La tesis central: desigualdad y violencia, producto de las decisiones tomadas desde el poder
Presentará López Obrador su libro La mafia que se adueñó de México... y el 2012
Ofrece datos sobre el saqueo salinista y lo contrasta con la fallida estrategia de combate a la pobreza
Jaime Avilés
Periódico La Jornada
Miércoles 2 de junio de 2010, p. 13
¿Cómo se apoderó un pequeño grupo de políticos y empresarios de los más importantes bienes de la nación? ¿Por qué en los últimos 28 años se dio una redistribución tan injusta de la riqueza, que favoreció a unos cuantos y perjudicó a decenas de millones de mexicanos? Andrés Manuel López Obrador lo expone, paso a paso, en su nuevo libro, La mafia que se adueñó de México... y el 2012, que empezará a circular la semana próxima.
La tesis central de la obra es que la desigualdad, la descomposición, la degradación y la violencia que actualmente dominan nuestra vida cotidiana son producto de un conjunto de decisiones políticas que se aplicaron, desde la cúpula del poder, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, aunque habían comenzado a impulsarse desde el mandato de Miguel de la Madrid.
“Salinas no sólo se propuso entregar –a particulares– empresas y bancos propiedad de la nación a cambio de acciones o sobornos para él y su familia, sino que pensó en crear un grupo compacto con los beneficiados por el remate de estos bienes públicos, que le ayudara, económica y políticamente, a sustentar su poder sexenal”, escribe el máximo dirigente opositor del país en las páginas iniciales de su relato.
A lo largo del primer capítulo, el ex candidato presidencial ofrece datos en verdad escalofriantes, que documentan el saqueo salinista y lo contrastan con las llamadas políticas de “combate a la pobreza”, que discurrieron paralelamente en aquella época, con el supuesto fin de mantener un equilibrio social que a la postre resultó insostenible y se tradujo en la debacle de hoy.
La repartición
Tras la repartición de los bancos entre los miembros del primer círculo de empresarios salinistas sobrevino lo inevitable: los beneficiarios del remate de instituciones de crédito a precios irrisorios no sabían manejarlas y únicamente las usaron para su enriquecimiento personal, con lo cual las quebraron y entonces, inevitablemente, debieron ser rescatados por el gobierno, lo que ocurrió a principios del sexenio de Ernesto Zedillo.
En 1999, detalla López Obrador, “el City Bank recibió del presupuesto de egresos de la Federación 6 mil 465 millones de pesos; el Banco Santander Mexicano, 5 mil 507 millones; Promex, 5 mil 153 millones”, y otras cantidades similares, mientras “la UNAM obtuvo 7 mil 500 millones, el Politécnico 3 mil 583 millones, la UAM mil 326 millones y la Universidad Pedagógica Nacional 245 millones”.
Añade el político tabasqueño: “mientras los banqueros tuvieron, en 1999, todo un festín presupuestal, el gasto en salud para la mayoría de los mexicanos fue verdaderamente raquítico: el Hospital General recibió 772 millones; el Juárez, 245; el Instituto Nacional de Cardiología, 258; el de Nutrición, 320; el de Pediatría, 338; el Infantil, 331”.
Además, continúa, “en ese 1999 al programa de combate a la pobreza, conocido entonces como Progresa, se le destinaron 8 mil millones de pesos, mientras el rescate del banco Serfin costaba 77 mil millones de pesos, casi 10 veces más. Un solo banco recibió más presupuesto que estados como Tlaxcala, Nayarit, Zacatecas, Aguascalientes, Colima, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Querétaro o Baja California Sur”, entre otros.
Andrés Manuel López Obrador durante la asamblea informativa en Ecatepec, en abril del año pasadoFoto José Carlo González
La mafia que se adueñó de México... y el 2012 es el noveno libro de López Obrador, quien a lo largo de su carrera en la vida pública ha dejado un testimonio escrito de los avatares, las experiencias y las reflexiones acumuladas en cada etapa, primero como dirigente popular en Tabasco, donde fue dos veces candidato a gobernador; más tarde como líder nacional del PRD, cuando ese organismo político alcanzó la votación más alta de su historia; después, como jefe del Gobierno del Distrito Federal, luego como candidato presidencial y ahora como máxima figura opositora al grupo político-empresarial dominante.
Luego de publicar, siendo aún muy joven, dos ensayos históricos sobre el Tabasco del siglo XIX, dio a la imprenta el primer trabajo que circuló por todo el país bajo el sello de una editorial reconocida: Entre la historia y la esperanza. Ese fue el inicio de una cadena productiva que incluye seis volúmenes más acerca, entre otros temas, del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), su proyecto alternativo de nación, el fraude electoral de 2006 y la defensa de la industria petrolera en 2008.
La mafia que se adueñó de México... y el 2012 recupera, asimismo, las crónicas de sus visitas a los 2 mil 400 municipios que hay en el país, tanto los de régimen de partido como los de usos y costumbres en Oaxaca, mismas que La Jornada difundió en 2009.
El capítulo final de esta nueva obra adelanta su postura ante las elecciones presidenciales previstas dentro de dos años, tema que será sin duda una de las razones por las que sus simpatizantes, y desde luego también sus detractores, leerán la obra, que el Grupo Grijalbo-Mondadori sacará a la venta con un tiraje inicial de 60 mil ejemplares.
La presentación del libro, el jueves de la semana entrante, se llevará a cabo en un auditorio al que asistirán por lo menos 3 mil personas, la mayoría de éstas representantes de los comités municipales del “gobierno legítimo” en el país.
El acto abrirá un compás de espera, que se prolongará hasta el 25 de julio, día en que López Obrador planea encabezar un mitin en el Zócalo, en el que dará a conocer las conclusiones de un grupo de trabajo multidisciplinario acerca de los problemas de más urgente resolución en México.
Después de ese encuentro comenzará una nueva etapa de discusión y movilizaciones, rumbo a la lucha electoral de 2012 que, han reiterado los más cercanos colaboradores del tabasqueño, no tiene como finalidad la toma del poder por la vía pacífica, sino la transformación del país.
miércoles, 2 de junio de 2010
Columna Asimetrías. Lo que nos Pasa…
Por Fausto Fernández Ponte
01 junio 2010
ffponte@gmail.com
“Todos los mexicanos sabemos lo que nos pasa (…) lo sufrimos a diario. Lo que me resulta inexplicable es (que) todavía pensemos que vamos a salir de ésta sin pagar un costo”.
Homero Reyes Rangel.
I
La filosofía, la historia y otras ciencias políticas y sociales ofrecerían explicaciones coherentes a tutiplén al tema que el eminente doctor en derecho Reyes Rangel enuncia en el epígrafe de ésta entrega. Cierto. Todos sabemos cuál es nuestra enfermedad…
Pero no movemos un dedo para curarla. Pero explicar esa apárente apatía de la ciudadanía mexicana bien pudiere ser un registro muy fino –por fiel— de la realidad en su pasado histórico, su presente historicista y el futuro prospectivo posible.
Y es que lo que a muchos les parecería que nada está sucediendo para desasirnos del terrible statu quo de opresión que objetivamente discernida tiene a México --sea lo que fuere y es— postrado ignominiosamente. Indignamente de Rodillas. Humillado.
No huelga abundar en las manifestaciones tan dramáticas –no exentas de espectacularidad-- del statu quo opresivo, pero su omnipresencia estructural y superestructural e incluso coyuntural nos resulta familiar en la cotidianidad.
Cierto. Nos estamos familiarizando con las manifestaciones de la descomposición del poder político del Estado mexicano y hasta de los demás elementos constitutivos de éste y ello representa un enorme peligro, igual o mayor, como el statu quo opresivo mismo.
II
Así es. El enorme peligro es el de que nos acostumbremos al statu quo opresivo y desarrollemos recursivamente una enorme capacidad de absorción de un castigo brutal –violencia económica, política, social y cultural— al que estamos sometidos.
Esa capacidad recursiva que estaríamos desarrollando los mexicanos devendría en la actitud social de asumir como normalidad el castigo recibido, el cual, desde cualesquier perspectivas y al través de prismas analíticos, crece y crece sin límite.
De ello no habría duda. El castigo severísimo –sin cuartel, despiadado-- que los mexicanos estamos recibiendo en todas partes del cuerpo societal, en lo externo y en lo interno, va conformando un acervo idiosincrásico. Nos negamos a la felicidad social.
De esa percepción resulta un parecer muy arraigado en los personeros panistas, priístas y demás del poder político del Estado mexicano que se sincretiza en la muy común y cínica afirmación de que “el pueblo aguanta todo lo que le hagamos”.
Ese cinismo preside, documentadamente, el quehacer político –es decir, el ejercicio del poder político—distorsionándolo a tal grado y extensión que hace nugatorio el anhelo social de justicia, igualdad, fraternidad y libertad. El statu quo niega eso.
III
Empero, tan ofensivo cinismo corre a la par de un subyacente temor de los personeros panistas, priístas, etc., del poder político del Estado de que masivamente estalle la furia social y que ello se traduzca en su perentoria, violenta, fatal remoción.
El cinismo tiene colmos. Ayer se planteaba aquí, en éste espacio, la incongruencia de un priísta prominente, Emilio Gamboa Patrón, al afirmar que los mexicanos “estamos cansados de simulación” refiriéndose al desempeño del panismo en el poder político.
Y aun más, en esa dialéctica del culmen: afirmaba falazmente el citado personaje que en los presidencialados priístas la economía creció a 7 por ciento anual. Hecho factual: nuestra economía no ha crecido a ese nivel aproximado o superior desde 1981 (8.5).
Pero olvidemos al simulador don Emilio, pues fue su partido, el PRI, el causante de la debacle actual (el PAN la empeoró) y retornemos al tema y subráyese que en el muy castigado pueblo de México adviértense ciertos indicios reivindicadores.
No todo es pasividad idiosincrásica en la absorción del tremendo castigo. Los estratos más avanzados de la sociedad están actuando cual punta de lanza. El sentido común parece aconsejar esperar al desplome, ya ocurrente e inexorable, del poder político.
01 junio 2010
ffponte@gmail.com
“Todos los mexicanos sabemos lo que nos pasa (…) lo sufrimos a diario. Lo que me resulta inexplicable es (que) todavía pensemos que vamos a salir de ésta sin pagar un costo”.
Homero Reyes Rangel.
I
La filosofía, la historia y otras ciencias políticas y sociales ofrecerían explicaciones coherentes a tutiplén al tema que el eminente doctor en derecho Reyes Rangel enuncia en el epígrafe de ésta entrega. Cierto. Todos sabemos cuál es nuestra enfermedad…
Pero no movemos un dedo para curarla. Pero explicar esa apárente apatía de la ciudadanía mexicana bien pudiere ser un registro muy fino –por fiel— de la realidad en su pasado histórico, su presente historicista y el futuro prospectivo posible.
Y es que lo que a muchos les parecería que nada está sucediendo para desasirnos del terrible statu quo de opresión que objetivamente discernida tiene a México --sea lo que fuere y es— postrado ignominiosamente. Indignamente de Rodillas. Humillado.
No huelga abundar en las manifestaciones tan dramáticas –no exentas de espectacularidad-- del statu quo opresivo, pero su omnipresencia estructural y superestructural e incluso coyuntural nos resulta familiar en la cotidianidad.
Cierto. Nos estamos familiarizando con las manifestaciones de la descomposición del poder político del Estado mexicano y hasta de los demás elementos constitutivos de éste y ello representa un enorme peligro, igual o mayor, como el statu quo opresivo mismo.
II
Así es. El enorme peligro es el de que nos acostumbremos al statu quo opresivo y desarrollemos recursivamente una enorme capacidad de absorción de un castigo brutal –violencia económica, política, social y cultural— al que estamos sometidos.
Esa capacidad recursiva que estaríamos desarrollando los mexicanos devendría en la actitud social de asumir como normalidad el castigo recibido, el cual, desde cualesquier perspectivas y al través de prismas analíticos, crece y crece sin límite.
De ello no habría duda. El castigo severísimo –sin cuartel, despiadado-- que los mexicanos estamos recibiendo en todas partes del cuerpo societal, en lo externo y en lo interno, va conformando un acervo idiosincrásico. Nos negamos a la felicidad social.
De esa percepción resulta un parecer muy arraigado en los personeros panistas, priístas y demás del poder político del Estado mexicano que se sincretiza en la muy común y cínica afirmación de que “el pueblo aguanta todo lo que le hagamos”.
Ese cinismo preside, documentadamente, el quehacer político –es decir, el ejercicio del poder político—distorsionándolo a tal grado y extensión que hace nugatorio el anhelo social de justicia, igualdad, fraternidad y libertad. El statu quo niega eso.
III
Empero, tan ofensivo cinismo corre a la par de un subyacente temor de los personeros panistas, priístas, etc., del poder político del Estado de que masivamente estalle la furia social y que ello se traduzca en su perentoria, violenta, fatal remoción.
El cinismo tiene colmos. Ayer se planteaba aquí, en éste espacio, la incongruencia de un priísta prominente, Emilio Gamboa Patrón, al afirmar que los mexicanos “estamos cansados de simulación” refiriéndose al desempeño del panismo en el poder político.
Y aun más, en esa dialéctica del culmen: afirmaba falazmente el citado personaje que en los presidencialados priístas la economía creció a 7 por ciento anual. Hecho factual: nuestra economía no ha crecido a ese nivel aproximado o superior desde 1981 (8.5).
Pero olvidemos al simulador don Emilio, pues fue su partido, el PRI, el causante de la debacle actual (el PAN la empeoró) y retornemos al tema y subráyese que en el muy castigado pueblo de México adviértense ciertos indicios reivindicadores.
No todo es pasividad idiosincrásica en la absorción del tremendo castigo. Los estratos más avanzados de la sociedad están actuando cual punta de lanza. El sentido común parece aconsejar esperar al desplome, ya ocurrente e inexorable, del poder político.
Caso ABC, "un año de dolor y lucha"
Santiago Igartúa
MÉXICO, DF, 1 de junio (apro).- El quinto día de junio de 2009 fue el último en la vida de Emilia Fraijo Navarro. Tenía 3 años, dos meses y 14 días, recuerda su padre Abraham Fraijo.
Junto a ella murieron 48 pequeños más y 70 resultaron lesionados en el incendio de la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora.
Ya pasaron casi doce meses de la tragedia, lapso del que Abraham hace un recuento:
“Han sido meses de dolor y de lucha, los he ido sorteando. A diciembre todavía llegué con fuerzas, e hicimos una huelga de hambre para que nos recibiera el presidente Felipe Calderón (lo que no sucedió). La Navidad fue devastadora”.
Enero y febrero, cuenta, fueron tiempos de gran esfuerzo. Entonces, marzo. “Llega y simplemente no lo soporto. Porque en marzo estábamos organizando un juicio ciudadano en contra de los propietarios de la guardería ABC, cuando yo debería estar organizando una piñata de cumpleaños. Simplemente me derrumbé”.
Hoy, a días de cumplirse un año de aquel espanto, Abraham se encuentra en la Ciudad de México para alzar la voz y presentar un libro que recopila testimonios de aquel día de junio.
Él forma parte del Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio, integrado por las familias de 28 de las víctimas, mismas que fueron excluidas de la invitación que hizo Calderón para reunirse en Los Pinos, el pasado 30 de abril, Día del Niño, por ser “los más aguerridos, los más propositivos”, considera Fraijo.
A la segunda visita que el Ejecutivo federal armó para el día de mañana, miércoles, sí fueron convocados. Ningún miembro de ese Movimiento asistirá.
“Ninguno de los integrantes del Movimiento 5 de Junio va a asistir a la reunión con Calderón. Él tiene que asistir a Hermosillo y atender a todos los padres, de manera pública, no a puerta cerrada”.
Sólo acudirán las agrupaciones de padres Manos Unidas, y Salud y Justicia.
El caso ABC, dice, es el “absurdo” de la corrupción, que derivó en la muerte de los menores.
“A estas alturas ya es difícil esperar algo de ellos. Una petición tan simple como que el presidente se presente en Hermosillo no se pudo concretar. Qué más podemos esperar… A mi chiquita no me la van a regresar. Lo que espero es que logremos un cambio que no permita que ningún otro mexicano pase por lo que pasamos. Que ningún chaparrito sea separado de su familia de esta manera”.
Asistir a la reunión, dice el padre de la pequeña Emilia, sería prestarse a un juego, un montaje.
“Lo que a mí realmente me molesta es la manera en que Calderón está utilizando esta circunstancia para tratar de limpiar su imagen. ¿Por qué no lo hizo cuando estuvimos en huelga de hambre? La única demanda que teníamos era que se presentara con nosotros en Hermosillo. Como respuesta tuvimos el silencio.
“Hemos solicitado por diferentes medios, incluso por el gobernador del estado (Guillermo Padrés), la solicitud de que se presente: nada. Ahora, a unos días de cumplirse un año, cuando todos están enfocando al caso de la guardería ABC, entonces ahora sí hay interés. ¡No! No se vale”, lamenta con enojo.
La posibilidad de que Calderón decrete el día de luto nacional en esa jornada, cuenta Abraham, es algo que han impulsando desde hace tiempo:
“Es evidente que se esperó hasta esta fecha para dar la nota. Pero para mí esto es algo que debió hacerse hace mucho. A veces pienso que es hasta tonto. Incluso por conveniencia política debió decir algo. O hacer como que estaba haciendo algo. A mí me indigna. Es una muestra más de la insensibilidad de este personaje. Ni modo. Tenemos que lidiar con él”.
En un caso de lastimosa impunidad, más allá de los tormentos que lo agobian, Abraham --“como muchos padres”-- ha tenido que lidiar con la humillación del gobierno federal. “Siento como si bailaran sobre la tumba de mi hija”.
¿Y la SCJN?
Por su parte, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no ha emitido una resolución sobre el caso, aunque ya ha publicado un informe preliminar determinando “ilegalidad” en los contratos de subrogación de las cerca de mil 330 guarderías adjudicadas (subrogadas) por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
En ese mismo informe se determinó la responsabilidad de funcionarios como Juan Molinar Horcasitas, actual secretario de Comunicaciones y Transportes y en ese entonces director del IMSS; el exgobernador Eduardo Bours, y el aún procurador estatal, Abel Murrieta.
“Bours está involucrado como culpable. Sería demasiado estúpido dar la espalda a lo que la SCJN está diciendo. Por supuesto que esperamos que a Bours se le haga juicio político, que Murrieta sea destituido y juzgado, también Molinar Horcasitas… Y todos los que estuvieron involucrados por corrupción o por omisión. Todos los que firmaron papeles sin saber, que todos los que vengan piensen dos veces que están jugando con vidas, y cuando se tocan vidas de niños, disculpen, pero ya estamos bien jodidos”.
Si bien la resolución final de la SCJN, aún pendiente, no tiene implicaciones legales, los familiares de las víctimas pretenden que marque una pauta:
“No me imagino a un juez oponiéndose o contradiciendo a lo que la Suprema Corte está dictaminando. Pero al nivel de corrupción en el que vivimos no me sorprendería que lo hicieran. Y más que nada el dictamen de la Corte va a servir para que los medios lo distribuyan y la gente se entere de cómo la instancia suprema de justicia del país ve el caso”, dice Abraham Fraijo.
En principio, espera que se elimine el proceso de subrogación de las guarderías y se demuela el inmueble donde funcionaba el ABC, y en su lugar se erija un memorial.
“No en un museo, no un parque. Un memorial en el que la gente pueda enterarse de qué sucedió ahí”, aclara.
Para Abraham, entre muchos, lo que sucedió el 5 de junio pasado fue un parteaguas en la historia de México. “Es el tope de la corrupción, tocar fondo. Eso tiene que generar cambios. El sistema te pisotea. Tenemos que crear conciencia de que el gobierno asesina niños por dinero. Y sigue sin pasar nada. Estamos pidiendo que se elimine la subrogación.
“El gobierno todo lo corrompe y lo maneja como negocio. La manera en que se obtuvo el contrato de esa guardería fue de manera ilegal. Tener una guardería subrogada del IMSS tiene que ser un logro sindical. El patrón y el sindicato obtienen guarderías para los trabajadores. Yo no trabajaba para ninguno de los dueños, ni los conocía. Y ellos contaban con cinco guarderías en Hermosillo”.
Sin embargo, la resolución preliminar de la SCJN tuvo un vacío. Explica Abraham Fraijo:
“Falta que toquen el tema de negligencias médicas. Hubo más de veinte”. A este padre, el día que perdió a su niña, le ocultaron el cadáver.
“Desde el principio sabían que niños habían fallecido. Yo fui a todos los hospitales con la foto de mi niña y me la ocultaron, cuando ya sabían que estaba muerta. A otros niños no los quisieron llevar a curar a Estados Unidos”, acusa.
Los padres de los niños fallecidos están dispuestos, en caso de no obtener justicia, en llevar el tema a instancias internacionales. “Pero esperamos de corazón, por el bien del país, que se solucione en México”.
Diego Enrique Osorno, autor del libro Nosotros somos los culpables, que recopila los testimonios referentes al caso ABC, define su publicación como una protesta, ya que no hay un solo responsable en la cárcel, aun cuando “había oficios acusando las anomalías en la guardería, mismas que a la postre propiciaron el incendio e informes de inspectores que hablaban de la falta de seguridad”.
Osorno es contundente en su juicio: “El Estado mexicano falló y sigue sin responder. Es una red de corrupción enorme. Están implicados familiares de la señora Margarita Zavala y el exsecretario de Finanzas del PRI en la región como propietarios, y todo se traba”.
Al procurador Abel Murrieta, por el contrario, lo ratificaron. “Lo hace el gobernador panista Guillermo Padrés, que en gran medida llega al poder como castigo al PRI por el caso ABC. Y lo primero que hace es ratificar al procurador, porque tenía el respaldo de Genaro García Luna”, actual secretario de Seguridad Pública federal.
El Movimiento Ciudadano 5 de Junio ha realizado dos “juicios ciudadanos” y tiene programado un tercero para el 5 de agosto próximo, que se va a celebrar en contra del “Estado mexicano”, según explica el activista Daniel Gershenson.
“El primero fue en contra de los propietarios; el segundo fue en contra del municipio y el estado de Sonora, y el tercero en contra de las instituciones del Estado mexicano. Hay una ausencia de autoridad. El gobierno se repliega. Les deja negocios bastante redituables a sus familiares y amigos.
“El gran hoyo negro en casos como éste, es que todos tienen cola que les pisen. El manejo tan desaseado de las guarderías no es exclusivo de Sonora. Son asignaciones directas, que no se licitan. De estos temas depende el futuro del país que exigimos tener. Ojalá la sociedad civil despierte de su letargo”.
El próximo viernes se hará una vigilia de las siete de la mañana a la 7:00 del siguiente día, coordinada por Abraham Fraijo, en las inmediaciones del Ángel de la Independencia.
Por último, hace un llamado a participar en nombre de los familiares: “Seguimos unidos, tratando de ser fuertes A ratos estás bien. A ratos mal. A ratos simplemente no quieres estar”.
Cuando habla, otra vez se imagina a su hija en el momento que a ambos se les consumió la vida.
“Sólo imaginarla gritando por sus papás me vuelve loco. Yo cambiaría una eternidad quemándome porque ella no hubiera vivido eso”, deplora.
Huesos célebres y otros no tanto.
José Antonio Crespo
Miércoles, 02 de Junio de 2010
Muchos dudan de la racionalidad de exhumar los restos de los héroes de la Independencia. Lo ven como un gran distractor político, como la parte espectacular del Bicentenario, fuegos de artificio, discursos grandilocuentes, desfiles y salvas – celebraciones algunas de ellas de costo excesivo -, y no como parte de lo que más importa, la reflexión y profundización de nuestro ser histórico. Para explicar esta decisión, José Manuel Villalpando, encargado de la celebración del Bicentenario, ha escrito que "es adecuado honrar y homenajear a nuestros héroes. Y hacerlo de una manera directa, presencial, viva, teniendo frente a nosotros los venerables restos mortales de aquellos a quien debemos una patria, esta patria, nuestra patria ( El Universal, 29/mayo/10). Estas son las razones oficiales, pero podría haber otras detrás de ellas. Por ejemplo, es posible que la exhumación de los ilustres restos el domingo pasado, se deba a la natural curiosidad histórica del propio Villalpando, "actividad que de afición se convirtió en especialidad, al grado en que mi buen amigo, Vicente Quirarte… celebró que hubiera quien le diera vida al ‘Indiana Jones’ que todos llevamos dentro" (Batallas por la historia, 2008). Así, el historiador narra: "La primera vez que presencié la exhumación de un prócer de la patria fue en el año 1976, cuando se dispuso el traslado de los restos del general Ignacio Zaragoza (a Puebla); para sorpresa de los presentes, al abrirse el ataúd el cadáver estaba completo, incorrupto; había sido embalsamado". Y cuenta también: "Vi más tarde cómo exhumaron los restos de Francisco Zarco para colocarlos en un monumento nuevo… Aquí ya no hubo sorpresas, ya sabía yo que Zarco había sido momificado por un amigo suyo cuando se robó su cadáver y lo conservó en su despacho por unos meses". "En cambio – continúa- del general Leandro Valle, pude ver que sólo se hallaron huesos".
Dice también el encargado de los festejos: "La investigación documental me llevó a descubrir, por ejemplo, las tumbas del ex presidente Juan Bautista Cevallos, en París; la del insurgente Mariano Abasolo en el castillo de Santa Catalina, frente a Cádiz" (pues la pena de muerte, agrego yo, se le trasmutó por cárcel en aquella ciudad, gracias a las gestiones de su esposa, quien había salvado a numerosos civiles españoles de las ejecuciones clandestinas ordenadas por el padre Hidalgo en Guadalajara, a manos de su testaferro, el torero Marroquín). También localizó Villalpando en Tampico, los restos de Manuel Mier y Terán, uno de los héroes de la minimizada gesta de Tampico en 1829 contra el Brigadier español Isidro Barradas, batalla que consumó la Independencia. Mier y Terán se suicidó por causas poco claras en el lugar en que fue fusilado Agustín de Iturbide, a quien respetaba y admiraba.
Villalpando también quiso husmear en la tumba de don Porfirio, explorando la posibilidad de traer sus restos a México: "(En París) di con un informe médico que daba detalles acerca de la sustancias empleadas y del procedimiento utilizado para embalsamarlo. Si bien la exhumación no se realizó, el trabajo previo permite saber a ciencia cierta que el cadáver de don Porfirio está entero y en perfecto estado de conservación". Y sigue la narración del peculiar peregrinaje mortuorio: "Buscando los restos de José María Morelos… los documentos aseguraban estarían en París, en la tumba de su hijo, Juan Nepomuceno Almonte… La sorpresa fue doble, pues al abrir la tumba encontré que Almonte fue enterrado al alto vacío... por lo cual se conservó su cuerpo, y en cambio, ni rastro de los restos de su padre". "La moraleja es simple – concluye Villalpando -; el historiador debe estar preparado para todo y, primordialmente, disfrutar con la emoción de cada experiencia profesional, las que a veces son tan intensas que merecerían una novela, una película o al menos una amena charla de café mientras se saborean las delicias de un pan de muerto".
Villalpando, desde su actual cargo, pudo traducir su curiosidad histórica en política pública, revestida, eso sí, de emotiva pompa cívica y fastos militares. Quizá espere algunas sorpresas más, que podrían dar pie a una novela, una película, o una interesante tertulia endulzada con pan de muerto. Pero mientras se exhuman y pasean las históricas calaveras y urnas fúnebres , se encuentran fosas clandestinas, como en Taxco, de las que se extraen otras osamentas menos emocionantes, producto de esta estrategia contra el narcotráfico que nadie sabe bien a bien en qué va a parar.
Miércoles, 02 de Junio de 2010
Muchos dudan de la racionalidad de exhumar los restos de los héroes de la Independencia. Lo ven como un gran distractor político, como la parte espectacular del Bicentenario, fuegos de artificio, discursos grandilocuentes, desfiles y salvas – celebraciones algunas de ellas de costo excesivo -, y no como parte de lo que más importa, la reflexión y profundización de nuestro ser histórico. Para explicar esta decisión, José Manuel Villalpando, encargado de la celebración del Bicentenario, ha escrito que "es adecuado honrar y homenajear a nuestros héroes. Y hacerlo de una manera directa, presencial, viva, teniendo frente a nosotros los venerables restos mortales de aquellos a quien debemos una patria, esta patria, nuestra patria ( El Universal, 29/mayo/10). Estas son las razones oficiales, pero podría haber otras detrás de ellas. Por ejemplo, es posible que la exhumación de los ilustres restos el domingo pasado, se deba a la natural curiosidad histórica del propio Villalpando, "actividad que de afición se convirtió en especialidad, al grado en que mi buen amigo, Vicente Quirarte… celebró que hubiera quien le diera vida al ‘Indiana Jones’ que todos llevamos dentro" (Batallas por la historia, 2008). Así, el historiador narra: "La primera vez que presencié la exhumación de un prócer de la patria fue en el año 1976, cuando se dispuso el traslado de los restos del general Ignacio Zaragoza (a Puebla); para sorpresa de los presentes, al abrirse el ataúd el cadáver estaba completo, incorrupto; había sido embalsamado". Y cuenta también: "Vi más tarde cómo exhumaron los restos de Francisco Zarco para colocarlos en un monumento nuevo… Aquí ya no hubo sorpresas, ya sabía yo que Zarco había sido momificado por un amigo suyo cuando se robó su cadáver y lo conservó en su despacho por unos meses". "En cambio – continúa- del general Leandro Valle, pude ver que sólo se hallaron huesos".
Dice también el encargado de los festejos: "La investigación documental me llevó a descubrir, por ejemplo, las tumbas del ex presidente Juan Bautista Cevallos, en París; la del insurgente Mariano Abasolo en el castillo de Santa Catalina, frente a Cádiz" (pues la pena de muerte, agrego yo, se le trasmutó por cárcel en aquella ciudad, gracias a las gestiones de su esposa, quien había salvado a numerosos civiles españoles de las ejecuciones clandestinas ordenadas por el padre Hidalgo en Guadalajara, a manos de su testaferro, el torero Marroquín). También localizó Villalpando en Tampico, los restos de Manuel Mier y Terán, uno de los héroes de la minimizada gesta de Tampico en 1829 contra el Brigadier español Isidro Barradas, batalla que consumó la Independencia. Mier y Terán se suicidó por causas poco claras en el lugar en que fue fusilado Agustín de Iturbide, a quien respetaba y admiraba.
Villalpando también quiso husmear en la tumba de don Porfirio, explorando la posibilidad de traer sus restos a México: "(En París) di con un informe médico que daba detalles acerca de la sustancias empleadas y del procedimiento utilizado para embalsamarlo. Si bien la exhumación no se realizó, el trabajo previo permite saber a ciencia cierta que el cadáver de don Porfirio está entero y en perfecto estado de conservación". Y sigue la narración del peculiar peregrinaje mortuorio: "Buscando los restos de José María Morelos… los documentos aseguraban estarían en París, en la tumba de su hijo, Juan Nepomuceno Almonte… La sorpresa fue doble, pues al abrir la tumba encontré que Almonte fue enterrado al alto vacío... por lo cual se conservó su cuerpo, y en cambio, ni rastro de los restos de su padre". "La moraleja es simple – concluye Villalpando -; el historiador debe estar preparado para todo y, primordialmente, disfrutar con la emoción de cada experiencia profesional, las que a veces son tan intensas que merecerían una novela, una película o al menos una amena charla de café mientras se saborean las delicias de un pan de muerto".
Villalpando, desde su actual cargo, pudo traducir su curiosidad histórica en política pública, revestida, eso sí, de emotiva pompa cívica y fastos militares. Quizá espere algunas sorpresas más, que podrían dar pie a una novela, una película, o una interesante tertulia endulzada con pan de muerto. Pero mientras se exhuman y pasean las históricas calaveras y urnas fúnebres , se encuentran fosas clandestinas, como en Taxco, de las que se extraen otras osamentas menos emocionantes, producto de esta estrategia contra el narcotráfico que nadie sabe bien a bien en qué va a parar.
Procuración de justicia y política
Lorenzo Córdova Vianello
02 de junio de 2010
2010-06-02
La detención, consignación y finalmente el auto de formal prisión a Gregorio, Greg, Sánchez, candidato del PRD a la gubernatura de Quintana Roo, nuevamente pone sobre la mesa el tema del uso de la procuración de justicia con fines políticos.
No pretendo aquí referirme a la culpabilidad o no de Greg sobre las imputaciones por crimen organizado. No existen elementos para poder emitir juicio alguno al respecto y el mismo tendrá que ser el resultado de un proceso penal que sin duda será largo y tortuoso. Tampoco quiero abordar las expectativas electorales del candidato a gobernador, todavía poco ciertas, vistas las previsibles impugnaciones que se interpondrán vía el amparo y ante el Tribunal Electoral para intentar rescatar la permanencia de Greg en la contienda. Me parece, por el contrario, que es una ocasión para subrayar la necesidad de repensar el diseño de la procuración de justicia en México para inocular la cada vez más recurrente, y muchas veces justificada, acusación de que a las procuradurías se les usa políticamente.
La dura reacción del PRD acusando el trasfondo político de la acusación, además de natural y previsible, es completamente normal si se tiene en cuenta la lamentable cadena de actuaciones ministeriales sesgadas políticamente que preceden este caso.
El antecedente más ominoso en ese sentido es el desafuero contra López Obrador que tuvo por objeto (reconocido con el tiempo cínica y groseramente por Vicente Fox) impedir que el entonces jefe de Gobierno del DF fuera candidato presidencial. Pero a la lista se suman, entre otros casos, las detenciones de decenas de presidentes municipales —sobre todo perredistas— en plena campaña electoral hace un año y que hasta el momento ha culminado con 17 ex alcaldes liberados por falta de pruebas, la acusación en contra del hoy amparado Julio César Godoy Toscano, ex candidato a diputado por Lázaro Cárdenas, Michoacán, y, finalmente, la persecución penal contra el actual aspirante panista a la gubernatura de Aguascalientes, Martín Moreno, cuya candidatura fue ratificada por el Tribunal Electoral hace algunas semanas.
Y es que en tanto la procuración de justicia esté en manos de los poderes ejecutivos, federal y locales, la sospecha de falta de imparcialidad y autonomía en su desempeño y de un uso político de la persecución de los delitos será inevitable.
Y mientras no se asuman medidas que tiendan a garantizar una real autonomía de los ministerios públicos encargados de esa procuración de justicia frente a la política, esas sospechas y acusaciones tenderán a multiplicarse.
En un estupendo ensayo sobre el Ministerio Público, Héctor Fiz-Zamudio recuerda que existe una tendencia vigorosa en el mundo hacia la autonomía del MP que se ha articulado en tres vertientes: a) su incorporación al Poder Judicial; b) su plena autonomía como órgano constitucional del Estado, y c) su permanencia dentro del Ejecutivo, pero estableciendo garantías reales de autonomía, equiparables a las de los jueces: inamovilidad, remuneración y profesionalización (Función constitucional del Ministerio Público. Tres ensayos y un epílogo, UNAM, México, 2003, pp. 184-185).
Hoy, en la arena de discusión de la reforma política hay dos propuestas sobre la mesa que coinciden en la necesidad de dotar de plena autonomía al MP frente al titular del Ejecutivo y que están planteadas en las iniciativas que han presentado, por un lado, los senadores del PRI y, por el otro, el PRD, PT y Convergencia.
No se trata de un planteamiento nuevo, y las objeciones a esa propuesta casi siempre coinciden en la inconveniencia de sustraer la procuración de justicia del Ejecutivo porque ello significaría debilitar la capacidad del gobierno de enfrentar la criminalidad organizada.
Se trata de réplicas inaceptables. El gran dilema que tenemos ante nosotros es el de combatir la delincuencia sin renunciar a las vías democráticas de funcionamiento del Estado y el de la dependencia y subordinación de los MP de los gobiernos es uno de los grandes pendientes en nuestro proceso de democratización. En tanto no resolvamos este punto, las denuncias de sesgos políticos en la procuración de justicia serán inevitables.
Investigador y profesor de la UNAM
02 de junio de 2010
2010-06-02
La detención, consignación y finalmente el auto de formal prisión a Gregorio, Greg, Sánchez, candidato del PRD a la gubernatura de Quintana Roo, nuevamente pone sobre la mesa el tema del uso de la procuración de justicia con fines políticos.
No pretendo aquí referirme a la culpabilidad o no de Greg sobre las imputaciones por crimen organizado. No existen elementos para poder emitir juicio alguno al respecto y el mismo tendrá que ser el resultado de un proceso penal que sin duda será largo y tortuoso. Tampoco quiero abordar las expectativas electorales del candidato a gobernador, todavía poco ciertas, vistas las previsibles impugnaciones que se interpondrán vía el amparo y ante el Tribunal Electoral para intentar rescatar la permanencia de Greg en la contienda. Me parece, por el contrario, que es una ocasión para subrayar la necesidad de repensar el diseño de la procuración de justicia en México para inocular la cada vez más recurrente, y muchas veces justificada, acusación de que a las procuradurías se les usa políticamente.
La dura reacción del PRD acusando el trasfondo político de la acusación, además de natural y previsible, es completamente normal si se tiene en cuenta la lamentable cadena de actuaciones ministeriales sesgadas políticamente que preceden este caso.
El antecedente más ominoso en ese sentido es el desafuero contra López Obrador que tuvo por objeto (reconocido con el tiempo cínica y groseramente por Vicente Fox) impedir que el entonces jefe de Gobierno del DF fuera candidato presidencial. Pero a la lista se suman, entre otros casos, las detenciones de decenas de presidentes municipales —sobre todo perredistas— en plena campaña electoral hace un año y que hasta el momento ha culminado con 17 ex alcaldes liberados por falta de pruebas, la acusación en contra del hoy amparado Julio César Godoy Toscano, ex candidato a diputado por Lázaro Cárdenas, Michoacán, y, finalmente, la persecución penal contra el actual aspirante panista a la gubernatura de Aguascalientes, Martín Moreno, cuya candidatura fue ratificada por el Tribunal Electoral hace algunas semanas.
Y es que en tanto la procuración de justicia esté en manos de los poderes ejecutivos, federal y locales, la sospecha de falta de imparcialidad y autonomía en su desempeño y de un uso político de la persecución de los delitos será inevitable.
Y mientras no se asuman medidas que tiendan a garantizar una real autonomía de los ministerios públicos encargados de esa procuración de justicia frente a la política, esas sospechas y acusaciones tenderán a multiplicarse.
En un estupendo ensayo sobre el Ministerio Público, Héctor Fiz-Zamudio recuerda que existe una tendencia vigorosa en el mundo hacia la autonomía del MP que se ha articulado en tres vertientes: a) su incorporación al Poder Judicial; b) su plena autonomía como órgano constitucional del Estado, y c) su permanencia dentro del Ejecutivo, pero estableciendo garantías reales de autonomía, equiparables a las de los jueces: inamovilidad, remuneración y profesionalización (Función constitucional del Ministerio Público. Tres ensayos y un epílogo, UNAM, México, 2003, pp. 184-185).
Hoy, en la arena de discusión de la reforma política hay dos propuestas sobre la mesa que coinciden en la necesidad de dotar de plena autonomía al MP frente al titular del Ejecutivo y que están planteadas en las iniciativas que han presentado, por un lado, los senadores del PRI y, por el otro, el PRD, PT y Convergencia.
No se trata de un planteamiento nuevo, y las objeciones a esa propuesta casi siempre coinciden en la inconveniencia de sustraer la procuración de justicia del Ejecutivo porque ello significaría debilitar la capacidad del gobierno de enfrentar la criminalidad organizada.
Se trata de réplicas inaceptables. El gran dilema que tenemos ante nosotros es el de combatir la delincuencia sin renunciar a las vías democráticas de funcionamiento del Estado y el de la dependencia y subordinación de los MP de los gobiernos es uno de los grandes pendientes en nuestro proceso de democratización. En tanto no resolvamos este punto, las denuncias de sesgos políticos en la procuración de justicia serán inevitables.
Investigador y profesor de la UNAM
A Greg lo pidieron los militares
Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
02 de junio de 2010
¿Qué hay detrás del caso Greg Sánchez, un candidato que no pintaba mucho en las encuestas ni tenía posibilidades reales de ganar las elecciones en Quintana Roo y de pronto se volvió “prioridad” para el gobierno de Calderón y su lucha contra el narco? La presión directa de los militares es lo que explica por qué el candidato del PRD pasará un rato en la cárcel.
Si bien la detención y encarcelamiento del singular pastor-político se basó en una investigación de varios meses, y desde hace años era un secreto a voces entre la sociedad quintanarroense que Greg tenía vínculos sospechosos con la delincuencia organizada, lo que hizo que el gobierno actuara fulminantemente en su contra fue el asesinato del general Mauro Tello Quiñones, asesor de seguridad de Gregorio Sánchez cuando fue alcalde de Benito Juárez.
Torturado, mutilado y asesinado el 3 de febrero de 2009, el cadáver del general de brigada DEM apareció tirado en las afueras de Cancún. Ese crimen, que en su momento sacudió e indignó a las fuerzas armadas, fue la punta de la madeja que llevó a descubrir y confirmar los vínculos del que a la postre sería abanderado perredista a la gubernatura.
Las investigaciones, que tomó en sus manos la propia Sedena y que una semana después llevaron a la captura de una célula de Los Zetas que ejecutaron y torturaron al general Tello, arrojaron desde entonces un dato que irritó sobremanera a los militares: el alcalde Greg, quien había contratado al general DEM como su asesor, estuvo enterado de que lo iban a matar y tenía vínculos, a través de su director de Seguridad Pública, Francisco Velasco, El Vikingo, con Los Zetas, a los que protegía la autoridad municipal.
Desde entonces la Sedena armó el expediente contra Greg y lo entregó a la PGR, que se tardó demasiado en terminar de integrarlo y que incluso dio aviso a la dirigencia del PRD y al propio candidato de la investigación para que se defendiera. La presión de los militares era fuerte y finalmente, en plena campaña, decidieron la detención. Eso explica por qué personalmente el presidente Calderón se involucró en el tema y defendió la investigación y la detención que tiene como origen una petición y presión directa del Ejército.
NOTAS INDISCRETAS… Otras son las razones por las que Los Chuchos defienden tan vehementes a Greg Sánchez. En 2006, cuando el pastor era candidato de Convergencia a la alcaldía de Benito Juárez, se acercó al PRD en busca de una alianza; comenzó entonces una negociación que asumió personalmente Jesús Ortega y consistió en la postulación del perredismo a cambio de que Greg entregara a Los Chuchos dos posiciones clave del municipio donde está Cancún: la Oficialía Mayor, que ejecuta el presupuesto municipal, y la Dirección de Obras, que maneja los permisos de toda la zona hotelera. Y Greg se las dio… Santiago Creel lanzó ayer una propuesta que va a incomodar a muchos: un periodo extraordinario en junio para discutir específicamente la Ley Antimonopolios que aprobó ya la Cámara de Diputados pero dejó pendiente el Senado. “Hay mucha retórica y falta de voluntad política, cuando las minutas están prácticamente listas”, dijo Creel. ¿Sabe el senador los enormes intereses que frenaron en el Senado la aprobación de esa ley...? Tropezón de los dados. Doble Serpiente.
Serpientes y Escaleras
02 de junio de 2010
¿Qué hay detrás del caso Greg Sánchez, un candidato que no pintaba mucho en las encuestas ni tenía posibilidades reales de ganar las elecciones en Quintana Roo y de pronto se volvió “prioridad” para el gobierno de Calderón y su lucha contra el narco? La presión directa de los militares es lo que explica por qué el candidato del PRD pasará un rato en la cárcel.
Si bien la detención y encarcelamiento del singular pastor-político se basó en una investigación de varios meses, y desde hace años era un secreto a voces entre la sociedad quintanarroense que Greg tenía vínculos sospechosos con la delincuencia organizada, lo que hizo que el gobierno actuara fulminantemente en su contra fue el asesinato del general Mauro Tello Quiñones, asesor de seguridad de Gregorio Sánchez cuando fue alcalde de Benito Juárez.
Torturado, mutilado y asesinado el 3 de febrero de 2009, el cadáver del general de brigada DEM apareció tirado en las afueras de Cancún. Ese crimen, que en su momento sacudió e indignó a las fuerzas armadas, fue la punta de la madeja que llevó a descubrir y confirmar los vínculos del que a la postre sería abanderado perredista a la gubernatura.
Las investigaciones, que tomó en sus manos la propia Sedena y que una semana después llevaron a la captura de una célula de Los Zetas que ejecutaron y torturaron al general Tello, arrojaron desde entonces un dato que irritó sobremanera a los militares: el alcalde Greg, quien había contratado al general DEM como su asesor, estuvo enterado de que lo iban a matar y tenía vínculos, a través de su director de Seguridad Pública, Francisco Velasco, El Vikingo, con Los Zetas, a los que protegía la autoridad municipal.
Desde entonces la Sedena armó el expediente contra Greg y lo entregó a la PGR, que se tardó demasiado en terminar de integrarlo y que incluso dio aviso a la dirigencia del PRD y al propio candidato de la investigación para que se defendiera. La presión de los militares era fuerte y finalmente, en plena campaña, decidieron la detención. Eso explica por qué personalmente el presidente Calderón se involucró en el tema y defendió la investigación y la detención que tiene como origen una petición y presión directa del Ejército.
NOTAS INDISCRETAS… Otras son las razones por las que Los Chuchos defienden tan vehementes a Greg Sánchez. En 2006, cuando el pastor era candidato de Convergencia a la alcaldía de Benito Juárez, se acercó al PRD en busca de una alianza; comenzó entonces una negociación que asumió personalmente Jesús Ortega y consistió en la postulación del perredismo a cambio de que Greg entregara a Los Chuchos dos posiciones clave del municipio donde está Cancún: la Oficialía Mayor, que ejecuta el presupuesto municipal, y la Dirección de Obras, que maneja los permisos de toda la zona hotelera. Y Greg se las dio… Santiago Creel lanzó ayer una propuesta que va a incomodar a muchos: un periodo extraordinario en junio para discutir específicamente la Ley Antimonopolios que aprobó ya la Cámara de Diputados pero dejó pendiente el Senado. “Hay mucha retórica y falta de voluntad política, cuando las minutas están prácticamente listas”, dijo Creel. ¿Sabe el senador los enormes intereses que frenaron en el Senado la aprobación de esa ley...? Tropezón de los dados. Doble Serpiente.
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