martes, 11 de septiembre de 2012

Calderón cobrará al menos 2.5 mdp al año por ser ex presidente

El actual presidente recibirá 215 mil pesos mensuales y podrá tener a su servicio 67 elementos del Estado Mayor Presidencial y 23 empleados administrativos; todos a cargo del erario público.

Elementos del ejército y la marina cuidarán de la familia del mandatario como parte de sus beneficios, al dejar la presidencia. (Foto: Alberto Lemus/Cuartoscuro)
El presidente Felipe Calderón declaró, el fin de semana en Rusia a un grupo de periodistas mexicanos, que no rechazaría la pensión vitalicia que el Estado otorga a los ex mandatarios. Esto significa que al concluir su periodo, el 1 de diciembre, cobrará su sueldo íntegro, de aproximadamente 215 mil pesos mensuales.
El periodista Daniel Lizárraga reveló en Noticias MVS primera emisión que de acuerdo con los dos reglamentos correspondientes al otorgamiento de pensiones y prestaciones a los ex presidentes (uno aprobado en 1976 y otro en 1978), Calderón gozará de un aguinaldo anual de 43 mil pesos, un seguro de vida por 8 millones de pesos y un seguro de gastos médicos mayores para él y para su familia hasta por 390 mil 600 pesos.
“Ningún país tiene un sistema tan generoso, esto no sucede en ningún país de América Latina”, dijo el periodista.
De los últimos cuatro ex presidentes mexicanos, Ernesto Zedillo es el único que rechazó el pago de pensión vitalicia.
(Con información de MVS Noticias)

La decisión de López Obrador, lecturas mediáticas


Jenaro Villamil
El anuncio de la separación de Andrés Manuel López Obrador de los tres partidos que lo postularon para la presidencia de la República (PRD, PT, MC), la convocatoria a fundar una nueva organización a partir de noviembre y el rechazo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a reconocer a Enrique Peña Nieto como el candidato triunfador de los comicios presidenciales de este año fueron los tres ejes de la cobertura informativa del más reciente mitin celebrado por el ex jefe de Gobierno capitalino en el Zócalo de la Ciudad de México.

Tras la calificación exprés del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el otorgamiento de la constancia de mayoría al candidato del PRI y Partido Verde y los primeros pasos dados por Peña Nieto para configurar su próximo equipo de gobierno, la expectación se centró en la decisión que adoptaría López Obrador.

No era para menos la expectación. López Obrador volvió a quedar en segunda posición como candidato presidencial, con un margen mayor de distancia, en 2012, pero con un caudal de votos que ningún candidato de izquierda ha tenido durante los últimos comicios presidenciales (16 millones). Además, el PAN y su candidata Josefina Vázquez Mota se borraron del litigio poselectoral, avalando tempranamente los resultados de unos comicios que se caracterizaron por el alto grado de irregularidades, el dispendio y la presunta triangulación de fondos a través de instituciones como Monex.

López Obrador volvió a tener el balón en su cancha. Y concitó un interés mediático impresionante. En las redes sociales, desde el sábado y el domingo, el Trending Topic que se sostuvo fue durante los dos días la convocatoria al mitin del Zócalo. La fuerza de los seguidores de López Obrador en esta red social se mantuvo hasta este lunes 10 de septiembre con el hashtag #SiEstásConAMLOSíguemeYTeSigo.

La reacción de la prensa y los medios electrónicos fue singular. López Obrador volvió a acaparar las notas principales. Por ejemplo, La Jornada: “Sin Ruptura”, AMLO se Separa de PRD, PT y MC; en El Universal la nota fue cabeceada así: Creará AMLO partido; deja frente de izquierda; y Reforma confrontó en nota principal un adelanto del anuncio de la Comisión Anticorrupción de Peña Nieto y la nota del dirigente político de las izquierdas: Inicia AMLO Nuevo Exodo.

La centralidad del mensaje de López Obrador –tanto de sus detractores, de sus simpatizantes, como de sectores más radicalizados que esperaban otra decisión- se convirtió en el comentario principal también en los noticieros radiofónicos de este lunes y en muchas columnas políticas que retomaron la frase más mencionada por el ex jefe de Gobierno: estamos a mano y en paz, en clara referencia a los dirigentes del PRD que iniciaron un camino de separación con López Obrador desde antes de las elecciones.

No en balde, Jesús Ortega, cabeza visible de la corriente dominante en la dirección del PRD, afirmó dos días antes: con la salida de López Obrador se acaba la esquizofrenia política. Vaya declaración en contra del candidato que le dio más votos al PRD –creo que Ortega no llegaría ni al 10 por ciento de los 16 millones de votos-, pero también que los colocó en la antesala de la ruptura desde que decidió fundar el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) como una estructura paralela.

Reflexiones al Vuelo.

El discurso de López Obrador y las reacciones generadas en torno a él, aún requieren días para calibrar si estamos frente a otro episodio de fragmentación y división de las izquierdas (justo cuando quedaron en segunda posición electoral), o ante la emergencia de un frente muy amplio que le pondrá resistencia partidista y social a Enrique Peña Nieto, en su victoria con calzador.

Más allá de esto, los medios reflejan cinco tendencias:

1.-La resistencia civil  frente a EPN toma nuevo rumbo.-Antes del discurso se especulaba sobre las nuevas acciones que anunciaría López Obrador para oponerse a la resolución del TEPJF. Muchos se quedaron en el escenario del 2006: plantón en Reforma y el Zócalo, movilizaciones, declaratoria de presidente legítimo, etc.

Fue evidente, desde los primeros días posteriores a la elección, que López Obrador y su equipo se concentraron en documentar, con los elementos a la mano, las irregularidades, y en pedir la invalidez de los comicios del 2012. No se convocaron a grandes manifestaciones. La estafeta la tomaron los jóvenes integrantes del #YoSoy132, en un impasse que el equipo de Peña Nieto leyó mal.

Lo cierto es que quienes advirtieron desde los medios que López Obrador reditaría el episodio del 2006 se equivocaron. Más bien, el tabasqueño parece reproducir la opción tomada por Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, tras el fraude que llevó a Carlos Salinas de Gortari a la presidencia, pero en un contexto distinto.

2.- El ciclo de los 24 años.-No fueron pocos los que percibimos similitudes con la convocatoria a refundar la izquierda realizada por López Obrador y lo que ocurrió con Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. En lugar de la protesta violenta contra el fraude o de las acciones de resistencia que pueden desembocar en violencia, ambos están optando por la vía larga: una organización política distinta.

Cárdenas rompió con el PRI en 1987 y llamó a la fundación del PRD tras las protestas contra la llegada de Carlos Salinas de Gortari, en medio del primer gran fraude documentado en la historia reciente.

López Obrador rompe con el PRD para reorganizarse, dejarle a la dirigencia de este partido el dilema de reconocer el triunfo de Peña Nieto, pero sin tener la aceptación de su propio candidato presidencial.

En 1988 llegaba Salinas y su equipo o “grupo compacto” al poder. En 2012 es el retorno de ese salinismo disfrazado de peñismo. Inefable, Salinas lanzó su declaratoria de satisfacción en Quintana Roo, en una de las declaraciones que no deja duda de su desplante: “sólo una cirugía plástica, me puede quitar la sonrisa”.

Después de 24 años parece que regresamos al mismo punto de partida, pero en condiciones muy diferentes. 
Una sociedad más participativa, un PRI menos eficaz que antes y poderes fácticos que atenazan al candidato “triunfador”, especialmente, el poder mediático, el narcotráfico y el poder financiero.

3.-¿Partido frente o movimiento amplio?.-Históricamente, las izquierdas siempre han tenido el dilema organizativo. La opción de la vía armada y revolucionaria se ha guardado en el clóset de la historia anterior para pasar a la opción civil, por la vía electoral. Cárdenas y López Obrador son similares en esto, aunque la radicalidad del segundo parecería distinguirlo del ingeniero. Ambos provienen de la corriente nacionalista, antineoliberal que se formó en el PRI y que se enfrenta a la nueva oligarquía surgida del salinismo.

No queda claro ni en el discurso de López Obrador ni en las crónicas hacia dónde se irá la nueva organización. Para algunos dirigentes panistas se trata de formar una organización “caudillista” (curiosamente, la misma acusación que siempre le endilgaron a Cárdenas, a quien ahora le levantan estatuas); para el PRI se trata de una medida cómoda porque, aparentemente, la ruptura va a afectar al PRD y no al PRI.

La respuesta ya no está en las estructuras burocráticas de los partidos, ni siquiera en lo que anuncie López Obrador. Está en una serie de nuevos actores sociales, dispersos y con una dinámica diferente, que se unen bajo un mismo reclamo: el rechazo a lo que llaman claramente la “imposición de Peña Nieto”.

4.-El relevo del templete.-Las crónicas de Arturo Cano, en La Jornada, y la de Roberto Zamarripa, en Reforma, retoman muchos de estos elementos que están presentes en la deliberación de los simpatizantes de izquierda. Voluntaria o involuntariamente, ambas crónicas retratan a una generación de políticos que ahora están con López Obrador (Arturo Núñez, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho, Manuel Bartlett) y que en 1988 estuvieron en posiciones diferentes y contrapuestas.

En el templete con López Obrador sólo estuvo Arturo Núñez, gobernador electo de Tabasco, y ninguno de los otros. Ni siquiera Miguel Angel Mancera, en buena medida beneficiario del efecto de atracción de López Obrador y de la opinión favorable del electorado al gobierno de Marcelo Ebrard.

Ese templete vacío de los “ganadores” tendrá que llenarse con nuevos actores. El movimiento #YoSoy132, ese mismo día, decidió emprender nuevas movilizaciones en contra de Peña Nieto para el 15 y 16 de septiembre, y el 2 de octubre.

5.-Radicales y centristas.-Por supuesto, no hay una reacción homogénea a lo que anunció López Obrador. Los radicales esperaban “la revolución”, las acciones directas y una serie de movilizaciones para impedir la llegada de Peña Nieto. Otros analistas ven como una forma de legitimar a Peña Nieto, el anuncio de fractura del PRD. Y el PRD mismo trata de manera “ezquizofrénica” (para citar al clásico Jesús Ortega) de aparentar que no se trata de una ruptura.

“Saludamos la posición de nuestro ex candidato presidencial @lopezobrador_ compañero y camarada de lucha”, dice el texto de la cuenta oficial de Twitter del PRD.

López Obrador pretende colocarse en medio de estas dos posiciones, en un ejercicio de equilibrismo político: no reconoce a Peña Nieto, pero no llama a acciones radicales; no acusa de “entreguistas” a los dirigentes del PRD, pero claramente marca su distancia; impulsa a Morena, pero aclara que la nueva organización no será sólo a partir del movimiento fundado por él.

La discusión se abre entre los distintos grupos de la izquierda, mientras el bloque a favor de Peña Nieto continúa. Lo único que quedó claro es que López Obrador no le levantará la mano a su contendiente en el 2012. Y que las elecciones de este año quedaron con un amargo sabor de boca, tanto para quienes se ostentan victoriosos como para quienes ven en la derrota un síntoma de descomposición del sistema.

El IFE, cuestionado y exhibido por uno de sus consejeros


Álvaro Cepeda Neri
Conjeturas
La élite política que goza de los privilegios; los empresarios que pescan ganancias como nunca; los banqueros que se llevan multimillonarias sumas a sus matrices extranjeras; el calderonismo con su jefe Calderón en retirada, que provocó la vergonzosa derrota del PAN y, no obstante jurar ante la tumba de su padre, que primero renunciaba que entregarle el poder presidencial al PRI; el peñismo que no sólo se sacó la rifa del tigre, sino todos los boletos de la selva (y Peña no es Tarzán); los panistas de la crema y nata conservadora y rancia, que se suman “institucionalmente” a la cola del priismo (con el Panal, el cártel del nepotismo de la “maestra” Gordillo, a la que están a punto de darle una patada, para que se vaya a un asilo). En fin, los representantes y beneficiarios de un sistema político que hace aguas, suponen que ya ganaron y el pueblo soportará indefinidamente el atraco electoral, pero van a tener “una noche polar” política.
Y es que, desempleo, empobrecimiento y encarecimiento de alimentos y medicinas, son la mecha encendida de una bomba social sitiada por el incendio estudiantil y de la juventud que no encuentra trabajo ni cupo en escuelas públicas. Los siete cínicos magistrados del nazifascista tribunal electoral prendieron esa mecha al desechar las quejas de la oposición electoral y someterse al servilismo antidemocrático (¿a cambio de chambas?) para, con Televisa, imponer a Peña como el rey que va desnudo de legitimidad.
Sólo el Consejero-Ciudadano: Alfredo Figueroa (cuando se esperaba que Lorenzo Córdova alzara la frente), demostró que ni debía ni podía quedarse callado, ante los viles arreglos internos, para contar los votos sin importarle ensuciarse las manos, pues están embarrados de excremento. Y replicó contundentemente a Edmundo Jacobo, secretario ejecutivo del IFE (Excélsior: 20/VIII/12), demostrando que la institución cometió intencionalmente abusos para justificar los 19 millones de votos de Peña-PRI, cuestionándolo y exhibiéndolo como lo que es para 30 millones de mexicanos que votaron por Josefina-PAN y López Obrador-PRD-PT-Movimiento Ciudadano.
En un texto (Reforma: 30/VIII/12) demostró que ese instituto no cumplió, no ya con su deber democrático y republicano, pues ni siquiera con sus mínimas obligaciones de los fines electorales que tiene a su cargo. Y es que se trataba de favorecer al candidato de Televisa y Tv-Azteca, de los millonarios, banqueros, de Soriana, etc., para aplastar a la oposición que desde 1988 no puede hacer valer, pacífica y jurídicamente, los postulados constitucionales de imparcialidad y equidad en la competencia electoral. Alfredo Figueroa prefirió darle respuesta a las falsedades del vocero del IFE y de sus miembros que prefirieron la complicidad para sumarse a Televisa e imponer a Peña quien compró la presidencia y supone que podrá gobernar, si bien sobre la paz de los 100 mil sepulcros del calderonismo, sobre la explosiva situación nacional y sus problemas de hambre y desempleo, más la revuelta en ciernes de los jóvenes y la convocatoria a la desobediencia civil.
cepedaneri@prodigy.net.mx

Morena: Partido y movimiento

 

Andrés Manuel López Obrador, líder del Morena. Foto: Octavio Gómez
Andrés Manuel López Obrador, líder del Morena.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (apro).- Salvo el tono cordial y hasta nostálgico, desprovisto de reproches y amarguras –“estamos a mano y en paz”–, no hay ninguna sorpresa en la separación de Andrés Manuel López Obrador del Partido de la Revolución Democrática (PRD): Se anunció hace un año, exactamente el 2 de octubre.
Ese día, emblemático en la historia de México por la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968, se registró como asociación civil el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y se convocó también a su primer congreso nacional para el 20 de noviembre de 2012.
En este espacio lo apuntamos al día siguiente: “El registro Morena como asociación civil, este domingo 2 de octubre, tiene un significado insoslayable: Pase lo que pase en la elección presidencial, en la que no es seguro que sea candidato, López Obrador dispondrá de una estructura partidaria sin el sabotaje interno que supone su coexistencia con el perredismo.
“La convocatoria al primer congreso nacional de Morena, en noviembre de 2012, un mes antes del fin del desastroso gobierno de Felipe Calderón, marcará, aunque aún no se acepte, la ruptura plena de López Obrador con el PRD, cuyo proyecto de izquierda se corrompió por los contubernios de Los Chuchos, la facción que domina la estructura burocrática.
“La elección presidencial, entonces, es un acontecimiento clave para Morena, pero no es su razón de ser, porque –sostienen sus participantes– aun en la hipótesis de que López Obrador gane la candidatura y aun la Presidencia de la República, el proyecto en el que participan más de 4 millones 100 mil mexicanos va más allá.”
Un año de distancia, lograda la candidatura y con 16 millones de votos que sus enemigos jamás imaginaron que conquistaría, pese a todo el aparato volcado a favor del priista Enrique Peña Nieto, López Obrador formaliza la creación de Morena como partido político, pero se propone que sea, al mismo tiempo, un movimiento que defienda causas sociales.
El modelo partido-movimiento ya lo aplicó López Obrador en el PRD en Tabasco, siendo su presidente y dos veces candidato a gobernador, y cuando lo presidió a nivel nacional (1996-1999), el periodo en el que obtuvo la mayor votación en su historia en elecciones intermedias, en 1997, y desplazó al tercer lugar al PAN de Felipe Calderón, como en las elecciones de este año.
En Tabasco movilizó a sus simpatizantes no sólo en época electoral, sino para demandar, por ejemplo, solución a Pemex por los derrames de hidrocarburos en campos agrícolas, y como presidente nacional del PRD implementó diversas acciones para evitar que el multimillonario quebranto bancario mediante el Fobaproa fuera pagado por los mexicanos, que el PAN solapó.
Como en Tabasco, en el PRD nacional y luego como candidato a la Presidencia, los fines de López Obrador son los mismos, como se describen en los ”fundamentos” de Morena:
Por la revolución de las conciencias y un pensamiento crítico y solidario; contra la corrupción y por una ética republicana; contra el autoritarismo y por la democracia al servicio del pueblo y de la nación; contra el entreguismo y por la defensa de la soberanía nacional; por una nación pluricultural y el respeto a los pueblos indígenas; por la democratización y el acceso a los medios de comunicación  masiva; por un nuevo modelo económico; contra la desigualdad y por los derechos sociales; contra la violencia y por el respeto a los derechos humanos; contra la depredación de los recursos naturales y por un medio ambiente sano.
En los Estatutos de Morena, cuyo proyecto se conoció ayer, tampoco hay ambigüedades en sus fundamentos, como el uso de los derechos de expresión, asociación, manifestación y rechazo a las arbitrariedades del poder, garantizados por la Constitución.
Por ejemplo, se establece que a los integrantes de Morena “no los moverá la ambición al dinero ni el poder para beneficio propio”, “buscarán siempre causas más elevadas que sus propios intereses, por legítimos que sean”, porque “el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”.
Puntualiza: “En Morena no se permitirá ninguno de los vicios de la política actual: el influyentismo, el amiguismo, el nepotismo, el patrimonialismo, el clientelismo, la perpetuación en los cargos, el uso de recursos para imponer o manipular la voluntad de otros, la corrupción y el entreguismo.”
En los Estatutos subraya que “en Morena la participación será libre e individual, sin corporativismos de ninguna índole. No se reconocerán facciones, corrientes o grupos”, y “quedarán excluidos aquéllos a quienes se prueben actos de corrupción, violación a los derechos humanos y sociales o actividades delictivas”.
Algo muy claro para Peña, el PAN y el mismo PRD: “Los miembros de Morena no se subordinarán ni buscarán alianzas con representantes del régimen actual y de sus partidos, a partir de la presunta necesidad de llegar a acuerdos o negociaciones políticas pragmáticas, de conveniencia para grupos de interés o de poder”.
Uno de los problemas del partido al que convoca López Obrador es que puede depender de la voluntad de un solo individuo, él o su grupo más cercano, y que se suprima el disenso.
Qué hacer: “En Morena se rechazará la práctica de la denostación o calumnia pública entre miembros o dirigentes de nuestra organización, prácticas que suelen ser inducidas o auspiciadas por nuestros adversarios con el propósito de debilitarnos o desprestigiarnos. Si existe causa fundada o motivada de señalamiento de faltas graves deberá acudirse a las comisiones de honestidad y justicia estatal o nacional, las que resolverán lo que corresponda”.
Aun con su liderazgo, que enfada hasta la patología a la derecha y a un sector de la izquierda, López Obrador –con cuyo alejamiento el PRD entra en una agonía– sólo ofrece a los integrantes de Morena más sacrificios que fortuna, una suerte de militantes franciscanos.
Mientras logra el registro, y por tanto las prerrogativas oficiales, no contará con los recursos económicos que le proveyeron el Partido del Trabajo (PT) y los legisladores afines, ni gozará de tiempos en radio y televisión, además de un extenuante trabajo de organización desde una sección hasta el comité nacional.
Morena, sin embargo, no comienza de cero: Desde que se constituyó, en 2010, suma casi 5 millones de afiliados, más de 2 mil 217 comités municipales y 37 mil 453 seccionales, integrados por 179 mil dirigentes, cifras que se deben tomar con reserva porque –como ilustran las elecciones del Estado de México y las federales– no fueron capaces de vigilar un porcentaje significativo de casillas.
Con todo, puede anticiparse que, por lo menos en las elecciones de 2015, será exitoso por dos razones: Por el partido-movimiento que inicia y, sobre todo, porque nadie ha sido capaz de arrebatarle las banderas que ondea.
¿No el que prometió que lo rebasaría “por la izquierda” fabricó 12 millones de nuevos pobres y sumió al país en la violencia y la inseguridad?
Apuntes
Contra los vaticinios, que lo ubicaban llamando a la rebelión, López Obrador dio ayer también dos noticias a Peña Nieto, una buena y una mala: La primera es que podrá tomar posesión de la Presidencia de la República sin ningún problema –apenas protestas testimoniales en las plazas públicas– y la segunda es que lo tendrá como su opositor más tenaz…
Comentarios: delgado@proceso.com.mx y Twitter: @alvaro_delgado

Hijo de exgobernador de Aguascalientes exhibe derroche en fiesta

 

 
MÉXICO, D.F. (apro).- Un video que muestra el derroche de dinero utilizado en la fiesta de cumpleaños del hijo del exgobernador panista de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Femat, celebrada el pasado 28 de julio, circula en las redes sociales.
Con el título: “¿Quieres ver cómo se divierte el hijo del exgobernador LARF?”, el usuario “clarineteags” subió a su canal de YouTube el video producido de 6.11 minutos de duración de la megafiesta del cumpleaños 26 de Luis Armando Reynoso López, a la que asistieron unas 300 personas.
Según destaca el usuario al margen del video, la celebración tuvo lugar en el rancho San Francisco, en el sur de la capital de Aguascalientes.
“Entre otras cosas llama la atención que Luis Armando junior mandó traer al niño DJ, Miguel Hernández Junior, mejor conocido como Miguel Dix, un infante de 9 años que es la sensación de los djs en México y le ha llegado a tocar a Alejandro Fernández en otra fiesta privada; y que según varios de los asistentes le cobró 100 mil pesos por amenizar la fiesta del hijo del exgobernador del estado”, refiere el usuario.
El video editado del hijo del exmandatario se asemeja a la película Project X en la que unos 2 mil jóvenes asisten a una fiesta que se sale de control.
La fiesta se llevó a cabo en un jardín en el que se instalaron pantallas, una pista de baile y muebles tipo lounge, además hay una alberca a la que se lanzan los jóvenes con todo y ropa.
Destaca también la presencia de malabaristas contratados, juegos pirotécnicos, una camioneta rotulada con letreros de policía que recorre la fiesta con las sirenas encendidas y para beber barriles de cervezas, rifles de agua llenos con bebidas alcohólicas y un brindis final con botellas de champagne francés Moet & Chandon.
En el video producido de manera profesional, se evidenció también la presencia de al menos dos agentes de la Policía Municipal de Aguascalientes.
Al inicio del video el festejado advierte: “Esto se va a salir de control”; y cierra con un mensaje escrito en el que se lee: “Proyecto X, Luis Birthday Party. Gracias a todos por acompañarme en este día. Nos vemos el próximo año.”
El video fue subido el pasado sábado 8 y hasta hoy ha sido reproducido mil 535 veces.

El grito. Helioflores

 

Derechos de autor. Naranjo

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