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jueves, 4 de julio de 2019

Policía Federal: planificar la extinción

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esde la madrugada de ayer, centenares de elementos de la Policía Federal (PF) iniciaron un movimiento de protesta en contra de lo que consideran violaciones a sus derechos laborales por la extinción de esa corporación y las condiciones para que sus miembros se integren a la naciente Guardia Nacional. Las acciones de los uniformados incluyeron un paro de labores en todas las sedes de la corporación en la Ciudad de México, el cierre de vialidades como el Periférico capitalino o la autopista México-Pachuca y la presentación de demandas de amparo ante juzgados federales.
La primera consideración ante las muestras de descontento es la necesidad de separar lo que pudieran ser preocupaciones legítimas de los uniformados por la preservación de sus derechos laborales –como los referentes a ingresos y antigüedad– de los afanes por conservar privilegios como bonos y otras prebendas y de exigencias a todas luces improcedentes, como la de ser incorporados al nuevo organismo de seguridad pública aunque no cumplan con el mínimo requisito de encontrarse en forma física para ello.
Debe considerarse, además, que las protestas se efectuaron pese a las garantías brindadas tanto por el presidente Andrés Manuel López Obrador como por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, así como después de que este último ofreció un diálogo directo con los uniformados. En este contexto, las medidas tomadas por éstos parecen confirmar lo mencionado por el mandatario durante su conferencia de prensa matutina de ayer, en el sentido de que muchas resistencias al cambio se originan en la descomposición y las malas prácticas que han florecido en los organismos de seguridad pública durante los años recientes.
Por otra parte, la desaparición de la PF plantea un problema de fondo que por su potencial gravedad no puede ser soslayado: el de las dinámicas perniciosas que pueden desatarse cuando se extingue una corporación de este tipo. Baste con recordar dos de los casos más emblemáticos por los niveles insólitos de corrupción alcanzados por sus integrantes: el de la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD) del entonces Departamento del Distrito Federal, desaparecida en 1982, y el de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), transformada primero en Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional en 1985, para en 1989 dar paso al ahora extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). En efecto, los procesos de desaparición de ambas corporaciones, pensados como esfuerzos de saneamiento, moralización y depuración de las policías, se tradujeron a la postre en un mayor debilitamiento del estado de derecho, pues el despido pobremente planificado de cientos de agentes capacitados para el manejo de armas, conocedores de la logística tanto de la criminalidad como de las instituciones de seguridad y en muchos casos entrenados en técnicas de tortura, acabó por reforzar los cuadros de la delincuencia organizada.
En atención a estos antecedentes, y más allá de lo que ocurra con la disconformidad de un sector de la PF, es imperativo planificar de manera meticulosa la extinción de dicho cuerpo, pues sólo así podrá evitarse el doble mal que supondría trasladar prácticas indeseables a la recién creada Guardia Nacional y engrosar las filas de las organizaciones delictivas.

domingo, 17 de agosto de 2014

Policías siembran terror en Coahuila

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Entre delincuentes y policías de distintas corporaciones desataron el terror durante las últimas horas en Saltillo y Ramos Arizpe, donde fueron reportados asaltos a mano armada que involucraron a una agente de la PGJE, robos a cajeros automáticos de CFE y Telmex, y el ataque de oficiales ramosarizpenses en contra de una familia a la cual sacaron a la fuerza de su casa usando diversos proyectiles y bombas de humo.
En el primer caso, tras una espectacular persecución policial que culminó en el bulevar Felipe J. Mery, se logró asegurar a la líder de una banda de asaltantes, quien resultó ser elemento activo de la Policía Investigadora del Estado.
Olga Lidia Limón Hernández, de 24 años, quien se encontraba comisionada a la agrupación antinarcóticos de la PGJE, fue detenida durante la madrugada junto con su hermano Martín, de 22 años, por el delito de robo con violencia.
Ellos participaron en al menos tres asaltos a mano armada contra automovilistas en la colonia Praderas, colonia La Morita, y en Valdés Sánchez y bulevar Centenario de Torreón, de donde huyeron a bordo de un Ford Fiesta color negro.
Luego de los atracos el Grupo de Armas Tácticas Especiales los ubicó al sur por Luis Echeverría, y al marcarles el alto la conductora siguió su marcha, y fueron detenidos en hasta el bulevar Felipe J. Mery y Urdiñola.
La mujer portaba el uniforme operativo con su respectivo gafate de la PGJE. Tras realizar una inspección corporal y al vehículo, las autoridades localizaron 6 teléfonos celulares, 1 navaja, 2 bolsas tipo cangureras, 1 piernera, 1 cartera, 2 tarjetas de débito, 1 perfume y 4 mil pesos en efectivo.
A través de un comunicado, la PGJE informó que cesó la mañana de ayer a Limón Hernández.
Otros escándalo
Policías de Ramos Arizpe se vieron involucrados en otro presunto abuso de autoridad, cuando por medio de la fuerza intentaron allanar un domicilio de la colonia Año de Juárez para detener a dos hermanos.
Según la declaración de uno de los detenidos, Ángel Corpus Cisneros, de 17 años, el abuso se registró luego de que los municipales presuntamente no lograron extorsionarlos con 500 pesos dentro de su expendio de cerveza, donde aseguran contar con sus permisos en orden; los municipales de Ramos Arizpe actuaron como delincuentes para someterlos tras haber arrojado bombas de humo y objetos contundentes al domicilio.
Se captó a un policía que arrojó parte de una lámina, piedras y tablones para abrir la reja, situación que alarmó a vecinos y decenas de automovilistas, quienes se mostraron sorprendidos por la manera de actuar de los oficiales.
El sentido de sur a norte de avenida Plan de Guadalupe estuvo repleta de tráfico vehicular por espacio de una hora a consecuencia de este acto; incluso una tía de los hermanos fue sometida como si se tratara de una peligrosa delincuente, cuando trató de dialogar con los agentes para entregarles a sus sobrinos.
Para controlar la situación se requirió de la presencia de la Policía Investigadora con destacamento en Ramos Arizpe, y la del director de la Policía de Ramos, Amán Áviles.
Por si esto fuera poco, el hampa aprovechó la escasa vigilancia nocturna en Saltillo para atracar seis cajeros automáticos, de las empresas Telmex y CFE, donde entre seis o más personas utilizaron mazos y sopletes para dañar los aparatos ubicados en calle Hidalgo y Callejón de Castelar, frente al Palacio de Gobierno; Sierra Mojada y periférico Luis Echeverría, así como Emilio Carranza y Calzada Madero.
Cambio de bando
- Olga Lidia Limón Hernández, agente de la Policía Investigadora del grupo antinarcóticos, junto con su hermano Martín cometió al menos tres asaltos a mano armada durante la madrugada de ayer.
- Al intentar escapar en un auto Ford Fiesta fueron detenidos por el GATE en el bulevar Felipe J. Mery.
- La PGJE informó ayer a través de un comunicado que la policía fue cesada y se abrió un proceso penal en su contra.

sábado, 14 de julio de 2012

Policía de Veracruz golpea a mujer indígena y a su hija. ¡Cerdos!

Renegado Legítimo
Aún no regresa el PRI a Los Pinos, y ya se sienten por todo el país los vientos de represión y violencia que caracterizarán la "revancha" del tricolor contra el pueblo de México, que mayoritariamente le dio la espalda en las urnas (2 de cada 3 votantes no quieren a Peña Nieto en la presidencia) y al que los priístas quieren censurar, someter, aplacar.

En esta ocasión fue en Orizaba, en el Veracruz "seguro" que presume el góber Javier Duarte, el mismo que encarcela tuiteros y se retrata con PróZperoZ EmpreZarioZ, donde los orangutantes que integran las "fuerzas del orden" (jejé) y que velan por nuestra seguridad (jijí) hicieron de las suyas, golpeando a una mujer indígena que no quiso mocharse con 500 pesos, que estos sujetos, actuando como simios drogados, le pedían para dejarla vender su mercancía en paz.


Al no tener la mochada que estos barbajanes querían sacarle, la señora fue brutalmente jaloneada, cacheteada, y subida a la fuerza a una patrulla, ante los gritos desesperados de su pequeña hija, a quienes estos cerdos con uniforme también jalonearon del cabello, para que se enseñe a repetar.

A la señora la llevaron a la delegación mientras la niña era dejada SOLA en la plaza, porque los policías dijeron que eso "les valía"; una vez ante la "autoridá", la señora y su marido fueron multados con $885 pesos CADA UNO (Total: $1,770, suficiente para unas caguamas para esa cuadrilla de rufianes tripones) y sólo así pudieron recobrar su libertad.

Aquí el video con el testimonio de la señora; a partir del minuto 3:35 está la evidencia gráfica del momento en que la están jaloneando. Observen la impotencia de los espectadores, que intentan defender a la mujer e increpan a la "honorable policía" de Orizaba, pero sin poder impedir que se la lleven (por cierto, los polis bien valientitos, tapando la cámara para no ser grabados; ¿a qué le tienen miedo, CERDOS?).

Green Go