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sábado, 11 de octubre de 2014

Mataremos inocentes si no liberan a policías: “Guerreros Unidos”


La manta colocada por Guerreros Unidos el lunes pasado. Foto: Especial
La manta colocada por Guerreros Unidos el lunes pasado.
Foto: Especial
CHILPANCINGO, Gro., (apro). El grupo delictivo Guerreros Unidos volvió a tapizar Iguala con narcomantas para reiterar su exigencia de liberar a los policías municipales detenidos por el caso Ayotzinapa, y advirtieron que matarán a inocentes si su petición no es escuchada.
Por otra parte, un reporte sobre personas detenidas por parte de sujetos armados en el municipio de Tepecoacuilco provocó una movilización de normalistas de Ayoztinapa y padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos.
No obstante, la caravana no llegó al sitio indicado ante la falta de seguridad, y se acordó que mañana reanudarán las labores de búsqueda y verificación de la información que recibieron.
Normalistas y miembros de la Unión de Pueblos y Organizaciones del estado de Guerrero (UPOEG) informaron a Apro que les llegó una alerta sobre un grupo armado que mantenía retenidas a varias personas en una iglesia del poblado de Mayanalán, municipio de Tepecoacuilco.
El lugar está ubicado en la zona norte de la entidad, cerca del crucero de Santa Teresa, municipio de Iguala. El área es considerada bastión del grupo delictivo Guerreros Unidos, al que se atribuye la desaparición de 43 estudiantes y la muerte de tres más.
Los normalistas y familiares decidieron regresar a la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa para planear una estrategia y llegar a la zona donde presuntamente hay personas retenidas.
Sobre los narcomensajes, autoridades locales informaron que esta tarde fueron encontradas al menos cinco mantas en distintos puntos de la ciudad de Iguala, con el siguiente mensaje, textual: “Gobierno corrupto, regresen a nuestros policías municipales sino lo asen vamos a empezar a matar jente inocente y del gobierno, no porque se anden haciendo pendejos aquí en Iguala nos van a agarrar, nos pelan la verga junto con nuestro presidente y directores porque ellos son nuestra jente, gobierno iluso que por eso tenemos plazas en Taxco, Huitzuco, Ixtapan de la sal, Teloloapan, Apaxtla. Putos mugrosos, la guerra comienza. Atte. Los Pilos y GU”.
Las mantas fueron retiradas por policías federales de la división Gendarmería, quienes asumieron el control de la seguridad pública de esta ciudad colapsada por la narcoviolencia.
El pasado lunes 6 fueron colocadas otras narcomantas, también firmadas por Guerreros Unidos, que amenazó con revelar los nombres de los políticos que los apoyan, y exigieron la liberación de los 22 policías municipales detenidos por la desaparición de normalistas de Ayotzinapa.

martes, 29 de octubre de 2013

Narcopolítica en auge


Manuel Bartlett, senador. Foto: Octavio Gómez
Manuel Bartlett, senador.
Foto: Octavio Gómez
MEXICO, D.F. (apro).- Si en México no se juzga a nadie por lavar millones de dólares de un cártel del narcotráfico, como ahora ocurre en Estados Unidos con el presunto cómplice de Lilian de la Concha –la exmujer de Vicente Fox–, es porque la narcopolítica ha penetrado hasta la médula del Estado y sus integrantes.
La narcopolítica se instaló en México gracias también al silencio de autoridades, políticos, empresarios, iglesias y medios de comunicación, y esa mudez colectiva amenaza ahora con arrastrar a la nación al caos, como el que padece Michoacán.
Gobernado por el crimen, Michoacán es la prueba de que todo lo malo en México puede ser peor: Si el demencial belicismo de Felipe Calderón sólo produjo decenas de miles de muertos –miles de inocentes entre ellos–, la inoperancia de Enrique Peña Nieto no ha sido menos funesta para mantener a la sociedad en la indefensión.
Si la violencia es incontrolable en Michoacán y perfila una guerra civil es porque ahí se enraizó el crimen hace por lo menos tres décadas, en un amasiato con los gobiernos que terminó en subordinación, y ese parece ser el futuro del país entero por las complicidades al más alto nivel.
Aludo a esto por el silencio de autoridades, clase política, iglesias y medios de comunicación ante la reveladora información periodística difundida por el semanario Proceso, desde hace tres semanas, sobre el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, que durante décadas se atribuyó al narcotraficante Rafael Caro Quintero y que fue cometido, según personajes involucrados, por la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Este caso no es solamente el derrumbe de un mito, según la información testimonial de personajes estadunidenses clave en la trama –como el de Héctor Berrellez, supervisor de la Operación Leyenda de la DEA, articulada para investigar el asesinato de Camarena–, sino la ratificación de que el gobierno de México estaba al servicio de la CIA y sus nexos con el narcotráfico.
Miguel de la Madrid, presidente de México entre 1982 y 1988 –cuando se gestó la narcopolítica–, ya murió, pero hay personajes clave que están vigentes implicados en este fenómeno enraizado en México: Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación, y Sergio García Ramírez, procurador general de la República.
A las revelaciones de tres exagentes federales de Estados Unidos sobre los crímenes de la CIA y las complicidades de ésta y el gobierno mexicano con el narcotráfico, difundidas por la cadena Fox en Estados Unidos y Proceso en México, gracias al trabajo del corresponsal Jesús Esquivel, se suma ahora el señalamiento de Jorge Carrillo Olea: Bartlett y García Ramírez lo sabían todo.
Bartlett, actual senador del Partido del Trabajo, ha evadido su responsabilidad en la colusión de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) con la CIA y el narcotráfico, así como en el asesinato del “Kiki” Camarena. “Eso no puede ser… si no era subsecretario de la Reforma Agraria, era secretario de Gobernación”, afirma Carrillo Olea.
En entrevista de Jorge Carrasco, publicada en el número de Proceso que está en circulación, Carrillo Olea, quien fue subsecretario de Gobernación con Bartlett, afirma: “La DFS estaba totalmente al servicio de la CIA”.
Igual que Bartlett, otro personaje que ha guardado silencio sobre la participación de la CIA en el asesinato de Camarena, así como los nexos de ésta con el narco, asegura Carrillo Olea, es García Ramírez, quien fue electo consejero del IFE, en 2011, pese a tener medio siglo como militante priista.
–En su etapa como procurador general de la República se señala que fue cuando se incubó en México el narcotráfico –le pregunté cuando llegó al IFE.
–No es así. No es así –negó–. La procuraduría que yo entregué la entregué en los términos en que lo hice. La situación de aquel entonces era totalmente distinta de la actual, pero en fin, la historia de esa etapa, de lo que pasó entonces, de lo que ocurrió antes y de lo que ocurrió después, está por escribirse. Ya la escribiré.
Pero no sólo no ha escrito nada, sino que renunció repentinamente como consejero del IFE, en febrero de 2013, tras votar en contra de imponer sanciones a Monex, una de las empresas mediante la cual se financió la campaña de Peña Nieto, en un esquema de lavado de dinero que sigue impune.
Destapada la cloaca, es previsible que emerjan más evidencias de otros crímenes cometidos con la complicidad de la CIA, el narcotráfico y el gobierno de México de entonces y ahora. Uno de ellos es el asesinato del periodista Manuel Buendía, por cuya autoría intelectual se sentenció a José Antonio Zorrilla, director de la DFS, subordinada a Bartlett…
Comentarios en Twitter: @alvaro_delgado

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