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viernes, 27 de septiembre de 2019

Las vueltas del neoliberalismo

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L
a crisis del pensamiento crítico, o sea nuestra forma de comprender el mundo para poder actuar transformándolo, ha llevado a los analistas a multiplicar conceptos poco precisos que suelen ser más descriptivos que analíticos, por lo que inducen a confusión. Neoliberalismo es uno de los conceptos que están siendo utilizados de manera menos rigurosa.
Entre muchos profesionales de la política y del pensamiento se ha difundido una idea que asocia el neoliberalismo a un tipo de gobierno fundamentalista del mercado, cuando su acepción debería apuntar en una dirección estructural: es el capitalismo en el periodo en el que la acumulación por desposesión se ha convertido en hegemónica.
El geógrafo marxista David Harvey, quien acuñó el concepto de acumulación por desposesión/robo, asocia esta modalidad del capital a las políticas neoliberales promovidas por el Consenso de Washington: las privatizaciones, la dominación del capital financiero, la distribución regresiva de la renta y la generación de crisis para acelerar los tres procesos anteriores.
En América Latina el neoliberalismo tuvo un primer periodo privatizador, en el cual fueron desguazadas buena parte de las empresas estatales, traspasadas a precios muy bajos a multinacionales del norte. Las privatizaciones fueron enfrentadas por una amplia alianza de los sectores populares y las clases medias, generando una oleada de movilizaciones que se tradujo en la caída de una docena de gobiernos derechistas, desde el Caracazo de 1989 hasta la segunda guerra del gas en Bolivia en 2005.
Deslegitimadas las privatizaciones y las dirigencias políticas que las promovieron, el neoliberalismo trasladó el núcleo de la acumulación por despojo a otros terrenos que ahora llamamos extractivismo: agronegocio, minería a cielo abierto, obras de infraestructura y especulación inmobiliaria urbana. Estamos ante lo que la socióloga Maristella Svampa denominó “consenso de las commodities”, aunque suelo optar por una definición desde abajo que la nombra como cuarta guerra mundial.
El problema que observo, es que muchos analistas sostienen una definición mucho más restringida de neoliberalismo, que asocian a la mayor o menor participación del Estado en la economía y en la sociedad. De ese modo, se suele sostener que cuando asume un gobierno estatista, real o discursivo, ya entraríamos en un periodo posneoliberal.
Definir las cosas de este modo, creo que induce a confusiones. Los cambios de gobierno no afectan al modelo neoliberal, sino tocan apenas aspectos laterales del mismo. Por ejemplo, se suele mentar que las políticas sociales compensatorias son parte del nuevo periodo posneoliberal. Sin embargo se ignoran dos hechos centrales.
Uno: esas políticas no las inventaron los gobiernos progresistas o posneoliberales, sino el Banco Mundial para desarticular los movimientos antisistémicos. Dos: las políticas sociales benefician al sector financiero, al promover la bancarización de los beneficiarios. En ambos casos, refuerzan el neoliberalismo: debilitan a quienes pueden enfrentarlo y fortalecen al capital financiero.
Pero lo más importante es que el neoliberalismo, siendo la fase actual del capitalismo, no puede ser derrotado votando, eligiendo nuevos gobernantes, sino desarticulando las bases sobre las que se asienta: el poder concentrado del capital financiero que utiliza el aparato estatal como escudo y espada, más allá de los gobernantes de turno.
Sostengo que salir del neoliberalismo implica una crisis fenomenal, porque el poder construido por el capital es tan sólido que sólo puede ser derrotado en un largo periodo de autorganización de los pueblos, recuperando los mediosde producción e instituyendo formas devida no capitalistas, con poderes no estatales que las defiendan.
Una de las consecuencias más nefastas del neoliberalismo es que ha consolidado el poder de uno por ciento. Este poder amurallado en las instituciones estatales como las fuerzas armadas, que ha sometido a sus intereses al narcotráfico y otras formas de la acumulación por despojo, no puede ser desarticulado sin un cambio radical en la relación de fuerzas. Algo que nunca se consiguió votando, ni en plazos cortos.
El capital en el periodo neoliberal se ha blindado, aprendiendo las lecciones de las revoluciones triunfantes. Por eso no será nada sencillo desalojarlos del poder, tarea en la que han fracasado tanto las opciones electorales como las armadas. ¿Acaso China y Vietnam no son neoliberales?
Un problema adicional es el que denuncia Darío Aranda en una brillante nota (https://bit.ly/2mDPbbU). El extractivismo, el neoliberalisomo, son política de Estado. Los gobiernos conservadores pactan con las empresas multinacionales la entrega de los bienes comunes. Los progresistas hacen lo mismo.
El modelo extractivo primario exportador, es la continuidad entre unos y otros. Aunque los progresistas aseguren que al llegar ellos al gobierno ya no hay neoliberalismo. Que le pregunten a los pueblos.

lunes, 26 de noviembre de 2018

¿Reformismo o barbarie?

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L
a toma de mando de Andrés Manuel López Obrador el primero de diciembre entraña la posibilidad de un cambio radical del régimen político mexicano. La disyuntiva planteada desde su campaña por el presidente electo fue la cuarta transformación institucional y de la vida pública de México, como antónimo de la continuidad de los regímenes neoliberales de los últimos 30 años. En buen romance, reformismo o barbarie.
La contradicción cambio o continuidad neoliberal pasa por analizar cómo se inserta hoy México en el mundo y hacia dónde podría encaminarse en el marco de un sistema capitalista en crisis. La contrarrevolución conservadora de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que derivó en las reformas estructurales del Consenso de Washington en 1989 (privatización, desregulación de los mercados y liberalización de los flujos de capital de inversión y bienes a lo largo de las fronteras nacionales), fue diseñada para abrir paso a la expansión del capital y a una nueva oleada de desarrollo capitalista y explotación imperialista.
Las principales consecuencias de la estrategia neoliberal y el capitalismo de libre mercado en los países de América Latina y México fueron una gran acumulación de capital basada en el robo, despojo y saqueo de los recursos naturales y humanos, la devastación ecológica y la destrucción del tejido social de las comunidades afectadas por el proceso de extracción depredadora y rapaz de materias primas, además del surgimiento de una resistencia anticapitalista y contrahegemónica extendida (el campesinado indígena en la cordillera de los Andes, el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra en Brasil, el neozapatismo en México) que llevó a una nueva y violenta forma de lucha de clases.
Dicha fase estuvo signada por procesos de financiarización y reprimarización de la economía, con eje en un modelo imperialista extractivista, que en la etapa siguiente, a comienzos del siglo XXI, dio paso a un nuevo consenso pos-Washington sobre la necesidad de una forma más regulada y juiciosa de desarrollo capitalista.
La transición de la era neoliberalal imperialismo extractivista (con Estados Unidos como hegemón del sistema capitalista) se dio acompañada del auge de los commodities,incentivado por la demanda de energía, minerales y metales industriales, productos agroalimentarios y otros recursos naturales asociados, combinado con inversiones de carácter global y la especulación financiera.
Debido al afán de lucro de las corporaciones globales aliadas con el capital financiero y los intereses geopolíticos y geoestratégicos de la nación imperial (EU), esas actividades expandieron la frontera extractiva hacia áreas remotas donde aún quedan enormes reservas sin explotar de minerales (oro, plata, hierro, plomo, estaño, bauxita, cobre, zinc, etcétera), fuentes de energía (petróleo, gas, carbón, uranio, recursos hídricos, energía eólica) y productos agroalimentarios, lo que bajo formas de guerra híbridas o difusas y una ocupación neocolonial de territorios basada en la contrainsurgencia (guerra al terrorismo, a las drogas, al crimen organizado, etcétera) desató conflictos sociales por los derechos territoriales, ligados a un nuevo ciclo de cercamiento y desposesión de lo que queda de los bienes comunales globales, y la privatización y mercantilización de la tierra, el agua y la biodiversidad, entre los agentes del capital global y los movimientos indígenas y campesinos sin tierra o semiproletarizados, que vieron degradados sus ecosistemas, de los cuales dependen sus comunidades y su forma de vida y cultura.
En ese contexto, junto con las extraordinarias ganancias que genera la demanda de esos recursos, principalmente no renovables, cabe resaltar que el neoextractivismo imperialista de comienzos del siglo XXI estuvo sustentado en un nuevo ciclo de inversión extranjera directa (IED) a gran escala por corporaciones trasnacionales, para la exploración y extracción de minerales, metales, combustibles fósiles (hidrocarburos), biocombustibles y productos agroalimentarios (como soya y palma africana), a lo que se sumaron los préstamos condicionados del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que dependen del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Cabe consignar, asimismo, que en el aterrizaje del nuevo modelo de desarrollo extractivista, el Estado imperial jugó un papel principal en el apalancamiento del acceso a los territorios, la tierra como mercancía, la mano de obra barata y los recursos extraídos (el botín) para sus empresas multinacionales, y también en la cooptación de las élites locales clasistas y colaboracionistas, vía la presión político-diplomática y militar, el chantaje, la corrupción y los sobornos.
En México, la transición del capitalismo de libre mercado con elecciones (fundamentalismo neoliberal+democracia formal) al actual modelo extractivista, se dio en forma de megaproyectos inscritos en sucesivos planes geopolíticos imperiales articulados, verbigracia, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (1994), el Plan Puebla-Panamá (2001), la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (2005), la Iniciativa Mérida (2007) y las zonas económicas especiales (2012). Es decir, una territorialidad de la dominación geopolítica en constante rediseño.

viernes, 11 de noviembre de 2016

América Latina y el triunfo de Trump

Raúl Zibechi
A
quienes tenían dudas de que ha nacido una nueva derecha, el triunfo de Donald Trump debería convencerlos de lo contrario. La nueva derecha cuenta con amplio apoyo popular, sobre todo entre los trabajadores y las clases medias vapuleadas por la crisis de 2008 y los efectos de la globalización, como ya sucedió en Inglaterra con el Brexit. Estamos ante un mundo nuevo donde esta derecha machista y racista recoge la rabia de los millones perjudicados por el sistema. Una derecha nostálgica de un pasado que no volverá, en un periodo de decadencia imperial y del sistema-mundo capitalista.
Lo que desnudaron las elecciones estadunidenses es la fractura interna que vive la sociedad, el empobrecimiento de las mayorías y el enriquecimiento obsceno del 1%. Pero también desnudaron el papel vergonzoso de los medios de comunicación, empezando por los respetables The New York Times y The Wall Street Journal, que no tuvieron empacho en titular que Trump era el candidato de Vladimir Putin. Robert Parry (periodista de investigación que destapó el escándalo Irán- Contras) afirma que el otrora respetable Times ha perdido su senda periodística, convirtiéndose en una plataforma de propaganda y apologética de los poderosos(goo.gl/BbVy1d).
La campaña desnudó también la fractura de instituciones tan vitales para el 1% como la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), que fue quebrada internamente por las presiones de Hillary Clinton para que no investigara sus correos. Con Trump perdieron Wall Street, el complejo industrial-militar, la arquitectura internacional fraguada por Estados Unidos desde 1945 y el 1%, que apostaron fuerte por Clinton. Ahora rodean al vencedor para condicionarlo, algo que no les va a costar mucho porque pertenecen a la misma clase y defienden los mismos intereses.
Es probable que negros y latinos sufran más con un gobierno de Trump. Pero, ¿es que ahora lo están pasando bien? Bajo los gobiernos de Barack Obama las muertes de afroestadunidenses a manos de la policía crecieron de modo exponencial, la brecha de ingresos entre latinos y afroestadunidenses respecto a los blancos creció a consecuencia de la crisis de 2008.
En 2013 la renta de los blancos era 13 veces mayor que la de los afroestadunidenses y 10 la de los latinos, mientras en 2004 era siete veces superior en los primeros y nueve en los segundos (goo.gl/7CWaIE).
La situación de los migrantes mejorará si fortalecen sus organizaciones, las extienden y se movilizan contra el 1%, no por lo que decida la Casa Blanca. La política de los demócratas consistió en cooptar a pequeñas élites de las minorías raciales para usarlas contra las mayorías negra y latina, y para exhibirlas como trofeos electorales. Lo mismo hicieron respecto a las mujeres: un feminismo para blancas de clases medias altas.
Pero no es el racismo ni el machismo lo que irritó al 1%, sino las propuestas de Trump hacia el sector financiero y en política internacional. Propuso aumentar los impuestos a los corredores de fondos de alto riesgo, los nuevos ricos sumisos a Wall Street. Defiende una alianza con Rusia para combatir al Estado Islámico y auspiciar salidas negociadas en Medio Oriente. Frente al intervencionismo descarado, propone concentrarse en los problemas domésticos. Otra cosa es que lo dejen, ya que sin guerra el 1% puede venirse abajo.
Desde América Latina, el triunfo de Trump puede ser entendido como un momento de incertidumbre en la política imperial hacia la región. No debemos aventurar pronósticos. ¿Recuerdan cuando Bergoglio fue ungido Francisco I, y muchos aseguraron que haría un papado reaccionario? Bajo la administración Obama (iniciada en 2009) hubo golpes de Estado en Honduras y Paraguay, la destitución ilegítima de Dilma Rouseff en Brasil, la insurrección derechista en Venezuela, incluida la profundización de la guerra contra el narco en México, iniciada por su antecesor George W. Bush. Peor no nos pudo ir con el progresista en la Casa Blanca.
Para los de debajo de América Latina las cosas pueden cambiar, en varios sentidos.
En primer lugar, el discurso machista y racista de Trump puede alentar a las nuevas derechas y facilitar la profundización de los feminicidios y el genocidio de los pueblos indio y negro. La violencia contra los pueblos, principal característica de la cuarta guerra mundial/acumulación por despojo, puede encontrar menos escollos institucionales (¡menos aún!), mayor legitimación social y silencio de los medios monopólicos. No es una nueva tendencia, sino más de lo mismo, lo que de por sí es grave. Será más difícil contar con paraguas institucionales de protección y, por lo mismo, los represores se verán con las manos más libres para golpearnos.
La segunda tendencia es que el sistema pierde legitimidad cuando se disparan tendencias como las que encarna Trump. Este proceso ya se venía perfilando, pero ahora se produce un salto adelante con la pérdida de credibilidad popular en las instituciones estatales, que es una de las cuestiones que más temen las élites del mundo.
La tercera cuestión es la división entre las clases dominantes, tendencia global que debe ser analizada con mayor profundidad, pero que tiene efectos desestabilizadores para el sistema y, por lo tanto, para la dominación. Básicamente, hay quienes apuestan todo a la guerra contra los pueblos y otros que creen que es mejor ceder algo para no perderlo todo. Que los de arriba estén divididos es una buena noticia, porque la dominación será más inestable.
Por último, los de abajo lo vamos a pasar peor. La inestabilidad y el caos son tendencias estructurales, no coyunturales, en este periodo. Es doloroso, pero es la condición necesaria para poder cambiar el mundo. Sufriremos más represión, estaremos en peligro de ser encarcelados, desparecidos o asesinados. Se avizora mucho sufrimiento en el horizonte. El capitalismo se cae a pedazos y los escombros pueden enterrarnos. La contracara es que muchos dejarán de creer que la única forma de cambiar el mundo es votar cada cuatro o seis años.

domingo, 24 de enero de 2016

Enero, el peor mes para la finanzas desde la Gran Depresión

La merma es equivalente a la mitad del valor de la economía de Estados Unidos
Tienen las bolsas globales el peor inicio de año: pierden 8 billones de dólares
El momento más grave desde la gran depresión; Bank of America no descarta recesión en 2017
Foto
Tablero electrónico en la bolsa de valores de Arabia Saudita en RiadFoto Ap
De la Redacción y Reuters
 
Periódico La Jornada
Domingo 24 de enero de 2016, p. 17
Los mercados bursátiles del mundo han tenido en este mes el peor inicio de año desde la gran depresión de finales de los años 20 del siglo pasado. En sólo tres semanas las pérdidas en las diferentes plazas rozan 8 billones (millones de millones) de dólares, destrucción de riqueza que, comparativamente, equivale a la mitad del valor de la economía de Estados Unidos, la mayor del planeta.
La tendencia de los mercados financieros en días recientes, marcada por un desplome de los precios del petróleo y otras materias primas; la devaluación de las monedas de países emergentes frente al dólar y la desaceleración de la economía china, cuyo crecimiento de 6.9 por ciento en 2015 fue el más bajo en 25 años, avivó temores de que la economía global se encamine a una recesión, cuando todavía no ha superado en su totalidad los efectos de la iniciada en 2009, expusieron analistas.
En medio del creciente clima pesimista que inunda los mercados financieros, se perdieron cerca de 7.8 billones de dólares del valor de las acciones en las tres semanas anteriores al 21 de enero, señaló Bank of América Merrill Lynch (BAML).
No descartamos una recesión el próximo año. Habrá problemas y nos preocupa la falta de municiones políticas para lidiar con un impacto de envergadura, dijeron Ethan Harris y Emanuella Enenajor en una nota del banco de inversión, uno de los más importantes de Wall Street.
Carnicería financiera
En los primeros 14 días hábiles del año las pérdidas en los mercados bursátiles ascendieron a casi la mitad de la economía de Estados Unidos –cuyo producto interno bruto (PIB) es de 16 billones de dólares, de acuerdo con datos del Banco Mundial–, en lo que es calificado como el peor inicio del año en los mercados desde la gran depresión de 1929, de acuerdo con estadísticas del comportamiento de los mercados.
David Buik, analista del banco de inversión Panmure Gordon, apuntó que la carnicería financiera en los mercados de valores en las primeras semanas del año marcó el peor inicio desde 1928.
Las pérdidas acumuladas en las acciones que cotizan en los mercados provocaron que los inversionistas y gestores de fondos colocaran la semana pasada la mayor cantidad de dinero en fondos de bonos de gobierno, considerados instrumentos más seguros, debido a que pagan una renta fija, a diferencia de las acciones, cuyo valor se mueve día a día, en un indicio de que temen que la economía mundial caiga en recesión, dijo BAML.
Economistas del banco estadunidense también señalaron que la probabilidad de que la economía de Estados Unidos, la mayor del mundo y de la que depende la economía mexicana, entre en recesión el próximo año subió de 15 a 20 por ciento, aunque indicaron que la posibilidad de que se produzca una gran crisis como la de 2008-2009 es lejana.
Pese al incremento, la probabilidad de una en cinco de una recesión normal sigue siendo baja, dijeron economistas del banco estadunidense, que recortaron su proyección de crecimiento en 2016 a 2.1 por ciento de 2.5. Una recesión suele definirse como dos trimestres consecutivos de contracción.
No obstante, cuando los mercados están en este estado de fragilidad, hay cierta tentación de perder de vista los fundamentos económicos. Para nosotros, la economía está bien y los riesgos de recesión son bajos, aclararon los analistas.
Previamente esta semana, economistas de Citi dijeron que está aumentando el riesgo de una recesión global, mientras Morgan Stanley refirió que la probabilidad es de 20 por ciento en el peor de los casos, y el banco francés Societe Generale la ubicó en 10 por ciento, con un incremento de posibilidades.
Las acciones globales tuvieron uno de los peores inicios de año de la historia, en el marco de un derrumbe de los precios del crudo, una profunda preocupación por la economía china y los coletazos del primer aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal en casi una década.
Desde comienzos del año las acciones en la bolsa de Nueva York han perdido cerca de 8 por ciento, dentro de los cuales el índice ampliado Standard and Poor’s 500 es el más afectado, al acumular una baja de 9 por ciento hasta el pasado miércoles, previo al repunte de las dos últimas sesiones de la semana.
La Bolsa Mexicana de Valores registra una pérdida de 3.16 por ciento, mientras el índice Bovespa de la bolsa de Sao Paulo, la mayor de América Latina, agrupa una baja de más de 8 por ciento y se encuentra en su nivel más bajo desde marzo de 2009.
En Londres el índice Ftse 100 perdió 9.11 por ciento hasta el pasado miércoles, cuando se desplomaron los mercados globales, con lo que las bolsas europeas se ubicaron en niveles mínimos en 15 meses.
Hasta el pasado jueves, cuando el índice de Shanghai cerró con baja de 3.2 por ciento, acumuló una caída de más de 18 por ciento en lo que va de 2016.

viernes, 30 de enero de 2015

Se desploma la BMV tras anuncio de recorte al gasto público

La sede de la Bolsa Mexicana de Valores. Foto: Germán Canseco
MÉXICO, DF, (apro).- El recorte en el gasto público y un crecimiento menor a lo esperado de la economía estadunidense provocaron volatilidad en los mercados financieros y la caída de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) este día.
El principal indicador de la BMV, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), terminó la semana con una desplome de 2.18% al acumular 242 mil 54 unidades, es decir, 911 puntos menos que la sesión anterior, provocado principalmente por el recorte del gasto federal, que asciende a 124 mil 300 millones de pesos, debido ello a la caída de ingresos petroleros.
El mercado de valores en México también resintió los reportes del magro crecimiento económico de la Unión Americana, que logró expandirse apenas 2.6% en el cuarto trimestre de 2014, cuando en el tercer trimestre se elevó a una tasa de 5%.
Esta dato tuvo impacto en las bolsas estadunidenses, ya que el índice industrial Dow Jones cayó 1.45%; el Standard & Poor´s retrocedió 1.30%; mientras que el tecnológico Nasdaq bajó 1.03% al finalizar la jornada.
Retrocede peso
El dato del PIB en Estados Unidos también provocó una depreciación del peso ante el dólar, ya que en ventanillas bancarias el billete verde se vendió hasta los 15.30 pesos, nivel similar a los del 2009, año de la última recesión económica mundial.
El dólar en operaciones al mayoreo cerró el viernes en 14.95 unidades a la venta, de acuerdo con cifras publicadas por el Banco de México (Banxico). En otras palabras, el peso retrocedió 12 centavos, equivalente a 0.81%, respecto del día inmediato anterior.
Con ello, la moneda nacional acumuló una depreciación de 2.53% en tres sesiones consecutivas.
Ayer, el Banxico señaló en su Anuncio de Política Monetaria que la disminución en el precio del petróleo y la previsión de que permanecerá en niveles bajos por un periodo prolongado, junto con la expectativa de una política monetaria menos laxa en Estados Unidos y la desaceleración de la economía mundial, han dado lugar a un incremento en la volatilidad en los mercados financieros internacionales, lo que ha acentuado las vulnerabilidades de algunas economías emergentes.
“En este entorno se han registrado depreciaciones generalizadas de las monedas de dichas economías frente al dólar estadunidense, incluyendo al peso mexicano. El valor de nuestra moneda ha sido particularmente sensible a las caídas en el precio del petróleo, en parte reflejando preocupaciones sobre sus implicaciones fiscales y de cuenta corriente”, enfatizó el banco central.
Mezcla mexicana supera los 40 dólares
Luego cotizarse por debajo de los 40 dólares por barril durante 14 sesiones, el precio de la mezcla mexicana repuntó este viernes al venderse en 40.40 dólares. Es decir, el costo se elevó 5.15% respecto de la sesión del jueves pasado, cuando se cotizó en 38.42 dpb.
Sin embargo, fue una recuperación menor comparada con el precio del West Texas Intermediate (WTI), que avanzó 8% en el New York Mercantile Exchange (Nymex), cotizándose en 48.24 dólares por barril. Es el alza diaria más elevada para un contrato de referencia desde el 8 de marzo de 2012.
Por su parte, el crudo del Mar del Norte ha acabado la sesión en el International Exchange Futures (ICE) con un avance de 3.86 dólares respecto de la última negociación, cuando finalizó en 49.13 dólares. Es decir, el precio del petróleo Brent se elevó 7%.
Pero las campanas no están echadas al vuelo en los mercados internacionales, ya que el Banxico advirtió que “no puede descartarse que en el futuro se incremente la volatilidad en los mercados financieros internacionales y que ello tenga efectos sobre la volatilidad cambiaria, especialmente ante la perspectiva de un incremento en la tasa de interés de la Reserva Federal durante 2015”.
Por ello, alertó, “será de gran importancia que se fortalezca el marco macroeconómico de nuestro país cuando sea oportuno, principalmente en el ámbito fiscal, pero desde luego también en el monetario”.

sábado, 5 de julio de 2014

Desplome del comercio internacional

Susana González G.
 
Periódico La Jornada
Sábado 5 de julio de 2014, p. 24
El comercio internacional ha caído en forma drástica respecto de los años anteriores a la crisis financiera ya que en el primer trimestre de 2014 apenas creció 4 por ciento y en 2013 sólo fue de 3 por ciento, advirtió la Cámara Internacional de Comercio (ICC, por sus siglas en inglés) al dar a conocer su encuesta global anual aplicada en 127 países.
Sostuvo que los países en desarrollo (sur-sur) acaparan 46 por ciento de las exportaciones globales mientras que 75 por ciento de las medidas restrictivas impuestas al comercio global desde la crisis financiera de 2008 son autoría de los países que conforman el G20.
La encuesta arroja que, según los entrevistados, la falta de financiamiento bancario y la situación política en varias regiones del mundo ha incidido en la desaceleración del comercio internacional.
El intercambio de mercancías en el planeta se encuentra en un estado de fragilidad que se ve magnificado por el impredecible escenario político de Europa, Medio Oriente, Asia Pacífico y otras partes del mundo emergente, destaca ICC.
Si bien 66 por ciento de los encuestados consideraron que creció el financiamiento para el comercio en comparación con 2013, un 44 por ciento sostuvo que faltan créditos a nivel global, particularmente para las pequeñas y medianas empresas.

viernes, 10 de enero de 2014

Crisis del capitalismo: desempleo en todo el orbe


9. enero, 2014  DLínea GlobalSemana

El año que concluyó fue desastroso para los trabajadores de todo el orbe: se redujeron las posibilidades de empleos dignos, los salarios reales bajaron, la explotación laboral aumentó… En su informe, la OIT revela que todo ha sido consecuencia de un fenómeno que, si bien ha estado presente por siempre, se ha agudizado en los últimos lustros: la desigualdad económica y social. La riqueza se concentra en menos manos y crece el número de parias

Masiel Fernández Bolaños/Prensa Latina
La persistencia de elevados niveles de desempleo y la insuficiente creación de puestos de trabajo caracterizaron al mercado laboral en el orbe durante 2013.         
Las desigualdades por regiones y países es uno de los elementos que llaman la atención y preocupan a los académicos.
Algunos especialistas advirtieron una recuperación gradual del empleo, la cual consideran un desafío para la mayoría.
Muchas de las llamadas “naciones en desarrollo” experimentaron un incremento de la ocupación y una disminución de las desigualdades de los ingresos en contraste con los países de altos ingresos, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Las desigualdades de los ingresos aumentaron en las economías avanzadas durante los 2 últimos años, en un contexto de incremento del desempleo mundial que, se prevé, se elevará desde los actuales 200 millones a cerca de 208 millones para 2015, señala el texto.
También las diferencias económicas subieron a medida que las pequeñas empresas quedaron rezagadas con respecto a las más grandes, en términos de ganancias e inversiones productivas.
Tal situación constituye un problema para la recuperación del empleo en la actualidad y afecta las perspectivas a largo plazo.
El documento de esa agencia de la Organización de Naciones Unidas muestra que los grupos de ingresos medios en muchas naciones avanzadas se redujeron, una situación incentivada, en parte, por la desocupación por largo tiempo, el debilitamiento de la calidad del empleo y el abandono del mercado laboral por parte de los trabajadores.
Por el contrario, en muchos de estos países la remuneración de los directores ejecutivos se comportó al alza.
Ante dicha situación, la OIT opinó que son necesarios más y mejores trabajos, de manera que pueda haber una mejor distribución de los ingresos a nivel global.
En los países en desarrollo, el desafío más importante es consolidar los progresos recientes en la reducción de la pobreza y las desigualdades. Las inversiones productivas, el salario mínimo y la protección social han contribuido con ese esfuerzo en Brasil, Costa Rica, India, Indonesia, Turquía y Vietnam.

Las inversiones

La incapacidad de transformar las ganancias en inversiones en las economías avanzadas retarda la recuperación del empleo, un hecho que constituye uno de los principales señalamientos de los analistas.
Los expertos plantean que mejorar la actividad de inversión es fundamental en aras de permitir que las empresas aprovechen las nuevas oportunidades y contraten a más personas.
En los llamados “países desarrollados”, el crecimiento de la ocupación sigue débil y los niveles de empleo permanecen por debajo de los niveles anteriores al inicio de la crisis en 2008.
En el caso de las economías emergentes, éstas representan aproximadamente el 47 por ciento de las inversiones mundiales, en contraposición con sólo el 27 por ciento en 2000.
La reducción del acceso al crédito, en especial para las pequeñas empresas, es un gran obstáculo para las inversiones, las cuales son inhibidas por la insuficiencia de la demanda de bienes y servicios en general, así como por una falta de confianza en el futuro de la economía.
En tal sentido, la OIT defendió la necesidad de centrarse en la economía real y de adoptar medidas dirigidas a reducir la incertidumbre y a estimular el crecimiento, que tienen repercusiones positivas sobre la demanda agregada y la creación de empleo.

Salarios crecen menos que productividad

Estudios especializados muestran que el crecimiento de los salarios continúa muy por debajo del periodo anterior a la crisis a nivel mundial y que es negativo en las economías desarrolladas, pero aumentan en las emergentes.
Los sueldos mensuales crecieron 1.2 por ciento en 2011, frente a 3 por ciento en 2007 y 2.1 por ciento en 2010, situación que impacta negativamente sobre los trabajadores.
Un elemento remarcado es que los salarios crecieron a un ritmo menor que la productividad laboral durante la última década.
Esta tendencia, alertan las investigaciones, ha generado un cambio en la distribución de los ingresos, lo cual significa que los trabajadores se benefician menos de los frutos de su faena mientras que los propietarios del capital se favorecen más.
En Estados Unidos, por ejemplo, la productividad laboral por hora en las firmas no agrícolas aumentó cerca del 85 por ciento, mientras que las remuneraciones ascendieron en sólo 35 por ciento, aproximadamente, desde 1980.
En Alemania, llamada la Locomotora Europea, la productividad laboral subió en casi un cuarto a lo largo de las 2 últimas décadas, mientras que los sueldos se mantuvieron estables.
La OIT insta a sus 185 Estados miembros a adoptar políticas sobre salario mínimo como un medio para reducir la pobreza laboral y ofrecer protección social a los trabajadores vulnerables, un problema presente en todo el mundo.
Aunque el número de trabajadores pobres en los países en desarrollo sigue siendo alto, en Estados como Brasil el gobierno aumentó considerablemente el sueldo mínimo, una medida que mantuvo en los peores años de la crisis.

Los jóvenes: un caso especialmente preocupante

Más allá de las diferencias regionales, cifras recientes evidencian que la tasa de desempleo entre los jóvenes a nivel mundial sigue creciendo, y está previsto que alcance el 12.8 por ciento en 2019, con lo cual se ratifica como uno de los sectores más perjudicados en materia laboral.
Expertos alertan que el impacto a largo plazo de la crisis del empleo juvenil podría hacerse sentir durante décadas creando una generación en peligro de no encontrar nunca un trabajo decente, por lo cual ya muchos hablan de una “generación perdida”.
Tras lo alarmante de los datos, sobresale la persistencia de la cesantía, la proliferación de empleos temporales, el creciente desaliento, las ocupaciones de baja calidad, informales y de subsistencia.
En el caso de las naciones desarrolladas, la tasa de desempleo juvenil en 2012 fue de 18.1 por ciento. Los pronósticos apuntan a que es probable que permanezca por encima de 17 hasta 2015 y no está previsto que disminuya por debajo de 17 puntos antes de 2016.
El caso de Europa es especialmente preocupante debido al recrudecimiento de la situación desde el estallido de la crisis de deuda en 2009. En Grecia y España, más de la mitad de la población juvenil económicamente activa está desempleada.

Por ello, la OIT llama a favorecer un crecimiento con alto coeficiente de empleo y la creación de trabajo decente a través de políticas macroeconómicas, políticas del mercado laboral y derechos de ese sector poblacional, para abordar las consecuencias sociales de la crisis y al mismo tiempo garantizar la sostenibilidad financiera y presupuestaria.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

PRI y PAN, el proyecto neoliberal


Perredistas toman la tribuna en el Senado. Foto: Octavio Gómez
Perredistas toman la tribuna en el Senado.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F., (apro).- Desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), el PRI y el PAN comenzaron a tejer una red de alianzas de largo plazo que, con Enrique Peña Nieto, se consolidaron. Se trata de un largo proceso de reformas políticas, económicas y sociales con las que se da fin del Estado con responsabilidad social para dar paso al Estado regulador del mercado. Es decir, al pleno gobierno del neoliberalismo con las empresas como las principales motoras y benefactoras de la vida del país.
A pesar de que el neoliberalismo empieza a dar señales desde el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) es con Salinas de Gortari que esta corriente capitalista comienza a tener forma de gobierno, y para ello hace una alianza con el PAN que en aquel entonces estaba representado principalmente por Diego Fernández de Cevallos.
Fueron panistas y priistas los que impulsaron la privatización de la banca y las reformas al artículo 27 constitucional en materia agraria para hacer del ejido propiedad privada con posibilidad de venta. Fueron ellos los que elaboraron la reforma educativa depauperando el modelo de una educación científica, crítica y popular para transformarla en un negocio de escuelas privadas, sobre todo en el nivel superior.
Son ellos mismos los que ahora elaboraron, impulsaron y aprobaron en el Congreso de la Unión y en los congresos locales la reforma energética con la que se privatiza la generación del gas y petróleo, que antes era una facultad exclusiva del estado mexicano.
Durante los últimos 12 años los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón quisieron realizar esta reforma constitucional, pero no contaban con la mayoría en el Congreso legislativo ni con los operadores políticos para hacerlo. Lo que hicieron fue avanzar en el terreno de los contratos compartidos de exploración de los cuales sacaron ganancia.
A su regreso como gobierno, el PRI salinista hizo en un año lo que los panistas no pudieron hacer. Reformaron los artículos necesarios de la Constitución para privatizar la extracción del petróleo y gas bajo la promesa de modernizar Pemex, bajar los precios de la gasolina y la luz y hacer mejorías económicas a la población de menores recursos de todo el país que ya suman más de 51 millones de pobres.
Lo que los priistas y panistas hicieron fue seguir las reglas del Consenso de Washington de los años ochenta, que dictaron las pautas de la economía mundial mediante el establecimiento del neoliberalismo, la apertura de los mercados nacionales y la desaparición del Estado con funciones sociales para sustituirlo por un Estado regulador del mercado.
Casi un siglo después, hoy cobran vigencia las palabras de Robert Lansing, secretario de Estado norteamericano entre 1915-1920, que al término de la Revolución Mexicana dijo lo que el gobierno de Estados Unidos debería hacer con México y quitar la amenaza de un gobierno con perfil de responsabilidad social.
“México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar un sólo hombre: el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita más tiempo: debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y el respeto al liderazgo de Estados Unidos. Con el tiempo esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes, finalmente se adueñarán de la presidencia; entonces, sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”
Twitter: @GilOlmos

jueves, 17 de octubre de 2013

La crisis en EU, consecuencia de los errores de 2008: expertos en Aristegui-CNN


La deuda de ese país suma 16.7 billones de dólares, es decir 15 veces el PIB de México; el acuerdo no resolverá de fondo el problema en un país que se ha equivocado al manejar sus finanzas públicas, detallan académicos.
expertos-
La crisis financiera en Estados Unidos es efecto del mal manejo del colapso de 2008, revela que cada año hay un conflicto entre los dos partidos políticos de ese país que afecta a todo el mundo, coincidieron expertos.
En Aristegui CNN, Miguel Ángel Rendón Valdés, académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey detallo que esta situación deriva del sistema de crisis de los años 2007 y 2008.
La deuda de Estados Unidos suma 1 billón de dólares cada año, “y cada vez necesita elevar más el techo de deuda porque eso es un problema estructural que en este momento se lleva a un extremo: se impuso el pragmatismo para poder avanzar y así darle certidumbre. El acuerdo es una solución temporal”, dijo.
Actualmente, la deuda de ese país alcanza 16.7 billones de dólares, lo que equivale a 15 veces el Producto Interno Bruto de México, según datos del académico.
“Un país que debe lo que produce de PIB, y ese PIB es el más grande del mundo… ¿qué efectos va a tener en la economía cuando se haga ese ajuste en febrero?”, dijo.
Este miércoles, el Senado norteamericano logró un acuerdo para elevar el techo de deuda, reabrir el gobierno y evitar la suspensión de pagos.
La discusión se enfrascó luego de que las peticiones de elevar el techo de deuda mientras que los demócratas solicitan fondos para la reforma de salud conocida como Obamacare.
El experto en economía José Luis de la Cruz, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, aseguró que habrá que ver el papel de China, dado que ese país es el principal tenedor de deuda de la Unión Americana.
Este estancamiento, afirma el experto, es atribuible al manejo del sistema financiero y de las finanzas públicas.
Ante un riesgo de volatilidad, tendríamos que estarnos preguntando si esto impacta en tasas de interes, los tipos de cambio, pueden estar provocando en que la desaceleraciónpudiera prolongarse y afectar el crecimiento económico, el desarrollo económico, sostuvo.
Si la potencia mundial, pasa por esta parálisis, “tendríamos que preguntarnos, ¿cuál es el mensaje que de fondo está transmitiendo al mundo: cuán frágiles somos?”

martes, 27 de agosto de 2013

“El capitalismo no se puede cambiar, se tiene que destruir”


La diputada islandesa pretende convertir su país en un refugio seguro para informadores


Birgitta Jónsdóttir (Reikiavik, 1967) es una luchadora optimista. Una mujer convencida de que el siglo XXI será el de la gente corriente. El siglo en el que la ciudadanía despertará para cambiar las reglas del juego. Desde hace años centra su lucha en garantizar el acceso de los ciudadanos a la información, a los hechos, para que puedan tomar decisiones. Diputada islandesa, excolaboradora de Wikileaks y poetisa, ha hecho de la libertad de información y expresión su bandera, y preside el International Modern Media Institute, una iniciativa que pretende convertir Islandia en un refugio seguro para informadores y filtradores.
“Tenemos que colaborar para ir contra la corriente”, dice en conversación telefónica desde la capital islandesa. “Hay mucha gente que no quiere ser parte de este monstruo que hemos creado en el nombre del capitalismo”.
Jónsdóttir habla con un tono de voz muy tranquilo y se ríe a menudo de sus propias ocurrencias. Sus respuestas denotan que, en cierto modo, pertenece a la escuela de los que piensan que el método es el camino. “Yo no tengo todas las soluciones, gracias a Dios, pero creo que si recabamos las ideas que se están poniendo a funcionar en muchos sitios del mundo, podemos crear muchos modelos distintos para sociedades distintas”.
Fue a finales de 2009 cuando esta mujer de 46 años decidió lanzarse al ruedo político. La indignación de los ciudadanos islandeses estaba en lo más alto tras el colapso financiero. No dudó en involucrarse en la creación de El Movimiento, un partido nacido al calor de las protestas ciudadanas. En apenas ocho semanas consiguieron un 7% de los votos.
“Las crisis son geniales, lo mejor que puede ocurrir: son la única fuerza que mueve a la gente a unirse y pedir cambios”
Pero fue un partido para un momento concreto, integrado por gentes de muy distintas procedencias.
A finales de 2012 puso en marcha el Partido Pirata islandés, con el que consiguió tres escaños en las elecciones de abril. Libertad de información y de expresión, democracia directa, privacidad y reformas de las leyes de patentes y derechos de autor son algunas de las batallas de su nueva formación.
Pregunta. ¿Qué es lo que los líderes del mundo aún no han entendido?
Respuesta. No han entendido que estamos en el siglo XXI y que nuestro modo de comunicarnos y de compartir información lo ha transformado todo radicalmente. No entienden que se está produciendo una revolución de la información que va muy rápido. Pero sí que han entendido cómo abusar de esas nuevas formas de comunicación que utilizamos, invadiendo nuestra privacidad, socavando los cimientos de nuestras democracias. Vivimos en un mundo en que el periodista ya no puede proteger a sus fuentes, donde los médicos no pueden garantizar la privacidad de sus pacientes… Los líderes mundiales no entienden el daño que están causando. Tampoco comprenden el significado de las palabras sostenibilidad o transparencia.
Jónsdóttir está experimentando con fórmulas de democracia directa desde las filas del Partido Pirata. Los ciudadanos ya pueden enviar a su formación propuestas para que sean trasladadas al Parlamento a través del programa Better Iceland. Las cinco más votadas serán presentadas. El programa está en pañales, pero en octubre comenzará a funcionar. “Lo que queremos conseguir es esa idea de la democracia líquida. Todos estamos viendo, en todo el mundo, que nuestros sistemas no funcionan porque fueron creados hace mucho tiempo, en sociedades muy distintas a la nuestra”. Dice que la democracia representativa está agotada, que los representantes del ciudadano no tienen que ser políticos profesionales. “¿Cómo hacemos para conseguir que la gente en general pueda participar en la cocreación de las sociedades en que vivimos? Tenemos que ir hacia estructuras más pequeñas y al mismo tiempo necesitamos poder transferir nuestro voto a personas en las que confiemos”.
P. Además de mejorar los mecanismos de democracia directa, ¿qué más habría que hacer?
R. Lo fundamental es empezar, ya mismo, a pensar qué futuro queremos tener como humanidad. Todo el mundo entiende qué es lo que va mal, pero muy poca gente tiene soluciones. Tenemos que reunir a todos los visionarios, a la gente que está buscando salidas. Yo no quiero que el futuro sea crear una colonia en Marte, y sé que todavía tenemos tiempo para darle la vuelta a todo. Nuestras sociedades están completamente rotas.
P. Pero, ¿qué medidas concretas habría que adoptar? ¿Qué habría que hacer hoy, por ejemplo, con respecto a la economía?
R. Tenemos que rehacer el sistema. Yo lo que estoy haciendo, y por eso intenté entrar en el Parlamento por un corto periodo de tiempo, es tratar de comprender cómo funcionan las cosas para evitar cometer los mismos errores que los demás y poder así encontrar maneras de desmantelarlas. Lo que considero más urgente es encontrar el modo de salir de este increíble y loco consumismo y hallar vías sostenibles para nuestras comunidades. En temas económicos, me pregunto: ¿por qué no hay más sitios que funcionan como Mondragón —empresa basada en la cultura cooperativista en la que el capital es un instrumento subordinado al trabajo—? Necesitamos visionarios, contadores de historias, académicos, ciberpunkis, hackers… Y tenemos que involucrar a los más jóvenes.

Cuatro ideas

  • ¿Una voz alternativa que debería ser escuchada? Vandana Shiva, de India.“Aúna dos mundosmuy interesantes. “Es científica; y una persona realmente compasiva”. 
  • ¿Una idea o medida concreta para un mundo mejor? “Tenemos que comprender adónde queremos ir y cómo llegar a ello. Quiero que todo el mundo piense en esto y que lo comparta”.
  • ¿Un libro? This machine kills secrets (Esta máquina mata secretos), de Andy Greenberg. “Es sobre criptografía. Greenberg fue de los primeros en recalcarla importancia de nuestra privacidad en la Red”.
  • ¿Una cita? “Es mejor ser odiado por ser quien eres que ser amado por ser quien no eres”.
P. ¿Qué lecciones se pueden extraer de toda la crisis que se ha vivido en su país?
R. Aquí empezamos muy bien, tras la crisis pusimos ideas en común para ver qué podíamos hacer para evitar que se produjera otra. Ustedes tuvieron una muy buena experiencia en España, cuando tuvieron su movimiento de mayo y consiguieron que gente de grupos muy distintos trabajaran juntos. Pero el error que cometieron fue el de no plantar nuevas semillas en el Parlamento y en los lugares donde se toman las decisiones; porque no se pueden cambiar las cosas solo desde fuera; es necesaria la presión desde dentro. Hay que tener a activistas normales en los centros de poder que estén dispuestos a entrar durante un corto periodo de tiempo para usarlos como una plataforma en la que recabar información y crear un puente con la gente, por ejemplo. Pero en Islandia no fuimos lo suficientemente rápidos, de modo que la Constitución que queríamos reescribir parece que no será reescrita. El Gobierno que tomó el poder fue muy lento y quiso hacer demasiadas cosas a la vez, en vez de centrarse en cómo cambiar la infraestructura, que es una prioridad.
P. Y con el nuevo Gobierno de David Gunnlaugsson esto no va a ocurrir.
R. Tenemos un Gobierno tremendo. La ventana de oportunidad para el cambio, durante una crisis, es pequeña y se abre y se cierra muy rápido. Aquellos que en el mundo queremos un cambio tenemos que estar preparados para la siguiente crisis, tener los textos legales, conocer las infraestructuras y saber utilizar estas crisis, porque tendremos más. Las crisis son geniales, son lo mejor que puede ocurrir: son la única fuerza que mueve a la gente a unirse y pedir cambios. Es el único momento en que la gente no teme el cambio, porque siente que ya hay uno en marcha y lo abraza. Puede ser un cambio a peor, con el que la gente esté dispuesta a sacrificar sus derechos; o puede ser a mejor, para reclamar más derechos.
P. ¿Hay que cambiar el capitalismo, por ejemplo? ¿Es el capitalismo el problema?
“No se pueden transformar las cosas solo desde fuera. Hacen falta activistas normales en centros de poder”
R. El capitalismo no se puede cambiar, se tiene que destruir, destrozar. Pero no quiero ningún ismo, no hay un solo sistema que sea la solución. Lo único que sí que hay que hacer es ser más sostenibles en nuestras comunidades. Tenemos que ser conscientes del coste que supone lo que consumimos; del problema de las pensiones: con tanta gente joven desempleada, ¿quién va a pagar las pensiones en los próximos 20 años? Es obvio que nuestros sistemas no funcionan, así que tal vez tengamos que volver atrás y ver qué es lo que funcionaba antes…
P. Cuando dice volver atrás, ¿a qué se refiere?
R. No soy tan vieja, aunque soy un poco vieja, pero crecí en una familia en la que mi bisabuela vivía con nosotros, nunca tuve que ir a la guardería; y no soy una inadaptada social por ello. No sé qué ha pasado con toda la sabiduría que tenían mis ancestros. La gente ya no sabe hacer salsas; las compra empaquetadas. Tal vez tengamos que volver atrás y recuperar conocimientos que se perdieron. Igual no debemos mandar a los mayores a residencias, porque es horripilante lo que pasa allí, están siendo privatizadas, no les cuidan bien… Tenemos que volver a los valores de sociedades más pequeñas, y cuidar los unos de los otros, porque el sistema no se va a ocupar de nosotros.


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