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sábado, 23 de noviembre de 2019

Exhiben al farsante Romero Hicks, el "panista honesto".

AL ROJO VIVO: Romero Hicks y la casita en EU

SinLinea.mx 

Veía una entrevista que realizaba Vicente Serrano a prominente militante del PAN, Juan Carlos Romero Hicks, sobre una mansión que encontraron a nombre de la esposa del panista en Estados Unidos y que nunca ha hecho pública en su declaración patrimonial que, por cierto, tampoco ha hecho pública.

La casa de Romero Hicks

El jacalito se ubica en Appleton, Wisconsin y tiene un valor de $15 millones de pesos, lo que contrasta con la austeridad con que presume vivir el legislador panista.
Fuente: La Octava
Cabe mencionar que el argumento que dio, que más bien sonó a pretexto, fue que la casa no es de él y que el hecho de que aparezca a nombre de su esposa no implica absolutamente nada malo porque están casados por bienes separados.
El Dip. Romero Hicks tendría razón y calidad moral para ofenderse sobre el tema, si no fuera porque hace ya unos meses él y su Partido crucificaban por lo mismo a Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación y a Javier Jiménez Espriú, titular de Comunicaciones y Transportes.
En ese momento ambos funcionarios respondieron y dieron razón de sus bienes, mientras que el panista acusó de mentiroso a Vicente y a los equipos de Sin Censura y La Octava, medio en dónde se dio a conocer la información.

La prepotencia del Diputado

Llamó mi atención en particular la forma tan prepotente de responder de tal personaje y me puse a buscar, para no variar y encontré una entrevista que le hizo el periodista Álvaro Delgado para la revista Proceso en 2017.
Alvaro Delgado. Fuente: Proceso
En aquel entonces Delgado cuestionaba a Romero Hicks sobre su pasado en el PAN, su deseo por la candidatura presidencial de 2018, su intento por buscar la presidencia del Partido que terminó declinando a favor de Gustavo Madero, su fraudulenta elección como candidato del PAN por la Gubernatura de Guanajuato y las influencias que usó para nombrar funcionarios públicos una vez que llegó a Gobernador, no por eficiencia, sino por compadrazgo.
Romero Hicks, Margarita Zavala y Ernesto Ruffo, presidenciables del PAN en 2018. Foto: Nación 321
En aquel entonces poco faltó a don Juan Carlos para llamar mentiroso a Álvaro Delgado en su cara pese a que lo entrevistaba con bases y evidencias. Su modo prepotente y con ínfulas de grandeza al responder se notaban en cada letra del artículo.
En la entrevista con Vicente Serrano se notó exactamente lo mismo, no respondió concreto lo que se le preguntaba y terminó colgando el teléfono cuando las preguntas sobre la casita de los 15 millones le resultaron incómodas, cosa que si hubiese sido a la inversa no se habría tolerado en las altas esferas en las que se mueve el señor Romero Hicks (el video muestra el momento exacto en que el Diputado por el PAN cuelga el teléfono a Vicente).

Pero… ¿Qué pretende?

Antes como ahora pretende accesar a las delicias del poder, no desde un Estado o un Partido herido de muerte, sino desde la mismísima Presidencia de la República, no en balde las continúas y encarnizadas críticas del panista a la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Dice no tener escándalos de corrupción, lo que podría ser cierto porque nunca se le ha sabido nada de este tema, pero nadie es perfecto.
Afirma haber sido un excelente Gobernador en su paso por el puesto del Ejecutivo Estatal de Guanajuato de 2000 a 2006, mismo que recibió de Vicente Fox, su antecesor, pero se podría cuestionar puesto que la inseguridad en la Entidad no se gestó de la noche a la mañana, sino precisamente durante los sexenios de los presidentes panistas Fox y Calderón y posteriormente con Peña Nieto.
En la administración de Felipe Calderón fungió como Director del Conacyt, mismo que destinó recursos millonarios hasta 2018 para proyectos de “investigación” a decenas de empresas privadas de altos vuelos como Ford, Monsanto y Sabritas y llegó a gastar en trabajos tan absurdos como el de elaborar una pizza… ¡sí, estimado lector, pizza patrocinada por el Conacyt!

La verdad

Lo cierto es que, efectivamente, Juan Carlos Romero Hicks podrá no tener escándalos fuertes de corrupción, pero es capaz de meter a sus compadres al gobierno, financiar proyectos absurdos y atacar a rajatabla y sin bases sólidas a sus opositores.
Y con respecto a la prensa crítica y alternativa. Si casi, casi le dijo mentiroso a Alvaro Delgado pese a las evidencias que le estaba presentando y le colgó el teléfono a Vicente Serrano en cadena internacional cuando este le insistió en el tema de la casa de su esposa siendo solo legislador (era Senador cuando le concedió la entrevista a Alvaro Delgado y ahora es Diputado para el período 2018 – 2021), no quiero pensar que haría si ocupara la máxima magistratura del país, la Presidencia de la República.
Fuente: Centuria noticias AGS
Y sí, estimado lector, parece que Romero Hicks no quita el dedo del renglón, quiere ser Presidente y para eso está dispuesto a seguir golpeando a sus opositores políticos, aunque dada la participación ciudadana en la última elección presidencial, dudo que pueda conseguirlo con denuestos, descalificaciones y billetazos.
¿Qué le deparará el futuro a Juan Carlos Romero Hicks con el PAN?
Así las cosas.

domingo, 27 de octubre de 2019

El Alcalde panista perdonó 971.8 millones en multas y recargos a Diego

Ciudad de México, 27 de octubre (SinEmbargo).– El Alcalde de Colón, Querétaro, perdonó 971.8 millones de pesos al ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos, miembro de su mismo partido, de los 984.7 millones de pesos que debía en predial, incluyendo multas y recargos. El acuerdo se alcanzó a finales de la pasada semana.
Acorde a la información vertida en El Universal, la resolución de la deuda de Fernández de Cevallos se dio después de un análisis jurídico realizado entre las autoridades estatales y los representantes legales de Fernández de Cevallos, quienes que concluyeron que, acorde a la Ley, sólo pagaría 12 millones de pesos.
No obstante, el Alcalde de Colón, refirió que todo el procedimiento fue llevado a cabo bajo normas jurídicas, pues no existió condonación alguna.
El “Jefe” Diego, habría hecho el depósito por 12 millones de pesos la noche del pasado viernes 25 de octubre; por lo que el adeudo quedó saldado y al corriente hasta el segundo bimestre del año.
Por su parte, Milenio tuvo acceso al documento que señalaba la deuda saldada por 12 millones de pesos de el Rancho El Estanco.
En el oficio se detalla que el poseedor del inmueble se presentó ante las autoridades correspondientes con el fin de resolver “las consideraciones realizadas por quien legalmente resulta sujeto pasivo del impuesto”, para llevar a cabo las deducciones correspondientes.
“El impuesto adeudado fue cubierto en su totalidad el día de ayer quedando al corriente respecto del bimestre que corre; resultando un monto de ingreso al erario municipal por la cantidad de 12, 763,239.68 doce millones setecientos setenta y tres mil doscientos treinta y nueve pesos con sesenta y ocho centavos”, puede leerse en el documento que fue entregado a Azucena Uresti.
Finalmente, el documento señala que a petición del contribuyente, se hace del conocimiento público, reiterando que conforme al derecho el expediente ha sido concluido “pudiendo ser consultado en términos de la ley”, señala el oficio emitido.
LLUEVEN CRÍTICAS EN REDES
Tras darse a conocer la resolución de la deuda predial de “el Jefe” Diego, usuarios en redes sociales no dudaron en expresar su descontento, señalando a que gracias a que el Alcalde de Colón es panista, el pago hecho por Fernández de Cevallos fue mucho menor al monto que debía.
¿Cómo le hizo el jefe ciego, Diego Fernández de Ceballos, para pagar 12 mdp si adeuda 984.7 mdp? Entre panistas corruptos se ven


Por otra parte, usuarios expresaron su descontento por las consideraciones que le fueron tomadas a Fernández de Cevallos.
¿Alguien me va a criticar por mentarle la madre a El Jefe Diego? A ver si cuando me toque pagar el predial de la casa de mis padres me hacen un descuento como al panista ¡Pinche alcalde hocicón que salió hace unas semanas a hacer público el caso! Panistas tenían que ser...
1.780 personas están hablando de esto
Otros, se tomaron el tiempo para componerle una “calaverita” al “Jefe” Diego, donde la huesuda lo castigaba por no pagar el predial.
¿Alguien me va a criticar por mentarle la madre a El Jefe Diego? A ver si cuando me toque pagar el predial de la casa de mis padres me hacen un descuento como al panista ¡Pinche alcalde hocicón que salió hace unas semanas a hacer público el caso! Panistas tenían que ser...
Unos internautas más criticaron la supuesta “ética” mostrada por el ex candidato a la presidencia de México, quien colabora en Milenio.
El mote de jefe a Fernández de Cevallos debe quitársele, jefe de que o de quién.

Fernández es un cínico desvergonzado y sigue alardeando su su ética en milenio, mejor que acabe de pagar su impuesto.

Sigue adeudando, solo pago 12mdp y son 600 sin multas y recargos faltan 588mdp
Ver los otros Tweets de Vìctor Romero SotoR
Otros criticaron al SAT y la acción realizada, señalando que con este tipo de sucesos, el Gobierno de México comienza a perder credibilidad.

El SAT no tiene vergüenza perdonarle al maleante Diego Fernàndez de Cevallos enorme deuda predial,pone en entredicho la 4a transformación,con esto el gobierno de AMLO pierde credibilidad
Ver los otros Tweets de JuanHectorRuizRod

viernes, 13 de abril de 2018

Se cierra el cerco contra el panista en indagatoria por lavado de dinero

En forma tardía pagó el ISR por venta de nave industrial
Resultado de imagen para ricardo anaya lavado de dinero
De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Viernes 13 de abril de 2018, p. 5
El candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés, cubrió los impuestos generados por la venta de una nave industrial en Querétaro –parte de una operación por la que es investigado por presunto lavado de dinero– poco antes de que la transacción fuera hecha pública, justo cuando buscaba convertirse en contendiente para la elección del primero de julio, de acuerdo con documentos cotejados por La Jornada.
La semana pasada, Anaya publicó en su página de Internet una carta dirigida a la opinión pública (https://bit.ly/2GHbliw), en la cual argumenta acerca de lo que a su juicio fue una operación legal, que involucró la compra de un terreno y la posterior construcción y venta de una nave industrial.
En esa carta, señala que el costo total del terreno y la construcción de la nave industrial sumó 33 millones 598 mil 630.10 pesos.
La nave industrial, menciona, fue vendida en 53 millones 786 mil 131.52 pesos.
Acerca de la diferencia entre una cantidad y otra (20 millones 187 mil 501.50 pesos), se pagó un impuesto sobre la renta (ISR) de 5 millones 824 mil 183 pesos.
El pago del ISR es uno de los argumentos empleados por Anaya para abonar en su argumentación de que la operación fue legal y no involucró el uso de recursos de procedencia desconocida.
De acuerdo con información de la misma página electrónica del candidato presidencial, el pago del impuesto sobre la venta no fue cubierto sino hasta poco antes de que el caso cobrara notoriedad pública, al tiempo que Anaya buscaba la candidatura presidencial.
En una declaración fiscal complementaria, fechada el 31 de agosto de 2017, Juni Serra, la empresa que vendió la nave industrial del candidato presidencial –construida también con aportaciones de otros miembros de su familia y préstamos–, declaró una utilidad fiscal de 19 millones 413 mil 954 pesos. Por esa suma pagó un impuesto de 5 millones 824 mil 186 pesos.
La nave industrial, de acuerdo con documentos publicados en la página electrónica del candidato Anaya, fue vendida el 25 de agosto de 2016.
Sin embargo, el pago de los impuestos correspondientes no fue hecho antes de marzo de 2017, como ordena la ley para las personas morales, sino por medio de una declaración complementaria –prevista también en las disposiciones fiscales– fechada el 31 de agosto de 2017, según los documentos publicados por Anaya.
En la carta publicada la semana pasada, el candidato panista afirmó que las operaciones comerciales realizadas con el predio y la nave industrial que lo involucran, así como a miembros de su familia, fueron hechas por personas y empresas, con dinero de particulares; sin que intervinieran en ellas autoridades de ningún nivel de gobierno ni se utilizaran recursos públicos.
Tal postura, de acuerdo con personas que dan seguimiento a la investigación oficial, carece de relevancia, dado que el señalamiento contra Anaya no es por enriquecimiento ilícito, sino por lavado de dinero, dos conductas delictivas diferentes.

martes, 6 de febrero de 2018

El sorprendente señor Anaya

¿Es otro Salinas, otro Zedillo, otro Fox, otro Calderón, otro Peña? ¿Quién es realmente este hombre? Foto: Cuartoscuro

Alguna vez, no hace mucho tiempo, un cercano colaborador de varios políticos bastante encumbrados –algunos de ellos con fama de bastante corruptos, también– me dijo de Ricardo Anaya (y trato de reconstruir las palabras textuales): “Es muy inteligente; te asombrarías qué tanto”. Enseguida me contó dos o tres maniobras en la Cámara de Diputados, y de una ocasión en la que lo vio aprenderse un discurso casi completo en apenas unas horas, y luego repetirlo en público.
Yo pensé que las maniobras y aprenderse el discurso no lo hacían inteligente, pero me causó mucha curiosidad y desde entonces –hace como dos años– busqué a Anaya por distintas vías para verlo, conocerlo, entrevistarlo, platicar con él. No tuve éxito. Después me di cuenta que no sólo yo: casi nadie tiene éxito en entrevistarlo, salvo cuando se trata de temas coyunturales (sobre todo en televisión y radio) y para hablar de cosas puntuales. Jamás de él, de su vida y su carrera. Puras cosas puntuales.
Si flotaran en éter, puestos al tú por tú, conozco más de José Antonio Meade que de Anaya. Al menos Meade tiene una pública vida de burócrata de altos vuelos, sí, sí, al servicio de dos de los peores presidentes que México. Pero al menos, guste o no, la experiencia pública de Meade allí está y nos permite saber quién es, más o menos. Pero, ¿y Anaya?
Si revisamos su carrera, Anaya es un individuo con poca experiencia. Y ya. Sí, pero, ¿qué es? ¿Quién es? Así como así, lamento decirlo por los que creen en él, votar por Anaya es un volado. Anaya no da entrevistas. Anaya se mantiene dentro de una burbuja y no da respuestas. Vean y verán –como se dice–: habla básicamente en mesas de noticieros sobre temas coyunturales, pero nunca se somete a un interrogatorio; nunca ve a los ojos de un periodista. Anaya se me afigura –como se dice en el rancho– un tlacuache, una zarigüeya: te enteras que existe cuando ya mató a las gallinas. ¿Quién es, qué piensa, cómo se vende a sí mismo? Toda la carrera de Anaya han sido intrigas palaciegas, grilla de oficinas; no me queda claro, pues, con qué credenciales pide el voto popular.
Así como así, si los votos llevan a este hombre a la Presidencia de México habría que cerrar los ojos como en un aterrizaje forzoso. Va, va, seis años con ojos cerrados. Si se siente la turbulencia, que le mueva a los controles; si no encuentra la pista, que llame a torre de control; si se siente un madrazo, pues ni modo: podía pasar, porque el madrazo estaba entre las opciones cuando eliges a un extraño que no ve a los ojos y se mantiene encerrado, como piloto bebedor, en la punta del avión. Y si se roba las gallinas o las mata, ustedes me recordarán: Anaya se me afigura –como se dice en el rancho– un tlacuache, una zarigüeya. Y conste que esos marsupiales me caen bien pero, claro, no les abriría las puertas de mi casa porque desconozco cómo se comportarían, qué harían con mi cama o con mi refri, con mi ropa y, horror de horrores, qué destino tendría mi librero.
Por cierto: ¿Anaya lee? ¿Anaya es vegetariano o carnívoro o ninguna de las dos cosas? ¿Qué piensa de Lázaro Cárdenas, de Emiliano Zapata? Él, en los debates de 1966, ¿habría aceptado que Francisco Villa tuviera letras de oro? ¿Ama la Revolución de 1910? Sí, habla francés; y se lo creo porque lo dijo pero, ¿para qué le ha servido? ¿Para leer en su propia lengua a Maximilien Robespierre o para estudiar los pasos de Philippe Pétain? Sí, sí, habla inglés pero, ¿le ha servido para cantar rolas de Queen y para leer a Raymond Carver? ¿Alguien podrá preguntarle eso, sin que sea entrevista a modo y sobre temas coyunturales para los que se prepara, sí, con gran avidez?
No me equivoco, y no se equivoquen: Anaya está lejos de ser tonto. No puedo decir, aunque lo escuche, que es “muy inteligente”, fuera de lo común. Pero por las entrevistas coyunturales y sus participaciones en eventos de aquí y allá –en donde, sí, tiene dotes de buen orador– hay suficiente para decir que no es tonto.
Pero mi juicio se basa en poco, realmente; en datos que vienen de ambientes controlados por Anaya, y me explico: sus pleitos con Javier Corral, con Gustavo Madero o con Margarita Zavala los ha librado en su mesa y sobre su plato. Tiene la habilidad de conducir a sus adversarios a terrenos planos en donde él previamente ha instalado un torreón artillado. Y entonces, con la ventaja que le dan la altura y las ranuras entre los bloques de concreto, dispara y opera. Y gana, por supuesto. Eso no me habla de él, pero sí me dice cómo se maneja. Es muy difícil para mí decir que es marrullero, pero sí es ventajoso: Corral y Madero estarían locos si lo dijeran hoy, pero en su momento tenían exactamente la misma opinión que Zavala: llamaban marrullero a Anaya. Es más, peor: los dos, Corral y Madero, lo llamaron “corrupto” (como Zavala). Se quejaban de que, con recursos de la Cámara de Diputados o del PAN, Anaya los madrugaba.
Ayer la revista Proceso le soltó un ramalazo tremendo: dijo que Anaya se ha enriquecido con manipulación de recursos de una fundación, compra de propiedades ligadas al gobierno de Querétaro y amigos constructores. Más o menos lo mismo que dijo El Universal. Muchos creyeron al panista cuando respondió, a las notas de El Universal, que el PRI y el Gobierno federal querían hundirlo. Ahora respondió igual: “La guerra sucia no nos va a detener. El PRI está desesperado y ya no sabe qué hacer para levantar la campaña en ruinas de su precandidato”, dijo acerca de la revista Proceso.
Es decir: que Proceso, uno de los medios más anti-priista que yo conozco, se prestó al PRI. Pues no me convence. Digo, entiendo que están duros los fregadazos, pero no me convence su respuesta.
Muchas horas después de que se difundiera el texto de Proceso por todo el país, Anaya dijo en Veracruz: “Van a venir aquí una bola de charlatanes, candidatos falsos que vienen a prometer que todo va a cambiar, pero no nos dicen cómo le van a hacer para cambiar las cosas. Mucho cuidado con esos charlatanes”. Ejem. ¿“No nos dicen cómo le van a hacer para cambiar las cosas”? ¿Él sí nos dijo ya? ¿Dónde para verlo? ¿Dónde para escucharlo, leerlo, estudiarlo? Anaya hizo ayer lo que sabe haber mejor: se dio la vuelta, volvió a la burbuja y listo. ¡A por los votos!
Como decía: no dudo ni tantito que Anaya sea muy inteligente y de entrada le concedo que tonto, tonto no es. Pero me gustaría saber quién es realmente Anaya fuera de la burbuja en la que se mantiene; qué piensa, de qué está hecho. ¿Come dulces? ¿Fuma en secreto? ¿Bebe? ¿Canta? Hay dudas sobre su patrimonio, hay dudas sobre sus declaraciones de bienes, hay dudas de él. ¿Piensa aclararnos todo en algún momento o esperará a ganar como gana –con una mezcla de astucia, suerte y pragmatismo marrullero– y ya, acomodarse la corbata y despachar en Los Pinos?
Si algo dejó un sabor muy, pero muy amargo a los mexicanos, es que se haya vendido con publicidad y engaño a un Enrique Peña Nieto. Y ya ven las consecuencias. Hemos pagado ese fraude con creces. Lo han pagado hasta aquellos que votaron por él: vean cómo está el Estado de México. Ahora no me parece justo que debamos esperar a que el candidato panista sea Presidente para saber si era o no una zarigüeya e iba por las gallinas.
Podemos decir quién es Andrés Manuel López Obrador y calcular, más o menos, qué esperar con él en la Presidencia. Podemos decir lo mismo incluso de José Antonio Meade. Pero, ¿quién es en realidad el sorprendente señor Anaya? Tengo amigos de buen nivel dentro del PAN, y ni ellos me pueden responder a esa pregunta. ¿Promete ser otro Salinas, otro Zedillo? Si gana, ¿será otro Fox, otro Calderón, otro Peña?
¿Quién es, realmente, el señor Anaya?

Green Go