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jueves, 22 de agosto de 2013

Marina secuestra a mujer comandante de Policía comunitaria de Olinalá


21 de agosto del 2013
Comandante Nestora Salgado, secuestrada por la Marina. Foto: Salvador Cisneros
Comandante Nestora Salgado, secuestrada por la Marina. Foto: Salvador Cisneros
Por Guadalupe Lizárraga
OLINALÁ, Guerrero.- Nestora Salgado García, coordinadora regional de la Policía comunitaria de Olinalá, fue detenida por elementos de la Marina hoy a las 17:40 horas en las afueras de su domicilio, según lo reportado por el corresponsal de Los Ángeles Press, Sergio Ferrer. Las fuerzas del estado la obligaron a subirse a un helicóptero oficial y se desconoce el destino hacia dónde la llevan.
De acuerdo a Ferrer, miembros de la comunidad y de la Policía comunitaria creen que pudieron haberla trasladado a Chilpancingo o al Distrito Federal. Sin embargo, se teme que sea torturada física y psicológicamente.
Días antes, Salgado había denunciado que militares se subieron al techo de su casa y desde ahí apuntaban con sus armas de alto calibre a la población, intimidándola. También golpearon las paredes de su casa y estuvieron hostigándola desde las doce de la noche hasta las dos de la mañana.
Recientemente, en una entrevista realizada por el también director de Caminante TV, la comandante responsabilizó al alcalde de Olinalá, Eusebio González, y a varios funcionarios en caso de que su vida estuviera en peligro. Salgado participó en la coordinación de la marcha de la Policía comunitaria en defensa de Pemex y tarifas justas de la Comisión Federal de Electricidad el domingo pasado. Una marcha, dijo, que había enojado al alcalde.
Nestora Salgado ha emprendido varias acciones colectivas de resistencia para enfrentar los abusos perpetrados por funcionarios de la alcaldía, y al propio alcalde, a quien la Policía comunitaria denunció de tener vínculos con narcotraficantes y secuestros. Incluso, Salgado ha denunciado reiteradamente el hostigamiento de las fuerzas del estado a la Policía comunitaria y a su persona, pese a la Ley de autonomía indígena que los faculta para defenderse cuando el Estado falla en proveerles seguridad pública.
Comunicado público de la Policía comunitaria
A las autoridades Al pueblo de Olinalá A los medios de comunicación
"Les informamos que el día de hoy a las 18:00 hrs. fue detenida en un retén instalado a las afuera del tecnológico, nuestra coordinadora de la policía comunitaria CRAC-PC Nestora Salgado García, hecho que nos causa indignación y nos confirma la represión que tienen el gobierno de los tres niveles en contra de los movimientos y organizaciones sociales, ya que a la policía comunitaria la conformamos los habitantes del Municipio de Olinalá, que viendo la incapacidad de las autoridades municipales para resolver los problemas de inseguridad en nuestro pueblo, tuvimos que organizarnos para frenar todos los sucesos violentos que estábamos viviendo.
Sr. Gobernador le recordamos que no somos delincuentes, somos ciudadanos común y corriente, personas que solo buscamos la tranquilidad de nuestro pueblo. Le invitamos a que mejor investigue al corrupto e insaciable Presidente Municipal Eusebio González Rodríguez y a su familia, ahí si va encontrar a los delincuentes y bien organizados.
Hacemos un llamado a todas las organizaciones de diferente índole para que hagan acto de presencia‚ se solidaricen y nos apoyen para que la marina libere a nuestra coordinadora.
Responsabilizamos directamente al presidente municipal, de lo que le pueda pasar a Nestora Salgado y a cada uno de los que integramos la policía comunitaria, asimismo de los hechos que sucedan en el municipio.
Compañeros esta es una lucha de todos, hoy más que nunca, tenemos que estar unidos y no permitir que se cometan más injusticias en nuestro pueblo.
Somos mayoría, somos el pueblo, no un grupo de caciques y mañosos que sólo quieren gobernar en la impunidad el pueblo de Olinalá."
EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS‚ ¡SERA JUSTICIA!
Comité de prensa de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero
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miércoles, 24 de abril de 2013

La CRAC se deslinda de los paleros de Ángel Aguirre y balconea la estrategia “federal” para desarticular autodefensas



Sergio Ocampo Arista / La Jornada
Foto Francisco Olvera / Jornada
Chilpancingo, Gro., 23 de abril. La Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) se deslindó del convenio de colaboración firmado entre el gobernador Ángel Aguirre Rivero y la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg).
“El hecho de que el gobernador haya anunciado que a sus elementos se les pagarán salarios y los capacitará el Ejército Mexicano evidencia que el ex jefe de la Policía Nacional de Colombia, Óscar Naranjo, asesor de seguridad del gobierno federal, ya está actuando. Nosotros ya lo sabíamos y nos deslindamos”, dijo Arturo Campos Herrera, promotor de la CRAC-PC en la casa de justicia de El Paraíso, municipio de Ayutla de los Libres.
Entrevistado vía telefónica, el indígena mixteco recordó que la Upoeg nació como una organización que luchaba por carreteras y una tarifa única de servicio de electricidad, pero el 6 de enero se convirtió en grupo de autodefensa, anunció que detendría a presuntos delincuentes y los juzgaría y sancionaría mediante un tribunal popular que nunca funcionó, y “ahora van a servir al gobierno; serán una especie de policías del estado”.
En cambio, dijo, la CRAC “surgió porque el gobierno, por cionducto de los agentes del Ministerio Público y los policías ministeriales, trabajaba muy mal. Por eso la CRAC no depende ni dependerá nunca del gobierno. Nos regimos con mucho orgullo por los usos y costumbres de nuestros pueblos”.
“Cuando se le paga a alguien es para que obedezca”
Campos Herrera recalcó que la CRAC no aceptará ningún pago. “Cuando se le paga a alguien es para que obedezca al patrón. Lo sentimos por los pueblos que apoyan a la Upoeg, que ahora tendrán que irse con el gobierno. Ahí no hay principios, o al menos no se ven claros.
“No nos extraña que la Upoeg esté cerca de Aguirre Rivero. El propio Bruno Plácido Valerio (líder de la Upoeg) apoya abiertamente la iniciativa de reforma educativa, al igual que el gobernador; es decir, están comprometidos mutuamente, pero nosotros seguiremos apoyando al Movimiento Popular de Guerrero (MPG)”, precisó.
Campos Herrera alertó sobre el riesgo de que algunos grupos de la policía ciudadana se conviertan en organizaciones paramilitares. “Lo lamentable es que están utilizando a los pueblos indígenas”, comentó Campos Herrera.
Valentín Hernández, asesor jurídico de la CRAC-PC, aseguró que hay grandes diferencias con el proyecto de sistema de seguridad y justicia ciudadana que aplica la Upoeg: la CRAC surgió en 1995, es un sistema de justicia, seguridad y reducación surgido desde las comunidades y no desde las cúpulas. Plantea la construcción de un sistema integral de justicia con los pueblos, en tanto que la Upoeg apuesta más a la gestión con los tres niveles de gobierno. “Nosotros lo hacemos, pero cuando lo aprueban las comunidades, no de manera personal o de grupo”, dijo.
Destacó que la CRAC plantea alternativas desde los pueblos, no desde el gobierno; “tiene una estructura operativa y de mando. Para tomar decisiones se convoca a asambleas locales y regionales, que son las únicas instancias de decisión”.
La CRAC opera en 128 comunidades de 14 municipios de la Montaña, Costa Chica y la zona centro, y tiene poco más de mil 500 elementos, mientras la Upoeg tiene presencia en 116 poblados de nueve municipios de la Costa Chica y la zona centro, con mil 910 elementos.

Fuente: La Jornada

lunes, 8 de abril de 2013

El Ejército detiene a un integrante de la Policía Comunitaria



La policía comunitaria de Ayutla y Tecoanapa en la casa de la alcadesa de Juan R. Escudero. Foto: Ezequiel Flores
La policía comunitaria de Ayutla y Tecoanapa en la casa de la alcadesa de Juan R. Escudero.
Foto: Ezequiel Flores
CHILPANCINGO, Gro., (proceso.com.mx).- Soldados del Ejército detuvieron ayer a un integrante de la Policía Comunitaria (PC), de la comunidad de El Troncón, municipio de Tixtla de Guerrero, en la región centro de la entidad, quien fue consignado ante el agente del Ministerio Público federal por los delitos de portación de arma de fuego, una pistola calibre .9 milímetros.
Este hecho provocó que integrantes de la PC de este municipio esta mañana se concentraran en el poblado de Acatempa, ubicado a 20 minutos de esta capital sobre la carretera federal que conecta la región Centro y Montaña de la entidad, donde se prevé una movilización.
El integrante de la PC detenido por el Ejército fue identificado como Nahúm Santos Bartolo, segundo comandante de este grupo de autodefensa, tolerado por el gobierno estatal y adherido a  la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitaria (CRAC), que opera en el poblado de El Troncón, municipio de Tixtla de Guerrero.
La detención de Santos Bartolo se registró a las siete de la noche de ayer en el punto conocido como San Miguelito en Tixtla, y pasada la media noche fue trasladado, bajo resguardo policiaco, a las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), ubicadas al sur de esta capital, refiere una nota publicada este lunes en el periódico local El Sur.
El reporte periodístico refiere que ayer Santos Bartolo junto a otros representantes de la PC, adherida al sistema de justicia de  (CRAC), habían participado, por la mañana, en la asamblea de la CETEG donde manifestaron su respaldo al movimiento magisterial y normalista, y se acordó constituir un movimiento popular que incluya la participación de organizaciones sociales en rechazo a las reformas planteadas por el gobierno federal.
Nahum Santos es profesor de la Escuela Primaria Rural Federal Aquiles Serdán, ubicada en el poblado de Ayahualulco, municipio de Chilapa de Álvarez.

Guerrero siempre en lucha : LA MASACRE DE "EL CHARCO"


En la comunidad de El Charco, municipio de Ayutla de los Libres, Estado de Guerrero, durante la madrugada del 7 de junio de 1998, elementos del Ejercito Mexicano rodearon la escuela primaria "Caritino Maldonado", en la cual se encontraban dormidos varios indigenas, quienes participaban en una asamblea para tratar asuntos relacionados con proyectos productivos para sus comunidades.

Segun los sobrevivientes el Ejercito Federal rodeo el lugar e irrumpio, disparando y lanzando dos granadas de fragmentacion, lo que provoco 11 muertos y 5 heridos que quedaron detenidos junto con otras 22 personas, quienes fueron trasladadas (contrariamente a lo que establece el derecho) a las instalaciones de la Novena Region Militar, en Cumbres de Llano Largo, lugar donde fueron retenidas y sometidas a tortura por dos dias. Entre las personas se encontraban 5 menores de edad, quienes el 9 de junio fueron trasladados al Albergue Tutelar para Menores Infractores en Chilpancingo, exceptuando un menor que se encontraba herido y permanecio en el hospital naval durante un mes.

Al lugar de los hechos se impidio la entrada de periodistas y de ONGs defensoras de derechos humanos hasta despues de 2 dias; tiempo en el cual las autoridades se encargaron de borrar todas las evidencias de los hechos.



Resalta la declaracion Ministerial de Erika ZAMORA PARDO quien señalo "mi declaracion ante el MPF fue obtenida bajo presion de los agentes de Gobernacion, quienes me obligaron a declarar y a involucrar a personas. Esta declaracion fue firmada bajo tortura, ya que me vendaron los ojos, me desnudaron y me dieron toques electricos en los pies, me inyectaron y me obligaron a ingerir sustancias desconocidas, me amenazaron con desaparecerme, esta declaracion fue filmada y grabada en la zona Militar...el Ejercito fue el primero en disparar, que la gente estaba desarmada y que a pesar de que se rindieron y pidieron perdon los mataron, a algunos heridos les dieron el tiro de gracia". Es importante señalar que en dicha declaracion tambien se le obligo a vincular a dirigentes sociales como Rocio MESINO, dirigente de la Organizacion Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) y a Ranferi HERNANDEZ ACEVEDO, es diputado local y exiliado en Francia.



VERSIONES CONSTRASTANTES

La ex alcaldesa de Atoyac, Maria de la Luz NUÑEZ RAMOS, envio al Presidente Ernesto Zedillo una carta en la que señalaba que no es creible la version del "enfrentamiento casual", cuando al mando del mismo estuvo el general Alfredo OROPEZA GARNICA, jefe de la 27 zona Militar, cuyo cuartel esta a mas de 100 km. Recuerda que el general fue victima de una emboscada el 24 de mayo de 1997 en el Guanabano, lo que puede explicar la crueldad y saña con la que decidieron exterminar a los sitiados en El Charco.

De acuerdo a la version del comisario municipal, Panfilo SANTIAGO HERNANDEZ y Julio Leocadio"los agarraron por sorpresa, cuando estaban durmiendo en la escuela, los integrantes del grupo armado fueron masacrados en ese lugar, y tememos por los detenidos y heridos, son personas inocentes, pacificas, de la comunidad, que no tienen vinculos con el EPR".

Version del ERPI dada a conocer en medios de comunicacion. No fue un encuentro casual como lo planteo ya que primero se envio una unidad de fuerzas especiales al mando de kaibiles entrenados en Guatemala, seguidos de 28 batallones de infanteria, ademas de otros soldados, sumando alrededor de un millar de efectivos militares al mando del General OROPEZA GARNICA. Dejando sus vehiculos en la comunidad de Tepuente, caminando en silencio hasta El Charco. Despues ocurrio la masacre, ya que los 4 combatientes que se rindieron fueron asesinados y los otros 7 muertos eran campesinos indefensos, asesinaron a cinco en la escuela y dos en la cancha.



Testimonio de Francisco CRISTINO CRECENCIO. Internado en el Albergue Tutelar para Menores Infractores en Chilpancingo.
Soy indigena mixteco, que a los 13 años de edad, fui herido de bala en el brazo izquierdo el 07 de junio de 1998 en El Charco Ayutla de los Libres. Ahora ya cuento con 14 años. Ese dia estaba yo en uno de los salones de la escuela "Caritino Maldonado", junto con otras personas de diferentes comunidades, lugar en donde nos citaron para escuchar platicas sobre problemas comunitarios comouso de fertilizantes, realizacion de proyectos productivos, etc. Ya estabamos dormidos cuando en la madrugada llegaron los militares, rodearon la escuela ay nos gritaron, pero yo no entendia ya que no hablo bien el español, solo el mixteco, no entendia lo que ellos decian y nos dispararon despues dejaron de disparar y mas tarde continuaron disparando.
Rompiendo las ventanas de los salones con, los disparos y una bala entro fue la que me hirio, en ese momento, con un rozon en el pecho - yo no tenia ninguna arma- , y comence a sangrar y a tener fuerte dolor en la herida; sintiendome muy debil, al grado que estuve tirado en el piso del salon sin poder levantarme.
Horas despues comenzaron a salir con los brazos en alto las personas que estaban conmigo en el salon, yo al no poder salir con los demas entraron los soldados a sacarme y fue cuando vi a varios heridos en el suelo de la cancha de Basquetbol, Despues me llevaron en un helicoptero militar al Hospital Naval Militar de Acapulco donde estuve 7 dias con mucha vigilancia de marinos y solo me lavaban la herida por fuera. No me operaron. De ahi me trasladaron al Hospital General de Acapulco "civil"; donde me tuvieron un mes y 5 dias, me operaron en 3 ocasiones y me pusieron una ferula de yeso. Despues me trasladaron al Albergue Tutelar para MENORES Infractores, estando aqui me han sacado al Hospital "Manuel G-A" en la Ciudad de Medico, donde me hicieron un transplante de "nervios", que me quitaron de los pies. Pero ya fue tarde esta operacion ya que quede semiparalizado de la mano y muñeca izquierda, aun con los ejercicios de rehabilitacion que me realizaron en el DIF, de Chilpancingo.
fuente

En esta otra nota, que describe ampliamente la experiencia de Erika Zamora Pardo en los hechos, se presenta un fragmento de lo acontecido el día de la matanza:

Erika Zamora Pardo terminó sus estudios en el CCH e ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es hija de campesinos hidalguenses y fue presa política durante cuatro años.

En colaboración con la Organización Indígena de Pueblos Mixtecos y Tlapanecos, fue a alfabetizar a Guerrero, donde los indígenas trabajan en pro de su autonomía. Después de una asamblea de comunidades, especialmente mixtecas, en Ayutla, una comunidad más marginada que las comunidades de Chiapas (dicho por los propios indígenas chiapanecos que pasaron por ahí durante la Caravana Zapatista), se quedaron a pernoctar, pues no había energía eléctrica y no había luz de luna para caminar de noche.

Erika durmió en la escuela, durante la madrugada despertó porque oyó gritos e insultos: "¡Salgan, perros, es domingo, les vamos a dar sus chileatole con pan!"

Casi al amanecer, salió un campesino, cuenta Erika, el señor Honorio García Lorenzo. Llegó a la cancha de la escuela. Se entregó, levantando los brazos. Se arrodilló. Fue el primer ejecutado a tiros de la matanza. Erika recuerda haber salido de la escuela y tirarse en el suelo de la cancha, atrás de ella alguien se ahogaba. Mario Chávez García, indígena mixteco, venía herido, con las manos en alto. También lo asesinaron a tiros.

A los sobrevivientes de la masacre, los trasladaron a Cruz Grande, y luego al IX regimiento militar en Acapulco, Guerrero. Cumbres de Llano Largo se llama el lugar.

Sufrieron tortura durante los interrogatorios. Había el clásico esquema del malo y el bueno, cuenta Erika Zamora, haciéndonos recordar Mario y el capitán de Mario Benedetti, pues las torturas en México han sido como las de Argentina, Uruguay, Chile. el mismo estilo.

El malo te golpea, el bueno te dice que digas lo que sabes y ya no te harán nada. La metieron a un baño, ella no veía nada, le vendaron los ojos. La hicieron desnudarse. La sentaron en una silla metálica, esposada. Tiraron agua al piso, conectaron un cable a la energía eléctrica, le dieron toques.

Erika gritó, se retorció de dolor, perdió el conocimiento. Al despertar, continuó el interrogatorio.
Ella contestó: No sabe quiénes son del EPR, ni qué hacen, ni de dónde sacan las armas. Pero la obligaron a firmar "su declaración". Después pudo vestirse. "Firmé porque no quería volver a pasar por lo mismo", confiesa.

Fotos de la escuela déspues de la balacera.
BALAZOS ESCUELA EL CHARCOUna de las viudas con sus hijos
VIUDA EL CHARCO

Guerrero siempre en lucha : MATANZA DE AGUAS BLANCAS


http://mexicodesgraciado.blogspot.mx/2007/08/matanza-de-aguas-blancas.html

El día 28 de junio de 1995 la Policía Motorizada y Judicial del estado de Guerrero, masacró a 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, la matanza fue ordenada por el entonces gobernador del estado Rubén Figueroa Alcocer.

Con ello se pretendía frenar, intimidar y disgregar a la Organización Campesina de la Sierra del Sur, la cual exigía a las autoridades estatales apoyo a la producción, láminas, carreteras, escuelas, centros de salud, servicios, la protección de bosques y áreas naturales y justicia por los desaparecidos de la guerra sucia.



ANTECEDENTES
La OCSS se constituyó en enero de 1994. Desde los primeros días se distinguió por su capacidad de convocatoria entre los habitantes más pobres de la sierra, de todas las edades, muchos jóvenes y adolescentes, hombres y mujeres, y por sus manifestaciones públicas con métodos considerados como radicales, como la toma de carreteras y de palacios municipales.

Demandaban apoyo para la producción de alimentos, láminas para techar las viviendas, carreteras, escuelas, centros de salud, servicios, y se proponían la defensa de los bosques y de los recursos naturales. Pero también pedían participar en la elección de autoridades en los pueblos, exigían la salida de los grupos policiacos y del Ejército de las comunidades y la presentación de los desaparecidos de la guerra sucia de la década del 70.

El gobernador Figueroa se movía en una lógica de guerra, y puso a la OCSS en la mira de su política de contrainsurgencia, como lo hizo con otros sectores de oposición que no se sometieron a su control.

Durante su gobierno, de menos de tres años, la lista de militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y dirigentes sociales asesinados por motivos políticos llegó a 84, además de diez asesinatos colectivos en los últimos ocho meses de su administración, casi todos con intervención de grupos policiacos del estado, que sumaron 67 víctimas.

Rápidamente la nueva organización –que se fundó en Tepetixtla, la comunidad más poblada de la sierra guerrerense, con 20 mil habitantes, la mayoría muy pobres y que fue el lugar donde tuvo más desarrollo– se dio a conocer por sus acciones radicales.

Expulsó al grupo de la Policía Motorizada de Tepetixtla y tomó el cuartel de esa corporación, destruyó las grúas y maquinaria pesada de una empresa privada que explotaba los bosques comunales, paró las actividades de los camiones que transportaban madera de esos bosques, tomó el Palacio Municipal de Coyuca de Benítez y de Atoyac, donde quedaron encerrados varias horas los alcaldes y los principales funcionarios, y reiteradamente bloqueó la carretera federal de la Costa Grande, única vía de comunicación de la región y de los centros turísticos de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo, dos de los principales del país.

Ingresaron a la nueva organización campesinos que se habían salido del PRD, con cuestionamientos a algunos de sus dirigentes locales porque no defendían los intereses del pueblo, y otros siguieron en las filas de ese partido pero con una actitud crítica. Algunos de sus miembros también pertenecían o habían pertenecido a la Coalición de Ejidos de la Costa Grande, la organización social más importante de la región, a la que los fundadores de la OCSS consideraban limitada en sus objetivos porque luchaba por la producción y por demandas económicas pero dejaba de lado las demandas sociales, la defensa de los derechos humanos y de los derechos políticos.

Figueroa vio en esta organización el germen de un nuevo movimiento guerrillero, o por medio de su aparato de espionaje creía descubrir vínculos con antiguas organizaciones armadas como el Partido de los Pobres o el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP).

Desarrolló una política para golpear a la OCSS. Buscó intimidar, corromper y coptar a sus dirigentes, y el primer resultado fue una escisión, de la que se formó la Organización Benito Juárez, auspiciada por Figueroa, que después fue acusada de asesinatos de militantes de la OCSS en la sierra de Tepetixtla.

Encarceló a uno de sus integrantes, José Guadalupe Guzmán Martínez, hermano del principal dirigente, Benigno Guzmán Martínez, y lo tuvo como rehén para que la OCSS no se movilizara en las elecciones presidenciales de 1994.

Intentó quitarle bases a la organización mediante la respuesta parcial a demandas inmediatas como fertilizantes y despensas, y también trató de dividirla, respondiendo a las demandas sólo del núcleo principal, el de Tepetixtla, mientras relegaba a los de otros municipios.

Recurrió a los métodos más arcaicos de represión como la desaparición forzada. La OCSS atribuye a Figueroa la desaparición de Gilberto Romero Vázquez, uno de los representantes de la sierra de Atoyac, que fue visto por última vez el 24 de mayo de 1995.

Llegó a la matanza del vado de Aguas Blancas, cuando la organización tenía un año y medio de actividad, y ya era conocida la hostilidad de Figueroa hacia la OCSS.

En septiembre de 1994 se reunieron con el gobernador los dirigentes de Tepetixtla, Benigno Guzmán y Gabino Luna, que le presentaron un pliego de demandas. Figueroa les dijo que les iba a dar todo lo que pedían, pero que a los desaparecidos de la década del 70 “ya se los había llevado la chingada, ya no tienen vuelta”. Y los amenazó: “Está duro el problema con ustedes. En cualquier rato se los puede llevar la chingada”.

En abril de 1995, cuando la OCSS se movilizó contra la explotación de los bosques comunales de Tepetixtla, Figueroa se reunió en Acapulco con los representantes Marino Sánchez Flores y Jesús Maldonado Luna, y en tono de acusación les dijo: “Se dice mucho que ustedes son guerrilleros”.

El 3 de mayo, Figueroa subió a Tepetixtla, a una reunión con miembros de la OCSS, acompañado por el comandante de la Novena Región Militar, general Enrique Tomás Salgado Cordero.

Representantes campesinos de los municipios de Coyuca, Atoyac, Petatlán, La Unión y Coahuayutla presentaron al gobernador sus pliegos de demandas. El petitorio general de la OCSS fue leído por Gilberto Romero Vázquez, originario de la sierra de Atoyac, que 21 días después fue desaparecido.

A Benigno Guzmán le tocó plantear la exigencia de la salida del Ejército y de las corporaciones policiacas de la sierra. También expresó: “Estamos cansados de tanta marginación, si el gobierno no responde al pueblo, si para mejorar las condiciones de vida de los campesinos hay necesidad de una revolución, estamos dispuestos a hacerla con gusto”.

El general Salgado Cordero acusó a Benigno Guzmán de llevar “ideas extrañas a los campesinos”.
Fuente


LA VERSIÓN OFICIAL
Desde la perspectiva que ofrece el distanciamiento histórico con respecto de los hechos objetivos, observamos en primer término, que el mismo día de los hechos, según consta en la conclusión emitida por la comisión respectiva de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Dirección General de Comunicación Social del gobierno del Estado de Guerrero y el Sistema de Radio y Televisión del gobierno del mismo Estado distribuyeron un video con "la versión oficial", en cual se aprecia la imagen de los cuerpos de los campesinos tendidos en el camino, muertos, con tomas de acercamiento de las manos inertes empuñando pistolas, mismo que de inmediato fue profusamente difundido a través de los medios masivos de comunicación.


Al siguiente día, el 29 de junio, el entonces gobernador del estado concedió una entrevista telefónica para un programa de televisión a través de la cual manifestó públicamente que "el problema se presentó cuando una persona brincó con un machete sobre un policía y casi le cercenó el brazo".

Posteriormente, en una entrevista televisada, el licenciado Antonio Alcocer Salazar, entonces Procurador de Justicia del Estado leyó un documento con un discurso previamente diseñado con la finalidad de establecer los términos de un escenario, sobre todo creíble pero, por el contrario, la versión ofrecida al público por el entonces Procurador del Estado configuró un versión absurda en la cual destaca la habilidad sobrehumana de un policía para esquivar la trayectoria de una bala disparada en su contra por un provocador infiltrado dentro del grupo de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, quienes finalmente fueron asesinados y heridos.

Junto con el resto de la propaganda que el gobierno del estado se encargó de difundir para posicionar su versión del genocidio, el video y las declaraciones del gobernador y del procurador de justicia constituyen la base de la versión oficial.

El análisis pericial de los peritos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación también conoció el otro video que constituye la matriz original de la versión oficial y al cual la Comisión denominó "toda la verdad", mismo que esencialmente fue conocido por la opinión pública nacional e internacional a través del programa televisivo Detrás de la noticia, conducido por el periodista Ricardo Rocha.
Un análisis elemental de la diferencia entre el video "versión oficial" y el video denominado "toda la verdad" arroja los siguientes resultados:
"Versión oficial"
"Toda la verdad"
Diferencia
Tamaño del video: 4,287 cuadros
26,635 cuadros
22,378 cuadros
Tiempo de duración: 2 mins 22 segs.
14 mins. 48 segs.
12 mins. 26 segs.

Al respecto, resultó evidente una diferencia de 22,378 cuadros y de 12 minutos 26 segundos de duración que fueron suprimidos dolosamente, aunque se desconoce --porque no hubo evidencias de ello-- quién o quiénes fueron los responsables intelectuales y materiales de tal manipulación.
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LOS HECHOS


En la sierra de Coyuca de Benítez, cerca del poblado de Aguas Blancas, el 28 de junio de 1995 fueron asesinados 17 campesinos y heridos 21, por efectivos de la policía Motorizada y Judicial del estado que pusieron un retén, por órdenes del gobernador Rubén Figueroa Alcocer, para impedir una manifestación de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS).

Los campesinos se dirigían a Atoyac de Alvarez, el municipio vecino en la Costa Grande de Guerrero. Iban a exigir la presentación de uno de sus compañeros, Gilberto Romero Vázquez, que estaba desaparecido, y la entrega de fertilizantes, láminas de cartón, despensas, herbicidas y otros insumos agrícolas para comunidades de cinco municipios.

Más de 400 policías los estaban esperando para detenerlos en el vado del río de Las Hamacas, a 3 kilómetros de Aguas Blancas, encabezados por algunos de los principales funcionarios del área policiaca del gobierno del estado.
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Los sobrevivientes aseguran que los heridos fueron ejecutados con un tiro en la cabeza. Dieciseis campesinos resultaron muertos, otro falleció posteriormente. Después de la matanza los policías colocaron armas de fuego en las manos de los campesinos muertos y aseguraron que ellos habían actuado en legítima defensa.
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LOS RESPONSABLES
En el lugar de los hechos se encontraba un helicóptero en el cual estaban a bordo el secretario de Gobierno, José Rubén Robles Catalán y el director de la Policía Judicial del Estado, Gustavo Olea Godoy. En el momento que se escuchó el primer disparo, el helicóptero levantó el vuelo. El comandante Manuel Moreno González, director de Protección y Vialidad del Estado, responsable de la policía Motorizada, dirigía el operativo.

Todo indica que la masacre fue planificada cuidadosamente. La tarde del martes 27 de junio, los responsables del hospital municipal de Atoyac recibieron instrucciones del gobierno estatal para que estuvieran preparados para cualquier contingencia en las próximas horas. Al mismo tiempo varios grupos de policías salieron por la noche hacia Coyuca de Benítez. Este mismo día, el gobernador habló con la alcaldesa de Atoyac, María de la Luz Núñez Ramos, y le dijo que ya había tomado providencias para que el grupo de la OCSS no llegara a la manifestación de Atoyac y que iban a tratar de detener a la gente de Tepetixtla «a como dé lugar». Después de la masacre, tuvieron otra conversación telefónica y el gobernador dijo «¡Venían a la guerra y guerra tuvieron! ¿Somos o no autoridad?».
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PROTEGER A LOS RESPONSABLES
La matanza de Aguas Blancas causó indignación en México y en el mundo. Organizaciones sociales y políticas de oposición, organismos civiles defensores de los derechos humanos, e incluso organismos gubernamentales como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA se sumaron a las exigencias de justicia.
Sin embargo, en todo momento, las instancias de procuración de justicia y judiciales, a las que corresponde lo jurídico del caso, protegieron a Figueroa y a sus principales colaboradores; lo mismo los diputados y senadores priístas federales y locales, que en tribuna y comisiones rechazaron las demandas de juicio político; y los gobernadores, presidentes municipales priístas, las estructuras del gobierno federal, los obispos de la Iglesia católica guerrerense y el presidente de la República Ernesto Zedillo.
El leve maquillaje que se hizo a la injusticia, con el encarcelamiento de 28 policías y cuatro funcionarios de nivel medio fue sólo una forma para desviar la investigación y la atención de la sociedad. Pronto, ese maquillaje se fue desvaneciendo. Un año después, el 11 de julio de 1996, quedó en libertad el primero de los cuatro, el delegado de Gobernación en la Costa Grande, Gustavo Martínez Galeana, quien grabó en video la matanza.
En abril de 1999 fueron liberados 15 de los 28 policías motorizados que estaban presos por homicidio de los 17 campesinos y el ex subprocurador de Justicia, Rodolfo Sotomayor Espino, el funcionario de mayor rango que fue encarcelado.
El director de la Policía Motorizada, Manuel Moreno González, quien personalmente encabezó a los policías que dispararon contra los campesinos, quedó en libertad el 25 de agosto de 2002.
En septiembre y octubre de 2003 salieron de la cárcel de Acapulco seis policías más. Sólo quedaban siete y el director de Gobernación, Esteban Mendoza Ramos, que fueron trasladados a cárceles lejanas de la vigilancia pública para facilitar su libertad.

Quedó al descubierto que aun el enjuiciamiento de una pequeña parte de los autores materiales fue sólo para distraer y esperar un poco de tiempo.

No hubo voluntad de hacer justicia. Todas las estructuras gubernamentales intervinieron para justificar, proteger y apoyar a Figueroa, el responsable intelectual y político de la matanza de 17 campesinos, de 21 heridos, de la violación al derecho de libre tránsito, de manifestación, de organización y de información.
Fuente

Green Go