lunes, 13 de agosto de 2012

Lleva Monreal “pruebas del fraude” a oficina del gobernador mexiquense

Son expedientes acerca del "manejo irregular" de cuentas del gobierno; denuncia hostigamiento a su familia.
Israel Dávila, corresponsal
Publicado: 13/08/2012 13:36
Toluca, Mex. Tras acudir a la oficina del gobernador Eruviel Ávila Villegas a entregar un expediente con pruebas que demuestran el manejo irregular de las cuentas del gobierno del estado y las triangulaciones financieras que se hicieron para favorecer la campaña del candidato presidencial priísta, el senador Ricardo Monreal Ávila denunció que miembros de su familia han sido hostigados por personas desconocidas, por lo que hizo responsable de lo que les llegue a pasar al gobierno mexiquense.
El legislador manifestó que desde el viernes, sus hijos, que viven en Guadalajara, Jalisco, son seguidos por dos camionetas tipo Suburban y motocicletas.
“Que se metan conmigo, que el asunto es conmigo”, dijo, tras advertir que no siente temor de enfrentarse a la que llamó la clase política más corrupta y poderosa del país.
Monreal acudió este mediodía al Palacio de Gobierno en esta ciudad, donde fue atendido por el subsecretario de asuntos jurídicos, Joel Sierra Palacios, quien fue el encargado de presentar la denuncia penal y la demanda civil contra Monreal. Su encuentro duró poco más de 5 minutos.
Al salir, el también coordinador de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, aseguró que todas las pruebas que ha presentado para demostrar las triangulaciones de recursos con una cuenta de Scotiabank del gobierno del estado, son fidedignas, y rechazó que se trate de documentos apócrifos como lo han señalado las autoridades mexiquenses. “Nosotros no mentimos”, apuntó.
Llamó al Banco de México a intervenir en el asunto para que sea esta instancia quien determine quién dice la verdad y quién miente en este caso.
Independientemente de las denuncias y demandas penal y civil, el senador recalcó que lo más importante no es perder de vista el proceso de la impugnación a la elección presidencial, donde, recalcó, se han presentado pruebas suficientes para que los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, decreten la nulidad de los comicios.
También fustigó las omisiones que ha tenido el Instituto Federal Electoral para investigar la serie de irregularidades cometidas por el PRI durante la elección, como la distribución de tarjetas telefónicas, las tajetas de Monex y las de Soriana, y calificó como lamentable que el IFE pretenda resolver el asunto del rebase de topes de campaña hasta enero.
Monreal adelantó que el equipo de campaña de López Obrador seguirá presentando más pruebas de las irregularidades cometidas por el PRI y seguirán aportando elementos para que se declare la invalidez de los comicios, porque “es la única resolución que aceptaremos, de lo contrario, se estaría haciendo un grave daño a toda la democracia y al país en su conjunto”.

Protesta #YoSoy132 contra Televisa en pelea de Box en Sinaloa

Jóvenes del movimiento #YoSoy132 en Los Mochis, Sinaloa, protestaron contra el fraude electoral de Enrique Peña Nieto y contra Televisa en una pelea de box patrocinada por esa televisora. Denuncian que fueron reprimidos por la policía:




http://youtu.be/mcErO9yCtjo

Bien partido


Lo importante


Violencia regulable Julio Hernández López


Astillero
AMLO, al Frente
Adiós a lo amoroso
Falso brillo del oro
Violencia regulable
Julio Hernández López
A
ndrés Manuel López Obrador decretó ayer la disolución de la República Amorosa y sus anexos suavizantes. En la Plaza de la Constitución de la capital del país, teniendo como marco de referencia una exhibición de indicios varios de los excesos priístas en campaña y de la compra de votos, retomó parcialmente el lenguaje de la guerra política, valoró negativamente la respuesta de sus adversarios a las posturas moderadas que ha sostenido hasta ahora y anunció que no se rendirá y seguirá luchando.
Con ese replanteamiento, el tabasqueño parece alistarse para la declaratoria de presidente electo que el tribunal electoral tiene en cartera, virtualmente extinguida la de por sí frágil esperanza de que hubiera una reconsideración jurídica a la luz de las múltiples evidencias de que los comicios presidenciales fueron afectados de manera determinante por diversas maniobras realizadas por el priísmo, algunas abiertamente sospechosas de caer en tipificaciones delictivas. Asumir lo jurídicamente inminente y prepararse para lo políticamente inmediato: el fortalecimiento de la resistencia contra la imposición, con jóvenes y ciudadanos conscientes como esencia de una lucha de dimensiones aún imprevisibles.
A diferencia de otras ocasiones, en las que se ha esforzado por mantener un discurso más o menos conciliador, el Andrés Manuel de ayer enfatizó que no caminará sobre el pantano, la inmundicia del fraude electoral y advirtió que el movimiento que encabeza no se suicidará políticamente (lamentable selección amloísta de términos: hablar de suicidio no es lo más adecuado para un líder o un movimiento que pretenden mostrarse viables y vitales), pues seguirá luchando por las vías pacíficas, a sabiendas de que hay halconesdeseosos de utilizar la fuerza bruta.
AMLO se planta de cara a lo que se viene encima, con la vista puesta no solamente en la batalla contra la imposición de Enrique Peña Nieto sino, sobre todo, en el fortalecimiento de la opción de un frente de izquierda que sea capaz de oponerse a las reformas legislativas que el PRI, el PAN y buena parte de la estructura triunfante del PRD pretenden aprobar para así establecer un nuevo diseño de nación, acorde con los intereses de esas cúpulas y marcadamente lesivo del interés popular.
En tanto, el tribunal electoral se mueve justamente en el terreno que AMLO rechaza (aseguró que no aceptará argucias legaloides). Sordos y ciegos ante las públicas y conocidas evidencias de la conversión de lo electoral en mercantil, los magistrados preparan su dictamen enriquista. Otros asociados en esa magna operación fraudulenta pavimentan el camino fomentando un clima de presunto hastío nacional ante la disidencia y de clamor en busca de que los mexicanos se unan y que todo mundo se ponga a trabajar.
El triunfo de la selección mexicana de futbol varonil en las Olimpiadas ha sido utilizado también en el dibujo de esas líneas presuntamente unitarias y restauradoras de una normalidad acrítica. Bien jugado y bien ganado, el partido contra Brasil ha sido convertido en argumento electrónicamente reiterado para asegurar que México está en evidente vías de mejoría y que debe dejarse atrás todo lo que signifique discusión y división.
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Miles de personas asistieron a la clausura de la Expo Fraude en el Zócalo del DF. El acto fue encabezado por Andrés Manuel López ObradorFoto Jesús Villaseca
Valioso y digno de festejo (a discutible fe de esta columna deportivamente amateur), el triunfo mexicano tiene ínfima correspondencia positiva con lo que en términos generales sucede en la sociedad mexicana. No es consecuencia de planes masivos de desarrollo deportivo (pues la organización y los presupuestos oficiales siguen secuestrados por camarillas predispuestas a ganar medallas de oro solamente en cuanto a corrupción) y sus claves, por el contrario, están en los peores estantes nacionales: en el futbol profesional visto como negocio, manejado con arcaicos criterios despóticos, mafiosos, y dependiente de las televisoras, sobre todo de Televisa.
Por otra parte, como si fuese posible regularla conforme a designios políticos, la violencia relacionada con el narcotráfico y otros crímenes conexos mantiene una extraña temporalidad. A pesar del amago constante hacia los comicios recién pasados, a la hora de las urnas los cárteles mostraron una peculiar actitud comprensiva, sin amenazas ni atentados, que incluso podría clasificarse como colaboracionista, en cuanto permitieron el desarrollo pacífico de las elecciones pero también tomaron partido (o partidos), financiando actividades de proselitismo y promoviendo abiertamente a los candidatos que les eran afines, en una tarea de inducción del voto que en algunos estados del norte del país fue claramente registrada por los ciudadanos, aunque no por los medios de comunicación, que en su gran mayoría son obligados al silencio o al boletín de prensa por esos balísticos poderes informales.
Luego de esa especie de receso electoral han vuelto a multiplicarse las escenas tan sabidas (la más reciente, el asesinato de un priísta que presidiría el municipio de Matehuala, en SLP), llegando algunas a la capital del país, que hasta ahora había sido poco afectada por el drama nacional. Una primera lectura puede sugerir que se esté en presencia de una reactivación de la violencia a causa del cambio sexenal de poder institucional. El adiós a los tratos hechos con quienes se van en poco más de 100 días y el regateo con los que llegarán podría generar tantos conflictos que éstos estuvieran saltando a las calles, en enfrentamientos entre grupos antagónicos y de algunos de éstos contra policías federales y militares.
Pero el agravamiento de la violencia pública, sus expresiones contundentes, abonan también al crecimiento de un sobresalto social que ayuda a la reducción del ánimo crítico e incluso llega a creer necesaria la eliminación de protestas y controversias relacionadas con lo electoral, para dar paso a una presunta normalización que ayude a frenar las antes mencionadas expresiones de reavivamiento de la descomposición relacionada con el narcotráfico.
Y, mientras a Felipe ya no le hacen caso ni en el PAN, ¡hasta mañana, con el adiós a Londres y la vista en Río!
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