jueves, 7 de octubre de 2010

Con “goyas” expulsan a simpatizantes del SNTE de acto en la UNAM



Durante el coloquio "Dos siglos de educación en México", una persona interrumpió al dirigerse al ponente: "Dile a los jóvenes que sin el SNTE no van a tener empleo".

Notimex
Publicado: 07/10/2010 12:24

México, DF. Un grupo de simpatizantes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fue expulsado del Auditorio “Jesús Silva-Herzog” de Ciudad Universitaria al grito de “goya”, por parte de universitarios que se encontraban en el lugar.

El incidente ocurrió en el auditorio del edificio de posgrado de Economía, donde se desarrollaba la Mesa 10 del coloquio “Dos siglos de educación en México”, en su cuarto y último día de actividades, con el tema “El papel histórico del SNTE”.

El lugar lucía lleno, como no se había visto en los días anteriores del coloquio; sin embargo, la mesa se desarrolló con normalidad y fue moderada por Gilberto Guevara, director de la Revista Educación 2001.

En el encuentro participaron Alberto Arnaut Salgado, investigador de El Colegio de México; Aurora Loyo, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; y Carlos Ornelas, del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana.

La posición de los ponentes hacia el sindicato fue crítica y se resaltaron su poder económico y político, a la par que se pidió que el Estado retome las directrices de la educación en México.

Cuando hablaba Carlos Ornelas, el último ponente, un simpatizante del SNTE se levantó de su asiento y advirtió: “Dile a los jóvenes universitarios que sin el SNTE no van a tener empleo”. Muchos aplausos le siguieron.

Muchos otros simpatizantes lanzaron acusaciones de “mentirosos” y pidieron tomar la palabra. En tanto, Gilberto Guevara los acusó de sabotear un evento académico y dijo que en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no se acostumbra a discutir de esa manera.

Se levantaron varias voces que pretendieron echar porras al SNTE, pero fueron acalladas por los “goyas” de los universitarios del lugar y los simpatizantes del SNTE no tuvieron más remedio que retirarse.

Después de esto continuó la intervención del último orador y la sesión de preguntas y respuestas del público y los participantes.

Momis : 'AMLO sí es un peligro para México, afirma Calderón'

http://www.jornada.unam.mx/2010/10/06/index.php?section=politica&article=008n1pol



¿Se dan cuenta renegados

por dónde va el juego sucio?

Ayer 3 chuchos pelados

y hoy un redomado espurio.



Así será en adelante,

hay que estar muy preparados,

la cargada delirante

trae denuestos reciclados.



Ni nos extraña el cinismo

de que hace gala el chaparro,

viene a ser "pan" con lo mismo,

no se le quita lo guarro.



Se percibe cierto ardor,

porque al paso de los años,

no sólo es usurpador

es culpable de los daños.



En el caso de los chuchos,

tienen todo mi desprecio,

se entregan a los panuchos

por un miserable precio.



Y risa también producen

pues se quedarán sin nada,

porque después que los usen,

¡les van a dar su patada!



Momis







Calderón, mentiroso y ofensivo: AMLO

Estado de los ESTADOS


Por Lilia Arellano

Debe pedir perdón por crisis y desastre
Contra oligarcas y las mafias de poder
En Los Pinos, al limite de la demencia
Respingan los “altos” jerarcas políticos

“Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas”.- Sir Francis Bacon

En cinco puntos, Andrés Manuel López Obrador dio respuesta a cada una de las incongruencias expresadas por Felipe Calderón durante las tres entrevistas que tuvieron lugar en diferentes medios de comunicación y en las que de nueva cuenta señaló al tabasqueño como “un peligro para México”, en franca proyección de lo que él se ha convertido. Si alguien ha provocado el divisionismo y el encono entre los sectores sociales de la población ha sido el michoacano. El ex candidato presidencial, al que tanto teme, quiso recordarle una vez más que si no le hubiesen robado la presidencia de la República en 2006, el ejemplo a seguir de desarrollo y buen gobierno no sería Brasil sino México.

López Obrador afirmó durante la presentación de su libro “La mafia que se adueñó de México... y el 2012”, en plena Alameda Central de la Ciudad de México, que si se hubiese respetado el voto ciudadano en nuestro país habría crecimiento económico, empleo, bienestar y tranquilidad pública. La imposición a la mala, agregó, sólo trajo como consecuencia que se continuará con la corrupción, con la política de pillaje, y puntualizó que en el presente estamos padeciendo las consecuencias atravesando por una de las peores crisis de nuestra historia en la que participan el miedo, la inseguridad y la violencia que afecta a todos a lo largo y ancho del territorio nacional.

Calderón, dijo López Obrador, debe pedir perdón a todos los mexicanos por el desastre actual, por lo que es muy lamentable que lejos de hacerlo siga optando por la mentira, la confrontación y la ofensa a millones de mexicanos que no se dejaron engañar y a los que llama “fanáticos”. Por lo que respecta a la frase que lo ubica como un peligro para México, el tabasqueño recordó que fue acuñada por los publicistas Dick Morris, de Estados Unidos, y Antonio Sola, de España, y con ella consiguieron manipular e infundir miedo en algunos sectores porque la mafia del poder controla a la mayoría de los medios de comunicación, sobre todo a la televisión y, en particular, a Televisa, donde se encargan de repetir mentiras para tratar de convertirlas en verdad como se hacia en la época de Adolfo Hitler. El mismo Morris fue asesor de John McCain y la misma frase se la aplicó a Obama pero con la pluralidad de los medios estadounidenses no tuvo ningún efecto.

Advirtió que continuará convocando a hombres y mujeres de buena voluntad, de todos los sectores, de todas las religiones, y a los libres pensadores para continuar la lucha hasta lograr un verdadero cambio y éste vendrá y no lo podrán impedir ni los de la mafia del poder, ni Salinas, ni Televisa, ni Peña Nieto, ni el PRI, ni el PAN, ni sus voceros, ni los eternos sembradores de veneno, ni sus políticos paleros.

Para finalizar expresó su seguridad porque “lo he pensado mucho, lo he reflexionado y he recogido el sentimiento de los mexicanos en todas las regiones del país, por eso sostengo que más tarde que temprano habrá un despertar ciudadano y el pueblo tomará conciencia de que es más fuerte y más poderoso que sus opresores”.

EN EL LIMITE DE LA LOCURA

La desesperación de Felipe Calderón ante la casi certeza de que poco o nada podrá hacer su partido en las elecciones del 2012, a no ser que logre una alianza con el PRD y por ende tendrá que derrotar a Andrés Manuel López Obrador y hacer que la izquierda se divida, lo cual tampoco se vislumbra que le daría grandes beneficios, ha llegado al extremo de llevarlo a realizar declaraciones sin pies ni cabeza. Y es que cada día que pasa se fija, se amarra con más fuerza la posibilidad de que los grandes contendientes en busca de la Presidencia de la República sean precisamente el tabasqueño y el mexiquense Enrique Peña Nieto.

En la entrevista concedida a un diario de circulación en la capital de la República, utilizada como punto de apoyo para lograr su difusión a modo en otros medios de comunicación, Calderón entró en una serie de contradicciones que hablan por sí solas del estado mental en el que se encuentra. Habiendo sido no sólo el promotor sino el impulsor de las alianzas -recordamos que la oposición a éstas llevó a Fernando Gómez Mont a dejar la titularidad de Gobernación—, ahora resulta que declara “independientemente de que no me considero impulsor de las alianzas si entiendo que -en éstas— hay un impulso que deriva de la propia polarización electoral que rodea generalmente a los procesos electorales en el país y particularmente a los de carácter local, como los que vimos el año pasado o éste”. ¿Por fin?... o sí, o no, ¿a quién pretende seguir engañando el michoacano?

Pero en este tema no todo quedó dicho con lo electoral, sino que habrá que resaltar las alianzas que también ha ordenado y propiciado al seno del poder Legislativo, donde se ha dado el gusto de corromper a todos aquellos que se encontraban hambrientos no sólo de poder sino de alimento, como es el caso de “los chuchos”, del propio Carlos Navarrete, de diputados que no sabía a qué olía un auto nuevo. Al respecto dijo: “Concretamente no me siento cómodo con esa dualidad, definitivamente. Es algo muy complejo que dificulta enormemente la tarea de gobernar, sobre todo porque ni las alianzas electorales se traducen en apoyos legislativos consistentes, ni tampoco los acuerdos legislativos se traducen, muchas veces, en comportamientos más o menos adecuados o equitativos en los procesos electorales, sobre todo en los ámbitos locales”.

En este colmo de incongruencias agregó: “Esa lógica debiera considerarse normal que así como hay alianzas, y desde hace tiempo, por cierto, entre el PRI y el Verde, o entre el PAN y en algunos casos el PRD o Nueva Alianza, debiera verse la posibilidad de una alianza también entre PRI y PAN o PRI y PRD, pero eso parece que se ve como algo realmente inadmisible. Y sin duda lo es y entonces con ese grado de estupidez tiene que ser referente del titular del Ejecutivo de un país con más de 100 millones de habitantes.

¿Cómo podría el PRD aliarse con el PRI cuando surgieron, precisamente, de uno de tantos desmembramientos que han tenido los tricolores? Porque para llegar al Sol Azteca también habrá que recordar que se siguió un camino en el que se fueron sumando varios partidos de izquierda: el Comunista, el Socialdemócrata, el Popular Socialista, surgió el PSUM y posteriormente el PRD, pero los creadores del movimiento fueron priístas: Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. El PAN no debiera ni siquiera tener referencia con el PRD o con el PRI, el Verde ya lo rechazó en una ocasión y los dejó en el más vil de los ridículos y Nueva Alianza se inclinará, al tiempo, por regresar al redil salinista y apoyará a “Jimmy Neutrón”, “al gavilán que resultó gaviota” al “copetón”, a Peña Nieto, pues.

Y luego llevó la burla, pero antes la aclaración de que no hay ninguna animadversión por el PRI y eso sí tenemos que creérselo porque ha recibido innumerables muestras de apoyo de los tricolores para lograr sus reformas y, paradójicamente, aquellas en las que la entrega del patrimonio nacional camina como caballo de hacienda. Aunque Calderón también asegura que no tiene ninguna animadversión por su compañero de partido Manuel Espino y ya lo tiene con un pie fuera.

“¿Le entregaría la banda a un priísta?” preguntó el comunicador. Calderón respondió: “Sí, por supuesto, si gana la elección. Que es un supuesto todavía, como se dice, por verse”.

¡Se proyectó! Por Francisco Rodríguez




A FELIPE CALDERÓN sólo hay que invitarlo a eventos matutinos y a programas radiofónicos que se transmitan antes de la hora de la comida. ’Ora que, si lo que se quiere es un escándalo periodístico –y no información—, el momento perfecto entonces sí es después de los postres… y el coñac.

Primeros en no entender esa suerte de sexenal “regla de urbanidad política” fueron, este último martes, los organizadores del anual convivio del semanario británico The Economist, quienes le tuvieron como orador principal.

Alegre, el ocupante de Los Pinos hizo alusión a “la nube rosa” que le rodea. Va el país a toda máquina, va ganando su guerra, los problemas que logra percibir no son por su culpa, y hasta dijo sentirse “incómodo” por las alianzas que su partido ha entablado con el de enfrente, que alguna vez dirigiera Andrés Manuel López Obrador.

Algo se le ha de haber indigestado cuando comía, un par de horas antes, porque desde ese momento “la agarró” contra quien fue su más fuerte competidor –poco más de medio punto, dice, de diferencia en las votaciones— en las elecciones de 2006.

Porque más tarde, en efecto, en el programa que conduce Salvador Camarena en W Radio –filial de Televisa—, el michoacano despotricó por primera vez en público hacia quien no duda en llamarlo “ilegítimo” e incluso “espurio”. Lo narra así el periódico El Universal, para el que colabora semanalmente el entrevistador:

“- ¿Sigue siendo un peligro para México (AMLO)?, preguntó el periodista Salvador Camarena en la entrevista transmitida anoche (la del martes).

“- Pues ojalá y no... no sé, ojalá se... mira, la verdad, lo dije entonces y lo estoy diciendo ahora, me parece una persona con muchos atributos y muchos defectos, como cualquiera, pero el mayor defecto es que le hizo un daño terrible a México con su campaña de rencor y de odio, antes y después de las elecciones. ¡Y el primer damnificado fue él! ¿Por qué? Porque la gente es sensata, hombre, la gente tiene sentido común, la gente no le gusta eso.

Le gusta a sus fanáticos, le gusta a un extremo súper radical, le gusta a esta especie de feligresía, pero no le gusta al mexicano común que trabaja, lleva a sus niños a la escuela y quiere vivir en paz y tranquilidad. En la medida que corrija eso va a poder sacar a relucir los talentos que como cualquier persona tiene y ojalá le vaya bien en eso, sostuvo Calderón.”

Lástima que esta mañana del miércoles aún no he recibido comentario al respecto del psicoanalista social Lara Peinado, porque él podría darnos luces sobre esas palabras de Calderón. Pero aún y lego como este escribidor es en la materia, no es difícil adivinar en esa perorata un gran rencor, cómo es que el tabasqueño aún lo saca de quicio y, sobremanera, cómo es que se proyecta psicológicamente el señor Calderón.

¿Qué daño le hizo AMLO al país? ¿Fue él quien llevó a cabo la campaña de odio –“de contraste”, dicen los mercadólogos panistas— con la que se enlodaron los comicios de hace poco más de cuatro años? ¿Fue el tabasqueño o los asesores españoles “en imagen” quienes soltaron el rumor de que el ex jefe de gobierno expropiaría las casas de la clase media?

Califica Calderón a los seguidores de AMLO cual fanáticos, y así pretende descalificar a una amplia porción de la sociedad que aún cree –creemos— que fueron los poderes fácticos, domésticos y aún extranjeros, los que impusieron su voluntad en el 2006, pasando por encima de la mayoría de los electores.

Resulta ahora, pues, que a quienes no les gusta vivir sin paz y sin tranquilidad son quienes apoyan a Calderón. Y véase cómo es que este individuo les corresponde: 30 mil muertos de acuerdo a cifras oficiales –bien pudieran ser hasta cuatro veces más—, violencia en las calles, niños asesinados, michoacanos “desaparecidos” simplemente porque sus vehículos tienen identificación o placas de su entidad natal.

De tranquilidad económica mejor ni hablemos. Ha crecido en millones el número de pobres y miserables, el poder adquisitivo está muy por debajo del que había en 2006, se han incrementado estratosféricamente los intereses a los créditos al consumo, y por si fuera poco la fallida Administración que un Tribunal –y los poderes fácticos, insisto— encomendó a Calderón, hinca el diente fiscal sobre el cuello de quienes somos sus cautivos, mientras regala los dineros públicos a los empresarios, financieros e inversionistas que lo llevaron a ocupar Los Pinos.

Se dice por todos lados. El verdadero peligro para México resultó ser Calderón.

Pero como lo entrevistan después de la hora de la comida, muchas veces no se da cuenta –o no se acuerda— de lo que ha dicho. Como eso que también le dijo a Camarena: que “el haiga sido como haiga sido”, lo había dicho antes y no después de aquella fatal elección. ¿De verdad no se acuerda?

No siempre los niños ni aquellos otros dicen la verdad, ¿no cree usted?

Índice Flamígero: Ya pasó más de un mes del informe presidencial (sic). Y en radio y TV siguen transmitiéndose mensajes alusivos. Nada más que no mencionan el nombre del michoacano. Sólo dicen que “en el gobierno (resic) del Presidente (recontrasic) de la República se han…”. ¿Sigue en campaña? ¿Y el IFE? ¿Y el Tribunal que regala resultados electorales?

San Juan Copala y el Estado fallido


Javier Sicilia



MÉXICO, D.F., 6 de octubre.- Las circunstancias que se viven en dos extremos del país –Ciudad Juárez, Chihuahua, y San Juan Copala, Oaxaca– dejan claro lo que la propaganda mediática del centro quiere borrar: la evidencia de un Estado fallido. Aunque las circunstancias son distintas en los factos –Ciudad Juárez es rehén del narcotráfico; San Juan Copala, de paramilitares–, en sustancia son idénticas: ambos lugares son la muestra más clara de que vivimos en un país donde el Estado, que ha entrado en crisis, claudicó en su vocación fundamental –garantizar la seguridad y la libertad de los ciudadanos– para convertirse en garante de la impunidad del poder.

Pero si la situación de Ciudad Juárez es terrible, la de San Juan Copala es peor. Aquí no es el vacío del gobierno el que impera, sino el uso ilegal del Estado para destruir uno de los fundamentos del Estado moderno: la subsidiaridad, es decir, el respeto máximo al derecho a la autodeterminación o, mejor, a la libre determinación de todos y cada uno de los miembros de una estructura social a autogobernarse.

San Juan Copala es una comunidad triqui de alrededor de 750 habitantes. Su lengua es una variante del mixteco. En diciembre de 2007, apoyándose en una declaración de la ONU, como consecuencia del movimiento zapatista, se convirtió en municipio autónomo, es decir, dejó de formar parte del de Santiago Juxtlahuaca.

La respuesta por parte del gobierno a esta proclamación no fue, como debía esperarse, aceptarla y trabajar con ella bajo el principio de la subsidiaridad, sino formar grupos paramilitares a través de una organización llamada Unidad para el Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), y poner a San Juan Copala en estado de sitio.

El 27 de abril de 2010 una caravana humanitaria, compuesta por 27 personas y seis vehículos se puso en marcha. Su intención era romper el cerco ilegal y llevar víveres y medicamentos a sus pobladores. Cerca de la población la caravana fue brutalmente atacada por los paramilitares. La mexicana Bety Cariño y el finlandés Jyri Jaakkola murieron; otros fueron heridos durante la huida, y varios más, retenidos y liberados días después. Desde entonces no sólo nadie ha podido entrar en San Juan Copala, sino que el estado de sitio se ha recrudecido. La Ubisort, de manera semejante a lo que sucedió en Sarajevo, ha apostado francotiradores en la parte alta del pueblo con la consigna de disparar a quien esté en la calle, y desde que los paramilitares se adueñaron del territorio hasta el momento en que escribo hay 500 desplazados, 30 asesinados y un número indeterminado de heridos.

Lejos de intervenir, el gobierno de Oaxaca, tanto bajo el mandato de Ulises Ruiz como del actual gobernador de la coalición, Gabino Cué, se escuda en el argumento de que “la región mixteca se ha vuelto peligrosa por las luchas intestinas del pueblo triqui”. El senador Carlos Jiménez Macías lo dijo a raíz del atentado que sufrió la caravana humanitaria donde Cariño y Jaakkola perdieron la vida: “Quienes organizan caravanas con extranjeros son los verdaderos asesinos (…) Si conduces gente hacia una emboscada, ¿eres o no responsable de lo que va a suceder? Los culpables son los que los llevaron allí” (La Jornada, 31 de mayo de 2010).

Calificar de “región peligrosa” a la mixteca y responsabilizar del atentado a testigos civiles que, frente a la inoperancia del Estado, llevan ayuda humanitaria a una población secuestrada, no es sólo el colmo del cinismo, sino el alarde de que el Estado hoy sólo sirve para administrar la impunidad, porque sabemos muy bien que bajo el poder del Estado se creó en San Juan Copala la Ubisort, se formó a los paramilitares y se les dotó de armas de uso exclusivo del Ejército y de sistemas de comunicación; asimismo, bajo el poder del Estado se declaró “zona de peligro” a la región mixteca y se ha evitado que las fuerzas de la legalidad entren en ese territorio y garanticen la vida y la libertad de los ciudadanos de Copala y de las caravanas humanitarias. Bajo ese mismo poder se ha dejado a Ciudad Juárez a merced de otras formas del paramilitarismo: las del crimen organizado.

El ciudadano del Estado moderno mexicano comienza a parecerse a ese “cliente generalizado” del que habla Giorgio Agamben en ¿Qué es un dispositivo?, ese cliente “que (bajo el espectro del miedo terminará ejecutando) celosamente todo lo que se le ordena hacer y no (se opondrá) a que sus gestos más cotidianos –su salud, sus diversiones, sus actividades, su alimentación y sus deseos– sean comandados y controlados hasta en sus detalles más íntimos por dispositivos”.

En una obra anterior, Homo sacer, a la que me referí en mi artículo El hombre desnudo y la guerra de Calderón (Proceso 1756), Agamben comparó a ese ciudadano con el “hombre sagrado” al que, según el derecho romano, la república no podía matar, pero cuyo asesino gozaría de la impunidad. De esa impunidad gozan hoy no sólo los soldados que, en su persecución de criminales, matan ciudadanos, sino también los que no son soldados, esos mercenarios a sueldo que sirven a innumerables poderes tanto en la región triqui como en Ciudad Juárez.

Hoy más que nunca urge repensar y refundar el Estado desde las vidas comunitarias de las regiones.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar todos los presos de la APPO y hacerle juicio político a Ulises Ruiz.

Experto en la materia. Hernández.

Trauma sexenal. Rocha.

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