sábado, 11 de abril de 2009

Traidor a la patria contará con estatua en Nuevo León

ARTURO RODRíGUEZ GARCíA
MONTERREY, N.L., 10 de abril (apro).- Familiares del generalísimo decimonónico, Santiago Vidaurri, exgobernador de Nuevo León durante la Reforma, lograron por fin cumplir con un viejo deseo: construirle un monumento al hombre que terminó afiliándose al gobierno de Maximiliano y murió como traidor a la patria.


La estatua de dos metros de altura, que inicialmente pretendían erigir en una plaza pública, pero el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se opuso, estará en el museo municipal de Lampazos de Naranjo, dado que es administrado con fondos privados.



Sin embargo, la decisión de construir un monumento al exmandatario estatal ya volvió a dividir opiniones.



En nombre de los habitantes de ese municipio, Alfredo Rodríguez Galindo, ya hizo llegar una queja a las autoridades de las secretarías de Gobernación y Defensa Nacional, así como la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que impidan esa "barbaridad", pero hasta ahora no ha recibido respuesta.

Dice:

"Existe una disposición del gobierno mexicano, para que a traidores como Vidaurri no se les rindan honores ni se les tenga en sitios públicos, ni siquiera enterrados en panteones públicos, por eso se le tiene en la Mesa de Catujanos (rancho de Vidaurri), porque es un traidor".



Rodríguez Galindo sostiene que es un "atentado a la patria" poner en en el museo de Lampazos a Vidaurri, personaje que, como funcionario, dice, sirvió a Fernando Maximiliano de Habsburgo y atentó contra la vida del presidente Benito Juárez.



Ante la inminente inauguración de la estatua, el periodista Raúl Rubio, uno de los más fervientes opositores, dice:



"Me parece que esa pretensión es de la ultraderecha que intenta reivindicar a sus héroes. Ahí está el caso de Natividad González Parás, que además de haber promovido los honores a Vidaurri, no pierde oportunidad en elogiar a Bernardo Reyes y homenajearlo a pesar de su participación en el derrocamiento de Francisco I. Madero.



"Mi consuelo es que el lugar que se escogió para poner la estatua es un patio, detrás de una escalera y, creo, involuntariamente, de espaldas a los fusiles bayonetados utilizados en el fusilamiento de Maximiliano. Irónicamente así murió Vidaurri, de espaldas a las armas de la República como traidor a la patria".



Desde hace tres años, los "honores" brindados a Vidaurri han sido objeto de un encendido debate entre historiadores juaristas y vidaurristas. Mientras unos niegan los merecimientos del personaje para ser considerado prócer, otros los exaltan.



Como pocas ocasiones en el norte del país, la polémica ha encendido los ánimos a lo largo de tres años e incluso ha ocupado las primeras planas de diarios locales en Monterrey.



Santiago Vidaurri ha provocado debates, foros y hasta movilizaciones ciudadanas, a favor y en contra, entre los habitantes de Lampazos de Naranjo, un municipio rural ubicado al norte del estado.



El 17 de agosto de 2007, bajo el título "Polémica por el legado histórico de Santiago Vidaurri", Apro publicó un reportaje en el que se describen los escarceos entre historiadores, educadores y periodistas que discrepan sobre el significado histórico de la trayectoria del gobernador nuevoleonés en la época de la Reforma.



Incluso Paco Ignacio Taibo II se montó en la polémica, cuando el periodista Raúl Rubio Cano, uno de los más destacados opositores a la estatua de Vidaurri, abordó al escritor en Monterrey, a finales de 2007, y le mostró la primera plana de El Regio.



Días después, en una entrega para el diario La Jornada, el 24 de noviembre de 2007, Paco Ignacio escribió:



"He visto la estatua en una fotografía de la primera plana de un diario de Monterrey. La transportan en un camión de redilas rumbo a un depósito, mientras se enfría el asunto. Santiago Vidaurri está sentado muy contento en su bronce de dos metros de altura, obra de un tal Cuauhtémoc Zertuche. Nunca me gustó el cacique liberal, cacique separatista, cacique imperial de Nuevo León en el siglo XIX. Su rostro y su historia tienen un no sé qué vampiresco, soez, carroñero...



"Pero algunos en Nuevo León lo quieren mucho. Tanto, que quieren poner su estatua en el lugar donde nació, el pequeño pueblo de Lampazos…".


El traidor


Santiago Vidaurri ha sido calificado de genocida por haber encabezado a los "cazadores" de indígenas nómadas en el norte del país, a mediados del siglo XIX. Además, se le señala de ser el creador de un proyecto separatista en 1855, que pretendía independizar Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas para crear la República de Sierra Madre. Y, aunque juarista en la primera etapa, es recordado por su traición a Juárez, en febrero de 1864.



La correspondencia entre el entonces ministro de Hacienda, José María Iglesias, y Santiago Vidaurri, redactada entre finales de enero y principios de febrero de 1864, compilada por Jorge L. Tamayo, da cuenta de las razones del diferendo.



Mermadas las arcas federales, Iglesias pidió a Vidaurri que entregara los recursos de las rentas federales ingresadas por la aduana de Piedras Negras, territorio correspondiente al estado de Coahuila, que el generalísimo había anexado al estado de Nuevo León por su cuenta.



Juárez, mientras tanto, se encontraba en la atropellada travesía de su República itinerante y se había instalado en Saltillo, a unos 100 kilómetros de Monterrey.


Vidaurri se negó a entregar los recursos, lo que motivó a Juárez a ir a su encuentro, el 12 de febrero.


Según la misma compilación de Tamayo, Guillermo Prieto describió el desenlace de la reunión:



"La entrevista fue fría y llena de majestad por parte de Juárez. Un hijo de Vidaurri (Indalecio), sacando su pistola, rompió toda contestación y declaró el motín. Lerdo había previsto el desenlace y tenía listo el coche: con suma precipitación subieron a él, el mismo Lerdo, Juárez, Iglesias, Suárez y Navarro (...) Entonces se desencadenó el populacho y siguió al coche, haciendo disparos. El coronel Guiccione, con unos cuantos hombres y haciendo prodigios de valor, detuvo a la multitud enfurecida."



Horas después, Vidaurri celebró con el pueblo y ordenó un repique de campanas y salvas de artillería. Desde entonces estuvo proscrito, fue vencido por las tropas juaristas y se escondió en Texas, hasta que a su regreso a Monterrey, una vez ganada la plaza por las tropas imperiales, reconoció a Maximiliano, que lo mantuvo como gobernador hasta el triunfo de la República.



El 8 de julio de 1867 se le encontró vestido de mujer, procurándose su huida en la Ciudad de México. Luego, Porfirio Díaz lo mandó fusilar en la Plaza de Santo Domingo, sin juicio previo y de espaldas.



En lo que respecta a la relación entre Vidaurri y Maximiliano, poco se ha dicho, inclusive el historiador coahuilense Arturo Berrueto González dijo a Apro, en 2007, que los historiadores de Nuevo León se han negado históricamente a hacer pública la correspondencia entre dichos personajes.


La estatua


Cada año, el 25 de julio, aviones privados aterrizan en la Mesa de Cartujanos, una zona serrana limítrofe al norte entre Coahuila y Nuevo León, donde se encuentra la cripta fúnebre de Santiago Vidaurri.



Sus descendientes, señaladamente la familia Milmo, miembros de la elite adinerada de Monterrey, se dan cita para recordar a su prócer.



De acuerdo con Raúl Rubio Cano, de esas reuniones, organizadas para celebrar el natalicio de Vidaurri, surgió la idea de erigirle una estatua y develarla en 2008, en ocasión del bicentenario de su nacimiento.



Sin embargo, en esa ocasión no fue posible, pero todo indica que los familiares lograron por fin su viejo anhelo de tener una estatua, así sea en un lugar cerrado, como el museo municipal de Lampazos.

No hay comentarios:

Escándalos de Luis Mendoza Acevedo