miércoles, 20 de julio de 2011

Calderón-Elba Esther: Revelaciones y traiciones

MÉXICO, D.F., 18 de julio (apro).- “Tengo las manos limpias”, respondió Josefina Vázquez Mota cuando le pregunté, el viernes 16, sobre su participación en el contubernio de Felipe Calderón con Elba Esther Gordillo en la elección de 2006 y que, en realidad, se inició un año antes, en 2005, cuando la cacique magisterial se inmiscuyó en el Partido Acción Nacional (PAN) para hacerlo ganar la candidatura presidencial.
La respuesta de Vázquez Mota y su afirmación de que participó sólo en negociaciones “muy generales” con Gordillo en la fase de la campaña, y no en la entrega de cargos en el gobierno, como lo expuso en la entrevista publicada esta semana en Proceso, representan no sólo un deslinde, sino la imputación inequívoca de que Calderón es el único responsable de ese pacto que sigue teniendo plena vigencia.
Identificada por Manuel Espino, presidente del PAN en 2006, como la principal operadora de Calderón para entregarle a Gordillo más de 40 candidaturas de ese partido a diputados y senadores, Vázquez Mota aclaró inclusive que ella en su carácter de secretaria de Educación sólo formalizó el nombramiento como subsecretario de Fernando González, yerno de Gordillo, que era parte del pacto.
“Lo digo con esta apertura y esta honestidad, porque así es esta historia. Cuando yo llego a la Secretaría de Educación Pública ya había la existencia de este acuerdo, de este compromiso y yo cumplo con el mismo”, dijo la diputada panista, quien, como coordinadora de la campaña de Calderón, fue la negociadora con Gordillo.
“Por supuesto, yo mantuve este diálogo y esta interlocución y en ese momento en el equipo de campaña se consideró que era una interlocución importante, y lo digo porque lo que yo haya acordado en ese momento no fue ilegal, que es el marco en el que yo lo pondría.”
–¿Fue inmoral?
–No fue ilegal.
–¿Fue inmoral?
–Yo creo que esto estaría a juicio de cada cual. No me gustaría calificarlo ni descalificarlo.
Pero justamente el carácter inmoral del pacto –que tiene también elementos de ilegalidad– es lo que ha desencadenado revelaciones y traiciones entre los involucrados, que se iniciaron con la ruptura de Miguel Angel Yunes con Elba Esther, y ahora de Vázquez Mota con Calderón, ligados unos y otros por las complicidades.
Pero estas complicidades vienen desde antes de la elección de 2006, cuando se materializó la defraudación electoral, que fue la contraparte del pacto: Por las propias confesiones de Yunes se sabe que éste se inició un año antes, en 2005, cuando los operadores de Gordillo apoyaron a Calderón para ganar la candidatura presidencial.
“Reconoció que él apoyó a Calderón desde antes de 2006, ni siquiera cuando era candidato, sino que lo apoyó para ser candidato. Fue después de una negociación que hubo entre Elba Esther y Calderón”, contó Espino al reportero.
–¿Elba Esther intervino en la vida interna del PAN? –le pregunté.
–Por supuesto. A confesión de parte. Me lo dijo Yunes el viernes 18 de febrero en la sede del Comité Nacional. Entonces me parece que se están haciendo acuerdos para privilegiar a grupos de poder ajenos al partido.
La propia Gordillo confirmó, el miércoles 13, esta intervención en el PAN, luego de balconear a Santiago Creel por haberla buscado para supuestamente pactar su apoyo:
“Santiago tampoco olvida que cuando quiso ser presidente yo también estuve con Felipe Calderón y no con él, pero lo que es inmoral es querer pararse en ese discurso… ¿Para qué me invitó? ¿Para decirme que no quiere alianza conmigo?”
Confesa Gordillo de su intervención en el PAN, Creel subrayó: “Eso está muy grave, ¿eh? ¡Ojo! Ahí está ya consignado.”
Y sólo ha emergido parte de la inmundicia…

Apuntes

A propósito, el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) en la elección de 2006, Luis Carlos Ugalde, me envió, el viernes 16, un mensaje sobre mi artículo de la semana pasada en www.proceso.com.mx, que se difundió también, el jueves, en Radio Universidad de Guadalajara. “Escuché tus comentarios hoy por la mañana en la radio. Sueltos, genéricos donde mencionas mi nombre alrededor de EEG. Ya hemos platicado del tema, la última vez quizá en 2007. Creo que deslizar nombres para reafirmar prejuicios no es buen periodismo.” Mi respuesta: “Eres taimado, sin autoridad para hablar de periodismo, menos de honradez”. Ugalde, no hay que olvidarlo, llegó al IFE gracias a Gordillo y Calderón…
Comentarios: delgado@proceso.com.mx

Tres reflexiones sobre la elección

Alejandro Encinas Rodríguez

El debate suscitado tras la elección en el Estado de México ha puesto a discusión distintas visiones de la realidad nacional que, más allá del balance de este proceso, dan cuenta del encono que prevalece tras los comicios del 2006 y del agotamiento del bono democrático que durante los últimos años del siglo XX se construyó en el país.

Llama la atención la posición asumida por algunos analistas políticos que denotan una enorme tolerancia a la violación de la ley, quienes califican como “pretexto” la posición asumida por la coalición Unidos Podemos Más de impugnar las ilegalidades del proceso, y que han llegado a afirmar que “dada la enorme distancia entre el ganador y su más cercano rival, no se puede pretender que dichas inequidades hayan sido determinantes en el resultado”. Es decir, no importa que se viole la ley o si se viola poquito, si ello no determina el resultado, lo que alienta la cultura de la impunidad donde no importa violar la ley, lo que importa son los resultados.

Lo mismo sucede con quienes consideran un error el haber abjurado de la alianza PAN-PRD, como única vía para derrotar al PRI y critican a quienes actuamos en apego a nuestras convicciones, en aras —dicen— de mantenernos “ideológicamente puros”, sin reparar en que más allá de que dicha coalición hubiera conducido a desdibujar aún más el perfil del PRD y a su ruptura. En esta entidad existen condiciones diametralmente distintas, basta señalar que en este caso no se registró una ruptura en el PRI como en Sinaloa, Durango y Puebla, sino que además debe reconocerse que el PRI capitalizó el descontento con el gobierno del PAN, a diferencia del PRD que, con la política de alianzas con el PAN, carga, además de incongruencia, con el lastre del fracaso de Felipe Calderón. Reconozco la necesidad de actuar con cierta dosis de pragmatismo en el acontecer político, mas no bajo la lógica, propia de Elba Esther Gordillo, de que no importan las diferencias, lo que importa es ganar.

No pretendo eludir mi responsabilidad ni las que corresponden al PRD y sus aliados. Por el contrario, los saldos de esta elección exigen un replanteamiento de la vida partidaria y su desempeño. No basta el rediseño de la estrategia electoral, se requiere la redefinición de un partido que ha dejado de serlo al convertirse en una federación de grupos e intereses. La elección del Estado de México ha demostrado que la unidad de las izquierdas es necesaria para mantenerse en la competencia, pero es insuficiente. La izquierda se ha circunscrito a su voto duro y enfrenta una especie de reciclamiento entre los integrantes de la coalición, que le impide ampliar su espectro electoral y su capacidad para convocar a los ciudadanos que hoy regresan a las filas de la indiferencia y el abstencionismo, expulsados por el profundo descrédito de la política y las instituciones.

El PRD debe salir de su pasmo, enarbolar una agenda propia, no la de sus grupos y corrientes; cultivar una vida democrática, propiciar su relevo generacional, acabar con la simulación y edificar una cultura transformadora, que le dé vocación para construir mayorías, dejando atrás la vida tribal donde no importa ganar, lo que importa es mantener los intereses del grupo.

Lo que se vivió en el Estado de México no fue una elección inequitativa, sino un proceso fincado en la ilegalidad, donde se diluyó la frontera entre el gobierno, el dinero y las elecciones y se implementó un conjunto de actos continuos y acumulados al margen de la ley que determinaron el resultado. No se trata de evaluar la diferencia en el resultado, sino de salvaguardar principios democráticos elementales, cuyo quebranto nadie debería consentir.

Compra- venta. Naranjo



Misterio azul. Helioflores



La tormenta que viene - Ricardo Rocha



La mala es que cada vez somos más pobres. La peor es que todavía no tocamos fondo. Y la catastrófica es que no hay luz al final del túnel.

De ahí nuestra cantaleta de años advirtiendo de los riesgos de la situación cada vez más desesperada de al menos 50 millones de mexicanos en pobreza. Más aún, el agravamiento en los niveles de sobrevivencia de 20 millones, que se ubican en lo que eufemísticamente solemos llamar pobreza extrema y que en cristiano es simple y llanamente miseria; uno de cada cinco mexicanos mordidos por el hambre de cada día.

Por eso no sorprenden —sino a los ilusos— los más recientes datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que señalan que los ingresos promedio de los hogares mexicanos cayeron 12.3% entre 2008 y 2010 según la encuesta nacional que cada dos años realiza el propio INEGI. Y eso que el porcentaje no considera la inflación, porque en términos corrientes el ingreso monetario en los hogares de México cayó 25% en ese mismo lapso.

 Como cabeceó EL UNIVERSAL, un verdadero desplome.Y más grave, incluso, es que en el decil (10%) más pobre de la población la caída fue de un brutal 37%, lo que significa un ingreso real de apenas mil 292 pesos al mes,mientras que el 10% más rico perdió 27% de ingresos monetarios en
el mismo lapso, con un ingreso real de 32 mil 470 pesos mensuales. Lo que pasa es que no es lo mismo prescindir del vino importado para probar el nacional que renunciar al litro de leche de cada mañana.

Con lo que no estoy de acuerdo es con la justificación de que todo se debe a la crisis del mismo periodo. Por supuesto que la crisis global nos pegó como al resto del mundo, pero también es cierto que, por lo pronto, en Latinoamérica
fuimos los peor librados en el enfrentamiento de la crisis. Veníamos de un
gobierno foxista que dilapidó 400 mil millones de dólares de excedentes
petroleros en la engorda burocrática y entramos a un gobierno calderonista de cuates y de cuotas en donde, salvo Agustín Carstens —que se fue porque no aguantó los regaños injustificados—, el resto de sus miembros carece de la mínima calidad profesional para enfrentar los problemas. Esto también cuenta.

Y tanto, que ahí están los resultados electorales del 2009, ahora del 2011 y los que vendrán en el 2012.

Añada usted el costo de la guerra perdida contra el narco —con todo y sus 40 mil muertos—, no sólo en lo que hace a los miles de millones de pesos, sino al desgaste de un gobierno que ha empleado la mayor parte de su tiempo y esfuerzo en ejecutarla y justificarla en lugar de construir el futuro que ya tenemos enfrente.

Lo alarmante es que una nueva tormenta se avecina desde el norte. Donde el
gobierno de Obama forcejea con el Congreso para obtener un nuevo techo de endeudamiento que le permita pagar a sus impacientes acreedores chinos, europeos y a los propios estadounidenses tenedores de sus bonos. A cambio —siempre hay un pago— de meterle tijera al presupuesto y aumentar impuestos. En cualquier caso el riesgo de una recesión es gigantesco. Ya sabemos lo que nos pasa aquí cuando allá estornudan. Por ello no se requiere de pesimismo para anticipar que una todavía más violenta crisis económica está por llegar.

Lo más grave es que seguimos sin entender que la pobreza no es un asunto de conmiseración —pobrecitos los pobres—, sino un asunto de Estado. Y también de
mercado: a nadie conviene que haya tantos pobres porque luego quién compra. En cambio, si logramos elevar el nivel general de ingreso fortalecemos el mercado interno. Además, la pobreza tiene un costo descomunal porque nos ata al pasado a través de subsidios en transporte, viviendas misérrimas y camas de hospital por enfermedades evitables si tuviéramos mejores niveles nutricionales entre los pobres. Por eso es urgente consensuar con decisión un nuevo modelo económico
propio que nos dé, al menos, posibilidades para los años que vendrán. Como han hecho en Singapur, Corea, Brasil, Chile o Perú. Aceptar que el futuro ya nos alcanzó.
ddn_rocha@hotmail.com, Twitter: @RicardoRocha_MX
Periodista

Campesinos “piden y piden”, pero no mejoran

El secretario de Economía, Bruno Ferrari, criticó que no se hace uso de los apoyos de Sagarpa y sólo se “pide y se pide”; además de no invertir en tecnología para ponerse al parejo de otros países
ACUSACIONES. El secretario de Economía, Bruno Farrari, criticó a los campesinos nacionales durante una reunión, quienes, asegura, no invierten en tecnología para ponerse al parejo de otros países (Foto: JAVIER LIRA NOTIMEX )

     



    Organizaciones campesinas “chocaron” con el gobierno federal en un foro organizado por el Senado para analizar el Tratado de Libre Comercio con Perú.
    En el encuentro, el secretario de Economía, Bruno Ferrari, criticó a los productores mexicanos que sólo “piden y piden” apoyos y no invierten en tecnología para ponerse al parejo de otros países.
    En el encuentro, dijo que no se hace uso de los apoyos de Sagarpa y sólo se “pide y se pide”; aclaró que se puede negociar en materia de productos como puede ser el caso del plátano fresco, pero también debe haber corresponsabilidad de los productores mexicanos.
    “Nosotros podemos seguir negociando y negociando y lograr cosas tan importantes como las hemos logrado con muchos de estos países, pero si no se hace uso de los beneficios y de las ayudas que está dando la Secretaría de Agricultura y sólo se pide y se pide recurso, yo quiero ser bien franco, esto no va a cambiar si no hay tecnología para que se pueda ayudar a que las exportaciones lleguen a otros países”, aseguró.
    Ante reclamos de productores mexicanos para no verse afectados, Ferrari dijo que cuando se habla del “gran enemigo”, se debe analizar que a lo mejor “el enemigo está en casa, y que lo que tenemos que hacer es ponernos a trabajar para que podamos hacer a nuestro país mucho más competitivo”.
    Priístas atacan al gobierno
    El diputado federal del PRI, Víctor Manuel Galicia, representantes de la Confederación Nacional Campesina, reviró que está de acuerdo en que el “enemigo lo tenemos en casa”, pero en el gobierno federal, y le echó en cara que no protegen a sus productores, como hace, por ejemplo, Estados Unidos.
    Criticó a la burocracia que afecta a los sectores productivos, pues cuando deciden acudir por apoyos los mandan de dependencia en dependencia, creando un “círculo vicioso”.
    Aunque el tratado ya fue firmado por el gobierno federal, debe ser todavía ratificado por el Senado de la República.
    El senador del PRD, José Antonio Mejía Haro, advirtió que el Senado no debe ratificar el tratado con Perú, porque otra vez se “sacrifica” al sector agropecuario de México, al poner en riesgo a por lo menos 16 productos sensibles.
    El senador del PAN, Ricardo García Cervantes, dijo que la reunión sirvió para turnar toda la información a las comisiones dictaminadoras del Senado, con el fin de que se elabore un dictamen que tome en cuenta a todos los sectores.
    Ferrari dijo ante los reclamos, que cada quien debe asumir sus responsabilidades y que ya se excluyeron 203 productos de “sensibilidades reales” y aclaró que no se pueden quedar inmóviles ante la necesidad de acercarse a otros mercados.
    Explicó que es la primera vez que se incluye una cláusula de prevención de inversiones para proteger los 10 billones de pesos que hay en ese ramo.
    El funcionario acudió junto con el secretario de Agricultura, Javier Mayorga, para dialogar con productores de artículos sensibles que podrían verse afectados con el tratado comercial con Perú, teniendo como testigos a los senadores, quienes tendrán la misión de ratificar o no el acuerdo.
    El lunes, el presidente Felipe Calderón lanzó un nuevo exhorto al Senado para que apruebe el acuerdo comercial ya comprometido con Perú. El exhorto se dio en el marco de la visita del presidente electo de Perú, Ollanta Humala.
     

    Estrategias de Elba Esther Gordillo

    Miguel Ángel Granados Chapa

    El 22 de noviembre de 1999 escribí en la Plaza Pública que aparece en los diarios del Grupo Reforma, y más de 20 periódicos en casi toda la República (excepto Pachuca, pues no soy profeta en mi tierra), el texto siguiente que, aunque se explica por sí mismo, amerita algunas líneas adicionales:

    “Un grupo de personas muy respetables y respetadas, distinguidas en sus tareas públicas: Luis F. Aguilar, Cristina Barros, Roger Díaz de Cosío, María de Ibarrola, Aurora Loyo, Josefina McGregor, Jesús Martín del Campo, Héctor Nava Jaimes y Rafael Pérez Pascual, a cuyos prestigios agrego mi nombre, anunció el jueves pasado (19 de noviembre de 1999) su retiro del patronato de la Fundación SNTE para la cultura del maestro mexicano. Yo mismo había anticipado el 23 de octubre mi dimisión a la tesorería de esa asociación civil y a mi lugar en el comité técnico del fideicomiso al que se alude al final de esta comunicación. Al publicarlo aquí, pues se trata de un asunto de interés general, hago mío por entero el texto sobre su renuncia:

    “‘Tuvimos el honor de participar en el patronato que respaldó desde su creación en 1991 los trabajos de la Fundación SNTE para la cultura del maestro mexicano. Aceptamos integrarnos a él porque este órgano de gobierno sería garante de que estos trabajos se desarrollarían con autonomía académica e ideológica, formulando orientaciones para la política educativa y realizando investigaciones para el mejoramiento de la educación pública del país. Constituyeron el patronato, asociación civil formalmente independiente del SNTE, personas con trayectorias distintas y puntos de vista que reflejaban la pluralidad.

    “‘Con un pequeño grupo de colaboradores y la aplicación eficiente de un reducido presupuesto proveniente de las cuotas que los maestros aportan mensualmente a su sindicato, la Fundación logró obtener reconocimiento en México y en el extranjero. Tuvo presencia en la mayoría de los estados del país, impartiendo un promedio de 40 cursos y más de 100 conferencias por año. Se han publicado cerca de 20 libros y más de 24 números de la revista Básica, reconocida hoy por la UNESCO por su calidad. Por invitación de la SEP esas publicaciones están en las bibliotecas de los centros del país y de las escuelas normales.

    “‘Se estableció un programa de televisión de transmisión semanal: Los viernes de la Fundación, y un concurso bianual en que participaron los maestros del país con trabajos que recogían sus experiencias como docentes. Un grupo de investigadores de la Fundación ganó el concurso convocado por la SEP con el libro de Español de primaria; otro equipo elaboró la Guía de la educación ambiental, y se impulsaron las convenciones nacionales de profesores de enseñanza de las ciencias.

    “‘La Fundación tuvo importante influencia nacional e internacional en la conceptualización de nuevos elementos para reconocer y respetar la pluralidad de las culturas indígenas en el sistema educativo. En el área de secundaria se produjeron varios de los escasos libros que existen actualmente en ese nivel. También se prepararon documentos que sirven de apoyo a los consejos técnicos escolares y se editó la única investigación estadísticamente representativa acerca de las condiciones sociodemográficas y de trabajo del magisterio, vigentes a la fecha en nuestro país. Se logró un convenio con UNICEF para elaborar estudios que permitan la reincorporación de los niños de la calle a las escuelas.

    “‘Dio también múltiples asesorías académicas al SNTE y fue responsable de elaborar documentos base para dos congresos internacionales. El de la Confederación de educadores americanos de 1994 y la Cumbre internacional de educación de 1997, además de los dos primeros congresos nacionales del SNTE. Logró asimismo encauzar todas las resoluciones del primero de esos congresos y dirigir y coordinar el libro Diez propuestas para elevar la calidad de la educación pública.

    “‘De manera unilateral, el presidente del patronato, profesor y licenciado Manuel Bravo Jiménez, la directora que funcionaba como enlace con la comisión ejecutiva del patronato, profesora Laura Barcia, y el propio SNTE, decidieron liquidar al personal de la Fundación y comenzar una nueva época, sin que ninguno de nosotros fuera informado de una decisión que correspondía a la asamblea.

    “‘Lamentamos esta situación, porque representa una pérdida para el SNTE y para el magisterio en su conjunto. Por estar en desacuerdo con estos acontecimientos, presentamos cada uno por separado nuestra renuncia irrevocable ante el presidente del patronato. Comunicamos esta decisión a la opinión pública porque consideramos necesario deslindarnos de los despidos que ocurrieron el pasado 15 de octubre, así como de las acciones que tengan lugar a partir del 17 de noviembre. Queda en manos de los integrantes del patronato que aún no han renunciado, y entre quienes se encuentran varios miembros del SNTE, un fideicomiso con el que se inició la Fundación en 1991, que hasta la fecha no se ha tocado, y que alcanza la cantidad de 15 millones 600 mil pesos, bienes muebles y el hasta ahora bien ganado prestigio de la Fundación’.

    “Hasta allí la declaración de los ya exmiembros del patronato y de la Fundación, Por mi parte añado que ese desenlace, agraviante para los patronos que desinteresadamente aportaron su colaboración a las tareas de la Fundación, se produjo por un cambio en las expectativas y necesidades políticas del SNTE. Crear la Fundación fue una de las iniciativas lanzadas por la profesora Elba Esther Gordillo para modificar la imagen del sindicato magisterial, inmediatamente después de que reemplazó en el liderazgo real al profesor Carlos Jonguitud. Consolidada hoy en esa posición, dirige su energía hacia rumbos más directamente políticos.”

    Eso escribí hace casi 12 años. Reitero ahora la certeza de ese breve diagnóstico. En 10 años la posición formal de Gordillo había transitado de ser una secretaria general provisional, designada por Carlos Salinas, que la escogió para desplazar a Jonguitud, a ser la dirigente real de un sindicato que tenía un secretario general de parapeto. Hacia 1991, para alimentar esa transición, había dado claras muestras de una modernidad a que convocó a muchas personas. Fue especialmente notable el caso de Olac Fuentes Molinar. Profesor normalista y filósofo, el chihuahuense era, en los años setenta y ochenta el principal y más calificado crítico del sindicato magisterial. Por ello, al arribar al liderazgo, Gordillo quiso conocerlo y cooptarlo. Fuentes Molinar no lo permitió. Desafió en cambio a la profesora a crear una instancia, ajena al sindicato pero con su apoyo, que emprendiera tareas de investigación para las cuales él estaba especialmente preparado y las desempeñaba en el departamento de educación del Cinvestav. Gordillo le tomó la palabra y accedió a crear la Fundación. Fuentes Molinar la concibió, la organizó, invitó a la mayor parte de los miembros del patronato, la echó a andar. Fue su creatura.

    Sin embargo, en las negociaciones para el acuerdo nacional de modernización de la enseñanza, el secretario Zedillo percibió su potencial, expresado en las sesiones en que asesoraba a Gordillo. Lo invitó a ser subsecretario, donde tendría espacio más amplio y sólido para transformar sus convicciones en planes y programas, y dejó la Fundación. Lo reemplazo don Manuel Bravo Jiménez, un prestigiado y experimentado maestro que había hecho grandes aportaciones a la enseñanza formal e informal. Pero el ámbito en que se le forzó a ejercer la presidencia era cada vez más estrecho, hasta llegar al desenlace narrado en la renuncia de los miembros del patronato.

    Por mi lado fui un peculiar tesorero de la fundación. Jamás ejercí función alguna pues el fideicomiso fue congelado por las circunstancias internas del sindicato. Nunca firmé un cheque ni hice depósitos ni retiros. Fui un tesorero sin tesoro.

    Green Go