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lunes, 14 de noviembre de 2016

Poniatowska sobre Naranjo: “Están muriendo los grandes críticos de la sociedad”

Elena Poniatowska en un retrato tomado en enero pasado. Foto: Raúl Pérez

OAXACA, Oax. (proceso.com.mx).- La escritora Elena Poniatowska se negó a opinar sobre las aspiraciones presidenciales de la panista Margarita Zavala porque “yo estoy con Andrés Manuel López Obrador y voy a seguir con él, no voy a chaquetear a estas alturas porque él conoce el país como nadie”.
Sin embargo, aclaró, “yo no digo que sea San Andrés Manuel, no le rezo, pero cuando él dice primero los pobres, no miente, sí es verdad y de veras conoce el país, entonces, para qué opino si voy a votar por López Obrador”.
Antes de presentar su libro Las indómitas en la 36 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO-2016), a la activista y periodista mexicana ganadora del Premio Cervantes 2013 se le preguntó sobre las aspiraciones de Margarita Zavala y si México está preparado para tener presidenta, reiteró:
“Yo estoy desde el 2006 con Andrés Manuel López Obrador, lo escogí a él o él me escogió a mí, como sea, entonces, para qué opino si voy a votar por López Obrador”.
Al insistirle si ser la esposa del expresidente Felipe Calderón le ayudaría a ser la presidenta de México, hizo como que no entendió al ironizar, “que, qué, que Calderón la va a matar a ella (en clara alusión a los miles de muertos que se cometieron en el sexenio del panista, lo que desató risas)”.
Luego respondió seria: “Pues no sé, yo creo que ella piensa que le ayuda un chorro (ser la esposa del expresidente de Felipe Calderón), pero está súper equivocada”.
Entristecida por la muerte del gran caricaturista, extraordinario dibujante y artista Rogelio Naranjo y por la enfermedad que le aqueja a Sergio Pitol, comentó su pesar porque se están muriendo los grandes críticos de la sociedad urbana y de lo que sucede políticamente en nuestro país.
Respecto a la derrota de Hillary Clinton, manifestó que el mensaje que se mandó es que se quiere romper con cierta continuidad como sucedió con los Kennedy, quienes fueron muy poderosos, como la pareja de los Clinton que fue muy poderosa, todos ellos demócratas.
“Era como romper con una tradición primero del marido (Bill Clinton) y luego de la esposa (Hillary) y muchos latinoamericanos y mexicanos votaron por Donald Trump, no se entiende, (aunque) se podría decir que la cercanía de Trump con el mandatario ruso Vladimir Putin jugó un papel importante porque siempre hay terror a una guerra entre Rusia y Estados Unidos, son los dos grandes enemigos de la historia”, añadió.
Sin embargo, considera que en realidad “es la gran victoria del dinero, el dinero que es el que impone las leyes, y también las impone en México. Es el gran triunfo del blanco, de lo que significa ser blanco en Estados Unidos, sabemos todos que sí hay racismo, rechazo y sexismo y nosotros somos racistas en contra de nosotros mismos”.
En cuanto a su libro Las indómitas que comprende nueve ensayos sobre mujeres que han sido invisibilizadas a lo largo de la historia, como las soldaderas, luchadoras sociales o activistas, Poniatowska, dijo que “en México se evade a las mujeres y las dejan fuera de la historia y se les olvida”.
Entonces, confiesa que “casi de manera inconscientemente, porque ni siquiera fuera un propósito sino por una emoción, siempre he escrito sobre mujeres, escribí sobre Tina Modotti y Frida Khalo, antes de que se volviera un icono y que se volviera más venerada que la Virgen de Guadalupe, de Lupe Marín, la esposa olvidada de Diego Rivera y sobre las siete cabritas como Elena Carro, Nelly Campobello, entre otras”.
En este nuevo libro aparecen las soldaderas porque sin soldaderas no hay Revolución mexicana porque los soldados hubieran desertado, sin embargo, las borraron completamente porque las llamaban colchones de tripa o les ponían nombres despectivos”.
Ya en la presentación de su libro como parte de las actividades de la 36 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) y acompañada de la periodista oaxaqueña Carina Pérez García, Poniatowska habló sobre esta obra surgida de su personal experiencia como mujer, al haber sido puesta en lugares menores a los del hombre, sobre todo durante su juventud e inicios como periodista y escritora.
Sobre la forma en que eligió los personajes e historias que forman Las indómitas, Poniatowska dijo que “ellas me eligieron a mí, porque desde que me inicié como periodista, hace muchos años, en 1953, fue una gran  lección porque entré a un mundo desconocido que era casi exclusivo de hombres”.
“Habíamos muy pocas mujeres, y refundidas en una sección que aún existe en los periódicos llamada Sociales, donde los empresarios sacan a sus hijas casaderas para ver quién se las lleva, ¡como un kilo de jamón!”, continuó la escritora arrancando las risas a los asistentes con su particular sentido del humor.
“A las mujeres les daban muy poca importancia. Las periodistas debían tener muy buena presentación. Entonces la mujer era como un objeto y sigue siéndolo. Las que persistimos nos dieron reportajes, nos permitieron viajar. Aún a mis más de 80 años sigo siendo reportera”, apuntó.
Continuando con el tema de las mujeres inmersas en ámbitos donde aún rige el hombre, sobre todo en el periodismo, Poniatowska declaró “tengo una enorme admiración por Carmen Aristegui, que ha sido maltratada y perseguida por denunciar una injusticia, la famosa Casa Blanca de La Gaviota”.
Al respecto, agregó que merecemos una buena información o una información crítica, no lo que nos quieren decir, que es finalmente lo que nos quieren esconder”, puntualizó la autora, quien continuó ahondando en temas políticos y de género para finalizar con una sesión de preguntas y respuestas del público.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Muere el caricaturista Rogelio Naranjo


Ciudad de México. Rogelio Naranjo, el artista que durante  más de 50 años retrató a través de sus cartones a  la política y los políticos mexicanos y a los movimientos sociales más destacados, como el estudiantil del 68,  falleció anoche víctima de un paro cardíaco.
El pintor y  caricaturista, de 79 años,  comenzó a publicar en 1965 en el Gallo Ilustrado, del Periódico El Día y y en el Mitote Ilustrado, que dirigía Rius y desde entonces no paró de publicar sus cartones, en revistas y diarios de circulación nacional.
“A través de Naranjo los mexicanos pueden reconstruir la magnificencia irrisoria, como la llama Marco Antonio Campos, “de los gobiernos priístas y de sus presidentes megalómanos que cavan el abismo del país (…) Seguramente la tarea desacralizadora de la figura presidencial empezó entre los ‘moneros’ con Rogelio Naranjo, pero nadie, en los últimos, ha hecho una labor tan sistemática de piqueta”, escribió Elena Poniatowska, durante un homenaje al artista.
Nacido en Morelia, Michoacán, Naranjo recibió diversos premios en México y en el extranjero.
El  Nacional de Periodismo de México en la rama de caricatura, en 1991, la  Bienal Internacional del Humor de La Habana, Cuba. En 1982 resultó ganador del Concurso de Caricatura Antiimperialista de Nicaragua. Recibió el premio a la trayectoria periodística Manuel Buendía.
A principios de 2011, donó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) una extensa colección de 10 mil 307 caricaturas para su resguardo, conservación y difusión y se concretó la primera exposición itinerante con parte de ese acervo, denominada “A ti te hablo”, en la que, por medio de 225 imágenes, se conduce a los visitantes por un viaje a la historia y presente del México contemporáneo.
En julio del 2013   un grupo de  cartonistas mexicanos y algunos extranjeros, organizaron,  a manera de homenaje, una exposición sobre la obra de Naranjo. Bajo el título “Vivir en la raya”. En ese  reconocimiento “que hacen caricaturistas a su igual, enfatizan una y otra vez su sello de identidad: la plumilla cual arma a punto del lanzarse al duelo o como material decomisado por la PGR; el tintero cual soporte de esa materia que lubricará coyunturas y osamentas de políticos, empresarios, escritores y escenarios que cuestionan el poder del dinero, del sexo, de la sensualidad, de la sonrisa”.
Rogelio Naranjo estaba internado en un hospital de esta ciudad, con neumonía y cerca de la medianoche falleció a consecuencia de un paro cardíaco.
A continuación, fragmentos de una entrevista con esta casa editorial en 2010.
Rogelio Naranjo habla del oficio de su vida, ése que prefirió por encima de sus aspiraciones de pintor: “si hubiera sido alguien como David Alfaro Siqueiros o Diego Rivera, a lo mejor me habría dedicado a la pintura, pero un día dije ‘a volar, esto no sirve, ¿a quién le interesa?’ Me di cuenta que la caricatura, aunque es un género menor, si se quiere, era ideal para comunicarse con las personas, y me ha dejado grandes satisfacciones. He tenido mis altas y mis bajas, pero me encanta”.
Naranjo recuerda que, de niño, los monitos de los domingos como Ivanhoe, El Príncipe Valiente y Mandrake el Mago, que leía en los periódicos, lo inspiraron a realizar sus primeras historietas, en las cuales sus amigos eran los protagonistas; los villanos, por supuesto, eran los maestros de su escuela. Explica que no conserva ese material, porque no valía la pena.
En los años 60 del siglo pasado, Naranjo publicó su primer cartón. Los directivos de El Gallo Ilustrado, suplemento cultural del periódico El Día, se entusiasmaron con su trabajo: un dibujo a propósito de una muestra de cine por el que recibió 75 pesos y en el cual plasmó, de memoria, a varios cineastas, entre ellos Fellini, un gordo cachetón y grandote, así como a unas encueratrices de las que siempre salían en las películas. Lo publicaron a mitad de plana y dije ¡qué padre!, esto ya me está gustando.
Reconoce que el gran hallazgo en su vida fue la amistad con Julio Scherer, Carlos Monsiváis, Heberto Castillo y de muchas personas respetables con las que me da gusto haber tenido un diálogo, aunque sea una vez en la vida. Ser caricaturista me ha dado muchas satisfacciones, he ganado el aprecio de los lectores y he tenido suerte, porque desde un principio me gané el respeto y afecto de los directores de los periódicos.
–¿A cuántos presidentes ha hecho enojar con sus cartones?
–Pues, que yo sepa, desde que empecé a dibujar, a todos. Pero enojar de aventar los dibujos ya impresos al suelo. Uno fue Miguel de la Madrid. Desde luego, a José López Portillo, pero él era muy caballeroso, tenía más cultura que los otros, entonces lo tomaba por el diálogo. Con algunos de ellos he estado personalmente, pero siempre me hago el que no mata una mosca, porque ¿qué voy a discutir con el mero mero?
Más de 10 mil cartones
Naranjo señala que antes de llegar a la Presidencia, Felipe Calderón “tenía cara de niño, de ésos que no maduran en sus acciones. Siempre tenía un aspecto de santurrón, panista, finalmente. Me costó trabajo, me salía muy diferente de un dibujo a otro. No me preocupaba, pues Zedillo, en algún tiempo, me costó también trabajo dibujarlo.
“Luego, Felipe se fue quedando pelón, con la boca de labios muy carnosos, empecé a pescarle los rasgos y creo que en algunos dibujos ya me sale muy parecido. Pero, cuando empiezo a dibujarlos, a todos los veo muy feos.
“La caricatura los ridiculiza y es algo que no soportan, porque todos tienen una apreciación de sí mismos como si ya estuvieran en el Olimpo; piensan que son intocables, buenos. Los políticos en México creen que son benéficos e imprescindibles, los de antes y los de ahora, tienen un ego impresionante. Entonces, cuando hacemos dibujos en los que los ridiculizamos, pues imagínate. Pero han aprendido a aguantarse, ya no les queda de otra, así es en todo el mundo.
Ésa es una de las grandes conquistas del movimiento estudiantil de 1968: el gobierno y los políticos andan más con pies de plomo, miden las cosas. No se atreven después de esa matanza que los dejó como lazo de cochino. Aprendieron a respetar un poco a los periodistas y caricaturistas. En provincia no sucede lo mismo que en el DF, es una tristeza. Allá los matan, los persiguen y les quitan el trabajo.
–¿Cuántos cartones ha realizado, lleva la cuenta?
–Sí, claro, son 10 mil 300 y pico. Deberían ser más, cerca de 20 mil, pero he vendido muchos, otros me los han robado y otros los he desechado porque no valen la pena, no son dibujos en los que haya tenido un acierto.
–¿Cómo ve a las nuevas generaciones de caricaturistas?
–Van a tener que darse frentazos, porque se apoyan demasiado en las computadoras. En ellas se pierde el original, que es lo que uno dibuja en un papel cualquiera, con tinta o lápiz. La computadora cocina, de manera artificial, un dibujo que no tiene sabor.
Naranjo dice con molestia que estos días se encuentra flojeando, pues debido a la enfermedad de mácula degenerativa que padece en los ojos no puede ni leer, una de sus actividades predilectas, claro, después de dibujar.

Green Go