jueves, 8 de abril de 2010

Luis Cabrera Lobato. Intelectual de la Revolución Mexicana.

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Luis Cabrera Lobato

Nombre Luis Vicente Cabrera Lobato
Nacimiento 17 de julio de 1876
Zacatlán, Puebla
Defunción 12 de abril de 1954
Ciudad de México
Seudónimo Lic. Blas Urrea
Lucas Rivera
Ocupación Abogado, político, diplomático, escritor
Nacionalidad México
Período Siglos XIX y XX
Género Crítica periodística, poesía, ensayo, política

Luis Vicente Cabrera Lobato ( Zacatlán, Puebla, 17 de julio de 1876 - Ciudad de México, 12 de abril de 1954) fue un abogado, político, diplomático y escritor mexicano. Para firmar sus ensayos políticos, utilizó el seudónimo de Lic. Blas Urrea y para firmar algunas de sus obras literarias utilizó el seudónimo de Lucas Rivera. Su ideología de protección al campesino y sus propuestas, fueron la base para el desarrollo de la Ley Agraria proumulgada el 6 de enero de 1915 por Venustiano Carranza.[1]

Estudios

Fue hijo de Cesáreo Cabrera Ricaño y de Gertrudis Lobato, fue maestro de la escuela rural de Tecomaluca en el estado de Tlaxcala. Se trasladó a la Ciudad de México para continuar sus estudios en la Escuela Nacional Preparatoria. En 1896, ingresó a la Escuela Nacional de Jurisprudencia en donde obtuvo la licenciatura de abogado en 1901. Trabajó en el bufete transnacional de William H. McLaren y Rafael Hernández, así como en la oficina de Rodolfo Reyes y Andrés Molina Enríquez.

Periodista y antirreleccionista

Colaboró como redactor para el periódico El hijo del Ahuizote, en sus artículos se manifestó en contra del régimen del porfiriato. En 1908, comenzó a utilizar el seudónimo de Lic. Blas Urrea, continuando sus colaboraciones de crítica política en los periódicos Partido Democrático, Diario del Hogar , El Dictamen, La Patria y El Colmillo Público.

En 1908 junto con sus hermanos Federico, Alfonso y Lucio, participó en la organización del Club Central Antirreleccionista de México que poco después se convirtió en el Partido Nacional Antirreleccionista. Conoció a Jesús Urueta, quien dirigía el Partido Democrático, inició en 1909 una fuerte campaña de crítica contra el presidente Porfirio Díaz y el Partido Científico.

Docente y político

Fue seguidor de la ideología política de Francisco I. Madero, al iniciar el movimiento armado de la Revolución mexicana, redactó una carta pública a Madero bajo el seudónimo del Lic. Blas Urrea, en la cual exhortaba a continuar el movimiento armado, tratando de finalizar la violencia lo más pronto posible pero sin dar oportunidad a las fuerzas federales de reabastecerse para terminar con el porfiriato, y una vez restablecida la paz, atender los diversos problemas sociales para evitar nuevos brotes armados. Cabrera trato de convencer a Madero de no firmar los Tratados de Ciudad Juárez del 21 de mayo de 1911, aconsejándole proseguir la revolución hasta terminar con los simpatizantes del porfiriato y los generales del ejército federal. Cuando Porfirio Díaz abandonó el poder, Francisco León de la Barra le ofreció el puesto de subsecretario de Gobernación, pero Cabrera rechazó la oferta y presentó su candidatura como diputado por el XI Distrito Electoral.

En 1911, Cabrera impartió cátedra de Derecho Civil en su Alma mater. El 20 de abril de 1912, durante el gobierno de Madero, fue nombrado director de la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de México, sustituyendo a Pedro Lascuráin.

Fue diputado de la XXVI Legislatura del Congreso de la Unión de México. El gobierno de Madero, recibió duras críticas por una oposición conocida como el Cuadrilátero conformado por Francisco M. de Olaguíbel, José María Lozano, Nemesio García Naranjo y Querido Moheno, quienes atacaron las acciones legislativas maderistas utilizando retórica y exagerando las noticias de rebeliones zapatistas, de anarquía y de bancarrota. Entre ellos, había algunos porfiristas. Cabrera perteneció al Bloque Renovador participando a lado de Serapio Rendón, Jesús Urueta, Roque González Garza, Enrique Bordes Mangel y Francisco Escudero. Este grupo era contario a la conciliación con la opositores; cuando Madero pretendía la aproximación con los partidos de oposición, el Bloque renovador se indignaba si el presidente cedía a la presión política, entonces la oposición se levantaba de forma amenazadora. Cabrera analizó a fondo el problema agrario y los reclamos de Emiliano Zapata contenidos en el Plan de Ayala, intentó buscar un solución desde su escaño, el 3 de diciembre de 1912 pronunció ante la Cámara de Diputados el discurso sobre la Reconstitución de los Ejidos de los Pueblos como medio de Suprimir la Esclavitud del Jornalero Mexicano, sin embargo sus peticiones no fueron aprobadas.
En la actualidad, ahora que el Gobierno carece o no quiere emplear los medios de represión antiguos, el jornalero es el enemigo natural del hacendado, principalmente en el sur de Puebla, en Morelos, en el Estado de México, bajo la forma del zapatismo; pero esta insurrección tiene principalmente una causa económica. La población rural necesita complementar su salario: si tuviese ejidos, la mitad del año trabajaría como jornalero, y la otra mitad del año aplicaría sus energías a esquilmarlos por su cuenta. No teniéndolos, se ve obligada a vivir seis meses del jornal, y los otros seis meses toma el rifle y es zapatista.

Luis Cabrera, 3 de diciembre de 1912.

Años más tarde la propuesta de Cabrera influyó notablemente en la redacción del artículo 27 constitucional en torno a la cuestión agraria.




En enero de 1913 el Bloque Renovador pidió a Madero proseguir por el camino de la Revolución, pues la contrarrevolución organizada por Bernardo Reyes y Félix Díaz había cobrado mucha fuerza, pero el presidente optó por buscar una solución pacífica. Cabrera decidió viajar a Nueva York con su familia. El 21 de febrero de 1913, al enterarse de los asesinatos de Francisco I. Madero y de José María Pino Suárez, envió su renuncia como director de la Escuela Nacional de Jurisprudencia al secretario de Instrucción.[11] Se trasladó a España en donde permaneció varios meses, hasta que decidió regresar a apoyar el movimiento de Venustiano Carranza contra el gobierno de Victoriano Huerta.



Carrancista [editar]Se unió al movimiento del Ejército Constitucionalista el 19 de diciembre de 1913 en Nogales, Sonora. En enero de 1914, Carranza lo envió a Washington D.C. para negociar el embargo de armas que había impuesto el gobierno de Woodrow Wilson, sin embargo el Departamento de Estado de los Estados Unidos condicionó la negociación solicitando la convocatoria de elecciones antes del derrocamiento del gobierno huertista y el permiso para cruzar la frontera México-Estados Unidos con tropas estadounidenses bajo el argumento de proteger a los ciudadanos estadounidenses que habitaban en México. Cuando Carranza escuchó las peticiones respondió de forma negativa y dio por terminada las negociaciones. Cabrera participó en la Convención Militar celebrada el 2 de octubre de 1914 en la Ciudad de México, e intentó convencer a Emiliano Zapata para que éste depusiera las armas, pero no logró su objetivo. En diciembre de 1914, Carranza nombró a Cabrera titular de la Secretaría de Hacienda, puesto que ejerció hasta el 1 de mayo de 1917.



A finales de 1916 y principios de 1917, participó en la comisión binacional que discutió y negoció la problemática generada por la invasión al territorio mexicano de las fuerzas comandadas por el general John J. Pershing en la Expedición Punitiva contra Francisco Villa, aunque las fuertes reclamaciones realizadas por Venustiano Carranza dieron fin a las conferencias el 6 de enero de 1917.Cabrera fue diputado de la XXVII Legislatura y en abril de 1919, fue nombrado nuevamente secretario de Hacienda, desempeñando el puesto hasta la muerte de Venustiano Carranza ocurrida en Tlaxcalantongo en mayo de 1920.



Destierro, asesor presidencial y muerte

Se manifestó abiertamente en contra de los gobiernos de Álvaro Obregón, de Plutarco Elías Calles y del camino que tomó la Revolución mexicana. El 30 de enero de 1931, pronunció el discurso El balance de la Revolución en la Biblioteca Nacional de México condenando el Pacto de Sonora,[15] por tal motivo, el presidente Pascual Ortiz Rubio ordenó su captura y destierro a Guatemala en donde permaneció del 10 de mayo al 24 de junio. En 1933, el Partido Nacional Antirreleccionista le ofreció la candidatura presidencial, pero la rechazó.[16]



Durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, Manuel Ávila Camacho lo designó responsable de la Junta de Intervención de los Bienes del Enemigo. En 1945 fue postulado como candidato a la presidencia de la República por el Partido Acción Nacional, sin embargo declinó su candidatura el 5 de febrero de 1946.[17] Fue asesor presidencial de Adolfo Ruiz Cortines. Murió el 12 de abril de 1954, en la Ciudad de México. Su nombre ha sido propuesto para ser inscrito en letras de oro en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión en diciembre de 1987 y en marzo de 2005.[18]

Tribunal me reconoció como dirigente del SME: Esparza; STPS lo niega


Falta resolución de otros recursos para determinar quiénes deben representar al sindicato: secretaría.

Notimex
Publicado: 08/04/2010 17:51



México, DF. Martín Esparza aseguró que que él y los miembros de su planilla que compitió en las elecciones internas del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en 2009 fueron reconocidos por un Tribunal Colegiado para entrar en funciones.

No obstante, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) rechazó este hecho.

Según información del Consejo de la Judicatura Federal, el Quinto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito concedió a Esparza el recurso de amparo interpuesto contra el dictamen de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) que, el primero de diciembre de 2009, declaró nulas las elecciones y ordenó reponerlas.

Empero, asegura la STPS, habrá que esperar a que se resuelvan en definitiva los amparos que han sido promovidos contra resoluciones administrativa y jurisdiccional para que se determine quiénes deben encabezar la representación del SME.

“Lo anterior significa que la nueva elección sindical se realizará hasta que el Poder Judicial Federal valide el laudo de la JFCA, sin que ello implique que en virtud de la resolución del Tribunal Colegiado, el señor Martín Esparza Flores o alguno de los integrantes de la planilla sindical cuya elección fue anulada hubieran sido reconocidos como tales”, explicó la dependencia.

Agregó que el desconocimiento de Martín Esparza y demás miembros de su planilla como representantes del SME no proviene directamente del laudo de la Junta de Conciliación, sino de la resolución emitida por la Dirección General de Registro de Asociaciones de la STPS.

Lo anterior, por no haber cumplido con los requisitos previstos en su propio estatuto antes, durante y después de la elección del año pasado, lo que derivó en la decisión de la autoridad registradora en negar la toma de nota solicitada por ese grupo de electricistas.

“Y no como se pretende hacer creer, en virtud de la suspensión concedida por el Quinto Tribunal Colegiado, cuyo efecto es que no se ejecute aún el laudo de la JFCA”, subrayó la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en su comunicado.

Más adelante destacó que contra la resolución que negó la toma de nota a Martín Esparza como secretario general del SME, el Juzgado Primero de Distrito en Materia de Trabajo en el Distrito Federal determinó negarle la suspensión definitiva solicitada.

Policía Federal releva al Ejército en Juárez


La Redacción de proceso.com



MÉXICO, D.F., 8 de abril (apro).- La Policía Federal (PF) asumió a partir de este jueves el mando de la seguridad pública en Ciudad Juárez, Chihuahua, en sustitución del Ejército.
En un comunicado, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) informó que en el contexto de la conclusión del Convenio de Colaboración del Ejército Mexicano con ese municipio, los patrullajes e investigación de delitos de alto impacto, como el secuestro, estarán ahora a cargos de elementos de la PF.
Para ello, añadió, se contará con una fuerza operativa de 5 mil efectivos, cuatro aeronaves, 510 patrullas, vehículos blindados y motocicletas.
De acuerdo con la dependencia federal, el plan operativo para combatir las estructuras criminales se desarrollará en siete ejes, entre ellos un despliegue territorial mediante el patrullaje dinámico en los nueve sectores, así como la aplicación del programa "Corredores Seguros" en las principales vías de circulación de la ciudad.
Según la SSP, se determinaron 39 tramos de vigilancia móvil y estacionaria, a fin de prevenir, disuadir y reaccionar de manera inmediata.
Asimismo, se dará continuidad a los operativos de inspección y revisión en billares, bares y cantinas para combatir las actividades ilícitas.
En centros comerciales y los establecimientos denominados "Yonkes" también se realizarán operativos, así como la detección de vehículos con reporte de robo, añadió.
Sobre la atención integral al secuestro, extorsión o "cobro de piso", apuntó, se cuenta con 120 elementos de las unidades especializadas de la Policía Federal en tres áreas: manejo de crisis y negociación, unidades de análisis táctico y unidades de investigación de campo.
Para fortalecer el esquema de operación se puso en marcha el Centro de Mando de la Policía Federal en Ciudad Juárez, un inmueble equipado con 100 estaciones de trabajo para analistas tácticos, con conexión directa al Centro de Inteligencia en la Ciudad de México.
Según la SSP, 40 de estas estaciones están dedicadas exclusivamente para atender los delitos de secuestro y extorsión.
También se cuenta con un área para la operación de tres helicópteros de manera simultánea. Y existe un respaldo para el procesamiento e integración de información de campo y técnica para el combate a las estructuras delictivas, oficinas del Ministerio Público y de enlace interinstitucional.
El comunicado de la SS señala que el plan operativo contempla un sistema de medición en el que a las 7:00 horas de cada día se analizarán las incidencias de los sectores y cuadrantes, además de que semanalmente se harán reuniones con el Ejército, la Procuraduría General de la República, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y las autoridades estatales y municipales.
Por otra parte, el Ejército seguirá operando en los cruces internacionales, terminales aéreas y terrestres y en los accesos carreteros de Juárez.

Lágrimas de cocodrilo. Rocha.

Narco y medios


José Gil Olmos

MÉXICO, DF, 7 de abril (apro).- La reciente crónica del periodista Julio Scherer García a Ismael El Mayo Zambada --uno de los narcotraficantes más buscados del país y de Estados Unidos--, desató una polémica en los medios y un sector de la sociedad como hacía tiempo no se veía.

Alrededor de este encuentro se han vertido opiniones de todo tipo en radio, televisión y prensa escrita de México y algunos países, favoreciendo o denostando lo publicado en la revista Proceso.

Una buena parte del debate se centró en la fotografía de ambos personajes que ilustraron la portada de la edición 1744 de Proceso. Otras opiniones, igualmente encontradas, se construyeron a partir de las preguntas que no respondió el sinaloense y que Scherer planteó desde el principio del encuentro, es decir, en la entrevista que no se hizo.

Y, en menor grado, el debate se dio en el contenido del trabajo periodístico, cuando este punto es donde tendría que haberse centrado la discusión por los alcances, no sólo periodísticos, sino sociales y políticos que tienen las declaraciones de un personaje como El Mayo Zambada con 40 años en el negocio del narcotráfico.

La discusión sobre la imagen se centró en que no era pertinente (ético y hasta moral) que el periodista se dejara fotografiar con un delincuente y que éste ultimo lo abrazara como si fueran amigos.

El debate, sin embargo, llegó a un punto y se agotó porque, más allá de la forma, lo importante de la imagen publicada era dar constancia, registro, y testimonio del encuentro, pues ha habido casos en la historia del periodismo en que se publican supuestas entrevistas con personajes que al final resultan ser falsas.

Además, no se toma en cuenta que, gracias a esas dos fotos publicadas en Proceso, se tiene una imagen más fresca de un personaje que no se había mostrado así con anterioridad.

Algo similar ocurrió con aquellos que condenaron que el periodista aceptara el encuentro con el narcotraficante alegando una falta de ética y señalando que se convertía en “portavoz” de El Mayo.

El argumento se agotó casi de inmediato porque no tiene sustento, pues el “portavoz”, por definición, es quien recibe un salario o favores para trasmitir un mensaje, y de eso está muy alejado Scherer que, en más de medio siglo como periodista, se ha mostrado independiente de toda fuente de poder.

Del contenido del encuentro, curiosamente, tres articulistas que durante el salinismo tuvieron un papel relevante como funcionarios e “intelectuales orgánicos”, José Carreño Carlón, Raúl Trejo Delarbre y Héctor Aguilar Camín, coincidieron en un punto en el que vale la pena detenerse: los tres aseguran que no había ningún contenido en la crónica de Scherer, alegando que no había nada nuevo en lo que dijo El Mayo Zambada.

En su intento por descalificar el trabajo periodístico de Scherer, los tres analistas olvidaron que El Mayo Zambada no es cualquier delincuente o narcotraficante, sino que se trata de un personaje relevante en el escenario nacional.

Después de vivir más de cuatro décadas del narcotráfico, sabe con toda certeza qué funcionarios, gobernantes, autoridades judiciales, periodistas, empresarios, sacerdotes y otros personajes están involucrados en este negocio millonario.

Habría que retomar, entonces, varias expresiones --no declaraciones como consideran algunos analistas-- de El Mayo en el encuentro con Scherer.

Por ejemplo, cuando dice que al Presidente lo engañan sus colaboradores; lo afirma porque seguramente sabe quiénes le están mintiendo, y por qué y para qué lo hacen.

Evidentemente no se trata de funcionarios de cuarta, sino de los primeros niveles de gobierno a quienes El Mayo identifica como mentirosos, pues “informan de avances que no se dan”.

Otro ejemplo es cuando señala que la “guerra” de Calderón contra el narco está “perdida”. No se trata de una declaración, sino de una afirmación y la sustenta cuando señala que si lo agarran o lo matan, ya está listo quién lo sustituya.

No sólo eso, sino que también expone una situación que como sociedad tendríamos que estar debatiendo de manera autocrítica:

“El problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? (…) El narco está en la sociedad, arraigado en la corrupción (…) Si me atrapan o me matan, nada cambia”.

Lo que confiesa uno de los jefes del narcotráfico es que, en parte gracias a esa actitud cómplice de la sociedad mexicana, el negocio de las drogas ha prosperado de manera impresionante, y también por supuesto gracias a la connivencia de las autoridades.

Otro punto más es cuando confiesa que lleva más de 40 años en el negocio y que sigue moviéndose libremente. Esto, evidentemente, puede hacerlo gracias a que ha aceitado la máquina de la corrupción oficial con miles de millones de pesos en todo este tiempo.

Más allá de las reacciones, algunas de ellas bizarras por envidias y enconos, un aspecto importante que ha aportado la exclusiva de Scherer con El Mayo Zambada es el debate que ha alcanzado a un sector importante de la sociedad cuestionando el papel de los medios ante el poder del narcotráfico.

Este es quizá el aporte más importante del trabajo periodístico del fundador de la revista Proceso: provocar la discusión entre distintos sectores de la sociedad sobre un problema que difícilmente terminará, como es el narcotráfico.

Debatir qué se ha hecho y qué se puede hacer y, sobre todo, realizar una autocrítica del papel que tiene el narco en la vida nacional y cómo ha reaccionado la sociedad frente a este poder que ha rebasado al propio Estado mexicano.

Advertencia. Fisgón.

Scherer y el narco

Astillero
Inter-medios


Paulette y las fotos


¿Censura en Facebook?


Julio Hernández López

COMPARECENCIA ANTE EL SENADO. Alberto Cárdenas y Francisco J. Mayorga Castañeda, titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentacion, durante la comparecencia de este último ante la comisión respectiva del Senado de la RepúblicaFoto María Meléndrez Parada
Cual si se tratase de esos momentos de relajamiento acostumbrados en ciertos espectáculos o representaciones, algunos segmentos de académicos, opinantes y periodistas parecieran estar más empeñados en la degustación analítica de pasajes y episodios secundarios que en el fondo de los casos que estarían provocando esos respingos de pudor selectivo. Entre el caos pareciera más atractivo discutir sobre los efectos nocivos de lo secundario que ir a la raíz y ejercer una crítica vigorosa al poder y sus efectos desastrosos, entre ellos las fotografías y los textos que no se ajustaran a los nuevos Manuales de Carreño en tiempos de guerra” y bazbazidades.

Así, entre las atrocidades diariamente conocidas, entre la creciente constancia de actos criminales cometidos por soldados, entre las decenas diarias de muertos sin proceso ni ley, se reprocha al reportero non, Julio Scherer García, que haya acudido a un encuentro con un periodísticamente interesante jefe del narcotráfico, que haya publicado sus declaraciones (¿periodismo o propaganda?, se preguntan algunos de quienes siempre se han regido por el boletín o la orden de la superioridad) y que en la portada de Proceso el director-fundador haya aparecido en una desafortunada fotografía con el súbitamente mediático Mayo Zambada. La cosecha textual lograda por don Julio fue poca (al menos, lo que se publicó de esta sesión con el Mayo; habrá que ver si además se produjo la medio anunciada entrevista con el Chapo) porque el declarante se encerró en una cortedad de palabras inexplicable si se toma en cuenta que él fue el interesado en el encuentro. Pero Scherer consiguió la estampa de un poder hasta ahora nunca antes visto tan de cerca por ningún periodista y escuchó, sin grabadora funcionando, las consideraciones políticas, policiacas e incluso periodísticas de un factor fundamental del México que hoy vivimos.

Sabido es que ni Scherer ni Proceso han participado de arreglos con poderes como para deslizar la tesis de que pudieran servir de propagandistas o encubridores de intereses mafiosos, y el encuentro Scherer-Zambada fue un ejercicio periodístico de gran valor, en las circunstancias en que fue planteado. Pero los mismos que diariamente practican un periodismo de complacencia frente a los verdaderos responsables del desastre del país (Felipe Calderón, Fernando Gómez Mont, Genaro García Luna y otros jefes policiacos y militares, por citar algunos casos) se convierten en fiscales temerosos de que uno de los pocos ejemplos de periodismo crítico en el país (otro es, evidentemente, La Jornada) se haya “contaminado” del peligroso, fatalmente peligroso, virus de la relación con el narcotráfico.

En otro cómodo inter-medio de “ética y periodismo” se ha avivado una discusión de superficie acerca de la reproducción de fotografías de asuntos criminales en espacios periodísticos relevantes (en el caso, la imagen de la niña Paulette en la primera plana de Milenio de ayer). En un país vertiginosamente instalado en los límites extremos de la crueldad humana, con acciones diarias de creciente innovación aterradora que ganan presencia en los medios porque son hechos periodísticos que documentan lo que está sucediendo, de pronto se pone de moda cuestionar la pertinencia de dar testimonio gráfico de detalles de casos de elite, como sucedió con el jugador de futbol Salvador Cabañas, de quien se reprodujo una fotografía de él en el piso que luego tuvo cierto valor indagatorio porque vestía una camiseta de color distinto al que se le veía en los dosificados videos oficialmente dados a conocer o, ahora, en el caso de la niña muerta en circunstancias que obscenamente pretenden las autoridades y los padres convertir en naturales, cuando a buenas conciencias de lo secundario les parece que debería ocultarse una gráfica que muestra la manera exacta en que fue encontrado el cuerpo de la menor en su extraño e increíble retorno a casa e instalación en un nicho de madera y colchón que produjo el fenómeno de la muerte por asfixia de un cuerpo que además no produjo olores de descomposición ni otros signos naturales de putrefacción. El inter-medio analítico de lo fotográfico quita la vista de lo sustancial: la podredumbre del poder político en general y en particular en el estado de México, las ligas familiares, económicas y “sociales” de la pareja Gebara-Farah, la evidencia descompuesta del tipo de “justicia” que un procurador como Bazbaz ha ejercido en muchísimos otros casos, y el grosero atole con el dedo que ese conjunto de poderes pretende dar a la opinión pública en este caso muy maloliente.
Otro tipo de comunicación, la que se ejerce en las redes sociales, ve con preocupación que en Facebook se multiplican los incidentes que afectan a quienes en ese sistema ejercen crítica, sobre todo al calderonismo. En diciembre de 2009, varias personas crearon el grupo llamado “A que en 30 días juntamos 1,000,000 que quiere que renuncie Calderón”. El optimismo original no se ha cumplido, pues llevan 294 mil 371 adhesiones electrónicas, pero evidentemente han realizado un gran esfuerzo político y social. Sin embargo, ayer fueron dadas de baja las cuentas de tres de los administradores de ese grupo, y ya antes han sufrido cancelación otros opinantes igualmente contrarios a quienes ejercen el poder formal en México. Cierto es que en estas redes existen opciones para que ante quejas de usuarios inconformes con los contenidos se puedan suprimir las páginas polémicas, pero entre los afectados crece la sensación de que en el feisbuc hay una tendencia a censurar lo que afecte a los poderes político y económico.

Astillas

Varios lectores atentos y amables reportaron ayer que habían confirmado lo denunciado aquí desde el lunes pasado respecto al falso contador de registros de teléfonos celulares. Hubo quienes, con dedicación profesional, enviaron a esta columna análisis técnicos que detalladamente explicaban los pasos dados en el Renaut para aparentar la “cauda” de registros. A todos, gracias... ¡Hasta mañana!

Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

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