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viernes, 2 de noviembre de 2018

López Obrador y los poderes fácticos

En esta hora en la que el encono y la confrontación se apoderan de los medios, las redes y las calles; cuando parece haberse diluido, por la cancelación de las obras del NAICM en Texcoco, la posibilidad de una transición tersa; a solo un mes de la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, conviene tomar conciencia de la necesidad urgente de poner a México por encima de los intereses particulares y luchar unidos contra los grandes males que nos aquejan. El país -ya lo he dicho en este espacio- se nos deshace entre las manos, enfrentamos una crisis humanitaria por la espiral de violencia incontenible, y vivimos lo que puede definirse como una verdadera catástrofe ética. El 1 de julio pasado las y los mexicanos, urgidos de poner fin a esto, no nos pronunciamos sólo por un cambio de Presidente. Salimos a votar con un propósito: cambiar de régimen, y con nuestros votos dimos órdenes precisas a López Obrador: cumple con esa tarea, haz lo que prometiste, cueste lo que cueste.
Uno de estos grandes males que aquejan a la nación –quizás el mayor de ellos- es la corrupción, que se ha agudizado en los últimos 30 años debido fundamentalmente a lo que fue primero un amasiato perverso entre los poderes fácticos y la Presidencia de la República y después una franca subordinación del poder político al poder económico. Nada más dañino para un país que el hecho de que el gobierno se conciba sólo como una oportunidad de hacer negocios, el erario como una bolsa abierta destinada a repartirse entre unos pocos y la obra pública como el botín que toca repartirse sexenalmente.
De Vicente Fox a nuestros días, la Presidencia de la República vino a convertirse en una especie de vicepresidencia ejecutiva a cargo de la nación que reportaba y servía a los grandes capitales. Hubo en la práctica una pérdida de soberanía del poder político y un deterioro profundo de la institución presidencial. El Presidente pasó de Tlatoani todo poderoso a simple gerente. Vicente Fox abdicó en los hechos frente a la televisión. Si durante los gobiernos priístas que le antecedieron, los inquilinos de Los Pinos mandaban facturas a la única cadena de TV, con el guanajuatense se produjo una aún más perniciosa inversión de papeles: de las televisoras comenzaron a llegar las facturas a Los Pinos. Dejaron los concesionarios de TV de ser soldados del PRI y comenzaron a mandar sobre el Presidente y a mandar en el país.
Pero no bastó a Fox -que se moría por unos minutos en pantalla y que vivía obsesionado con la idea de la “pareja presidencial”, un invento televisivo, por cierto- sólo con arrodillarse frente a la TV. Necesitaba imponer a Felipe Calderón y cerrar a cualquier costo el paso a López Obrador a quien, luego de su intento de golpe de Estado constitucional mediante el desafuero, sólo había logrado convertir en el candidato con más posibilidad de ganar la elección presidencial del 2006. Pactaron pues, Fox y Calderón, con empresarios muy poderosos y éstos descubrieron, al desatar la guerra sucia y convertirse en caja de resonancia de la campaña “un peligro para México”, que podían hacer algo más que cobrarle los servicios de imagen al Presidente: podían ayudar a imponer a uno, podían ayudarlo a robarse la Presidencia de la República y luego obligarle a pagar sus servicios.
Parte de ese pago llegó, con intereses, en el 2012. Ya no se trataba únicamente de ayudar al mandatario saliente a imponer un sucesor a modo. Se trataba de inventar a un Presidente, de elaborar un producto mediático que más que convencer a votantes sedujera al público. Si esto no bastaba podían comprarse votos. Y como lo que buscaban era una figura de pantalla y no a un estadista, no repararon más que en la facha del escogido y no en sus malas mañas, en su banalidad, en su historial de oscuras relaciones con pocos y muy poderosos grupos económicos que habían actuado, durante todo el sexenio, como parte de la corte del gobernador Peña Nieto y se prepararon para ser sus contratistas de cabecera una vez que llegara a la Presidencia.
Estos últimos 18 años, la corrupción ha crecido exponencialmente y ha generado una espiral de violencia que nos ha hecho perder, entre muertos, desaparecidos y desplazados, prácticamente a una generación completa. Aunque corrupción y violencia se ceban fundamentalmente en los desposeídos, no dejan de afectar también y muy profundamente a los empresarios honestos y patriotas que buscan generar riqueza de manera legítima y no han pretendido nunca mandar al Presidente. Muchos de ellos votaron también por López Obrador y otros aunque no lo hicieron no movieron un dedo para tratar de imponer por las malas a su candidato e intervenir, como lo hicieron otros, en el curso de unas elecciones que, como marca la Constitución, han de ser libres y auténticas.
Decenas de veces, mientras seguía a López Obrador con la cámara al hombro, le escuché contar a la multitud cómo un viejo campesino oaxaqueño se le había acercado en el Valle de San Quintín, a donde había emigrado, para pedirle que, así como Benito Juárez había logrado la separación entre la iglesia y el Estado, así a él, por el bien de la nación, le tocaba separar al poder económico del poder político. En muchas plazas, foros y entrevistas, en reuniones con las agrupaciones patronales, dijo López Obrador que esta separación sería uno de sus objetivos y que de llegar al poder serviría, obedecería, única y exclusivamente, al pueblo de México.
En el curso de la campaña y en estos meses de larga y peligrosa transición, López Obrador ha mostrado su decisión indeclinable de lograr esa separación. No hizo descansar nunca su estrategia propagandística en la exposición televisiva, no estableció por tanto la relación de dependencia de Fox, Calderón o Peña Nieto con los grandes concesionarios. Más que valerse de las cadenas de radio y TV, se valió de las redes. Sus videos en Facebook fueron en campaña y son ahora su principal instrumento de comunicación. Anunció ya una reducción sustantiva del presupuesto publicitario gubernamental, lo que lo expone al encono de los medios que consideran parte sustancial de sus ingresos el dinero público. Ha tomado ahora una decisión que lo enfrenta con algunos de los capitales más poderosos del país y ante la cual organismos empresariales, columnistas y medios se han pronunciado juzgándolo con extrema dureza, lanzado predicciones apocalípticas y reeditando los argumentos más virulentos de la guerra sucia electoral.
Cambiar de régimen no es un proceso exento de confrontaciones y peligros. Más todavía cuando el régimen, al que las y los mexicanos condenamos a desaparecer, se resiste a morir. Vendrán decisiones aun más polémicas que la del aeropuerto. Tendremos que encontrar la manera, como la han encontrado otras democracias, de enfrentar esos momentos con más serenidad, respetando las reglas del juego democrático y sin caer en las viejas costumbres golpistas de la derecha latinoamericana. En una democracia el pueblo manda y el Presidente obedece. Si éste se equivoca, el pueblo se lo cobra en las urnas. A eso se expone, de manera consciente, López Obrador, y tanto que habrá de someterse a un proceso de revocación de mandato justo a la mitad de su sexenio. Debemos recordar que las banderas ideológicas se destiñen con la sangre y no intentar que a la violencia criminal incontenible se sume ahora la violencia política. Debemos preservar la paz, pensar en México, respetar los principios democráticos, aceptar que ya no mandan unos pocos sobre el Presidente, que somos muchos los que le ordenamos que cumpla su tarea.
TW: @epigmenioibarra

lunes, 28 de julio de 2014

El poder mediático controla a receptores y gobierno


Medios electrónicos ya son parte del corazón del Estado
 Durante décadas, el Estado invirtió enormes recursos para hacer que la población adquiriera buenos hábitos alimenticios. La publicidad en las pantallas ha logrado que México sea el país con mayor consumo de Coca-cola y el tercero donde más cirugías plásticas se practican
Arturo Cano
 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de julio de 2014, p. 8
El Estado mexicano invirtió enormes recursos, durante décadas, para inducir a la población a tener hábitos alimenticios saludables. Con ese dato, el doctor en sociología Javier Esteinou Madrid define el poder actual de los medios masivos: ‘‘En una década, el trabajo publicitario de la televisión modificó ese capital cultural y nos convirtió en el país con más obesos en el mundo, la nación con mayor consumo de Coca-cola. Y no sólo eso, ha cambiado los valores de la identidad nacional, lo cual es gravísimo. México es el tercer país de todo el planeta donde más cirugías plásticas se practican’’.
No se habla en esta entrevista sólo de refrescos y liposucciones. El académico, experto en medios de comunicación en México, pone el anterior ejemplo para subrayar que la enorme fuerza de las televisoras y la radio ha hecho del ‘‘poder mediático’’ un nuevo poder del Estado cuya creciente omnipresencia ha dado lugar a lo que llama ‘‘cuarta república mediática’’.
La reciente reforma de telecomunicaciones propició que muchos sectores sociales voltearan a ver a las televisoras y llamaran la atención sobre un poder que rebasa al del gobierno y los partidos. Para Esteinou Madrid, estamos fuera de foco: ‘‘La televisión es poderosa todo el año, porque todo el año construye valores, convoca a la población y la dirige hacia un lado o hacia el otro’’.
Constructores de la conciencia nacional
Doctor en sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autor de buena cantidad de libros que desmenuzan las entrañas del ‘‘poder mediático’’, Esteinou sostiene que los grandes medios –Televisa es actor central, pero no el único, insiste– son los nuevos constructores de la conciencia nacional y su influencia fija políticas públicas, determina comportamientos sociales.
Los medios han alcanzado tal fuerza, sostiene, que ya ni siquiera podemos hablar de poderes fácticos ni de telecracia, porque tales conceptos se quedan cortos. Los medios forman parte ya, dice, del ‘‘corazón del Estado’’.
Luego de hacer un repaso de todos los preparativos que el Instituto Nacional Electoral realiza con miras a las elecciones de 2015, el académico afirma que el aparato formal (el INE) poco podrá hacer frente al ‘‘aparato mental (que) va a seguir dominado por las televisoras, que van a posicionar’’ a los candidatos que ganarán el próximo año y en 2018. El único ingrediente nuevo, asegura, podría ser que dentro de cuatro años haya dos nuevas cadenas de televisión que podrían apoyar a un candidato distinto al de Televisa.
Enseguida, extractos de la entrevista:
–¿Cuándo y cómo dejamos que Televisa nos engordara?
–De los 80 en adelante, especialmente después de la firma del Tratado de Libre Comercio, las televisoras comienzan a fortalecerse y crecer más, porque el Estado se debilita y a esa fase de transición, donde no vuelven a surgir partidos fuertes, ni una capitanía sólida, se suma la caída del PRI en el año 2000 y quedan muchos huecos que ya no puede ocupar la clase política y en el campo del poder no hay espacios libres.
‘‘Las funciones que dejó de ejercer el Estado las empezaron a ocupar los medios. Entonces se rompe el equilibrio. Las televisoras eran soldados del presidente y comienzan a adquirir tal poder que van gobernando el país y los funcionarios, el presidente, los gobernadores y los poderes republicanos se convierten en los soldados de las televisoras.
‘‘De los 80 en adelante se convierten en poderes fácticos. Antes, el Estado sí los podía controlar. Después ya no; se convierten en poderes fácticos salvajes, porque el Estado y los poderes constitucionales ya no los pueden acotar.
‘‘Mi tesis es que ahora ya no son tampoco poderes fácticos salvajes, porque hoy los medios ya forman parte del corazón del Estado. Es decir, la televisión ya es parte del Estado.’’
–¿Diría que estamos ya frente a la consolidación de la versión vernácula del ‘‘ultraliberalismo’’, como lo entiende Tódorov?
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Las funciones que dejó de ejercer el Estado las empezaron a ocupar los medios de comunicación, expresó el sociólogoFoto Carlos Ramos Mamahua
–Sí, pero es más que eso porque, por lo menos en el caso de México, la televisión ha conquistado tal capacidad de poder que no nada más se expresa en el terreno económico y político, sino que hoy la televisión reproduce gran cantidad de funciones que le corresponden al Estado; por ejemplo, tiene la capacidad de construir la memoria social, de ejercer la violencia simbólica de forma monopólica. El Estado sigue conservando el ejercicio de la violencia física (Ejército, policía, sectores paramilitares), pero el monopolio de la violencia simbólica lo tienen los medios, que tienen mayor capacidad de convocatoria que todo el Estado.
–Los datos indican que 76 por ciento de la gente se entera de política por la televisión; tal es su capacidad de convocatoria.
–Sí, pero es más que lo político. Llama la atención que frente a hechos como el que acaba de suceder, con la aprobación de la reforma de telecomunicaciones, volteamos a ver y decimos que la televisión es muy poderosa y ha rebasado a los partidos. No, la televisión es poderosa todo el año, porque todo el año construye valores, convoca a la población y la dirige hacia un lado o hacia el otro. Por ejemplo, al circuito del consumo, donde ha llegado a tener tal espacio de fuerza que ha cambiado fechas fundamentales de la memoria histórica de lo que es el Estado nación, como es el aniversario de la revolución mexicana, que ha convertido en El Buen Fin.
–La presencia del poder mediático trasciende entonces el entretenimiento y el espectáculo.
–La televisión ya tiene capacidad de generar políticas públicas, como lo vimos con la Iniciativa México.
–Capitalismo salvaje igual a comunicación salvaje.
–Ya no estamos en la telecracia. Es un concepto que ya quedó corto para explicarnos en qué vamos. Tampoco nos sirve el concepto de poderes fácticos salvajes. Estamos frente a una nueva república (ya no la primera surgida de la Independencia, ni la segunda que nació de la Reforma, ni la tercera surgida de la Revolución).
–Lo que llamas la cuarta república mediática.
–Sí, la cuarta república mediática. El poder hoy está constituido por los tres poderes formales –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– más el poder mediático, pero no el poder mediático por fuera, sino en el interior de la propia estructura del Estado. El gran problema que tenemos es que venimos arrastrando una vieja concepción del Estado, que nos sigue atrapando la noción jurídica que han elaborado los abogados.
–Muchos sostienen que el grupo actualmente en el poder tiene como divisa la restauración autoritaria. ¿De qué manera estaría dispuesto a compartir el poder con los jefes de la ‘‘cuarta república mediática?’’
–El ensamble es eminentemente pragmático. El PRI sabe que sin el apoyo de la legitimación que puede construir Televisa, no puede gobernar. Le sería muy difícil poder construir una nueva legitimidad si no tuviera esa propaganda y ese constante manejo a su favor. Por eso es que tiene que estar en alianza, porque de lo contrario le pasaría lo que le sucedió a Felipe Calderón. Presentar un país de descuartizados desestabiliza a cualquier gobierno.
–Este es un gobierno, sin embargo, de recentralización y concentración del poder. ¿No podría enfrentar al poder mediático? –se le pregunta.
–No, porque el poder mediático es distinto, es el control de las conciencias. Y el Estado mexicano no tiene otra infraestructura porque renunció a ella a partir de la década de los 80, en la etapa del adelgazamiento neoliberal. Apenas ahora empieza a darse cuenta de que requiere de una red de medios públicos, que es la famosa red pública que se va a construir. Habría que ver hasta qué punto es una nueva red pública o simplemente la nueva infraestructura de propaganda del actual régimen –concluye el sociólogo de la UNAM.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Confirma Barbosa presiones de “círculos de poder” en reforma de telecom


Miguel Barbosa, senador del PRD. Foto: Miguel Dimayuga
Miguel Barbosa, senador del PRD.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (apro).- El coordinador del grupo parlamentario del PRD en el Senado, Miguel Barbosa, afirmó que “tenemos información de que los modelos de iniciativas de telecomunicaciones y energética están circulando entre los círculos del poder, entre los grandes intereses vinculados al tema”.
A pregunta expresa sobre lo publicado en la reciente edición de Proceso, “Alistan la nueva ‘Ley Televisa’”, Barbosa confirmó que “nos ha dicho la propia gente del gobierno”.
Ante los reporteros que cubren el Senado, el legislador perredista agregó: “Así es que déjame que me quede como a muchos nos pasa: me lo dijeron, pero no te lo puedo decir”.
El senador del PAN, Javier Corral, también reiteró que existen versiones sobre presiones y divisiones al interior del gobierno federal, entre los funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, quienes elaboraron un borrador de la iniciativa de ley secundaria en telecomunicaciones, y entre el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quienes presionan para hacer una legislación acorde a los intereses de los agentes dominantes en el sector.
Barbosa calificó como “especulación” que las iniciativas de legislación secundaria en materia de telecomunicaciones se dictaminen originalmente en la Cámara de Diputados y no en el Senado.
“Se ha dicho que será en Cámara de Diputados, hay una especulación de que el gobierno federal irá allá a presentarlas y, las energéticas, las de contenido fiscal, que será en Cámara de Diputados, y las que no tengan contenido fiscal, ingresos o egresos, serán en Cámara de Senadores”, precisó.
Por su parte, el coordinador de los diputados federales del PRI, Manlio Fabio Beltrones, también fue cuestionado sobre la versión del encuentro entre el primer mandatario Enrique Peña Nieto y los altos directivos de Televisa para pactar una ley secundaria en telecomunicaciones que los beneficie.
El legislador priista afirmó que “lo he leído también y he escuchado en algunos comentarios, pero no he obtenido por parte de uno solo de los diputados o de las diputadas, que me digan que han estado teniendo presiones por parte de algún medio de comunicación”.
“Seguiremos atentos a lo que estamos viendo y escuchando, pero muy cerca de las diputadas y los diputados, que quieran hacernos saber si son sujetos a una presión o no”, atajó Beltrones.

jueves, 23 de octubre de 2008

"Los poderes fácticos dominan el país"

Carmen Aristegui
Daniel Lizarraga

A contrapelo de los discursos oficiales, la periodista Carmen Aristegui afirmó que el Estado mexicano ha sido incapaz de garantizar la seguridad y la vida de sus ciudadanos, así como de combatir la criminalidad, que llegó ya a niveles oprobiosos.
Así lo dijo el jueves 16 en su discurso al recibir el Premio Maria Moors Cabot 2008 por parte de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia a los comunicadores de excelencia que contribuyen al entendimiento de temas de interés para el hemisferio.
"Los poderes fácticos dominan por entero al país. El periodismo libre vive enormes acechanzas. Periodistas muertos o desaparecidos, en crímenes sin esclarecer, hacen de México un país de riesgo para nuestra profesión", advirtió la conductora del programa Aristegui de la cadena CNN en español.
El portal de la Universidad de Columbia presenta a Aristegui como la periodista que da voz a aquellos mexicanos que, de otro modo, no serían vistos ni oídos por sus posturas críticas. Los golpes periodísticos que dio en su anterior espacio, el programa Hoy por Hoy de W Radio, provocaron su salida forzada de esta cadena, perteneciente a Televisa y el grupo español Prisa.
"Aristegui explica y expone lo que hay de bueno y malo en México -y en el hemisferio- en su programa CNN en Español y en su columna en el periódico Reforma. Su valor sirve como un ejemplo para los periodistas, especialmente para las mujeres que luchan para hacer oír su voz", añade el centro de estudios.
En su discurso, Aristegui expuso que en un país como México no se puede hablar de una verdadera democracia cuando sólo dos empresas acaparan el 94% de la televisión nacional y actúan, en los hechos, como un poder capaz de someter al presidente de la República y al Congreso de la Unión.
Respecto a su salida de W Radio, comentó que en enero pasado la empresa Promotora de Informaciones, S.A. (Prisa) de España y Televisa de México maquinaron su salida del programa Hoy por Hoy, en el cual la periodista abordaba temas críticos y cuestionaba la realidad nacional, lo que a la postre resultó incómodo para quienes tomaron esa decisión.
"El caso de W Radio mostró cuán endeble puede ser un periodista y cuán vulnerable el derecho de los ciudadanos, cuándo en un país no se cuenta con una legislación moderna en materia de radiodifusión y telecomunicaciones", señaló.
Además de Aristegui fueron premiados Gustavo Sierra, editor de política internacional del diario bonaerense Clarín, Michel Smith, corresponsal del la revista económica Bloomberg Markets, y Sam Quiñones, periodista del Los Ángeles Times.
Para la actual conductora de CNN en Español, las condiciones por las que pasa el país ha generado un amplio fenómeno de autocensura, por demás entendible cuando va de por medio la vida del comunicador, pero el cual resulta intolerable cuando aquel que la practica lo hace por comodidad o para no ofender a los poderes establecidos.
"Son estos tiempos de involución política y de tentaciones autoritarias", sentenció Aristegui, quien es la tercera periodista mexicana en recibir el Premio Maria Moors Cabot; antes lo obtuvieron Alma Guillermoprieto (1999) y Elena Poniatowska (2004).
Otros ganadores mexicanos de este premio, considerado el más antiguo para los periodistas de América Latina y el segundo en importancia después del Pulitzer, son el fundador de Proceso y presidente del Consejo de Administración de CISA, Julio Scherer García (1971), Jesús Blancornelas (1998), Jorge Zepeda Patterson (1999), Alfredo Corchado (2007), Eloy O. Aguilar (2000), Rómulo O'Farril (1961) y Emilio Azcárraga (1958).
Tras dedicar el premio a su hijo Emilio, así como al columnista Miguel Ángel Granados Chapa, Aristegui dijo que la debacle financiera pone a prueba el conjunto de nuestros equilibrios y amenaza con agravar la ya de por sí insostenible desigualdad social. La crisis originada desde la soberbia y la irresponsabilidad de Wall Street, apuntó, provocará daños sociales de proporciones insospechadas.
"En este mundo nos tocó vivir. Un mundo lleno de interrogantes en un panorama que debe ser abordado, cubierto, investigado, desmenuzado y criticado por una prensa libre en beneficio de la sociedad", agregó.
Y remató así su intervención: "Las historias por contar son terribles. Sin embargo, nuestro trabajo es fascinante. No hay tiempo al tedio y somos, en el fondo, privilegiados. Ejercemos este que es, en palabras de García Márquez, el mejor oficio del mundo."
Periodistas amordazados
En forma paralela a la premiación, la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia organizó un foro enfocado al peligro que enfrentan los periodistas mexicanos frente al narcotráfico.
Al participar en este foro, la galardonada advirtió que los riesgos en la actividad periodística pueden involucrar desde el más poderoso de los medios de comunicación hasta al último de los trabajadores de la prensa.
"Es notable que la Universidad de Columbia haya decidido precisamente organizar este foro que, junto con las comisiones internacionales que han acudido a México, nos habla de la preocupación en algún ámbito del espacio internacional sobre lo que ocurre en México", puntualizó.
Denise Dresser, también analista de Proceso, habló en torno al tema general de la jornada: amordazados por el miedo.
Dijo que los periodistas encargados de cubrir narcotráfico se encuentran, precisamente, amordazados por el miedo; sin embargo, hay otros casos de personajes que han sido amordazados por la fuerza, y el más claro ejemplo -indicó- está sentado hoy aquí.
"Aristegui está marginalizada por un conflicto de intereses entre el gobierno y el miedo a la comunicación que ella sacó a la luz pública y que la obligó a salir del aire hace 10 meses. En una democracia funcional donde opere la competencia, Carmen irá a otra estación de radio, pero en México la concentración es tal que pequeños concesionarios temen a los más grandes", sentenció Dresser.
Por separado, el director general y presidente del Grupo Reforma, Alejandro Junco de la Vega, hizo una comparación entre lo que en este momento significa ser empresario y vivir copado por la inseguridad:
"En mi país se puede fracasar más rápidamente cuando se emprende un negocio que en el crimen organizado. El 75% de los negocios que se abren mueren dentro de los dos primeros años; el 80% se van dentro de los primeros tres años; el 90% para el final de la primera década.
"En contraste, el riesgo de fracasar como criminal, más allá de la muerte, es bastante bajo. Sólo 5% de los crímenes se reportan; de esos, sólo 15% de las víctimas presentan cargos y sólo un muy desafortunado criminal de cada 100 va a prisión."
Los premiados recibieron una medalla, 5 mil dólares y una placa de bronce. Se trata del galardón internacional de periodismo más antiguo del mundo que es otorgado por los fideicomisarios de la Universidad de Columbia por recomendación del decano de la Escuela de Periodismo de esa institución.

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