
Mostrando entradas con la etiqueta No más sangre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta No más sangre. Mostrar todas las entradas
sábado, 30 de enero de 2016
martes, 16 de agosto de 2011
Caminos a la paz. Pedro Miguel
La manera en que se imagine el camino hacia la paz depende de la percepción que se tenga de la guerra en curso.
A grandes rasgos, hay tres posibles: la primera es la del régimen, expresada regularmente por Alejandro Poiré, según la cual el conflicto es entre México y un grupo de malas personas. El país va ganando y para desembocar en la paz debe hacerse más de lo que el calderonato ha venido haciendo desde diciembre de 2006. El papel de la sociedad, en esa perspectiva, consiste en cerrar el pico, por lo que se refiere a críticas a la estrategia y a sus resultados, y abrirlo sólo cuando haya oportunidad de delatar a un presunto enemigo en un call center de denuncias anónimas. En esa lógica, la pérdida de vidas es inevitable (y hasta deseable, porque la idea, contenida en el intertexto, es eliminar a los malos) pero a la larga –no se dice en qué tiempo– México habrá prevalecido ante sus enemigos. Hay razones para dudar que a estas alturas alguien dé crédito a esa versión, como no sea por razones laborales, como podría ser el caso del propio Poiré.
Una segunda noción, la más extendida, es que la multiplicación y el encarnizamiento de la violencia, la pérdida del control territorial por el Estado en amplias regiones y la creciente descomposición institucional que la acompaña son resultado de un monumental error de cálculo de la administración en curso: ya fuera por necesidad de ganar simpatía y legitimidad entre la población o por mera idiotez, el calderonato lanzó a las fuerzas del orden contra la delincuencia sin tomar en cuenta que estaban infiltradas por los mismos delincuentes, sin concebir previamente un esquema de coordinación entre ellas y sin haber realizado un mínimo trabajo de inteligencia, tanto en el sentido literal como en el eufemístico, es decir, de espionaje. Por añadidura, el grupo gobernante no consideró las raíces sociales de la criminalidad, y pretendió extirparla como si fuera una verruga, sin tener en mente las causas de fondo que la originan.
Una variante de esa versión es la que atribuye la catástrofe actual a una anomalía ideológica y moral en el grupo gobernante: el que hace de presidente y los suyos se dejaron llevar por el autoritarismo y el belicismo –Calderón y García Luna sólo tienen imaginación para la violencia, dijo Javier Sicilia, en una descripción muy aguda– y perdieron de vista, de esa manera, la complejidad social, económica, política de los fenómenos delictivos.
La consecuencia lógica de este razonamiento es que es posible y pertinente realizar un trabajo de educación del grupo gobernante para hacerle ver las fallas de su estrategia, exigirle que cambie de rumbo y difundir entre la población las incoherencias internas del discurso oficial sobre la guerra, a fin de que la sociedad se cohesione en torno a un llamado enérgico por la paz.
Una tercera percepción, sin duda la más pesimista –y alarmista, dirán algunos, o hasta delirante– es que las decenas de miles de muertes, el descontrol, la descomposición, el desgarramiento del tejido social y la pérdida absimal de valores que genera la violencia no constituyen el resultado malo e inesperado de una visión equivocada para enfrentar a la delincuencia, sino, hasta ahora, el éxito rotundo en la aplicación de una estrategia de desestabilización y desintegración que no se fraguó precisa ni exclusivamente en México, sino en Estados Unidos.
La idea puede resultar chocante, pero permite explicar conductas de Washington hacia nuestro país que de otro modo no se entienden: ¿Por qué permiten las autoridades gringas el paso de la droga por sus propias fronteras? ¿Por qué son tan ineficaces sus medidas para evitar el lavado de dinero en sus instituciones financieras? ¿Por qué miran para otro lado ante la actividad del narcotráfico en el propio territorio estadunidense? ¿Por qué suministran armas a dos bandos que supuestamente están en pugna, como el gobierno federal y el cártel de Sinaloa? ¿Por qué fracasan con tanta frecuencia autoridades mexicanas asesoradas o, más bien, dirigidas por la DEA, la CIA y la FBI?
Desde esta perspectiva, en México se ha configurado un narcoestado y una intervención, y, como vía para la paz, el diálogo y la negociación con los componentes políticos y empresariales del régimen carece de sentido, porque son socios, cómplices e instrumentos de una guerra en gran medida ajena. Lo procedente, en cambio, es sacar al país de la espiral descendente de violencia en la que orbita mediante la movilización social y hacer frente a la impunidad por las vías jurídicas disponibles.
domingo, 14 de agosto de 2011
“¡Ni besos ni abrazos acaban los balazos!”
colectivo No más sangre
Así se diferenció en el Ángel de la Independencia del grupo liderado por Sicilia, quien guardó silencio.
Ciro Pérez
Publicado: 14/08/2011 13:15
México, DF. A su paso por el monumento por la Independencia, vestido de blanco por el colectivo No más Sangre, la marcha del Movimiento por la paz que encabeza el poeta Javier Sicilia fue recibida con un grito que terminó por diferenciar a ambos grupos: “¡ni besos ni abrazos acaban los balazos!”, “ ¡ni besos ni abrazos acaban los balazos!¡”.
Del otro lado, el poeta guardó silencio y situó su paso hacia el Senado para pedir frente al inmueble vacío un alto a la Ley de Seguridad Nacional. En medio algunos que lo acompañaban respondían al Colectivo: “¡Somos los mismos! ¡Chingue a su madre Calderón!” y otros más, casi con desesperación sostenían con dificultad una nariz roja de plástico a la manera de los payasos y agitando los brazos exigían en un grito: “¡ no se mezclen, no se mezclen, aquí está la línea que nos divide¡”, decía al tiempo que señalaba la avenida Paseo de la Reforma del Jardín que circunda al Ángel de la Independencia.
Desde el medio día de este domingo, las banderas blancas pintadas de rojo se plantaron en los jardines de este monumento. Se desplegaron mantas en las que se exige “Juicio político a Calderón” y otras en las que se demanda detener el derramamiento de sangre en esta guerra contra el crimen organizado que ha dejado más de 50 mil muertos. Y simultáneamente filas de hombres y mujeres esperaban turno para dejar su firma en apoyo a todas estas demandas.
“El colectivo No más sangre no está por el diálogo con quienes promueven la guerra sino a favor de que se les enjuicie por su responsabilidad en la muerte de miles de personas y en el deterioro del país”, sostuvo Pedro Miguel.
Al iniciar el ejercicio un minuto por No Más Sangre, cada uno de los participantes que así lo deseó tomó un micrófono para expresar la condena a la estrategia oficial para enfrentar a la delincuencia.
“La guerra que estamos viviendo no es una guerra creada por la estupidez y la torpeza, sino que obedece a un programa de desestabilización y destrucción del país. Estamos enfrentando a una política deliberada e injerencista por parte del gobierno de Estados Unidos, de la oligarquía que se ha hecho del poder en México y del gobierno espurio de Felipe Calderón”, insistió Pedro Miguel.
Como adelantaron los integrantes de este colectivo, sólo saludaron el paso de la columna que encabezó Sicilia, que había pasado ya por la residencia oficial de Los Pinos y se encaminaba al Senado.
El mensaje fue claro: “nosotros no tenemos nada que dialogar con quienes promueven esta guerra. En la lucha por la paz, ¡todos! en el diálogo con Manlio Fabio Beltrones no. Juntos pero no revueltos” subrayaron quienes participan en este colectivo.
Luego de este breve encuentro, el colectivo continuó: “Hay que organizarnos para que en la próxima elección presidencial no nos vuelvan a hacer un fraude”, decían unos; “los diagnósticos los conocemos todos, las cosas están mal y tenemos que cambiarlas”, decían otros entre gritos que rezaban: “¡Es un honor luchar con López Obrador”!
Así se diferenció en el Ángel de la Independencia del grupo liderado por Sicilia, quien guardó silencio.
Ciro Pérez
Publicado: 14/08/2011 13:15
México, DF. A su paso por el monumento por la Independencia, vestido de blanco por el colectivo No más Sangre, la marcha del Movimiento por la paz que encabeza el poeta Javier Sicilia fue recibida con un grito que terminó por diferenciar a ambos grupos: “¡ni besos ni abrazos acaban los balazos!”, “ ¡ni besos ni abrazos acaban los balazos!¡”.
Del otro lado, el poeta guardó silencio y situó su paso hacia el Senado para pedir frente al inmueble vacío un alto a la Ley de Seguridad Nacional. En medio algunos que lo acompañaban respondían al Colectivo: “¡Somos los mismos! ¡Chingue a su madre Calderón!” y otros más, casi con desesperación sostenían con dificultad una nariz roja de plástico a la manera de los payasos y agitando los brazos exigían en un grito: “¡ no se mezclen, no se mezclen, aquí está la línea que nos divide¡”, decía al tiempo que señalaba la avenida Paseo de la Reforma del Jardín que circunda al Ángel de la Independencia.
Desde el medio día de este domingo, las banderas blancas pintadas de rojo se plantaron en los jardines de este monumento. Se desplegaron mantas en las que se exige “Juicio político a Calderón” y otras en las que se demanda detener el derramamiento de sangre en esta guerra contra el crimen organizado que ha dejado más de 50 mil muertos. Y simultáneamente filas de hombres y mujeres esperaban turno para dejar su firma en apoyo a todas estas demandas.
“El colectivo No más sangre no está por el diálogo con quienes promueven la guerra sino a favor de que se les enjuicie por su responsabilidad en la muerte de miles de personas y en el deterioro del país”, sostuvo Pedro Miguel.
Al iniciar el ejercicio un minuto por No Más Sangre, cada uno de los participantes que así lo deseó tomó un micrófono para expresar la condena a la estrategia oficial para enfrentar a la delincuencia.
“La guerra que estamos viviendo no es una guerra creada por la estupidez y la torpeza, sino que obedece a un programa de desestabilización y destrucción del país. Estamos enfrentando a una política deliberada e injerencista por parte del gobierno de Estados Unidos, de la oligarquía que se ha hecho del poder en México y del gobierno espurio de Felipe Calderón”, insistió Pedro Miguel.
Como adelantaron los integrantes de este colectivo, sólo saludaron el paso de la columna que encabezó Sicilia, que había pasado ya por la residencia oficial de Los Pinos y se encaminaba al Senado.
El mensaje fue claro: “nosotros no tenemos nada que dialogar con quienes promueven esta guerra. En la lucha por la paz, ¡todos! en el diálogo con Manlio Fabio Beltrones no. Juntos pero no revueltos” subrayaron quienes participan en este colectivo.
Luego de este breve encuentro, el colectivo continuó: “Hay que organizarnos para que en la próxima elección presidencial no nos vuelvan a hacer un fraude”, decían unos; “los diagnósticos los conocemos todos, las cosas están mal y tenemos que cambiarlas”, decían otros entre gritos que rezaban: “¡Es un honor luchar con López Obrador”!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
11 de Marzo de 2025 Los gringos nunca han sido nuestros amigos. Los amigos no se insultan, mucho menos se roban y asesinan...
-
Edgar Döring, el intelectual de la Universidad Anáhuac del Norte Institución de los Legionarios de Cristo...Por cierto, ¿seguirá abierta de...
-
La Redacción de proceso.com México, D.F., 21 de mayo (apro).- La muerte de la menor Paulette Gebara se trató de “un accidente” y no de ...