domingo, 22 de enero de 2012
¡Es la democracia!.. y el capitalismo
Rolando Cordera Campos
La fiebre de austeridad que se ha apoderado de Europa amenaza con llevar al viejo continente a un hoyo de recesión que no hará sino ahondar la crisis de la deuda y agravar el drama social que aqueja, aunque desigualmente, a toda la unión. Habrá tiempo, pero no mucha calma, para entender el porqué de este peso enorme que la ideología del tendero” ha alcanzado sobre las ideas y las prácticas de los estados europeos, así como sobre muchos de los círculos de la sociedad donde se gesta el lenguaje de la política y de la cultura, o se deciden los usos del excedente y la riqueza acumulada.
La perspectiva de una larga temporada de letargo económico y aun de estancamiento no sólo es cultivada por quienes ven en la crisis el prólogo del derrumbe del capitalismo. Una y otra vez, desde la OCDE, el Banco Mundial e incluso el FMI, recientemente la ONU, se advierte sobre esta posibilidad y se recomienda prudencia, pero no sobre el gasto, sino sobre la intensidad y magnitud de los recortes.
La política queda marcada por las dislocaciones sociales propiciadas por la crisis, frente a las cuales se emiten las más estrafalarias consejas sobre la “jibarización” del Estado y la emasculación de la protección social para “adelgazar” el Estado de bienestar, que ha resultado el villano para todas las estaciones. Consecuentemente, se insiste en las virtudes de la autoridad y su eficacia por encima de la libertad y el pluralismo, condiciones insustituibles de la democracia.
Así, el malestar en la democracia puede saltar en cualquier momento a ser un malestar con la democracia, como lo advirtiera hace tiempo el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su estudio sobre la democracia y el desarrollo en América Latina. La vieja y sabia Europa se tropicaliza, mientras la otrora pujante América se debate entre la derechización salvaje y el cálculo pusilánime de sus elites democráticas.
Exagerar el peso de la deuda es deporte preferido de los rentistas y especuladores que viven de ella, del mismo modo en que quienes proponen la austeridad son precisamente los que por su riqueza no tienen de qué preocuparse. Salvo en el caso de una hecatombe que llevara a los gobiernos, de todo signo, a incurrir en una moratoria o en una renegociación de las deudas públicas, concentradas en los bancos privados o en las manos de la minoría “ociosa” que ha producido el nuevo capitalismo financiero.
Con desparpajo, en Estados Unidos se habla de una guerra de clases, y crece el número de los que ven en la desigualdad el eje del descontento con la economía y la política que condensaran los ocupantes de Wall Street hace unos meses. Pero tal vez vaya a ser de nuevo en Europa donde vaya a desplegarse una versión mayor y peligrosa de esta contienda distributiva.
Contrariamente a como se vive la crisis en nuestro país, donde priva una aberrante “cultura de los satisfechos”, en el hemisferio avanzado y rico del planeta se le ve como un horizonte ominoso, en cuyos extremos se avizoran cambios regresivos enormes. Caídas irrecuperables en el ingreso y la riqueza de los hogares medios y bajos, endeudamientos impagables de los graduados universitarios, recortes injustificables a los servicios que antaño se concebían para “todos y por todos”, encogimiento de los reflejos fundamentales de las economías y las sociedades para crecer con equidad, en fin, abatimiento de los valores modernos de la solidaridad y de la libertad, son todos estos vectores que llevan a muchos a pensar que esta crisis es acarreada, de nuevo, por jinetes apocalípticos que tienen como enemigo común a la democracia, erigida como forma civilizatoria en los años que siguieron a la catástrofe humana que fue la Segunda Guerra.
Pensar a la democracia en peligro era tarea incómoda hasta hace poco, cuando se vivían los efectos y las supuestas maravillas del boom globalizador. Hoy es obligado hacerlo, porque en sus mil y una circunvoluciones el capitalismo nos obliga a preguntarnos si no hay una profunda disonancia entre sus criterios fundamentales de competencia y maximización y los valores y promesas de una libertad basada en la cohesión social y la garantía de derechos fundamentales.
Como escribiera Bobbio: “Es preciso reconocer, sinceramente, que hasta ahora no se ha visto en el escenario de la historia otra democracia que no sea la conjugada con la sociedad de mercado. Pero comenzamos a darnos cuenta de que el abrazo del sistema político democrático con el sistema económico capitalista es, al mismo tiempo, vital y mortal; o mejor dicho, es mortal además de vital”.
Lo que está en juego es, sin duda, la democracia. Pero también el capitalismo, cuya reforma a fondo se ha vuelto crucial porque como está no puede ser sino letal.
PRI-Panal: ¿simulación, reacomodo o debacle?
Editorial de La Jornada
La disolución formal de la coalición electoral entre los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Nueva Alianza (Panal), anunciada el pasado viernes, ha abierto un compás de incertidumbre respecto del futuro político de la segunda de esas fuerzas partidistas, surgida de una fractura en el propio tricolor en las postrimerías del sexenio foxista, aliada de facto del panismo en las desaseadas elecciones presidenciales de 2006 e incorporada durante la gestión de Humberto Moreira en el priísmo nacional como parte de la estructura que impulsa la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto.
Hasta ahora, salvo los directamente involucrados, nadie sabe a ciencia cierta a qué intereses responde la “separación amistosa” que dieron a conocer anteayer, por separado, los dirigentes del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, y del Panal, Luis Castro. Algunas voces han insistido en que la ruptura es producto de diferencias entre ambas dirigencias por el reparto de cuotas de poder para el partido cuya jefa máxima es Elba Esther Gordillo. Otros intentos de explicación atribuyen el hecho a la salida del propio Moreira de la dirigencia priísta, quien era el vínculo más sólido entre el gordillismo y el aspirante presidencial del tricolor.
Más allá de esas hipótesis, es de destacar que, a diferencia de lo ocurrido hace más de seis años, cuando la salida de Gordillo del PRI se dio en el contexto de una confrontación abierta con la dirigencia de ese partido, ahora la separación se produce en un clima de aparente tranquilidad, en medio de afirmaciones de que la decisión se da de común acuerdo y que persigue el beneficio mutuo.
Con este telón de fondo, es pertinente ponderar el señalamiento formulado ayer por el aspirante presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, de que la anunciada ruptura no es más que una “simulación” para evitar que la cercanía formal entre Gordillo y Peña Nieto provoque mayor erosión a la imagen del segundo; que “sigue vigente el acuerdo entre ellos” y que la versión de que el Panal postulará un candidato presidencial propio es una maniobra similar a la que ese partido puso en marcha en 2006, “para ayudarle a Peña Nieto como lo hicieron con Calderón”. De confirmarse tal hipótesis, daría cuenta de la reiteración, en 2012, de uno de los factores irregulares que marcaron los comicios de hace seis años, y de un nuevo intento por defraudar la voluntad de los votantes de ambos partidos, pues ni unos ni otros estarían informados de qué clase de fórmula política favorecen con su sufragio.
Ha de tenerse en mente, también, la posibilidad de que la presunta separación entre el PRI y el Panal dé lugar a un realineamiento entre las fuerzas partidistas nacionales, y que derive en una alianza de hecho con alguno de los aspirantes presidenciales del Partido Acción Nacional. Esa perspectiva ha sido descartada por Josefina Vázquez Mota y por Santiago Creel, pero no por Ernesto Cordero, quien ayer pidió “que se valoren todas las alternativas, absolutamente todas”. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en 2006, cuando los oficios gordillistas resultaron determinantes en el desaseo que culminó con el arribo de Felipe Calderón a Los Pinos, la capacidad de operación electoral de la dirigente vitalicia del SNTE parece hoy disminuida: defenestrado Humberto Moreira, con la mayoría de gobernadores priístas sumados a la candidatura de Peña Nieto, y en un momento en que el tricolor parece haberse decantado por el restablecimiento de sus equilibrios internos, luce difícil que las huestes de Gordillo puedan echar mano de la maquinaria electoral –mayoritariamente controlada por los ejecutivos estatales– que tuvo a su disposición en 2006.
Con todo, el escenario que luce menos favorable para los intereses de Gordillo y del Panal es, paradójicamente, el que han bosquejado en horas recientes los dirigentes de ese partido: la presentación de candidaturas propias en las elecciones, sin alianzas formales o informales con otras fuerzas políticas. En la circunstancia presente, tal apuesta parece casi suicida para los intereses políticos de la dirigente vitalicia del SNTE, identificada como un factor de descrédito e ilegitimidad para la actual administración federal, percibida por la ciudadanía como un lastre fundamental para la efectiva democratización del país y señalada como la demostración fehaciente de que el cinismo, la traición y la búsqueda del poder por el poder son la moneda corriente en la vida pública.
La disolución formal de la coalición electoral entre los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Nueva Alianza (Panal), anunciada el pasado viernes, ha abierto un compás de incertidumbre respecto del futuro político de la segunda de esas fuerzas partidistas, surgida de una fractura en el propio tricolor en las postrimerías del sexenio foxista, aliada de facto del panismo en las desaseadas elecciones presidenciales de 2006 e incorporada durante la gestión de Humberto Moreira en el priísmo nacional como parte de la estructura que impulsa la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto.
Hasta ahora, salvo los directamente involucrados, nadie sabe a ciencia cierta a qué intereses responde la “separación amistosa” que dieron a conocer anteayer, por separado, los dirigentes del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, y del Panal, Luis Castro. Algunas voces han insistido en que la ruptura es producto de diferencias entre ambas dirigencias por el reparto de cuotas de poder para el partido cuya jefa máxima es Elba Esther Gordillo. Otros intentos de explicación atribuyen el hecho a la salida del propio Moreira de la dirigencia priísta, quien era el vínculo más sólido entre el gordillismo y el aspirante presidencial del tricolor.
Más allá de esas hipótesis, es de destacar que, a diferencia de lo ocurrido hace más de seis años, cuando la salida de Gordillo del PRI se dio en el contexto de una confrontación abierta con la dirigencia de ese partido, ahora la separación se produce en un clima de aparente tranquilidad, en medio de afirmaciones de que la decisión se da de común acuerdo y que persigue el beneficio mutuo.
Con este telón de fondo, es pertinente ponderar el señalamiento formulado ayer por el aspirante presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, de que la anunciada ruptura no es más que una “simulación” para evitar que la cercanía formal entre Gordillo y Peña Nieto provoque mayor erosión a la imagen del segundo; que “sigue vigente el acuerdo entre ellos” y que la versión de que el Panal postulará un candidato presidencial propio es una maniobra similar a la que ese partido puso en marcha en 2006, “para ayudarle a Peña Nieto como lo hicieron con Calderón”. De confirmarse tal hipótesis, daría cuenta de la reiteración, en 2012, de uno de los factores irregulares que marcaron los comicios de hace seis años, y de un nuevo intento por defraudar la voluntad de los votantes de ambos partidos, pues ni unos ni otros estarían informados de qué clase de fórmula política favorecen con su sufragio.
Ha de tenerse en mente, también, la posibilidad de que la presunta separación entre el PRI y el Panal dé lugar a un realineamiento entre las fuerzas partidistas nacionales, y que derive en una alianza de hecho con alguno de los aspirantes presidenciales del Partido Acción Nacional. Esa perspectiva ha sido descartada por Josefina Vázquez Mota y por Santiago Creel, pero no por Ernesto Cordero, quien ayer pidió “que se valoren todas las alternativas, absolutamente todas”. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en 2006, cuando los oficios gordillistas resultaron determinantes en el desaseo que culminó con el arribo de Felipe Calderón a Los Pinos, la capacidad de operación electoral de la dirigente vitalicia del SNTE parece hoy disminuida: defenestrado Humberto Moreira, con la mayoría de gobernadores priístas sumados a la candidatura de Peña Nieto, y en un momento en que el tricolor parece haberse decantado por el restablecimiento de sus equilibrios internos, luce difícil que las huestes de Gordillo puedan echar mano de la maquinaria electoral –mayoritariamente controlada por los ejecutivos estatales– que tuvo a su disposición en 2006.
Con todo, el escenario que luce menos favorable para los intereses de Gordillo y del Panal es, paradójicamente, el que han bosquejado en horas recientes los dirigentes de ese partido: la presentación de candidaturas propias en las elecciones, sin alianzas formales o informales con otras fuerzas políticas. En la circunstancia presente, tal apuesta parece casi suicida para los intereses políticos de la dirigente vitalicia del SNTE, identificada como un factor de descrédito e ilegitimidad para la actual administración federal, percibida por la ciudadanía como un lastre fundamental para la efectiva democratización del país y señalada como la demostración fehaciente de que el cinismo, la traición y la búsqueda del poder por el poder son la moneda corriente en la vida pública.
Duelo al sol. El despertar
José Agustín Ortiz Pinchetti
Déjenme hacer una previsión respecto de la gran pelea por la Presidencia. Bajo el ardiente sol de julio, a la hora señalada, tres rivales se enfrentarán en duelo fatídico. Uno solo sobrevivirá. Cuando acabe el combate el escenario de la política mexicana habrá cambiado para siempre. Los actores para el futuro serán distintos. El ala progresista sufrirá una recomposición completa. Emergerá una nueva fuerza que sin prisa ni pausa ha venido creciendo y articulándose. Es muy raro el politólogo que se ha percatado del fenómeno, pero los políticos y gobernantes que habitan el Olimpo y gozan de una información privilegiada saben a qué me refiero.
Si el PRI pierde se derrumbará sin remedio. La mayoría acepta que durante una larga época prestó servicios relevantes; sin embargo desde hace más de 40 años se convirtió en la peor calamidad para México y finalmente hacia 1985 implantó las políticas más reaccionarias. Hubo quien pensó que después de perder la Presidencia en 2000 el partido desaparecería o se modernizaría. No sucedió ni lo uno ni lo otro. Fox lo ayudó a sobrevivir y el partido ha mantenido todos sus vicios, complicidades y rituales aferrado a la nostalgia de un pasado hegemónico, navegando contra los profundos cambios de la sociedad mexicana.
Ahora nos ofrece un candidato impulsado por una enorme campaña publicitaria pero con evidente incapacidad para gobernar a la nación en esta hora difícil. No tiene respuesta clara frente a la falta de crecimiento, la violencia y la injusticia social. Después de sus “errores de diciembre” ha sido preservado de contactos “peligrosos”. La ilusión de la inevitabilidad de su triunfo se mantiene gracias a una costosa manipulación de las encuestas. Los priístas saben que la derrota sería el colapso. Sus líderes envejecidos están en su mayoría desprestigiados. No hay un programa, ni líder, ni eje vertebrador. Las fracturas están a la vista. Un gran movimiento de repudio podría barrer con un partido arcaico y resquebrajado por la derrota.
En cuanto al PAN, la derrota bien merecida por las pésimas gestiones de Fox y Calderón provocaría un impacto interno brutal. Como señala Soledad Loaeza, habría acusaciones mutuas, fracturas y desgajamientos. No hay líder capaz de administrar una derrota. El PAN volvería a ser un pequeño partido conservador con un electorado, decreciente, de 18 por ciento.
La perspectiva de derrota para priístas y panistas es terrible. Calderón utilizará todos los recursos para exhibir a sus adversarios y tratará de desfondar la candidatura de Peña. Los priístas no son mancos y le devolverán los golpes. Los panistas no merecen una tercera oportunidad. Tampoco los priístas ni nosotros merecemos la restauración del viejo régimen, única propuesta clara de Enrique Peña.
jaorpin@yahoo.com.mx
Quiere sobrina de Carlos Salinas ser senadora por Guerrero
Ezequiel Flores Contreras
21 de enero de 2012 · 1 Comentario
Destacado
CHILPANCINGO, Gro. (apro).- En medio de una crisis interna en el PRI estatal por la disputa de candidaturas, el exgobernador priista René Juárez Cisneros y la diputada federal del tricolor, Claudia Ruiz Salinas –hija del extinto exmandatario José Francisco Ruiz Massieu y sobrina del expresidente Carlos Salinas de Gortari– solicitaron oficialmente su registro como precandidatos del tricolor al Senado por Guerrero.
Debido a que no se presentó otro registro, automáticamente ambos se convirtieron en la fórmula única del tricolor.
La sobrina del polémico expresidente del país, sin antecedentes de arraigo en la entidad y el exgobernador priista, cuyo periodo de 1999 a 2005 se caracterizó por ser la época de esplendor del cártel de los Beltrán Leyva, presentaron este mediodía su solicitud de registro ante la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI estatal, en la sede del tricolor al poniente de esta capital.
El acto se convirtió en un mitin de apoyo a Juárez Cisneros y Ruiz Salinas –primero y segundo lugar, respectivamente, en la fórmula– al estilo del viejo PRI, mediante el acarreo masivo de ciudadanos marginados y militantes del tricolor aglutinados en diversos sectores clientelares.
En su discurso, el exgobernador René Juárez evidenció la fractura que existe al interior del tricolor en la entidad, al señalar de forma reiterada que él y su compañera de fórmula Claudia no podrán ganar la elección sin el apoyo de “todos” los priistas.
“Tenemos que hacerlo unidos, que nadie se equivoque, cuando nos descalificamos entre nosotros, nadie gana, ganan los adversarios, ellos se ríen cuando nosotros nos estamos golpeando al interior de nuestra organización política”, expresó Juárez Cisneros.
Luego, el exmandatario señaló: “el enemigo no está adentro y habremos de enfrentarlos en su tiempo y momento con responsabilidad”.
Lo anterior en clara referencia a las acusaciones que Rubén Figueroa Smutny, hijo del exgobernador Rubén Figueroa Alcocer, hizo en contra del alcalde priista de Acapulco, Manuel Añorve Baños, a quien llamó “narcopresidente” y aseguró que éste recibió dos millones de dólares del narcotraficante detenido, Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, para su campaña a gobernador que perdió frente a su primo, el actual gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero.
Este miércoles 18, en su cuenta de Facebook Figueroa Smutny arremetió contra el edil porteño al afirmar que Manuel Añorve “es tan ladrón que se roba solo, en su campaña a gobernador se robó 100 millones de pesos que no metió a la campaña, contribuyendo con eso a la derrota suya y del PRI a la elección de gobernador”.
Tanto Figueroa Smutny y Añorve Baños aspiraban a la candidatura del PRI al Senado, sin embargo los señalamientos del primero desataron una confrontación entre los caciques de este partido que evidenció el nivel de las pugnas ante el reparto del resto de las candidaturas a diputados federales y locales; así como alcaldes y regidores.
21 de enero de 2012 · 1 Comentario
Destacado
CHILPANCINGO, Gro. (apro).- En medio de una crisis interna en el PRI estatal por la disputa de candidaturas, el exgobernador priista René Juárez Cisneros y la diputada federal del tricolor, Claudia Ruiz Salinas –hija del extinto exmandatario José Francisco Ruiz Massieu y sobrina del expresidente Carlos Salinas de Gortari– solicitaron oficialmente su registro como precandidatos del tricolor al Senado por Guerrero.
Debido a que no se presentó otro registro, automáticamente ambos se convirtieron en la fórmula única del tricolor.
La sobrina del polémico expresidente del país, sin antecedentes de arraigo en la entidad y el exgobernador priista, cuyo periodo de 1999 a 2005 se caracterizó por ser la época de esplendor del cártel de los Beltrán Leyva, presentaron este mediodía su solicitud de registro ante la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI estatal, en la sede del tricolor al poniente de esta capital.
El acto se convirtió en un mitin de apoyo a Juárez Cisneros y Ruiz Salinas –primero y segundo lugar, respectivamente, en la fórmula– al estilo del viejo PRI, mediante el acarreo masivo de ciudadanos marginados y militantes del tricolor aglutinados en diversos sectores clientelares.
En su discurso, el exgobernador René Juárez evidenció la fractura que existe al interior del tricolor en la entidad, al señalar de forma reiterada que él y su compañera de fórmula Claudia no podrán ganar la elección sin el apoyo de “todos” los priistas.
“Tenemos que hacerlo unidos, que nadie se equivoque, cuando nos descalificamos entre nosotros, nadie gana, ganan los adversarios, ellos se ríen cuando nosotros nos estamos golpeando al interior de nuestra organización política”, expresó Juárez Cisneros.
Luego, el exmandatario señaló: “el enemigo no está adentro y habremos de enfrentarlos en su tiempo y momento con responsabilidad”.
Lo anterior en clara referencia a las acusaciones que Rubén Figueroa Smutny, hijo del exgobernador Rubén Figueroa Alcocer, hizo en contra del alcalde priista de Acapulco, Manuel Añorve Baños, a quien llamó “narcopresidente” y aseguró que éste recibió dos millones de dólares del narcotraficante detenido, Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, para su campaña a gobernador que perdió frente a su primo, el actual gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero.
Este miércoles 18, en su cuenta de Facebook Figueroa Smutny arremetió contra el edil porteño al afirmar que Manuel Añorve “es tan ladrón que se roba solo, en su campaña a gobernador se robó 100 millones de pesos que no metió a la campaña, contribuyendo con eso a la derrota suya y del PRI a la elección de gobernador”.
Tanto Figueroa Smutny y Añorve Baños aspiraban a la candidatura del PRI al Senado, sin embargo los señalamientos del primero desataron una confrontación entre los caciques de este partido que evidenció el nivel de las pugnas ante el reparto del resto de las candidaturas a diputados federales y locales; así como alcaldes y regidores.
El oportunismo del PAN con #SierraTarahumara
Víctor Hernández. Blog de Izquierda
Son ya diferentes grupos de ciudadanos los que se han organizado para recolectar y enviar víveres y otros artículos a la Sierra Tarahumara, donde en las últimas semanas se han registrado suicidios por hambre y desesperación. La solidaridad tradicional de los mexicanos se ha hecho presente una vez más. Pero también los viejos moldes, los vicios y patrones del México corrupto, grillero y pasado de moda pero que se resiste a morir.
Como suele suceder, un esfuerzo loable y de buena fe se ve contaminado una vez más por intereses partidistas mezquinos, de quienes lucran con el dolor ajeno y aprovechan la desgracia para acarrear agua a su molino político. Los diputados panistas del Distrito Federal, coordinados por la lideresa de ese partido, Mariana Gómez del Campo, son en esta ocasión los carroñeros que medran con el infortunio de otros.Vean:
El día de ayer, en su cuenta de Twitter, Mariana Gómez del Campo (@marianagc) anuncia con bombo y platillo que el PAN enviará "un tráiler" con supuesta ayuda a la Sierra Tarahumara, y para darle publicidad al acontecimiento invita a dar "el banderazo de salida" a la unidad, en el "monumento a Maquío" (cuya memoria el PAN finge honrar cuando en realidad escupe en su tumba, por ejemplo negándole al hijo de Clouthier hasta la oportunidad de contender por una candidatura).
Este es el tuit donde Gómez del Campo hace descarado lucro político de la tragedia tarahumara:
Preguntas para Mariana Gómez del Campo: ¿No se supone que la ayuda que se enviará a la Tarahumara, es de "buena fe" y sin interés partidista alguno? ¿Qué necesidad de andar "cacareando el huevo" y enviar un tráiler con logotipos y toda la parafernalia del PAN? Al llegar a la Tarahumara, ¿la ayuda se distribuirá sin distingo partidista alguno, o se dejará la "logística" del reparto en manos de liderazgos locales panistas? ¿Recogerán la credencial de elector de todo aquel rarámuri que quiera una cobija, una despensa, una botella de agua? ¿Los paquetes de ayuda llevan alguna simpática cartita de "saludos" de Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota o Santi-agrio Creel? Y finalmente: ¿por qué son tan cínicos, panistas?
Los blanquiazules, una vez más, lucrando con el dolor ajeno.
Como suele suceder, un esfuerzo loable y de buena fe se ve contaminado una vez más por intereses partidistas mezquinos, de quienes lucran con el dolor ajeno y aprovechan la desgracia para acarrear agua a su molino político. Los diputados panistas del Distrito Federal, coordinados por la lideresa de ese partido, Mariana Gómez del Campo, son en esta ocasión los carroñeros que medran con el infortunio de otros.Vean:
El día de ayer, en su cuenta de Twitter, Mariana Gómez del Campo (@marianagc) anuncia con bombo y platillo que el PAN enviará "un tráiler" con supuesta ayuda a la Sierra Tarahumara, y para darle publicidad al acontecimiento invita a dar "el banderazo de salida" a la unidad, en el "monumento a Maquío" (cuya memoria el PAN finge honrar cuando en realidad escupe en su tumba, por ejemplo negándole al hijo de Clouthier hasta la oportunidad de contender por una candidatura).
Este es el tuit donde Gómez del Campo hace descarado lucro político de la tragedia tarahumara:
Preguntas para Mariana Gómez del Campo: ¿No se supone que la ayuda que se enviará a la Tarahumara, es de "buena fe" y sin interés partidista alguno? ¿Qué necesidad de andar "cacareando el huevo" y enviar un tráiler con logotipos y toda la parafernalia del PAN? Al llegar a la Tarahumara, ¿la ayuda se distribuirá sin distingo partidista alguno, o se dejará la "logística" del reparto en manos de liderazgos locales panistas? ¿Recogerán la credencial de elector de todo aquel rarámuri que quiera una cobija, una despensa, una botella de agua? ¿Los paquetes de ayuda llevan alguna simpática cartita de "saludos" de Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota o Santi-agrio Creel? Y finalmente: ¿por qué son tan cínicos, panistas?
Los blanquiazules, una vez más, lucrando con el dolor ajeno.
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