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jueves, 13 de octubre de 2011

Gobierno de coalición (de la derecha: PRI, PAN, PRD, e intelectuales) para joderse a Peña y a AMLO




Pedro Echeverría V.


1. 46 “Intelectuales” y políticos del PAN, del PRI, del PRD, de Televisa, TV Azteca, Radio Fórmula, han publicado un desplegado pidiendo un “gobierno de coalición” donde estén todos los políticos e intelectuales en santa armonía siguiendo un programa capitalista que aleje el descontento o un estallido social.
 
 Algunos se han deslindado con el argumento de no suscribir todo. Dado que el panismo ya no podrá competir porque no tiene precandidatos, y los tres que aparecen no hacen uno porque la gente parece estar hasta la madre con Felipe Calderón y sus 52 mil asesinados; pero lo más importante es que el PAN demostró ser peor que el PRI: por ser más corruptos, más incapaces y más entregados al empresariado y al imperio. Sobre la Coalición lo que ha confesado, sobre todo la derechista del ITAM, la señora Dresser, es que ni Peña Nieto, menos López Obrador, deben gobernar porque es el regreso del PRI o la instalación de un caudillo autoritario.

2. ¿Qué es un gobierno de Coalición? Respuesta burocrática: “Que nadie pierda y que gane México”. ¿Qué parte de México ganaría en un gobierno de Coalición si la clase política y empresarial lleva casi un siglo coaligada sin que los trabajadores del campo y la ciudad participen nunca? O quieren que Peña Nieto o López Obrador –en caso de ganar- repartan los cargos como de niño escogí a mi equipo con un bate de béisbol: uno del PRD, otro del PRI, otro del PAN, otro de los empresarios y otro de los intelectuales para que no todos sean de Morena o del PRI. ¡Qué chistosos políticos que quieren repetir aquellas reuniones de la casa de Castañeda (el saltimbanqui) donde acudió Fox y quienes serían sus principales secretarios de Estado; así como líderes que no han dejado de estar en el pandero de la política. ¿Fue “la coalición” acaso un idea de Salinas para aglutinar “gente nueva” alrededor de una “propuesta novedosa”?

3. Si bien Peña Nieto –el seguro candidato del PRI- es funestísimo por ser el candidado del Televisa y de los grandes empresarios; un poderoso sector de la derecha –encabezada por los panistas- tienen la consigna de que el PRI no regrese al poder porque ellos –más corruptos e incapaces- quieren seguir gobernando. No combaten a Peña por estar al servicio de los grandes capitalistas y ser enemigo de los trabajadores, sino porque “no quieren que el PRI regrese al gobierno” y continúe el PAN mandando. Lean bien a esos grandes escritores “que dicen la verdad”, escuchen bien a los comentaristas de radio y televisión, y se encontrarán que ninguno hace análisis de clases sociales, que nadie defiende a los trabajadores contra la explotación, y sí todos ellos son muy chistosos hablando de personas, de individuos, de personajes corruptos o no, pero sin ubicarlos en el contexto de su culpabilidad por la miseria y pobreza del 70 por ciento de la población.

4. A López Obrador lo siguen calificando como “un peligro para México”, por aquello que dijo con enorme claridad: “al diablo con las instituciones” y por mantenerse durante seis años con un discurso crítico y confrontador, así como por negarse a entrar al círculo de los “civilizados” de la política y adoradores de Calderón, tal como Krauze, Aguilar Camín, Dresser, Castañeda y demás de la misma calaña alineada con Vargas Llosa y Aznar. No puedo imaginarme al “Peje” –en nombre del “gobierno de coalición”- nombrando a estos “intelectuales orgánicos” para que se turnen la SEP, los organismos de cultura y los negocios millonarios de los libros de texto y las editoriales. López Obrador si quiere ganar y hacer un buen gobierno reformista debe deslindarse de esa nefasta influencia empresarial y de negociantes intelectuales cuyo único objetivo es seguir haciendo negocios con apoyo gubernamental, pero conservando su“prestigio”.

5. El pueblo mexicano no opina ni mucho menos se le toma su parecer porque se le califica como profundamente ignorante. El gobierno y la clase política –con el apoyo empresarial- hacen y deshacen de acuerdo a sus intereses. Todas esas medidas de la reelección de diputados, senadores y presidentes municipales y de “gobiernos de coalición” son creaciones de la clase política, sobre todo de aquel sector que no ha podido acomodarse sólidamente en los negocios de Estado. La realidad es que mucho más que “gobiernos de coalición” de partidos y personalidades que no representan a nadie, lo que se requiere son gobernantes honestos que luchen por la igualdad de los mexicanos y por ello cuenten con el apoyo militante de la población; para esto se requiere mucha educación política, sobre todo, de la participación directa de la población en la solución de sus problemas.

6. La realidad es que la competencia entre Peña Nieto y López Obrador será muy cerrada a pesar de que Peña contará con el apoyo total de todos los medios de información, en particular de Televisa, y que López Obrador, por el contrario, además de ser silenciado se buscarán todas las formas para desprestigiarlo, tal como ha sucedido en los últimos seis años. La competencia será radicalmente desigual en cuanto el uso de recursos económicos: mientras Peña repartirá toneladas de cemento, láminas de cartón, mandará construir pisos y caminos, además que usará aviones, helicópteros, autobuses, camionetas, lujosos hoteles, Lopez Obrador apenas podrá repartir banderitas. La realidad es que si en el primer mes de campaña la competencia es radicalmente desigual, AMLO no debería seguir en el juego y adoptar un plan B que ponga en primer lugar las movilizaciones y los bloqueos.

7. La enorme ventaja de López Obrador es que ha realizado una gran campaña diaria durante seis años y ha organizado miles de mítines y creado miles de comités en toda la República por cada población. Si esos comités no son quebrados por la avalancha propagandística en todos los medios, así como por los ricos regalos de los priístas con los que compran voluntades; si son realmente capaces los comités para extender su trabajo superando a los seguidores del PRI, López Obrador tendrá ya los votos necesarios en la bolsa. Pero este es el quid de los comicios de julio de 2012: ¿Podrá resistir la conciencia que han inyectado los lópezobradoristas a los trabajadores después de recorrer su líder en tres ocasiones cada uno de los pueblos de México? ¿Será suficiente para resistir las estrategias priístas de compra directa de líderes que durante muchos años han estado a su disposición recibiendo buenos pagos?

http://pedroecheverriav.wordpress.com

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Las luchas gremialistas dividen y fortalecen al mal gobierno

Pedro Echeverría V.

1. ¿Por qué en la sociedad burguesa o sistema capitalista mundial los negros gobiernan como los blancos, las mujeres como los hombres, los indios como los occidentales, los socialdemócratas y “socialistas” como los burgueses? Porque las estructuras de ese sistema (que lleva más de 500 años dominando en el mundo) aún son poderosas. Son estructuras que se han consolidado en la política, la economía, la cultura, la educación, la ideología. No se trata solo de la debilidad o “traición” de grupos, partidos, individuos de izquierda, socialdemócratas o socialistas que asumen el poder, sino también cuando las llamadas “revoluciones socialistas” han triunfado (como en la Rusia de 1917, la China de 1949, la Cuba diez años después o la de Nicaragua sandinista de 1979, por una u otra causa, el sistema capitalista ha resistido a pesar de que algunos de los dirigentes “marxistas leninistas” hayan mostrado una enorme voluntad de lucha “antiimperialista”.

2. Y parece que tendremos que esperar unos 100 años más para que el sistema de explotación y opresión capitalista del trabajo (cuya característica más importante es el trabajo asalariado) comience a resquebrajarse; todo a pesar de que el imperio de los EEUU parece comenzar a derrumbarse tal como en el siglo XIX se vinieron al suelo el imperio inglés junto al francés y el de los países bajos. Marx anunció el fin del capitalismo en mediados del siglo XIX, Lenin (así como su hermano Trotsky y su hijo Stalin) pensaron que la revolución rusa de 1917 podría ser el preludio de la revolución mundial y los jóvenes de los sesenta creímos ilusamente que la revolución cubana fidelista encendería la chispa de las revoluciones en América, África y Asia. Nuestros jóvenes de fin y principio de siglo no están pensando en una revolución, pero sí han estado rebelándose contra el sistema tal como si para el futuro pudiera anunciarse una revuelta contra “el orden”.

3. A pesar de que las demandas de las luchas sociales (sindicales, campesinas, populares, estudiantiles) apenas son defensivas y democráticas, es decir, no rebasan los marcos de las peticiones de reformas políticas y económicas burguesas, éstas mismas parecen difíciles de conquistar. La burguesía suele hacer concesiones para frenar los movimientos y mediatizar a los líderes, pero se cuida muy bien de que la estructura de explotación y el poder vertical jerárquico que la sustenta siga fuerte. Incluso las pocas batallas que logran ganar las masas suelen aparecer como si fueran “graciosas concesiones” de la burguesía gobernante. Quien erróneamente piense que la burguesía (poderosos empresarios, gobernantes y aparatos de Estado) es tonta o ignorante, y trace su estrategia de lucha social, sindical o política a partir de esa equivocada concepción, perderá mil batallas. No olvidar que Fidel Velázquez, que manipuló a la clase obrera desde la CTM durante 60 años, nunca estuvo a punto de caer.

4. Frente a la fuerza económica, política, ideológica y militar de la burguesía mexicana, los trabajadores deben construir una fuerza superior. Frente a la unidad de intereses de los empresarios, el gobierno, los medios de información y los aparatos de represión, la unidad de los trabajadores y los luchadores sociales es una obligación para poder triunfar. En tanto López Obrador sólo esté preocupado por asuntos electorales, Marcos exclusivamente por asuntos indígenas, los electricistas por defenderse de la privatización de la electricidad y los profesores de la CNTE sólo luchen contra la cacique Gordillo o sus intereses gremiales, nuestras luchas sólo servirán, limitadamente, como protesta. Por más grandes que sean las concentraciones y por más combativos que sean los discursos sirven de muy poco si no se adoptan medidas como bloqueos y tomas por días de carreteras, bancos e instituciones que paralicen ciudades. Ya las concentraciones son totalmente ineficientes.

5. Las más recientes movilizaciones presididas por López Obrador en la ciudad de México, tanto contra la privatización del petróleo, la carestía, la cerrazón de Televisa o el comportamiento reaccionario de la Suprema Corte de Justicia, no parecen haber aumentado la participación de las masas ni tampoco haber frenaron la privatización o el manipuleo de la radio y la televisión. El gremialismo de las organizaciones está bloqueando todas las luchas que pudieran darse de manera unitaria. Por causa de ese sectarismo gremial y caudillezco, que manipula con habilidad la burguesía y su gobierno, fue despojado AMLO de la Presidencia, fue reprimida y desarticulada la APPO, la líder Esther Gordillo sigue tan campante imponiendo en el país la ACE, permanecen en prisión los campesinos de Atenco y los obreros mineros no han podido triunfar en sus luchas. Los estrategas políticos de la clase dominante tienen bien calculado los límites de estas luchas y su burlan.

6. Mientras los gobiernos estatales del PRI, del PAN, del PRD, con el apoyo del gobierno federal, reprimen con brutalidad las justas y masivas luchas de los profesores y campesinos de Morelos y Guerrero, López obrador apenas pronuncia unas cuantas palabras de apoyo, los líderes zapatistas permanecen en silencio y los dirigentes del Diálogo Nacional como si no estuvieran enterados. Da la impresión que las dirigencias no están dispuestas a poner en peligro el poder que han logrado en los últimos años y que sólo podrían aceptar unirse con fuerzas dispuestas a subordinarse. Por el contrario los empresarios y los medios de información, sabiendo que ante los trabajadores deben unir fuerzas, no han desaprovechado los minutos para hacer campañas contra las luchas del pueblo. Muy pronto la gente comenzará a darse cuenta que estas pequeñitas batallas gremiales en lugar de hacer avanzar nos ponen en ridículo ante la clase gobernante que goza promoviendo nuestra división.

7. Los trabajadores y luchadores sociales de izquierda conocen más o menos bien a los empresarios explotadores, al gobierno que los engaña y reprime, a los partidos políticos que los manipulan electoralmente y en los cargos de gobierno; sin embargo no han podido construir un programa unitario de lucha. Pareciera que los dirigentes de diferentes movimientos, que deberían encargarse de hacerlo, son los menos interesados en ello. Da la impresión que entre el discurso y los hechos de esas figuras dirigentes hay una enorme distancia que impide que las cosas se desarrollen. ¿Recuerdan que todos pensamos y dijimos que el imbécil presidente Fox no terminaría su sexenio por la gran cantidad de brutalidades que cometía? No solo terminó sus seis años sino que incluso dejó a su sucesor panista en la Presidencia y lo declaró con gran desparpajo. Pero los luchadores sociales se pasan el tiempo burlándose o hablando mal del gobierno sin hacer nada efectivo para derrotarlo.

8. López Obrador, el personaje político con más convocatoria en el país, ha realizado una gran cantidad de movilizaciones que se han quedado a la mitad y es probable que la gente se canse por no lograr nada concreto. Los profesores de la CNTE llevan más de 25 años realizando mítines, plantones, manifestaciones y se han quedado a la mitad de sus luchas porque los diferentes gobiernos no les han hecho caso. La gran batalla de seis meses de los oaxaqueños, que paralizó al gobierno de Ulises Ruiz, también se quedó a la mitad porque fueron reprimidos con bestialidad por los gobiernos del PAN, PRI con el apoyo de los diputados locales del PRD. El EZLN se encuentra totalmente aislado y al margen de las luchas sociales cuidando a sus gobiernos indígenas. Cada movimiento en su feudo mientras los gobiernos de la burguesía destruyen al país y agudizan la miseria y el hambre de 50 millones de mexicanos.

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