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sábado, 6 de octubre de 2018

Legalizar el opio, salida a inseguridad: Cienfuegos

Inaugura cuartel en guerrero
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Se vendería al gobierno y con fines médicos, señala el titular de Sedena
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 6 de octubre de 2018, p. 3
Teloloapan, Gro., La legalización de la producción de goma de opio con fines medicinales puede ser una salida al problema [de la inseguridad] en esta región de Guerrero. El tema ya está en la mesa, declaró este viernes Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional (Sedena).
Entrevistado tras la inauguración de las instalaciones del 41 Batallón de Infantería en el mu­nicipio de Teloloapan, zona norte de Guerrero, el general advirtió que se trata también de analizar cómo se atenderá la seguridad de esos campesinos, que ya no le van a vender [el producto] a los delincuentes, sino que le van vender al gobierno para hacer la morfina y atender el dolor de los pacientes.
Sin embargo, precisó, es un tema que tendrá que debatirse; en principio me parece que es correcto; es una propuesta que hizo también el gobernador [de Guerrero, Héctor Astudillo Flores] hace algún tiempo; habrá que ver cómo funciona.
El general se refirió a la propuesta del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de formar una guardia nacional: No la conozco a fondo; yo intuyo [que propone] hacer una corporación que pueda servir en el país, bajo un mando unificado con las coordinaciones que se deben de dar. No sé el detalle de cómo se piensa organizar esto.
En cuanto a la permanencia del Ejército en las calles dijo que lo hemos hecho durante muchos años. Se pretende hacer alguna otra forma de atender el problema, que estamos trabajando de manera coordinada con el nuevo gobierno y determinar cómo seguir apoyando las estructuras de seguridad pública con el apoyo militar.
Acerca de las propuestas a López Obrador para la designación de los titulares de las fuerzas armadas señaló: Las tiene en su poder; él accedió, ha sido bastante amistoso en cuanto a la relación que tenemos; nos pidió las propuestas, las entregamos y estamos a la espera de que él decida quién va a ser el próximo secretario de Defensa.
Anunció que se construirán más cuarteles “hasta ahorita a lo mejor dos o tres, con lo que a mí me corresponde antes de que termine este gobierno. Tenemos uno en Chiapas, en Chicomuselo; otro en Jalisco, en Autlán de Navarro; otro en Culiacán (Sinaloa), y otro más Cancún (Quintana Roo).
Del cuartel que inauguró ayer en Teloloapan –dijo– será en apoyo a alrededor de ocho a 10 municipios de la zona norte y Tierra Caliente. Creo que es un lugar estratégicamente idóneo para tener unidad militar y venir a apoyar a los gobiernos, pero sobre todo a los ciudadanos, en cumplimiento de estas directivas que desde hace seis años emitió el actual Presidente de la República. Y hoy quiero agradecer públicamente ante ustedes el gran apoyo que nos ha dado el gobernador Astudillo para que esto pueda ser realidad. Seguiremos trabajando cerca de los guerrerenses, como hemos hecho todo el tiempo, ­concluyó.
El nuevo cuartel contará con 520 soldados de tropa, 35 oficiales de mando y cuatro jefes. Estará a cargo del comandante Carlos Javier Drachetti Bermúdez.
En la inauguración del lugar, el gobernador Astudillo dijo que el pueblo de Teloloapan da la ­bien­venida a más de 500 militares del 41 Batallón de Infantería y su unidad habitacional militar, con una inversión de 280 millones de pesos que alberga a 520 elementos de tropa, 35 oficiales y cuatro mandos al servicio de la población civil con el objetivo de reducir la incidencia delictiva en la zona norte y Tierra Caliente del estado.
“Hoy avanzamos con instalación de este 41 Batallón aquí en Teloloapan. Que sea para bien de Guerrero, de la región y de Teloloapan. Sería muy complicado gobernar Guerrero sin las fuerzas armadas en el tema de seguridad, así como su apoyo y solidaridad con el pueblo guerrerense ante los embates de la naturaleza como los huracanes Ingrid y Manuel en 2013 y el sismo del 19 de septiembre de 2017”, ­concluyó.

lunes, 1 de enero de 2018

La mariguana dejaría al país 11 mil millones de dólares al año. Hoy sólo se cosechan muertos, dolor

El tamaño de la industria de la mariguana en México podría ser hasta tres veces mayor que el mercado negro actual, con la inclusión de aplicaciones médicas y recreativas, así como del aprovechamiento de los productos derivados del cáñamo.

Las cifras oficiales hablan de un mercado que en la actualidad, como mínimo, alcanza los cuatro mil millones de dólares anuales. Las tendencias y proyecciones de especialistas y hombres de negocios asimismo apuntan que, en un muy buen escenario, podría crecer inclusohasta los 11 mil millones de dólares si se legaliza la hierba en el país.

Sin embargo, resta que México pueda superar los candados a la producción y el consumo de la mariguana que datan de principios del siglo XX, que a ojos de los analistas internacionales, han transformado a nuestra nación en un importante productor, exportador y punto de transbordo para diversas drogas ilícitas.


Ciudad de México, 31 de diciembre (SinEmbargo).- La industria de elaboración de productos a base de cannabis, por sí sola, tiene un valor potencial cercano a los dos mil millones de dólares para los próximos 10 años, refieren datos de la consultora KPMG. En la actualidad, según cifras del fondo Privateer Holdings, el valor del mercado mexicano de la mariguana para uso recreativo asciende a mil millones de dólares. Y si a este negocio le sumamos las potenciales aplicaciones médicas del cannabis, el mercado prácticamente se duplicaría, coincide.
El tamaño de este negocio, no obstante, acaso supone la mitad del mercado ilegal de la mariguana en México, según cifras del Gobierno federal. Una droga que se mantiene como el estupefaciente más consumido en el mundo con al menos 183 millones de usuarios a nivel mundial, refiere el World Drug Report de 2017.
Nuestro país, en la actualidad, es uno de los principales productores de cannabis del mundo, con un producción anual estimada de entre 15 mil y 27 mil toneladas, de acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
“Esos niveles significarían dos veces el consumo mundial anual [estimación baja-low], o el 50 por ciento del consumo mundial [estimación alta-high]; o el 200 por ciento del consumo anual de toda América [estimación alta-high]”, explica el Gobierno federal en un documento realizado por Miguel Molina, en 2016.
Según las estimaciones oficiales, México produce entre siete y ocho mil toneladas anuales de mariguana, donde el consumo -incluyendo el del turismo- “probablemente no rebasa las 400 toneladas anuales [alrededor del cinco por ciento de la producción nacional]”.
Los estados identificados como productores de mariguana son Chihuahua, Durango, Guerrero, jalisco, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, Sonora y Sinaloa. Y la mano de obra empleada para su cultivo y seca, refiere el documento de Molina, asciende a 17 mil 200 jefes de hogar por año, “lo que significa alrededor de 75 mil personas dependientes del cultivo” cada año.
Esta producción, a un precio mínimo de venta -12 pesos por gramo, según datos del gobierno- implicaría un mercado ilegal de al menos 4.2 mil millones de dólares al año. Sin embargo, en Estados Unidos, la mariguana mexicana se vende hasta en 10 dólares el gramo.
A estos más de cuatro mil millones de dólares, con la llegada de la industria médica, tocaría una expansión del negocio de entre mil -según Privateer Holdings- y dos mil millones como mínimo -según KPMG-. Aún, el crecimiento de este mercado sería más amplio si el cannabis se legalizara. Una tendencia a nivel global, al menos desde la década de los noventa -en 1995, el Ministerio de Sanidad de Israel impulsó el uso medicinal del cannabis-.
Para Pablo Girault, fundador de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART), la cuestión no es si México debiera subirse al barco del mercado del cannabis -algo que ya existe porque la gente fuma- sino que lo regule y no permita que caiga en manos de privados -lo que ya sucede de manera clandestina, generando violencia e inexistentes controles de calidad-.
“Nosotros en SMART, no proponemos que haya un mercado privado sino que sea un mercado controlado […], porque nos parece que con una sustancia que hace daño [como la mariguana], dejar que los privados compitan para atraer mercados, no va acorde con la salud pública. Nosotros proponemos que se pueda plantar, que haya clubes canábicos y que si se vendiese en farmacias, lo vendieran a través de un consorcio controlado y muy regulado, sin publicidad en los mercados”, dijo en entrevista con SinEmbargo.
Debido a la creciente liberalización de la mariguana en diferentes países como Brasil, Canadá, Croacia, Dinamarca, Estados Unidos, Inglaterra, Jamaica, Portugal, Puerto Rico, República Checa, Uruguay, además de México, entre otros, la firma especializada en el mercado del cannabis, Brightfield Group, considera que el mercado global de la mariguana legal crece a una tasa anual de 60 por ciento.
Sin embargo, como señala un artículo periodístico de la revista Business Week de 1987, escrito por Gary Becker, Premio Nobel de Economía en 1992, “la legalización de las drogas reduciría su precio en más de 90 por ciento”, aunque sin duda, “aumentaría el consumo de drogas si fueran legalizadas”.
En marzo de este año, la firma Global Financial Integrity (GFI), en su reporte Transnational Crime and the Developing World, estimó que el mercado negro del cannabis, a nivel mundial, genera entre 183 y 287 mil millones de dólares al año -lo que representa el 43 por ciento del mercado de las drogas, valuado entre 426 y 652 mil millones de dólares-.
Sólo en Estados Unidos, entre 2016 y 2021, se espera que el negocio de la mariguana legal aumente 2.5 veces [al pasar de 4 mil millones de dólares en 2016, a 14 mil millones de dólares en 2021], refieren cifras de GFI. Si a ello se adiciona el impacto general de la industria del cannabis, el mercado de entre 16 y 18 mil millones de dólares en 2016, será de entre 48 y 68 mil millones de dólares en 2021. Es decir, el negocio se triplicará.
“Ahora el mercado se está dando en reversa [del exterior al interior de México] y estamos perdiendo el mercado de aquí y el de desarrollo de algo que pudiera ser exportado”, comentó Girault. Sin embargo, apunta, “el gobierno parece no querer entrar de frente al tema para acabar con los efectos negativos [de las drogas] y desarrollar efectos positivos en algo que ya está sucediendo”. Por eso, dijo, “como país nos urge una regulación”, que si bien implica la legalización de algo “potencialmente dañino”, podría acabar con la violencia del narcotráfico y la victimización de consumidores.
Legal o no, el consumo de mariguana en México es un fenómeno que va en escalada.  En los últimos 38 años, entre 1988 y 2016, el uso de mariguana de la población mexicana de entre 12 y 65 años aumentó en al menos 84.5 por ciento [pasó de 1.03 a 1.9-2.4 por ciento de la población], según cifras comparadas de la Secretaría de Salud. En el caso de “cualquier droga”, el incremento mínimo fue de 114 por ciento [pasó de 1.23 a 2.7-3.2].
EL CÁÑAMO: LA OTRA CARA DEL NEGOCIO
El cannabis, más allá de ser una droga ilegal, puede llegar a ser un producto básico convencional para elaborar derivados tales como textiles, fibras, champú, alimentos (semillas), papel, plástico y materiales de construcción, además de aceites y ungüentos tópicos.
La diferencia básica entre la mariguana y el cáñamo, a pesar de que ambos son productos derivados del cannabis sativa L, radica en su contenido de Tetrahidrocannabinol, mejor conocido como “THC”, que es el compuesto psicoactivo, o bien, la sustancia que hace que el consumidor “vuele alto” o se ponga “high”.
Para que una planta de cannabis sea clasificada como “cáñamo”, debe de contener un máximo de 0.3 por ciento de THC, refieren datos de la Fundación Canna, especializada en fertilizantes y plantas. La mariguana de uso corriente, por ejemplo, tiene niveles de concentración de entre 10 y 30 por ciento -dependiendo de la cepa-. Esto es, al menos, 33 veces más concentración de THC que en el caso del cáñamo.
Para Stuart Titus, presidente de Medical Marijuana Inc., compañía que en 2016 obtuvo permiso del Gobierno mexicano para importar productos de cannabidol no psicoactivos -como en el caso del aceite de cáñamo-, el “mercado mexicano va a ser al menos del tamaño del de Colorado, que fue de casi mil millones de dólares el año pasado”, reveló el Daily Post. Sin embargo, apuntó, existe la posibilidad de que el mercado mexicano alcance las proporciones del estado de California: “alrededor de siete mil millones de dólares al año”, según calcula.
Entonces, ¿de qué tamaño sería la industria de la mariguana en México si le quitaran los candados?
Sumados los valores del mercado negro nacional [4.2 mil millones de dólares al año como mínimo] y del potencial de la industria legal del cannabis [entre mil y siete mil millones de dólares], tendríamos un negocio de entre 5.2 y 11.2 mil millones de dólares cada año.
Para ponerlo en perspectiva, el monto de remesas recibido por México en 2017, según las proyecciones del Banco Mundial, es de 30.5 mil millones de dólares -situación que nos coloca como el cuarto país que más remesas recibe en el mundo-. Esta cantidad es poco más del 2.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de México.

EL ARDUO CAMINO A LA LEGALIZACIÓN
De 1920 a 2009, en nuestro país, la legislación comenzó a cambiar para prohibir el uso de drogas. No obstante, de 2015 a la fecha, la reglamentación mexicana ha sido modificada para permitir, en ciertos casos, la posesión de mariguana sin fines comerciales. Para el primer trimestre de 2018, la Ley permitirá que en México sean comercializados productos elaborados a base de cannabis.
En el caso específico de México, el camino a la legalización de la mariguana ha sido arduo. Por un lado, porque la mayor parte de la población desaprueba la medida: Hasta 2016, sólo el 29 por ciento estuvo de acuerdo con la despenalización del cannabis, refiere una encuesta realizada por Parametría. Sin embargo, en 2008, la aprobación era del siete por ciento -es decir que, con el paso del tiempo, el planteamiento es más aceptado-.
Por el otro lado, está nuestra relación con Estados Unidos: En 1940, el Presidente Lázaro Cárdenas del Río intentó legalizar el consumo de drogas en México. Seis meses después de haber emitido la enmienda legal que lo permitió, el gobierno del vecino del norte presionó para echarla atrás -y lo logró-. Esta situación, más que por cuestiones de salud, responde a un motivo meramente económico, refieren especialistas como María Mercedes Molina, historiadora de la Universidad de Caldas, en Colombia.
“Podría afirmarse que [en el siglo XX] el valor de uso [de las drogas] por cuestiones culturales o médicas, dio paso al valor de cambio por motivos económicos”, explica en su texto El cannabis en la historia: pasado y presente[2008].
Desde inicios del siglo XX, “Estados Unidos ha intervenido de manera clandestina y abierta para hacer cumplir la prohibición de drogas al sur de la frontera. A México no se le ha permitido desarrollar un enfoque independiente del uso de drogas dentro de sus fronteras ni a nivel internacional”, explica un análisis de la organización estadounidense International Socialist Review (ISR).
Como consecuencia, apunta ISR, “las políticas prohibicionistas de drogas han transformado a México en un importante cultivador, exportador y punto de transbordo para las drogas ilícitas que abastecen al mercado estadounidense”.
Según la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), se estima que México, hasta 2015, era el productor más grande de semillas de amapola con 28 mil hectáreas que producen -en potencia- 475 toneladas de opio crudo al año. A los ojos del Tío Sam, somos una “gran nación de producción y de tránsito de drogas”, por donde pasa el 95 por ciento de la cocaína que consume su pueblo.
El más reciente caso de presión en contra de la legalización, en apariencia de parte de Estados Unidos, tuvo lugar en Uruguay, que desde julio de este año, se convirtió en el primer país del mundo en regular el uso de mariguana con fines recreativos.
Dos meses después de la legalización, las farmacias uruguayas se enfrentaron a un imprevisto: bancos internacionales con filiales en el país sudamericano -Itaú, Santander, Scotiabank, entre otros- amenazaron con cerrar las cuentas de los expendios que distribuyeran mariguana.
¿Por qué razón? Estos bancos, a su vez, podrían sufrir represalias en Estados Unidos, donde a partir de 2001, luego de la aprobación del Acta Patriótica, quedó prohibido para las instituciones bancarias hacer negocios relacionados con sustancias ilegales a nivel federal -como en el caso de la mariguana-.
Esto contrasta con las proyecciones de Brightfield Group, según las cuales, el mercado de la mariguana en Estados Unidos acapara el 90 por ciento de las ventas globales legales de cannabis; es decir, un mercado valuado en 6.9 mil millones de dólares. Sin embargo, debido a la tendencia de legalización a nivel mundial, mientras el mercado internacional crecerá cuatro veces para 2021 [al pasar de 7.7 a 31.4 mil millones de dólares], el del vecino del norte decrecerá hasta perder un 57 por ciento de su valor [perderá, cuando menos, 3.9 mil millones de dólares].
La tendencia sería nociva para Estados Unidos, que según la corporación especialista en negocios Rand, es la nación que establece los precios de la mariguana. En el caso de México, la tesis de Rand propone que los productores y traficantes en nuestro país son “price takers” o “tomadores de precios” que impone el país vecino. Aquí, el cannabis mexicano cuesta entre 12 y 20 pesos el gramo. Allá son precios superiores a los 10 dólares.

viernes, 19 de julio de 2013

Fox: México hace el ridículo al prohibir drogas

El expresidente Vicente Fox en Guanajuato. Foto: Karina Urbina
El expresidente Vicente Fox en Guanajuato.
Foto: Karina Urbina
SAN CRISTÓBAL, Gto. (apro).- El expresidente Vicente Fox advirtió que México “seguirá haciendo el ridículo” si mantiene el combate contra las drogas con la violencia vigente.
Al presentar el programa del simposium con expertos y legisladores de Estados Unidos y México, Fox aseguró que no va “tras el negocio o el dinero” que puedan representar las drogas y no tiene ningún interés personal en promover la legalización, puesto que vive muy bien con su pensión como expresidente.
Fox y el exdirectivo de Microsoft Jamen Shively, organizadores del foro que inicia este viernes en el Centro Fox, se negaron rotundamente a revelar el costo del encuentro, que reunirá a médicos, impulsores, diputados y analistas de ambos países para debatir sobre la legalización de la mariguana. Insistieron en que no es una campaña a favor del consumo legal, sino “para buscar soluciones internacionales a un problema internacional”.
En esta presentación, el excanciller Jorge Castañeda dijo que en México “actuamos como verdaderos imbéciles” al ir contra la tendencia estadunidense del consumo legal y el uso médico permitido de la mariguana, cuando el gobierno usa a los soldados para destruir los plantíos de la yerba, para detener su transportación y detectar los túneles por donde pasa al otro lado de la frontera norte “y ahí es legal”.
“¿Que lógica es ésta? —preguntó Castañeda—. Los norteamericanos son hipócritas… yo prefiero ser hipócrita que pendejo”.
Luego, Castañeda mencionó que la participación de un expresidente como Fox para impulsar el debate es importante “porque los expresidentes pueden decir absolutamente lo que les dé la gana y no tiene consecuencias para ellos”. Propuso que el modelo de legalización sea probado en el Distrito Federal, como una forma de conocer su éxito o fracaso del lado mexicano.
Fox coincidió con esta idea, al reconocer que es muy complicado lograr una aprobación nacional “de golpe y porrazo”, aunque provocó carcajadas al dirigirse a Castañeda y llamarlo equivocadamente “Jorge Calderón”.
“Ya no me quiere”, comentó el excanciller.
Fox subrayó que después de este foro espera ver la iniciativa de los legisladores que participarán, como el diputado Fernando Belanzaurán, y un verdadero debate al interior de las cámaras pues aunque Enrique Pena Nieto se ha pronunciado por no entrar al tema, “es al legislativo al que le correspondería tomarlo y darle una salida”.
Los copatrocinadores del simposium, Jamen Shively y John Davis, señalaron que México no tiene un problema de consumo de drogas, sino de compartir la frontera con el principal consumidor del mundo.
Detallaron que Estados Unidos representa 5% de la población mundial, pero consume 25% de la producción internacional de drogas.
“Poner un fin responsable a la prohibición de la canabis es urgente, uno de los temas transformacionales del mundo junto con el hambre, la contaminación, el crimen. La transformación (contra la prohibición) está avanzando, no hay marcha atrás”, dijo Shively

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