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sábado, 27 de julio de 2013

“Todo detonó cuando el narco abusó de nuestras esposas e hijas”


No ceden ante el Ejército los grupos de autodefensa en Michoacán. Foto: AP /  Gustavo Aguado
No ceden ante el Ejército los grupos de autodefensa en Michoacán. 
Foto: AP / Gustavo Aguado
MÉXICO, D.F. (apro).- José Manuel Mireles Valverde, consejero general del Consejo Ciudadano de Autodefensa de Tepalcatepec, Michoacán, reveló en una entrevista que se difunde en YouTube los motivos que orillaron a la ciudadanía a armarse para defenderse de los embates del crimen organizado ante la omisión de las autoridades de los tres niveles de gobierno.
De frente a la cámara del portal de noticias Subversiones, a quien concedió la entrevista hace un mes, el médico cirujano afirma que el problema de la violencia generada por narcotráfico en el estado data de 12 años atrás.
La lucha entre narcotraficantes, dice, siempre ha existido pero el problema empezó cuando llegaron Los Zetas para apropiarse de la plaza a sangre y fuego.
Luego, prosigue, llegó La Familia Michoacana. Estos ofrecieron protección a la población ante la violencia desatada por Los Zetas. Tiempo después la Familia Michoacana se escindió y surgen Los Caballeros Templarios, quienes convocaron a asambleas.
El grupo se reunió con personas productivas de la comunidad: ganaderos, empresarios, industriales y taxistas, a quienes garantizaron su seguridad.
Les prometieron que nadie los iba a molestar, secuestrar o extorsionar. Incrédulos, recuerda, les preguntaron de qué iban a vivir entonces.
“Uno de ellos le dijo a la comunidad que su negocio iba a ser única y exclusivamente con los narcotraficantes de la región” a lo que la población contestó que mientras no se metieran con ellos estaba bien.
Sin embargo, relata, la situación empeoró ya que incrementaron las ejecuciones y muchos criminales migraron al extranjero, por lo que al no haber narcotraficantes a quienes explotar, comenzaron a cobrar cuotas, derecho de piso e, incluso, permiso para vivir.
Los ganaderos tenían que pagar mil pesos por cada vaca que vendían, los carniceros 15 pesos por cada kilo de carne que vendían y los tortilleros cuatro pesos por cada kilo.
“Esos señores de aquí, de Tepalcatepec, se llevaban 30 millones de pesos al mes nada más de esos tres negocios, sin contar lo que pedían a las familias. Había familias que tenían que pagar entre 10 mil y 20 mil pesos mensuales.
“Ya nos tenían medidos los metros de frente de las viviendas porque les iban a cobrar por metro de vivienda, ya nos habían asignado una cuota de 500 pesos mensuales por automóvil, los niños desde el kínder hasta la preparatoria tenían que pagar 20 pesos cada lunes. O sea ya teníamos que pagar por poder vivir”, recuerda.
Sin embargo, Mireles Valverde afirma que el problema no era pagar el tributo a los Caballeros Templarios, sino cuando el grupo empezó a meterse con la familia.
“Llegaban a tocar a la puerta de las casas y decían: ‘me gusta mucho tu mujer, ahorita te la traigo, pero mientras me bañas a tu niña porque esa sí se va a quedar conmigo varios días’ y no te la regresaban hasta que estaba embarazada”.
En diciembre de 2012, asegura, en la secundaria en la que preside la Sociedad de Padres de Familia, fueron abusadas 14 niñas, de 11 y 12 años de edad, seis de éstas del turno vespertino.
Ese, sostiene el médico cirujano, fue el problema detonante de la situación en Tepalcatepec que afectaba a todos por igual, lo mismo a la gente pobre de los ranchos que a los ganaderos más ricos de Tepejil.
La situación empeoró en los tres últimos años y las autoridades siempre fueron omisas.
“Ninguna autoridad pudo cumplir con su función porque todas las autoridades tanto municipales, estatales y federales eran parte de estos cárteles o estaban en la nómina de estos cárteles”, sostiene.
Denunciar tampoco era opción:
“A las personas que tuvieron el valor de hacerlo, al otro día amanecían muertos con todo y familia y la demanda que habían presentado, aparecía en el piso, frente a su puerta, hecha pedazos”, afirma.
Para los habitantes del pueblo esa situación no tenía otra razón más que todas las fuerzas municipales, estatales y federales pertenecen al crimen organizado y no sólo en Tepalcatepec, sino en todo Michoacán.
“Decidimos que estaba mal la situación, que teníamos en contra al mismo sistema de gobierno, el mismo sistema de gobierno que nos debía defender”, critica.
Fue así que empezaron a organizarse, “de manera sigilosa” porque nadie se dio cuenta hasta que estalló el levantamiento, el pasado 24 de febrero, seis meses después de que decenas de hombres de Tepalcatepec, estaban armados y listos para defender a sus familias.
“El 24 de febrero a las 9:00 de la mañana había 80 ganaderos aquí pero ya con las camisetas de policías comunitarios. Ya tenían aquí a toda la gente que venían por las cuotas de todas las vacas que se vendían”, recuerda.
El profesor comenta también que hubo acuerdos previos simultáneos al 24 de febrero. Se iban a levantar Tepalcatepec, Buena Vista, Apatzingan y Coalcomán, pero en este último poblado los descubrieron, los amenazaron y nadie se movió.

miércoles, 24 de julio de 2013

La policía no puede entrar a los pueblos en conflicto, dice el alcalde de Totolapan

La presencia de gente armada en El Cubo hizo que la gente se ausentara, sostiene

Mientras esté el Ejército ya no va a haber desajustes en las comunidades, señala
Foto
Habitantes de las comunidades El Cubo, El Terrero, Santo Tomás, El Remance y Valle Luz permanecen refugiados en la iglesia del poblado San Miguel Totolapan, en la región de Tierra Caliente de GuerreroFoto Víctor Camacho
Alonso Urrutia
Enviado
Periódico La Jornada
Miércoles 24 de julio de 2013, p. 3
San Miguel Totolapan, Gro.
Con voz pausada, sin estridencia ni frases vehementes, el alcalde de San Miguel, Saúl Beltrán Orozco, describe la agitación que vive el pueblo Villa de Hidalgo desde el martes que irrumpió disparando un grupo desde Arcelia.
Hubo presencia de gente armada en Villa de Hidalgo (El Cubo) lunes y martes, que hizo que la gente se ausentara. Ausencia es la palabra que utiliza para describir la huida masiva de esa comunidad y de los pueblos aledaños El Remance y El Terrero que desató la incursión del 16 de julio.
Su tono es casi didáctico, como si contara una historia añeja y no vivencias que angustian ahora a sus gobernados, algunos todavía refugiados en la iglesia de la cabecera municipal desde el día quetronó la balacera en EL Cubo.
Un hecho que generó un caos entre la población, que salió aterrorizada de sus comunidades.
No hubo muertos, dice como para apaciguar a su gente, “eso ya está comprobado. Hablé al Ministerio Público de Arcelia y me dijeron que no tenían. Tampoco acá… Aunque hay tres personas que nos reportan que no aparecen, pero que a lo mejor se fueron a otro lado”.
Se trata sólo de cosas desajustadasque surgieron días después que la Marina aprehendiera a un taxista de Arcelia, afirma. De ahí se vino la desorientación de los pueblos y no sé si algún grupo de Arcelia quiso tomar posesión de la comunidad Villa de Hidalgo y por ahí vino la presencia armada. Eso es más que nada lo que orilló a la gente que estaba buscando salidas para adquirir víveres, chiles, jitomates, pollo, que no tenía porque no había comunicación.
–¿Cosas desajustadas significa crimen organizado?
–Desajustados son grupos que pueden surgir como mandos en el poder, posiciones económicas. Aquí en el valle hay mucha producción; tenemos la presencia de la melonera, productos agrícolas. Aquí en el valle no hay droga ni siembra de enervantes.
–¿No es un pleito por la plaza?
–A lo mejor puede estar un grupo posesionado en Arcelia que quiere avanzar hacia las comunidades, posiblemente por ahí sea.
Ninguna mueca o cambio en la modulación de la voz, aunque hace malabarismos para hablar de organizaciones, sin que eso signifique equipararlas con el narcotráfico o cosa parecida.
Eso sí, admite sin matices, la policía municipal no puede entrar allá (a las comunidades del municipio). No va a entrar ni con la estatal. De momento, mientras esté el Ejército, ya no va a haber otro desajuste.
La policía municipal se dedica principalmente a la protección de las comunidades del valle, distantes a casi 40 minutos de la zona conflictiva.
Aquellas comunidades que están en la margen derecha del río (El Cubo, El Remance y El Terrero) si piden auxilio van, pero no hay capacidad para dar solución ni respuesta inmediata. Tienen que ser apoyadas por el Ejército, por el armamento que tiene. Apenas tenemos 50 policías.
Parece un hombre frío, al que no le altera la violencia ni la agitada semana que vivió el municipio; tampoco el recuerdo de cuando su camioneta fuerafagueada una noche de febrero, entre Valle de Luz y San Francisco, cuando retornaba a la cabecera municipal.
Sí, la verdad es que sí me balacearon mi camioneta. Iba con cinco personas. Los escoltas respondieron, pero no nos paramos. No pasó nada. Estaban parapetados en un lugar estratégico. Después supe que a lo mejor fue una confusión, así lo tomo yo. No fue un atentado. Tenían conocimiento de que andaban camionetas desconocidas. Como no había luz, estaba todo oscuro.
La entrevista tiene lugar en el atrio de la iglesia de la cabecera municipal, donde se ubica el albergue de refugiados. Todo parece en calma y bajo control, aunque él aún no se haya podido presentar en la zona de conflicto. Ni él, ni la policía municipal, como tampoco lo ha hecho la autoridad estatal.
Esos pueblos están en paz, por ahora, la paz que da la presencia castrense en las comunidades, y Beltrán lo reconoce. Reivindica como su primera acción de gobierno, el día de los hechos, su gestión para que enviaran tropas de los batallones 40, acantonado a la salida de Ciudad Altamirano, y 27, con sede en Chilpancingo.
Beltrán comenta: Pedimos apoyo militar para que permanezcan ahí por lo menos hasta fin de año para que no haya intromisión de esta organización y tampoco de personas con armas que no sean los cuerpos de seguridad. Creemos que si permanecen mucho tiempo se va a recuperar la tranquilidad y no va haber invasión de nada. Nos vamos a normalizar plenamente.
–¿Ni con la policía estatal la librarían?
–Difícilmente, por el tipo de armamento y porque a veces ellos ya están ubicados estratégicamente.
–¿Sólo está tranquilo por la presencia del Ejército?
–Sí, está estable, nada más que todavía no se termina de diluir la desconfianza y el caos que sufrieron.
–Pero el Ejército sólo inhibe la actuación de esa gente, no resuelve el problema de fondo.
–Claro, no lo resuelve porque de momento a lo mejor se retiran. Si están más tiempo se puede lograr que no haya una invasión posterior.
–¿Es vital para la estabilidad del municipio?
–Claro.

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