jueves, 5 de abril de 2012

De la Madrid, la Teleserie de la “Familia Feliz”

 

Escrito por el 04 abril 2012 a las 9:00 am en Sociedad


Fuente: cnn.com
El lunes 2 de abril, en el marco de los funerales de Estado de Miguel de la Madrid,  la “familia feliz” volvió a reunirse públicamente en Palacio Nacional. Muchas historias, traiciones, pactos y golpes bajos y hasta arrepentimientos (como el del mismo ex presidente que pronto fue acallado por su familia, Carlos Salinas y él mismo) han ocurrido en este grupo que puede protagonizar una teleserie. Una misma trama los une ahora: el retorno al edificio ícono del poder presidencial.
Hubo una época en que a la mayoría de los asistentes a este funeral se le conoció como “la familia feliz”. Formaban parte de una gran madre –la Secretaría de Hacienda-, un padre providencial que a todos les dio trabajo y poder –el Banco de México-, y se fusionaron para llegar al poder en la Secretaría de Programación y Presupuesto, creada en 1979 por José López Portillo, el “último presidente de la Revolución”, como él mismo se definió.
La “familia feliz” de los tecnócratas estaba predestinada a ser gobernada por los “político-políticos”, es decir, los operadores surgidos de la entraña del PRI, acostumbrados a ganar elecciones, a formar alianzas y pactos de poder, con trayectoria en el Congreso, los gobiernos estatales, desentendidos de las finanzas nacionales.
Paradójicamente, fue López Portillo quien decidió encumbrarlos con Miguel de la Madrid, al nombrarlo candidato presidencial del PRI en 1982. La “familia feliz” acabó por satanizar a Jolopo, recordado por los “orgullos de su nepotismo”, por la corrupción de su gobierno que se cobijó en la bonanza petrolera y por su último gran pecado: la nacionalización de la banca, en septiembre de 1982, tras la debacle del peso y de los precios del petróleo.
A José López Portillo no le hicieron funerales de Estado como a Miguel de la Madrid. Falleció  disminuido física y mentalmente, distanciado de su propia generación. Gran profesor de teoría del Estado en la UNAM, López Portillo nunca imaginó que acabaría por desmantelar a este mismo Estado que teorizó en sus cátedras universitarias.
Con Miguel de la Madrid, la “familia feliz” copó los grandes centros de decisión política, financiera, electoral y gubernamental. Fue un destacado abogado egresado de la UNAM, pero también el primer Chicago Boy que trajo la ortodoxia financiera al país. Su gobierno no sólo enfrentó los vaivenes de una crisis económica imparable, sino grandes desastres naturales y crisis políticas con consecuencias históricas innegables: el sismo del 85, el huracán Gilberto, la fractura del PRI en 1987 con la salida de la Corriente Democrática, el inicio frontal de la “guerra contra las drogas”, a raíz del caso Camarena, entre muchos otros sucesos.
Dentro de la “familia feliz” no todo fue miel sobre hojuelas. La sucesión presidencial de 1988 rompió la cohesión política de esa élite. En el seno del gobierno se impuso el “grupo compacto” formado por Carlos Salinas de Gortari, titular de la SPP. Ese “grupo compacto” le ganó la sucesión a otros personajes que aspiraron a la candidatura del PRI: Manuel Bartlett, el férreo secretario de Gobernación (ahora candidato al Senado de la izquierda); Alfredo del Mazo González, (el “hermano que nunca tuvo” el propio De la Madrid y tío del actual candidato presidencial priista); y el mismo Sergio García Ramírez (actual consejero del IFE).
El “grupo compacto” de Salinas tuvo la habilidad de escalar y volverse indispensables. Así lo bautizó Manuel Camacho Solís, el teórico político del salinismo. A él pertenecieron varios personajes que fueron colaboradores de primera línea de Salinas en la SPP: Pedro Aspe, Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo, Patricio Chirinos, José Córdoba, María de los Angeles Moreno, María Elena Vázquez Nava, Rogelio Montemayor, Sócrates Rizzo, Otto Granados, Francisco y Carlos Rojas, Jacques Rogozinski, principalmente. Aliados fundamentales de ese “grupo compacto” fueron Emilio Gamboa Patrón, poderoso secretario privado de Miguel de la Madrid; Manlio Fabio Beltrones, el heredero del poder de Fernando Gutiérrez Barrios; y Carlos Hank González, el hombre más poderoso de su generación, a quien De la Madrid lo mantuvo en la “banca” durante el sexenio de la renovación moral de la sociedad.
El “grupo compacto” de Salinas se deshizo tras la sucesión de 1994. La irrupción de la guerrilla zapatista, el crimen de Luis Donaldo Colosio, la designación de Ernesto Zedillo como candidato emergente, el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu y la debacle financiera de diciembre del mismo año marcaron el fin del sueño de la generación salinista.
Fue un desarreglo en el reparto del poder de los tecnócratas que aprendieron a hacer política con instrumentos de control financiero y se distanciaron de una sociedad que pedía un cambio político.
A pesar del pleito feroz entre Carlos Salinas y Ernesto Zedillo no existió diferencia sustancial en el manejo del modelo económico entre uno y otro. La ruptura en la cúpula fue por los saldos negativos del sexenio salinista, la persecución judicial al “hermano incómodo” y la alternancia que acabó por derrotar al PRI en los comicios presidenciales del 2000.
Los funerales de Miguel de la Madrid trajeron de nuevo esta historia que no ha terminado de ser contada. El gobierno de Felipe Calderón más que una ruptura lo que intenta en el ocaso de su sexenio es un pacto con aquella “familia feliz” y ese “grupo compacto” que se ha reciclado en torno a Enrique Peña Nieto.
Están muy cerca de retornar al poder presidencial. Aún no sabemos si los funerales fueron la anticipación del retorno o el recuerdo de batallas que pueden revivir.

Lluvia de reproches a JVM; la echan de un restaurante


Nuevo tropiezo de Vázquez Mota: la echan de un restaurante. Foto: Octavio Gómez
Nuevo tropiezo de Vázquez Mota: la echan de un restaurante.
Foto: Octavio Gómez

MÉXICO, D.F. (apro).- La mayoría de los vacacionistas intentan esquivarla; unos cuantos de plano le lanzan un recordatorio familiar con el claxon de sus autos y, los menos, le aplauden y les dan ánimos.
Llevan horas de camino sólo para salir de la Ciudad de México y llegar a la caseta de cobro de la autopista México-Cuernavaca, donde los espera sonriente Josefina Vázquez Mota, la candidata presidencial del PAN que hoy inicia su segunda semana de campaña.
Nadie entre los suyos puede ocultar que ha sido una semana difícil, salpicada de tropiezos y síntomas que provocan olas de rumores, desde su crítico estado de salud hasta su relevo. La imagen de su desvanecimiento prevalece, aun cuando el miércoles 4 de abril, su equipo la exhibió ante las cámaras realizando una supuesta rutina de ejercicios.
Ya fue interpelada en la escuela donde estudió la primaria en el Distrito Federal; canceló un acto en el World Trade Center, por las protestas de trabajadores de Mexicana de Aviación. Tuvo un lapsus y, en la tierra de sus ancestros, prometió fortalecer el lavado de dinero y, por si fuera poco, los conflictos internos de su partido se radicalizan en Veracruz.
Ya se le preguntará sobre los errores, los cambios, la salud, el distanciamiento del PAN… por lo pronto, un centenar de jóvenes la espera, enfundados en ropa estampada con propaganda del PAN. La mayoría, lleva camisetas blancas; unos pocos, lucen camisas personalizadas en el costado izquierdo. Apostados entre las jardineras del área comercial de la caseta de cobro, rodean al coordinador de campaña Roberto Gil Zuarth, y a la candidata a senadora por el Distrito Federal, Rosa María de la Garza.
Los vehículos del contingente obstruyen el paso al estacionamiento del lugar, donde junto a las tiendas se encuentran los baños. Aún peor: justo en medio se instaló el generador de electricidad de donde se controlan las potentes bocinas. Una larga fila se acomoda en el acotamiento, mientras la seguridad privada de las instalaciones abandona su puesto regular, para hacer de agentes de tránsito.
Porras desanimadas. “Roberto, organízanos una porra”, pero Gil no se presta al juego de los jóvenes que languidecen bajo el sol, con cuatro payasos en zancos y dos jovencitas con prendas negras diminutas y tacón alto, que se ubican justo debajo de donde espera Rosa María de la Garza, la líder evangélica que se hace llamar Rosi Orozco.
Puntual, el autobús de la candidata llamado “Pina 1”, hace su aparición a las 10:00 de la mañana y, de la nada, una batucada y silbatos con aires carnavalescos amenizan el sitio, las jovencitas de las prendas se contonean con movimientos sensuales. Por todas partes se observa el eslogan “gobierno diferente”.
La fiesta
Empieza la celebración por su arribo. Los grupos de jóvenes se diferencian con facilidad. Hay unos sonrientes, que se pavonean con prendas y accesorios de marca. Son los que están cerca de Monserrat y Celia, las dos hijas de la candidata. Es la brigada que más ruido hace y, de no ser por la propaganda y la máscara con un rejuvenecido rostro de Josefina, parecerían la porra deportiva de una universidad privada.
Otros son más callados. Cubren apenas sus raídas prendas con las que les regala la campaña. Sus rostros tienen facciones indígenas, parecen extraviados, fuera de lugar. Ondean con desgano las banderas que les dieron al bajar de un autobús que quedó escondido por ahí, atrás de la caseta.
Con rapidez, abriéndose paso con delicadeza entre los reporteros gráficos, Josefina Vázquez Mota camina rumbo a la banqueta que se ha convertido en templete. Lleva pantalón y blusa blanca, un blazer azul celeste, colores de partido, no como el rojo que prevalece en su propaganda.
Ahí, responde preguntas, pero sus expresiones no permiten distinguir si se trata de una entrevista o un discurso motivacional para la porra.
“Mi salud está perfecta”, dice, y abunda en su estado de ánimo. Luego eleva la voz para que reaccionen los porristas: “es una campaña ganadora”. Y las porras responden.
A todo contesta en el mismo tono, aun cuando se le pregunta sobre su seguridad y sigue: “no hay advertencia de seguridad”, se explica y concluye “estamos aquí con los jóvenes”. Aplausos.
“No habrá cambios en el equipo”, “vamos a revisar resultados” y, para cerrar la sesión, termina:
“Jóvenes ¡vamos a empezar!”. En ese momento la batucada reinicia, pero el sonido de las bocinas mata el tamborileo, lo que no amilana a las jovencitas de prendas diminutas ni a los payasos de los zancos para seguir desplazándose tras la candidata que procede a poner en marcha un volanteo nacional de su campaña en las casetas de cobro de diferentes puntos del país.
A media hora de su arribo, se va. Extrabajadores de Luz y Fuerza ya se aproximaron y el volanteo se interrumpe. No hay incidente, sólo la presencia incómoda.
La mayoría de los porristas regresa a los autobuses. Monserrat y Celia buscan su vehículo, sin sonreír; por el sol quizás, llevan el entrecejo fruncido. Cada una lleva en las manos un paquete con saleros, tortilleros y abrelatas que regalan a los automovilistas, junto con un folleto en el que aparece impreso el rostro de su madre y algunos números telefónicos de emergencia.
En el folleto se lee:
“Es momento de hacer una pausa, es época de descansar con la familia. Es importante tomar medidas de precaución para cuidarnos y proteger a los nuestros”.
Curiosa selección de texto, justo hoy, cuando se sabe que canceló su gira a Veracruz programada para el sábado, que no tendrá actividades hasta el domingo, que su equipo hará un análisis de la semana y que, entre las curiosidades de estos días, por un supuesto paquete sospechoso que llegó a sus oficinas y una alerta de bomba en el aeropuerto de Tijuana, se abrió la expectación sobre nuevas medidas de seguridad en su entorno.
Mientras se aleja, un último grupo de jóvenes corea tres estribillos distintos: “votemos por Chepina”, “el que no brinque es priista” y “Pina a los Pinos”.
Minutos después, la caravana panista parte en su propio autobús, rumbo a la comunidad de Tres Marías, Morelos.
******
Acosado por la prensa, Roberto Gil Zuarth decide hablar. Sin embargo, un fuerte sonido impide que se escuche la voz del coordinador de campaña, quien, de pronto, camina hacia otro extremo y regresa, sin darse cuenta de que quedó parado justo sobre una pestilente alcantarilla.
Sin margen de maniobra, decide permanecer ahí y contestar a las preguntas de los reporteros. Explica que las diferentes coordinaciones de la campaña realizarán este jueves y mañana viernes un balance de la campaña y que los resultados del mismo se los harán llegar a la candidata el sábado entrante.
Gil Zuart adelanta por lo pronto que habrá cambios en el tipo de eventos. Dice que serán más cercanos a los ciudadanos, es decir, más pequeños. La propia Josefina ha aceptado que habrá ajustes a la campaña.
Además, insiste en que no hay riesgos de seguridad. “No hay amenaza que nos preocupe”, ataja. La integridad de la candidata, refiere, está garantizada por el Estado Mayor.
La comitiva se arma rápido. Hay que alcanzar a la candidata en Tres Marías, el peculiar pueblito de Morelos, famoso por sus restaurantes de comida típica y antojerías.
*****
Apenas pasan de las 11:00 de la mañana y Josefina desayuna con su esposo, Sergio Ocampo, y con la candidata al senado Rosi Orozco, una importante líder evangélica.
Coincidencia o no, el restaurante se llama “El Sinaí”, como el monte en el que según la Biblia, Jehová le entregó los Diez Mandamientos a Moisés.
El arribo es desorganizado. Entre el staff de la candidata y los reporteros, hay comensales molestos. Que les sirvan a todos, pide Josefina y, en segundos, su mesa se llena de platones con montañas de quesadillas de todos los guisos y decenas de refrescos que, con pericia olímpica, destapa el mesero.
Nadie atiende el banquete. Agresión a reportera desde la mesa contigua, “limonazo” que va a dar –sin intención evidente pero con muy mala puntería– a la mesa de Vázquez Mota, justo entre ella y su marido. La candidata se aproxima conciliadora, pero el rostro de las familias enojadas no cambia. Le reclaman falta de respeto, no quieren escuchar más, no quieren fotógrafos.
“Si no tiene control de esto… no controlas a nadie”, le espetan.
El dueño de El Sinaí agarra parejo, les pide a reporteros y staff salir.
“Ya estuvo bueno el rato”.
La candidata se disculpa, da instrucciones para salir de lugar. Y su marido, con el rostro desencajado, la sigue sin chistar. Detrás, Rosa de la Garza. Y más atrás, las montañas de quesadillas y las filas de refrescos sin consumir.
Afuera, unas cuantas mujeres, con mandil y platos de plástico, le gritan: “ni un voto al PAN”, “ni un voto al PAN”. No se inmuta. Para eso están las porras de camiseta que transmutan sus coros de caseta por otros improvisados a propósito del escenario: “Morelos Josefina”, Morelos Josefina”.
*****
Vázquez Mota camina por el estacionamiento y llega a un pequeño puesto, sin clientes que se incomoden. Se aproxima y pide una quesadilla y, aunque se la están preparando, la cocinera le reclama.
“No hay explicación para los gasolinazos”, le espeta Isabel, una mujer que hace quesadillas en el puesto “Doña Tere”. Insiste en recriminarle a Vázquez Mota que los políticos no apoyan al pueblo.
“Todos los corruptos, más ricos y más ricos”.
Vázquez Mota intenta generar empatía, pero no lo logra. Les habla de los que firman compromisos y no cumplen, pero que ella sí tiene palabra.
Entre las mujeres trabajadoras del lugar, una joven con mandil le suelta que por el pueblo han pasado todo tipo de candidatos y no cumplen sus promesas, ni siquiera regresan cuando ganan. Vázquez Mota no borra su sonrisa, frente a las cámaras intenta explicar que se quiere acercar a la gente.
–Josefina ¿de qué manera vas a acercarte a nosotros? Firmarías ante notario? Porque en Tres Marías necesitamos educación… –cuestiona Christian Nicolás.
–Hay quienes firman y no cumplen. Tú eres muy joven, pero a nosotros nos enseñaban el valor de la palabra, la palabra se respeta y se cumple –dice la candidata, condescendiente.
La lista de la joven, que no se inmuta ni se pone nerviosa, se amplía. Mantiene el tono de igualdad, la tutea, le menciona la educación, el desempleo, la falta de oportunidades y hasta los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, habitantes de Tres Marías, que se quedaron sin trabajo, sin liquidación y que ahora sólo pueden trabajar con contratistas.
No hemos dialogado con ellos (los extrabajadores), pero estoy dispuesta. Primero quiero escucharlos y dialogar…, dice Vázquez Mota.
¿Diálogo nada más, sin propuestas? –interrumpe Christian.
“Tenemos propuestas para que vuelva a crecer la economía, para la educación, para ustedes los jóvenes, pero lo más importantes es verlos como ahorita, escucharlos, responde.
En eso Rosi Orozco tercia, algo dice de su trabajo en la Cámara con mujeres víctimas de violación, se le escapa un “jovencitas como tú”. Pocos la escuchan, Vázquez Mota da un mordisco a su quesadilla frente a las cámaras y, momentos después, se despide con amabilidad.
La candidata a senadora sigue en su perorata y Christian reacciona:
“No me diste respuesta a mis preguntas, sólo diste vueltas y vueltas. Eres como todos los políticos, una política más”, recrimina.
La candidata presidencial se aproxima a un vehículo. Su marido parece querer subirse a una Suburban, pero su mujer opta por el ‘Pina 1’. Antes de abordar, responde algunas preguntas e insiste en su cercanía con la gente. Y entonces se retira, por la ventana, con una sonrisa tatuada, dice adiós con la mano y a su gesto sólo responde la misma porra que la acompaña:
“Morelos con Chepina”, “Morelos con Chepina”, “Morelos con Chepina”, “Morelos con…”.

…Y la ‘tormenta’ en Tres Marías se traslada a Twitter


La aspirante presidencial panista, Josefina Vázquez Mota, en Tres Marías. Foto: Octavio Gómez
La aspirante presidencial panista, Josefina Vázquez Mota, en Tres Marías.
Foto: Octavio Gómez

 
MÉXICO, D.F. (apro).- El mal rato que pasó la candidata presidencial del PAN, Josefina Vázquez  Mota, en un restaurante de Tres Marías ubicado en la carretera México-Cuernavaca, al ser echada junto con su comitiva y los reporteros que siguen sus actividades, se trasladó de inmediato a Twitter, donde sus detractores le dieron con todo.
A pesar del tropiezo, Vázquez Mota escribió en su cuenta JosefinaVM: “Nos detuvimos en Tres Marías, donde recibimos muestras de apoyo de la gente y dialogué libremente con ciudadanos”.
Su coordinador de campaña, Roberto Gil Zuarth, la secundó con otro mensaje, en el que destacó que la candidata dialogó de frente con la gente y sin telepromter.
El mensaje fue retuiteado por la candidata panista en su perfil:
“RT @rgilzuarth: @JosefinaVM en Tres Marías. Dialogando de frente, sin teleprompter, ni falsas escenografías”. El mensaje fue acompañado con una fotografía de Josefina con locatarios del lugar.
Pese a los intentos, los tuiteros no dieron tregua a la diputada federal con licencia y convirtieron en Trending Topic el incidente con el tema “Tres Marías” que desde la mañana se colocó en el cuarto lugar de los 10 temas más comentados.
Aparte de los comentarios, los usuarios subieron a la red fotografías sobre dicho suceso, entre ellas la de proceso.com que, hasta las 18:00 horas, había sido retuiteada tres mil 640 veces.
Estos fueron algunos de los comentarios que se hicieron del nuevo resbalón de la candidata panista:
@Grillavision: “Chepina es tan pero tan Diferente que piensa que las mentadas de madre en Tres Marías son muestras de apoyo! Ternura”
@catalinamarque: “Otro tropiezo de Josefina, ahora los locatarios de Tres Marías le demuestran que no quieren más #PAN”
@djparageo: 2Si @JosefinaVM tuviera un poco de dignidad ya hubiera declinado, que más necesita, ya la corrieron de Tres Marías” @mroblesmx: “Doña @JosefinaVM , no se haga cruces, que la corrieran de Tres Marías se llama ‘cosechar lo que sembraron’”
@ChepinoGomezL: Hay (Ay) @JosefinaVM en Tres Marías “ni comes y te vas”
@WaldyRCP: “#PorLosQue creen que Tres Marias es un postre, fué una pesadilla para Pinochepina. PRI y PAN no entienden: EL PUEBLO LOS REPUDIA!”
@guicamza: “aquí @josefinaVM momentos antes de ser corrida de tres marias… le hubieran dejado comer sesos…”
@taograd: “#JosefinaNoDaUna ahora la corren de restautante de Tres Marias…. ¿se merece tanto odio? Esta pagando las de Calderón. #JosefinaEstaSalada”
@Soy_ChuyBacca: “Nuevo tropiezo de Josefina en Tres Marías: pidió quesadillas y recibió denuncias de la ciudadanía”
@Gonzalez_Pedroo: “La campaña debería llamarse ‘90 días de tropiezos de Josefina’ el tropiezo del día en Tres Marías #TiembloComoJosefina”
@delcorsi: “O sea quería un acto de campaña en Tres Marías? Se supone que se cuida la logística mínima necesario no? #medito”
@SarcasmoMexico: “Me comentan que en Tres Marías les gusta la tortilla y no el PAN. / venden quekas no tortas!”
@maavbe84: “Tres Marías, que esperaba @JosefinaVM que iba a ser bien recibida, sin escenarios controlados se arriesgan al repudio popular”
@vickviruela: “Jueves Santo y puras malas noticias acerca de @JosefinaVM ya para por favor y tira la toalla ”
@jokyck: “Si yo hubiera estado en Tres Marías también hubiera mandado a trabajar sin desayunar a #chepina #NoMasBolillo”, opinaron los detractores de Vázquez Mota.

Algunos usuarios salieron en su defensa y especularon sobre que el inconveniente fue orquestado por “fuego amigo” del exsecretario del Trabajo y candidato a senador por el PAN, Javier Lozano, de la vocera de la Presidencia, Alejandra Sota, o del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

@catalinamarque: “que @JLozanoA mandó acarreados a Tres Marías para cuestionar a #Chepina! sin duda quieren tumbar su candidatura”
@CochineroPol: “Y la pregunta del millón quien armó el show en restaurante de tres Marías donde corrieron a JVM? seguro fue @JLozanoA o Sotá o Genaro o todos”
@ElDonPolitikon: “Le están cargando el ‘muertito’ de Tres Marías a @JLozanoA. Se dice que el nuevo tropiezo de Josefina está orquestado por él #CochineroPAN”
@Official_Pukko: “Me doy Cuenta que el Odio que promovió entre los mexicanos @LopezObrador_ aun sigue manifestándose, pronto linchamientos tal vez/ Tres Marías”, cuestionaron los tuiteros.
Pasadas las seis de la tarde, Javier Lozano escribió a través de su cuenta A‏@JLozanoA:
“Siempre será mejor esa naturalidad y frescura de @JosefinaVM que los ambientes absolutamente controlados y los guiones de teleprompter @EPN”.

Pide AMLO que policía se retire de su casa en Chiapas


La finca de Obrador en Palenque, Chiapas. Foto: Derky Wilner Pérez
La finca de Obrador en Palenque, Chiapas.
Foto: Derky Wilner Pérez

 
TUXTLA GUTIÉRREZ,  Chis., (apro).- El candidato presidencial de Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, pidió hoy a través de su cuenta de Twitter el retiro de la policía estatal de su quinta “La Chingada”,  donde descansa en Palenque.
El pasado miércoles 4, luego de encabezar un mitin en la plaza de la Catedral de San Cristóbal, también llamada de la Resistencia, el tabasqueño pernoctó en su casa de Palenque.
Amigos y colaboradores le notificaron que en las inmediaciones de su propiedad –ubicada a orillas de la carretera que comunica a Palenque con Villahermosa– había una fuerte presencia policiaca.
Enterado de tal situación, López Obrador tuiteo en su cuenta oficial @LopezObrador_: “A quien corresponda: frente a mi casa en Palenque hay policías. Con todo respeto les pido que mejor se ocupen de la seguridad de la gente”.
El candidato de las izquierdas descansará el resto de la semana y reiniciará su campaña el próximo lunes 9 con una conferencia de prensa en el Distrito Federal.
En el mitín que encabezó en San Cristóbal la tarde del pasado miércoles, el exgobernante capitalino refirió que el anda en su campaña sin tantos “guaruras” no como  Enrique Peña Nieto, a quien criticó por llegar en helicóptero a Chiapas.
“Ese señorito, el candidato presidencial priista Enrique Peña, encarna la corrupción, la frivolidad y la banalidad, como lo demostró cuando viajó a San Juan Chamula en helicóptero, una de las zonas más pobres de la región y del país” dijo.
Y abundó:
“¿A quién se le ocurre viajar helicóptero a una de las zonas más pobres de México? Solo a Peña Nieto y al abanderado del priísta al gobierno chiapaneco Manuel Velasco”.
Al preguntarle si se reuniría con el gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, quien el sábado pasado sostuvo una entrevista con Peña Nieto y un día después con Josefina Vázquez Mota, López Obrador aclaró:
“No tengo ninguna diferencia con el gobernador Sabines, no lo voy a ver ahora por un asunto de agenda, tengo que salir pronto de Chiapas, pero no tenemos pleito, ninguna diferencia con las autoridades de Chiapas, ni con el gobernador Juan Sabines. Nosotros no queremos pleitos con nadie, nosotros lo que queremos es justicia no venganza, queremos justicia, por eso luchamos”.
El martes 10, el tabasqueño ofrecerá una conferencia de prensa en Durango, Durango, a primera hora de la mañana y posteriormente encabezará un mitin en el “Estadio de Béisbol “Carlos Romo”; más tarde, lo hará en la plaza principal  de  Torreón, Coahuila.

Falsificadores de la historia

Pedro Salmerón Sanginés
 
La moda de desmitificar.
 
 
A raíz de las reformas educativas iniciadas en 1992, y con mayor énfasis desde el triunfo del PAN en las elecciones de 2000, se convirtió en moda denostar lo que ha dado en llamarse historia oficial. No defenderé yo la antigua versión priísta de nuestro pasado, pero sin duda, los desaforados ataques de que ha sido objeto dificultan cada vez más la enseñanza de la historia.
A la moda del denuesto siguió inmediatamente la de los desmitificadores, que como adolescentes tardíos se lanzaron a desacralizar la historia de México, vaciándola de contenido y tratando de construir una nueva versión en lugar de la anterior, como si todo el conocimiento histórico se redujera a los libros de texto… quizá porque algunos de estos desmitificadores no habían leído otros libros.
De ese modo, sin ningún respeto por el conocimiento histórico, sin distinguir entre el hecho y su interpretación, con un muy escaso manejo de fuentes y nula crítica de las mismas (herramientas elementales del quehacer histórico), han escrito pilas de libros y toneladas de artículos periodísticos y guiones de radio y televisión (es fácil escribir historia sin investigar: basta con aferrarse a ideas preconcebidas y bordar sobre ellas), construyendo esta otra historia, casi siempre con intereses políticos explícitos e inmediatos.
Los historiadores profesionales hemos dejado pasar esas falsificaciones, pero creo que ha llegado el momento de enfrentarlas: estos desmitificadores son cada vez más leídos y tienen un impacto creciente; los medios les entregan espacios; opinan sobre la vida nacional con autoridad de historiadores y, casualmente, todos son partidarios del gobierno en turno. La historia la usan, invariablemente, para intentar darle solidez a sus posiciones políticas.
De ese forma, Luis González de Alba, en un libro de atractivo título (Las mentiras de mis maestros), afirma que la historia oficial sólo nos ha enseñado a sentirnos conquistados y a identificarnos como vencidos, para luego atacar una y otra vez al EZLN y a todos sus simpatizantes, pues como hicieron Hidalgo y Morelos, o Villa y Zapata, siguen cerrando el camino del país hacia la única utopía exitosa: el gobierno democrático, la igualdad ante la ley, la libertad para producir y para comerciar (p. 264).
José Manuel Villalpando participó activamente en la campaña electoral de 2006 con inolvidables paralelismos, como aquel en que hablaba de Vicente Guerrero para referirse a López Obrador: es un hombre con pocas luces, con gran dificultad para hablar, con ideas francamente peligrosas, calificadas de populistas [...] Es un hombre ambicioso que se ha rodeado de las más despreciables figuras políticas, cuyas ideologías son abiertamente contrarias al interés de una nación que acaba de obtener sus derechos y que está aprendiendo a ejercerlos. Posteriormente acuñó su célebre frase: Si Juárez viviera sería del PAN, que defendió innumerables veces, como en una entrevista concedida a El Universal: López Obrador usa a Juárez de manera maquiavélica, falseando al verdadero Juárez [...] parte de una malformación de la figura de don Benito surgida a partir del populismo de Echeverría, al cual López Obrador sigue a pie juntillas. Afortunadamente, su corresponsabilidad en el escándalo de la Estela de Luz lo mantiene callado en la actual campaña.
Juan Miguel Zunzunegui manipula la historia para mostrar que los mexicanos somos los principales enemigos de los pocos que han intentado sacarnos de la condición de conquistados que nos autoimponemos (como Felipe Calderón). Que todos nuestros males los hemos provocado nosotros mismos. Urge enseñarle a México su verdadera historia para trascenderla y poder instrumentar las reformas liberales de segunda o tercera o cuarta generación: por ejemplo, la supresión total del sector social en el campo, pues el reparto cardenista destruyó a México y la miseria del campo mexicano se la debemos a esa masacre llamada revolución; por ejemplo, abrir el sector petrolero a la iniciativa privada para que ahora sí sea fuente de riqueza, pues la expropiación petrolera fue solamente un golpe publicitario de nefastos resultados (La historia de una matanza por el poder, pp.141 y 146).
Por la misma vía discurren Macario Schettino, Armando Fuentes Aguirre, Catón, y otros, a los que iremos señalando. No haremos lo que ellos desde opuesta posición política. Nuestro objetivo será hacer evidentes sus métodos: la mentira flagrante, la mentira a medias, la manipulación de fuentes, la supresión de datos que les resultan incómodos, la falsificación pura y dura. El propósito de esta columna será mostrar a esos desmitificadores como lo que son: falsificadores.
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Tras recibir reclamos en Tres Marías, Josefina dice que recibió apoyos


 

Luego de que fue echada de un restaurante, y de que le reclamaron por los gasolinazos, y hasta le corearon "ni un voto al PAN" en Tres Marías, Morelos, Josefina Vázquez Mota declaró en Twitter que ecibió muestras de apoyo.

Por medio de la cuenta @JosefinaVM, la candidata panista declaró:

"Nos detuvimos en Tres Marías, donde recibimos muestras de apoyo de la gente y dialogué libremente con ciudadanos."

Sin embargo, como diversos medios ya habían reportado sobre lo que realmente ocurrió en Tres Marías, los twitteros no le creyeron y la tacharon de mentirosa.

Inmediatamente Vázquez Mota recibió las siguientes respuestas:

@AustinMcfly @JosefinaVM ¿¿Apoyo?? Aquí no dice lo mismo http://www.proceso.com.mx/?p=303435

@anshibonita @JosefinaVM: Nos detuvimos en #TresMarías, donde recibimos muestras de apoyo de la gente y dialogué libremente con ciudadanos // MENTIROSA!!

@PadreSanto13 @JosefinaVM jajaa eso no es lo que dicen los medios #PAN #Elecciones2012

@turi15 @JosefinaVM cual apoyo de la gente??? Si hasta la corrieron del restaurante, seguimos con las mentiras??

@EdgarRoss @JosefinaVM Los medios de comunicación dicen lo contrario ¿Quien miente?

Nuevo tropiezo de Vázquez Mota: la echan de un restaurante

 

La aspirante presidencial panista, Josefina Vázquez Mota. Foto: Octavio Gómez
La aspirante presidencial panista, Josefina Vázquez Mota.
 
TRES MARÍAS, Mor., (apro).- Trabajadores y clientes de esta localidad confrontaron a la candidata del PAN Josefina Vázquez Mota, quien pretendía desayunar con su marido, y la candidata a senadora en el Distrito Federal, Rosa María de la Garza.
Luego de iniciar el programa de reparto de volantes en la caseta de cobro de la autopista México-Cuernavaca, Vázquez Mota se dirigió en su autobús, el “Pina 1”, a Tres Marías, acompañada por su comitiva y un camón de simpatizantes.
Para desayunar, eligió el restaurante El Sinaí, donde apenas se habían servido platones repletos de quesadillas y los refrescos estaban destapados. Los clientes le reclamaron por el descontrol de su equipo y los reporteros que estaban encima de las mesas de ciudadanos.
Vázquez Mota intentó calmar los ánimos en la mesa de enfrente, pero la familia no cedió.
“Es una falta de respeto, si no tiene control de esto…”.
De inmediato giró instrucciones a su equipo de prensa para salir del lugar con los reporteros y ella misma se encaminó al estacionamiento para saludar en un modesto local que no tenía clientes.
Ahí, Christian Nicolasa, una universitaria que trabaja haciendo quesadillas le dijo que su partido no merecía otra oportunidad, que al pueblo de Tres Marías le debía hablar diferente.
Vázquez Mota intentó convencerla sus propuestas de campaña.
“Para empezar quiten los gasolinazos” dijo otra empleada del lugar.
La universitaria la increpó además de los gasolinazos, por las deficiencias del sistema educativo, la ausencia de oportunidades, el abandono de los extrabajadores de Luz y Fuerza, ahora sólo con oportunidad de trabajar para contratistas.
— ¿Cuáles son sus propuestas de empleo?
—Yo tendré un dialogo permanente con los trabajadores…
— ¿Nada más diálogo? Lo que necesitan son soluciones.
La candidata esbozo una respuesta. Pero la joven volvió a la carga:
—Dices que tienes propuestas pero no dices cuáles. Le das vueltas y vueltas a mis preguntas, eres una política más.
De repente intervino Rosa de la Garza -quien se hace llamar Rosi Orozco– para hablarle a la universitaria de las víctimas de violación que atiende. Ni Josefina quiso escucharla y con amabilidad se despidió y salio del local, mientras mujeres trabajadoras de otros negocios coreaban blandiendo platos:
“Ni un voto al PAN, Ni un voto al PAN”
Para arroparla, la porra que acompañaba a la candidata desde la caseta de cobro apabulló a las cocineras con su propio grito de campaña:
“Morelos con Chepina, Morelos con Chepina”.
La candidata dio una breve entrevista, en la que dijo que ella seguiría hablando con la gente y escuchando sus problemáticas sin dar importancia a los reclamos. Abordó el “Pina 1” y desde su ventanilla, sonriente, dijo adiós con la mano.

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