viernes, 6 de mayo de 2016

López-Dóriga responde al “anónimo” publicado por ‘WSJ’

Según el comunicador, hay "una línea para descubrir al patrocinador, o patrocinadora, y a los operadores de esta ofensiva que tienen como común denominador el rencor a esta casa y sus antecedentes en la misma. En ambos casos -dice- la punta del hilo que lleva a esa madeja es visible. No se puede hacer una ofensiva de este tamaño sin dejar la huella".


noticiero-20-enero-2016


En su columna publicada en Milenio y en su sitio web, el periodista Joaquín López-Dóriga, conductor del noticiero estelar de Televisa, respondió al “anónimo” publicado por el diario Wall Street Journal, quien acusa de fraude por mil millones de dólares al vicepresidente ejecutivo de la televisora,Alfonso De Angoitia, y al director de administración y finanzas, Salvi Foch. 
El diario indicó que según el anómimo el dinero fue pagado por media docena de gobiernos estatales de México, el gobierno federal, así como los partidos políticos para infomerciales.
El comunicador habla de un “patrocinador o patrocinadora” de lo que califica como una “ofensiva que tienen como común denominador el rencor a esta casa y sus antecedentes en la misma”.
Se reproduce el texto de López-Dóriga:
Hacen de una acusación, una sentenciaFlorestán
En México, como he visto a lo largo de los años, se hace de un dicho sin voz propia, de una acusación sin nombre, de un infundio desde el anonimato, una sentencia.
No importa lo disparatado de la calumnia, mientras más, mejor, ni lo falso del dicho ni la ausencia de la verdad; con que sea verosímil, es creíble. Y si va contra un personaje y se comparte ese odio, vale, se da por buena y por hecho confirmado.
El libelo siempre busca dañar a partir de hechos falsos, por eso no tiene rostro, aunque sí huellas. Eso es parte de la ruindad humana, de la bajeza.
Me he enterado, al leer anoche la página del Wall Street Journal, de un anónimo de 15 páginas, que vía mail, también falso, se distribuyó entre los consejeros de Grupo Televisa y de Univision, en donde hacen una serie de acusaciones contra Alfonso de Angoitia que rebasan la ficción y que el mismo diario desecha cuando hablan de mil millones de dólares en una caja fuerte que se escondieron en el estadio Azteca y que de ahí se pasaron, en efectivo, a sus cuentas bancarias.
Entiendo que la ofensiva es contra Televisa, una más, otra que no será la última, y entiendo, aunque rechazo, el modo en que se juega en esas ligas. Sé que un despacho de abogados en Nueva York hizo la investigación a petición de Emilio Azcárraga y sé, también, que han desechado lo que han leído y revisado en bancos y otras instancias.
El anónimo incluye datos personales de Alfonso, datos que dan una línea para descubrir al patrocinador, o patrocinadora, y a los operadores de esta ofensiva que tienen como común denominador el rencor a esta casa y sus antecedentes en la misma. En ambos casos la punta del hilo que lleva a esa madeja es visible. No se puede hacer una ofensiva de este tamaño sin dejar la huella.
Volvemos a ver cómo un anónimo, o una calumnia, amplia y estratégicamente distribuidos, con la finalidad de dañar, de desacreditar, desnuda la fragilidad de un sistema en el que, insisto, vale más lo verosímil que lo verídico, la percepción que la realidad, lo falso que lo cierto, lo anónimo que lo que se firma, la mentira que la verdad.
*Los subrayados fueron hechos por este sitio

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