Fox como la de Felipe Calderón no encararon el reto de la mejor manera; el primero por omisión, y el segundo por falta de previsión. Pero lo innegable es que no fueron responsables del problema: lo heredaron. Hoy los priistas dicen que pacificarán al país, pero la única forma de lograrlo sería pactando con las fuerzas con las que –en el pasado– se asociaron.
La vida bajo el PRI implica coexistir con alguien como Joaquín Gamboa Pascoe y lo que representa. Líder vitalicio, elegido para liderar la central obrera hasta el 2016. Líder hasta la muerte, encumbrado después de una votación fast track y por aclamación. Rodeado de mujeres bailando en bikini, meciéndose al son de las maracas y las fanfarrias y las porras. Impasible ante los reclamos por los lujos que despliega y los relojes que ostenta. Vivir bajo el PRI implica enterarse de la suntuaria vida de la hija de Carlos Romero Deschamps y escuchar a Enrique Peña Nieto enarbolar su defensa con el argumento de que “ha sido un hombre muy trabajador”. El próximo presidente no alza la voz para cuestionar las prácticas antidemocráticas del corporativismo, sino que niega su existencia. Argumenta que México ha cambiado y que los trabajadores son libres y merecen respeto, cuando la corrupción sindical es señal de la podredumbre de siempre. La genuflexión de siempre. La alianza de siempre. El pacto de siempre. El liderazgo del PRI ofrece prebendas a cambio de apoyo político. Tan es así que, sin ningún rubor, Gamboa Pascoe sostiene que hizo cuentas con Peña Nieto para incrementar, en el próximo proceso electoral, el número de posiciones en el Congreso de integrantes cetemistas. Así el PRI ratifica su preferencia por las prácticas del pleistoceno.
Vivir bajo el PRI entraña que el gobierno se percibe como botín compartido. No hay frase que resuma mejor esta visión que la atribuida a Carlos Hank González: “Un político pobre es un pobre político”. El PRI permite que quien llegue a algún puesto –desde hace décadas– piense que está allí para enriquecerse. Para hacer negocios. Para firmar contratos. Para embolsarse partidas secretas. Para otorgar concesiones y recibir algo a cambio. Sólo así se explica La Colina del Perro construida por José López Portillo. Sólo así se explica la fortuna acumulada en las cuentas suizas de Raúl Salinas de Gortari. Sólo así se entiende el reloj de 70 mil dólares que porta Carlos Romero Deschamps. Sólo así se comprende el guardarropa de Elba Esther Gordillo. Gracias al PRI, gran parte de la población considera que la corrupción es una conducta habitual y aceptable que acompaña a la función pública.
La vida bajo el PRI implica que la impunidad se vuelve una forma de vida. El PRI mantiene un sistema para compartir el poder basado en la protección política a sus miembros, al margen de las leyes que violan, los estudiantes que intimidan, los desfalcos que cometen, los robos que encabezan, los desvíos que ordenan. La lista es larga y escandalosa: Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Carlos Salinas de Gortari, Raúl Salinas de Gortari, Mario Marín, Arturo Montiel, Jorge Hank Rhon, Roberto Madrazo, Emilio Gamboa, José Murat, Ulises Ruiz, Tomás Yárrington. Y para protegerse a sí mismos promulgan leyes a modo, saltan de puesto en puesto, presionan a periodistas, negocian amparos, compran apoyos y corrompen jueces.
Mario Vargas Llosa entiende esto cuando sentencia que si México regresa al PRI a la Presidencia es porque es un “país de masoquistas”. Y la población ha sido partícipe de ese masoquismo, alimentado por el PAN y el PRD. Ambos partidos son corresponsables de la restauración al suponer que bastaría sacar al PRI de Los Pinos sin modificar sustancialmente su modus operandi. El gran error del PAN y del PRD ha sido tratar de operar políticamente dentro de la estructura que el PRI creó, en vez de romperla. El gran error del PAN y del PRD ha sido creer que podría jugar mejor el juego diseñado por el PRI, en vez de abocarse a cambiar sus reglas. El gran error ha sido emular a los priistas en vez de rechazar la manera de hacer política que instauraron.
Los panistas y los perredistas han fracasado en el intento de gobernar como lo hacían los priistas. Los panistas y los perredistas han fracasado en su intento de adaptarse a las reglas de instituciones que el PRI torció. Los panistas y los perredistas no han logrado pactar eficazmente con los narcotraficantes; no han logrado comprar eficazmente a los líderes sindicales; no han logrado beneficiar eficazmente a los grandes empresarios; no han logrado ocultar eficazmente los negocios que han hecho a su paso por el poder; no han logrado combatir eficazmente la impunidad porque también se volvieron cómplices de ella. Gracias al PRI el país padeció tantos años de mal gobierno. Gracias al PAN y al PRD es probable que la historia se repita. Y que México se vuelva –voluntariamente– un país de masoquistas.

Mentiras, filtraciones e incompetencia en el caso Regina


Javier Duarte, actual gobernador de Veracruz. Foto: Yahir Ceballos
Javier Duarte, actual gobernador de Veracruz.
Foto: Yahir Ceballos
Falta de voluntad, incumplimiento de la palabra empeñada, incompetencia, actos de intimidación, mentiras… He aquí lo que explica la falta de resultados en torno al asesinato de Regina Martínez Pérez, corresponsal de Proceso en Veracruz. Así, la procuraduría estatal utiliza a medios locales, siembra versiones falsas –“el crimen fue pasional”, pregona– y acosa al gremio periodístico. A este desaseo se suma el desdén del gobierno de Javier Duarte de Ochoa hacia las organizaciones civiles e instancias internacionales que le han exigido una solución pronta e imparcial del caso. Por ello, este semanario solicitó a la PGR atraer la investigación, a través de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Ante la falta de resultados en torno al asesinato de Regina Martínez Pérez, corresponsal de Proceso en Veracruz, ocurrido hace más de dos meses, y habida cuenta de las filtraciones del gobierno de Javier Duarte de Ochoa en torno al caso, este semanario solicitó a la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión (Feadle) atraer la investigación.
La petición se hizo el 27 de junio último ante esa instancia de la Procuraduría General de la República (PGR) toda vez que desde el gobierno estatal se emprendió una campaña mediática para sembrar la idea de que se trató de un “crimen pasional”.
No sólo no ha habido resultados, sino que comenzaron las filtraciones de supuestos detalles del crimen “por motivos personales” y hasta se ubicó al presunto autor en el propio gremio periodístico, sin que la Procuraduría General de Justicia estatal (PGJ) haya investigado si el asesinato de Regina Martínez fue perpetrado en represalia por su labor informativa.
El crimen ocurrió la madrugada del 28 de abril en el domicilio de Regina, ubicado en la ciudad de Xalapa. Ella murió por asfixia. Desde el siguiente día, la directiva del semanario le expresó directamente al gobernador Duarte su desconfianza ante las promesas de una investigación pronta y seria (Proceso 1853).
Con la impunidad a cuestas y luego de que durante más de un mes la procuraduría estatal escatimó información a la propia PGR, funcionarios del gobierno veracruzano comenzaron a filtrar la versión del crimen pasional, al margen de la coadyuvancia de la Feadle y de la revista, valiéndose de la prensa local y de Carlos Loret de Mola, conductor de Primero Noticias, de Televisa, y columnista del diario El Universal.
La primera filtración fue a nivel nacional. El 21 de junio, justo una semana antes de que se cumplieran dos meses del crimen, Loret de Mola dio por terminada la investigación en su columna de El Universal: “El gobierno veracruzano está a punto de anunciar los resultados de su indagatoria sobre el asesinato de la periodista Regina Martínez Pérez. Seguramente despertará mucha polémica”, escribió.
Dos días después, el periódico Imagen, del puerto de Veracruz, fue utilizado para continuar con la campaña: “Versión: identifican asesino de Regina Martínez”. Una escueta nota sin firma, en primera plana, fue suficiente para difundir la idea de que se trató de un crimen pasional.
“La autopsia practicada al cuerpo de Regina Martínez Pérez reveló la marca de una mordida en el cuello de la víctima; este indicio llevó a los investigadores a ubicar al agresor… Con esta prueba pericial se estableció que se trató de un crimen pasional o ‘de motivaciones personales’”, informó el diario, con base en “fuentes extraoficiales”. La versión también fue esparcida en Veracruz por la agencia de noticias Imagen del Golfo.
Aunque el mismo diario publicó el 25 de junio, también en portada y sin firma, un comentario sobre “el gran malestar” que causó esa versión, acusando a “algún funcionario” de Duarte de “crear confusión” sobre el asesinato, la versión acerca del “crimen pasional” siguió extendiéndose.
Ese mismo día, el columnista del puerto jarocho Luis Velázquez publicó en el blog expediente.mx: “Todo indica que la Procuraduría de Justicia de Veracruz está a punto de esclarecer el primero de los nueve crímenes de reporteros y fotógrafos ocurridos en los últimos 18 meses”.
Abundó en la versión del diario al que perteneció: “A partir de la mordida, los expertos han seguido la pista… Es más, se habla de que el presunto homicida ya fue identificado y una nube de policías, agentes y detectives siguen la huella”.
Incluso, ubicó al supuesto asesino entre el gremio periodístico de Veracruz: “Por eso es que a varios trabajadores de la información de Xalapa, citados a comparecer, les han tomado una placa de su dentadura para cotejarla con la marca hallada en el cuello de la víctima”.
Prosiguió: “la noche del velorio y el día del sepelio el presunto homicida estuvo presente. Con toda la sangre fría… el asesino participó en el duelo de principio a fin. Desde luego, parando oreja. Días después, no obstante, y según las versiones, desapareció… hasta el momento actual en que nadie de los colegas da señales de sus días y noches.
“Se habla, incluso, de que su trabajo reporteril lo dejó tirado y de nadie se despidió. Simple y llanamente, voló. Por eso es que la procuraduría y la Agencia Veracruzana de Investigaciones, AVI, se está dilatando un poquito… Pero a diferencia del hazmerreír con el hijo del Chapo, y del michoacanazo aquel, la procu jarocha tiene no los pelos de la burra en la mano, sino la burra completa”.
Aseguró que en la procuraduría veracruzana “ya saben todo” del asesino y “tienen hasta fotografías del presunto”. En el mismo tono de advertencia del conductor de Televisa, escribió: “aun cuando resultará (todo indica) una bomba mediática y política, ni modo, la verdad se impone”.
La “versión oficial”
Con la idea del crimen pasional, que de acuerdo al columnista “corresponde más que a una vida privada, a una vida clandestina, pues la corresponsal de Proceso era una mujer discreta”, el gobierno de Veracruz descartó extraoficialmente cualquier relación del asesinato con el trabajo periodístico de Regina Martínez.
Esparcida la versión, salió a escena Marco Antonio Rodríguez Lobato, encargado de la Fiscalía Especializada en la Atención de Denuncias Contra Periodistas y Comunicadores de la PGJ y quien formalmente está a cargo de las investigaciones.
“La PGJ desarrolla la investigación ministerial 019/2012/PC, con distintas líneas de investigación, en las cuales se realizan acciones jurídicas para cubrir las mismas y hasta en tanto no haya una determinación legal final de la indagatoria, no pueden hacerse suposiciones sobre la misma”, escribió el encargado formal de la investigación en una carta enviada al periódico Imagen y a la agencia de noticias Imagen del Golfo.
“Si alguna confusión existe, ésta se origina con la publicación de notas que no identifican sus fuentes y con datos no veraces”, añadió en su escrito publicado como inserción.
La campaña para propalar esa versión ocurrió cuando apenas la PGJ le había solicitado a Proceso el protocolo internacional para investigar casos de ataques contra el ejercicio periodístico, instrumento que desde la primera semana de mayo la revista le pidió a la fiscalía veracruzana que utilizara en sus investigaciones.
Bajo esa petición, lo que hizo la PGJ fue citar a declarar a varios periodistas veracruzanos. En uno de los casos, los policías ministeriales entregaron el citatorio durante una marcha gremial realizada el 7 de junio, Día de la Libertad de Expresión. Los policías ministeriales, literalmente, corrieron tras Norma Trujillo Báez, reportera de La Jornada Veracruz, para hacer el emplazamiento judicial.
Los policías le pidieron datos de otros periodistas, pues traían por lo menos otros seis citatorios, dice Trujillo. En su comparecencia, la PGJ le preguntó sobre hábitos personales de la corresponsal de Proceso. “Es algo que desconozco”, dice al reportero, y comenta que consideró un acto intimidatorio el hecho de que la procuraduría la citara con dos semanas de anticipación.
A los primeros colegas suyos que declararon, la PGJ no sólo les preguntó sobre sus relaciones con Regina Martínez y su vida personal; también les tomó las huellas dactilares de ambas manos. Los siguientes en comparecer se negaron a que les tomaran las huellas y a ser fotografiados con número, como si se tratara de una ficha signalética ordenada por un juez.
Intimidaciones al gremio
En lugar de indagar la eventual relación del crimen con el trabajo periodístico de Regina Martínez, la PGJ se valió de esos interrogatorios para indagar sobre la vida personal de la corresponsal de este semanario.
La idea del crimen pasional no es nueva. Apenas habían pasado unas horas cuando funcionarios de la propia PGJ así se lo hicieron saber a los familiares de la periodista. Luego siguió el interés de la procuraduría de orientar el asesinato hacia un robo, pues Regina vivía “en un barrio bravo”, según declaró a Proceso el procurador Felipe Amadeo Flores Espinosa.
Durante el primer mes, la PGJ se dedicó a interrogar a los vecinos de Regina Martínez, al poner énfasis en el robo de una televisión de plasma, una computadora y dos teléfonos celulares.
Ya en ese momento, el gobierno de Duarte hablaba de avances en “una línea concreta” de investigación, según declaró la vocera gubernamental, Gina Domínguez, el 23 de mayo.
Sin embargo, para entonces la PGJ ni siquiera había entregado la información completa a la Feadle, que participa como coadyuvante en la investigación. Fue necesario que el 28 de ese mes viajaran a Xalapa la titular de la fiscalía especial, Laura Angelina Borbolla Moreno, y el subprocurador de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad, Miguel Ontiveros Alonso.
Reunidos con Flores Espinosa, los funcionarios federales comenzaron a hacer una relación de la información no entregada cuando los interrumpió Rodríguez Lobato. El encargado de la fiscalía especial del estado aseguró que la información acababa de ser entregada. Mintió.
Pasaron más de dos semanas para que la Feadle tuviera los datos sobre las huellas encontradas en el lugar. La PGJ sólo había entregado fotografías de las huellas y no la confrontación de las mismas con el banco de datos de Plataforma México, en el que se encuentran, entre otras, las huellas de personas detenidas en territorio nacional. La procuraduría estatal adujo problemas técnicos para la entrega de esa información.
Además, la PGJ había entregado a cuentagotas sus dictámenes, entre ellos el de criminalística de campo, en el que se indica la manera en que se encontraron el cuerpo y el lugar de los hechos. La Feadle aun no determina si admite o no la petición de Proceso para atraer el caso.
Los escarceos del gobierno veracruzano para investigar el asesinato desestiman las peticiones de organismos nacionales e instancias internacionales para esclarecer el crimen, además del seguimiento que le ha dado la prensa extranjera.
Desde que el asesinato de la periodista se difundió fuera del país, la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU y la Relatoría Especial de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidieron al gobierno de Duarte hacer una investigación pronta e imparcial para esclarecer los hechos y sancionar a los responsables.
La relatora de la CIDH, Carolina Botero, recordó incluso que en Veracruz Proceso “ha sido objeto de la compra masiva de ejemplares por parte de quienes se sienten afectados por las publicaciones y en distintas oportunidades se ha visto en la necesidad de mantener en anonimato el nombre de los periodistas que cubren temas de seguridad”.

Título de la entradaVeracruz: les roban urnas, pero se niegan a denunciarlo por temor a represalias


XALAPA, Ver. (apro).- El vocal ejecutivo del IFE en Veracruz, Antonio Manjarrez Valle, admitió hoy que los funcionarios de casilla de un distrito de Pánuco a los que les robaron urnas de la elección se niegan a interponer una denuncia formal por temor a represalias.
En rueda de prensa, Manjarrez Valle reveló:
“Los presidentes no se quieren presentar a denunciar los hechos porque temen por su integridad física, pero si no lo hacen ellos, lo vamos a hacer nosotros y, si de alguna manera están involucrados, tendrán que declarar”, advirtió.
Jorge Orlando Zúñiga Hernández y Luis Gerardo Buga Zaleta, presidentes de la sección 2877 del distrito 01, fueron los funcionarios de casilla despojados de la paquetería electoral, así como de un automóvil.
El domingo anterior trascendió extraoficialmente que en el distrito de Pánuco funcionarios de casilla habrían sido asaltados al momento de trasladar la paquetería de las casillas 2877 contigua y básica; en el robo, también fueron despojados del vehículo en el que viajaban.
Hoy el Instituto Federal Electoral (IFE) confirmó el hecho.
“Fueron dos urnas de las casillas 2877 básica y contigua de ese lugar, no se han presentado las denuncias correspondientes”, insistió Antonio Manjarrez.
El vocal ejecutivo del IFE aclaró que el robo de la paquetería electoral en ningún momento afecta o altera los resultados en Pánuco, distrito en donde presuntamente ganó la priista Zita Pazzi Maza, virtual diputada federal y exdirectora del Sistema DIF Estatal en el sexenio anterior, con Rosa Borunda de Herrera.

Detectan autoridades anomalías en tiendas


Mirna Servín
 
Periódico La Jornada
Miércoles 4 de julio de 2012, p. 40
La tienda de autoservicio Soriana ubicada en calzada Ignacio Zaragoza, colonia Juan Escutia, de la delegación Iztapalapa, cerró sus puertas por disposición del Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal y de las autoridades de la demarcación, luego de las numerosas quejas vecinales por la obstrucción de accesos. Asimismo, anoche se efectuó una revisión de la sucursal de esa cadena ubicada en la colonia El Salado y este miércoles se emitirá una resolución al respecto.
La titular de la demarcación, Clara Brugada, explicó que el lunes, alrededor de las 20 horas, se hizo una visita de inspección a la sucursal de la colonia Juan Escutia, donde se constató que no cuenta con el proyecto de seguridad estructural, programa de protección civil ni una póliza vigente de seguro de responsabilidad. Además se detectó una aglomeración de personas en salidas y entradas de la tienda que obstruían el paso y el desalojo de los clientes.
Por ello, dijo, tras las quejas vecinales se colocaron sellos y se decretó la suspensión temporal de actividades hasta que se subsanen estas deficiencias, las cuales pueden poner en riesgo a la ciudadanía por no tener las medidas adecuadas que garanticen el correcto funcionamiento de la tienda de autoservicio.
La jefa delegacional sostuvo que en octubre de 2011 se hizo una revisión a la tienda Soriana de Juan Escutia y se constató que no contaba con el proyecto de seguridad estructural, por lo que se emitió una prevención al respecto para que las autoridades correspondientes lo subsanaran. Como hicieron caso omiso y tras recibir quejas vecinales, se procedió a una nueva revisión y a su clausura.
En la sucursal de El Salado, explicó Brugada, se revisó también que cumpliera con la Ley de Establecimientos Mercantiles en puntos como su declaración de apertura, programa interno de protección civil, cajones de estacionamiento y áreas adecuadas de acuerdo con el giro y tamaño de la tienda.
Clara Brugada dijo que se revisarán todas las sucursales y giros mercantiles donde haya quejas vecinales o la situación lo amerite, debido a las condiciones de riesgo.
Aseguró que se trata de una revisión que las autoridades delegacionales hacen permanentemente y que ya se ha actuado de la misma forma en varios casos de denuncia vecinal.

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