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jueves, 11 de agosto de 2016

Brasil: el golpismo de los corruptos

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ras una sesión de 15 horas, la madrugada de ayer el pleno del Senado brasileño decidió dar luz verde al juicio definitivo de destitución de la presidenta Dilma Rousseff, lo que se traduce, por lo pronto, en la remoción del cargo dos años y medio antes de que concluya su mandato. Con 59 votos a favor y 21 en contra, la decisión prefigura un escenario adverso cuando a finales de mes tenga lugar la última fase del procedimiento de impeachment que mantiene a Rousseff suspendida desde el pasado 12 de mayo, y que pondría fin a 13 años de gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).
Tal procedimiento se encuentra montado en un andamiaje de legalidad e institucionalidad que en otras circunstancias podría resultar meritorio. En efecto, la rendición de cuentas por el titular del Ejecutivo, el escrutinio constante y la función de contrapeso ejercida por los poderes Legislativo y Judicial, o el procesamiento expedito de los funcionarios que incurren en faltas graves al mandato popular, constituyen todos elementos imprescindibles para el funcionamiento de un régimen verdaderamente democrático.
Sin embargo, en las circunstancias actuales de Brasil, la destitución de Rousseff es una simulación dirigida a encubrir el golpe de Estado orquestado por los sectores más corruptos de la clase política en contra de la mandataria. Lo anterior puede afirmarse no sólo por la ausencia de cualquier sustento jurídico para destituir a la presidenta a partir de los cargos que se le imputan, sino por el hecho de que la parte acusadora está integrada por un Congreso donde dos de cada tres legisladores tienen causas abiertas por todo tipo de escándalos que ameritan legalmente su destitución y procesamiento. De tal suerte, la connivencia entre este sector mayoritario del Legislativo y el poder Judicial para administrar los tiempos procesales de los legisladores imputados, a la vez que se acelera el trámite para la destitución de la jefa de Estado, constituye una manipulación de los procedimientos institucionales, por lo que puede definirse como delincuencia organizada.
Se abre, pues, un panorama de incertidumbre e ingobernabilidad por la irrupción de un grupo falto de respaldo popular y social, con una mayoría de sus miembros desacreditados, e ilegítimo por impulsar un proyecto contrario al elegido en las urnas por 54 millones de brasileños. El gobierno de Michel Temer es desaprobado por una abrumadora mayoría de los brasileños, como muestran de manera consistente las encuestas y como quedó claro a ojos del público mundial en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río el pasado viernes, durante la cual el jefe del Ejecutivo fue sonoramente abucheado por los ciudadanos presentes.
A la amañada remoción de Rousseff debe agregarse el afán de los políticos golpistas por inhabilitar al ex presidente Luis Inazio Lula da Silva por medio de un juicio igualmente tramposo, a fin de impedir que pueda presentarse a los próximos comicios presidenciales.
Con todo, las derrotas experimentadas por el gobierno del PT no necesariamente garantizan que el golpismo corrupto sea capaz de consolidar un gobierno estable, no sólo por las diferencias que pueden estallar en lo sucesivo en las filas de una coalición opositora unida, hasta ahora, por la determinación de poner fin a la presidencia de Rousseff, sino también por la resistencia y la movilización de sectores populares organizados que se oponen al golpe –y que trascienden con mucho al instituto político que detentó hasta ayer la jefatura del Estado– y por el aislamiento internacional de los nuevos gobernantes. En tales circunstancias, la ingobernabilidad parece un escenario probable en el mayor país de Latinoamérica.

martes, 31 de mayo de 2016

Temer “conspiró” contra Dilma ; “hacía reuniones organizando su futuro gobierno”

"Este no es un golpe contra la presidenta, es un golpe contra los pobres, contra los trabajadores, los homosexuales, contra una visión de familia progresista, contra los derechos humanos", dijo.


cnn

Brasil vive una situación de tensión, con Michel Temer como presidente interino, y Dilma Rousseff, como presidenta fuera de funciones, esperando a que se decida si ella es culpable y se desarrolla el juicio político en su contra o vuelve al gobierno.
En entrevista para Aristegui CNN, la ministra de Desarrollo Social y Combate al Hambre del gobierno de Rousseff, Tereza Campello , dijo que “en Brasil están pasando dos grandes cosas al mismo tiempo, y fuera de Brasil mucha gente mezcla ambas cosas”.
“Por un lado está pasando una situación terrible, que es el proceso de investigación por corrupción que involucra a Petrobras, esa operación de investigación recibió el nombre de Lava Jato, muchos políticos están involucrados, acusados e investigados”, expuso.
En este caso la presidenta Rousseff “no tiene nada que ver, no está siendo investigada, no tiene ninguna acusación de corrupción, ni desvío de fondos”.
Por otra parte, Rousseff “está siendo alejada de su puesto,  hay una investigación. Cuando uno lee por qué pidieron que se dimitiera a la presidenta, hay dos motivos: uno es que la presidenta se atrasó con los pagos, como se atrasan los pagos en Brasil en todos los gobiernos, y en todos los demás lugares, se dice que es un crimen, no es un crimen. El segundo motivo es que hizo decretos de suplementación presupuestaria, también pasa en Brasil en toda la historia”.
Consideró que “se le está acusando de dos cosas que siempre se hicieron en Brasil, que nunca se consideraron crímenes. ¿Por qué quieren sacarla?, esa es la gran pregunta”.
“Esta semana cayó el velo y quedó claro por qué quieren quitarla. Porque no está estorbando el proceso de investigación, está dejando que el proceso de Petrobras corra”, apuntó.
“Muchos diputados, que ahora se convirtieron en ministros (gobierno interino de Temer)hicieron un acuerdo de sacar a la presidenta, para frenar el proceso de investigación. El segundo motivo es interrumpir el proceso de desarrollo social”, acusó.
Dijo que el actual presidente, Michel Temer, cuando era vicepresidente “conspiró, en toda la prensa está documentado, hacía reuniones organizando su futuro gobierno. La presidenta ni siquiera estaba en el proceso de juicio político, no se había aceptado”.
Pero él ya estaba “usando al futuro gabinete para ganar votos en la Cámara de Diputados”.
“Sacan a la presidenta, que es una mujer honesta, y en su lugar ponen un gobierno en el que sí hay personas involucradas con Lava Jato y la corrupción”, aseveró.
En los últimos días se han filtrado audios de ministros de Temer negociando el proceso de juicio político, con el objetivo de suavizar las consecuencias de la operación Lava Jato, los cuales “revelan los verdaderos motivos, querían poner un gobierno que ayudara a echarle una paletada de cal, esconder, y tapar la corrupción, interrumpir la investigación”.
“Ahora está claro, cayó el velo… Brasil estaba dividido. Los que salieron contra la presidenta ya no están en la calle, porque vieron qué tipo de gabinete construyó Temer”, comentó Campello.
“Este golpe no es un golpe contra la presidenta, es un golpe contra los pobres, contra los trabajadores, los homosexuales, contra una visión de familia progresista, contra los derechos humanos”.
La otra parte “es un golpe para impedir que se revelen los verdaderos corruptos en Brasil”.
Aclaró que la presidenta Dilma Rousseff “no merecía ser juzgada por un Tribunal”.
Rousseff, ¿regresará?
“Tenemos claro que puede no regresar Rousseff, pero yo tengo mucha esperanza, porque Brasil después de estos acontecimientos, ha cambiado. La guerra que existía en las redes sociales, desapareció. El pueblo está en las calles diciendo que este gobierno es golpista.Temer no puede salir a la calle“, sostuvo.
“Lo que es extraño en Brasil, y la prensa internacional lo está notando, es que el proceso de corrupción infelizmente, afectó generalizadamente a políticos de muchos partidos,también del Partido de los Trabajadores, la cuestión es por qué sólo los de este partido están siendo investigados, por qué sólo ellos están procesos”, explicó.
“Hay un proceso de filtración selectiva, un proceso de exposición pública selectiva, sólo se muestra un lado y con eso se fue creando el movimiento de odio, contra el PT”, abundó.
Detalló que “hasta ahora lo que han dicho del expresidente Lula es que tiene un departamento. Fue un presidente ocho años, ¿no puede tener un departamento?, y tiene parques chiquitos donde hacen ejercicio de bicicleta, descubrieron dos aparatos de ejercicio, las acusaciones contra Lula son esas, no involucran desvíos de recursos”.
La población “ahora se está dando cuenta, tengo esperanza de que se revierta el proceso”, confió.
Explicó que ahora “si 28 senadoras votan contra el juicio político, o no votan, no hay juicio político”.
Temer “en 14 días se convirtió en el presidente más impopular de Brasil, nunca antes en la historia de Brasil tuvimos un gobierno así”.
Si declaran a Rousseff culpable “Temer se queda dos años y medio más de gobierno“, que es el tiempo que falta para que termine la presidencia y haya nuevas elecciones”, precisó.
Destacó que muchos gobiernos se han mostrado neutrales ante la situación en Brasil, por ejemplo “México no se ha posicionado”.

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