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miércoles, 3 de enero de 2018

En 2018, no hay por dónde para el PRI

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Carlos Martínez García
L
os cálculos electorales solamente le dan para el tercer lugar, cuando mucho para el segundo. Las tendencias de votos ciudadanos son adversas para el Partido Revolucionario Institucional. Y le son contrarias más que por aciertos políticos de sus adversarios, por la incapacidad, o falta de voluntad, del supuesto nuevo PRI para deshacerse del gen dinosáurico priísta.
Después de dos sexenios en los cuales los candidatos del PRI no alcanzaron la Presidencia de la República, una pretendida nueva generación priísta se presentó ante los potenciales votantes como una opción renovada, que había aprendido de sus excesos en los periodos de la presidencia imperial y evitaría los mismos si la ciudanía le daba una nueva oportunidad de llegar al poder. El priísmo que impulsó a Enrique Peña Nieto echó mano de las mismas manipulaciones y marrullerías características del antiguo partido tricolor. Cambiaron superficialmente las formas pero no el fondo político corporativista, fueron evidentes los excesos presupuestales para ofrecer dádivas a cambio de promesas de votos.
Ya de vuelta en la Presidencia de la República, el maquillado neopriísmo constató cómo poco a poco se fueron corriendo las plastas que buscaban ocultar su verdadero rostro. Fueron efímeros los días de gloria, en los que la prensa internacional presentó a Peña Nieto como gran estadista que estaba transformando a México. Con datos duros y verificables la prensa mexicana documentó la insaciable corrupción de la generación del nuevo PRI, su tráfico de influencias y formas de hacer política, tal vez más sofisticadas que las del priísmo histórico, pero igualmente envilecedoras del servicio público. Hoy el fracaso es evidente y los indicadores muestran que en rubros donde la ciudadanía quiere transformaciones para su beneficio tendrán que seguir esperando, porque en el presente sexenio la impunidad de la clase política, violencia, inseguridad y empobrecimiento de la mayor parte de la población se han agudizado.
Reconociendo que dentro de sus filas partidistas no había un solo personaje suficientemente presentable al electorado, el PRI debió recurrir a una jugarreta en la que su candidato presidencial es alguien sin vínculos formales con el partido. Que José Antonio Meade sea su abanderado es toda una confesión del agotamiento de la clase política priísta que debió elaborar la estratagema de pronunciarse por alguien que no está afiliado al PRI. Al hacer esto ha reconocido públicamente, aunque no lo haya manifestado, que cualquier candidato con ligas de afiliación al PRI era simple y sencillamente impresentable. Pareciera que los cálculos fuesen que con un candidato de sus propias entrañas la derrota electoral sería desastrosa, y con Meade la debacle podría ser menor.
El hastío, la indignación y convicción en amplísimas franjas de la ciudadanía sobre que el PRI ya tocó fondo en su ejercicio del poder, son elementos que se fueron anidando en las conciencias de la población no por mera animadversión sino a causa del estilo personal de gobernar de Peña Nieto, tan cercano al de sus antecesores priístas que habitaron Los Pinos. Cada eslabón de la cadena de corruptelas que arrastra la generación política del nuevo PRI lo ha forjado denodadamente hasta que dicha cadena es inocultable y carga pesada que a cada paso hunde más a su poseedor.
Elección tras elección los candidatos del PRI, ya sean estatales o federales, han visto cómo disminuyen sus zonas de votos cautivos. Sus innobles dádivas, prebendas y promesas ya no producen los mismos frutos que antaño. De todas maneras continúan tratando de pervertir el sufragio en las zonas más pobres mediante política matraquera, ofensivos acarreos y medrando con las necesidades básicas de la población para sacar raja electoral.
Prácticamente todos los sondeos muestran que José Antonio Meade está muy alejado en la preferencia del voto, cuyo puntero innegable es actualmente Andrés Manuel López Obrador. El candidato ciudadano del PRI se ha visto en la necesidad de hacer a un lado la parafernalia acostumbrada en las giras del abanderado del otrora partidazo. Meade y su equipo han debido mostrar austeridad en sus traslados porque saben bien que hacerlos a la manera folclórica del PRI es ya insostenible frente a una población agraviada por los dispendios del Revolucionario Institucional. Nada más que renunciar, ¿momentáneamente?, a las prácticas antiguas hace que las concentraciones de Meade sean desangeladas, carentes de vigor debido a la falta de escenografía y masas entusiastas llevadas por varios anzuelos para corear al ungido tricolor.
El 2018 anuncia la consumación de la debacle del PRI y su candidato sin afiliación a ese partido. No se vislumbra por dónde pueda crecer Meade en las inclinaciones del sufragio ciudadano. Con las tendencias actuales, y si las mismas prevalecen al día de la elección presidencial, al Partido Revolucionario Institucional le aguarda una estrepitosa derrota. A menos que sus operadores ya estén tramando pactar con los de la alianza PAN-PRD-Movimiento Ciudadano para evitar a toda costa el triunfo del adversario común. De ser así, no faltaría mucho para develar la artimaña.


jueves, 9 de marzo de 2017

88 años del PRI: los signos de la vejez

Ceremonia por el 88 aniversario del PRI. Foto: Twitter @ruizmassieu

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El pasado 4 de marzo el PRI cumplió 88 años de existencia, 71 de los cuales ejerció el poder presidencial de manera ininterrumpida creando una cultura política que todos los partidos, sin excepción, replican de manera casi natural porque toman al presidencialismo como la figura central del ejercicio del poder, sin cambiar una sola de las estructuras de gobierno.
El año 2000 marcó el agotamiento del régimen del autoritarismo priista que permitió que Vicente Fox ganara y no tanto que el PAN fuera la opción de un mejor gobierno. Simplemente, al empresario de Guanajuato le tocó aprovechar la necesidad del cambio que la gente expresó en las urnas y que Cuauhtémoc Cárdenas no supo capitalizar porque desde entonces en el PRD ya denotaban las escisiones que hoy lo tienen en plena decadencia.
Como segunda y hasta tercera fuerza política, durante 12 años el PRI se dedicó a apuntalar su presencia en instituciones claves como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Tribunal y el Instituto Electoral, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, las cámaras de Diputados y Senadores y en el poder judicial. Pero también con los empresarios y en los medios de comunicación, principalmente en las televisoras.
Esto le ayudó a preparar el terreno para su regreso en el 2012 con Enrique Peña Nieto, bajo la idea de demostrar que ellos sí sabían gobernar y que el país recuperaría el crecimiento económico y la paz social perdida tras la declaración de guerra al narcotráfico lanzada por Felipe Calderón.Pero nada de esto se logró, Enrique Peña Nieto resultó ser el peor de los presidentes que el PRI ha tenido y para la elección del 2018 son escasas las posibilidades de mantenerse en la silla presidencial.
El PRI no tiene candidatos fuertes. Hasta ahora la lista de aspirantes la integran el canciller Luis Videgaray, quien fracasó como secretario de Hacienda; Aurelio Nuño, anulado como secretario de Educación por el magisterio disidente; Miguel Ángel Osorio Chong, rebasado como secretario de Gobernación por todos los conflictos sociales del país; el secretario de Salud, José Narro, que no tiene los alcances políticos para gobernar, y el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, cuya inexperiencia política es notable.
En la lista de gobernadores tampoco destaca alguno de los que actualmente ejercen el poder, como para poder ser un candidato fuerte. Eruviel Ávila no deja buenas cuentas en el Estado de México, pues ahora es una de las entidades con el mayor número de muertos por el crimen organizado y tiene el primer lugar de feminicidios. Además no ha crecido económicamente y el descontrol político es más que evidente al dejar que el candidato a gobernador sea Alfredo del Mazo, quien no pertenece a su grupo.
El PRI tiene enormes problemas de credibilidad por los casos de corrupción de los exgobernadores Tomás Borge, Javier y César Duarte, así como la propia presidencia de la república con el conflicto de intereses de Enrique Peña Nieto y el grupo Higa que construyó la famosa Casa Blanca de su esposa Angélica Rivera.
Con 88 años, el PRI presenta los signos de la vejez porque carece de cuadros políticos nuevos y de ideas actuales para ejercer el poder. Siguen repitiendo los mismos esquemas del presidencialismo autoritario, los mimos mecanismos de corrupción y las mismas prácticas de impunidad e injusticia.
Así, se acerca una nueva derrota para el PRI en el 2018 porque ni con todo el dinero que tienen para invertir en una campaña electoral podrán cambiar la imagen de un partido corrupto e ineficaz que hoy deja Peña Nieto como principal herencia de su gobierno.

sábado, 4 de marzo de 2017

PRI: ocaso y fin de un engaño

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Enrique Calderón Alzati
L
a frase merezco la abundancia en uno de los diarios encontrados según se dice en la ciudad de Córdoba, me remitió a la noticia de los niños con cáncer, tratados en hospitales públicos de Veracruz con agua destilada en lugar de la quimioterapia vital, como consecuencia de los niveles de corrupción alcanzados por el gobierno de Javier Duarte, y un solo pensamiento ocupó mi mente: ¡Nunca más debemos permitir que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se presente en una elección! ¿Cómo es posible aceptar gobiernos de un partido cuyos líderes y dirigentes han llegado a tales niveles de corrupción? ¿Cómo ha llegado el Partido de la Revolución Mexicana, de la cual surgió la Constitución de 1917, a convertirse en el monstruo generador de estos crímenes?
En artículos anteriores había descrito ya el comportamiento cínico de este oscuro personaje, que amparado por el presidente como un ejemplo del nuevo PRI hizo de Veracruz un territorio sin leyes; varias semanas han transcurrido sin que este delincuente haya sido detenido, confirmando así la complicidad del presidente, quien es otro de los nuevos valores del PRI. De comprobarse el delito cometido en agravio de los niños enfermos, el presidente estará envuelto en hechos comparables con los cometidos por Adolfo Hitler, para eliminar a los débiles y enfermos en la Alemania nazi.
En un discurso en el que el presidente Adolfo López Mateos anunció la nacionalización de la industria eléctrica de México el 27 de septiembre de 1960, expresó: ...Pueblo de México, los dispenso de toda obediencia a futuros gobernantes que pretendan entregar nuestros recursos energéticos a intereses ajenos a la nación (...) Sólo un traidor otorga los bienes del país a extranjeros (...) La Constitución es muy clara; los recursos energéticos y los yacimientos petroleros son ¡a perpetuidad propiedad única y exclusiva del pueblo de México!
¿Cómo ha sido posible que el mismo partido surgido de la Revolución Mexicana haya llegado al extremo de postular como candidato a la Presidencia a un hombre con altos visos de autoritarismo y corrupción, calificado de traidor por otro presidente de la República? ¿En dónde quedaron los principios establecidos en la Constitución de 1917, que plasmaban el derecho al trabajo, a la educación y a la tierra para los trabajadores agrícolas? ¿Qué ha sido de nuestra soberanía y de la propiedad de los yacimientos petroleros y mineros que constituían el patrimonio de la nación?
La historia de esta transformación es larga, mencionaré por ello sólo algunos hechos importantes relacionados con este proceso. El primero de ellos es la utilización del nombre Partido Revolucionario Institucional por grupos políticos que con intereses opuestos a los principios de la Revolución fueron escalando posiciones hasta lograr el control de ese partido, con el propósito de utilizarlo de acuerdo con sus mezquinos intereses, conformando así una suplantación y un engaño al pueblo de México.
El engaño ha quedado al descubierto, en tanto el grupo de Enrique Peña Nieto, en su ignorancia y sus afanes de lucro, se ha dedicado a destruir las instituciones creadas por la Revolución Mexicana, porque: ¿Qué es lo que han hecho con las industrias más importantes, fundadas conforme a las demandas revolucionarias y a la Constitución, como han sido los casos de Petróleos Mexicanos, de la Comisión Federal de Electricidad, siguiendo el ejemplo de lo ocurrido con los Ferrocarriles Nacionales? De manera similar, el señor Aurelio Nuño, secretario de Educación Pública, en nombre del presidente, se refirió a las escuelas normales como un monopolio que controla la formación de los maestros, ignorando que esas escuelas fueron creadas por los gobiernos de la Revolución como institución fundamental para la formación de los profesores que habrían de preparar a las generaciones futuras de mexicanos; de la misma manera la escuela rural, instituida por los gobiernos de la Revolución para asegurar la educación a los niños de todas las comunidades del territorio nacional, ha sido atacada por este funcionario, enemigo de la educación pública.
De igual importancia es el vergonzoso fraude electoral cometido contra el pueblo de México en 2012, en el que a diferencia de fraudes anteriores, se sustentó en la compra y prostitución masiva del voto, derecho fundamental de los mexicanos, aprovechando el hambre y la ignorancia del pueblo, a la que se sumó también la compra misma de las autoridades electorales, todo ello con recursos de procedencia ilícita proporcionados por los gobernantes priístas de varias entidades.
La corrupción generalizada a la que ese gigantesco fraude dio lugar llegó así a límites jamás imaginados, que incluyen la rapiña en varios estados, en los que sus gobernantes han dado rienda suelta al crimen y al robo de los recursos públicos, sin freno alguno del gobierno federal y sin que uno solo de esos gobernadores haya recibido castigo por sus delitos, mientras sus cómplices, igualmente corruptos, ostenten hoy diputaciones federales y estatales, otorgadas por ese partido, como premio a sus fechorías.
Cuando los candidatos avalados por un partido nos muestran el nivel de corrupción al que han llegado al lograr esos puestos, es tiempo de que tal partido sea proscrito y sus líderes sean impedidos de por vida a ocupar puestos públicos. Mientras sigamos permitiendo lo que hemos visto durante el actual sexenio, nuestro país estará imposibilitado para defenderse de enemigos externos e internos. Es así como el belicoso gobernante de Estados Unidos, contando con información de sus agencias de inteligencia, sin lugar a dudas conoce todo esto, al igual que otros actos de corrupción en los que ha incurrido Peña Nieto, incluyendo su participación en el crimen de Iguala y la desaparición de 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, cuya investigación ha sido sistemáticamente bloqueada por el mismo gobierno, constituyendo una prueba más de que los crímenes de un gobierno corrupto siempre están ligados unos a otros en una cadena sin fin.
Por todo esto, es claro que el PRI, que alguna vez fue el Partido de la Revolución Mexicana, se ha convertido en un tumor canceroso que debe ser extirpado para restablecer la salud de la nación, como un mensaje claro para la clase política de lo que no debiera suceder más. El artículo 39 de la Constitución nos indica cómo lograrlo.
Twitter: @ECalderon_A

miércoles, 3 de agosto de 2016

La corriente de Beltrones, el principio del fin…

El expresidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Foto: Eduardo Miranda
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El pasado viernes 29 de julio el exdirigente nacional del PRI Manlio Fabio Beltrones se reunió con los legisladores afines a su proyecto de formar no un asociación social como se ha dicho sino una nueva corriente dentro del partido a través de la cual se buscará incidir en la selección de la candidatura presidencial del 2018.
Desde 1987 en el PRI se han gestado distintas corrientes y movimientos políticos que han expresado voces de inconformidad y propuestas de cambios en las reglas del juego interno. Entre las más conocidas están la Corriente Democrática que desde 1987 encabezaron Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Rodolfo González Guevara que un año después se dividió cuando los primeros decidieron salirse del PRI luego de la imposición de Carlos Salinas de Gortari como candidato presidencial para las elecciones de 1988.
Rodolfo González Guevara fundó entonces la Corriente Crítica dentro del PRI pero duró apenas unos años y la abandonó para irse al PRD que ya habían formado en 1989 Cárdenas, Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Heberto Castillo y muchos otros personajes de distintas corrientes políticas e ideológicas.
Luego vino la corriente Democracia 2000 empezó con Ramiro de la Rosa con la intención de ganar posiciones en ese año en que por primera vez en su historia el PRI perdió una elección presidencial. Hoy la encabeza Víctor Manuel Gómez Vargas quien fue uno de los que impugnó la llegada de Enrique Ochoa a la dirigencia del partido en lugar de Manlio Fabio Beltrones.
Existen otras corrientes internas en el PRI con menos peso como México Nuevo, Democracia Social y la Colosista. Pero ninguna de ellas ha logrado tener un impacto como la Corriente Democrática de Cárdenas y compañía que cimbró las bases del priismo en la segunda mitad de la década de los ochentas.
Hoy que el PRI vive una nueva etapa de crisis dentro y fuera de su militancia y en víspera del arranque del proceso de selección de candidato presidencial, Beltrones ha empezado a formar una nueva corriente que busca tener un peso dentro del priismo y en la elección del aspirante presidencial.
Aún no se sabe qué importancia y representatividad podría tener esta corriente beltronista en el PRI, si buscarán el reconocimiento o registro como tal dentro del partido o si como movimiento pueden tener un mayor margen de maniobra política. Lo que se ve poco probable es que quieran salirse del PRI porque Beltrones tiene un perfil institucional y no se ve que haya una corriente social que pueda ser la base de un nuevo partido.
Lo evidente de la existencia de esta incipiente corriente es que refleja una división interna de un grupo de priistas que está inconforme con las formas en que se está manejando el partido desde la oficina presidencial por un grupo encabezado por Enrique Peña Nieto, y del impacto negativo que están teniendo en el partido los errores de este grupo enquistado en el gobierno como ya se resintió en las pasadas elecciones en las que perdieron siete de 12 elecciones para gobernador.
Falta ver si Beltrones logra cohesionar las voluntades de un grupo de seguidores que tiene en diversas partes del país y de la reacción que tendrán desde Los Pinos a esta iniciativa política que, para algunos, es el principio del fin del regreso del PRI a la presidencia de la república.

Green Go