lunes, 24 de agosto de 2009

¿Quién asesinó a Chavarría?


ARTURO MIRANDA

Seguramente que al igual que todos los crímenes de Estado, por mucho tiempo no se conozca quién es el o los responsables intelectuales y materiales del repugnante asesinato de Armando Chavarría Barrera, pero se pueden establecer diversas hipótesis que bien podrían servir para desentrañar el crimen.

Armando Chavarría no tenía enemigos personales y quienes lo conocimos de cerca, sabemos que tampoco se le podrá vincular al narcotráfico como medio de oscurecer o encubrir a los responsables de su asesinato; nunca fue responsable de haber ordenado algún atentado a la integridad física o moral de algún sector de la población; por lo que, la búsqueda de los responsables habría que orientarla a partir de preguntarse a quién le estorbaba desde la responsabilidad legislativa y política en que se desempeñaba.

Como diputado, se empeñó en otorgarle al poder Legislativo una función de contrapeso e independencia hacia el Ejecutivo y esto ya lo convertía en la piedrita en el zapato de Zeferino Torreblanca, que le apostaba a que mediante sus incondicionales podría actuar como reyezuelo desde el gobierno.

Equivocado o no, Chavarría le apostaba a la unidad de todas las tribus del PRD y se oponía a romper con el gobernador por su responsabilidad en las derrotas electorales pasadas, con la esperanza de llegar a ser el próximo candidato a la gubernatura, pero ello afectaba los planes de Zeferino que se propone imponerles a uno de su ideología empresarial y contrario a los intereses mayoritarios del pueblo, como son los casos de una Ruth Zavaleta o Armando Ríos Piter.

Chavarría también se convertía en una amenaza para la cúpula caciquil del PRI, ante la posibilidad de que lograra en su contra, la unidad de todos los partidos pequeños y hasta del PAN.

Ante el anuncio de la auditoría externa a Ignacio Rendón Romero, Auditor General del Estado, acusado de diversos presuntos ilícitos, Chavarría se tornaba también un peligro para él y sus posibles cómplices, porque podrían parar en la cárcel.

La campaña de satanización desplegada en días pasados de parte de Zeferino en contra del PRD y sus dirigentes, con un mensaje especial para Chavarría, sin lugar a dudas lo convirtió en blanco perfecto para ser asesinado, por quienes desde los círculos de la ultraderecha enquistada en el gobierno federal aprovecharía las circunstancias para profundizar las diferencias internas y de paso, evitar que alguien con ideología cercana a la izquierda llegara a la gubernatura.

Éstas y otras evidencias pueden ser la base de las líneas de investigación que evitarían que el crimen quede impune.

Si a todo esto agregamos que unos días antes de su asesinato, Chavarría nos comentó su preocupación porque Zeferino le retiró de manera irresponsable el equipo de seguridad a que estaba obligado a brindarle por haber fungido como Secretario de Gobierno, ya podemos adelantar que por acción u omisión él es el directamente responsable de su muerte.

Al enterarnos del crimen, inmediatamente nos trasladamos a su domicilio, porque todavía esperábamos que fuera mentira; al llegar sólo había no más de tres personas y a un lado de su casa, el automóvil con impactos de balas por ambos costados y el cuerpo de Chavarría con la cara hacia el oriente, recargado sobre la puerta del lado derecho con un impacto de bala en medio de la frente y apenas una pequeña muestra de sangre que le corrió por la cara hasta su pecho; los demás impactos no eran perceptibles desde fuera del auto, pero sí, se localizaban más de 10 casquillos de balas, al parecer nueve milímetros.



Unos minutos después llegaron dos policías y tendieron una cinta de plástico color amarillo, como para impedir que alguien pasara al escenario del crimen, pero apenas se dedicaron a estar presentes sin impedirle a reporteros y curiosos que se acercaran al vehículo y borraran posibles huellas de los criminales; los peritos llegaron más de dos horas después sin un plan científico de investigación y hasta retiraron el vehículo unos metros del lugar del crimen y para nada exploraron el entorno inmediato. Se observó que recién habían podado el pasto de enfrente de la casa del lado oriente y huellas de botas en la parte alta, pero en ningún momento se preocuparon por registrar esas posibles evidencias.

Por todo lo anterior, se llega a comprender, en parte, el por qué la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guerrero se ha distinguido por inepta para esclarecer esa clase de crímenes y menos, cuando pudiera existir consigna de por medio.

Desde esa situación, todo apunta a que, la gran lista de crímenes impunes de tantos luchadores sociales al menos en Guerrero, se sumará el de Armando Chavarría.

Durante el sepelio, con sorpresa escuchamos comentarios de varios dirigentes del PRD, como si se tratara de gente enajenada, de manera mecánica aseguran que en lugar de exigir la renuncia de Zeferino Torreblanca para que se emprenda una investigación confiable del crimen, le apuestan a no tocarlo en aras de la unidad de un partido que él mismo se ha encargado de destruir.

¿ Para quién gobierna Calderón?

Antonio Navalón
Cuenta atrás
24 de agosto de 2009


¿Sabrá Felipe Calderón que lo más importante de cualquier política económica es que sirva para que los ciudadanos tengan primero comida, después paz y luego futuro? Si no lo sabe, cabe hacer la pregunta: ¿para quién gobierna Calderón?

Si fuera mal pensado diría que la agudización de la crisis es la penitencia por cometer el pecado de votar contra el partido del Presidente el 5 de julio. Por eso se congelaron el gasto social y las contrataciones, mostrando que no se debe ir contra la voluntad del dios de los panistas. El pueblo de México pecó, votó por el becerro de oro del PRI, por lo tanto, las políticas económicas que se administren en nombre del dios vengativo del Viejo Testamento, son correctas: quieren PRI, pues coman PRI.


¿Acaso le dirá el secretario de Hacienda al Presidente que la política económica es antisocial y que la gente ya no tiene para comer? Me parece entrañable y tranquilizadora la sonrisa cuasi global de Carstens, el problema es que mientras él declara catarritos, crisis y al final shocks financieros, al país se le va poniendo cara de hambruna.


¿Sabrá Carstens que dirige ya una economía de catacumbas o pensará que el país es como los suburbios de Washington donde vivía y que todo México son las Lomas?


Entre la buena voluntad presidencial y la mala suerte que nos persigue, Calderón declaró antipatriótica cualquier crítica a su gobierno. Y como lo que genera la “crítica” es lo que nos agobia, pues declaremos antipatrióticos el desempleo, el déficit fiscal y la influenza. Así, Tláloc, dios de la lluvia, es antipatriótico, enemigo del régimen e ilegal. Considero que buscando culpables no se gobierna una nación como México. Cuando un presidente se responsabiliza de dirigir el destino de los ciudadanos, debe saber hacia dónde los conduce.


Si Calderón y su secretario de Hacienda no fueron capaces de prever la crisis económica, ni consideraron una baja drástica en el precio del petróleo y que el PIB sufriría una caída de 10%, la pregunta obligada es: ¿para quién gobierna Calderón?


Si el Presidente y su secretario del Trabajo son incapaces de generar plazas ante el nuevo millón y medio de parados; y si Calderón inició una falsa y mal planeada guerra contra el narcotráfico, entonces no sólo cabe repetir la pregunta, sino que exijamos la respuesta a la interrogante: ¿para quién gobierna Calderón?

Marcela Gómez Salce : "A puerta cerrada"


Felipe apuesta al desgaste de Agustín

2009-08-24•Política
.• El paquetón fiscal y los gobernadores
• Coordenadas…

Inventados los pretextos, mi estimado, se acabó la incompetencia. Sugestivo se vuelve el ambiente político previo a la primera batalla de la guerra por el paquetón fiscal del 2010. Por lo pronto, y para atajar bolas rápidas legislativas, Andrés Manuel López Obrador ya convocó a una manifestación en las afueras del Congreso para el mes de la Patria.

Hoy que los botones de pánico están rabiosamente encendidos, my friend, sobran los que alertan del inminente riesgo de la crisis económica (que vino de fuera) y sus volátiles consecuencias en la arena social. Y mientras algunos países del Cono Sur tienen claridad para sus salidas de la emergencia recesiva, en México se desploma el PIB con pronósticos de otro pequeño espasmo y convulsión en medio del cruento shock.

Y para no perder la costumbre de lanzar atractivas inconsistencias sobre el contexto económico, Agustín Carstens ya aventó la (toalla) culpa del desplome en el crecimiento con eso de que si no hubiera habido la epidemia del A H1N1 hubiéramos crecido, mostrando la ¿desesperación? y el ánimo del titular de Hacienda.

Lo que entonces conllevaría a deducir, según el mundo de Agustín, que si éste no hubiera aceptado la invitación de Felipe para sumarse al acreditado (y disfuncional) equipo económico, el país no hubiera entrado en el peor shock financiero de los últimos 30 años, yes?

Y esto viene a colación porque efectivamente Carstens está arrepentido (so they say in Washington) de haberle aceptado la ¿envenenada? zanahoria a su amigo de Los Pinos, desde donde se encabeza la lista de los awful wishes contra Agustín y su más cercano equipo.

Pero no sólo eso.

Felipe Calderón ya decidió no darle flit a su secretario de Hacienda —en estas fechas donde se ha escrito hasta el cansancio sobre los mentados cambios que deberían haber sucedido después del tubazo electoral del cual Felipe no acusó recibo—, sino hasta que termine la última batalla del maravilloso paquetón fiscal del 2010. Lo que significa que le apuestan al desquiciado desgaste mental (y en una de ésas hasta físico) y la presión que sin duda conllevará la negociación, los jaloneos, el estire y afloje entre la nueva fauna legislativa, los partidos políticos y el gymboree (con minúsculas) de Los Pinos.

Porque, para citar a un clásico, aunque no lo parezca, en ese presupuesto, my friend, va conectado el detonador de un conflicto social. Para colmo del catastrofismo colectivo, el año próximo es… un año electoral clave para pavimentar la sucesión en el 2012. ¿Por qué?

Por la sencilla razón que los gobernadores hoy tienen mucho más poder y margen de maniobra desde que el PRI no es un partido monolítico y dependiente del ánimo presidencial. Hoy Enrique Peña Nieto desafía a Beatriz Paredes, sencillamente por su número de legisladores enseñando músculo para colocar a sus peones en comisiones estratégicas, donde una de las cerezas, of course, fue la de Presupuesto, donde además ya fabrica (en honor a la casa de la risa loca) al próximo delfín mexiquense.

La nefasta noticia de menores ingresos para el 2010 (donde el gasto público total se tendría que recortar en 500 mmdp para evitar el déficit) pegará en la línea de flotación de los gobernadores —con sugestivas derivaciones en las 10 entidades donde habrá elecciones—, conocidos por su incuestionable talento para administrar el billete… que les fue suministrado por Felipe & his dumb squad bajo un esquema de canonjías comprando apoyo y complicidades, y actualmente etiquetados como despilfarradores “de la bonanza”.

Lo incuestionable es la complejidad política del próximo Congreso, la fuerza social del movimiento de López Obrador aunado a la aptitud por (des)gobernar desde Los Pinos.

Agregue al explosivo coctelito el reciente triunfo tricolor, que como se ha develado en estas últimas semanas de madrazos bajo la mesa, no es sinónimo de unidad. Y no falta mucho para atestiguar, my friend, las simulaciones, traiciones e hipocresías ahora que, literalmente, se sienten en la antesala del poder.

Así que, porfa, vaya preparando las palomitas...

Por la Mirilla

Uno. ¿Quién paga los gastos de un call center desde donde varias veces al día marcan a números telefónicos en Cuajimalpa para defender el (impugnado) “triunfo” de Orvañanos…?

Y dos. Gracias al interés colectivo se revela el destino de las coordenadas 19° 27’ 26¨ que lo llevan directamente a “La Chingada”. ¿Sugerencias?

gomezalce@aol.com

Las limitaciones de Calderón

JOSé GIL OLMOS
MEXICO, D.F., 19 de agosto (apro).- Uno de los amigos de Felipe Calderón contó una anécdota que, en su momento, causó sorpresa, y que ahora, a la distancia, nos proporciona datos de la incapacidad que desde entonces ya mostraba el panista frente a la posibilidad de ganar la presidencia de la República; es decir, de escalar peldaños de poder más allá de su capacidad legislativa.

"En una reunión –recuerda el protagonista – estábamos platicando cuatro amigos de Felipe si fuera el candidato presidencial. --¡No manches..., imagínate lo que pasaría!--, dijo uno de nosotros, asombrado de lo que esto implicaría, y empezamos a discutir los problemas que tendríamos que enfrentar si esto pasara. Pero otro de nosotros dijo una cosa que nos puso a pensar aún más. ¡Pero imagínense qué pasaría si ganara…! ".

Cuando este personaje cercano a Calderón contó esta anécdota se reía a carcajada suelta y abría los ojos para acentuar la incredulidad que les provocaba esta ocurrencia. Para entonces, Felipe acababa de dejar la Secretaría de Energía y se lanzaba como precandidato presidencial sin muchas expectativas de ganar.

En esa ocasión, el amigo de Calderón no creía que éste pudiera derrotar a Santiago Creel, quien se perfilaba como el ganador de la contienda interna del PAN por el apoyo que tenía de Vicente Fox, y se reía de sólo recordar aquella reunión de los más cercanos del exlíder del partido.

Pero una vez que, el 2 de julio de 2006, Calderón ganó con el apoyo de Fox, de la Iglesia católica, empresarios y las televisoras, este personaje ya no quiso relatar nuevamente esa historia que retrataba la poca confianza que tenían en Calderón sus propios amigos y, principalmente, de las limitaciones que le veían para desempeñar la mayor responsabilidad política del país.

En 1969, Laurence J. Peter en su libro The Peter Principle, lanzó un principio que ha sido comprobado muchas veces en distintos ámbitos. Dicho principio señala que una empresa, entidad u organización, ya sea partido o gobierno, quienes realizan bien su trabajo son promocionados a puestos de mayor responsabilidad una y otra vez, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia.

De esta manera, muchos puestos de alta dirección, como sería la Presidencia de la República, han sido ocupados por gente que no tiene la suficiente capacidad, lo cual conduce a graves errores en las decisiones que llegan a tomar.

Este principio fue aplicado en su momento a Vicente Fox, de quien se decía que su límite o su nivel máximo había sido llegar a ser un candidato exitoso, pero no un presidente. Los múltiples errores que cometió durante su sexenio reforzaban esta idea.

Hoy este mismo principio se podría aplicar a Felipe Calderón, de quien se podría decir que su nivel máximo de capacidad, donde se le vio exitoso, fue cuando llegó a la coordinación de su partido en la Cámara de Diputados.

De primera instancia no se recuerda que haya dejado huella como presidente nacional del PAN, tampoco como director de Banobras y menos como secretario de Energía durante los escasos meses que ocupó éste puesto. Bueno, la única señal que dejó en su efímero paso por la función pública fue el autopréstamo que se dio en Banobras para comprar una casa, el cual tuvo que devolver por el escándalo que provocó entonces.

Calderón, como Fox, llegó a Los Pinos con el apoyo de los grupos de poder más importantes. Quizá el primero tuvo menos margen de maniobra, pues ganó de una manera que no convenció a la mitad del país y por ello usó al Ejército en la lucha contra el narcotráfico como una vía, también, de legitimación.

Parafraseando a Calderón, "haiga sido como haiga sido", el panista ha tenido tiempo y oportunidad para hacer sentir sus capacidades como presidente, pero las decisiones que ha tomado no han sido las más acertadas. Negó que hubiera un crack financiero aludiendo a una pequeña gripa en Estados Unidos y la crisis económica ha derivado en un colapso. Aseguró que sería el presidente del empleo y el número de desocupación (tomando en cuenta subempleo) ha alcanzado una cifra récord: 12 millones 200 mil desocupados.

Desde la tribuna de la Cámara de Diputados alguna vez habló criticando el sistema sindicalista nacional como fuente de poder corrupta del poder presidencial. Pero cuando él llego a la silla presidencial no tuvo reparo en hacer un pacto con lo peor del sindicalismo actual, la maestra Elba Esther Gordillo.

En tanto que de la lucha contra el narcotráfico, en una ocurrencia declaró la guerra a un poder que trasciende las fronteras y sacó a las calles al Ejército provocando una ola de violaciones a los derechos humanos que, a pesar de ser evidentes, las ha ignorado e, incluso, ha lanzado el reto de que se compruebe este hecho tantas veces denunciado por organizaciones civiles nacionales e internacionales.

Existen otros ejemplos que hacen ver la incapacidad que ha tenido Calderón para gobernar. Tal vez aquella anécdota contada por uno de sus amigos no sea tan cierta, pero de no serlo, ha resultado ser una visión del futuro con sus fatales consecuencias.

De la satisfacción a la rendición

Rolando Cordera Campos
Podemos suponer que la caída vertical de la economía registrada en el segundo trimestre del año fue la más grave imaginable y que por eso ya tocamos fondo”, pero los efectos acumulados de la contracción que arrancara en los últimos meses de 2008 seguirán con nosotros por un buen tiempo. Las consecuencias sociales del decaimiento productivo se dejan sentir en el territorio y el alma mexicanos, y nadie puede hoy pronosticar, mucho menos festinar, que el empleo se reactivará pronto, o que el ingreso de la mayoría de las familias vivirá un súbito salto o que la pobreza de las masas se verá reducida de modo significativo en un plazo prudente, soportable para quienes la sufren o para quienes no pueden evitar tomar nota de su existencia y avergonzarse de ella.

La cita de México con el destino, en realidad con su destino, no puede resumirse en el supuesto hoyo fiscal que de repente, como si se tratara de un epifanía, le estallara en las manos al secretario de Hacienda. Con lo grave que pueda ser, no es ahí donde está el foco envenenado y destructivo de la crisis actual.

Con todo y sus deficiencias seculares y monstruosas, no es el fisco lo que nos tiene contra las cuerdas sino la declinación acentuada de la producción y del empleo, así como del resto de la actividad económica, que mina la base impositiva y reduce fatalmente la recaudación; es esta declinación la que hay que encarar para superarla, en vez de tomar medidas desesperadas en el frente fiscal, como los recortes anunciados o los subejercicios impuestos, que pueden desembocar en su agravamiento. Por desgracia, es de este agravamiento de lo que hablan hoy el gobierno, los partidos y los exegetas de un neoliberalismo transformado en discurso lamentable por una estabilidad que no puede sino llevar a un estancamiento todavía más largo que el que han sufrido la economía y la sociedad desde que el Estado y los grupos dominantes renunciaron al desarrollo como proyecto nacional y apostaron por un equilibrio financiero que tampoco puede propiciar sino más estancamiento.

El hoyo está en otra parte: en la renuencia del gobierno a imaginar salidas y tomar riesgos; en la paranoia oficial al déficit; en la satanización de la deuda como recurso de emergencia para enfrentar la emergencia mayor del desplome productivo y laboral que nos va a llevar, de no salirle pronto al paso, a una emergencia social de grandes proporciones. Lo que urge es poner en su lugar las pasiones y los intereses que han aflorado con la crisis y asumir que en circunstancias como estas no es la ambición particular por la ganancia la que puede llevar a derrotar la crisis y alcanzar un mejoramiento creíble.

Cuando las sociedades han llegado a un acomodo que parece satisfacer a la mayoría, la política puede volverse una opción militante por la estabilidad a costa del bienestar de los menos favorecidos por el progreso y su reparto. La política del contento, solía llamarla el gran economista demócrata John Kenneth Galbraith, que cultivaban las elites y embarcaba a las clases medias en la ilusión de que esa satisfacción también podía ser para ellas si se comportaban.
La reproducción permanente de la desigualdad social es uno de los frutos de esta forma de desarrollo, así como el progresivo deterioro de la infraestructura, la banalización de la cultura y el dominio abierto y procaz del dinero y su posesión como forma única de medir la calidad de vida o de los logros individuales. Pero funcionó por un buen tiempo y encandiló a amplios sectores sociales con sus espejismos aceitados por el crédito y la especulación enloquecidos.

Esta cultura, vuelta ideología y dominación clasista, ha sido puesta en entredicho en su casa matriz por Obama y quienes lo llevaron a la presidencia. La dureza de la disputa desatada, a pesar de la cautela y la prudencia desplegadas por el presidente americano, da cuenta ya de lo profundo que es el desencuentro y de lo grave que es el desplome del acomodo impuesto por los satisfechos. La lucha de poder trasciende sus escenarios originarios y de Wall Street se ha trasladado a los cabildos y las televisoras, y de los rescates masivos de bancos y empresas al gran litigio histórico por la suerte de la salud pública estadunidense.

Querer imponer en México una visión como la que iluminó el carnaval especulativo que estalló hace ya dos años es suicida y puede ser históricamente criminal. Aquí no hay mayorías más o menos satisfechas y más o menos protegidas por derechos exigibles, sino masas enteras de desprotegidos, mal pagados y mal tratados, que ahora se asoman sin paliativos a la crueldad del desempleo y el escarnio de una desigualdad inicua que se insiste en volver culto no de la satisfacción sino de la rendición resignada ante poderes sin legitimidad ni sustento moral alguno.

Los recortes planteados carecen de pudor, porque no empiezan por los sueldos altos y la feria de categorías laborales inventadas para el despilfarro y los cuates. De imponerse, pueden ser abiertamente subversivos del tejido social y las capacidades productivas, de por sí mermados por tanta lentitud en el crecimiento y tanto rezago en la creación de infraestructuras y bienes públicos esenciales. Hay que asumir la emergencia y dejarse de remedios caseros como la miscelánea anunciada por el PRI. Hay que gastar y prepararse para gastar más y mejor cuanto antes.

México sí tiene indicadores positivos con el Calderonato :

Nuevas realidades, viejos remedios

león García Soler

De pronto, de profundis, surgió la voz difunta del cesarismo sexenal y Felipe Calderón condenó solemnemente a quienes se dedican a hablar mal de México. Nadie ha preguntado si habrá iniciativa de ley que reviva el oprobioso delito de disolución social. Será porque no hay solución a la vista. O porque entre las ruinas de la República predican los obispos la vida austera y apenas hubo un par de jacobinos que le respondió con la demanda de que paguen impuestos los de la clerigalla por el flujo incesante, contante y sonante de los ingresos que perciben.

¿Para qué? Si los oráculos de la OCDE, del Banco Mundial, del Inegi, se hacen eco del lamento de 10.1 millones de mexicanos caídos en la pobreza, y ya más de la mitad de la población sobrevive en el estrecho y amargo cajón de la pobreza patrimonial, y la mitad de esa mitad en el hambre. No hay leyes equivalentes a las de desamortización de bienes que provocaron la ira del Vaticano. En estas ruinas que ves sobrevive el Estado laico; Felipe de Jesús invoca a Juárez y su llamado a los funcionarios públicos a no gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa ni improvisar fortunas, sino disponerse a vivir en la honrada medianía... Y de ahora en adelante ningún funcionario percibirá sueldo mayor que el del titular del supremo Poder Ejecutivo de la Unión.

Lo que presupone la inexistencia de las soberanías de los estados, del municipio libre, de la división de poderes y toda nostalgia por el nacionalismo revolucionario que atribuyeron los del reformismo a los apóstatas que siguieron a Cuauhtémoc Cárdenas en busca de la democracia interna y de la diáspora que derivó en Babel. Y el entronizamiento del becerro de oro, con Vicente Fox como mesías de la deshonesta mediocridad que ahora, una vez despilfarrados los más altos ingresos de la historia, quieren equiparar a la honrada medianía de la invocación juarista. Para no hablar mal de México hay profetas del desastre que reclaman hacer públicas las cuentas claras de las cuentas secretas de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari. Y los seguidores de El Tlacuache Garizurieta aplauden el decreto presidencial: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.

Sobre todo si no se limita uno al sueldo y goza de casa, comida y sustento con cargo al erario; del uso de vehículos terrestres, marinos y aéreos, y, sobre todo, si nunca hay que traer un peso en la bolsa, porque siempre hay un ayudante milagroso que se adelantó a pagar lo que fuera menester. Salvo casos de excepción, como el de la vendedora de artesanías que se acercó a Ernesto Zedillo y recibió la inmortal respuesta: “no traigo cash.” Y eso antes de llegar la hora de Midas y el hoyo negro del doctor Carstens. Liébano Sáenz, quien fuera secretario particular del doctorcito Zedillo, cita en Milenio al economista Enrique Quintana y asusta al miedo.

Dice: “un dato que es abrumador y que cita Quintana, a partir de las cifras del Instituto Mexicano de la Competitividad, es que la diferencia entre lo que gastó el gobierno del presidente Zedillo en su último año y lo que se gastará en 2009, considerando los recortes anunciados, es de 800 mil millones de pesos actuales. Los recursos acumulados en los nueve años son 2 billones 788 mil pesos... cantidad suficiente para construir otro país, mucho mejor del que existe”. Son 2 millones de millones de pesos. La mayor parte, fruto de la venta de crudo en los años de bonanza y al más alto precio de la historia. Y para colmo, tras el criminal despilfarro, lloran las plañideras el supuesto agotamiento de la riqueza petrolera; ordeñan fiscalmente a Pemex, dejan de invertir en exploración y lamentan el agotamiento de las reservas probadas: ¡nos queda crudo para 10 años! Ah, pero mantuvimos el cero déficit fiscal y la economía equilibrada

Y ahora, la austeridad y los recortes al gasto público. Viejos remedios para nuevas realidades. Agustín Carstens reconoció que padecemos el peor shock económico de las últimas tres décadas. Y se quedó corto. El PIB se redujo 9.4 por ciento en el primer trimestre del año; en el segundo se desplomó 10.3, la peor caída en 75 años: pero el del catarrito acude al hubiera de la nanoeconomía para decir que si comparamos junio y marzo, periodo en que padecimos la epidemia de influenza, el PIB nada más cayó 1.2 por ciento. Y concluye: “entonces, yo diría que en ausencia de esa epidemia habríamos tenido un crecimiento positivo”.

Cangrejos al compás. Alonso Lujambio, recién llegado al despacho de Vasconcelos, anuncia un recorte de 800 millones de pesos a las universidades públicas; uno por ciento de lo presupuestado, señaló el secretario de Educación Pública en la ANUIES. Es “una noticia que duele”, diría el rector de la UNAM, José Narro. “Entiendo que estamos ante una situación complicada, pero hay que entender que hay una parte que tenemos que cambiar, que es el modelo económico”. Afortunadamente, entre las nuevas realidades hay una recomposición de las fuerzas políticas que altera la de la alternancia y modifica radicalmente las relaciones entre poderes y los equilibrios del pacto federal.

La 61 Legislatura se instalará con 237 diputados del PRI, 143 del PAN, 71 del PRD, 21 del PVEM, 13 del PT, nueve de Convergencia y seis del Panal. Beatriz Paredes no padece el síndrome Madrazo: ocupará su curul, pero permanecerá en la presidencia del CEN del PRI hasta concluir su mandato. Mañana elegirán a Francisco Rojas coordinador de la bancada del PRI. Los adictos a las memorias del porvenir hablan de la cercanía de Rojas con Carlos Salinas y atribuyen a éste las facultades que alguna vez le permitieron imponer su voluntad con el unto de la expectativa. Tal vez se inscriba César Augusto Santiago y haya elección abierta. No hay que evocar a las brujas de Macbeth: el poder que fue, era y es de la institución. Hoy impera el de los gobernadores de estados en los que el PRI ganó elecciones directas.

Ahí radica la presencia dominante de Enrique Peña Nieto: 40 diputados paisanos y muchos de otros estados donde no gobernaba el PRI. Donde él y otros hicieron política e hicieron políticos. Fidel Herrera conmemora la firma de los tratados de Córdoba y prepara un bicentenario con acento en los 150 años de las Leyes de Reforma y la urgencia de retomar la reforma del Estado y proceder al cambio de régimen. Hay otros con fuerza que trasciende su fama de operadores políticos: Ulises Ruiz, de Oaxaca. Y en el cambio generacional del que habla Beatriz Paredes: Miguel Ángel Osorio Chong, de Hidalgo; Ismael Hernández Deras, de Durango; Félix González Canto, de Quintana Roo; Ivonne Ortega, de Yucatán; Eugenio Hernández, de Tamaulipas; Humberto Moreira, de Coahuila; Jesús Aguilar Padilla, de Sinaloa.

Y Manlio Fabio Beltrones ejerce el liderazgo de facto en el Senado. César Nava necesitará superar la activa oposición interna para evitar que se esfume el poder del PAN entre miasmas del cadáver neoliberal. No hay más remedio que la concertación de un acuerdo político para hacer frente a las nuevas realidades: instaurar una política de Estado para hacer frente a la recesión y sentar las bases de la economía mixta para hacer efectivo “el cambio de modelo económico”.

Del PRD y la ominosa división de la izquierda: ojalá se equivoquen quienes anuncian el retorno de la política de represión oficial, así como los obstinados en buscar entre ellos mismos a los culpables de la violencia política que cobró la vida de Armando Chavarría, presidente del Congreso de Guerrero.

Green Go