lunes, 13 de febrero de 2012

Buscamos disipar dudas de la IP, señala López Obrador

Aclara que no pretende su apoyo económico


Alonso Urrutia y Alejandra Arroyo
Enviado y corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2012, p. 7
San Pedro Garza García, NL, 12 de febrero. Convocante a una cena de empresarios con Andrés Manuel López Obrador, precandidato presidencial del Movimiento Progresista, Javier Garza Calderón sostuvo que ha habido interés del sector empresarial por conocer otra opción que no sea el regreso al pasado o el inmovilismo panista. Agregó que ha existido interés por conocer su oferta de combate a la corrupción y de impulsar el crecimiento económico bajo otra política.

En entrevista, el empresario –dedicado a las telecomunicaciones y bienes inmobiliarios– aseguró que algunos representantes de su sector que se han comenzado a acercar buscan despejar prejuicios, pues no han podido progresar porque hay impedimentos en los apoyos, han padecido el privilegio a otros empresarios o resentido la política económica que no ha alentado mayor inversión y generación de empleos.
Explicó que el ex jefe de Gobierno capitalino representa una postura progresista. El sábado por la noche Garza organizó un encuentro con algunos representantes de sectores empresariales, quienes plantearon su preocupación por la insuficiencia del crecimiento económico y por la inseguridad.

Entrevistado por separado, López Obrador comentó: “No les pedimos apoyo económico, que quede claro; lo que queremos es que se disipen las dudas, sobre todo que podamos contrarrestar la guerra sucia, la desinformación, que podamos dar a conocer que nosotros no estamos en contra de los empresarios, sino que necesitamos de ellos para sacar adelante a México”.

Acto de Peña Nieto en Ecatepec, con aroma a viejos tiempos del PRI

La marea roja mexiquense llevó a 50 mil personas entre empleados públicos y colonos
 
Encendida defensa de Eruviel Ávila al ex gobernador; no nos piquen la cresta, advierte a opositores
Foto
Matracas, porras y lonches en la toma de protesta de la estructura territorialFoto Mario Antonio Núñez López
 
Claudia Herrera Beltrán
Enviada
Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2012, p. 5
Ecatepec, estado de México, 12 de febrero. Enrique Peña Nieto fue arropado con miles de trabajadores estatales o de alcaldías apretujados en un mitin y con la advertencia del gobernador del estado de México, Eruviel Ávila, a los opositores del PRI: No nos piquen la cresta. Por cada ataque, por cada calumnia que reciba nuestro paisano, habrá millones de mexiquenses defendiéndolo.
La marea roja mexiquense se compuso de unas 50 mil personas reunidas en una cancha deportiva de un instituto tecnológico, ante quienes el virtual candidato del tricolor a la Presidencia reiteró que México no puede seguir por el camino de la violencia y de la confrontación. Y prometió tiempos de paz, orden y empleo, si es presidente.
Entre la bulla y los sonidos de las matracas, no hizo referencia a las indagaciones que lleva a cabo la Procuraduría General de la República (PGR) contra los ex gobernadores priístas de Tamaulipas Manuel Cavazos, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández por tener supuestos nexos con el narcotráfico.
Promete paz y empleo
Quienes se encargaron de lanzar la ofensiva contra sus oponentes fueron el propio anfitrión y la secretaria general del PRI, Cristina Díaz, quien pareció enviar un mensaje a Josefina Vázquez Mota al afirmar que se equivocan quienes creen que esta elección es una cuestión de género o de recetas de cocina.
Los de enfrente ya perdieron su oportunidad, los gobiernos de la alternancia hasta aquí llegaron, remató quien acudió en representación del dirigente nacional, Pedro Joaquín Coldwell.
La toma de protesta de cientos de integrantes de la estructura territorial del PRI en el Edomex estaba programada para las 10 de la mañana, pero se inició hora y media después, una vez que la banda grupera K-Paz de la Sierra amenizó la larga espera.
Muchos llegaron de madrugada. Jorge González, empleado del municipio de Naucalpan, fue uno de los 100 que fueron citados en la alcaldía a las 4 de la mañana para acudir a Ecatepec, porque –dijo– si no iban les descontaban un día.
Peña Nieto y su esposa, la actriz Angélica Rivera, arribaron como a las 11 de la mañana y tardaron media hora en recorrer una larga valla de simpatizantes que se agolpaban para saludarlos, mientras los que se quedaron en las gradas se conformaban con verlos en las macropantallas.
Ya lo esperaban en el estrado legisladores como Francisco Rojas y Luis Videgaray, lo mismo que los ex gobernadores del estado de México Alfredo del Mazo González, Alfredo Baranda García, Ignacio Pichardo Pagaza, César Camacho Quiroz y Emilio Chuayffet Chemor. Más tarde los felicitó por dar muestra de unidad, de cohesión, de gran civilidad política, aunque como de costumbre faltaba el ex mandatario Arturo Montiel.
En cuanto el ex gobernador mexiquense (Peña Nieto) se trepó al templete, los guardias soltaron una cuerda y se hizo el tumulto. Los niños se hacían flaquitos y se colaban por las vallas metálicas al área de prensa, mientras una mamá gritaba: Dejen pasar a la niña, nos están apachurrando.
A María de los Angeles Ricaño, de 16 años de edad, la cargaron y trasladaron a esa zona para evitar que siguiera recibiendo empujones. Todo eso sucedía abajo, mientras el gobernador Ávila recibía a nuestro amigo y paisano y señalaba a sus opositores. Si bien los priístas jugamos limpio y sabemos ganar a la buena, tampoco nos vamos a dejar; que no nos piquen la cresta. Por cada ataque, por cada calumnia que reciba nuestro paisano, habrá millones de mexiquenses que habremos de estar con él hombro con hombro, apoyándolo, defendiéndolo. Amigo Enrique, no está solo.
Mientras se escuchaban estruendosas porras y el ulular de sirenas, añadió: Y que quede claro: aquí en el estado de México nos morimos en la raya con nuestro paisano.
Frente a los asistentes, que sostenían cientos de banderas y pancartas con siglas de la CNOP, el Frente Juvenil o el magisterio estatal, o que los identificaban como habitantes de alguno de los 125 municipios, Peña Nieto se mostró satisfecho de recargar pilas en su tierra e inició un diálogo inusitado con sus seguidores, al plantear algunas preguntas a los mexicanos.
–¿Creen ustedes que hoy el camino que ha seguido México es el correcto?
–Noooooo –gritaron a coro.
–¿Quieren seguir los próximos seis años en el camino que significa más de lo mismo?
–Nooooo.
–¿Estamos preparados para hacer un nuevo cambio, con rumbo y horizonte cierto?
–Siiiiií.
–¿Vamos a ser los brazos y los rostros que lleven a México a un mejor porvenir?
–Siiiiiií.
Secundó a Ávila al declarar que no están confiados, aun cuando van arriba en las encuestas, y prometió que el PRI recorrerá casa por casa, colonia por colonia, barrio por barrio, ciudad por ciudad, para que el hijo de esta tierra sea presidente.
Anunció que recorrerá el país para firmar y asumir compromisos, como lo hizo en el Edomex, “¡Sí se puede, sí se puede!’, remachó su arenga.
Al final, la calle Leona Vicario se convirtió en un río de gente que buscaba los camiones que la acarreó a Ecatepec. Algunos arrebataban botellas de agua o bolsitas con desayunos que contenían sándwich, jugo, chocolate y chicharrores que sobraron.
Ezequiel Medina, de Tonatitla, comenzó a gritar a sus compañeros, no se sabe si en broma o en serio: Vamos por los mil pesos que ofrecieron; somos más de 20, y una señora comentó molesta: A nosotros no nos ofrecieron nada; la otra vez nos iban a dar una despensa y se la clavaron.

Eran soldados disfrazados


Arturo Rodríguez García
2012-02-11 06:29:57
Represión
Los “policías federales” que tomaron las instalaciones de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro la noche del 10 de octubre de 2009 en realidad eran soldados disfrazados, según se desprende del testimonio de un teniente de zapadores que semanas después fue sometido a la justicia militar por “abandono de servicio de armas”. Marcos Gerardo Espinosa Pérez, quien hoy se encuentra libre bajo caución, comenta que así como esas mentiras del gobierno federal hay otras: por ejemplo, hablar de policías federales caídos cuando en realidad se trata de militares.

Eran las 11 de la noche del 10 de octubre de 2009 cuando varios batallones militares disfrazados de policías federales tomaron las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro en la Ciudad de México. Una hora después, justo a la medianoche, el gobierno calderonista anunció la extinción de la dependencia y adelantó su fusión operativa con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Los militares tomaron de manera simultánea las instalaciones estratégicas de la compañía en varias entidades para evitar que los trabajadores boicotearan el suministro de energía eléctrica en el centro del país.
La noche de ese sábado 10 de octubre cientos de militares disfrazados de agentes de la Policía Federal (PF) llegaron al edificio de Marina Nacional y Circuito Interior en la Ciudad de México y se apoderaron del Centro de Operación y Control de Luz y Fuerza. Tras desalojar a una veintena de trabajadores ocuparon las oficinas administrativas y desplegaron un cerco ante una eventual embestida del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).
Dos días después, con base en datos de la Secretaría de Seguridad Pública, Reforma informó que efectivos de la Unidad para el Reestablecimiento del Orden Público supervisados desde un helicóptero por el comisionado de la PF, Facundo Rosas, tomaron las instalaciones en sólo cinco minutos. El funcionario reportó el operativo a su jefe Genaro García Luna en tiempo real.
Sin embargo, de acuerdo con un expediente de justicia militar elaborado a partir de los testimonios de algunos soldados que participaron en aquel sabadazo, las unidades militares fueron concentradas desde temprano en el Centro de Mando de la PF en Iztapalapa. Ahí, precisa el documento, se les dotó de uniformes de la PF nuevos y equipos antimotines.
El teniente de zapadores Marcos Gerardo Espinosa Pérez, en ese tiempo comandante en el Tercer Batallón de Ingenieros de Combate de Santa Lucía, Estado de México, expuso, por ejemplo, que él participó en las operaciones de resguardo de instalaciones en el Valle de México e Hidalgo. La participación de tropas del Ejército disfrazadas de policías federales, dijo, se prolongó varios meses:
“Yo creía que eso era ilegal. Cuando me dijeron que iba como PF le pegunté a mi comandante si íbamos a reprimir una huelga. Y como somos un batallón de armas, entonces exigí mi nombramiento y sólo recibí una respuesta verbal: es una orden.”

Misión cumplida

Las imágenes de la incursión policiaca fueron ampliamente difundidas, en especial los videos entregados a El Universal, que los subió a su portal de internet un día después del operativo.
Los supuestos policías federales llegaron a las oficinas centrales de la empresa, en la capital del país, a bordo de patrullas y autobuses particulares. La ocupación se diseñó por medio del monitoreo de las cámaras de vigilancia urbana y se coordinó con sobrevuelos de helicópteros.
Tras su arribo al edificio de Luz y Fuerza, las tropas cercaron el inmueble. Minutos después llevaron varios tráileres con mamparas metálicas y en tres horas montaron un muro de contención. Luego los mil 500 elementos se desplegaron en el interior del inmueble y reforzaron la vigilancia en las zonas de acceso.
El testimonio del teniente Espinosa Pérez deja en claro que los supuestos policías federales en realidad eran soldados zapadores de combate entrenados en el uso de explosivos, apoyos logísticos, atrincheramientos y fortificaciones para enfrentamientos armados.
El despliegue militar se realizó del modo similar en las instalaciones de Luz y Fuerza del Distrito Federal, el Estado de México, Puebla, Morelos e Hidalgo. En ninguno de esos puntos encontraron resistencia.
En la Ciudad de México los integrantes del SME optaron por concentrarse en su edificio gremial, en Insurgentes Sur. Desde ahí los líderes llamaban a sus afiliados a no caer en provocaciones:
“La verdad, durante el tiempo que duré, lo único que hacían era que iban y colocaban sus mantas. Yo nunca vi que hubiera violencia ni agresiones como para enviarnos pues, aunque desarmados, somos soldados de armas. Ellos exigían lo que les correspondía, pues. Nunca nos agredieron”, según el reporte del teniente Espinosa.
–¿Usted ya estaba ahí como policía federal? –pregunta el reportero al militar.
–Nada más disfrazado, sin ningún oficio de comisión a la PF, con el mismo sueldo y 30 pesos (diarios) de raciones en cheque que teníamos que ir a cobrar a un banco (para adquirir alimentos).
–¿Cómo les pagaban la nómina?
–A unos en depósito y a otros en cheque, pero las raciones las manejaba un intendente, que nos daba un cheque que teníamos que cobrar en Banjército por ser comandantes de destacamento. Con el efectivo pagábamos a los soldados las raciones. Era lo único que nos daban.
“Estábamos en condiciones infrahumanas. Los muchachos dormían en el suelo, principalmente en los baños, junto a las tazas o en las regaderas. Podían llevar algún colchón o cobija comprados con su dinero, pero no podíamos llevar ningún equipo militar, porque la misión era que nadie se diera cuenta de que éramos militares.”
–¿Cuántos elementos eran?
–Mi batallón estaba orgánico, desplegado. Unos 800 elementos, más otros regimientos. Por la zona militar había bastantes. Pero la orden era no dejarlos entrar (a los trabajadores) y que se mantuviera en secreto (que ellos eran soldados).
Sobre los 30 pesos de ración abunda:
“Es una cantidad que nos corresponde, pero como estábamos en esa situación, no sé si Luz y Fuerza o la CFE nos daban unos alimentos pagados; no sé de qué área del gobierno, y nos daban en especie.
“Fue de las cosas que nos daban en especie y eso también me obligó a exigir. Cuando es en especie, a veces faltan cosas, hay que procurarnos más cosas. Tampoco había sanidad, teníamos que conseguir algún medicamento… había muchos motivos urgentes y necesarios para salir (de las instalaciones).”
Durante los meses que estuvo disfrazado de policía federal, el teniente Espinosa fue removido a diferentes instalaciones: de Tultitlán y Ecatepec, en el Estado de México, a Tizayuca, Hidalgo. En ese último destino sus superiores encontraron un pretexto para someterlo a la justicia militar.

Los “crímenes” del teniente

En marzo de 2010 el teniente Espinosa Pérez había hecho varias observaciones a sus superiores sobre las condiciones en que estaban los soldados a su cargo. Acostumbrado a invertir de su bolsa, como la mayoría de los comandantes del Ejército, el teniente utilizaba su auto particular para desplazarse y se comunicaba únicamente con su teléfono celular.
Cuando explicaba las razones de sus salidas para ir a Banjército, comprar víveres para sus hombres o medicamentos, siempre se ponía en contacto con el mando a través de su teléfono. Una vez, estando en Tizayuca, perdió la comunicación porque se le acabó el saldo. Eso motivó que lo acusaran de abandono de servicio de armas.
“Mi salida de las instalaciones fue una necesidad. Todo comandante tiene la obligación de cumplir la misión, pero viendo por su gente. Para cumplirla se requieren factores de alimentación, comunicación, buena moral. La comunicación, cuando es mala, pone en riesgo la misión y a la gente. Uno puede hablar de un teléfono y se pueden captar cosas, alguien puede escuchar. La comunicación militar debe ser rápida, directa y segura.
“Yo no tenía comunicación, porque era mi teléfono personal, era del Valle de México y no tenía saldo. Perdí comunicación con el mando en la Ciudad de México. Cuando pude recargué 20 pesos; al regresar, ya me estaban esperando para llevarme a un Ministerio Público militar.”
Ante la fiscal castrense el teniente Espinosa explicó su situación y aprovechó para narrar el resto de las deficiencias, así como las condiciones en que él y sus subordinados se encontraban, en un intento por demostrar que no estaba en “un servicio de armas”, sino de disfraz. La fiscal recriminó al teniente; le dijo que no parecía educado en el Colegio Militar.
“Se lo dije ahí, lo he repetido en los juicios y lo sostengo: están muy equivocados si creen que ser del Colegio Militar implica estar callado, sumiso, aceptando injusticias. Debo ser disciplinado y honorable, por eso no puedo ser agachado”, advierte el entrevistado.
Por la falta de saldo, el teniente Espinosa Pérez es procesado en el Juzgado Cuarto Militar, donde se radicó el expediente 248/2010, en el que se hallan asentados documentales y testimonios que confirman la presencia militar con disfraz de PF en las instalaciones de Luz y Fuerza.
En mayo de 2010, dice, se trasladó a una base militar de Irapuato a visitar a su hijo de tres años procreado con una capitana odontóloga del Ejército. Había acordado con su pareja que visitaría al menor como cada semana, pero esa vez, cuando se aproximaba a la puerta de las instalaciones, la mujer gritó que se quería robar al menor.
Dice que los policías militares le pidieron detenerse. Él aceptó. Recuerda que comenzaron a llegar oficiales de más alto rango, hasta que el coronel José Raúl Celedón, juez militar, amenazó con procesarlo por insubordinación.
“Le dije que era una violación a mis derechos, pues en todo caso se trataba de un asunto familiar y yo tenía derecho de visita y convivencia con el niño. Pero así es en el Ejército, deciden hasta en derecho de familia”. El pequeño estaba asustado y lloraba, comenta, por lo que se lo regresó a su madre. La mujer no lo denunció.
Por esos días el teniente fue enviado a Miahuatlán, Oaxaca. Quedó bajo las órdenes de un amigo de Celedón, hasta que éste lo acusó de insubordinación por el incidente de Irapuato. El coronel dijo que Espinosa Pérez lo había amenazado de muerte.
“Con el poder que tienen los generales y conociendo al Ejército, ¿usted cree que por más enojado que estuviera iba a amenazar de muerte a un oficial”?, cuestiona el teniente.
Una patrulla de Policía Militar llegó por él en mayo de 2010 a Miahuatlán. Fue trasladado a la Ciudad de México donde además del proceso por abandono de servicio hoy enfrenta la causa 154/2010 en el Juzgado Sexto Militar. Desde el incidente en Irapuato no ha vuelto a ver a su hijo.

Montaje y negligencia

Disfrazar a militares de policías se ha vuelto una práctica común en el gobierno de Felipe Calderón, aun en los operativos contra el narco. El teniente Espinosa asegura que muchos de los muertos en esa guerra que se cuentan como elementos de la PF, en realidad eran soldados disfrazados.
Egresado del Heroico Colegio Militar, con 19 años de servicio y una hoja inmaculada hasta antes de su detención, Espinosa Pérez asegura que jamás tuvo problemas de ningún tipo, mucho menos deserciones, heridos o muertos entre sus hombres. Todo comenzó, dice, cuando lo enviaron al servicio de la PF que no le correspondía.
Hoy forma parte del Agrupamiento de Militares Procesados Libres Bajo Caución de la Primera Región Militar, asentado en el Campo Militar Número Uno.
Se describe como zapador, ciento por ciento de armas. Y cuenta: “Soy operativo. Le voy a comentar algo: muchos de los operativos, por falta de una cabeza lógica, sana y limpia, llegan a realizar asaltos. No se hace estudio de inteligencia. Matan y dicen que el muerto es narcotraficante. Todos sabemos que se debe hacer un estudio de inteligencia antes de hacer una tontería.
“He sido instructor en el Colegio Militar, también docente, siempre instruí lo mejor que pude. En el Ejército hay gente profesional, lo que falta es quitar lo arbitrario, lo corrupto y muchos vicios.”
–¿Cómo piensan los generales?
–Es una mentalidad muy negativa, cerrada y posesiva. Ellos mandan y se hace lo que dicen. Si un general se equivoca, vuelve a mandar; las consecuencias son siempre para los de abajo. Si uno es comandante y se te muere alguien, es tu culpa, no de quien dio la orden.
La situación de Espinosa Pérez es peculiar. Traído de Miahuatlán cuando se encontraba franco, no pudo recoger sus posesiones, pero le han exigido que porte uniforme, insignias y credenciales en las diligencias. No puede ir por ellas, pues si va más allá de 80 kilómetros se configura el delito de abandono de plaza. Si usa un uniforme ajeno, también es delito.
Asegura que en el caso de abandono de servicio, el juez ya se dio cuenta de que no era un destacamento de armas, que los documentos aportados por la fiscalía en su contra no tenían firmas ni sellos, que estaban hechos al vapor, incluso tenían fechas equivocadas.
“Yo, la verdad, sí pedí que me aclararan la situación (de la asignación a PF) porque creía que era una cosa ilegal. La huelga… la protesta es una cosa normal del trabajador que quiere defender su trabajo, y en el Ejército estamos para garantizar la seguridad interna y externa de la nación, no para reprimir trabajadores. Pienso que por eso empecé a tener problemas con el mando, porque no me gustaba someterme a esas órdenes.”

Presente, Solá, el de la guerra sucia

Álvaro Delgado
2012-02-11 06:18:35·Elecciones 2012

A las 19 horas con 50 minutos del domingo 5, media hora después de que Felipe Calderón se comunicó telefónicamente para felicitarla por su triunfo, en la escalinata de la casa de campaña apareció, exultante, Josefina Vázquez Mota.
La flanqueaban Roberto Gil Zuarth, coordinador de su precampaña, y un personaje que hasta entonces no había aparecido públicamente: Antonio Solá Reche, el consultor político que, seis años antes, acompañó en esa misma casa de la colonia Del Valle a Calderón como ganador de la candidatura, sólo que entonces era un desconocido y no era todavía mexicano.
Solá Reche, con una sonrisa permanente, se colocó en la primera fila de los colaboradores de Vázquez Mota, entre ellos Jorge Ramos Hernández, el coordinador de las redes que movilizó la estructura para asegurar la victoria en la primera vuelta.
Y más tarde fue de los pocos acompañantes de Vázquez Mota a la sede del CEN del PAN para la reunión privada que sostuvieron ella y sus rivales, Ernesto Cordero y Santiago Creel, con Calderón, quien ya no participó en el festejo en el auditorio Manuel Gómez Morín, donde los josefinistas se regodeaban de su triunfo.
Alto y barbado, sonriente y locuaz, Solá Reche se movía entre los panistas congregados en el salón como lo hizo hace seis años y, como entonces, no tiene duda de que la candidata del Partido Acción Nacional (PAN) ganará.
En una breve charla con Proceso, el español naturalizado mexicano asegura que, tras el proceso interno, Vázquez Mota se irá al alza en las encuestas, como cuando Calderón venció a Creel: “Ganaremos por lo menos por cinco puntos”.
Desdeñoso de las irregularidades en el proceso y la jornada electoral, en especial la entrega de despensas, Solá Reche sólo piensa en que Vázquez Mota ganará: “La veo ganadora, sin lugar a dudas. Ahora hay que correr la campaña”.
–¿Va a recurrir, otra vez, a la estrategia de la guerra sucia?
–Las estrategias no se dicen. Eso se lo aprendí mucho a Calderón.
–No la descarta, entonces.
–Las estrategias no se dicen. Simplemente se hacen.
–Insisto: ¿va a recurrir a la guerra sucia?
–Ya platicaremos.
Solá Reche es uno de los colaboradores más polémicos de Vázquez Mota, pero a él le debe las conexiones que al más alto nivel ha tejido ésta en España, en especial con el flamante jefe de gobierno, Mariano Rajoy, del derechista Partido Popular (PP).
Fue la única mexicana que, el domingo 20 de noviembre, felicitó personalmente a Rajoy por su triunfo en las elecciones de España, donde presentó su libro Nuestra oportunidad. Un México para todos, y se promovió en medios de ese país.
De hecho, en una entrevista con el diario conservador El Mundo, publicada el 22 de noviembre, Vázquez Mota mostró su afinidad con el actual jefe de gobierno español: “Me veo como Mariano Rajoy, pero en México”.
El símil es poco afortunado para Vázquez Mota: Rajoy ganó el gobierno español sólo hasta el tercer intento, y en el segundo, en las elecciones de 2008 ante Rodríguez Zapatero, el estratega fue Solá Reche.
Este consultor le hizo repetir al candidato del PP frases como “Zapatero es un peligro para la economía” o “Zapatero es un peligro para las familias”, el mismo mensaje catastrofista de “López Obrador es un peligro para México”.
El consultor español es el autor del lema de la campaña de Rajoy en 2008¸ “Con cabeza y corazón”, una derivación de la frase “Mano dura, cabeza y corazón” que le recomendó usar al exgeneral Otto Pérez Molina en su campaña por la presidencia de Guatemala, en 2007, que perdió en segunda vuelta.
Solá Reche volvió a ser asesor de Pérez Molina en la elección presidencial que ganó, el año pasado, ante Manuel Baldizón, a quien el exgeneral espetó: “Lo digo con mucho respeto, como el señor (Baldizón), un populista, un peligro para Guatemala. Eso lo digo a título personal”.
Viajero permanente por las asesorías que imparte a políticos de América Latina, sobre todo de derecha, Solá Reche está contento por estar en la campaña presidencial del PAN, aunque se queja de que se le asocie a las estrategias de guerra sucia.
“Tú me has hecho la fama”, le reclama al reportero, entre broma y en serio, pero ni en el equipo de Vázquez Mota goza de total respeto, sobre todo porque fue quien le recomendó, en su primer discurso, lanzarse contra Enrique Peña Nieto.
Ni siquiera está aún definido su papel en el equipo de campaña de la candidata presidencial del PAN, según el flamante coordinador de medios de comunicación, imagen y marketing político, Julio di Bella.
–¿Solá será un elemento clave en el equipo de campaña? –se le pregunta.
–No lo sé, es decisión de la candidata. Ella tendrá que definir. Mi responsabilidad es la coordinación de medios de comunicación, de imagen y marketing político, soy el coordinador general y a nosotros nos corresponde trazar las estrategias.
–¿Está pendiente definir cuál será la función de Solá?
–Tanto de él como de otros asesores externos que podemos llegar a considerar en su momento.
Hace apenas dos semanas, el 25 de enero, Juan Ignacio Zavala, coordinador de mensaje de Cordero, aseguró al diario La Jornada que Solá en realidad no fue el autor de la frase de “López Obrador, un peligro para México” en la campaña de 2006.
“Él se la apropió y se ha hecho un mito”, afirmó Zavala, quien dijo que la idea nació en el “cuarto de guerra” de su cuñado Calderón, en 2006, y se le encomendó a Solá ejecutarla en los promocionales contra el candidato de izquierda.
“Él se apropió de eso. Quienes nos dedicamos a la política no andamos vendiendo nuestros conocimientos de campaña y ese es el trabajo de él. Esa es la diferencia”, dijo Zavala a la reportera Claudia Herrera.
Solá, sin embargo, aparece en el equipo ganador de Vázquez Mota, al que se sumó después de que Javier Lozano declinó su aspiración presidencial, pero, a diferencia de 2006, es ahora un ciudadano español naturalizado mexicano, gracias a las gestiones de Calderón.
En efecto, tal como lo publicó Proceso, en mayo de 2009, con el objetivo de evitar escándalos por participar en asuntos mexicanos como extranjero, algo que prohíbe la Constitución, Solá se naturalizó mexicano cuatro días después de que Calderón asumió el gobierno: el 4 de diciembre de 2006.
La reportera Jesusa Cervantes obtuvo un oficio, fechado el 5 de diciembre de 2006, que el subsecretario de Población Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Lauro López Sánchez, envió a César Nava Vázquez, entonces secretario particular de Calderón.
En ese documento –con copia al secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña– le informa que el trámite concluyó de manera exitosa.
En el oficio se adjuntó la carta de naturalización 0029065 con expediente de referencia ASI/5212/ESP1/0064553/06, en el que Solá manifiesta que nació el 14 de enero de 1972 en Terrassa, Barcelona, Reino de España, que su padre es Antonio Matías Solá Ortigosa y su madre Josefina Reche Carricondo, y que su cónyuge es Laura Gómez Padilla.
Ese mismo documento refiere que la carta se otorgó el 4 de diciembre de 2006, aunque fue un día después cuando se le notificó del trámite concluido al secretario particular de Calderón…

Honrado



Desmentido



AMLO sería el mejor presidente de México, revela encuesta del ITAM

El 51% de los entrevistados respondió que el precandidato por la coalición Movimiento Progresista sería el mejor presidente; mientras que el 37% dijo que sería Josefina Vázquez Mota y el 12% dijo que Enrique Peña Nieto

México.-Un estudio del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) sobre el panorama político en víspera de las elecciones de julio, coloca a Andrés Manuel López Obrador como el mejor candidato a presidente de México.

La pregunta que se lanzó a los encuestados fue “¿Quién sería el mejor presidente de México?”.

El 51% de los entrevistados (4607) respondió que el precandidato por la coalición Movimiento Progresista, que conforman los partidos de izquierda, mientras que el 37% (3345), dijo que sería Josefina Vázquez Mota, virtual candidata del Partido Acción Nacional (PAN), en la tercer posición está el precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, con el 12% (1045).

La encuesta, la cual es realizada en el portal del Instituto, arroja también que el 46% de los entrevistados consideran que López Obrador tiene la mayor posibilidad de ganar la elección; el 35% piensa que Vázquez Mota, y el 20% cree que es Peña Nieto quien obtendrá el triunfo.

En cuanto a la trayectoria de los aspirantes presidenciales, el 34% considera excelente la de Obrador, mientras que un 24% dijo que es mala.

Sobre Vázquez Mota, el 23% considera que su trayectoria es excelente, y el 31% dice que es mala.

En cuanto a Peña Nieto, sólo el 8% considera su trayectoria como excelente y el 56% la ve como mala.

Andrés Manuel López Obrador, que encabezará a los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC), en las elecciones de julio, también está en la delantera en cuanto a la opinión de los entrevistados sobre la capacidad de abordar los temas de Educación, Pobreza, Seguridad, Salud, Economía, Justicia y Energía.

Las respuestas para la pregunta “¿Cuánto confías en el trabajo profesional de cada candidato?” que lanzó el ITAM, son las siguientes:

El 35% dijo tener plena confianza en Andrés Manuel López Obrador, el 24% optó por Josefina Vázquez Mota, mientras el 8% se fue por Enrique Peña Nieto.

En la encuesta opinan ciudadanos mayores de 18 años de todos los estados de la República Mexicana.

Habitantes de Distrito Federal y el estado de México son quien han opinado mayoritariamente en la encuesta, en la que personas entre 31 y 35 años de edad encabezan la votación.

Son más los participantes que aseguran no tener preferencia partidista.

Green Go