jueves, 12 de febrero de 2009

Apoyará AMLO a candidatos del PT y Convergencia en los 300 distritos

En reunión con las dirigencias de la coalición Salvemos a México sugirió a los aspirantes hacer una campaña "cara a cara en las zonas populares en busca del voto".

Notimex / La Jornada On Line
Publicado: 11/02/2009 23:10

México, DF. Andrés Manuel López Obrador se comprometió a hacer campaña a favor de los candidatos de los partidos del Trabajo (PT) y Convergencia en los 300 distritos electorales del país, incluidos los 27 del Distrito Federal.

En una reunión con las dirigencias nacionales de la coalición Salvemos a México sugirió a los aspirantes hacer una campaña "cara a cara en las zonas populares en busca del voto y hacer una política cercana a los ciudadanos".

Al término del encuentro al que asistieron al menos 100 precandidatos de Hidalgo, Veracruz, Campeche, Estado de México y Distrito Federal, el coordinador de los diputados de Convergencia, Alejandro Chanona, informó que se instaló la coordinación de la coalición.

Precisó que el 25 de marzo, el PT hará su Consejo Nacional y el 21 del mismo mes lo hará el partido naranja, aunque indicó que entre el 26 y 27 de marzo se hará una gran convención de la coalición en el Auditorio Nacional en la que se tomará protesta a los 300 candidatos.

Javier Lozano, Porro de Calderón

El secretario del Trabajo no trabaja en lo suyo ni resuelve los problemas laborales del país, pero cómo actúa de "porro" de Felipe Calderón, en franca competencia con otros preclaros PANistas pendencieros. Cansado de "golpear" al Peje sin siquiera despeinarlo, Javier Lozano Alarcón ahora enfila sus descargas venenosas contra Carlos Slim, convertido de empresario-emblema en "tiro al blanco" del poder, por el enorme pecado de contradecir el ilusorio onanismo de Los Pinos sobre la crisis y deducir, preocupado por sus negocios, los nubarrones por venir. De paso, Lozano anticipó la negativa oficial para ampliarle a Slim su concesión telefónica y que pueda entrar a la televisión. Con tal de proteger al duopolio televisivo, los tecnócratas calderónicos se olvidan del neoliberalismo y la libre competencia.

Suprema Corte de Justicia: Auge Económico, Declive Doctrinal

Después de una breve etapa señera durante la presidencia del Ministro Genaro David Góngora Pimentel (1999-2003), cuando se erigió en un verdadero poder tutelar del Derecho como garantía constitucional del pueblo de México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación extravió la brújula del Derecho y se desplomó en una corrupción escandalosa, porque halló el filón de oro de su sometimiento —sin recato— al Poder Ejecutivo (lo mismo federal que estatales) ayuno de toda identificación con el pueblo fuera del trámite engorroso de las elecciones.

Ahora, con motivo de la salvaje represión que ordenó Vicente Fox a Eduardo Medina Mora como secretario de Seguridad Pública federal y a Enrique Peña Nieto, como gobernador del Estado de México, contra los habitantes de Atenco que se oponían a la megatransa foxista para construir un nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, a costa de sus tierras laborables de las que depende su subsistencia familiar y colectiva, la Corte enfrentó las graves violaciones a las garantías constitucionales resultantes de la represión, cargando toda la responsabilidad a los policías que obedecieron órdenes. Los ministros eludieron culpar a los verdaderos responsables: Peña Nieto, Medina Mora y, quien les ordenaba a esos dos, Vicente Fox (más bien Martha Sahagún).

Primero se había resistido la Corte a ejercer sus facultades investigadoras de las que abdica con frecuencia para no molestar al poder presidencial. Cuando las evidencias amenazaban con desbordar el descontento, a regañadientes aceptó entrar a indagaciones.

Lo mismo hizo cuando el gobernador de Puebla, Mario Marín, abusó del poder público para castigar a una “pinche vieja” que osó molestar a uno de sus patrocinadores, sospechoso de pederastia.

A final de cuentas, por encima de las evidencias, de la lógica y la Justicia, la Corte decidió aceptar de mala gana, que sí hubo graves violaciones a las garantías de los atenquenses, pero ningún funcionario responsable. Lo que en mediano español significa que los únicos culpables fueron los ciudadanos, uno de los cuales fue acusado de sedición, sabotaje y otras linduras, “juzgado” y sentenciado a cientos de años de cárcel, por oponerse a la prepotencia de Vicente Fox y sus cortesanos. Tal es el “estado de derecho” que dicen respetar los políticos institucionales.

Con su actuar distante de la Justicia y pegado al servilismo, la Suprema Corte perdió su esencia de garante constitucional, lo mismo al conceder un retorcido “poder de veto presidencial” −que no expresa la Carta Magna− a las decisiones de la Cámara de Diputados −claramente facultada por la Constitución− en lo tocante al Presupuesto de Egresos o Gasto Público, que al autorizar a los bancos (ya casi todos extranjeros) a cobrar intereses sobre intereses (el famoso anatocismo leguleyo), legalmente prohibido como usura desde 1917.

La Corte se volvió cómplice y encubridora de violaciones a garantías individuales, lo mismo de toda una comunidad (Atenco, Oaxaca) por excesiva codicia de políticos negociantes, que de una mujer periodista por abuso de un “gober precioso” (Puebla) protector de pederastas, o “legalizando” los ilícitos públicos y evidentes de VicenteFox y el Consejo Coordinador Empresarial para intervenir, viciar y manipular groseramente las elecciones federales de 2006.

Todas las expresiones”jurídicas” de la Corte (cobradas a precio de oro) van contra el pueblo, contra el Derecho... y contra la sensatez.

El Ministro Góngora Pimentel −hoy convertido en un verdadero estorbo para los sinvergüenzas togados− sucedió en la Presidencia de la Corte a José Vicente Aguinaco Alemán, primero de la nueva etapa de la Corte que rediseñó Ernesto Zedillo en cuanto entró a la Presidencia de la República, pues el máximo órgano judicial estaba convertido en dorado refugio de altos funcionarios gubernamentales con graves acusaciones; en impulsor y protector de los jueces de consigna —como el que recibió las consignaciones de estudiantes y maestros en el conflicto de 1968 y emitió sentencias “express” para encerrarlos en Lecumberri—; y en agencia de colocaciones de amigos y compadres abogados dispuestos a torcer la ley por una buena gratificación.

Aguinaco Alemán siempre tuvo a cuestas graves señalamientos de conflicto de intereses por el favoritismo hacia el bufete de su hijo, quien litigaba casos de alta influencia económica o política. Las acusaciones contra Aguinaco Alemán aumentaban el fardo de corrupción que la Corte arrastraba desde los inmediatos antecesores de Aguinaco Alemán, en la figura de su Ministro Ernesto Díaz Infante Aranda, acusado de presionar a dos magistrados de circuito para ordenar la libertad de Alejandro Braun −un rico heredero violador y asesino de una niña de seis años en el puerto de Acapulco− a cambio de un jugoso soborno de 500 mil dólares en 1988.

Ante el escándalo, Díaz Infante pidió licencia en la Corte (que se la concedió, sin despedirlo ni amonestarlo o retirarle sus prebendas) y huyó del país hasta que 13 años después fue detenido en San Antonio, Texas, y devuelto a México. donde se le sentenció a prisión (en su casa), lo que no impidió que la Corte aligerara los problemas de su corrupto integrante con una jugosa pensión que disfrutó hasta el fin de sus días. Puntillosa la Corte, respeta estrictamente el derecho de los delincuentes, no le importa el de las víctimas.

Curiosamente, el corrupto Ministro Díaz Infante desde entonces era muy amigo de Mariano Azuela Guitrón, quien se convirtió en Presidente de la SCJN al concluir su encargo Genaro Góngora. Y todo empeoró.

Con Mariano Azuela, Vicente Fox y la pandilla que lo encumbró a base de mentiras y propaganda, tuvieron en la Corte un cómplice invaluable, pues sus decisiones eran “finales, inatacables e irrevocables”. De ese modo, aún contra el Derecho, la Corte resultaba inapelable. Tiene la última palabra, mejor que lingotes de oro para los delincuentes que protege y encubre.

Fue a partir del 2 de enero de 2003, a mitad del sexenio de Vicente Fox, que la Corte encabezada por Azuela inició su peor declive doctrinal hasta el servilismo, protegiendo y legalizando la estulticia del autollamado ”presidente del cambio”, a cambio de altas dosis presupuestales que le permitieron a Azuela asignarse y asignar a los niveles superiores de su aparato judicial, enormes sueldos, prestaciones y canonjías de escándalo, especialmente cuando el entorno general del país era malo y rápidamente se convertía en pésimo.

Mucho dinero a cambio de abyección. La Justicia en venta al mejor postor. Triste, pero cierto. Lo gritan sus hechos... más bien sus fallos y sentencias.

Mariano Azuela maniobró para nombrar recomendados de Diego Fernández de Cevallos como jueces de distrito y magistrados, lo mismo en las diversas salas de la Corte, que del Tribunal Electoral, mediante el Consejo de la Judicatura creado para sustraer a la Corte de la burocracia administrativa que le ocasionaba rezagos en su impartición de justicia, y se prestaba al tráfico de influencias. Pero eso fue lo que aprovecharon Azuela y Fernández de Cevallos para crear su camarilla de secuaces con su misma orientación reaccionaria, para servir a la cleptocracia tecnoteocrática formada por el PAN y el PRI en contubernio.

Azuela Güitrón terminó su periodo envuelto en escándalo por el robo de las elecciones de 2006, al que contribuyó asesorando a Vicente Fox para el desafuero y posterior encarcelamiento de Andrés Manuel López Obrador, entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, y por las "recomendaciones" al Tribunal Electoral a fin de lograr el voto unánime para legalizar la imposición de Felipe Calderón en la Presidencia, como lo exigía Vicente Fox por todo el dinero que les había entregado.

Pero si bien dejó la Presidencia de la Corte, Azuela continuó manejando a la mayoría de ministros que impuso, quienes siguen su misma línea, con Guillermo Iberio Ortiz Mayagoitia al frente de la Corte.

Aunque la Justicia no es de votos, sino de razón simple y llana, la Corte decidió por mayoría, en “democrático” fallo, exculpar a los verdaderos responsables de la represión en Atenco (como antes hizo con el gobernador de Puebla) y dejar toda la culpa en los ciudadanos que defienden sus derechos en todo el país.

No les falta razón a los extranjeros cuando desconfían de la ley en México, si esos son quienes la procuran e imparten.

Serpientes y Escaleras. Salvador García Soto.

Calderón vs. Slim: un pleito de élites


En su ruptura con los gobiernos panistas —con los que, por lo demás, nunca tuvo grandes afinidades—, Carlos Slim Helú marca también un claro reacercamiento con el PRI


El choque entre el gobierno del presidente Calderón y el empresario Carlos Slim dista mucho de ser un simple diferendo de enfoques o visiones sobre la crisis. El enfrentamiento que se hizo público con las declaraciones de Slim sobre el panorama que le espera al país en los siguientes meses es, en realidad, un pleito entre las élites políticas y económicas de la República, un encontronazo con visos de ruptura que necesariamente tendrá repercusiones en el juego electoral y político.
Para decirlo claramente, la confrontación gobierno-Slim representa un realineamiento de fuerzas que, cuando faltan aún más de tres años para que termine el sexenio, apunta ya hacia la sucesión presidencial y a su escala en los comicios intermedios de julio.


Porque en su ruptura con los gobiernos panistas —con los que, por lo demás, nunca tuvo grandes afinidades—, Slim marca un claro reacercamiento con el PRI. No fue gratuito que el empresario haya elegido un foro organizado por el Senado para dar un discurso que, si bien no fue en el tono bélico que destacaron los medios, sí contenía mensajes claros que, viniendo de un empresario cuidadoso en las palabras, no dejaban duda del destinatario.


Tampoco fue el primer discurso crítico del magnate; desde hace unos años, ya en el gobierno de Fox, Slim comenzó a emitir opiniones críticas sobre la forma en que se conducía al país, el enfoque del gasto público o las políticas económicas. Pero ni con sus varios mensajes y cuestionamientos, algunos ya a la administración de Calderón ni con su fallido Acuerdo de Chapultepec, logró el efecto de cisma que tuvieron sus palabras del martes en San Lázaro.


La reacción obligada del gobierno de Calderón al mensaje rupturista de Slim pareció más basada en la víscera y el impulso que en una estrategia bien planeada. Cuando Calderón envió a Javier Lozano como su “fajador” para contestarle al empresario, evidenció la impulsividad que caracteriza a su gobierno, pero también la soledad política en la que está el Presidente desde que perdió a Juan Camilo Mouriño.


Ayer, incluso, el propio Presidente se metió al ring y, con un tono y un énfasis en sus palabras que no dejaba dudas, le lanzó su réplica personal al hombre más rico del país:


“Lo importante no es ver quién genera el pronóstico más grave, o quién es capaz de infundir el mayor temor entre los mexicanos, sino qué es lo que cada quién, desde su trinchera y desde su responsabilidad, desde su capacidad de acción, pueda hacer por México para enfrentarla”.


La ruptura es clara, tan clara como el cobijo y arropamiento que Slim recibió, en la andanda del gobierno, de figuras priístas como Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa. Incluso la izquierda moderada, representada por Los Chuchos, apoyó al magnate, con lo que queda claro que el ingeniero se “blindó” políticamente contra cualquier ofensiva del gobierno que pase del nivel declarativo.


Porque cabría esperar que si decidieron confrontarlo, el gobierno de Calderón aprovechara la coyuntura para ir en contra de las prácticas monopólicas y los presuntos chantajes de Slim que denunció el secretario Javier Lozano. ¿Se atreverá Calderón por ejemplo a terminar de aterrizar el famoso triple play, a forzar la competencia en la telefonía local, a regular las altísimas tarifas de la telefonía celular, a rechazar la intervención del grupo Carso en la televisión, a enfrentar en síntesis al hombre más rico del país, más allá de las guerritas declarativas?


Si no es así, lanzarse contra Slim por sus declaraciones sería un craso error. Como quiera, el episodio de confrontación de las élites que sacudió al país tendrá repercusiones.


En 1990, en Italia, un intento del gobierno italiano por hacer leyes especiales para ponerle un coto al magnate Silvio Berlusconi, que para entonces ya tenía total hegemonía sobre la televisión y los medios italianos, además de todo un emporio empresarial, desató un pleito de élites que derivó en el ascenso al poder, cuatro años después, del empresario que se volvió primer ministro.


La República italiana estaba en crisis por una guerra contra la corrupción (operación “Manos Limpias”) y Berlusconi saltó al ruedo ocupando el vacío que dejaba el descrédito de los partidos tradicionales. Fue primer ministro en tres ocasiones, la última en 2006.


Así terminó aquel pleito de élites en Italia, con un magnate en el poder. ¿Cómo terminará en México?

Detrás de la Noticia. Ricardo Rocha

12 de febrero de 2009


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Atenco y la infamia


Todo empezó en 2001, cuando Montiel y Fox se amafiaron en el negocio del siglo: un nuevo aeropuerto


La represión en Atenco es uno de los más vergonzantes capítulos en la historia reciente de este país. Y tiene razón el ministro Góngora Pimentel: nunca se trató de reabrir una carretera. Fue un acto de venganza.

Todo empezó en 2001, cuando los indefendibles Arturo Montiel, gobernador, y Vicente Fox, presidente, se amafiaron en el negocio del siglo, disfrazado de la obra del sexenio: la construcción de un nuevo aeropuerto que extinguiría la existencia de Atenco, un municipio de honda raigambre prehispánica.

Esa ambición desencadenó una larga lista de abusivas torpezas: los gobiernos quisieron comprar al presidente municipal; contando con 70 pesos de presupuesto por metro cuadrado, ofrecieron sólo siete; desataron una campaña de odio y menosprecio contra los de Atenco por oponerse a desaparecer “en beneficio de la patria”. Por eso dijeron: no vendemos. A ningún precio.


De ahí comenzó una admirable batalla en tres frentes: la movilización social que llegó hasta el Zócalo con los machetes en alto como símbolo del trabajo en el campo; la conformación del Frente de Pueblos Unidos en Defensa de la Tierra —con adhesiones regionales, nacionales e internacionales— y una brillante defensa jurídica del maestro Ignacio Burgoa Orihuela. Hasta que en agosto de 2002 una furiosa presidencia foxista tuvo que anunciar la cancelación del proyecto y la revocación del decreto expropiatorio. Atenco venció a los dos gobiernos. Al PAN y al PRI.


Sólo esa factura pendiente explica la rabia de cuatro años después. Cuando en abril de 2006 un incidente de policías municipales contra vendedores de flores en Texcoco derivaría en una escalada de violencia que culminó en la madrugada del 4 de mayo.

Cuando los 5 mil atenquenses vivieron en carne propia el ataque virulento de 3 mil policías estatales y federales. Los que saquearon sus casas. Los que golpearon sistemática y profesionalmente a todo aquel que encontraban y aun a los que huían. Los que les mataron a dos de sus jóvenes. Los que les detuvieron y torturaron a sus padres e hijos. Los que violaron a sus mujeres de camino a la cárcel.


Esos hechos jamás se investigaron. Hoy día no hay responsables ni materiales ni intelectuales. En cambio, por retener unas horas a una decena de policías, los líderes de Atenco están en la cárcel de más alta seguridad en el país. Junto a asesinos, narcotraficantes y secuestradores. Fueron condenados a 112 años de prisión.


El caso Atenco está en la Suprema Corte de Justicia. Donde no se hará justicia. Y en donde por una de esas absurdas y mexicanísimas lagunas legales no habrá señalamientos de responsables y menos aun de castigos. Aunque no es menospreciable un fallo de indiscutible significación para la moral pública de este país.


Al momento de escribir estas líneas todavía se desconoce la determinación final de la mayoría. Pero Atenco ha desnudado ya el pellejo de los ministros. Brillos y oscuridades. Tamaños y calañas. Los que quieren salvar lo que de honorable le queda a la Corte. Y los que sólo piensan en beber y comer hasta el hartazgo con los poderosos.


Que nadie se confunda. La brutalidad de los policías no fue una ocurrencia del momento. Fueron entrenados y condicionados para actuar con salvajismo cavernario.


Que nadie se confunda. Al ministro —de cuyo nombre no quiero acordarme— que dijo que no servían como francotiradores contra políticos sólo le faltó decir que sí servían como tapaderas de políticos.


Que nadie se confunda. Se trata de no resignarnos al imperio del más fuerte. De no pagar por el delito de ser pobre. Se trata de hacer justicia a secas.

Marcela Gómez Zalce . A puerta cerrada

Y ahoraaaaaaa... Calderón vs. Slim
Jueves, 12 Febrero, 2009
• Margarita y el dêja vú
• Rumbo al colapso rápido

En la venganza, mi estimado, el débil es siempre el más iracundo. Sin duda las baterías del pend…enciero secretario del Trabajo (sucio), Javier Lozano Alarcón, duraron escasas 24 horas para andar histérico en su media tour enseñándole los dientes al agorero del catastrofismo, Carlos Slim. Y como el caricaturesco arsenal azul de ladridos no alcanzó para matizar el madrazo que daba la vuelta al mundo, Felipe Calderón tuvo que salir a reclamar el apoyo de todos (los que me entronizaron haiga sido como haiga sido) a México especialmente de... quienes más hemos recibido de la Nación (¿?).

En un discurso plagado de veladas amenazas y lugares comunes, Felipe (haciendo gala de su mecha corta) declaró que en esta coyuntura crítica lo importante es pensar en cómo apoyar a México y no en cómo generar más temor. Quizá al chaparrito, peloncito de lentes —Espino dixit— no le ha caído el veinte que hace varias lunas su extraordinario equipo económico, la solidez del barco de gran calado y sus temerarios jinetes de la tormenta que se crecen emocionados ante la adversidad, son el punto de partida en la generación de incertidumbre… que conlleva su simpática dosis de temor.

Aunque el único temor que debiera interesarle (if he had some brain activity), por no decir enviarlo a la lámpara sideral, es el que está germinando gracias a su (des)gobierno en las cúpulas. En los distintos círculos de poder. En los poderosos despachos of the real assessment makers. Ahí donde se disipan escenarios, se formulan situaciones y se asoma el más puro pragmatismo político y económico.

Ahí donde los desplantes presidenciales de quien ya está totalmente embriagado… de poder (por no poder) ya colman la paciencia de muchos aunque los tiempos, my friend, para la divertida madriza llegarán después del referéndum de su (des)gobierno, esto es, después de las elecciones de julio próximo. Y después se van a ajustar cuentas.

Desde los poderes fácticos… que se pitorrean de sanciones muy poco sustentadas pasando por la noche de los cuchillos largos panistas, manejada por la muy activa, aunque discreta Margarita Zavala —a quien le dieron un jactancioso spin mediático por su tarde de toros en la Plaza México regalando un frívolo dêja vú de los mejores tiempos de Marta Sahagún ante los reflectores—, a la certidumbre del nulo Estado de Derecho para atraer inversiones, al literal desmadre desencadenado por la incontinencia verbal de tirios y troyanos... el catastrofismo anunciado por la severidad de una crisis económica, amable lector, será juego de matatenas comparado con la crisis de índole política —porque de la seguridad, mejor ni hablar– que no tarda en sustentar el camino rumbo al Estado fallido… ¿y al estallido?

La ingenua duda del catastrofista respetable es la original razón para que ahora sea el mismísimo Felipe, quien se suba al ring para seguir atizando al fuego contra el atractivo vaticinio del empresario Slim. ¿Será tan emocionante el sentimiento de vanidad que impide serenar los ánimos ante la volatilidad del cercano futuro y sus delicadas secuelas…? ¿Valdrán la pena los hormonales manotazos desde Los Pinos que generan aún más ese temor al que se refería ayer Calderón...? ¿Quién(es) será(n) (los) el valiente(s) que levante(n) el descomunal tiradero…?

Porque ya haber invertido cerca de 20 mil millones de dólares de las reservas para sostener nuestra moneda es una, literal, catástrofe. Ya estar entrando en los límites tolerables de inflación es también una catástrofe. Observar las escalofriantes cifras de desempleo, hoy, también son una catástrofe. Y así sumándole que en diversos ámbitos la guerra, aunque no lo parezca, está entrando en fases, digamos, muy delicadas y de evidente descontrol, no hay signos de reconciliación, mesura y prudencia. No hay signos de que hay gobierno.

Y esta desintegración política, social y económica va en una constante vorágine de descomposición… rumbo al colapso rápido enviando las peores señales no sólo domésticas, sino internacionales. Y todo tendrá un altísimo costo no sólo para el (des)gobierno de Felipe Calderón, sino para el país.

Y es donde la sugestiva premisa, my friend, vuelve al epicentro...

Si no puede… renuncie.

gomezalce@aol.com

Si lo hicieron con el "Góber precioso", por qué no con el "hermoso": "Atenco: Corte exonera a Peña Nieto y a Medina Mora"

Diez de los 11 ministros de la Suprema Corte determinaron no responsabilizar al gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, ni al entonces secretario de Seguridad Pública federal, Eduardo Medina Mora, de los abusos ocurridos en San Salvador Atenco en mayo de 2006






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Carlos Avilés
El Universal
Jueves 12 de febrero de 2009
caviles@eluniversal.com.mx

Diez de los 11 ministros de la Suprema Corte determinaron no responsabilizar al gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, ni al entonces secretario de Seguridad Pública federal, Eduardo Medina Mora, de los abusos ocurridos en San Salvador Atenco en mayo de 2006.

De los diez, siete señalaron que las violaciones a las garantías individuales fueron cometidas sólo por algunos policías, así como por algunos de los mandos medios.

El ministro Genaro Góngora fue el único que pidió declarar responsables a los funcionarios, por omisión.

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