sábado, 16 de febrero de 2019

EMERGENCIA-Helguera

El PRD inicia expulsión de Toledo; acusado de pedir diezmo, no daba cuotas al partido

Mauricio Toledo, diputado perredista y exdelegado de Coyoacán. Foto: Twitter @mauriciotoledog
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El PRD inició el proceso de expulsión del diputado federal Mauricio Toledo.
La Dirección Nacional del Partido de la Revolución Democrática instruyó al órgano de Justicia Intrapartidaria iniciar de manera inmediata el proceso de expulsión de Mauricio Toledo, luego de que se llevara a cabo la Décimo Tercera Sesión Extraordinaria del partido.
“El PRD reitera que no tolerará indicios ni actos de corrupción de parte de ningún militante, por lo que no estará dispuesto a reflejar ante la sociedad y la opinión pública una imagen como a la que hoy se le atribuye al diputado Toledo Gutiérrez”, se lee en el comunicado.
La Dirección Nacional del PRD aseguró que “como militante perredista no ha cumplido desde hace tiempo con sus cuotas partidarias, por lo tanto no vamos a permitir que se pidan diezmos”.
La solicitud de expulsión ocurre luego de que la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ-CDMX) iniciara carpetas de investigación sobre presuntos cobros de cuotas a empleados de la alcaldía Coyoacán por parte de Toledo.
El diputado del Sol Azteca negó los señalamientos en su contra.
Esta tarde, en su cuenta de Twitter, Toledo también rechazó haber declarado que estudiaba la posibilidad de dejar el PRD junto con otros seis diputados perredistas para apoyar a Morena. Sostuvo que, en caso de darse la separación, actuarían como legisladores independientes.
Anunció que, sobre su relación partidista, dará su posición el próximo domingo.

Y EL ÓSCAR ES PARA...-Fisgón

jueves, 14 de febrero de 2019

Joven congresista yanqui desnuda la podredumbre de la política en su pais.

Patrono de los huachicoleros

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Óscar Arias, símbolo de la ultraderecha latinoamericana, víctima de su hipocresía

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Óscar Arias: fin del mito
E
n menos de una semana, nueve mujeres rompieron el silencio en torno a las agresiones sexuales cometidas en su contra por Óscar Arias, premio Nobel de la Paz y dos veces presidente de Costa Rica (1986-1990 y 2006-2010). La primera en denunciar fue la activista antibélica Alexandra Arce von Herold, quien lo acusó ante tribunales por una violación que habría ocurrido en diciembre de 2014. A ella se unieron, entre otras, tres periodistas, una editora y una ex reina de belleza, quienes lo acusaron de diversas modalidades de abuso sexual. Esta última, la miss Costa Rica 1994 Yazmín Morales, también llevó el caso ante instancias judiciales.
Cabe recordar que apenas en agosto del año pasado Arias fue acusado de manera formal por un caso de prevaricación que se remonta a su segundo periodo presidencial. Así, la actual ola de denuncias parece marcar el ocaso de una de las figuras más emblemáticas de la política latinoamericana de las recientes décadas.
La estrella de Arias comenzó a brillar de la mano de su pleno alineamiento a las directrices y embestidas de Washington en el último tramo de la guerra fría, cuando implantó las políticas neoliberales en Costa Rica, fue contrapunto bajo la mesa a los esfuerzos mexicanos por facilitar una salida política a la guerra civil que desgarraba a El Salvador y por con-tener el intervencionismo estadunidense contra el régimen sandinista en Nicaragua. Fueron estas credenciales de anticomunismo y servilismo ante la superpotencia las que le valieron que la Casa Blanca de Ronald Reagan gestionara en su favor el Premio Nobel de la Paz 1987.
Volvió a poner a su país al servicio de Estados Unidos en su segundo mandato, al ofrecerse como mediador tras el golpe de Estado que depuso al presidente hondureño Manuel Zelaya, un proceso en el cual Arias trabajó para ganar tiempo al régimen de factoy desarticular la movilización social en favor de la restauración del mandatario constitucional. En la coyuntura actual forma parte del grupo de ex presidentes iberoamericanos de derecha que, como el español José María Aznar y el mexicano Felipe Calderón, se apresuraron a respaldar la aventura golpista del diputado venezolano Juan Guaidó.
Las denuncias presentadas contra Arias evidencian, por una parte, la disposición de Estados Unidos y las élites latinoamericanas para, en retribución por sus servicios, encumbrar y construir una aureola de heroísmo en torno a un personaje menor, en todo punto carente de las habilidades diplomáticas y de las convicciones democráticas que se le han atribuido. Asimismo, exhiben la naturalización de la violencia sexual cometida por hombres poderosos y la hasta hace poco inexpugnable red de complicidades que les ha permitido actuar con total impunidad: Arce von Herold argumentó que no denunció antes porque es hasta ahora que existe un contexto internacional de apoyo, y Morales reveló que cuando intentó denunciar los hechos tres abogados se negaron a ayudarla y le sugirieron desistirse porque conocían al político.
A pesar de lo dolorosos que resultan los antecedentes, debe celebrarse que finalmente se estén eliminando las múltiples coacciones que impedían dar a conocer los ataques sexuales perpetrados por hombres poderosos, un mal del que, según apuntan todas las evidencias disponibles, sólo se ha visto la punta del iceberg.

CONTRATO Y MALTRATO-Fisgón

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