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domingo, 19 de octubre de 2008

¿Próxima bancarrota de EU y su “nuevo dólar”?



Manifiestación contra el multimillonario rescate de instituciones financieras estadunidenses, el 27 de septiembre pasado en la neoyorquina Times Square. La pancarta reza: “¡Rescaten al pueblo! ¡No a los bancos!”



La confiable publicación europea GEAB, no. 28 (16/10/08), de LEAP/E2020 –que ha sido la más acertada en sus pronósticos sobre el tsunami financiero estadunidense, en medio de la vulgar desinformación de los multimedia anglosajones diseñados para engañar a tantos tontos, neófitos y cándidos–, se arriesga a vaticinar la “bancarrota (¡supersic!) del gobierno de Estados Unidos (EU) antes del verano de 2009” con el fin de “evitar pagar a sus acreedores (tenedores de los Bonos del Tesoro y las acciones de Fannie Mae y Freddie Mac, etcétera)”, lo que afectará negativamente a quienes posean “activos en dólares”.
Durante este perturbador periodo el gobierno de EU instituirá un “nuevo dólar” (con el fin de “remediar el problema de la bancarrota y la masiva fuga inducida de capitales de EU”).
¿Será el clandestino amero mediante el cual EU garantizaría su emisión con los hidrocarburos de México y Canadá?
A juicio de GEAB, la “bancarrota” y la emisión del “nuevo dólar” (¿el amero?) serían resultado de cinco factores:
1. El alza artificial y antigravitatoria del dólar “es una consecuencia directa y efímera del colapso de los mercados bursátiles”. No lo dice GEAB, pero tal elevación insostenible, en vísperas de la elección presidencial en EU, ha servido a la “guerra financiera” global que el régimen torturador bushiano ha declarado al mundo para no desplomarse solo en su desgracia y que pretende llevarse entre las piernas a otras divisas competitivas, como el euro, y, con particular dedicatoria, al petróleo (el “síndrome Sansón”). Puntualicemos que, en este periodo de la ya inexorable decadencia y decrepitud de EU, sigue vigente la ecuación en la que el dólar y el petróleo cotizan en forma inversamente proporcional, como detectamos a partir de marzo de 2004 cuando afloró la catastrófica derrota militar de EU en Irak.
2. “El euro, gracias a su reciente bautizo político, se ha vuelto un refugio seguro y creíble de valor”, así como una “alternativa frente al dólar durante la crisis”. A nuestro juicio, aquí se desprende la feroz batalla, una “guerra financiera” que no se atreve a pronunciar su nombre, que se libra entre el dólar y el euro justamente para atraer los pletóricos capitales en búsqueda de una divisa segura –que paradójicamente no abunda en el planeta–, y que se han ido a refugiar al oro y a la plata que han mantenido relativamente confiable su cotización, en espera de su inminente disparo.
3. “La deuda pública de EU se ha hinchado en forma incontrolable”. A nuestro juicio y sin contar los “derivados financieros” virtuales y antigravitatorios que ascenderían a un cuatrillón, la deuda de EU es sencillamente impagable cuando sus “hogares” (constituidos por tres personas, de acuerdo con su usanza estadística), ingresan un promedio de 50 mil dólares al año y adeudan entre medio millón y un millón de dólares (dependiendo de quien realice los artilugios contables). Cuando los países serios del mundo huyen de sus tenencias en dólares (con la excepción demencial del masoquista Banco de México, en la etapa aciaga del jihadista neoliberal Ortiz Martínez, especialista en dilapidar las reservas), el gobierno de EU enfrenta dos opciones: elevar considerablemente los impuestos (en particular, a su insolente e insolvente plutocracia especializada en evasión fiscal) y/o imprimir más papel chatarra (“el modelo Bernanke” y su célebre “helicóptero” desde donde lo distribuiría masivamente), lo que desembocaría en una hiperinflación y un mayor desplome del dólar, lo cual tendría como único efecto benéfico solventar su deuda que sería reducida a su mínima expresión. Quizá en la fase ulterior aparezca mágicamente el “nuevo dólar” (¿el amero?).
China ha descubierto el diabólico juego financiero bushiano que pretende desplomar el valor del “viejo dólar” para pagar menos deuda y exportar más: “EU continúa su objetivo de largo plazo de devaluar el dólar”, según un editorial del People’s Daily (7/10/08) que expresa que el “rescate Paulson sumerge al mundo entero en una ola fresca (sic) de crisis financieras” debido a la “inundación de papel dólar que forzará la inflación en los precios de las principales materias primas”, por lo que aconseja sabiamente la “unificación de los esfuerzos de los gobiernos para combatir la crisis financiera y empujar las reformas en los sistemas financiero y monetario internacionales con el fin de doblegar la hegemonía ejercida por los dólares en la economía mundial”. ¡De acuerdo!
4. “El colapso en curso de la economía real (sic) de EU previene encontrar una solución alternativa a su bancarrota”. Además del contagio global de la toxicidad de EU (el país más irresponsable del mundo), aquí radica, a nuestro juicio, el mayor escollo, por lo que urge instituir un “nuevo Bretton Woods” multipolar.
Y 5. “La única pregunta que queda es si EU sufrirá una fuerte inflación o una hiperinflación”.
GEAB pone en evidencia el “desacoplamiento” entre EU y “Eurolandia y el resto del mundo, que parecen determinados a ejercer sus propias opciones”. ¡Ojalá! Aventura el escenario de que “Eurolandia, Asia y los productores de petróleo, así como los ciudadanos de EU, descubrirán una mañana del verano de 2009 que, después de un largo fin de semana o un receso bancario en EU, sus Bonos del Tesoro y sus dólares solamente valen 10 por ciento (¡supersic!) de su valor debido a que un nuevo dólar ha sido impuesto”. Advierte contra la insanidad de invertir en EU en instrumentos en dólares, cuando la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE, por sus siglas en inglés) revisó recientemente todos sus umbrales de circuitos electrónicos como resultado del colapso de las cotizaciones (NYSE/Euronext, 30/09/08).
Llama poderosamente la atención la coincidencia del recalentamiento del proyecto del amero: la divisa común tripartita entre EU, Canadá y México presuntamente acordada en forma secreta por Baby Bush, el premier Paul Martin y el locuaz Fox en Waco (Texas) el 23 de marzo de 2005, como extensión del TLCAN y el ASPAN (Drake Bennett, IHT, 25/11/07) –a los que habría que agregar la implementación de la Iniciativa Mérida (Plan Colombia) y el proyecto de incorporación de México al Comando Norte y a la Defensa Nuclear en el Espacio de América del Norte (NORAD, por sus siglas en inglés), con bendición calderonista-beltronista.
El diseño del amero fue realizado por Daniel Carr, mientras el polémico Hal Turner, anterior locutor de radio despedido de su puesto, asevera en un video público que el Departamento del Tesoro ha pasado a la etapa de acuñación masiva al grado de haber enviado algunas muestras a China (Youtube.com, 9/10/08).
¿Los hidrocarburos de México y Canadá para rescatar de su bancarrota a EU y a su “viejo dólar” mediante el amero?
Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

sábado, 18 de octubre de 2008

Debacle financiera mundial : J. Esquivel

Ningún país se salvará de la debacle del sistema financiero internacional.
Las economías se contraerán y enfrentarán problemas cuyas principales consecuencias son previsibles: aumentarán el desempleo y la pobreza... Y la situación puede empeorar en la medida en que continúe la inestabilidad de los mercados bursátiles.



Ante ello, Washington apura medidas para capitalizar e inyectar liquidez a las instituciones financieras. Más aún, en contra de la ortodoxia económica que pregonó, formaliza la nacionalización parcial de la banca estadunidense.


WASHINGTON.- El panorama es desolador: incrementos en los precios de los alimentos y materias primas, ampliación de los desequilibrios comerciales y de los déficit presupuestales, reducción de los recursos destinados a salud pública, educación y otros programas sociales, pérdida de empleos, aumento de la pobreza...
Tales son algunas de las consecuencias de la debacle financiera internacional que tiene al mundo "al borde de la recesión", según reconoció el jueves 9 Dominique Strauss-Khan, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Y nadie se salva: todos los países sin excepción registrarán caídas en su Producto Interno Bruto (PIB). De hecho, la economía mundial tendrá una dramática desa-celeración: de 5% en 2007 pasará a 3.9% en este año y bajará a 3% en 2009, según estimaciones del FMI.
"La actividad económica mundial se ve golpeada por un shock financiero extraordinario y por un nivel de precios aún alto para la energía y otras materias primas. Muchas economías avanzadas están cerca de una recesión o avanzan hacia ella, mientras que el crecimiento en las economías emergentes también se debilita", sentenció el organismo en su informe anual 2008, titulado Perspectivas económicas del mundo.
Más: "No existen indicios de recuperación económica y es probable que ésta sea gradual... cuando aparezca", apunta el informe.
George Viksnins, profesor emérito de la Universidad de Georgetown, exdirector de la Corporación Financiera del FMI y consultor de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de Estados Unidos, sostiene que la crisis económica mundial es "abismal" y considera que pasarán entre seis y nueve meses para que se pueda contener el deterioro macroeconómico.
"No es el fin del mundo, pero sí hay países muy pobres que se ubican en África y en algunas regiones del continente asiático que sufrirán las consecuencias. Les tomará mucho tiempo revertir los efectos del de-sempleo y del incremento en los costos de los alimentos", apunta Viksnins.


Nacionalización capitalista

La caída del mercado financiero de Estados Unidos y la incapacidad del gobierno del presidente George W. Bush para contenerla incrementaron la incertidumbre sobre el futuro de la economía. Más aún, pusieron en duda la viabilidad del actual sistema financiero internacional y exhibieron las distorsiones que provocan políticas neoliberales promovidas por Washington.
Ante la turbulencia en Wall Street -en sólo 11 días, del 29 de septiembre al 10 de octubre, el índice Dow Jones cayó 21%, el Standard & Poors 42% y el Nasdaq 41%-, el gobierno de Estados Unidos no sólo aplicó medidas de urgencia para capitalizar e inyectar liquidez a las instituciones financieras, sino que -contra la lógica de la ortodoxia capitalista- anunció la nacionalización parcial de la banca privada.
El anuncio oficial de la medida lo hizo Henry Paulson, secretario del Tesoro de Estados Unidos, al término de la reunión que el viernes 10 sostuvieron los ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales del llamado Grupo de los 7 (G 7), que integran Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Gran Bretaña.
El G 7 anunció un "plan de acción" de cinco puntos con el propósito de estabilizar los mercados y restaurar los flujos de crédito. Dicho plan, sin embargo, no precisa métodos ni establece plazos para llevarlo a cabo.
Entre los puntos del plan destacan: "Adoptar los pasos necesarios para descongelar el crédito y los mercados de capitales y asegurar que los bancos y otras instituciones financieras tengan un amplio acceso a liquidez y financiamiento. Asegurar que los bancos y otros grandes intermediarios financieros puedan obtener capital de fuentes públicas y privadas, en montos suficientes para reestablecer la confianza y permitirles continuar prestando a personas y empresas. Actuar, donde sea apropiado, para reactivar los mercados secundarios de hipotecas y otros títulos de valores, por lo que será necesaria una valuación precisa e información transparente de bienes e implementación consistente de patrones contables de alta calidad".
Además, los miembros del G 7 se comprometieron a usar políticas macroeconómicas cuando sea "necesario y apropiado" y explicaron que las medidas serán adoptadas "de manera que se proteja a los contribuyentes y se eviten efectos potencialmente dañinos para otros países".
Por su parte, Paulson señaló que, como parte de los acuerdos del G 7, el gobierno de Estados Unidos comenzará a "comprar y garantizar acciones hipotecarias y otro tipo de acciones de inversión de las instituciones financieras, conforme lo requieran los mercados bursátiles y hasta que se logre la estabilidad".
En términos concretos, Washington comprará parte de la banca comercial que se encuentra en riesgo de quiebra.
Además, Paulson advirtió que, "consistente con la legislación (del paquete de rescate financiero por 700 mil millones de dólares), cualquier acción que compre el gobierno por medio del programa de capital equitativo se realizará de manera discrecional, con excepción de la compra de acciones en mercados (financieros) que pongan en riesgo los derechos de inversión de los ciudadanos".
Hasta la semana pasada, los fondos del paquete de rescate financiero -aprobados por el Congreso estadunidense el viernes 3- aún no se utilizaban. Paulson explicó que no será sino hasta esta semana o la próxima cuando se tome parte de ellos para empezar a inyectar capital a los bancos e instituciones financieras que se encuentran en problemas.
Ese mismo día -viernes 10-, el presidente Bush confirmó que su gobierno tomará dinero del paquete de rescate financiero para inyectar liquidez a la banca privada, capitalizar las carteras vencidas que tienen créditos hipotecarios de alto riesgo, y asumir puestos ejecutivos en las mesas directivas de las instituciones financieras.
La estrategia de capitalización tiene como objetivo garantizar que los bancos tengan reservas de dinero suficientes para resistir las pérdidas, y la inyección de liquidez tiene como propósito que los bancos recuperen la capacidad de prestar dinero tanto a otras instituciones financieras como al público.
En entrevista con Proceso, Robert Losey, profesor de finanzas de American University y experto en temas hipotecarios, mercados financieros, banca privada y líneas de inversión, señala: "El hecho de que el gobierno sea el proveedor de capital, compre acciones y se apodere de los puestos de toma de decisión de la banca privada es una cuasi nacionalización de la banca estadunidense, y nadie puede ponerlo en duda".
Y es que, según los expertos, no había de otra, pues sólo en las últimas dos semanas las pérdidas registradas en las operaciones bursátiles de todo el mundo se estimaban en más de 2 billones de dólares.
"Por el desastre y la confusión que padecen los mercados bursátiles se requieren medidas coherentes y sólidas para restaurar la confianza en el sistema financiero mundial", alerta otro informe del FMI difundido la semana pasada con el título Reporte mundial de la estabilidad financiera.
E insiste: "La falta de acciones coherentes y decididas nos arrastrará a un período de creciente desorden e incertidumbre que sería muy costoso y negativo para la economía real del planeta".
Contagio
De acuerdo con el informe Perspectivas económicas del mundo, elaborado por el FMI, el PIB de Estados Unidos caerá de 2% registrado en 2007 a 1.6% este año y a 0.1% en 2009.
Los seis países más desarrollados del planeta -los mismos que marcaban las pautas de las políticas económicas del mundo- también mostrarán esta tendencia. De hecho, para 2009 el PIB de Francia crecerá apenas 0.2%, y los de Gran Bretaña e Italia decrecerán en -0.1% y -0.2%, respectivamente.
Las "economías emergentes y en desarrollo" -como India, Brasil o Sudáfrica- sufrirán una desaceleración: de 8% en 2007, bajarán a 6.9% en 2008 y a 6.1% en 2009.
Pero, según el informe del FMI y un reporte que realizó el Banco Mundial, los efectos de la debacle financiera provocarán "un aumento significativo en los niveles de pobreza". Sin embargo, las dos instituciones no precisaron qué tan grave sería ésta. El documento del Banco Mundial argumentó: "La volatilidad de los mercados financieros puede cambiar en cualquier momento, provocando cambios en los efectos, positivos o negativos, en las economías reales".
No obstante, este informe señaló que el aumento de la pobreza estará ligado a la pérdida de empleos que se registrará como consecuencia del "alza en los precios de los alimentos y combustibles y la restricción de la capacidad productiva ante la falta de créditos, así como de las expectativas de aumentos de inflación".
Por su parte, el informe del FMI sostiene que "la conjunción del alza de los precios de los alimentos y combustibles iniciada en 2004 y la restricción de la capacidad productiva ha impulsado la inflación (mundial) hasta niveles sin precedente en una década": 3.6% respecto del PIB en los países desarrollados y 9.4% en las economías emergentes y en desarrollo.
Las proyecciones del FMI sobre el comportamiento de la economía mundial se basan en un supuesto aún incierto: que las medidas adoptadas por Washington y los restantes países del G7 estabilizarán el sistema financiero.
De hecho, en su informe advierte: "Aunque se implemente con éxito el plan de Estados Unidos para eliminar los activos problemáticos de los balances de los bancos, el riesgo de contagio probablemente se mantendrá a niveles excepcionalmente altos durante algún tiempo, lo que retrasará el retorno de una situación de mayor liquidez en los principales mercados financieros".
"Además -señala- es muy probable que se produzcan pérdidas de crédito adicionales en la medida en que se desacelere la economía mundial. En estas circunstancias, la capacidad de las instituciones financieras de captar capital se pondrá a prueba (...), lo que implica que el ritmo de creación de crédito y de actividad económica estará sujeto a límites por lo menos hasta 2009."
Losey estima que una eventual recuperación de la economía mundial podría iniciarse en un plazo de "dos a tres años".
"La situación es verdaderamente complicada. La contracción de la macroeconomía mundial, aunque no será severa, tendrá la dificultad de reencontrar el camino de la expansión que tuvo en los últimos dos años, especialmente para los países pobres, algunos de los cuales ni siquiera cuentan con sistemas bursátiles."

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