El Plan Pemex y ¿nuestra Amarga Navidad? (I)

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Se presentó el nuevo Plan de Negocios Pemex para salvar a la petrolera mexicana, pero antes hay que entender cómo llegamos a este punto crítico.Pemex (Foto: Reuters.)



Los mexicanos hemos estado expuestos a la tormenta mediática del triunfo de Donald Trump, pero el petróleo es un tema que se está convirtiendo en huracán para las finanzas nacionales. México exporta principalmente petróleo, así como manufacturas -80% de ellas a Estados Unidos- y ninguna de las dos pinta bien para el próximo año. Morgan Stanley advirtió a sus inversionistas que “México carece de un Plan B creíble para compensar la ola anti-comercial”.
En palabras atribuidas algunas veces a Yogi Berra y otras a Jan van de Snepscheut, “en teoría, no hay diferencia entre teoría y práctica; pero en la práctica sí”. Esa puede ser la clave de lo que suceda con la implementación del Plan de Negocios Pemex 2017-2021, que fue presentado hace unas pocas semanas, ya en tiempos de culminar la planificación del próximo año.
Ante ello, vale la pena preguntarse, ¿cuál es la situación actual de Pemex y cómo llegamos hasta aquí? ¿Cuáles son los aspectos más importantes del nuevo Plan de Negocios? Y, ¿cuáles son los principales obstáculos que tiene que enfrentar?

Gallina de los huevos de oro negro
Las advertencias estuvieron allí por años: subyugo a la Secretaría de Hacienda, uso político de la paraestatal mexicana, baja reinversión, ordeña y uso como caja chica, sindicato demasiado poderoso, baja competitividad y productividad, insuficiencia de ingenieros, establecimiento de la puerta giratoria entre el sector público y el sector privado.
Éstas fueron apenas las aristas visibles de un fenómeno subyacente y de lenta progresión: “Sucesivos gobiernos mexicanos sobrecargaron la empresa para debilitarla, luego la privaron de inversión, hasta que llegó el momento en que lo único que quedó fue privatizarla”, ya sea a través de contratos compartidos o de la venta de sus activos más valiosos. Entonces tratarían de explicarnos que esto es un proceso natural, esperable. Pero los sucesivos gobiernos se autoengañaron de que el petróleo resolvería todo; nunca estuvieron preparados para que el crudo tuviera precios deprimidos por un largo periodo.

Crónica de una suerte anunciada
El nuevo Plan de Negocios se presenta en un contexto en el que existe la sensación de que la empresa está en riesgo y que se necesitan tomar las decisiones más audaces posibles. Los números están allí: En 2015, Pemex tuvo uno de sus peores años, con pérdidas de 40 mil millones de dólares (mmdd), lo que la consolidó como un hoyo negro de dinero.
“La deuda neta de Pemex en 2010 era de 531.1 mil millones de pesos (mmdp), en 2015 fue de 1,384 mmdp, y para el tercer trimestre de 2016 se ubicó en 1,704 mmdp, lo que significa que la deuda neta se vio incrementada en 3 mil 209 veces en el periodo que va de 2010 al tercer trimestre de 2016″.
Ya en julio pasado, Moody’s advirtió que la deuda está haciendo vulnerables a siete bancos con operaciones en México, además de Banobras y Bancomext. La última calificación crediticia otorgada por Moody’s fue “Baa3”, “apenas un escalón antes de que se considere que la empresa está en riesgo de incumplir el pago de su deuda”, lo cual indica su preocupación por el futuro de la petrolera y, por tanto, de las finanzas del gobierno federal.
Los ingresos de la petrolera también se desplomaron hasta 75% por la caída en los precios del petróleo y la disminución de la producción, especialmente por el agotamiento de Cantarell.
Así, la producción está por caer de los 2 millones de barriles diarios (mmbd) por primera vez desde 1980. Sobra decir que, en el pico de bombeo en 2004, Pemex extraía 3.4 mmbd, o que hoy estamos importando más de medio millón de barriles diarios, el máximo histórico desde que se empezó a llevar la cuenta en 1990.
En el aspecto financiero, Pemex pasó de aportar más de una tercera parte de todo el presupuesto federal a poco más de una quinta parte. En términos de contribución al PIB, la petrolera pasó de aportar el 6% al 2.5%. Asimismo, en su pico de producción, Pemex exportaba 4.11 mmdd al mes en promedio, mientras que hoy sólo exporta 0.893 mmdd en el mismo periodo de tiempo, una caída del 78%.
La compañía productiva del Estado ha reportado pérdidas en los últimos 12 trimestres; es decir, desde 2012. Con este rendimiento, cayó del lugar 34 en 2012 al 98 en 2015 entre las 500 empresas más grandes del mundo.
El próximo año, el gobierno recortará unos 12 mmdd al presupuesto, de los cuales Pemex absorberá más de 5 mmdd (42%). De acuerdo con Fitch, “los impuestos requeridos por el gobierno a Pemex harán que la compañía se siga endeudando indefinidamente”.  Así, “el 100% de los impuestos con los que Pemex contribuye actualmente se paga con deuda” y que este año, la totalidad del EBITDA será transferido al gobierno mexicano, por lo que consideran que los recortes del gobierno son una señal de apoyo decreciente a la petrolera.

2016: El vaso, ¿medio lleno o medio vacío?
Este año se tomaron las medidas más agresivas de la coyuntura para atender el problema de la deuda. “El programa de financiamiento de Pemex para 2016 incluye deudas por 21.1 mmdd, de los cuales el 34.3% está en los mercados internacionales y 31.4% en el mercado nacional”.
Recientemente mejoró el perfil de la deuda, especialmente a través del intercambio de bonos con fechas de vencimiento entre 2018 y 2019 por nuevos papeles a 7 y 31 años, así como una colocación de 4 mmdd a 7 y 31 años.  Además, Pemex recompró títulos por 1.5 mmdd e hizo un intercambio por 1.5 mmdd.
Los resultados del tercer trimestre de este año muestran un avance mixto, pero promisorio. Las pérdidas de Pemex cayeron de 168 mmdp a 118 mmdp. Se redujeron gastos por más de 100 mmdp, principalmente de operaciones como distribución, transporte y ventas. Se redujo la inversión en 42% en proyectos energéticos.
Se capitalizó a Pemex con 73.5 mmdp para pago a proveedores regionales, el cual lleva un avance de 90%. Se aceptaron 184 mmdp de pasivo laboral por el cambio de régimen de las pensiones de los trabajadores. Se ahorraron 38 mmdp por las deducciones por barril que le otorgó la Secretaría de Hacienda a la ex paraestatal. Asimismo, los ingresos de la compañía cayeron en 12.4% con respecto al mismo periodo de 2015.
Otros avances que hubo este año incluyen que a partir de la estabilización de la deuda, ha el riesgo de insolvencia de Pemex ha caído a la mitad desde febrero a la fecha (148 puntos base). Se han desincorporado los activos no productivos, desmantelado las plantas fuera de operación, y se han separado ciertos gasoductos de Chihuahua.
De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, México ganará en 2016alrededor de 2.9 mmdd por sus coberturas petroleras, utilidad imprevista en la coyuntura de los precios del petróleo. El acuerdo con JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Citigroup contemplaba el precio por barril a 49 dólares, hasta 7 dólares más que el promedio de este año.
La importación subió de 448 miles de barriles diarios (mbd) a 555 mbd (23.9%). La menor extracción de crudo y la falla en las instalaciones de Madero y Cadereyta derivaron en la caída de producción de gasolinas Magna y Premium de 375 mbd a 291 mbd. Ya en un panorama más amplio, las seis refinerías de Pemex procesaron 849 mbd de petróleo, que es menor a los 1.060 mmbd, por lo que estamos en los mínimos niveles históricos de procesamiento.  Teóricamente, el procesamiento de crudo debería subir por encima de los 920 mbd para el cierre de año.
Pemex continuó “cooperando” con la Reforma Energética a través de la liberación de información sísmica y geológica obtenida y financiada con recursos públicos por muchos años. Se facilitó otra información relevante para el diseño de las rondas que vienen. Se avanzó con el proceso para licitar ductos de gasolina y diésel. Y se continuó con la presentación de la empresa para captar socios e inversionistas.
No es extraño que los analistas que siguen a Pemex tratan la situación como la administración de la crisis financiera y de producción. El Proyecto de Presupuestos Generales contempla que la plantilla total de Pemex baje de 125.5 mil a 116.6 mil trabajadores entre 2016 y 2017 (-7%), que se contraten casi 100 altos mandos (20%). Los analistas coinciden que Pemex debería tener apenas unos 80 mil trabajadores, por lo que el recorte podría continuar.  Además, las posiciones transitorias se irían cerrando, aquellos puestos permanentes que se ocupan temporalmente.
Sin embargo, la dureza de los recortes es más dramática en las ciudades construidas por y para el petróleo, especialmente las que ocupan la franja del Golfo de México que corre desde Veracruz hasta Campeche, mismas que se están vaciando. Destaca la otrora próspera Ciudad del Carmen, que ha perdido 23 mil empleos, la mayoría indirectamente vinculados a Pemex, en los últimos dos años.
Con estos antecedentes, parece que podríamos tener una amarga navidad en términos del comportamiento de los ingresos nacionales y las expectativas para los próximos meses. En la siguiente entrega de este artículo, se plantearán las preguntas, ¿cuáles son los aspectos más importantes del nuevo Plan de Negocios? Y, ¿cuáles son los principales obstáculos que tiene que enfrentar?

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