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sábado, 8 de septiembre de 2018

¿Mitómano o delirante?

Peña retrató un México idílico, inexistente. Foto: Cuartoscuro.

Washington, D.C.— La negación de Enrique Peña Nieta llega al extremo de afirmar, como lo hizo en videos y en su cuenta de Twitter con motivo del Sexto Informe, que la invitación que Luis Videgaray le hizo en agosto de 2016 a Donald Trump permitió que México pudiera entenderse con el ahora presidente de Estados Unidos. “¿La visita de Trump a México? Un encuentro apresurado que a la postre dejó algo positivo: dejó abierta la puerta para tener un diálogo abierto con el Gobierno de Estados Unidos. Ahí están hoy los resultados. Se trata de que con el #TLCAN ganemos todos”, lanzó en Twitter el 28 de agosto.
El individuo que la invitación de Videgaray ayudó a ganar la elección de 2016, es un hombre que no está capacitado intelectual y emocionalmente para ser presidente. Un adelanto de “Fear”, el explosivo libro de Bob Woodward que saldrá a la venta el 11 de septiembre para coincidir con el aniversario de los ataques terroristas, revela que el secretario de la Defensa, aterrado por la ignorancia de Trump, dijo que actuaba y tenía la comprensión de un alumno de primaria. Su actual chief of staff señaló que estaba “trastornado de la cabeza” y que era un “idiota”. El antecesor de éste, bautizó la alcoba presidencial—donde Trump cambia de canal televisivo obsesivamente—la “guarida del diablo”, y las madrugadas y domingos por la noche, cuando tuitea profusamente, la “hora de las apariciones”. Según el libro, Trump sintió como “patada en el estomago” cuando el  presidente de Egipto dudó su permanencia en la presidencia. El texto del reportero que llevó a la renuncia de Richard Nixon concluye que si Trump no ha hecho volar al mundo, es porque otros se lo han impedido (The Washington Post,04/09/2018). Tras calificarlo de “obra ficción”, Trump lanzó una cacería de brujas para dar con las fuentes del periodista.
El Trump de Woodward es el individuo con quien México logró un acuerdo comercial del que Peña se vanagloria. Es el personaje  con quien Manuel López Obrador se empeña en tener una relación cordial que raya en el apaciguamiento chamberliano. En su último informe de gobierno, Peña se congratuló por el “entendimiento” comercial bilateral alcanzado con Trump en el que, según aseveró, México cumplió sus objetivos sobre libre comercio, cuotas y solución de controversias. ¿Qué tan benéficos pueden ser esos objetivos cuando Trump no se cansa de presentar el acuerdo con México como trofeo de una gran victoria?
Bajo la mirada complaciente de los billonarios de Forbes que lo arroparon durante el sexenio, Peña retrató un México idílico, inexistente. Ante aplaudidores demagogos que, como dice Pérez Reverte, son aún más peligrosos y despreciables que los fundamentalistas pues al menos éstos tienen fe, presumió el éxito de su sexenio que, afirmó, redujo la pobreza y elevó la estatura mundial del país en materia energética, turística y agrícola.
Para Peña no hubo curva de aprendizaje. Se va como llegó. Gris.   Inepto. Deshonesto. Altivo. Vengativo. Enarbolando la “verdad histórica” en torno a los 43 normalistas de Ayotzinapa. Subestimando el peor crimen que cuestionó su moralidad. Removiendo heridas. Negando conflicto de interés en la compra de la llamada “casa blanca” de Angélica Rivera. Minimizando el mayor escándalo de corrupción que hundió su presidencia. Burlándose de la opinión pública.
A lo largo del sexenio, tergiversó la verdad o, en el mejor de los casos, dijo verdades a medias. Encubrió y amañó hechos. Espió a la prensa no chayotera, a periodistas independientes, a académicos críticos, y a organismos internacionales y no gubernamentales. Maniobró para depurar a la radio de voces incómodas e ignoró la escalada de homicidios de periodistas. Acusó a la sociedad civil de hacer bullying. Protegió cómplices. Perdonó a presuntos criminales. Hizo de la impunidad la regla.
¿A quién cree que engaña? Ciertamente no al electorado que rechazó la corrupción que su secta de creyentes elevó a culto. Tampoco a la sociedad que denunció su narrativa a modo sobre  Ayotzinapa y la “casa blanca”. Sus intereses políticos y su afán por mantener en el poder a la secta de Atlacomulco lo llevaron a crear un mundo ficticio. Peña vive en una burbuja divorciada de la verdad que le permite creer las mentiras que defiende. Difícil saber si Peña es mitómano o delirante. Como Trump, es incapaz de reconocer verdades. Hacerlo, por más crudas que éstas sean, significa afrontarlas. Actuar en consecuencia. Sin cálculos electorales ni mezquindades personales de por medio.
Abraham Lincoln decía que se “puede engañar a todo el mundo algún tiempo… se puede engañar a algunos todo el tiempo… pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Peña no pudo engañar a todos los mexicanos todo el tiempo. Se va, pero sus mentiras y crímenes se quedan. Corresponde a la sociedad exigir llevarlo a cuentas.

Twitter: @DoliaEstevez

lunes, 3 de septiembre de 2018

¡ Claro que sí hay quien le aplaude a Peña !

Hinojosa el de la “casa blanca”, Baillères, Azcárraga, Slim: los empresarios del sexenio en el Informe

Redacción / Sin Embargo


Figuras como Emilio Azcárraga Jean, Germán Larrea, Juan Armando Hinojosa o Carlos Slim, fueron algunos de los que se encontraban en las primeras filas del último informe presidencial de Enrique Peña Nieto.


Ciudad de México, 3 de septiembre, (SinEmbargo).- El último informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto contó con la asistencia de algunos de los empresarios más beneficiados durante el actual sexenio presidencial. Figuras como Emilio Azcárraga Jean, Germán Larrea, Juan Armando Hinojosa o Carlos Slim, fueron algunos de los que se encontraban en las primeras filas.
Al evento no faltó la familia presidencial, sus integrantes se mostraron conmovidos, al punto del llanto, ante la despedida de Peña Nieto del poder presidencial.
Una de las presencias más polémicas fue la de Juan Armando Hinojosa Cantú, quien fue captado por el periodista Sebastián Barragán.
Llorando la muerte de sus privilegios

A través de su cuenta de Twitter, el también periodista Juan Omar Fierro compartió la imagen del polémico empresario que fue señalado por vender una casa a Angélica Rivera, esposa de Peña Nieto, y que desató el escándalo de la Casa Blanca en noviembre de 2014.

El cinismo en la despedida de @EPN: el empresario constructor de la Casa Blanca y contratista de Peña Nieto, Juan Armando Hinojosa Cantú, es uno de los invitados especiales en el acto que llaman &o Informe de Gobierno. Reporte de @Sebvnhp

 JUAN ARMANDO HINOJOSA

El nombre de Juan Carlos Hinojosa Cantú saltó a la palestra nacional en noviembre de 2014 cuando una investigación periodística reveló que había vendido una casa de 7 millones de dólares a Angélica Rivera, esposa del Presidente Enrique Peña Nieto.
Investigaciones posteriores arrojaron que Hinojosa era dueño de una empresa ampliamente favorecida por el Gobierno de Peña Nieto. De 2013 a 2015, Grupo Higa obtuvo, según una investigación de este diario digital, más de 1.6 mil millones de pesos.
Si de su estilo en la gestión de negocios, se sabe muy poco; de su vida mucho menos.
Francisco Cruz, autor del libro Los Golden Boys –en el que reseña cómo desde el Estado de México se fue moldeando a los principales funcionarios del gobierno federal–, asegura que el empresario empezó a cobrar nombre y fortuna durante el tiempo en el que Arturo Montiel Rojas gobernó el Estado de México (1999-2005).
Según relató Cruz a SinEmbargo en 2014, es durante la administración de Alfredo del Mazo González (1981-1986) cuando David López Gutiérrez, otrora coordinador de comunicación social de Peña Nieto, lo presenta con la cúpula priista mexiquense.
Hay muy poco que ayude a describir el salto que dio de la serigrafía a la construcción. Lo cierto es que para 1999, cuando Arturo Montiel Rojas arribó al Gobierno del estado, él era dueño de Empresas Constructoras Teya, Mezcla Asfáltica de Alta Calidad, así como de Señales y Mantenimiento. Hinojosa Cantú ya abarcaba todas las áreas de la edificación.
Tiempo después, fue el único empresario que acudió a la casa de campaña del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a celebrar la vuelta de ese partido al poder presidencial. Fue él quien le prestó a Enrique Peña Nieto, los aviones para realizar campaña electoral, tanto en la contienda por el Gobierno del Estado de México como por la Primera Magistratura.
De lo poco que se sabe es que desde el año 2000 ya hacía donativos al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Edomex, como lo muestran informes del instituto político.
En 2012, cuando Enrique Peña Nieto cumplió 46 años, sus invitados fueron los de su “círculo íntimo”, según dijo él mismo. Ahí estuvo el empresario. Peña Nieto ya era candidato electo y los citó para comer en la Hacienda Cantalagua, en el Estado de México. El cariz privado de la reunión se habría mantenido si no hubiera sido por la tragedia. Al salir del encuentro, el helicóptero Augusta 109 matrícula XA-UQH se precipitó en los límites de Jiquipilco y Villa del Carbón. Viajaba ahí Juan Armando Hinojosa García, hijo de Hinojosa Cantú. La aeronave era de la empresa Eolo Plus, del Grupo Higa.
Ahí se conoció parte de la relación entre Juan Armando Hinojosa Cantú y Enrique Peña Nieto.
Al dueño de Higa se le atribuyen también relaciones cercanas con el ex Alcalde priista de Tijuana Jorge Hank Rhon; es público que juega golf en el Bosque Real Country Club o en el Club de Golf San Carlos con Peña Nieto, también con Pedro Chuayffet Chemor -hermano del ex Secretario de Educación, Emilio Chuayffet-, con David López, Isidro Muñoz Rivera-ex funcionario del gobierno de Eruviel Ávila- y con Juan José Guerra Abud –actual Embajador de México en Italia-, entre otros personajes de la política local.
El empresario también habría logrado entablar una relación muy cercana con el actual Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, cuando formaba parte del equipo de la consultora Protego, que se encargó de renegociar la deuda del Edomex durante la administración de Montiel Rojas.
BAILLÈRES
Baillères controla Industrias Peñoles, un productor de metal que opera en Chile, México y Perú, y es propietario de Grupo Palacio de Hierro y de Grupo Nacional Provincial (GNP Seguros). Además ayuda a financiar al Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), su alma máter fundada por su padre y del que egresaron algunos funcionarios públicos del gobierno federal.
A pesar de que el sector de la extracción ha estado a la baja, en la lista de Bloomberg se encuentra en el puesto 126 al poseer 11 mil 600 millones de dólares, un 7.5 por ciento más que el año pasado.
El hombre de 86 años, fanático de la tauromaquia, recibió en 2015 la Medalla Belisario Domínguez, máximo galardón del Senado otorgado a personajes considerados un modelo para la Nación. Ese año, la organización PODER reveló que Grupo Bal aumentó diez veces su valor en cinco décadas, gracias a los beneficios que el empresario recibió del Gobierno federal.
En mayo de 2015 una mina de Penmont, explotada por empresas de Baillères, derramó cianuro en Caborca, Sonora y diez años antes la minera Sabinas de Industrias Peñoles derramó sustancias con metales pesados y químicos al arroyo El Canutillo en el municipio de Sombrerete, Zacatecas y en Ascención, Chihuahua, campesinos y ejidatarios acusaron a la Minera Bismark -subsidiaria de Peñoles- de sobreexplotar los mantos freáticos y contaminar los pozos que abastecen a las comunidades aledañas.
Recientemente, su nombre volvió a la esfera pública tras la muerte de Sinead McNamara, una modelo australiana de 20 años de edad, durante un viaje a bordo del yate Mayan Queen IV, mientras se encontraba en la isla de Kelofonia, en Grecia. El yate es propiedad del magnate mexicano Alberto Baillères, quien de acuerdo con medios australianos, se encontraba en el barco hasta el pasado martes.

LARREA

Germán Larrea ha apostado por la minería con Grupo México –herencia de su padre a él y a su esposa Sara Lara (11 mil 800 millones de dólares)– así como una línea ferrocarrilera, Cinemex y la construcción. Posee 4 mil 650 millones de dólares.
El padre de Germán, Jorge Larrea Ortega, adquirió parte de las propiedades de American Smelting and Refining Company y la mina de cobre La Caridad, ubicada en Nacozari, Sonora. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari la compañía minera se convirtió en Grupo México.
Su compañía de minería, transporte e infraestructura ha recibido 333 concesiones de la Secretarías de Economía (SE), de Comunicaciones y Transportes (SCT), y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari hasta el de Enrique Peña Nieto con vigencia incluso hasta 2063, de acuerdo con una revisión al Portal de Transparencia del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI).
La minera Grupo México también es responsable del derrame de 40 millones de metros cúbicos de sulfato de cobre y metales pesados en los ríos Sonora y Bacanuchi en 2014. Y tras se comprometió con el nuevo Presidente a “redoblar esfuerzos e inversiones con un alto sentido de responsabilidad social que generen importantes empleos calificado”
Larrea en el último informe de Peña Nieto. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo.

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