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sábado, 7 de marzo de 2020

Prisioneros del machismo: la maté porque era mía / Marcos Roitman Rosenmann

Nos guste o no somos parte del problema: la opresión de género. Ser consciente de ello es el primer paso para cuestionar las conductas machistas. Estamos sometidos, unos, los hombres, y otras, las mujeres, a vivir con estereotipos que nos enajenan y empequeñecen. Condenados cual Sísifo a repetir los mismos papeles, cualquier esfuerzo en sentido contrario se muestra estéril. Sísifo movía una pesada roca hasta la cima de una montaña y por su peso caída de inmediato, debiendo recomenzar una y otra vez la tarea. Pero cuando hablamos de machismo, los hombres se ubican en la cúspide de la pirámide y otean el mundo bajo su particular óptica, mientras las mujeres, en la base, acaban subordinadas a vivir el mundo de los hombres. Tenemos comportamientos discriminatorios, hirientes e hipócritas con las mujeres. Homófobos, machistas y misóginos. Veamos un ejemplo. Pablo Iglesias, hoy vicepresidente segundo del gobierno de la monarquía, defensor a ultranza del proyecto de la ley de libertad sexual, defendió su aprobación señalando que en el gobierno hay mucho machista frustrado. Su compañera sentimental, a la sazón ministra de Igualdad, había sido criticada por las formas, redacción incluida, por miembros socialistas del consejo de ministros. Tal actitud de Iglesias podría considerarse un acto de compromiso feminista si la memoria reciente no lo desnudase. El susodicho se refirió a la presentadora de televisión, Mariló Montero en Instagram en el año 2016 de esta guisa: La azotaría hasta que sangrase... Esa es la cara B de lo nacional popular... Un marxista algo perverso convertido en un sicópata.
El machismo llama a la puerta para recordar sus vergüenzas.
El machismo es un hecho social, constato una realidad. Por ello las luchas feministas nos sitúan ante la posibilidad cierta de modificar nuestras conductas. Sin embargo, las resistencias al cambio se antojan múltiples. Perder privilegios no es algo que se haga de buena gana. Igualmente presenta más dificultades desaprender que aprender. Los patrones de comportamiento son parte del proceso de socialización y en el capitalismo adoptan formas específicas. Las relaciones de género no son la excepción. Se trata de la propiedad privada, de la enajenación, entre otros, del cuerpo inmerso en el proceso de trabajo y producción. En sus formas, el capitalismo, es constituyente de una relación de explotación contraria a los valores democráticos, la justicia social y la igualdad. Anclados en la apropiación privada del plusvalor, hemos sido adoctrinados en conductas donde se entrecruza la perspectiva de género, haciendo que cada uno de los sexos interiorice comportamientos validados socialmente, bajo el parámetro de la apropiación. Colores, juegos, lecturas, estética, emociones se enlazan hasta configurar un entramado cuya expresión es una relación de dominio y subordinación en el cual la construcción de género es una máxima. Patrones considerados apropiados o inadecuados según se nazca hombre o mujer. Es una realidad social, no una condición de naturaleza. Somos homínidos, bípedos y mamíferos vertebrados. Asimismo, las hembras de la especie dan a luz y amamantan, lo cual, no supone, por naturaleza, sometimiento, inferioridad o debilidad. Las escalas de valores son hechos sociales, institucionales. Producto de un sistema de dominación que adscribe papeles. Así nace el patriarcado. Bien señala Marcela Lagarde: Desde la dimensión de la propiedad, la mujer no se pertenece, otros deciden por ella: los hombres, cada hombre importante en su vida, la madre, el padre, los parientes, los hijos y las hijas, las instituciones (políticas, civiles, eclesiales, militares), la sociedad, los dioses, la naturaleza. La propiedad se ciñe sobre la mujer y, en este sentido, es ser-de-otros. El orden patriarcal es un orden de propiedad social y privada de las mujeres a través de la apropiación, posesión, usufructo y desecho de sus cuerpos vividos, su subjetividad y sus recursos, bienes y obras. Pero también es parte de una percepción de ser hombre. Nuevamente Lagarde: Los hombres se tienen como objetivo de sus energías vitales, de sus movimientos y de su subjetividad, como su centro, y cada hombre al crear o al destruir, al transformar el mundo, debe buscar indefectiblemente su gratificación y su goce. El paradigma del mundo patriarcal es el hombre, y el paradigma de cada hombre es él mismo.
Inmersos en la economía de mercado, el capital como relación social no puede dejar de explotar a hombres y mujeres, como lo realice, le es indiferente. La enajenación de cuerpo y mente de hombres y mujeres bajo la lógica del capital, impide realizar la condición de dignidad que es inherente al ser humano. Otra vez Lagarde: Todas las relaciones íntimas y públicas de los hombres están marcadas por la opresión y desde luego por la relación ganancia-goce-éxito, trascendencia masculina, complementada con el daño, la expropiación y sufrimiento de las mujeres y hombres implicados. Democratizar las relaciones entre hombres y mujeres conlleva luchar contra el capitalismo, por el desarrollo humano, contra las relaciones de explotación de la mujer trabajadora en el marco de una sociedad de clases. En esta lucha estamos comprometidos. Cuanto antes lo asimilemos, antes será posible la emancipación de hombres y mujeres. Mientras tanto, la violencia de género hará posible su máxima: La maté porque era mía.

jueves, 6 de junio de 2019

Una de las principales causas del machismo en el mundo son las religiones.

Machismo ancestral y religión van unidos, juntos hasta el morir, son absolutamente inseparables, forman las dos caras de una misma moneda, y la inmensa mayoría de prácticas y fenómenos aberrantes que sufren las mujeres en el mundo, no podrían explicarse sin un trasfondo religioso.
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En el sagrado nombre de las religiones se sigue defendiendo la discriminación de la mujer, su recorte de derechos, su dependencia en todos los sentidos del hombre, y la perseverancia de una serie de prácticas ancestrales, tales como los arreglos matrimoniales llevados a cabo en el seno de las familias, la ablación del clítoris, o el castigo por lapidación para las mujeres adúlteras, entre otras muchas.
Machismo ancestral y religión van unidos, juntos hasta el morir, son absolutamente inseparables, forman las dos caras de una misma moneda, y la inmensa mayoría de prácticas y fenómenos aberrantes que sufren las mujeres en el mundo, no podrían explicarse sin un trasfondo religioso.
Las religiones, como aliadas del pensamiento dominante (tenga éste el disfraz o el aspecto que tenga), siempre han sido cómplices de todas las perversas prácticas que éste ha desplegado, y a su vez, el pensamiento dominante siempre ha disfrutado de las diferentes iglesias como fieles aliadas en la difusión de dicho pensamiento. Y de esta forma, y para el caso que nos ocupa, desde la antigüedad religiosa, el papel de las mujeres ha sido defenestrado, infravalorado e insultado.
Confucio, el gran pensador chino, que estableció gran parte de los moldes de las sociedades de su época, dejó dicho que "La mujer es lo más corruptor y lo más corruptible que hay en el mundo", y el fundador del budismo, Siddhartha Gautama, aproximadamente en la misma época, expresó que "La mujer es mala."
Y es que la cosmovisión religiosa que lo inunda todo, sobre todo en algunas culturas orientales, es la causa que justifica social y políticamente las diferencias de género, la presencia de poderes masculinos, la ausencia de lideresas religiosas (mujeres), etc.
Las religiones siempre han sido y continúan siendo el último faro que justifica todo este conjunto de diferencias ético-jurídico-culturales, que proporcionan todo el marco ideológico donde se bendicen estas prácticas y se socializan todas las diferencias.
En las "Sagradas Escrituras", tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento, también atacan directamente el papel de las mujeres. 
Fue Eva, la primera mujer de la creación, la responsable de instigar a Adán para que cometiera el pecado original, a través de la figura de una serpiente (femenina), y en los textos sagrados se encuentran frase como que "El nacimiento de una hija es una pérdida" o "El hombre que agrada a Dios debe escapar de la mujer, pero el pecador en ella habrá de enredarse. Mientras yo, tranquilo, buscaba sin encontrar, encontré a un hombre justo entre mil, más no encontré a una sola mujer justa entre todas".
Ya el Génesis sentencia a las mujeres en los siguientes términos: "Parirás a tus hijos con dolor. Tu deseo será el de tu marido y él tendrá autoridad sobre ti", o en versículos de Timoteo se refleja que "La mujer debe aprender a estar en calma y en plena sumisión. Yo no permito a una mujer enseñar o tener autoridad sobre un hombre; debe estar en silencio".
Aún hoy día, entre la población africana, es común que en nombre de absurdos preceptos religiosos, más de 100 millones de mujeres y niñas son víctimas de la mutilación genital femenina, practicada como una "tradición" por parteras o ancianas experimentadas, al compás de oraciones y cánticos, a partir del concepto, tradicionalmente machista, de que la mujer no debe gozar sexualmente, privilegio que sólo le está consagrado al hombre en sus culturas.
Y por su parte, los musulmanes en su libro sagrado (El Corán) tienen establecido "de serie" el patriarcado, expresado por ejemplo en el verso 38 del capítulo "Las mujeres", que textualmente dice: "Los hombres son superiores a las mujeres, a causa de las cualidades por medio de las cuales Alá ha elevado a éstos por encima de aquéllas, y porque los hombres emplean sus bienes en dotar a las mujeres. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas: conservan cuidadosamente, durante la ausencia de sus maridos, lo que Alá ha ordenado que se conserve intacto. Reprenderéis a aquéllas cuya desobediencia temáis; las relegaréis en lechos aparte, las azotaréis; pero, tan pronto como ellas os obedezcan, no les busquéis camorra"
Uno de los más eminentes filósofos de la teología cristiana, como San Agustín, dejó dicho hace más de mil quinientos años: "Vosotras, las mujeres, sois la puerta del Diablo: sois las transgresoras del árbol prohibido: sois las primeras transgresoras de la ley divina: vosotras sois las que persuadisteis al hombre de que el diablo no era lo bastante valiente para atacarle. Vosotras destruisteis fácilmente la imagen que de Dios tenía el hombre. Incluso, por causa de vuestra deserción, habría de morir el hijo de Dios".
La figura de la Santa Inquisición, durante toda la Edad Media, condenó a "las brujas" (en femenino) por todas las supuestas aberraciones que practicaban, y gracias a todo este pensamiento, fueron quemadas en la hoguera miles de mujeres, por su supuesta brujería. La idea religiosa seguía siendo la base moral para estas prácticas, instauras por la "Reina Católica", aquélla que se propuso que en todos sus reinos se impusiera la "fe verdadera". Y así, la idea de "pecado decadente" ligado a las mujeres, no sólo en el catolicismo, sigue estando presente en diversas cosmovisiones religiosas, todas de carácter heteropatriarcal.
Como vemos, mayoritariamente las religiones promulgan ideologías que presentan a la mujer como un peligroso objeto para el hombre, y una causa para su perversión. Insta al hombre a cuidarse de los perjuicios que la mujer le pueda traer, y a relegar para ella un papel secundario. La mujer es concebida como incitación al pecado, a la decadencia. Su sola presencia ya es sinónimo de malignidad.
Con todos estos antecedentes, no es de extrañar que el fenómeno machista, de hondas raíces de toda índole, continúe presente en nuestras sociedades. Tantos siglos de influencia de un pensamiento abyecto hacia la mujer no pueden ser borrados con una Ley, ni con mil leyes. Necesitaremos grandes dosis de educación, desde la base, y de erradicación del pensamiento dominante (sobre todo de carácter religioso) para poder eliminar esta lacra.
Si se quiere eliminar el machismo en el mundo, resulta de todo punto un imperativo ético de nuestras sociedades plantear la ruptura con todos estos valores patriarcales y misóginos que la religiones amparan.

martes, 8 de noviembre de 2016

Mujeres deben lograr cargos por su inteligencia, no por tener “nalguitas exquisitas”: magistrado

El magistrado presidente de la Sala Regional Xalapa del TEPJF, Juan Manuel Sánchez Macías. Foto: Especial

VILLAHERMOSA, Tab. (apro).- Mujeres deben ser candidatas y lograr cargos de elección popular, pero por capacidad intelectual no por tener “nalgas exquisitas”, expuso aquí el magistrado presidente de la Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Juan Manuel Sánchez Macías.
“Estoy de acuerdo con la paridad, pero que lleguen por capacidad intelectual y no por tener nalgas exquisitas”, manifestó al participar en un evento del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT) sobre paridad de género.
Dijo que las mujeres hacen falta en los Congresos federal y estales, en el Senado, gubernaturas y hasta la Presidencia de la República, pero que lleguen al cargo por capacidad y sepan mandar, organizar, tomar decisiones y tengan trabajo de partido y en la función pública.
Que tengan todas esas aptitudes, “pero no porque están bien buenas y tienen nalgas exquisitas, porque se están acostando con el líder, el gobernador en turno, el titular de alguna dependencia o el director de la empresa”, añadió.
Dijo que esto es precisamente lo que se ha venido criticando desde siempre, pues las mujeres tienen valor y capacidad para asumir cargos por méritos propios y no por medios que denotan claramente prácticas de imposición en todos los niveles.
Resaltó la necesidad de la presencia de más mujeres en la política, incluso, en la presidencia de la República, y para ello los partidos políticos están preparados para trabajar en este aspecto con miras a los comicios del 2018.

sábado, 19 de julio de 2014

El machismo y el nazismo de algunos panistas

Crean jóvenes panistas de Jalisco movimiento pro-nazi con el respaldo de dirigentes del PAN

Por  fecha julio 19, 2014

(19 de julio, 2014).- En corrupción, los neopanistas, de Fox a Calderón,resultaron peores que sus antecesores en Los Pinos. Le han ganado a los priistas, no por una nariz, sino por medio cuerpo.Y de plano acabaron con la credibilidad del PAN, en cuanto partido que se iba a “partir” a favor de más democracia, frustrando la transición; y que en el poder presidencial habríaun gran cambio. También dieron al traste con la alternancia. Fox fue un payaso. Calderón un presidente más del montón,con muchas semejanzas con Victoriano Huerta. Entre las quepodemos contar los 100 mil homicidios que dejó su “guerra” contra el narcotráfico, y sus fiestas con el timbiriche Max Cortázar, en las que brindaba con sus “París de noche”. Los dos desgraciaron al país dejando más pobreza, másdesempleo, más rateros en el poder público, más concesiones a Televisa y Slim-Telmex. Y más desmanes para quebrar a Pemex, LFyC y CFE, tras el botín de las privatizaciones de las que sacaron raja Salinas y Zedillo. El foxismo y elcalderonismo posicionaron a la ultraderecha política y religiosa. Por menos de esto, a Zarkozy lo están investigando. Pero a Fox y a Calderón no los tocan ni con el pétalo de una flor. Gozan de total impunidad.
II.- Su actual presidente es un chaquetero y hábil para las transas en la cúpula peñista, antítesis de sus antecedentes familiares: nada tiene de Gustavo Madero y menos de Francisco I. Madero. Muy pocos de esos panistas se salvan; ya repudiaron a los Padres Fundadores de Acción Nacional y se han convertido en enemigos de la Expropiación Petrolera. Por eso andan gustosos de apoyar la contrarreforma energética y favorecer a Slim y Televisa en lo que parecía una reforma entelecomunicaciones. A muchos ya les brotó el nazifascismo. Y otros son machistas que agreden mujeres o ganadores deboletos para el mundial de fútbol que son golpeadores en montón; y que, a la derrota de la selección mexicana, demostraron de lo que son capaces cuando andan sueltos.Esos machos-panistas eran funcionarios de la Delegación Benito Juárez, de administración panista. Y es que el PAN se fue degradando hasta convertirse en lo que es hoy: una agrupación oportunista, cero republicana, pragmática, inmoral a la luz de su religión y sin ética democrática.
III.- El calderonismo y el foxismo les enseñó como traicionar su pasado. Son un “partido” de sectas al servicio de la corrupción, las transas, el machismo y la antipolítica. Y paracolmo… nazis. Ya crearon su partido Nacional, con el nombre de Movimiento Nacionalista Mexicano del Trabajo. Y hasta seuniforman con estilo hitleriano, por si había dudas de lo que buscan. Brindaron en público por el 125 aniversario del natalicio del loco Adolfo Hitler. Y preparan el de Mussolini. Esto es una prueba más de la descomposición ideológica del PAN; en tanto que el grueso neomaderista anda en la fiesta de las contrarreformas como peces en la corrupción.  Ya no hay un PAN histórico, sino un apañamiento-peñista de sectas dispuestas al mejor postor. Unos son nazis. Otros maderistas. Otros calderonistas. Y otros foxistas. Pero en el mismo costal.

lunes, 3 de junio de 2013

Se opone funcionario a graduación porque “da vergüenza que las embarazadas estudien”

Mujeres Tzotziles
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Sesenta y siete mujeres del poblado de Nichnamtic, municipio de San Juan Chamula, enviaron una carta al gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, en la que acusan al presidente del Patronato de Agua Potable, Domingo Gómez Díaz, de haberlas insultado en una asamblea diciéndoles que “da vergüenza que mujeres embazadas estudien, pues sólo sirven para la cocina y para trabajar el campo”.
De acuerdo con el diario La Jornada, recientemente las inconformes terminaron sus estudios de secundaria en el Instituto de Educación para los Adultos (IEA).
Sin embargo, las autoridades de San Juan Chamula se oponen a que reciban sus documentos en una ceremonia de graduación.
En la misiva, las indígenas tzotziles explican que el pasado 26 de mayo, durante una reunión con pobladores dieron a conocer su intención de realizar una ceremonia de graduación el próximo 10 de septiembre, tras concluir satisfactoriamente sus estudios secundarios.
Agregaron que al enterarse de sus planes, Gómez Díaz empezó a alborotar a toda la gente, al grado de tomar el micrófono y expresar públicamente que daba “vergüenza que mujeres embarazadas estudien”.
Luego advirtió que “bajo ninguna circunstancia se llevará a cabo la ceremonia de graduación”.
Las quejosas indican en la carta dirigida al gobernador que esto “vulnera nuestro derecho elemental a tener acceso a la educación básica”.
Consideraron que debe existir un trato igualitario hacia las mujeres, pues además de ser madres trabajadoras y ocuparse de sus hogares, estudian por cuenta propia porque ya no desean ser ignorantes y analfabetas, y en cambio buscan brindar un mejor futuro a sus hijos para mejorar la calidad de vida.
Lamentaron que Gómez Díaz, quien asegura que “la educación no sirve”, haya alborotado a sus esposos y a la mayoría de los pobladores diciendo que la educación no sirve para nada.
Entre los opositores a que se lleve a cabo la ceremonia de graduación, publicaLa Jornada, están el agente auxiliar Marcelo Hernández López y el exalcalde Manuel Gómez Castellanos, quien supuestamente “asesora” al presidente municipal priista de San Juan Chamula, Sebastián Collazo Díaz.
Según la información del diario, habitantes de la comunidad aseguran que Gómez Díaz estuvo preso una semana en 2007 por haber participado en la destrucción de un templo evangélico.

domingo, 3 de enero de 2010

En crisis, el modelo tradicional de la masculinidad hegemónica

El machismo tiene formas diferentes en cada lugar; los países desarrollados no están exentos

El protagonismo social de la mujeres resquebraja un esquema que se había mantenido por siglos, destaca investigador

El movimiento feminista planteó un debate que los hombres ahora retoman

Mariana Norandi

Periódico La Jornada
Domingo 3 de enero de 2010, p. 25
La cada vez mayor emancipación de la mujer en el mundo contemporáneo ha puesto en crisis el modelo tradicional masculino, en el cual los hombres son los únicos que pueden proveer, ser exitosos, ejercer el poder y gobernar.

Este modelo, que se ha perpetuado por siglos, hoy comienza a resquebrajarse por el mayor protagonismo social de las mujeres y porque cada vez son más los hombres que empiezan a estar agotados de representar un papel que exige mucha competitividad. Así que, si bien aún perdura el modelo tradicional, el cual alcanza su más extrema expresión en el aumento de feminicidios, comienzan a surgir nuevas masculinidades, es decir, hombres que, desde la perspectiva de género, quieren un sistema más equitativo.

Julio César González Pagés, investigador de la Universidad de La Habana, Cuba, es coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades, la cual, en los 28 países donde tiene representación, impulsa a escala regional una nueva forma de ser hombre.

–¿Qué significa asumir una nueva masculinidad?

–Es asumir un concepto ideológico que viene del debate de equidad. Es romper con una estructura hegemónica, que se asume desde la educación, en la cual se piensa que los hombres somos los únicos que podemos proveer y gobernar. El discurso de la nueva masculinidad nos da a los hombres la posibilidad de otros derroteros, donde –desde la cultura– podemos replantearnos estructuras que pensábamos eran inamovibles.

–¿Cuál es el punto de partida del cambio?

–El movimiento feminista, el cual planteó nuevos espacios para las mujeres que antes eran hegemónicos de los hombres. La crisis del modelo tradicional de las mujeres cambió cuando el feminismo se planteó una reflexión, pero los hombres no tuvieron la oportunidad de hacer ese planteamiento en el debate de género. Entonces, así como las mujeres han cambiado por un mundo más equitativo, los hombres con sensibilidad social nos estamos planteando qué podemos aportar para construir ese mundo. Hoy las mujeres ocupan más plazas universitarias, en cambio los hombres, acaparamos las estadísticas de criminalidad y tráfico de drogas. ¿Qué pasó? Tiene que ver con un diseño de género. También intentamos que este discurso no sólo sea académico, sino que se introduzca en los movimientos sociales. A veces pensamos que porque somos de izquierda somos ideológicamente más correctos en estos temas, y no es así, ya que la izquierda y la derecha tienen en común que son igualmente patriarcales.
–¿Cuáles son los miedos de los hombres para cambiar?

–El principal es a la homosexualidad. Suponen que si un hombre cambia su masculinidad, cambia su opción sexual. Eso pasa sobre todo en los sectores que tienen estructuras masculinas más hegemónicas, como los militares. Pero el cambio que se plantea, independientemente de la opción sexual que se tenga, es en el orden de los poderes y de la hegemonía. Un mundo gobernado por hombres y mujeres sería mucho más justo porque la mitad del mundo son mujeres.

–¿Las sociedades latinoamericanas son tan machistas como se cree?

–El machismo tiene formas diferentes en cada lugar. Tal vez aquí el estereotipo tiene que ver con bigotes, pistolas y sombreros; sin embargo, las estadísticas dicen que los países donde más mujeres mueren asesinadas por arma de fuego son Estados Unidos y Suiza. Los países pobres siempre tenemos una lupa sobre nosotros, porque se cree que somos más agresivos. No obstante, y sin restarle importancia a la cuota de violencia que tenemos, nuestra región está dando pasos muy importantes en la creación de nuevas masculinidades y en desprendernos del macho latino.

–¿Qué es lo que más le cuesta a los hombres a la hora de cambiar?

–Hablar de sí mismos, no tenemos el menor nivel de intimidad entre nosotros para poder socializar el mínimo problema y si la persona no tiene disposición de recibir otra cultura, se está arando en el mar. Además, si seguimos recibiendo imágenes en películas de Rambo o canciones de reggaetón, que refuerzan los estereotipos, incitan a la violencia, a la dureza, a no ceder y a ver las mu- jeres como objetos sexuales, entonces será muy difícil cambiar.

–¿Cómo convencer a los hombres que tienen que cambiar? ¿Qué ganan si cambian?

–No se trata sólo de lo que ganan, sino también de lo que pierden. Cuando un hombre tiene la masculinidad hegemónica pierde aspectos de su vida, como familia, amigos y el criar los hijos. Sin embargo, si cambia gana en salud mental y en tiempo, ya que los hombres nunca tienen tiempo porque están compitiendo para conseguir lo que no tienen.

Green Go