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miércoles, 15 de febrero de 2012

Increpan al titular de Gobernación

 
Alejandro Poiré fue interrumpido por dos personas, en diferentes momentos, cuando participaba en el foro Drogas, un balance a un siglo de su prohibición, realizado en el auditorio Jaime Torres Bodet, del Museo Nacional de Antropología. El funcionario defendía la estrategia presidencial antinarco cuando Víctor Lima le preguntó: ¿Quién adiestró a Los Zetas? ¿ Quién ha permitido que crezca el narcotráfico? ¡Toda la violencia y las muertes se han podido hacer gracias a la relación que tiene el crimen con el gobierno! Alfonso Molina también lo increpó: ¡Díganos algo nuevo, eso ya lo sabíamos! Qué nos viene a proponer para que nuestras familias vivan mejor, eso es lo que queremos saber, no todo el rollo que vino usted a contar Foto Luis Humberto González
 
Expertos plantean tercera vía entre prohibir y legalizar drogas
Regular el consumo no acabará con los cárteles, advierte el secretario
Estaríamos mejor si se les hubiera combatido con firmeza décadas atrás
Ciro Pérez Silva

En foro sobre las drogas dos personas le reclaman a gritos por tirar los mismos rollos
Increpado, Poiré admite que el narco ha infiltrado al gobierno
“¿Quién adiestró a Los Zetas? ¿Quién ha permitido que crezca el narcotráfico?”, le preguntan
¿Qué nos viene usted a proponer para que nuestras familias vivan mejor?, otra interrogante
Foto
Algunas de las señales de protesta durante la ceremonia en el Museo Nacional de AntropologíaFoto Luis Humberto González
Ciro Pérez Silva
 
 
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de febrero de 2012, p. 5
El titular de la Secretaría de Gobernación (SG), Alejandro Poiré Romero, tuvo que reconocer que el crimen organizado ha infiltrado a los tres niveles de gobierno, cuando al inaugurar el foro internacional Drogas: balance a un siglo de su prohibición, desde el público dos personas lo interrumpieron para exigirle que no diera la misma información que todos conocemos, y acusaran al gobierno mexicano de prohijar una estrecha relación con grupos delincuenciales.
El funcionario federal defendía la política presidencial en contra de las organizaciones criminales, cuando desde el lado derecho del auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología una voz preguntó: “¿Quién adiestró a Los Zetas? ¿Quién ha permitido que crezca el narcotráfico? ¿Dónde están los criminales? ¡Están en el gobierno! ¡Toda la violencia y las muertes se han podido hacer gracias a la relación que los narcotraficantes tienen con el gobierno! ¡A lo mejor los mismos que lo cuidan a usted son asesinos!”
La voz reclamante era de Víctor Lima, quien libro en mano leyó unos párrafos que en mucho se parecían a los paradigmas sobre la composición del crimen organizado con los que Poiré intentaba captar –sin éxito– la atención del auditorio. Irritado, el joven sostuvo que el mismo rollo que recitaba Poiré Romero ya había sido escrito por Antonio Escohotado hace 20 años.
El funcionario ensayó una sonrisa, se alejó del podio para tomar agua, algo le dijo al oído a uno de los organizadores, se acercó nuevamente al micrófono, mientras elementos del Estado Mayor corrían en pos del inconforme. Al final, Víctor Lima se quedó en su lugar gracias a los aplausos del público que al unísono gritó ¡déjenlo! ¡déjenlo!, mandato popular que extrañamente obedecieron los militares, cuando un nuevo reclamo surgió del centro del auditorio.
Otro hombre, que más tarde se identificó como Alfonso Molina Castro, El Ronco, increpó también a Poiré: ¡Díganos algo nuevo, eso ya lo sabíamos! Qué nos viene a proponer para que nuestras familias vivan mejor, eso es lo que queremos saber, no todo el rollo que nos vino usted a contar, gritaba el inconforme a unas 15 filas del sitio que ocupaba Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón, quien mostró mayor control que el responsable de la política interior.
También a él intentó sacarlo el Estado Mayor, pero los gritos se repitieron: ¡No lo saquen! ¡Déjenlo que se exprese!, seguidos de aplausos, lo que impidió nuevamente que fuera expulsado del auditorio.
Al retomar la palabra, Alejandro Poiré se congratuló de participar en un foro plural y democrático como el que necesita el país para entender mejor el grave problema del crimen organizado, esto a pesar de que los guardias del Estado Mayor se apostaron a un costado de las filas que ocupaban los dos inconformes sin perderlos de vista.
¿Qué hubiera pasado?
El secretario de Gobernación dijo entonces que era preciso hacerse por lo menos dos preguntas: ¿Qué hubiera pasado si décadas atrás se hubiera combatido con más firmeza al crimen? ¿Qué hubiera pasado si décadas atrás se hubiera invertido en mejores policías, jueces y ministerios públicos? Seguramente estaríamos mucho mejor que ahora, sostuvo el funcionario, para defender luego la política del gobierno calderonista en materia de seguridad pública.
Aseveró que no era posible resolver primero el tema de la modernización y limpieza de las instituciones públicas infiltradas por el crimen organizado y después tratar de minar el gran poder de violencia e inercia que poseen las bandas criminales. Tampoco, dijo, es posible suponer que legalizando el consumo de estupefacientes se puede terminar con estas organizaciones, ya que con el tiempo se han diversificado hacia otros crímenes del fuero común como el robo, el asesinato y el secuestro.
Finalmente, Margarita Zavala hizo uso de la palabra para inaugurar formalmente el foro y defender, también, la política contra el crimen aplicada por el gobierno calderonista.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Poiré: Rápido y furioso… y mentiroso hasta la terquedad

Álvaro Cepeda Neri


Como mediocre actorcillo de televisión, Alejandro Poiré (caricatura perversa de Hércules Poirot, célebre personaje con verdadero talento detectivesco), como “vocero” de Calderón, no tuvo que ir hasta Roma para recibir un portazo en las narices. Cada día aparece en la televisión señalando cómo atraparon al Chango y, para torpemente restar homicidios a la no-guerra de su jefe, haciendo creer que se ha reducido la delincuencia. Mira fijamente a las cámaras, con ojos de pistola apuntando a los televidentes, engola la voz cual tenor y suelta su discurso aprendido (con el truco del apuntador, para hacerse el memorista y que maneja datos y números con habilidad), sobre la reducción de “daños colaterales” (los muertos que Calderón subestima como costos, entre los disparos de los “buenos” contra los “malos”) es decir, mexicanos privados de la vida.


El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) le refregó en la cara que han aumentado los homicidios. No son más de 40 mil los asesinados, desde que Calderón entró al reemplazo de Fox, con calzador por su ilegitimidad que puso en gravísima crisis su toma de posesión en una sesión del Congreso General donde tuvo que entrar por atrás. Con casi cinco años que no ha ejercido la Presidencia, por ineptitud e incapacidad para la política y dedicado a su fallido gobierno sostenido por las bayonetas, los homicidios alcanzan más de 60 mil. Y en las cuentas no oficiales son 100 mil muertos con cargo a los narcotraficantes y a las fuerzas armadas y policíacas de García Luna. A éste, Poiré le arrebató la vocería sobre esos hechos que anunciaba Luis Cárdenas o el señor Pequeño, pues a García Luna no se le entendía lo que decía.

Todo es una mentira. Sobre la entrega de armas a los capos por el gobierno de Obama, supuestamente para rastrearlas y ubicar a los cárteles (a cambio de que éstos pagaran con drogas, programa bautizado como “Rápido y Furioso”), Poiré se ha desgañitado al afirmar que nada supo Calderón, pero se confirmó que sí estaba enterada la Procuraduría General de la República, y ésta depende directamente de Calderón. Sobre la cantidad de homicidios, y que al descabezar a las pandillas de narcotraficantes, la delincuencia se ha reducido, pues más tardan en matar o encarcelar a uno de ellos, que en ser sustituido. Tan no ha bajado la delincuencia que los asesinatos por todo el país han aumentado.

Poiré es un embustero. Un mentiroso rápido y furioso. Y es que se presenta con el ceño fruncido para mostrarse enérgico y enojado en grado de irascible. Y con la rapidez de una metralleta dispara su palabrería, al creer convencer al auditorio (si es que éste no cambia de programa). Rápido y furioso, Poiré, es tercamente falso. El Inegi lo ha expuesto con su información obtenido en las oficinas del Registro Civil y Agencias del Ministerio Público. Sin sumar los miles de muertos que no se registran. Con la aprobación de Calderón, Alejandro Poiré Romero engaña y no sabe contar. Pues se ha dedicado a bajar de peso y la cantidad de homicidios.

Green Go