miércoles, 31 de marzo de 2010

Censuran diputados de tres partidos constantes cortes a suministro de agua


Periódico La Jornada
Miércoles 31 de marzo de 2010, p. 29

Diputados locales de PRD, PRI y PVEM cuestionaron ayer los reiterados cortes al suministro de agua a la ciudad de México por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), y consideraron necesario “llamar a cuentas” al titular de ese organismo, José Luis Luege Tamargo, ante la afectación a millones de personas.

Entrevistados por separado, el perredista Víctor Varela, el priísta Israel Betanzos y el pevemista Raúl Nava expresaron que si las autoridades de la Conagua consideraron que los capitalinos saldrían en masa hacia algún lugar turístico se equivocaron, pues la mayoría se quedó en sus casas y, por ende, saldrá perjudicada ante esos recortes de 100 por ciento en la dotación del líquido para el jueves y de 40 por ciento en los siguientes tres días.
Incluso, Nava y Betanzos mencionaron que quienes sufrirán más las consecuencias de esa decisión son las personas cuyas viviendas no tienen tanques de almacenamiento o cisternas, por lo que tendrán que echar mano de tambos y cubetas para guardar el líquido y no padecer tanto el corte.

Víctor Varela llamó a la población a movilizarse por esos constantes recortes, y expresó que en breve darán a conocer acciones de protesta.

Con matices, coincidió con Raúl Nava e Israel Betanzos en que si el gobierno federal primero castigó a esta ciudad recortándole los recursos participables, ahora lo están haciendo con el racionamiento del líquido.

Víctor Flores se jubila con 87 mil pesos mensuales cuando ganaba 56 al día




Redacción/SDP | 31 de Marzo, 2010 - 11:22
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El líder de los ferrocarrileros es acusado de fraude.
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Víctor Flores. Archivo / CuartoscuroCiudad de México.- Un grupo de jubilados interpusieron un demanda contra Víctor Flores, secretario general del Sindicato de Ferrocarrileros, por fraude, ya que teniendo un salario de 56.8 pesos diarios, recibe una pensión de 87 mil pesos mensuales.

De acuerdo con el diario Reforma, el líder ferrocarrilero además de obtener la pensión citada recibe un salario como secretario general de su gremio además de su salario como diputado federal perteneciente a la bancada priista.

Es sabido también que el diputado Flores realiza frecuentes viajes por todo el mundo siempre con mujeres y todos los gastos corren a cargo del sindicato.

Trabajadores jubilados del sector hicieron la petición 0919500000706, a Ferrocarriles Nacionales de México (Ferronales) para saber el monto del salario del dirigente, del cual se desprendió que desde 1995 ganaba el salario mínimo y que no se cuenta con información de por qué recibe otro monto por concepto de pensión.

Los jubilados interpusieron la denuncia número de serie 1167/DF/2002 ante el Comité Técnico del Fideicomiso Ferronalesjub, por fraude en contra de Flores, sin embargo, ésta se encuentra en reserva ya que el secretario general forma parte de dicho Comité.

Artemio Montoro, representante de los jubilados recibió un documento de Ferronales en el que le informan: “Las partes no tienen interés jurídico de continuar la denuncia ya que, como se desprende de razonamientos anteriores, no se encontraron elementos para continuar con la averiguación previa de referencia”

Víctor Flores ingresó a Ferronales el 10 de julio de 1960, pero, como su procedencia era de Veracruz, “no se cuenta con documentos que permitan (saber) qué cargos ocupó en esa entidad” dijo Montoro. El 17 de mayo de 1995, ocupó el puesto 6918, jefe de patio, y fue jubilado en ese cargo el 6 de septiembre de 1999.

Cabe recordar que Víctor Flores tomó mucha fuerza cuando “puso” su gremio a disposición de Vicente Fox y al Congreso del Trabajo del cual era el máximo dirigente en ese entonces, siendo pieza clave para la campaña de desprestigio en contra de dirigentes contrarios al poder panista como Napoleón Gómez Urrutia, Francisco Hernández Juárez o incluso su compañero de partido, Isaías Gonzalez, con el mantenía rivalidad por el control del Congreso del Trabajo.

Con información del periódico Reforma y Leslie Gómez

El Opus dei, otra peligrosísima secta :

Legionarios vs. Vaticano, salir del clóset


Jenaro Villamil



MÉXICO, D.F., 30 de marzo (apro).- Así como los pecados católicos no pueden convertirse en delitos, como ha pretendido hacer la jerarquía eclesiástica en el caso de los matrimonios gay o la despenalización del aborto, tampoco le resultará a la Legión de Cristo el mea culpa tardío por los delitos cometidos por su fundador, Marcial Maciel, considerándolos simples pecados que se expían con una carta o con pedir perdón a cada una de las víctimas, según lo expresado por su actual director, Álvaro Corcuera. El exceso de astucia del comunicado de los Legionarios de Cristo, difundido el pasado viernes 26, no corrige ni resuelve la impunidad que rodea la historia en torno de Maciel y al imperio que fundó con el aval, la complicidad y el encubrimiento de las autoridades de El Vaticano.

Con toda claridad lo señaló José de Jesús Barba Martín, uno de los más tenaces y lúcidos denunciantes y víctimas de Maciel, al día siguiente de conocerse el comunicado.

“No pueden decir que exclusivamente se trató de un hombre que engañó a la sociedad, que engañó a la Iglesia y que los engañó a ellos. Pudo haber engañado a unas cuantas personas, que no lo conocían de cerca. Pero ellos fueron colaboradores cercanos”, afirmó Barba Martín.

Y señaló a los 16 colaboradores más cercanos de Maciel, que actualmente tienen en sus manos el manejo del imperio de la Legión, cuyo presupuesto asciende a unos 650 millones de dólares al año, tan sólo por las colegiaturas de los 176 colegios, 15 universidades y 50 institutos de educación superior donde atienden a 132 mil alumnos en 22 países donde tienen presencia.
De acuerdo con Barba, entre las personas que estaban en el primer círculo de Maciel figuran: Álvaro Corcuera, actual director de los Legionarios; Luis Garza, el vicario general, así como los consejeros generales Michael Ryan, Joseph Burtka y Francisco Mateos, además de Evaristo Sada, secretario general, y José Cárdenas, director territorial de Chile y Argentina, entre otros.

Por mucho que hayan sacado del clóset a Maciel, los corresponsables de mantener la simulación y la complicidad difícilmente podrán librarse de las consecuencias bajo señaladas:

1) El futuro de la Legión y el pleito con Ratzinger: No es una circunstancia fortuita la que obligó a los Legionarios a asumir que Maciel abusó sexualmente de seminaristas durante varias décadas. En el fondo, hay un pleito de sobrevivencia y de poder entre el papa Joseph Ratzinger, que también conoció y calló muchos de las denuncias en contra de Maciel cuando encabezó, durante el papado de Juan Pablo II, la Congregación para la Doctrina de la Fe, y las redes empresariales, eclesiásticas y mediáticas que poseen los Legionarios.

Antes de que su papado acabe señalado por la ola de escándalos que han salido a relucir en Berlín, Irlanda, Estados Unidos y en su propio entorno cercano, Benedicto XVI ha decidido enfrentar el “pecado” de la pederastia y de los abusos sexuales, intentando una mayor centralización de la Santa Sede para eliminar los “focos rojos” que existen en esta institución milenaria.

Uno de esos “focos rojos” es, sin duda, la Legión de Cristo, un poder dentro de otro poder. Tan sólo para dar una idea de las dimensiones de la empresa que fundó Marcial Maciel basta revisar las estadísticas propias de 2009: tienen 3 mil 400 miembros, de los cuales 800 son sacerdotes distribuidos en 22 países.

A través de su “brazo laico”, conocido como Regnum Christi, y de sus 75 mil miembros distribuidos en 45 países, reciben un promedio de 100 millones de dólares de donaciones anuales y administran una serie de “misiones”, clubes juveniles, etc.

Además, poseen la Fundación Altius, que recibe ingresos propios y tiene presencia en 13 países. Encabeza 48 proyectos, incluyendo un Centro Altius Integra para atender a inmigrantes en Europa.

Las redes de la Legión de Cristo también incluyen la administración de medios de comunicación, como la estación de radio Guadalupe, en California, Estados Unidos; las revistas National Catholic Register y Faith and Family Magazine, así como la agencia de noticias Zenit, con 615 mil 386 suscriptores en 19 países.

La auditoría a las cuentas de las empresas de la Legión de Cristo es el otro ángulo de la disputa entre El Vaticano y la orden.

2) La indemnización a las víctimas y a los herederos: Hasta antes de la muerte de Maciel, el escándalo de los abusos sexuales y de su narcodependencia era la preocupación central para la Legión de Cristo. Invirtieron dinero, poder y relaciones para amedrentar a los medios que documentaron las denuncias de las primeras víctimas que desde 1997 dieron su testimonio.

Ganaron tiempo, pero no pudieron evitar que El Vaticano iniciara una investigación en torno de estas denuncias.

Desde 2008 comenzó a ventilarse que Maciel no sólo abusó de sacerdotes y seminaristas, sino también tuvo una “doble vida”.

En la prensa española, y después en los medios mexicanos, se documentó que Mon Pérre tuvo, por lo menos, tres hijos –una mujer y dos varones– y dos relaciones de carácter marital, y abusó también de sus propios vástagos, incluyendo a uno adoptado.
Raúl y Omar González Lara, dos de los hijos de Maciel, junto con su madre Blanca Estela Lara, aparecieron en una extensa entrevista con Carmen Aristegui en MVS para denunciar la relación con el fundador de los Legionarios.

La respuesta de la institución no fue ni compasiva ni caritativa. Asumieron que Marcial Maciel tuvo una “doble vida” –eufemismo para negar el encubrimiento– y acusaron a los hijos de querer extorsionarlos cobrando 26 millones de dólares.

En este terreno la Legión no ha cambiado un ápice su discurso. Cuando se trata de resarcir el daño a las víctimas o de pagarles a sus hijos la parte correspondiente de su patrimonio, han reiterado que se trata de extorsión.

Emilio Bartolomé, vocero de la Asociación de Ayuda a Afectados por las Enseñanzas del Grupo Religioso Legionario de Cristo, inscrita en España, advirtió que no basta con reconocer los “pecados” de Maciel. Sólo queda un camino: “reparar el daño a las víctimas, según las exigencias de justicia y caridad cristiana, y luego convocar a un capítulo general para refundar o desaparecer la orden”.

3) La Legión y el escándalo mediático: Las innumerables preguntas sin respuesta generarán una dinámica de nuevos escándalos mediáticos. Querer sacrificar la figura de Maciel para salvar a la institución es una operación difícil de sostener por una sencilla razón: la institución era Maciel.

El grado de personalización, de control y de tiranía que llegó a tener el sacerdote de Cotija, Michoacán, en torno de la Legión de Cristo no nos habla de “renglones torcidos” ni de la posibilidad de “dar vuelta a la página”. El renglón torcido se sigue escribiendo y Maciel no era una página más, era el libro, la doctrina y la esencia de la orden religiosa.

La dinámica mediática ha vencido a los propios intentos de censura: desde las presiones de anunciantes vinculados a la Legión que recibieron en 1997 La Jornada y CNI-Canal 40, hasta el empeño de la jerarquía mexicana por minimizar, excusar o excomulgar a quienes se atrevan a indagar más allá del guión que han escrito sobre la marcha.

El escándalo mediático ha resultado ser una medida no deseable, pero eficaz, ante el ambiente de impunidad que rodea las historias legionarias.

“Cuando los representantes de los dioses y de los césares cenan en la misma mesa, la sociedad busca la salida por otras vías. Una de ellas son los medios”, escribió Diego Pettersen Farah en El Informador, para explicar la delicada trama que se ha tejido en torno de Maciel.

La última perla del escándalo la acaba de proporcionar el obispo legionario de Cancún, Pedro Elizondo. Para este prelado, los curas pederastas, incluido Maciel, “lo hicieron por ignorancia, a lo mejor no lo sabían. En tal medida puede aplicárseles el precepto de Jesucristo: ‘perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

La justificación resulta grosera y es pólvora para otros escándalos. Si tan inocentes o ignorantes de su propio delito fueron, ¿por qué presionaron para acallar los testimonios de las víctimas? ¿Por qué ignoraron durante décadas el punto de vista de los propios abusados? ¿Por qué insiste la jerarquía católica en minimizar lo que a todas luces resulta ser un problema consustancial a las reglas de sumisión, silencio y simulación que no tiene nada qué ver con la genuina doctrina cristiana?

El verdadero escándalo mediático no es que la Legión haya decidido sacar del clóset a su fundador. Marcial Maciel no era Ricky Martin ni hubo valentía en su papel de cabeza visible de una teología a favor de los ricos, poderosos y blancos. El verdadero escándalo es tratar de reducir un problema de poder, de fe y de justicia a una pequeña temporada en el infierno.

Email: jenarovi@yahoo.com.mx

Democracia rota


Luis Linares Zapata
La conformación derechista del sistema mexicano fue un proceso lento, guiado y consistente. Poco a poco las cúpulas públicas, en sus variadas versiones, fueron remplazando los remanentes con perfiles nacionalistas heredados de la pasada Revolución. La sustitución no cayó en contemplaciones: fue directa, abarcante e insensible a famas, intenciones justicieras, apoyos ciertos, méritos individuales o de grupos El viejo directorio inició así su etapa de destierro sin causar disturbios o tajantes oposiciones, simplemente fueron esfumándose para gozar de lo obtenido y recordar glorias. Los demás, una capa de funcionarios y políticos de menor talla, se subordinaron ante una camada de jóvenes y ambiciosos tecnócratas adoctrinados en el exterior, curas rellenados con prebendas, empresarios de gran tamaño en control de centros neurálgicos y una obsequiosa madeja de difusores y consejeros a su servicio.

Durante el sexenio de Luis Echeverría el recambio generacional del directorio se hizo notorio. Hombres y mujeres con formación administrativa y financiera empezaron a orientar y hacer ejecutar las decisiones clave del país. Los sucesivos gobiernos priístas impusieron el carácter neoliberal al poder mediante al ajetreo de sus figuras salidas de la matriz burocrático-hacendaria. Y en adelante, todo se tiñó con los ribetes y esencias de una derecha sin ideas originales y miras estrechas, compulsiva en su afanes de entrega disfrazados de eficiencia y con pulsiones de lucro instantáneo sin medida. La confluencia desvergonzada entre lo privado y lo público ha sido un ir y venir con amplios carriles para los trasiegos de los traficantes de influencias, los negocios al amparo del poder y el ascenso a la fama de los escogidos por el sistema.

Ningún sector de la actividad política quedó sin ser tocado por ese proceso derechizante. Aun los entronques críticos, los reductos académicos, sindicales o partidistas con posturas de izquierda fueron combatidos hasta la represión violenta o anexados a sus filas de apoyo en la retaguardia. El amplio segmento productivo quedó en las codiciosas manos de una derecha empresarial que se nutre con lo más conservador y reaccionario del repertorio más tradicional. A medida que aumenta la concentración de la riqueza en pocas familias, empresas y organizaciones, más se endurecen los ímpetus para uniformar conductas y opiniones del entorno social. La disidencia se desprecia y estigmatiza con sobrenombres tontos, pero útiles: populistas.

El campo, antes sostenedor del crecimiento económico, se desmanteló con una consistencia digna de las mejores causas. Una obediencia ciega a las consignas de un modelo globalizador dominado por el mundillo financiero especulador. La abundante mano de obra que lo trabajaba fue dejada a la vera del destino. Sus remanentes forman las trashumantes legiones de trasterrados que habitan las barriadas y ciudades perdidas. Los más osados emigraron para emplearse como fuerza semiesclava en actividades agrícolas y de servicios en Estados Unidos.

La corona del estamento derechista que controla las decisiones vitales se forjó con instituciones de justicia cooptadas sin el mínimo decoro y medios de comunicación con sus adláteres de la llamada opinocracia. Un cerrojo de simple carácter y continua operación de soporte y legitimación. En ellos ha sido depositada la tarea final de orientar la conciencia colectiva y defender, con apariencia de legalidad e intensa propaganda, las más extremas de las posturas e intereses de la derecha. Se entronizó así el largo, cruento y penoso periodo decadente que vive la República. Los sucesivos intentos de los gobiernos panistas se han perdido en la ineficiencia más torpe, corrupta y ruidosa. El desperdicio de los recursos ha sido su bandera distintiva.
A pesar de las reformas que el proceso democrático ha recibido en su versión electoral, su normalidad adolece de serias fallas, todas convenientes para la continuidad del sistema establecido. Una es de carácter estructural: su incapacidad para aceptar el triunfo de una opción salida de la izquierda. En dos ocasiones, a escala nacional, se ha truncado, mediante abiertos fraudes, que un candidato propuesto por agrupaciones y partidos de izquierda ocupe la Presidencia de México. En ambas ocasiones las fechas de tales fenómenos han permanecido como referentes en el imaginario colectivo: en 1988 con el ingeniero Cárdenas y en 2006 con Andrés López Obrador. Ambos líderes han vencido resistencias instaladas y forzado al poder en varias de sus modalidades para ocupar el lugar que sus opciones para conducir los asuntos públicos merecían. Han sido acompañados, en sus empeños de cambio, por sendos movimientos masivos de insurgencia electoral. Sólo la manipulación, las trampas más abyectas y la confabulación de aquellos que han debido resguardar (pero traicionaron) la voluntad popular, torcieron el rumbo de la historia reciente.

La derecha, encaramada en el poder, ha hecho nugatoria la voluntad popular. En tales ocasiones ha echado mano de cuantos mecanismos, instituciones y normas se requieren para dar apariencia de legalidad a los designios previos de sus más altas cúpulas decisorias. Nada ha quedado a salvo de la conjura. Una vez para sentir, como afirmó Miguel de la Madrid, que sería irresponsable entregar el poder al ingeniero Cárdenas. En el otro caso para evitar, a como diera lugar y sin escatimar recursos, que el país cayera en las manos de alguien catalogado como un peligro inminente. En ninguno de estos cruentos episodios para la vida democrática se tuvieron en consideración la capacidad personal mostrada por los candidatos para llegar a ser efectivos conductores de la nación. Menos aún su oferta programática y la independencia de sus posturas, siempre enfocadas en la justicia distributiva. De poco sirvió la masiva confianza ciudadana demostrada en las dos campañas. Todo se dirimió en la oscuridad y entre los pocos que tienen el poder de someter a los muchos a sus designios e intereses. El año 2012 no prefigura sino el intento adicional de idéntica continuidad, pero que, ahora parece, ya no da para más.

Enfrenta la CFE unas 13 mil demandas; 7 mil sólo en 2009, según reveló al IFAI

Cayeron 35% sus ventas por desconexión de grandes usuarios y menor consumo: Moody’s


Elizabeth Velasco y Víctor Cardoso

Periódico La Jornada
Miércoles 31 de marzo de 2010, p. 19
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) enfrenta al menos 13 mil demandas por tres causas principales: impugnación de la tarifa que se cobra en el recibo, licitaciones otorgadas por la paraestatal en materia de obra pública y adquisiciones, y rescisión de contratos con empresas, reveló al Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) en los expedientes 5712/09 y los que se acumulan al 5987/09.

Aunado a ello, la CFE indicó que sólo en 2009 enfrentó 7 mil demandas (que menciona como juicios de nulidad o amparo) presentadas por empresas “medianas y grandes” para impugnar los montos de cobro por la tarifa eléctrica.

De ese total, 3 mil 684 juicios de nulidad se encuentran “en trámite o concluidos sustanciados” en el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, bajo el concepto de tarifas eléctricas.

Sobre el número de casos en los cuales la paraestatal ha perdido las demandas, la CFE refirió que no cuenta con la información sistematizada.

“Otorgar acceso a una sentencia en la que perdió la Comisión Federal de Electricidad supondría hacer una investigación ad hoc para entregar al recurrente (ciudadano que se quejó ante el IFAI) la información de su interés”. Es decir, “implicaría un trabajo de consulta y análisis en cada sentencia”.

Aun cuando la CFE había reservado por 12 años el número de expediente, el juzgado y tribunal donde se litigan los juicios, las reclamaciones y su importe, así como el nombre del actor, los argumentos de la demanda y de la defensa, pruebas, fechas de audiencias, desahogo de audiencias, sentencias y recursos, el IFAI dejó sin efecto la clasificación de los tres primeros conceptos.

De acuerdo con la resolución a cargo de la comisionada María Marván, en audiencia en las oficinas del IFAI funcionarios de la paraestatal habían argumentado que dar a conocer sólo el número del expediente y el tribunal, daría a “la parte interesada la posibilidad de accesar (sic) a la consulta del propio expediente, por sí o por interpósita persona, conocer de manera privilegiada los argumentos presentados en la demanda y la defensa de la CFE, así como las pruebas que ofrecen ambas partes”.

Sin embargo, aceptaron que los contenidos de la información de los 3 mil 684 juicios de nulidad o amparo son “de naturaleza pública”, dado que han sido concluidos o están en trámite, motivo por el cual los propios juzgados difunden el número de expediente. Por tanto, accedieron a remitir la información al solicitante de los datos.
Sin embargo, Marván señaló que la CFE omitió entregar los juicios de amparo sustanciados en los juzgados de distrito de toda la república mexicana, por lo cual le ordena que realice una búsqueda exhaustiva en los archivos de la Gerencia de Asuntos Contenciosos, que administra el “sistema jurismática” de la paraestatal, a fin de que entregue una lista con el número de expediente y el nombre del juzgado de distrito o tribunal del Poder Judicial, donde se han radicado las demandas para reclamar la supuesta ilegalidad del cobro de las tarifas eléctricas, bajo los conceptos de “cargo por demanda o cargo por demanda facturable”. En cambio, avaló la imposibilidad de la CFE para precisar el número de juicios que ha perdido.

Desempeño operativo, bajo presión

Un menor ingreso, tanto por la desconexión de grandes usuarios como por la baja en el consumo provocó en 2009 una caída de 35 por ciento en las ventas de la CFE, comparado con 2008.

Además, señala un reporte de la agencia calificadora Moody’s, el año pasado el desempeño operativo de esta paraestatal estuvo “bajo presion” por los efectos negativos de asumir la operación de Luz y Fuerza del Centro (LFC), “dado que tendrá que absorber el históricamente elevado nivel de pérdidas técnicas en la zona metropolitana de la ciudad de México”.

Con base en información financiera de la CFE, Moody’s informó que para 2010 el presupuesto combinado para las inversiones y gastos de mantenimiento requeridos para los activos de LFC debe ser por 5 mil millones de pesos. Esta cifra coincide con la intención de la empresa eléctrica de colocar certificados bursátiles para financiar inversiones y proyectos de obra pública financiada.

Las ventas de la CFE también se vieron afectadas por un creciente número de clientes que, en busca de menores precios por el suministro eléctrico, han preferido incursionar en el modelo de autoabasto. De acuerdo con reportes de la CFE, de 2003 a marzo de 2010 perdió 119 mil 110 grandes consumidores de los sectores comercial y servicios. Además, más de la mitad de la generación termoeléctrica es realizada por productores independientes.

La Inquisición contra Hidalgo



por Edgar González Ruiz*

La madrugada del 16 de septiembre de 1810, en el pueblo de Dolores, en la intendencia de Guanajuato, el cura Miguel Hidalgo y Costilla dio inicio a la lucha por la Independencia de México.

15 de marzo de 2010

Desde
Ciudad de México (México)

Inteligente y culto, Hidalgo había sido rector del Colegio de San Nicolás, en Valladolid (hoy Morelia) y responsable del curato de Colima y de San Felipe Torresmochas, antes de hacerse cargo del de Dolores, en 1803.

Lector de los enciclopedistas, simpatizó con las ideas de libertad, igualdad y fraternidad que difundían las logias masónicas. Según algunos autores, a esa institución pertenecieron tanto él como Ignacio Allende.

Perseguido desde 1800

Miguel Hidalgo y Costilla (1753-1811) Por sus ideas avanzadas, el cura Hidalgo fue perseguido por la Inquisición muchos años antes de que encabezara el movimiento de Independencia.

El 16 de julio de 1800, dicho tribunal recibía denuncias contra el prócer, a quien se acusaba de haber dicho en conversaciones privadas que “Dios no castiga en este mundo con penas temporales”, es decir, que no manda catástrofes a la humanidad si no obedecen la voluntad divina.

Se acusaba a Hidalgo de respetar la libertad de conciencia de los judíos, pues no se podía demostrar que Cristo fue el mesías que aún esperan: “Ningún judío que piense con juicio se puede convertir, pues no consta del texto original de la Escritura que haya venido el mesías”.

Según esa denuncia, Hidalgo consideraba a Santa Teresa una “ilusa” porque se azotaba y ayunaba mucho, a la vez que criticaba los abusos que habían cometido algunos pontífices a lo largo de la historia.

Además, se le acusaba de considerar la sexualidad como algo natural, al afirmar que la “fornicación” no es un pecado sino un desahogo natural en el ser humano (Rogelio Orozco Farías, Fuentes históricas de la Independencia de México, 1808-1821, Jus, México, 1967, pp. 166-167).

El Santo Oficio mantenía en secreto la identidad del denunciante, que en este caso era el presbítero Joaquín Huesca, del convento de La Merced, en Valladolid, quien simplemente juró decir la verdad y no tener nada contra Hidalgo, sino que sólo actuaba “por descargo de su conciencia y en cumplimiento de su obligación”.

Por su amor a la libertad y al progreso, Hidalgo resultaba odioso a la Inquisición que por el momento mandó archivar la acusación para sumarla a otras, cuando se diera la ocasión, que se presentaría 10 años después (Toribio Medina, Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en México, Fuente Cultural, México, 1952, p. 341).

Sin embargo, otros personajes fueron castigados por faltas similares a las que se habían atribuido al cura Hidalgo. Por ejemplo, en 1803 era condenado a seis años de destierro en Filipinas el joven Antonio de Castro, por haberse atrevido a criticar a los papas y a los inquisidores, y por leer obras “heréticas” como El Emilio, de Rousseau, tratado dedicado a la educación.

Excomunión y condena
El 24 de septiembre de 1810, Manuel Abad y Queipo, obispo de Michoacán, publicaba un edicto de excomunión contra Hidalgo, y amenazaba a sus seguidores con aplicarles la misma pena, exigiéndoles “que se restituyan a sus hogares y lo desamparen dentro del tercero día siguiente inmediato al que tuviere noticia de este edicto…”

Además de condenar la rebelión contra la metrópoli, alegando que los españoles y los criollos tenían los mismos intereses y que la guerra acabaría con la riqueza del Virreinato, Abad y Queipo censuraba el uso que hacía Hidalgo de la virgen de Guadalupe como estandarte de la lucha popular, considerándolo “sacrilegio gravísimo”.

El 13 de octubre del mismo año, a menos de un mes del inicio de la gesta de Independencia, la Inquisición retomó el proceso contra Hidalgo que tenía guardado desde 1800, del que resultaba “probado el delito de herejía y apostasía de nuestra fe católica”, por parte del héroe, a quien los inquisidores calificaban como “un hombre sedicioso, cismático y hereje formal”.

Pero ahora, además de condenar a Hidalgo porque consideraba “inocente y lícita la polución y fornicación, como efecto necesario y consiguiente al mecanismo de la naturaleza”, se le juzgaba, sobre todo, por haber iniciado la lucha contra la dominación española, “poniéndolos al frente de una multitud de infelices que habéis seducido, y declarando guerra a Dios, a su santa religión y a la patria…”

El 7 de febrero de 1811, el tribunal ampliaba los cargos contra Hidalgo, listando un total de 53 “enormes crímenes”, como los siguientes: que desde hace años había abandonado sus deberes parroquiales, llevando una vida “escandalosa” con “gente villana que comía, bebía, bailaba y puteaba perpetuamente en su casa…”; que estuvo “amancebado” con una mujer durante mucho tiempo; que era admirador de la Revolución Francesa y enemigo de la monarquía; que negaba la existencia del infierno y de los diablos; que leía libros prohibidos por la Inquisición, etcétera.

También se le hacía responsable de las muertes y robos contra los españoles cometidos por los insurgentes; se añadía: “Es de presumir que este reo haya cometido otros crímenes más o menos graves”, y se le declaraba “hereje formal, apóstata de nuestra sagrada religión católica, deísta, materialista, y ateísta, reo de lesa majestad divina y humana, libertino, excomulgado, sedicioso, revolucionario, cismático, judaizante, luterano, calvinista, blasfemo, enemigo implacable del cristianismo y del Estado, seductor protervo, lascivo, hipócrita, astuto, traidor al rey y a la patria”.

Aprehendido por las tropas realistas el 21 de marzo de 1811 en la Acatita de Baján, Coahuila, Hidalgo fue degradado por las autoridades eclesiásticas el 29 de julio en Chihuahua, sin confesar otra falta que la de “haber querido hacer independiente esta América de España”.

Ese mismo día, se le comunicó a Hidalgo la pena de muerte y confiscación de todos sus bienes, que contra él decretaban las autoridades civiles, sentencia que escuchó de rodillas.

Luego del fusilamiento, que tuvo lugar a las siete de la mañana del día 30 de julio, se expuso su cadáver en la plaza pública y su cabeza, junto con las de los caudillos Allende, Aldama y Jiménez, fueron expuestas en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, con la siguiente inscripción: “Las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez, insignes facinerosos y primeros caudillos de la revolución, que saquearon y robaron los bienes del culto de Dios y del real erario, derramaron con la mayor atrocidad la inocente sangre de sacerdotes fieles y magistrados justos; fueron causa de los desastres, desgracias y calamidades, que experimentamos, y que afligen y deploran los habitantes de esta parte tan integrante de la nación española”.

Hispanista y reaccionaria, nostálgica del pasado colonial, la ultraderecha más rancia del país, la que a mediados del siglo XX encabezó Salvador Abascal Infante al frente de la Unión Nacional Sinarquista, sostenía en vísperas del siglo XXI juicios semejantes al expresado en esa inscripción.

En 1996, Abascal publicó en su editorial Tradición el folleto titulado El cura Hidalgo de rodillas, done repetía la acusación de Abad y Queipo, de que Hidalgo usó a la virgen de Guadalupe como “bandera de odio y exterminio” y lo juzgaba un “cínico mujeriego”, “sacerdote abarraganado” (es decir, con mujer), “por sensual y extrovertido, valiente y astuto cuando le era conveniente serlo”.

Lo acusaba, además, de leer a los enciclopedistas, cuyas obras eran, según Abascal, “veneno puro”, y afirmaba que Hidalgo fue astuto, falso, engañador y que pecaba “con frenesí”, “atolondradamente, pero sin ulterior pensamiento”.

Con motivo de una polémica sobre la excomunión de Hidalgo, el 4 de enero de 2010, en entrevista transmitida por Televisa Guadalajara, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez arremetió calumniosamente contra la figura de Hidalgo, afirmando: “Si lo excomulgaron no fue porque se levantó en armas, que quede claro, fue porque ya levantado en armas fue y anduvo violando conventos para sacar los bienes o para ultrajar a las religiosas. Fue por violar conventos, por eso, no por la Independencia”.

Edgar González Ruiz

Maestro en Filosofía. Investigador y periodista, especializado en la derecha política en México y América Latina. Ha publicado varios libros, como: La Última Cruzada (2001); Los Abascal (2002); Cruces y Sombras (2006); El clero en armas (2007). En 2005 obtuvo el Premio José Martí; en 2006, el Premio Nacional de Periodismo, de México. Colabora en Contralínea.

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