Bots y trolls desde Twitter: 4 años de amenazas a activistas y periodistas

Aunque la relación entre todos los bots y trolls que amenazan periodistas resulta evidente, no se conoce hasta el momento ninguna investigación de la Procuraduría capitalina o de la PGR que haya identificado a quienes operan esas cuentas

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Son cuentas que Twitter suspende y regresan cambiando unas cuantas letras o agregando caracteres. Se usan para amenazar, montar campañas de desprestigio, burlarse de víctimas y hasta para defender la figura del Presidente Enrique Peña Nieto.
El nombre es lo de menos: @Peluditx, @ElPeterTeibol, @elperritodamaso, @antipatico2015, @ElNoruegoxxx, @DraTerco. Basta con que sirvan para atacar comunicadores, académicos y defensores de derechos humanos.  Saben que sus cuentas serán suspendidas tras una denuncia, pero también que pueden regresar con una ligera modificación a su nombre de usuario.
Tiempo les sobra para dedicarse a sus actividades en línea y recursos financieros no parecen faltarles, por lo que pueden abrir cuentas de Twitter las veces que sean necesarias.
El periodista y activista especializado en medios digitales, Alberto Escorcia Giordano, conoce bien el manejo de esas cuentas que están interconectadas y que manejan centenas de bots o usuarios simulados para poder atacar a sus objetivos. Se usan todo el tiempo para amenazar periodistas y defensores de los derechos humanos.
En diciembre del 2012 recibió su primera amenaza por convocar de manera pacífica a la marcha del llamado 1DMX en rechazo a la ceremonia de toma de protesta del Presidente Enrique Peña Nieto. La última amenaza la recibió el pasado 1 de noviembre.
En cuatro años, el hostigamiento en contra de Alberto Escorcia ha escalado de tono, hasta ser casi insoportable: primero fueron ataques de denegación de servicio a su blog LoQueSigue.tv, siguieron las amenazas en redes sociales contra su familia, luego el allanamiento de su casa en dos ocasiones y el robo de información.
Sin embargo, el hostigamiento no ha parado ahí. El pasado primero de noviembre ofrecieron una supuesta recompensa de 2 mil dólares a quien grabe un video con agresiones físicas en su contra. La cuenta desde la que se ofreció la gratificación por atacar a Escorcia fue @TercoSenior, la cual fue desactivada tras un reporte ante Twitter.
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Esa misma cuenta se había utilizado para amenazar a Escorcia el pasado 25 de octubre, con una ligera variación en el nombre de usuario: @SirTerco
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Una vez que fue desactivada, el autor o autores del hostigamiento contra el periodista y activista en derechos digitales y redes sociales la reabrió con otra variante y desde la cuenta @TercoDJesus publicó un mensaje contra los integrantes del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, encargado de la defensa legal de las familias de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero.
La advertencia fue publicada el pasado 26 de noviembre del 2016, fecha en la que se conmemoró el segundo aniversario del secuestro y desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
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El ciberacoso y las amenazas contra Alberto Escorcia ya fueron denunciadas ante la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) y ante la Procuraduría General de la República (PGR).
Incluso, el activista cuenta con medidas precautorias del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas desde noviembre del 2015.
Un ejército de seudónimos para amenazar y hostigar en Twitter
A pesar de las múltiples denuncias, la Procuraduría capitalina no ha frenado a los agresores ni tampoco ha podido  identificar a los artífices o autores de las cuentas amenazantes.
Derivado de ello, algunos de los usuarios que llevan hostigando a Alberto Escorcia desde diciembre del 2012, cuando su blog se llamaba Pateando Piedras (hoy se llama LoQueSigue.TV) son las mismas que el pasado 23 de noviembre, cuando se difundió el video que muestra el allanamiento y el robo sufrido en la redacción de Aristegui Noticias, publicaron amenazas en contra de este medio de comunicación.
Incluso, llegaron a ofrecer “en venta” la computadora sustraída del lugar. Su táctica es básicamente la misma: una vez que son reportadas por sus amenazas contra periodistas y defensores de derechos humanos, Twitter las suspende.
En menos de una semana, los bots y trolls que se dedican al ciberacoso regresan a la plataforma con una nueva cuenta, pero con un nombre de usuario muy similar, de forma que son identificadas por otros acosadores con los que interactúan sin un aparente miedo a represalias.
La ausencia de temor obedece a que ninguna autoridad ha podido identificar a los usuarios reales. Uno de los ejemplos más claros es la cuenta de @xxElNoruegoxxx. El pasado 1 de noviembre amenazó a Escorcia en un tuit que incluye la fotografía de un hombre armado que circula por internet.
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El periodista especializado en redes sociales denunció la amenaza y Twitter suspendió la cuenta casi de inmediato. Esa no es la única cuenta que se usó para amenazar de forma indirecta a Alberto Escorcia. También existe el caso de @Peluditx y y de @Peluindito.
El 25 de octubre del 2012, @Peluindito escribió: “Ojalá nadie mande CP (abreviatura en inglés para pornografía infantil) a esta dirección y luego lo acusen con la Policía en España por depravado. Comparte lo que sepas en esta dirección yosoyred@gmail.com”.
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La cuenta fue eliminada luego de que Escorcia denunció el hecho ante la procuraduría capitalina. De acuerdo con la denuncia penal, @peluindito había amenazado antes al periodista Julio Hernández de La Jornada y a la académica del ITESO, Rossana Reguillo.
A pesar de que la relación entre todos los bots y trolls que amenazan periodistas resulta evidente, no se conoce hasta el momento ninguna investigación de la Procuraduría capitalina o de la PGR que haya logrado la identificación de las personas o empresas que operan esas cuentas. Bajo ese velo de impunidad, pueden resucitar una y otra vez.
Más grave aún. El propio Alberto Escorcia advirtió que las ciberamenazas dejaron de ser un problema de acoso contra activistas y periodistas desde el 2015. Durante el Foro para la Gobernanza de Internet 2016 (IGF, por sus siglas en inglés) que se celebró a principios de este mes, presentó el caso de la periodista estadounidense Andrea Nöel.
Tras denunciar un acto de abuso sexual en la colonia Condesa, la periodista de Vice News  tuvo que dejar nuestro país, ya que el ciberacoso en su contra saltó de las redes sociales hacia su vida real, hostigamiento que incluyó mensajes de desconocidos sobre sus actividades cotidianas.
En su exposición denominada “Tecnocensura”, Escorcia dijo que de las amenazas masivas que comenzaron en el año 2015, se llegó a las agresiones físicas en 2015, por lo que pidió la ayuda de la comunidad internacional para que la ciberviolencia contra periodistas y activistas no siga escalando en 2017.

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