jueves, 27 de febrero de 2014

“¿Quién vendió la cabeza del Chapo, rey de los narcos?”, artículo de Roberto Saviano


En México era una autoridad casi mística entre el mundo del narcotráfico. Sobre él pendía una recompensa de 5 millones de dólares. Había construido el mayor grupo criminal-industrial (el cártel de Sinaloa) sobre el modelo de la mafia. Y había aprendido la lección: para dominar es necesario hacerlo desde las sombra. Hoy se cierra una época.
chapo
Por Roberto Saviano
La Reppublica, Italia.- ¿Por qué deberíamos prestarle nuestra máxima atención a un líder de un cártel mexicano arrestado? Porque cuenta con más de un ministro y tal vez con más de un gobierno. La economía italiana más prolífica es la criminal, el capítulo más importante de esta economía es el narcotráfico, el capo mexicano arrestado hace un par de días es un líder en el tráfico de cocaína también en Europa, y por lo tanto es asimismo un líder de la economía italiana. Un sencillo silogismo. Muchos creen que conocen al Chapo. Lo imaginan como uno de tantos líderes criminales. E incluso en él opera el mecanismo mental habitual de creerse un criminal, un narcotraficante. Falso. En realidad lo que se sabe, si no se profundiza, si no se siguen los detalles, es sólo una puesta en escena. Los gobiernos europeos insisten en no ocuparse de los cárteles mexicanos hasta que —como ya está ocurriendo— sean los cárteles mexicanos los que se ocupen de Europa.
El Chapo, es decir “el bajito”, llamado así porque es de pequeña estatura y rechoncho, es el líder del Cártel de Sinaloa, el grupo criminal-industrial mexicano que ha revolucionado el líder de la cocaína. El segundo al mando es Joaquín Archivaldo Guzmán Loera.
Lo sigo desde hace años, guardo noticia sobre él, escucho lo que dicen sobre él los periodistas mexicanos y estadounidenses, trato de entender los acontecimientos, las fugas, las debilidades. El Chapo se ha formado en la escuela de los mejores maestros, el Padrino Miguel Ángel Félix Gallardo, el hombre que trastocó los ejes mundiales del narcotráfico desde Colombia a México: los esfuerzos antidrogas de las autoridades colombianas, con el apoyo de Estados Unidos durante la era de Reagan, le dieron un duro golpe a los cárteles colombianos de Medellín y de Cali. Los colombianos, arrinconados, entendieron que era más conveniente confiar la distribución de la droga en EU a los narcos mexicanos —que hasta ahora eran meros medios de transporte— para reducir los riesgos que implicaba la entrega en Estados Unidos. Pero el que manda es el que distribuye, no el que produce. Así, los mexicanos se volvieron los nuevos padrinos mundiales de la droga, y el Chapo Guzmán fue pronto el más poderoso de los padrinos.
El Chapo tiene una visión clara de su tiempo: el mundo occidental no la hace, sus derechos están en contradicción con el mercado, y por ello comprendió que los países occidentales necesitan “territorios” sin leyes, sin derechos. México tiene la coca, Estados Unidos los consumidores; México tiene mano de obra a bajo costo, Estados Unidos la necesitan; México tiene miles de soldados, Estados Unidos tiene las armas. ¿El mundo está lleno de infelicidad? Aquí llega la respuesta: la coca. El Chapo lo entendió. Y así fue como se volvió rey. En el mundo internacional del narcotráfico el Chapo posee la autoridad mística del papa, que obtuvo con una campaña de consenso social que le ha dado autoridad, como a Obama, y tuvo la genialidad de ver nuevos espacios de mercado que lo transformaron en el Steve Jobs de la cocaína. Hipérboles que nos sirven para mostrar lo particular de su personalidad.
El Chapo sabe una cosa: la democracia es corrupción, y quien piensa lo contrario es un ingenuo. Todos son corruptibles; sólo es necesario encontrar el punto de inflexión. Paga y se te dará. En los países donde hay poca corrupción esto es posible porque resulta más conveniente la honestidad que la deshonestidad, pero el Chapo sabe que también allí llegará el momento en que todo esté en venta, hasta el alma y su propio hijo. Todo. Para estructurar su cártel emplea el modelo italiano, el modelo más eficiente del mundo en tema de mafia. Según la tradición de las familias calabresas, campañesas y sicilianas crea un grupo que confió a sus parientes o a gente de la sierra a quien conoce bien. Nombra un “consejero”, recluta sicarios entre los ex militares capaces de usar armas pesadas: seriedad, profesionalismo, eficiencia. Estas son las características que se piden para trabajar en la organización del Chapo. También que seguir algunas reglas: nunca usar la violencia si no es necesaria y jamás ostentar la riqueza ganada, algo muy contraproducente. Siempre lo repetía el Padrino: para dominar hay que hacerlo desde las sombras. Y de hecho el Chapo permanece en las sombras y desde allí gobierna un imperio que crece en forma desmesurada. Viaja de incógnito. La gente empieza a contar que lo ha reconocido, pero es una vez en un millón. Mientras las mafias italianas comienzan a ser arrinconadas por las escuchas, el Chapo, que disfruta de la crisis económica, llegó a corromper al gerente de las compañías telefónicas para conseguir que las líneas que usaba en su cártel fueran imposbiles de rastrear. Para transportar la droga a EStados Unidos el Chapo y sus hombre emplean todos los medios disponibles: aviones, camiones, automóviles, cisternas y finalmente túneles subterráneos, su especialidad.
Su captura fue seguida en México con una emoción similar a la de una final del Mundial, y superior a la de una campaña electoral presidencial. El narco más buscado del mundo fue capturado, en compañía de uno de sus colaboradores, a las 6:40 hora local del 22 de febrero de 2014 en el hotel residencial Miramar, en el centro de Mazatlán, en el estado de Sinaloa, gracias a una megaoperación que llevó a cabo la Marina militar mexicana en colaboración con la DEA estadounidenses, en la cual se emplearon dos helicópetros y seis unidades terrestres de artillería, pero donde no se disparó una sola bala. El criminal fugado más peligroso de México, el hombre por cuya cabeza Estados Unidos ofreció una recompensa de 5 millones de dólares, se escondía en Sinaloa. Como los jefes italianos, un capo mexicano no se aleja del centro de su poder. Tal vez, en 13 años como prófugo, desde que se evadió de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, no se ha movido de allí, de esa tierra que le dio grandeza y le ofreció protección. Todo nace allí, en Sinaloa, en la región noroccidental de México pero su imperio se prolonga mucho más allá de este estado atrapado entre la sierra y el Pacífico. En  2009 la revista Forbes lo incluyó en la lista de los hombres más ricos del mundo. El Chapo tenía inversiones exclusivamente financieras, porque como todos los jefes de la mafia del mundo confía en “las posesiones”: casa, fábricas, terrenos. Y sobre todo usaba su dinero para alimentar una red de corrupción, indispensable para conducir sus asuntos tranquilamente. Tan tranquilamente que durante los primeros años de la década del 90 la DEA apenas conocía sobre su existencia. Y sin embargo, la cocaína, la marihuana, las anfetaminas, la mayor parte de las sustancias que los estadounidenses han fumado, inhalado y tragado  durante los últimos 25 años han pasado por las manos de sus hombres.
La operación militar encargada de su capturas se puso en marcha el 13 de febrero: las fuerzas del orden consiguieron identificar varias casas en Culiacán, su fortaleza, donde el Chapo solía dormir. Él siempre fue un maestro para construir túneles para hacer llegar la droga a Estados Unidos, y esta habilidad le resultó útil también para esconderse: algunas de esas casas de hecho estaban unidas entre sí por túneles subterráneo. Parece que durante varios días los militares estuvieron a punto de atrapar al jefe, pero éste siempre consiguió escapar. En los últimos meses varios miembros del cártel de Sinaloa fueron arrestados: así de estrecho era el cerco al Chapo. A principios de la semana la policía efectuó una incursión en la casa de su ex mujer, Griselda López, donde encontró algunas armas y un túnel que iba a dar al drenaje. Eran los drenaje los caminos que el Chapo usaba para viajar de un lugar a otro de la ciudad, de túnel en túnel, de escondite en escondite.
Los que ha dejado a todos soprendidos es que el Chapo fuera sorprendido en una residencia de Mazatlán, es decir una ciudad, un puerto turísitico: no estaba escondido entre las montañas de la sierra, como muchos creían. Durante años aparecieron noticias de arrestos falsos o de un posible asesinato. Por eso el día del arresto nadie podía creer que de verdad hubiera ocurrido. En Twitter circulaban miles de mensajes: “¿De verdad será él?”. Muchos no ocultaron su desilusión y su simpatía por el líder de Sinaloa, y muchos de estos mensajes estaban en inglés. Por ejemplo, se creó el hashtag #FreeChapo, liberen al Chapo. Estos mensajes nos hablan más sobre el estado real del mundo actual que muchos artículos y reuniones políticas. Todos piensan que el Chapo logrará seguir dando órdenes desde su celda. La última vez que fue capturado, en 1993, se le transfirió a la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande (en el estado de Jalisco), que se transformó lentamente en su nueva base de operaciones, desde la que siguió dirigiendo sus asunto, mimado por sus compañeros de detención, los cocineros, los guardias de la cárcel y las prostitutas que lo visitaban con regularidad. En conjunto, para él no estaba mal  “pasarla” en Puente Grande. Ocho años después, sin embargo, el Chapo ya no podía permitirse pasar más tiempo tras las rejas: la Corte suprema había aprobado una ley que facilitaba la extradición de mexicanos con cargos pendientes en las fronteras a cárceles estadounidenses. Su transferencia a una cárcel de Estados Unidos habría significado el fin.
Así que el Chapo eligió la tarde del 19 de enero de 2001. Uno de los guardias de la cárcel,Francisco Camberos Rivera, apodado ‘El Chito” abrió la celda del líder del cártel de Sinaloa y lo ayudó a acomodarse en el carrito de la lavandería, lleno de trapos sucios. Lo condujo por corredores desatendidos y por puertas electrónicas abiertas de par en par, hasta que llegó al estacionamiento interno de la cárcel, donde había un solo hombre de guarida. Como en las mejores películas de acción estadounidenses, el Chapo salió del carrito y se introdujo en la cajuela de una Chevrolet Monte Carlo. El Chito lo arrancó y lo condujo hacia la libertad. El Chapo había pagado su fuga a punta de billetes dentro de la cárcel, pero gracias a esta fuga hollywoodense se convirtió en un héroe, una leyenda. Sólo había pagado 8 años de los 20 a los que había sido condenado, y ese día se convirtió en uno de los hombres más buscados, y no sólo de México.
La confirmación de la captura del Chapo fue casi tan emocionante como la captura misma. Al principio sólo se trataba de algunas indiscreciones no confirmadas: la noticia la difundió a las 9:54 la agencia Associated Press, que había recibido la primicia del arresto de un funcionario estadounidense que permaneció en el anonimato. Pero las autoridades mexicanas no la confirmaron por horas. Mientras tanto, las voces sobre el arresto del Chapo comenzaron a dispersarse por sitios de todo el mundo. Una conferencia d prensa anunciada por las autoridades mexicana para las 11:30, hora local, fue anulada por el secretario de Gobernación, cosa que llevó a pensar que la persona arrestada no era de verdad el Chapo. Pero comenzó a circular la foto de un hombre con el torso desnudo, con bigote, conducido por un militar vestido de camuflaje. Sí se parece a él, pero ya pasaron 13 años desde la última foto oficial, y tal vez se trate de alguien que sólo se parece. La espera de la confirmación de la captura del Chapo provoca que todos mantengan la respiración. A las 12:08 el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anuncia una nueva conferencia de prensa para las 13:00. ¿Desmentirán o confirmarán? Las dudas se despejan cuando a las 12:33 las autoridades mexicanas confirman a CNN la captura del Chapo. A las 13:20 su foto desaparece de la lista de más buscados de la DEA. Es la confirmación de Estados Unidos. Se adelanta unos minutos a la mexicana, que ofrece el presidenteEnrique Peña Nieto, que con un tweet expresa su gratitud por el trabajo de las fuerzas de seguridad. En realidad es una autocelebración por el golpe más importante de inicios de su mandato. A las 14:04 un helicóptero de la policía federal aterriza frente a los periodistas reunidos en el hangar de la Marina. En una conferencia de prensa las autoridades ratifican lo que ya todo mundo sabe: el Chapo ha sido capturado. Explican dónde y cómo se produjo el arresto. El procurdor general de la república hace una lista de las personas arrestadas y de los bienes incautados: 13 personas, 97 armas largas, 36 armas cortas, dos lanzagranadas, 43 vehículos, 16 casas y 4 fábricas.
Pero falta sólo un detalle: el protagonista. Y aquí, a las 14:11, hace su entrada en escena: los fotógrafos le inmortalizan al cruzar la plaza para llegar en un helicóptero de la Policía Federal. Negros jeans, camisa blanca, el pelo y el bigote bien recortado. Parece un poco cansado y no se ve en absoluto arrogante, mientras los soldados de la Marina de guerra, de camuflaje, le sujetaban por los brazos, él bajó la cabeza.
No se hace ninguna presentación a los medios, sólo estas pocas imágenes para confirmar el arresto. A las 15:00 se da la noticia de que El Chapo se ha ingresado al penal del Altiplano, la cárcel que se encuentre en Almoloya de Juárez, en el Estados de México, pero no se puede excluir una inminente extradición a Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses ya anunciaron que la solicitarán. Es lo que más temen los narcos.
Aquel que usa túneles para pasar coca y seres humanos a Estados Unidos tiene dos hijas con un pasaporte estadounidense en regla. En agosto de 2011 la joven Emma, ciudadana americana, dio a luz a dos gemelos que nacieron con toda tranquilidad en una clínica de Lancaster (cerca de Los Ángeles), seguida por la policía antidrogas que no podía hacer nada porque sobre la joven, en ese entonces de 22 años, no pesaban cargos. Estaba acompañada por los hombres del Chapo. Como única precaución, la joven dejó en blanco el nombre del padre sobre el acta de nacimiento de las niñas. Pero todos saben quién es. La crónica de la captura del Chapo es un acontecimiento que México recordará para siempre. Para el país, y no sólo para él, esta captura puede significar un cambio de época. No sólo porque la captura del chapo podría hacer esperar el inicio de una nueva época en la lucha contra los cárteles del narcotráfico, sino porque seguramente señala el fin de una época: la de los padrinos, la aristocracia del narcotráfico, de los cárteles basados —como la mafia italiana— en valores como el honor y la lealtad frente a sus miembros. Tal vez el Chapo es el último heredero de la vieja generación de narcos, que ahora abre paso a la nueva, la del “narco 2.0”, de la violencia abusada y ostentada, tanto en la calle como en internet; el narcotráfico de los jefes que no duran más que unos meses, eliminados después por rencillas internas o por su propia arrogancia.
Tras la tan esperada confirmación, junto a los mensajes de alegría de las autoridades mexicanas y estadounidenses, sobre las redes sociales también aparecieron mensajes de personas comunes que veían al Chapo como un héroe, un benefactor, un dios mexicano. La reacción más difundida fue la incredulidad “El Chapo es demasiado listo para dejarse atrapar”. También yo creo que es imposbile que el poder del Chapo, en un momento en que tiene tanta fuerza, pueda ser bloqueado por su arresto. Hay muchas hipótesis; tal vez decidió que era buen momento para dejarse capturar porque intuyó que es el único modo de que el cártel siga haciendo negocios, pues ahora es demasiado “relevante políticamente”. O tal vez entendió que estaba por romperse un feudo: su fiel El Mayo había soltado —según algunas indiscreciones— una extraña declaración de inacción, afirmando que las nuevas generaciones del cártel de Sinaloa estaban a punto de tomar el poder. Es como decir: o les dejamos espacio o ellos se lo apropiarán. Tal vez que el Chapo se haya dejado capturar es una forma de hacerse a un lado sin que lo mataran. O tal vez es más simple y su gente lo vendió. El Mayo (que últimamente ha perdido a mucha gente) temía ser asesinado, se decía en voz baja. Algunos sostienen que el Chapo quería hacerlo arrestar para tener menos presiones sobre él, pero el Mayo se le adelantó. Los periodistas se esperaban la captura del Mayo, y en cambio llegó el Chapo. La única certidumbre es la ambigüedad. Resulta difícil cree que este arresto sólo sea fruto de una acción policiaca, porque, todos lo saben, en Sinaloa no sucede nada si no lo quiere el Chapo. El rey ha muerto, viva el rey.

Duda razonable-Hernández

Exgobernador priista acusado de proteger a El Chapo gasta 5 millones en fiesta

marioderascut

(27 de febrero, 2014).- Carnitas, barbacoa, el platillo tradicional de arroz y asado, cerveza, whisky, tequila, vino y mezcal duranguense, fue lo que se sirvió en la fiesta de Ismael Hernández, exgobernador de Durango y actual senador priista.
La dispendiosa fiesta, que tuvo lugar en la Hacienda Dolores Hidalgo en el Municipio de El Mezquital de donde es oriundo el político, contó con la asistencia de 4 mil personas y en la mesa principal, acompañando al festejado y a su esposa, el ex Presidente Vicente Fox y Martha Sahagún.
Hubo tres escenarios en la festividad, la Banda Estrellas de Sinaloa de Germán Lizárraga y los cantantes Yoshio, Diego Verdaguer y Martín Urieta se encargaron de animar a los asistentes que llegaron a las 14:00 horas del sábado 22 de febrero y se retiraron a las 3:00 del domingo 23.
De acuerdo a estimaciones de organizadores de eventos en Durango cifraron el costo por invitado en mil 250 pesos. Es decir, en total habrían gastado 5 millones de pesos
Cabe recordar que el político priista fue acusado de proteger a Joaquín “El Chapo” Guzmán durante su gobierno en Durango.
Incluso, en un video difundido en agosto de 2010, se observa un interrogatorio a Lorenzo Beltran trabajador de “El Chapo” al cual le pagan 4 mil pesos al mes, y declara que Ismael Hernández otorga las armas para asustar a la gente y apoderarse de las plazas.

Cobijó SHCP derroches de Calderón en Presidencia

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La Secretaría de Hacienda aumentó, de manera permanente, el presupuesto que la Presidencia de la República ejerció el sexenio pasado, por encima de lo aprobado por la Cámara de Diputados.
En el último año del gobierno de Felipe Calderón –en el que también se realizaron las elecciones presidenciales–, Los Pinos gastó 3 mil 5 millones de pesos, mil 140 millones más que lo autorizado por los legisladores, informó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su informe de la Cuenta Pública 2012.
Durante el sexenio de Calderón, la ASF sólo realizó tres auditorías a la Presidencia: en 2009, 2010 y 2012, ante el crecimiento sistemático del dinero destinado a la publicidad e imagen de la administración en turno.

Manifestación en Culiacán en apoyo a Joaquín "El Chapo" Guzmán

La guerra comenzó en el PRD. Miguel Ángel Velázquez

Federico Döring, Mariachi
Rudeza innecesaria contra Barrales
Ebrard, omisión o mala leche

M
anuel Granados, presidente de la Comisión de Gobernación en la Asamblea Legislativa del DF, logró demostrar algo casi imposible: que en la política de la ciudad hay algo un poco peor que la Nueva Izquierda de los Chuchos, ese algo se llama Federico Döring, quien pertenece al Partido Acción Nacional y ahora actúa como empleado del propio Granados.
Hace un par de días en el Polyfórum Siqueiros, allí donde Miguel Ángel Mancera se lanzó a la carrera que lo llevó a la jefatura de Gobierno, Manuel Granados rindió, ante actores de la llamada lucha libre, algunas estrellas de la farándula, y una buena parte de laclase política del DF, algo que pretendió ser un informe de labores, pero que sirvió nada más para lanzar un ataque en contra de la legislatura pasada, o más claramente, en contra de Alejandra Barrales, quien presidía la comisión que hoy encabeza Granados.
La senadora, sentada en la segunda fila de los invitados especiales, aguantó candela, y al término del acto salió rápidamente del lugar para evitar las entrevistas que ya se estaban preparando a las afueras del Polyfórum, y, desde luego, responder a la agresión que, hay quien dice, preparó el propio Doring. Cosa de saber hacer política, aseguran que comentó la senadora entre los suyos.
Lo que todos se preguntaban era: ¿para qué la invitaron si se le iban a ir encima? Rudeza innecesaria, comentaban otros, pero nadie, así parecía cuando menos ese día, a esas horas y en ese lugar, festejaba o justificaba el ataque. No que los hechos puedan justificar las acciones de Barrales, más bien es el modito, advertían otros que no daban crédito al asunto.
Pero no fue todo, allí, en primera fila, prácticamente al centro del sillerío, a un lado del maestro Bernardo Bátiz, quien asistió en representación de Andrés Manuel López Obrador, el ex jefe de Gobierno Marcelo Ebrard oyó cómo se nombraba a todos y cada uno de los invitados cinco estrellas. La lista de los nombres terminó sin que se escuchara el nombre de Ebrard, en lo que más que una omisión, parecía mala leche.
Después, en la lectura de la segunda lista de invitados, por fin se pronunció el nombre de Marcelo, y el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, lo señaló, digamos que con deferencia –aunque nunca se llegó al esperado momento en el que ambos chocaran las manos–, y luego inició un discurso en el que elogió la labor de Granados al frente la ALDF. Para algunos exagerados,destapó a Manuel Granados como su sucesor, pero otros se preguntaban, sin dejar de rascarse la cabeza o de frotarse las manos: ¿Será exageración?
Y es que el encuentro seguramente hubiera causado la envidia de los norcoreanos en su adoración por Kim Il-sung, o hubiera exhibido a los vietnamitas en su ciega inclinación hacia Ho Chi Minh como simples profanos, después de escuchar y ver, en pantallas gigantes de televisión, los elogios con que los de la derecha verde, azul y tricolor, además de los de izquierda, describieron el trabajo de Manuel Granados, que no obstante todo se sentía alegre, juguetón y lo mismo charlaba con la prensa que se tomaba un foto con El Santo, o lanzaba sonrisas y saludos a diestra y siniestra.
Al final del acto sólo quedó una cosa clara: la guerra ya empezó.
De pasadita
Hay quien asegura que el mismo martes por la noche, allá en los rumbos de la colonia Condesa, se vio al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, arribar al lugar donde Marcelo Ebrard ha tenido sus oficinas. No hay confirmación de las partes respecto de una reunión entre ambos personajes, pero si la especie fuera cierta, tal vez se estaría frente a un acuerdo que permitiera, por ejemplo, que en las elecciones que vienen en el PRD, Cuauhtémoc Cárdenas se haga cargo de la desprestigiada presidencia de ese organismo. Ojalá y por ahí vayan las cosas.

“Liberen al Chapo. No queremos otra guerra”, 3 marchas en Sinaloa a favor de liberarlo

Lo que faltaba: Niños, niñas, jóvenes, algunos acompañados de sus padres y señoras protestaron el miércoles contra el arresto de Joaquín Guzmán Loera, a quien calificaron de "héroe" sinaloense.
MARCHACHA




Lo que el presidente municipal de Culiacán, Sergio Torres Félix, consideró ayer una broma de mal gusto, se convirtió en realidad: en Culiacán, Guamúchil y Mocorito, Sinaloa, cientos de personas, en su mayoría jóvenes, con bandas sinaloenses, marcharon para exigir la liberación de Joaquín Guzmán Loera, además de que solicitaron que no lo extraditen a Estados Unidos.
“¡Para que vean lo que lo queremos!”, soltaron las señoras. “No queremos otra guerra. Liberen al Chapo”, advirtieron en carteles. 
“¡Al Chapo se le quiere y se le respeta más que a muchos políticos!”, señaló otro cartel. “¡Queremos un juicio transparente!”, también se leyó.
Unas señoras de la zona rural afirmaron que recibían despensas y otras ayudas del narcotraficante. Muchos llegaron en camionetas con cajas llenas de tamales que fueron repartidos entre los manifestantes.

Se reproduce un fragmento de la crónica del portal de Sinaloa, Noroeste, sobre lo ocurrido en Culiacán:
La marcha por el 701
CULIACÁN._ El niño no pasa los 6 años. Va sobre los hombros de un hombre joven, quizá su padre. Alza por todo lo alto un cartulina reclamando respeto a los derechos de Joaquín Guzmán Loera.
Está por llegar al Ayuntamiento de Culiacán y de golpe todo se vuelve incomprensible, los sentidos se aturden. Casi se puede percibir el crujido de la razón cuando se rompe como una delgada tabla.
“¡Que viva el Chapo!”, grita con toda la fuerza que pueden dar un par de pulmones de niño. 
Sólo lo hace una vez, pero lo suficiente para que unas muchachas en edad de preparatoria le festejen.
El hombre que lo carga nada más sonríe, orgulloso.
Niño, hombre, estudiantes, son parte de la marcha, cuyo motivo es, según los anónimos convocantes, “exigir la liberación del capo y héroe sinaloense”.
La gorra y el pañuelo blanco que cubren su rostro nada más permiten ver sus ojos adolescentes.
Flaco, con un cuerpo apenas en desarrollo y una estatura de un metro cincuenta, él y sus amigos se preparan al pie de las escaleras de La Lomita, punto de arranque de la marcha a favor de Joaquín Guzmán.
“Sinaloa es tuyo Chapo”, así escribió detrás de su camisa. 
“Sinaloa es tuyo Chapo”.
También lo hizo el compañero que no se separa de su lado. Más alto que el primero, pero ambos de unos 14 ó 15 años.
Los dos van perdiéndose en el contingente que como cascada blanca y humana baja de manera sincronizada las escaleras del templo.
Y puntual, unos cuantos minutos pasadas las 18:00 horas, la tambora, la tarola y los platillos anuncian el inicio de la música. Las trompetas, tubas, trombones y clarinetes se unen y dan forma a “El Sinaloense”.
Es la señal de arranque.
A paso de sepelio, comienza la marcha por la Álvaro Obregón, la avenida principal de Culiacán, la capital de Sinaloa, donde también el asesinato de indigentes se olvida rápido.
-¿De dónde vienes?
-Del rancho. 
-¿De qué rancho?
-Pues del rancho, allá.
Hermetismo al inicio, quizá porque aún hay luz del sol. Su mamá acompaña al plebe que, a su corta edad, sabe que no debe hablar.
Otro intento. La niña debe estar en secundaria. Trae también su cartulina con proclamas a favor de “El Chapo”.
– ¿Por qué vienes a la marcha?
Contesta con una sonrisa de travesura, muestra sus dientes blancos y se tapa la cara con la cartulina.
Ya cae la noche en Culiacán, la ciudad de la Cero Tolerancia, según la política reciente del Alcalde Sergio Torres Félix.
La marcha a favor de Guzmán Loera la recorren unas 800 personas, de acuerdo con cálculos conservadores entre periodistas.
Niños y niñas van sobre los hombros o carreolas. Otros más caminan tomados de la mano de sus mamás. Señoras ancianas también acuden a “protestar”.
Estudiantes de preparatoria, principalmente de la Universidad Autónoma de Sinaloa, y mucha, mucha plebada caminan por la principal avenida, bloquean el carril de sur a norte. No se aprecia vigilancia policial ni operativo de tránsito. El que quedó atrapado, tendrá que tener paciencia.
La gente sale de sus negocios o de sus trabajos. Todos con la misma cara de sorpresa o incredulidad: una marcha a favor de “El Chapo” Guzmán.
Celulares, tabletas, cámaras aquí y allá.
Unos plebes que van adelante cargando una manta ya se ven “grandecitos”. Altos, ya embarnecidos, aunque asumen una actitud de hombres recios, sus caras de niños y el acné los delata. Van saliendo de la adolescencia.
Algunos de ellos traen playera con el 701 marcado al frente.
-¿Qué significa el número?
-Es el lugar de la lista de Forbes.
Tras detenerse unos minutos frente al Ayuntamiento, el contingente sigue hasta Catedral, donde paran a lanzar proclamas por altavoz y a bailar con la banda.
Ya pasan las 19:00 horas y es una fiesta. Dos bandas amenizan la protesta pro “Chapo”.
Una cobraría 3 mil pesos la hora y la otra va gratis, para apoyar la causa.
La calle está tapada desde la Juárez hasta la Ángel Flores, pero una camioneta logra entrar llena de hombres, algunos de ellos con las caras tapadas. Traen tamales.
“¡Los payasos de la Toledo apoyan al ‘Chapo’!”, grita uno de ellos y comienza la repartición del alimento ancestral mexicano.
La gente se apura, sabe que se acabarán rápido.
Cámaras aquí y allá. Todo mundo toma fotos a todo y a todos.
Entonces llega la Polcía Municipal a dispersar al contingente. 
“Vámonos, vámonos”, dicen para ahuyentar a los manifestantes.
El ambiente se tensa. Algunos polis se “encienden”, están nerviosos, pero se contienen.
La plebada comienza a aventarles las botellas de agua que antes se repartieron por cientos en bolsas de plástico.
Los policías municipales se agrupan y comienzan un barrido desde la Ángel Flores hacia el sur.
Griterío, las botellas vuelan y golpean a uno, dos agentes, que siguen adelante sin parar.
Los curiosos no se inmutan, nada más se suben a la banqueta.
La plebada “protestante” corre hacia el norte, en fuga.
Un padre reclama a un policía porque golpeó a su hijo. El joven de unos 15, 16 años, sangra por detrás de la oreja izquierda.
“¡Bien que agarraban la coca!”, les espeta.
“Te va cargar la ver…”, le dice otro hombre al policía. Los agentes le dan 14, apoyo, y por fin logran que padre e hijo se retiren.
“¡Abusones!”, gritan algunos.
En el barrido, dos estudiantes de la escuela de Artes de la UAS son detenidos en la esquina de Obregón y Escobedo, mientras los policías perseguían a otros. Quedaron en medio. Van para al patrulla, esposados.
-¿Qué hiciste?
-Nada, estaba viendo.
La patrulla de la Policía Ministerial arranca con unos cuatro detenidos más. Y apenas se alcanza a escuchar sus apellidos: Peñuelas y Rodríguez.
Hay tres patrullas de la Policía Ministerial frente al Palacio Municipal, básicamente a la espera de que le lleven detenidos (…)
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