lunes, 7 de marzo de 2011

La caída en el número de católicos en el país, mayor a lo que reporta el Inegi: Masferrer


Los escándalos de pederastia influyeron en el descenso de fieles, asegura el especialista

Carolina Gómez Mena

Periódico La Jornada
Lunes 7 de marzo de 2011, p. 12
Los resultados sobre el porcentaje de católicos existentes en el país, dados a conocer esta semana por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el contexto de la presentación de los resultados del Censo de Población y Vivienda 2010, son “complacientes” con dicho credo, pues “hubo un manejo amable de las cifras, pero no riguroso”, aseguró Elio Masferrer Kan, presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de las Religiones.

En entrevista señaló que “todo parece indicar que las amenazas de boicotear el censo, hechas el año pasado por la Iglesia católica, doblaron algunas manos”, y dijo que el porcentaje de católicos en México “no es de 83.9, sino de 82.72, lo que quiere decir que el descenso de seguidores de este credo bajó de 2000 al año pasado 5.3 por ciento, y no 4.1”.

Luego de realizar un análisis de los datos –Masferrer tiene experiencia en demografía histórica y realización y análisis de censos–, indicó que para llegar a esos porcentajes el Inegi “cambió el universo censal, no comtempló en el todo a quienes no especificaron su religión”, y por tanto los resultados variaron, pero en “beneficio de la Iglesia católica”.

Además resaltó que aun tomando en cuenta las cifras del Inegi como las presentaron, el descenso de católicos es “significativo y generalizado en todos los estados del país”, pues en 2000 se asumía como tal “88 por ciento de la población”.
Añadió que el descenso en entidades como Quintana Roo, Distrito Federal, Chiapas y Yucatán indica que la Iglesia católica “pierde” adeptos de forma constante, y consideró que algunas de la razones que han contribuido a ello son los escándalos de pederastia y la “aplicación de una propuesta pastoral alejada de la vida de la gente”.

Masferrer Kan indicó que además se evidencia que los feligreses “no siguen el discurso” del credo respecto del no uso de anticonceptivos. “Los católicos se divorcian, viven en unión libre y además usan condones y otros métodos anticonceptivos; el discurso de la institución está alejado de las prácticas sociales de los feligreses. En el apartado de tasa de natalidad por grupo religioso, los católicos están entre los que tienen menos hijos.”

Esta semana Manuel Corral, secretario ejecutivo de relaciones institucionales de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), minimizó el descenso de católicos en el país. Precisó que lo que más importa a la Iglesia católica es la calidad de los feligreses y no tanto la cantidad.

AMLO: desde 2006, la cúpula del PRD se plegó al poder

Subraya que no hay nada que justifique las alianzas con el PAN”
Es momento de definiciones en el PRD”, dice enfático el político tabasqueño en entrevista con La Jornada. Asegura que no habrá cambios en el país sin insurgencia cívica y pacífica

No habrá cambio sin insurgencia cívica y pacífica, subraya

Gradualismo, cooperación y convivencia con el poder, o fin de complicidades, opresión, injusticia y corrupción, son los proyectos que enfrentan a los perredistas, afirma el político tabasqueño, quien lamenta que algunos prefieran figurar en la política sin apostar a la transformación del país

Ciro Pérez Silva

Periódico La Jornada
Lunes 7 de marzo de 2011, p. 14
Las diferencias con los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se trazaron hace tiempo. Responden a la concepción que cada militante de la izquierda tiene de la política. Hay quienes comparten la visión cooperacionista, de gradualismo y de convivencia con el poder, y quienes defienden que no tiene sentido servir de comparsa para mantener el régimen de opresión, injusticia, corrupción y privilegios que representan el PAN y el PRI.

Andrés Manuel López Obrador resume así un conflicto que empezó a dibujarse en 2006, el cual ha crecido hasta lo que él llama momento de definición: “No hay nada que justifique mantener alianzas con el partido que nos robó la Presidencia de la República, pero eso es cosa de ellos. Nosotros, desde el PRD, vamos a fortalecer el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y estoy seguro de que nos va a ir bien”, afirmó en entrevista con La Jornada.

–¿Se ha convertido esto en un enfrentamiento personal?

–No. Aunque parezca maniqueo, que no lo es, hay dos formas de participar desde el flanco izquierdo. Una es figurar políticamente sin apostar a la transformación del país, hacer política en el molde tradicional, donde todos los intereses cuentan, menos el del pueblo.

“Hay otra, y somos muchos los que pensamos de esa manera. Consideramos que lo fundamental es la transformación del país. Que no tiene ningún sentido mantener el status quo. Sostengo que hacer política es hacer historia, y en un país como el nuestro lo fundamental es buscar que haya un verdadero cambio. La realidad nos dice que México está en manos de unos cuantos, de una mafia del poder responsable de la actual tragedia nacional; que no hay, en sentido estricto, una democracia, y que mientras se mantenga este régimen de dominación no va a haber ninguna posibilidad para la inmensa mayoría de los mexicanos. No va a haber justicia, bienestar, paz ni tranquilidad para el país.”

–La dirigencia perredista destaca que así ha ganado espacios.

–El que dirigentes de izquierda, y lo pondría entre comillas, sean regidores, alcaldes, gobernadores, legisladores y se conformen con ello es un modo de vivir, y para no ser tan desconsiderado es también una concepción política. Ellos piensan que poco a poco se puede mejorar la situación del país.

“Asumen el papel de parlamentarios, presentan puntos de acuerdo, participan en comisiones. Viajan al extranjero y asisten a todos los foros habidos y por haber, aunque les implique ceder ante los 30 mafiosos que han confiscado todos los poderes, que controlan a las televisoras y a casi todos los medios de comunicación. Que usan al PRI y al PAN de acuerdo con lo que les conviene.

“No sé si tengan algún interés en que el pueblo llegue al poder. Creo que más bien buscan convivir con los poderosos, sin poner por delante los ideales, los principios. Es una visión que ya existía en el PRD desde 2006 o antes, aunque no tan claramente como ahora. Por eso es muy importante el momento, porque lo que está a debate pone a cada quien en su sitio. Ya no hay posibilidades de medias tintas, de indefinición.”

–¿Por eso solicitó licencia?

–No han tenido recato y no hay nada que justifique la alianza con el PAN. Había que tomar una decisión y fue en el momento justo. Hay quienes me venían diciendo que yo rompiera. No lo hicimos por los militantes del PRD, que son heroicos, que son otra cosa. Era justo y necesario hacerlo ahora, que ya es más claro para la gente que la licencia tiene que ver con las diferencias en cuanto a posturas políticas. No es algo personal. Hemos llegado a la conclusión de que no habrá cambio sin insurgencia cívica, pacífica, para transformar la vida pública en todos los órdenes, además del fortalecimiento de valores espirituales, morales, culturales.

–¿Todo se inició en 2006?

–Después del fraude electoral, el grupo que tiene esta visión de convivencia con el poder empezó a retirarse de nuestro movimiento. Ya no asistió a los actos y comenzó a negociar la reforma electoral y los presupuestos con (Felipe) Calderón. En el caso del petróleo fue muy claro. Ese grupo aprobó las reformas y ahí están las consecuencias. Nosotros nos opusimos a que se entregaran a particulares bloques para exploración y explotación. Ante esta situación nosotros fuimos tomando distancia. Nos dedicamos a trabajar para construir este movimiento.

–¿Luego vienen las alianzas?

–Es importante que se sepa que uno de los resolutivos de la Convención Nacional Democrática fue la creación del Frente Amplio Progresista para enfrentar a los dos partidos de la derecha, el PRI y el PAN. Ello se hizo a un lado y se construyeron alianzas con el blanquiazul y, en algunos casos, con el tricolor. Nosotros nos hicimos a un lado y buscamos que no hubiera ruptura. Actuamos con bastante tolerancia, sin precipitaciones, pero esa gente se siguió de largo, actuando sin ningún límite y llegó el momento en que no fue posible seguir aceptando que este PRD se convirtiera de plano en un anexo de los partidos de la mafia del poder.

–¿Hubo algún acercamiento?

–Jamás hicieron una consulta. Me enteré por la prensa. Pueden argumentar que para eso es el Consejo Político, pero ese órgano está controlado corporativamente. No hay interés en consultar. Se fue divorciando por completo de los militantes. Aquí hay algo que no se ha dicho. Cuando negociaron la reforma electoral con Calderón, en acuerdo con el PAN y el PRI, se buscó hacer la vida difícil al Partido del Trabajo y a Convergencia, con el propósito de que no alcanzaran dos por ciento en la elección de para quitarles el registro.

“Todo esto con dedicatoria, con la idea de que no tuviésemos un instrumento que permitiera registrar eventualmente en 2012 una candidatura a la Presidencia de la República.”

–¿Por eso apoya entonces a ambos partidos?

–Logramos que no perdieran sus registros. Por eso digo que lo que está en el fondo es esta concepción de querer mantener el mismo régimen, aunque en el discurso ellos digan que no. De nuestra parte, sería un acto de irresponsabilidad llevar a la gente a más de lo mismo, al engaño. Desde hace más de cuatro años estamos construyendo el Morena. No podemos simular, es un asunto de definición política, ideológica. He pronunciado miles de veces las frases transformación de la vida pública del país o cambio verdadero, como para que ahora hagamos algo distinto.

El PRI: ¿estable o inerte?


Miguel Ángel Granados Chapa



MÉXICO, D.F., 7 de marzo.- Beatriz Paredes entregó el viernes la presidencia del PRI a Humberto Moreira conforme estaba previsto. Es la primera vez en la breve historia de ese partido carente de la influencia presidencial que se cumple el término para el que fue elegida una dirigente. No es poca cosa que la exgobernadora de Tlaxcala haya logrado estabilidad en su partido, especialmente después del desastre de 2006, en cuya secuela fue elegida junto con Jesús Murillo Karam.

Durante los años del presidencialismo exacerbado, la suerte de los líderes del PRI dependía de la voluntad del Ejecutivo. Eran como integrantes del gabinete, que el jefe del Estado y del gobierno podía designar y remover libremente. Los más afortunados permanecían en su cargo el sexenio completo, pero esa costumbre perduró menos de dos décadas. Antes de 1940, los jefes del Partido Nacional Revolucionario y del Partido de la Revolución Mexicana vivían a la buena de Dios, o al arbitrio del Jefe Máximo, o de las oscilantes circunstancias. Algunos de ellos iban y venían, como el primer dirigente del PNR, el general coahuilense Manuel Pérez Treviño, quien en el breve lapso de tres años fue otras tantas veces líder del partido creado por Calles.

Conocieron la estabilidad sólo tres dirigentes: Antonio Villalobos, Rodolfo Sánchez Taboada y Alfonso Corona del Rosal, quienes acompañaron a los presidentes que los nombraron (Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán y Adolfo López Mateos) a lo largo de todo su periodo. Ruiz Cortines nombró a dos generales, Gabriel Leyva Velásquez, quien se marchó a gobernar Sinaloa, y Agustín Olachea, quien guardaba en sobres lacrados los nombres de los candidatos dizque ungidos popularmente pero en realidad designados en Los Pinos.

Bajo Díaz Ordaz operaron tres delegados suyos en el PRI: Carlos Madrazo –quien renunció al fallar su intento de democratizar al partido–, Lauro Ortega y Alfonso Martínez Domínguez. Con Echeverría hubo igualmente tres líderes: Manuel Sánchez Vite, Jesús Reyes Heroles y Porfirio Muñoz Ledo. El número aumentó a cuatro con López Portillo, quien designó a Carlos Sansores Pérez, Gustavo Carvajal, Javier García Paniagua (el único que se ha ido por voluntad propia, despechado por no haber sido candidato presidencial) y Pedro Ojeda Paullada.

Con Miguel de la Madrid hubo sólo dos: Adolfo Lugo Verduzco y Jorge de la Vega. Carlos Salinas rompió marcas, pues tuvo seis líderes del PRI: Luis Donaldo Colosio, Rafael Rodríguez Barrera, Genaro Borrego, Fernando Ortiz Arana, Ignacio Pichardo Pagaza y María de los Ángeles Moreno. Casi lo empata, con cinco, Zedillo, quien nombró a Santiago Oñate, Humberto Roque Villanueva, Mariano Palacios Alcocer, José Antonio González Fernández y Dulce María Sauri Riancho.

A esta última exgobernadora de Yucatán, desplazada hoy de los centros de decisión, le correspondió el infortunio de perder la primera elección presidencial, sino semejante aunque más grave que el padecido por Colosio, quien debió reconocer al primer gobernador surgido de la oposición, y por Humberto Roque, bajo el cual perdió su partido la mayoría en la Cámara de Diputados.

Tan pronto se supo que Francisco Labastida había sido derrotado por Vicente Fox, la dirigente Sauri Riancho quiso retirarse, como hacen con pundonor los jefes de partido perdedores. Pero le fue impedido marcharse, con ánimo agresivo, pretendiendo que pagara los platos rotos, como si ella los hubiera quebrado. Tuvo que lidiar con un partido ubicado de pronto en la oposición, sin un centro de referencia, prácticamente en la orfandad. Además de haber concluido su periodo, Ernesto Zedillo se fue de México, rehusando convertirse en el jefe del partido más allá de la formalidad, como a contrapelo de su propio sentir había actuado en los años de su gobierno.

El PRI empezó entonces a actuar por sí mismo, surcado por los rencores, las culpas, las incriminaciones que siguen a una derrota, sobre todo una de importancia descomunal, tanto que cerraba un largo ciclo histórico y daba lugar a la alternancia. En medio de turbulencias, la última presidenta del PRI nombrada a dedo desde Palacio Nacional pudo convocar a la XVIII Asamblea Nacional y a elecciones para los cargos principales del CEN del partido. Conforme a la fórmula estatutaria de que en la planilla para elegir presidente y secretario general debería haber equidad de género, contendieron Roberto Madrazo y Beatriz Paredes, acompañados respectivamente por Elba Esther Gordillo y Javier Guerrero.

Duchos en alquimia, Madrazo y Gordillo se impusieron a Paredes y Guerrero, pero luego riñeron entre sí, y Madrazo, con otros aspirantes a la candidatura presidencial. No logró por ello culminar el término para el que había sido elegido en marzo de 2002, y tuvo que retirarse en septiembre de 2005. En rigor estricto, a Gordillo, como secretaria general, le correspondía reemplazarlo. Pero estaba ya trazado el camino que la llevaría a la expulsión y de ese modo, con doble violación estatutaria (postergación de la número dos del CEN, y elección de un inelegible porque ya había sido presidente del partido), a Mariano Palacios Alcocer le tocó encabezar al PRI en el peor momento de su historia: la grave derrota de Madrazo y el achicamiento de su presencia legislativa.

Ante la nueva convocatoria para elegir las cabezas del partido, Beatriz Paredes volvió a las andadas. Enfrentada con el exsenador Enrique Jackson, esta vez la dirigente campesina fue sobre seguro. Se alió con Enrique Peña Nieto, quien demandó para Jesús Murillo Karam la secretaría general, y con esa fórmula llegó al liderazgo mediante una victoria muy holgada en una convención de delegados.

No pudo ejercer una presidencia fuerte y con atribuciones exclusivas. Debió atenerse a la existencia de fuerzas reales, en que la suya no era la más importante. De modo que arbitraba a veces, y se sometía en otras, a los núcleos de poder representados por un selecto grupo de gobernadores, con el mexiquense a la cabeza, y por los coordinadores parlamentarios. De ese modo fue desdibujándose, hasta perder la identidad que al comenzar su mandato la hacía aparecer como eventual candidata presidencial. Había sido fallida aspirante al gobierno de la Ciudad de México, y sin embargo, con el financiamiento de Peña Nieto y su empuje político, encadenó triunfos notables en elecciones locales de 2008 y 2009 y las federales de ese último año. En las estatales de 2010, sin embargo, y a pesar de cuentas alegres sobre el número de votos obtenidos, debió pasar el trago amargo de tres significativas derrotas: en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, y comenzar este año con las de Guerrero y Baja California Sur.

Incurrió en un error y una ingenuidad. Quiso sellar mediante un pacto escrito la suavidad con que había ejercido su papel de dirigente opositora frente al presidente Calderón, y en nombre de Peña Nieto, a cuya causa se ha adherido, acordó con el PAN que este partido no se aliaría con otros en el proceso electoral mexiquense, actualmente en curso. A cambio, las bancadas del PRI apoyarían en el Congreso los planes financieros gubernamentales. Este extremo se cumplió, mas no así el que correspondía al compromiso panista, que se alió con el PRD en media docena de entidades y ahora busca hacerlo en el lugar donde no debía coaligarse con nadie, el Estado de México.

Como se lo han reprochado mujeres que confiaron en sus convicciones, Beatriz Paredes concluyó el viernes una fase principal de su carrera política con desdoro. No pudo o no quiso encauzar la fuerza de su partido contra el conservadurismo católico en materia de libertades personales, y dejó hacer a las reaccionarias de un partido que ella quiso definir como de izquierda.

La sustituye Humberto Moreira. Lo conocemos ahora por su nepotismo y su afición al baile y a ser vociferante. Necesitará mejores títulos para que el PRI sea un partido no sólo votado, sino popular.

Como de rayo. Naranjo

¡Está camión!... Helioflores

Ecuaciones y encrucijadas en AMLO, Ebrard, y De la fuente en las elecciones, ¿Y la izquierda social?


Pedro Echeverría V.

1. En el 2000 no fue el PAN el que ganó la Presidencia para Fox sino que fue Fox –con mucho apoyo de Zedillo, empresarios y el hartazgo- el que ganó la Presidencia para el PAN. En 2006 López Obrador ganó las elecciones y fue despojado por la alianza Fox y órganos de gobierno, empresarios, medios de información y clero para darle "el triunfo" a Felipe Calderón. Esto lleva a pensar que el PAN –por sí- no es un partido fuerte, militante, aguerrido; es sólo el aglutinador de las fuerzas externas de derecha, de esto que le llaman aparatos de poder o "poderes fácticos". Alrededor del PAN, pero también del PRI, se mueven los grandes empresarios, los terratenientes, los medios de información, los grandes colegios particulares, personal y estudiantes, las iglesias, los curas y sus viejos fieles, las agrupaciones estudiantiles derechistas y fascistas. Calderón habló ayer de "candidatos externos" de donde podrán surgir muchos más.

2. He escrito dos artículos por lo menos argumentando que el candidato de Calderón será el "externo" Juan Ramón de la Fuente, secretario de Salud expriísta y exrector de la UNAM. A pesar de ello mis argumentos me han parecido insuficientes para convencer de que ese será el candidato PAN-PRD para evitar que el PRI recupere la Presidencia en julio de 2012. Mucho más me ha llamado la atención las reflexiones que mi amigo de Internet, Marco Murueta, construyó con tres posibilidades para la candidatura de la Presidencia entre AMLO, Ebrard y De la Fuente a partir de los resultados de las elecciones en el Estado de México. Uno de los coordinadores del Movimiento de Transformación Social (MTS) y buen analista, Marco no pertenece a fracción alguna del PRD o del lópezobradorismo, pero ha aprovechado muy bien este medio electrónico para agrupar a muchas gentes alrededor de diálogos. Aquí cuatro puntos de su ajedrez:

a) Gana muy claramente la alianza PAN-PRD ya sea la gubernatura del Estado de México o algo cercano a eso y PT-Convergencia-Encinas-AMLO tienen una votación baja, se proyecta esta fórmula para los comicios presidenciales impulsando a Ebrard o a Juan Ramón de la Fuente. En este escenario es posible que AMLO tuviera que apoyar a Ebrard para la candidatura presidencial;

b) Gana PT-Convergencia-Encinas-López Obrador ya sea la gubernatura del Estado de México o algo cercano a eso mientras que la alianza PAN-PRD tiene una votación baja, se proyecta con fuerza la candidatura de AMLO en 2012 y decrece la de Ebrard y no tanto la de Juan Ramón de la Fuente. En este escenario es probable que Ebrard vea conveniente apoyar a AMLO para la campaña presidencial.

c) Los votos para la alianza PAN-PRD y los de PT-Convergencia-Encinas-AMLO son de un número más o menos similar, entonces seguirá la pugna y podrían presentarse Ebrard y AMLO como candidatos a la presidencia con beneficio para Peña Nieto. Tengo la impresión de que Manuel Camacho, concluye Murueta, ya se dio cuenta que de esos tres escenarios el más probable es el 2, sea que Encinas gane o no la gubernatura.

Si a eso sumamos la capacidad demostrada por López Obrador para moverse políticamente de manera estratégica (aún con los errores que ha cometido), la ecuación sugiere que AMLO volverá a ser un fuerte candidato a la presidencia en 2012.

3. Aunque Marco tiene una posición política, aquí no la refleja; juega solamente con tres posibilidades que pueden darse. Le faltó analizar otras tantas cosas, tales como si Beltrones sería el candidato del PRI si Peña pierde el Estado de México y si el PAN sufriría una profunda escisión por estar Calderón promoviendo un candidato "externo". ¿Cuántos cientos de miles de empleados perderán su trabajo si Calderón –contrario a Fox- no asegura un sucesor panista? En fin, todo este circo, maroma y teatro del calderonismo demuestra que está desesperado, que su gobierno o desgobierno ya no le preocupa y que –como le aconsejó Fox- la tarea del presidente no es gobernar sino asegurar la sucesión presidencial y nada más. ¿Cuál será la alternativa movilizadora de la izquierda social ante el avasallamiento de la alternativa electorera que hace uso de miles de millones de pesos del presupuesto público, de los empresarios y del narco?

4. Me entusiasma que los electricistas del SME vuelvan a movilizarse; que los compañeros profesores de Oaxaca salgan nuevamente a las calles y busquen la reconstrucción de la APPO; que la CNTE siga analizando y discutiendo a partir de sus mil experiencias en la lucha contra el charrismo de Gordillo, así como construyendo sus propuestas educativas y, que también los mineros, los trabajadores de la salud del DF y otros sectores no dejen de realizar plantones, manifestaciones y bloqueos. Una de las cosas más tristes es que los estudiantes de la UNAM, Poli, UAM, estén más muertos que vivos. Su último gran movimiento fue en 1999; pareciera que el panismo –que todos creímos que era absolutamente incapaz para gobernar- también ha sometido al movimiento estudiantil. De todas maneras, los tiempos electorales pueden provocar períodos de rebeldía de los movimientos sociales que tienen que aprovecharse para despertar a la población.

La pornografía y la Suprema Corte de Justicia

Plan B | Lydia Cacho

Tiene un niño de cinco años la capacidad de decir la verdad?, se preguntó en voz alta un juez. La respuesta es sí. Un niño o niña de esa edad tiene habilidades para expresar de manera concreta y directa (sin filtros morales o prejuicios culturales) sucesos que vivió en carne propia, tales como un abuso.

Sin embargo, en una sociedad adultocéntrica —que es proclive a incurrir en actos de corrupción y mentiras para poder salirse con la suya— la voz de los niños, las niñas y adolescentes parece no tener cabida; excepto cuando se trata de utilizarles como ejemplos del mal obrar. Es así como la gente es capaz de creer un testimonio grabado de un supuesto niño sicario de 10 años, pero desestima el sufrimiento de uno de la misma edad que fue abusado sexualmente por su maestro o sacerdote, o por su padre, madre o padrastro.

En el 2006 salió a la luz pública el caso de un pequeño de cinco años que ante las evidencias físicas del abuso sexual expresó a su madre, al médico, a la fiscal especial y a la perita en sicología, la manera en que su maestro y otro sujeto del Instituto San Felipe de Oaxaca, abusaban sexualmente de él y tomaban fotos luego de que la maestra lo entregaba a ellos.

Solamente la maestra fue detenida, los dos hombres descritos a detalle y señalados por el pequeño siguen prófugos. Ahora la defensa arremetió en contra de la madre y el pequeño desacreditando los testimonios, exigiendo absurdos como que tenga cicatrices. Bastaría con que el juez solicite un par de opiniones médicas independientes, expertas en sexología, para saber que ese argumento se basa en tabúes e ignorancia de los abogados. Utilizan testigos con coartadas extemporáneas más de dos años después de cometido el delito. Intentan que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ampare a la detenida y se ignore la imperiosa investigación de pornografía infantil; en ello el papel del tribunal supremo es vital, porque las leyes nuevas para proteger a la infancia y la creación de ciberpolicías no servirán si insisten en ignorarlas, y en seguir juzgando los casos de violencia sexual infantil como hace una década, cuando no existían ni las herramientas ni los conocimientos especializados.

Existen 84 millones de páginas de pornografía infantil, la mayor parte de las cuales consisten en fotos caseras de niñas y niños mientras son abusados sexualmente. Contienen comentarios de los pedófilos en redes sociales quienes detallan cómo obtuvieron acceso a la víctima. La mayoría de los agresores son padrastros y maestros, les siguen los padres y tíos y por último los desconocidos. La Policía Federal califica este delito como el tercero más frecuente, sólo después de los fraudes con cuentas bancarias y las ciberextorsiones. Pero las autoridades siguen ignorando la importancia de la evidencia cibernética. Es justo en ese universo paralelo en que los pedófilos gozan de impunidad y son capaces de mostrar infantes como quien enseña una presa de caza. Allí hay que buscarles.

No nos corresponde asegurar si la mujer del Instituto San Felipe de Oaxacaes es culpable o no, pero podemos exigir que se investigue al maestro prófugo en las redes sociales de pornografía; los indicios existen. No se puede seguir debatiendo estos casos mediatizándolos desde el morbo y el pánico moral, sino desde el Derecho y la protección de la infancia.

No cabe duda de que México pasa por una crisis de corrupción del sistema de justicia, una crisis que no sería tan perniciosa de no ser por el poder de incidencia de los traficantes de influencias y los “líderes morales”, que se han erigido en jueces sin nombramiento para perpetuar injusticias; pero sobre todo para dejar en gran indefensión a la infancia. Urge regresar la justicia a los tribunales y sacarla de los pasillos del poder, caso por caso, hasta que nadie crea que los niños y las niñas de México son desechables. Hasta que el sistema judicial mexicano asuma su obligación de profesionalizarse para afrontar los retos de los delitos que se cometen en una habitación, pero se perpetuan en el ciberespacio.

www.lydiacacho.netTwitter: @lydiacachosi

Green Go