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viernes, 1 de abril de 2016

Juicio político: estrenar la Constitución… de 1917 . PABLO GÓMEZ

Sesión en San Lázaro. Foto: Hugo Cruz
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Una noticia chusca ha conmocionado selectos medios. Un juzgado administrativo ha puesto un plazo hasta el próximo domingo a los integrantes de las comisiones de Gobernación y de Justicia de la Cámara de Diputados para que procedan a integrar la Subcomisión de Examen Previo. Si no lo hicieren así, la jueza podría consignar a los contumaces, ya multados y desaforados por ella misma, a otro juzgado, bajo la acusación de cometer el delito de incumplimiento de sentencia de amparo o algo por el estilo.
¿Qué es esto? Algo inaudito. Un abogado, Horacio Culebro, héroe de varias batallas, acudió hace ya muchos meses a un juzgado en procura de la protección de la justicia federal contra la omisión de la Cámara de Diputados al no integrar, como lo indica la ley, la sombría Subcomisión de Examen Previo para sustanciar los procedimientos de responsabilidad política de altos servidores de la Federación y los estados. Existen 300 denuncias que no han sido tramitadas y, como es tradicional, la Cámara de Diputados no tramitará ninguna, al extremo de negarse a integrar el organismo que debe hacerlo.
En México nunca se ha llevado a cabo un juicio político desde que la actual Constitución entró en vigor. Puede decirse entonces que en este país ningún alto funcionario ha cometido jamás actos u omisiones que afecten los intereses públicos y su buen despacho en contravención de normas constitucionales o legales. Ninguno es ninguno, en 99 años. México es un país inverosímil, nadie en el mundo podría admitir la existencia de tan maciza realidad política. Aquí no hay dictadura perfecta –con licencia de Vargas Llosa– sino Estado perfecto, aún más difícil de alcanzar.
El juicio político suele confundirse con el desafuero, pero son diferentes. El primero es, como lo dice su nombre, eminentemente político y está dirigido a remover altos servidores públicos por mala gestión, abuso, ignorancia o error grave que afecte intereses públicos. Por otra banda, el desafuero es quitar la inmunidad a efecto de que el servidor público aforado pueda ser acusado en un juzgado penal de haber cometido un delito. Claro, se le separa del cargo, pero si el juez rebota la acusación, el desaforado puede regresar al cargo. Desde 1917 se han producido unos cuantos desafueros, los cuales, en los años veinte y treinta, tuvieron como propósito sólo remover legisladores y gobernadores, pero después se decidió castigar con cárcel, como a Díaz Serrano, para dar sustento al lema electoral de renovación moral de la sociedad (!); por cierto, el dinero del fraude nunca apareció. También se recuerda el desafuero de López Obrador, singular acontecimiento a cargo de Vicente Fox en la Presidencia y del PRI y el PAN en la Cámara, para abrir un juicio penal y suspender el derecho ciudadano de ser elegido, lo cual fue en realidad un ignominioso acto contra la precaria democracia nacional. Pronto veremos otro desafuero pero sin trascendencia alguna.El juicio político, por su lado, es un instrumento parlamentario de vieja hechura que otorga al Legislativo capacidad de control sobre el Ejecutivo. No se trata sólo de revisar las cuentas sino de evaluar el desempeño de los altos funcionarios, su capacidad, el apego a lo prescrito en las leyes y a los requerimientos de la sociedad. El presidente de la República no es sujeto de juicio político porque no se le ha querido dar al Congreso la facultad de removerlo por motivos puramente políticos, ya que el Legislativo nombra al sustituto, pero las órdenes del jefe del gobierno deben ser firmadas por el secretario de despacho correspondiente, el cual sí es sujeto de responsabilidad política y puede ser enjuiciado por el Congreso. El presidente de la República es, sin embargo, sujeto de juicio bicameral de destitución (impeachment), pero sólo acusado de delitos del orden común o traición a la patria. Bueno, pero todo esto es puro postulado constitucional que jamás ha tenido expresión alguna.
Ahora bien, cuando la oposición empezó a tomar fuerza en la Cámara de Diputados, el PRI se encargó de enredar el trámite de los juicios políticos, por si acaso. Se designó a las comisiones de Gobernación y de Justicia para incoar los procedimientos después de pasar por una subcomisión de examen previo. Ésta es la que aún no existe. Si no hay a quién enviar un papel, tampoco habrá quién lo pueda regresar. Así es la lógica política en San Lázaro. Una vez cubiertos ambos trámites, dice la norma, la Sección Instructora entra en escena y la hace de fiscal. Pero la tal sección sólo se ha ocupado de desafueros (procedencia, se le llama) pero nunca de juicios de responsabilidad política.
Cuando no fue por una causa fue por otra, pero siempre el PRI se ha salido con la suya y, en varias ocasiones el PAN ha acudido en su ayuda. Una vez que el PAN apoyó incoar el procedimiento a pedido del PRD, el PVEM empató la votación para evitar el juicio político contra Madrazo Pintado a pesar de que ese dizque partido entonces era aliado de los panistas y no de los priistas. Hasta ahora, todo ha quedado en las puras ganas de estrenar la Constitución… de 1917.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Exige Artículo 19 no descartar trabajo periodístico en el crimen de ‘Goyo’


Gregorio Jiménez, periodista asesinado en Veracruz.
Gregorio Jiménez, periodista asesinado en Veracruz.
CHIHUAHUA, Chih. (apro).- La organización Artículo 19 consideró inaceptable que se descarte el trabajo periodístico como móvil de investigación, luego de que el gobierno de Veracruz aseguró que el periodista Gregorio Jiménez de la Cruz fue asesinado por un conflicto entre vecinos.
Es preocupante que el fiscal encargado de investigar el caso, Enoc Maldonado, sea el mismo que, con incompetencia y deficiencia, investigara el homicidio de la corresponsal de Proceso en Veracruz, Regina Martínez, ocurrido el 28 de abril de 2012, puntualizó en un comunicado.
Artículo 19 lamentó la noticia del asesinato del reportero de los periódicosNotisur y Liberal del Sur, desaparecido el miércoles 5, y manifestó su solidaridad a quienes exigen justicia.
De acuerdo con la organización, de 2000 a la fecha han sido asesinados 75 periodistas en el país, la mayoría de ellos en Veracruz.
Añadió:
“Resulta alarmante que, como en casos anteriores en ese mismo estado, la Procuraduría de General de Justicia pretenda descartar de inicio la línea de investigación relacionada con el ejercicio periodístico, señalando que un ‘conflicto personal entre vecinos’ fue el móvil del asesinato de Jiménez”.
Según una investigación periodística, a finales de octubre de 2013 el periodista fue amenazado por la dueña de un bar donde se cometió el crimen de dos migrantes que fueron secuestrados por grupos del crimen organizado que operan en la región.
En su texto, Artículo 19 advierte que cuenta con información que señala que desde hace poco más de seis meses un grupo criminal amenazó a medios locales de comunicación del sur de Veracruz para que no publicaran información sobre sus actividades criminales.
Ante ello, Artículo 19 hizo un llamado a las autoridades de la entidad que gobierna Javier Duarte para no descartar ninguna línea de investigación en torno del asesinato de Gregorio Jiménez.
Solicitó a las autoridades encargadas de las indagatorias que agoten todas las líneas posibles, incluida la labor profesional del periodista, y que se salvaguarde la integridad de su familia, así como la de los medios de comunicación donde laboraba.
De igual manera, llamó al Estado mexicano para que garantice el ejercicio periodístico y salvaguarde la integridad física de los comunicadores que laboran en el sur del estado de Veracruz, quienes el pasado viernes, en el marco de una manifestación que encabezaron para solicitar la aparición de su colega Gregorio Jiménez, revelaron que en esa región “no existen condiciones de seguridad para el ejercicio periodístico, ya que en la zona se han presentado varias agresiones e incluso han sido retenidos por el Mando Único de Policía”.
El periodista Gregorio Jiménez de la Cruz fue hallado sin vida este martes, según revelaron fuentes cercanas al gobierno de Veracruz.
Su cuerpo se encontró junto a otros dos cadáveres en una casa de seguridad ubicada en el municipio de Las Choapas.
Derivado del hallazgo, hay cuatro personas detenidas, entre ellas quien podría ser el autor intelectual, así como los dos presuntos autores materiales y un copartícipe.
Los detenidos habrían conducido a las autoridades estatales hasta la fosa en donde fueron encontrados tres cadáveres, uno de ellos del comunicador.
Los reportes preliminares indican que la mujer, considerada autora intelectual, habría pagado a los autores materiales para consumar el homicidio.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Impunidad casi total en crímenes del narco en México, señala EU

En el sexenio de Calderón, sistemáticas matanzas de migrantes: Departamento de Estado

‘‘Inimaginables escenarios de carnicerías’’, se dice en información desclasificada
Foto
Funerales en Querétaro de una de las víctimas de San Fernando, TamaulipasFoto Iván Stephens /Cuartoscuro
De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Viernes 8 de noviembre de 2013, p. 3
Las autoridades mexicanas han tratado de minimizar los crímenes del narcotráfico –el cual opera prácticamente con total impunidad– y la responsabilidad que tienen en el esclarecimiento y resolución de los mismos, señala información desclasificada del Departamento de Estado, que fue difundida por la organización no gubernamental National Security Archive.
En los documentos se acusa a la administración del presidente Felipe Calderón de ocultar información sobre las matanzas sistemáticas de migrantes centroamericanos, y se denuncia la complicidad de funcionarios gubernamentales con el crimen organizado, así como el secreto con que se llevan a cabo los juicios contra delincuentes detenidos. Se menciona que las investigaciones sobre la masacre de San Fernando, Tamaulipas (72 migrantes muertos), se mantiene en confidencialidad.
La dependencia estadunidense también expone el crecimiento de Los Zetas, la relación de éstos con loskaibiles, ex soldados de élite del ejército de Guatemala, y señala que su enfrentamiento con el cártel del Golfo y otras organizaciones criminales produjeron ‘‘inimaginables escenarios de carnicería’’.
San Fernando, caso emblemático
El Departamento de Estado considera la matanza de 72 migrantes centroamericanos en Tamaulipas en 2010, como un caso emblemático de la ‘‘total impunidad’’ con la que operan loscárteles de la droga en varias regiones del país.
La información desclasificada consta de 30 cables fechados entre el 25 de agosto de 2007 y el 22 de mayo de 2012. Se trata de reportes emitidos por la embajada de Estados Unidos en México, los consulados en Monterrey y Matamoros, la agencia antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Seguridad Interna.
En los documentos, las autoridades estadunidenses refieren que el gobierno del presidente Felipe Calderón ocultó información sobre las matanzas sistemáticas de migrantes centroamericanos. ‘‘Pese a que no es publicitado, el Ejército y la Marina han continuado hallando fosas con cadáveres. La cuenta se eleva a 196’’, subrayan.
También destacan que a partir de la masacre de San Fernando, los empresarios y comerciantes empezaron a hablar públicamente sobre la violencia y que a pesar de la inseguridad, las autoridades locales insistían en que Tamaulipas era un lugar seguro para invertir.
Se señala el intento de algunas autoridades de eludir su responsabilidad en la persecución de los crímenes cometidos por los traficantes. El gobierno (de Tamaulipas) promete que va a colaborar con el Ejército, pero enseguida puntualiza que ‘‘los cárteles son un problema del gobierno federal, que no tiene recursos para detenerlos’’, se afirma.
Otro tema que se aborda es el secreto que impera en los procesos judiciales contra los delincuentes detenidos. Por ejemplo, se señala la aprehensión de 16 policías de San Fernando, Tamaulipas, acusados de proteger a Los Zetas y que no se ha difundido la evolución de los cargos que se presentaron en su contra.
En 2010, el gobierno estadunidense atribuye ‘‘a la corrupción generalizada’’ la incapacidad del Estado mexicano para resolver los crímenes y detener la violencia de los cárteles. Destaca que tres gobernadores de Tamaulipas han sido investigados por vínculos con la delincuencia organizada.
En los cables se menciona que los agentes de migración y autoridades locales ‘‘miran hacia otro lado y en ocasiones colaboran con los criminales’’. Ello hace que el crimen campee a sus anchas.
También se afirma que los narcotraficantes operan con total libertad en Durango, Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León. Obstruyen los caminos, toman el control de pueblos y acorralan a los soldados y fuerzas federales que están en sus territorios. Un ejemplo de su actuación es el asesinato de 10 jóvenes, siete de ellos menores, que regresaban a su pueblo, Los Naranjos, Durango, después de recoger ayuda gubernamental para educación. Un hombre vestido de soldado los obligó a parar y después un comando los mató a tiros.
Los reportes de los funcionarios estadunidense refieren que el abandono de las autoridades mexicanas es tal que el ‘‘impuesto’’ que cobra el crimen se ha generalizado en las ciudades más peligrosas. Ocho de cada 10 empresarios de Tijuana, Reynosa y Ciudad Juárez pagan extorsiones. Solamente en la última urbe, más de 6 mil comercios cerraron entre 2008 y 2010.
En uno de los documentos, titulado Reporte de Los Zetas, Evolución y Expansión 2001-2009, fechado en julio de 2009, la DEA señala la peligrosidad del grupo.
‘‘La fuerza de Los Zetas recae en su habilidad de corromper, asesinar e intimidar, lo que les ha otorgado el poder de conducir estas actividades a través de México’’, refiere el texto.
En otro cable, el consulado de Estados Unidos en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, advierte en marzo de 2010 sobre la expansión del conflicto entre Los Zetas y el grupo rival del cártel del Golfo por el control de las lucrativas rutas de la droga y predicen que esa ciudad fronteriza podría ser escenario de una confrontación en el futuro cercano.
La embajada estadunidense estima que en 2010 el gobierno mexicano falló en predecir la ofensiva del grupo de Los Zetas y no estuvo preparado para enfrentar la violencia que se aproximaba.

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