miércoles, 21 de abril de 2010
Visión de Estado desde Toluca
MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA
21 Abril 2010
Buena cosa que el presidente Calderón haya convidado a comer a uno de sus artistas preferidos, el cantautor español Joaquín Sabina. En vez de proceder como antaño se hacía, demonizando a los extranjeros que osaban emitir un juicio sobre el régimen político mexicano -verbigracia la dictadura perfecta, por definir la cual Mario Vargas Llosa eligió salir apresuradamente de nuestro País, al que ha vuelto para ser homenajeado-, el Gobierno de Calderón dio un trato elegante al autor de “¿Quién me ha robado el mes de abril?”. Sabina dijo que el Presidente había sido ingenuo “por no llamarlo de otra manera” al lanzar la guerra contra el narcotráfico sin comprobar previamente el estado de las fuerzas de que disponía; por ello le pareció natural que dicha guerra estuviera resultando en la derrota del Gobierno.
Calderón hizo que su secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont escribiera una amable explicación al cantautor que goza de gran predilección en México y finalmente decidió invitarlo a Los Pinos, aunque es conocida la renuencia de Sabina para encontrarse con políticos, en el poder o fuera de él. No durante largo tiempo, Calderón y su artista admirado intercambiaron puntos de vista sobre la cuestión que produjo el diferendo, y al final según dijo el creador de “Y nos dieron las diez” cada uno siguió pensando como antes de la comida.
Se puede cuestionar el uso del tiempo presidencial, pues recibe a un crítico casual de sus actos, que si bien es un hombre con experiencia de vida, dista de ser un experto en materia de drogas, su abuso y su combate; y en cambio no lo hace con mexicanos que han padecido terribles tragedias existenciales, como los padres y madres de familia de la guardería ABC, a los que se negó a recibir. Se comprende que tampoco haya tenido interés en recibir en Los Pinos a deudos de las personas, niños y adultos, muertos a mansalva por el Ejército, tras de lo cual se intenta montar un teatro que exculpe a las fuerzas armadas. Allá se lo haya el Presidente, y sus decisiones sobre con quién se reúne y con quien no.
Pero tras la invitación a Sabina, no sería sorpresivo que Calderón recibiera a César Gaviria, ex presidente de Colombia, miembro con Ernesto Zedillo y Fernando Henrique Cardoso de una comisión que plantea la legalización de algunas drogas como único medio de frenar al narcotráfico. Sabina comparte el juicio de esos ex mandatarios: con la legalización no se acabarán las adicciones, pero sí la violencia adosada a su comercio clandestino.
Gaviria enjuició anteayer la política mexicana contra el narcotráfico: “Este País tiene que aprender, tiene que aprender mucho más de narcotráfico, (del) que sabe muy poquito... Este País tiene en el narcotráfico un problema muy grande, tal vez el principal desafío que tiene en este momento el País, y tiene que incorporar eso a su política exterior, y tiene que ser capaz de hablarle duro a los europeos, a los gringos”.
El ex Presidente colombiano que fue después de ese cargo Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), pretendió ser cuidadoso (“no estoy tratando de ser crítico”, aclaró inútilmente) y se abstuvo de hablar del Gobierno y más directamente de Calderón. Pero es obvio que sus alusiones a “este País” implicaban un juicio contra el poder político, principal o únicamente. Dada la estrecha relación del Presidente mexicano con Álvaro Uribe, con quien Gaviria comparte el credo liberal, pero del que se encuentra muy distante en la actual coyuntura colombiana, quizá su visita pase inadvertida para Los Pinos como ocurrió con una anterior también con propósitos particulares, relacionada también con su iniciativa por la legalización de las drogas.
Esta vez, Gaviria, vino a participar en un clamoroso conjunto de conferencias y mesas redondas organizadas por el Gobierno mexiquense. Con el título de Foros de reflexión. Compromisos por México, el gobernador Enrique Peña Nieto congrega alrededor suyo, anteayer, ayer y hoy, a un muy variado pero muy vistoso (mejor dicho muy audible) conjunto de intelectuales, académicos y políticos. El propio Peña Nieto abrió el lunes el encuentro, con un discurso que, como el tema mismo del foro se propone lanzarlo como poseedor de una visión de estado y de largo alcance.
Peña Nieto repite la experiencia de su tío Alfredo del Mazo González, que cuando era Secretario de Minas e industria paraestatal organizó hace veinticinco años un foro sobre reconversión industrial, que lo ubicara como el aspirante presidencial más moderno, el de mirada más aguda hacia el futuro. Del Mazo no tuvo fortuna con ese emprendimiento, pero Peña Nieto parece ir tras la revancha, si se considera como una derrota familiar la frustración de la candidatura presidencial de Del Mazo González (cuyo nombre hay que citar completo para diferenciarlo del de su hijo Alfredo del Mazo Maza, alcalde de Huixquilucan y aspirante a suceder a Peña Nieto el año próximo).
Flanqueado por el líder de la legislatura local y el presidente del Tribunal Superior (para que se sepa que la modernidad no está reñida con las prácticas caciquiles que ponen al Ejecutivo por encima de los otros poderes) Peña Nieto habló de los grandes temas nacionales, como ya había comenzado a hacerlo hace tres semanas cuando publicó bajo su firma un artículo sobre los proyectos de reforma política en curso y para defender la conveniencia de dotar al Presidente de un mayoría legislativa, así sea artificiosa, que le permita gobernar.
Homenaje In Memoriam a Carlos Montemayor
Santiago Igartúa
MÉXICO, D.F., 20 de abril (apro).- “Custodio de las voces ocultas”, sus palabras fueron la mejor semblanza de lo que fue y de lo que es: En una gran pantalla ubicada al centro del auditorio Jaime Torres Bodet, del Museo Nacional de Antropología, donde se le homenajeó In Memoriam, se proyectó la esencia del poeta Carlos Montemayor.
“Vivimos un gran abismo entre la cultura prehispánica y la indígena actual. Aplaudimos la figura abstracta del pasado y nos avergonzamos del presente. Exaltamos la memoria pasada como mestizaje, pero nuestro racismo se pone al descubierto frente al indio real. Celebramos el mundo prehispánico pero discriminamos a los indios de carne y sangre de hoy”, se le escuchó decir en un discurso de hace un par de años y esta noche se reprodujo ante la llorosa mirada de su viuda Susana de la Garza y una multitud que lo aplaudía.
“Cuando negamos la herencia milenaria de los pueblos originarios, creemos que nuestra historia abarca los últimos 500 años. Perdemos el privilegio y el honor de poseer la historia milenaria de estas culturas. Cuando logremos unir en nosotros todos los Méxicos y pueblos que somos, cuando podamos sentir como nuestras todas las lenguas que ya describían y cantaba nuestro territorio antes de que apareciera en el mundo la lengua en que ahora hablo, reconoceremos que este país puede ser un país más justo y noble”, decía y sigue diciendo el maestro que no deja de escucharse.
En aquel momento, el año 2007, cuando recogió el VII Premio Fundación México Unido, a la Excelencia de lo Nuestro, recordó las palabras de su padre antes de morir. Cuando hablaban de cosas “importantes” o “graves”, aclaró antes, se hablaban de usted: “Mire mijo. Lo más importante es que nos quisimos toda la vida, y mucho. Eso es lo que importa.”
Sus palabras se difuminaron entre diapositivas y la promesa de que todo quedaría en su canto de poeta.
En el homenaje organizado por la Fundación México Unido, participaron Ignacio Solares, director de la Revista de la Universidad, y el poeta Vicente Quirarte.
Ignacio Solares Recordó a quien, dijo, “fue un custodio de la palabra, de nuestras lenguas indígenas. Nadie describió la tarahumara como él”, dijo en entrevista con Apro.
Solares transita en la nostalgia por el amigo que fue de él Montemayor desde los diez años, con quien jugaban a las pistolas; por el compañero de preparatoria, cómplice de gustos literarios y con quien compartió sus primeras “dudas” religiosas; por el “ser humano entrañable” y “uno de los más grandes escritores de este país en los últimos años”, que mucho antes de partir le robó su admiración, como a tantos. “Guerra en el paraíso quedará para siempre en la historia”.
La partida de Montemayor dejó un “hueco enorme”, confesó Solares conmovido. “Pero no solo en los que lo quisimos: le dejó un hueco a la literatura mexicana y, sobre todo, a la literatura chihuahuense”. Falta su voz “absolutamente intransigente y auténtica”.
Colaborador de Proceso, Solares describió al maestro: “Él estaba con los que padecen la historia, no con los que hacen la historia. Él creía en esas voces ocultas marginadas que supuestamente no oímos. Era una persona absolutamente excepcional.
“Suponía que la humanidad empezará a merecer su nombre el día que cese la explotación del hombre por el hombre.
“Fue, por sobre todas las cosas, escritor; pero fue amigo y un enamorado de su tierra natal. Ser de Chihuahua (en especial Parral) es el mejor lugar para nacer en todo el mundo.”
Ahí descansan las cenizas que son, desde que el último día del pasado febrero, a los 62 años, el corazón de Carlos Montemayor dejó de latir tras el embate de un fulminante cáncer de estómago.
Solares recordó al compañero con que dejó sus montañas, sus planicies, sus ríos, sus fronteras, para llegar a la Ciudad de México.
No olvida las reuniones que entonces organizaba el maestro con sus paisanos Víctor Hugo Rascón Banda, Sebastián, Joaquín Armando Chacón, José Vicente Anaya, Benjamín Domínguez y el propio Solares. Conversaciones “rociadas con vino” que, al final, siempre engalanaba la voz del poeta con su canto.
Vicente Quirarte, por su cuenta, habló del “desconcierto” que provoca la partida súbita de un hermano, de un hombre de “desierto y mineral: el amigo siempre estaba ahí, como la montaña, para proteger… sin pedir nada”.
Poeta auténtico, “voz de otros” que peleó la inequidad, “sus poemas exigen la sustancia de la tierra. En ellos le canta y la redime”, dijo Quirarte del autor de La guerrilla recurrente.
jpa
---FIN DE NOTA---
/v/
El Ejército presiona
Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
21 de abril de 2010
Un año y dos meses le llevó al Ejército lograr que en el Congreso dictaminara la iniciativa que legaliza totalmente su participación en las calles en el combate al narcotráfico. La ley de Seguridad Nacional, ideada y propuesta por altos mandos castrenses del país, es en estos momentos objeto de un intenso debate y negociaciones políticas por dos temas que enfrentan a los partidos: la eliminación del fuero militar, para que los militares que cometan excesos o delitos sean juzgados por tribunales civiles, y la creación de “estados de excepción” en situaciones que amenacen la seguridad nacional.
Hasta anoche, los jaloneos seguían y el PRD acusaba al PRI de haber “traicionado” el acuerdo que tenían para ir juntos en la eliminación del fuero de guerra, mientras los panistas y la Sedena se niegan a esa posibilidad. Ayer mismo entró en escena el general secretario Guillermo Galván, quien cabildea y opera con senadores de todos los partidos —hoy recibe en su despacho de la Defensa a miembros de una comisión senatorial— pues se trata finalmente de una ley que le urge a las Fuerzas Armadas.
Y es que entre las élites del Ejército no los deja en paz el fantasma del 68 y la posibilidad de que, al no contar con un respaldo legal pleno en su actuación como policías antinarcóticos, los militares pudieran ser en un futuro acusados violar la Constitución y a partir de eso sus acciones de los últimos años, por órdenes de su comandante supremo, fueran catalogadas como “crímenes de guerra” o de “lesa humanidad”.
Para decirlo claro: los militares, sobre todo los generales, temían que al terminar el sexenio del Presidente que los sacó de los cuarteles y los metió a combatir en la primera línea al narcotráfico, quienes llegaran al gobierno, fueran del mismo partido o de uno distinto, adoptaran una política diferente y se buscará enjuiciar las acciones del Ejército y las Fuerzas Armadas en esta guerra que suma ya casi 23 mil muertos, entre ellos un número no precisado de civiles que han muerto, en algunos casos, a manos de soldados por errores o confusiones.
Era tal la preocupación entre los mandos castrenses y la presión que éstos ejercen para que se legisle ya, que más de un general le reprocha al secretario de la Defensa no actuar como su antecesor, Clemente Vega García, quien según cuentan militares, fue llamado por Fox a su despacho a principios de octubre de 2006 para pedirle que el Ejército entrara a Oaxaca a desalojar los plantones de la APPO. El general le respondió: “Con mucho gusto Presidente, pero ¿me pone la orden por escrito?”. Cuando el Presidente dijo “no”, el general replicó: “entonces no entramos”.
Para el general Galván Galván eso significa la aprobación de la ley que está atorada en el Senado: la oficialización de la orden que les dio un apurado Presidente que, en busca de legitimidad y ante la emergencia, les pidió a los militares salir a las calles a combatir al narco que rebasaba al Estado, sin que la Constitución y las leyes los facultaran para eso. Por eso los cabildeos, la operación y las presiones de la Sedena.
Toque de queda en Tampico
Denise Maerker
Atando cabos
21 de abril de 2010
Esta semana de Pascua decidí llevar a mi hija al puerto. Hace un año que no visitábamos a mi familia. A punto de abordar el avión recibí una llamada desde mi destino: “No podemos ir a recibirlos al aeropuerto: hay toque de queda”. En el vuelo traté de compartir mi preocupación con otros pasajeros, nadie quiso seguirme la conversación. —Soy de Tampico— aclaraba para invitarlos a cierta apertura, pero no se pudo, el miedo y la desconfianza eran evidentes.
Llegamos en martes a las siete de la noche a una ciudad desolada. Impresionaban el silencio y los comercios cerrados. No se parece al Tampico del año pasado, observó mi hija. Había muchos taxis, eso sí. Siguiendo el consejo de la familia y confirmado ahí por gente del aeropuerto, tomamos uno amarillo de los que dicen “Yo soy Villista”. Ellos pagan protección, me explicaron. Hubo tres toques de queda esa semana. Las noticias se propagan de boca en boca con una celeridad mayor a la que tendrían los medios si se atreviesen a darlas. Por supuesto que siempre queda la duda de si es información precisa, pero el teléfono no deja de sonar. —Que es el primo que está en el centro y llama para avisar que hay balacera, que nadie vaya para allá—. Cinco minutos después es la vecina para confirmar lo dicho por el primo. Al final el mensaje se impone: no hay que salir.
Uno de esos días tuve que salir, mi hija se enfermó y había que llevarla al hospital. Las calles estaban vacías, de hecho me extrañó y alivió que hubiera un doctor para recibirla. Otro día vi un grupo de elementos de la Marina, unos cinco. No vi nunca ni policías ni soldados.
La gente que conozco raramente sale de noche. Algunos ya se fueron a vivir a otro lado, funcionarios públicos incluidos. Los medios no dicen nada pero las fotos de policías metropolitanos masacrados sí circularon. Fue un mensaje, me explicaron. Así se explica su ausencia en esos días. Los policías de tránsito también se ausentaron.
El domingo vi un desfile de taxis. Era una manifestación gremia de protesta porque habían asesinado a uno de los suyos. ¿Qué pasó con la protección? El trato era con unos, pero están los otros, La Maña, los Zetas; a saber. Ciertamente la queja no era ni podía ser con la autoridad. ¿Cuál?
Recibí esta crónica de Marco, un buen amigo tamaulipeco. Me la mandó justo el día en que Pemex anuncia que en el puerto el horario de trabajo va a ser de corrido para evitar los desplazamientos y las salidas a comer. Cuernavaca, Reynosa, Tampico, Creel… ¿Cuánta gente en el país está viviendo con miedo y en peligro? Es pregunta.
Atando cabos
21 de abril de 2010
Esta semana de Pascua decidí llevar a mi hija al puerto. Hace un año que no visitábamos a mi familia. A punto de abordar el avión recibí una llamada desde mi destino: “No podemos ir a recibirlos al aeropuerto: hay toque de queda”. En el vuelo traté de compartir mi preocupación con otros pasajeros, nadie quiso seguirme la conversación. —Soy de Tampico— aclaraba para invitarlos a cierta apertura, pero no se pudo, el miedo y la desconfianza eran evidentes.
Llegamos en martes a las siete de la noche a una ciudad desolada. Impresionaban el silencio y los comercios cerrados. No se parece al Tampico del año pasado, observó mi hija. Había muchos taxis, eso sí. Siguiendo el consejo de la familia y confirmado ahí por gente del aeropuerto, tomamos uno amarillo de los que dicen “Yo soy Villista”. Ellos pagan protección, me explicaron. Hubo tres toques de queda esa semana. Las noticias se propagan de boca en boca con una celeridad mayor a la que tendrían los medios si se atreviesen a darlas. Por supuesto que siempre queda la duda de si es información precisa, pero el teléfono no deja de sonar. —Que es el primo que está en el centro y llama para avisar que hay balacera, que nadie vaya para allá—. Cinco minutos después es la vecina para confirmar lo dicho por el primo. Al final el mensaje se impone: no hay que salir.
Uno de esos días tuve que salir, mi hija se enfermó y había que llevarla al hospital. Las calles estaban vacías, de hecho me extrañó y alivió que hubiera un doctor para recibirla. Otro día vi un grupo de elementos de la Marina, unos cinco. No vi nunca ni policías ni soldados.
La gente que conozco raramente sale de noche. Algunos ya se fueron a vivir a otro lado, funcionarios públicos incluidos. Los medios no dicen nada pero las fotos de policías metropolitanos masacrados sí circularon. Fue un mensaje, me explicaron. Así se explica su ausencia en esos días. Los policías de tránsito también se ausentaron.
El domingo vi un desfile de taxis. Era una manifestación gremia de protesta porque habían asesinado a uno de los suyos. ¿Qué pasó con la protección? El trato era con unos, pero están los otros, La Maña, los Zetas; a saber. Ciertamente la queja no era ni podía ser con la autoridad. ¿Cuál?
Recibí esta crónica de Marco, un buen amigo tamaulipeco. Me la mandó justo el día en que Pemex anuncia que en el puerto el horario de trabajo va a ser de corrido para evitar los desplazamientos y las salidas a comer. Cuernavaca, Reynosa, Tampico, Creel… ¿Cuánta gente en el país está viviendo con miedo y en peligro? Es pregunta.
Su data de tarjetas, RFC, catastro se vende en web
No sólo en Tepito: particulares ofrecen por internet bases con la información más íntima de todos los mexicanos: cuentas de bancos, credenciales del IFE, expedientes del IMSS, cartografía de INEGI, etc.
María de la Luz González
El Universal
Miércoles 21 de abril de 2010
luz.gonzalez@eluniversal.com.mx
Los datos personales de millones de mexicanos han sido extraídos de manera masiva, tanto de dependencias públicas como de empresas privadas, y puestos a la venta en internet.
Ahí se consiguen pequeños listados en 500 pesos; algunas bases de datos en 10 mil pesos e información especializada y a detalle por 50 mil dólares.
Todo se ofrece en la red, desde listas de clientes y números de las compañías telefónicas, hasta tarjetas de crédito nacionales con los movimientos realizados por los usuarios.
Las bases de datos con nombres y direcciones tienen un precio; con números de cuenta, otro; los tres datos, más los estados de cuenta, cuestan más.
EL UNIVERSAL encontró varias páginas que ofrecen datos de diversas instituciones. Sus direcciones electrónicas cuentan con huellas que podría seguir la Policía en caso de que quisiera realizar una investigación.
En http://puebla.quebarato.com.mx/ se venden las bases de datos del Instituto Federal Electoral, Telcel, Bancomer, Banamex, INEGI, Seguro Social, universidades y catastro. El “vendedor” remite a los correos electrónicos sonambuloeterno@live.com y servidormex@live.com.mx para aclarar dudas.
En http://www.reactivelive.com/registros.xls se muestra un ejemplo de lo que el cliente recibe si desea comprar la información. Se muestran los registros nacionales de planes tarifarios y de prepago de la compañía Telcel, en los que aparece el nombre del usuario, su dirección y otros datos personales.
Esta página ofrece “paquetes” que contienen información variada: padrón del IFE, del Servicio Postal Mexicano, registros de Ticketmaster, bases de datos nacionales de American Express, Banamex e Inbursa; de los alumnos del Instituto Politécnico Nacional, de la Universidad La Salle y de los suscriptores de la editorial Televisa.
Expertos consultados explicaron que este tipo de bases de datos se pueden obtener de varias maneras: “La más sencilla es que los encargados de sistemas de la empresa o dependencia puedan sustraerlos y venderlos. También pueden ser robados por hackers que atacan directamente los servidores de las compañías. Otra modalidad es el intercambio de datos entre compañías”.
Tarjetahabientes han denunciado que luego de solicitar una tarjeta de crédito reciben vía postal y telefónica ofertas para adquirir diversos productos.
María de la Luz González
El Universal
Miércoles 21 de abril de 2010
luz.gonzalez@eluniversal.com.mx
Los datos personales de millones de mexicanos han sido extraídos de manera masiva, tanto de dependencias públicas como de empresas privadas, y puestos a la venta en internet.
Ahí se consiguen pequeños listados en 500 pesos; algunas bases de datos en 10 mil pesos e información especializada y a detalle por 50 mil dólares.
Todo se ofrece en la red, desde listas de clientes y números de las compañías telefónicas, hasta tarjetas de crédito nacionales con los movimientos realizados por los usuarios.
Las bases de datos con nombres y direcciones tienen un precio; con números de cuenta, otro; los tres datos, más los estados de cuenta, cuestan más.
EL UNIVERSAL encontró varias páginas que ofrecen datos de diversas instituciones. Sus direcciones electrónicas cuentan con huellas que podría seguir la Policía en caso de que quisiera realizar una investigación.
En http://puebla.quebarato.com.mx/ se venden las bases de datos del Instituto Federal Electoral, Telcel, Bancomer, Banamex, INEGI, Seguro Social, universidades y catastro. El “vendedor” remite a los correos electrónicos sonambuloeterno@live.com y servidormex@live.com.mx para aclarar dudas.
En http://www.reactivelive.com/registros.xls se muestra un ejemplo de lo que el cliente recibe si desea comprar la información. Se muestran los registros nacionales de planes tarifarios y de prepago de la compañía Telcel, en los que aparece el nombre del usuario, su dirección y otros datos personales.
Esta página ofrece “paquetes” que contienen información variada: padrón del IFE, del Servicio Postal Mexicano, registros de Ticketmaster, bases de datos nacionales de American Express, Banamex e Inbursa; de los alumnos del Instituto Politécnico Nacional, de la Universidad La Salle y de los suscriptores de la editorial Televisa.
Expertos consultados explicaron que este tipo de bases de datos se pueden obtener de varias maneras: “La más sencilla es que los encargados de sistemas de la empresa o dependencia puedan sustraerlos y venderlos. También pueden ser robados por hackers que atacan directamente los servidores de las compañías. Otra modalidad es el intercambio de datos entre compañías”.
Tarjetahabientes han denunciado que luego de solicitar una tarjeta de crédito reciben vía postal y telefónica ofertas para adquirir diversos productos.
Instituciones patito
Estrictamente Personal
April 21, 2010
— 12:00 am
Los rumores se combaten con información, y los vacíos de información se llenan con rumores. Para evitar que lo verosímil se convierta en una verdad, hay que atajar versiones y percepciones. Quienes tienen mayores recursos para evitar que un murmullo se convierta es desinformación y que esto conlleve a desestabilización, es la autoridad. Pero cuando la autoridad fracasa, sucede lo que pasó este fin de semana en Cuernavaca y el desastre que como gobernante tuvo Marco Antonio Adame. Sus lecciones son un estudio de caso sobre lo que no hay que hacer jamás.
Este episodio sucedió en medio de la acendrada lucha por la sobrevivencia dentro del fragmentado Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva que se extiende en el corredor de la ciudad de México, Morelos y Guerrero, cuando el jueves pasado comenzó a circular un correo electrónico donde presuntos narcotraficantes urgían a la población de Cuernavaca no salir el fin de semana porque iba a haber ataques y no querían afectar a población civil.
El correo, supuestamente firmado por el Cártel del Sur del Pacífico, como se identifica ahora a la organización de Héctor Beltrán Leyva en alianza con el Cártel de Sinaloa, pedía a la población no salir de sus casas el fin de semana porque “será el más violento de toda la historia de México”, debido a que iban a “terminar con la limpia que hemos venido haciendo con nuestros rivales”.
La alerta era sobre bares, cantinas y antros, y les sugerían vestir de blanco -porque ellos lo harían de negro- y que manejaran “tranquilos y con preocaución” porque “no vamos a dudar a matar a quien sea”. Al final, contradictoriamente, remataba: “Nuestro negocio sólo es traficar droga”. De la misma manera les solicitaban no vestir ropa oscura (que usan los sicarios y la Policía Federal), ni utilizar camionetas con vidrios polarizados (que manejan los sicarios) para evitar que “personas inocentes sean confundidas con los enemigos”.
Quien conoce la redacción de los textos que escriben los narcotraficantes, en particular los servicios de análisis e inteligencia del gobierno federal, podrían haberse dado cuenta que no correspondía a la forma como estaba escrito el mensaje. Tenía una redacción simple pero articulada, con ortografía aceptable y tres palabras obscenas. Quien redactó el mensaje tiene claras nociones de redacción, aceptable gramática y énfasis alarmistas. Los narco mensajes no suelen tener una arcitulación racional, están plagados de faltas de ortografía e insultos. El correo electrónico circuló sin que nadie lo atajara y Cuernavaca se paralizó en un 100 por ciento, según dijeron líderes comerciantes.
La autoridad no hizo nada el viernes. Hasta el sábado, en un acto en el Congreso local, el gobernador Marco Antonio Adame, en un discurso vehemente robado de los tiempos de la Guerra Fría, dijo que había que “cerrar filas y estar unidos para hacer frente a mensajes anónimos e irresponsables que se aprovechan de las redes sociales”. Y añadió: “Frente a la violencia brutal y los nuevos desafíos y amenazas reales o virtuales, los tres poderes y los tres órdenes de gobierno, la sociedad y sus autoridades, debemos confirmar que la calle, las plazas y la noche no son de delincuentes, sino de los ciudadanos de bien”.
El discurso que leyó el gobernador no podía ser más desafortunado. Implícitamente legitimó el correo electrónico y le dio carta de validez. Lejos de haberlo desacreditado, confirmó de forma irresponsable que era un desafío y una amenaza que tenían que enfrentar todos. Adame contribuyó con sus desatinos a estimular el miedo entre la población y que se sintiera más indefensa, como lo demostró que la gente no saliera a la calle esa noche, y que redujera sus actividades públicas el domingo.
¿Qué es lo que hizo el gobernador? Salió tarde y mal a encarar el mensaje. No arropó a la población, que probablemente fue víctima de la manipulación de un bromista o una organización no vinculada con el narcotráfico –como se puede inducir de la redacción y ortografía del correo-, ni tampoco confrontó las percepciones como lo hace un líder. Catalina la Grande, por recordar un simple ejemplo de liderazgo, recorrió Rusia para comer ante todos, en tiempos de crisis alimentaria, papas, que era comida dedicada a los puercos, como un efecto de demostración para animar a los rusos a comerla. Adame no tuvo ni la imaginación ni la entereza para salir a pasear a las calles de Cuernavaca, el viernes por la noche y todo el día el sábado, como efecto de demostración para descalificar lo que había provocado la zozobra.
¿Qué no hizo el gobierno federal? Actuar. No hubo nadie que, ante el vacío que dejaba el gobernador Adame, saliera a llenar el espacio que se inundó rápidamente de rumores. El gobierno federal tiene especialistas, que bien podrían haber recorrido radios y televisiones para decir en cadena nacional que ese mensaje no tenía ni el formato, ni la forma, ni el contenido de lo que acostumbran escribir los narcotraficantes. Permitió que la imaginación corriera libremente, mientras que, también a través de correos electrónicos, la sociedad multiplicaba recomendaciones de seguridad.
Una sociedad quedó abandonada a su suerte, sin guías ni alternativas. Un gobernador no supo afrontar una crisis que le creo un mensaje que también lo paralizó. Hubo instituciones que se congelaron a nivel local y a nivel federal. Los cuerpos de seguridad en Morelos, de acuerdo con los testigos, se fueron de las calles, cuando debían de haberse volcado a ellas. Las fuerzas federales tampoco acudieron en su respaldo para transmitir que la población no estaba sola.
Un mensaje trastornó la vida cotidiana de una ciudad que es el destino principal de miles de habitantes del Distrito Federal cada fin de semana, sin que ninguna de las autoridades, en sus tres niveles de gobierno, tuvieran la capacidad de reaccionar por la misma vía, y a través de canales más amplios y masivos. La debilidad de las instituciones quedó subrayada de manera hasta grotesca. La inutilidad de las autoridades quedó de manifiesto. Quien escribió ese correo probó, con un simple ejercicio, la fragilidad del Estado Mexicano, ese que todas las semanas nos dice que va a acabar con los criminales, aunque un criminal solitario de cuello blanco, como parece ser el autor o autores del correo, los hayan puesto en jaque y en ridículo.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
www.twitter.com/rivapa
April 21, 2010
— 12:00 am
Los rumores se combaten con información, y los vacíos de información se llenan con rumores. Para evitar que lo verosímil se convierta en una verdad, hay que atajar versiones y percepciones. Quienes tienen mayores recursos para evitar que un murmullo se convierta es desinformación y que esto conlleve a desestabilización, es la autoridad. Pero cuando la autoridad fracasa, sucede lo que pasó este fin de semana en Cuernavaca y el desastre que como gobernante tuvo Marco Antonio Adame. Sus lecciones son un estudio de caso sobre lo que no hay que hacer jamás.
Este episodio sucedió en medio de la acendrada lucha por la sobrevivencia dentro del fragmentado Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva que se extiende en el corredor de la ciudad de México, Morelos y Guerrero, cuando el jueves pasado comenzó a circular un correo electrónico donde presuntos narcotraficantes urgían a la población de Cuernavaca no salir el fin de semana porque iba a haber ataques y no querían afectar a población civil.
El correo, supuestamente firmado por el Cártel del Sur del Pacífico, como se identifica ahora a la organización de Héctor Beltrán Leyva en alianza con el Cártel de Sinaloa, pedía a la población no salir de sus casas el fin de semana porque “será el más violento de toda la historia de México”, debido a que iban a “terminar con la limpia que hemos venido haciendo con nuestros rivales”.
La alerta era sobre bares, cantinas y antros, y les sugerían vestir de blanco -porque ellos lo harían de negro- y que manejaran “tranquilos y con preocaución” porque “no vamos a dudar a matar a quien sea”. Al final, contradictoriamente, remataba: “Nuestro negocio sólo es traficar droga”. De la misma manera les solicitaban no vestir ropa oscura (que usan los sicarios y la Policía Federal), ni utilizar camionetas con vidrios polarizados (que manejan los sicarios) para evitar que “personas inocentes sean confundidas con los enemigos”.
Quien conoce la redacción de los textos que escriben los narcotraficantes, en particular los servicios de análisis e inteligencia del gobierno federal, podrían haberse dado cuenta que no correspondía a la forma como estaba escrito el mensaje. Tenía una redacción simple pero articulada, con ortografía aceptable y tres palabras obscenas. Quien redactó el mensaje tiene claras nociones de redacción, aceptable gramática y énfasis alarmistas. Los narco mensajes no suelen tener una arcitulación racional, están plagados de faltas de ortografía e insultos. El correo electrónico circuló sin que nadie lo atajara y Cuernavaca se paralizó en un 100 por ciento, según dijeron líderes comerciantes.
La autoridad no hizo nada el viernes. Hasta el sábado, en un acto en el Congreso local, el gobernador Marco Antonio Adame, en un discurso vehemente robado de los tiempos de la Guerra Fría, dijo que había que “cerrar filas y estar unidos para hacer frente a mensajes anónimos e irresponsables que se aprovechan de las redes sociales”. Y añadió: “Frente a la violencia brutal y los nuevos desafíos y amenazas reales o virtuales, los tres poderes y los tres órdenes de gobierno, la sociedad y sus autoridades, debemos confirmar que la calle, las plazas y la noche no son de delincuentes, sino de los ciudadanos de bien”.
El discurso que leyó el gobernador no podía ser más desafortunado. Implícitamente legitimó el correo electrónico y le dio carta de validez. Lejos de haberlo desacreditado, confirmó de forma irresponsable que era un desafío y una amenaza que tenían que enfrentar todos. Adame contribuyó con sus desatinos a estimular el miedo entre la población y que se sintiera más indefensa, como lo demostró que la gente no saliera a la calle esa noche, y que redujera sus actividades públicas el domingo.
¿Qué es lo que hizo el gobernador? Salió tarde y mal a encarar el mensaje. No arropó a la población, que probablemente fue víctima de la manipulación de un bromista o una organización no vinculada con el narcotráfico –como se puede inducir de la redacción y ortografía del correo-, ni tampoco confrontó las percepciones como lo hace un líder. Catalina la Grande, por recordar un simple ejemplo de liderazgo, recorrió Rusia para comer ante todos, en tiempos de crisis alimentaria, papas, que era comida dedicada a los puercos, como un efecto de demostración para animar a los rusos a comerla. Adame no tuvo ni la imaginación ni la entereza para salir a pasear a las calles de Cuernavaca, el viernes por la noche y todo el día el sábado, como efecto de demostración para descalificar lo que había provocado la zozobra.
¿Qué no hizo el gobierno federal? Actuar. No hubo nadie que, ante el vacío que dejaba el gobernador Adame, saliera a llenar el espacio que se inundó rápidamente de rumores. El gobierno federal tiene especialistas, que bien podrían haber recorrido radios y televisiones para decir en cadena nacional que ese mensaje no tenía ni el formato, ni la forma, ni el contenido de lo que acostumbran escribir los narcotraficantes. Permitió que la imaginación corriera libremente, mientras que, también a través de correos electrónicos, la sociedad multiplicaba recomendaciones de seguridad.
Una sociedad quedó abandonada a su suerte, sin guías ni alternativas. Un gobernador no supo afrontar una crisis que le creo un mensaje que también lo paralizó. Hubo instituciones que se congelaron a nivel local y a nivel federal. Los cuerpos de seguridad en Morelos, de acuerdo con los testigos, se fueron de las calles, cuando debían de haberse volcado a ellas. Las fuerzas federales tampoco acudieron en su respaldo para transmitir que la población no estaba sola.
Un mensaje trastornó la vida cotidiana de una ciudad que es el destino principal de miles de habitantes del Distrito Federal cada fin de semana, sin que ninguna de las autoridades, en sus tres niveles de gobierno, tuvieran la capacidad de reaccionar por la misma vía, y a través de canales más amplios y masivos. La debilidad de las instituciones quedó subrayada de manera hasta grotesca. La inutilidad de las autoridades quedó de manifiesto. Quien escribió ese correo probó, con un simple ejercicio, la fragilidad del Estado Mexicano, ese que todas las semanas nos dice que va a acabar con los criminales, aunque un criminal solitario de cuello blanco, como parece ser el autor o autores del correo, los hayan puesto en jaque y en ridículo.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
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Dueños de la guardería ABC pagan fianza de 6 millones de pesos
Así enfrentan en libertad el juicio por el incendio que causó la muerte de 49 menores.
Notimex
20/04/2010
Hermosillo, Son. Los propietarios de la guardería ABC cubrieron una fianza de seis millones de pesos para enfrentar en libertad el proceso penal que se les sigue por el incendio en donde murieron 49 menores.
Lorenzo Ramos Félix, asesor legal de un grupo de padres de familia que perdieron a sus hijos en el siniestro, confirmó que los socios de la guardería subrogada por el IMSS cubrieron una fianza de dos millones de pesos cada uno.
Refirió que el monto fue cubierto el pasado jueves, luego de que un tribunal unitario les negó el amparo de la justicia federal a los socios de la guardería Marcia Gómez del Campo Tonella, Sandra Lucía Téllez Nieves y Gildardo Urquídez Serrano.
De esa forma continúan en libertad para enfrentar el proceso judicial que se les sigue en el Juzgado Primero de Distrito, refirió el abogado.
Mencionó que tras el pago de la fianza se evitó que los socios de la guardería ABC subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fueran internados en el Centro de Readaptación Social de esta capital.
“El juicio sigue su curso desde el mes de agosto, cuando se dictó auto de formal prisión en contra de ellos; ahorita está el desahogo de pruebas, principalmente son pruebas que ofrecimos nosotros, los padres y madres de niños fallecidos y lesionados”, aclaró.
El 5 de junio de 2009, un incendio que inició en una bodega alquilada por el gobierno del estado afectó el edificio contiguo que albergaba la guardería ABC subrogada por el IMSS, y dejó 49 menores muertos y al menos 79 lesionados.
La Procuraduría General de la República (PGR) atrajo la investigación sobre el caso y ha consignado a varias personas ante la autoridad judicial, pero hasta el momento nadie ha ido a prisión porque están amparados o han cubierto fianzas.
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