sábado, 13 de agosto de 2016

Un mundo mejor, utopía posible : 90 años de Fidel Castro


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Fidel Castro y Camilo Cienfuegos el 8 de enero de 1959 en la base militar Columbia, hoy llamada Ciudad Libertad, después de la huida de Fulgencio BatistaFoto Afp
Afp, Xinhua y Dpa
 
Periódico La Jornada
Sábado 13 de agosto de 2016, p. 2
La Habana.
A 57 años del triunfo de la revolución cubana, a 54 de la crisis de los misiles que estuvo a punto de desatarse en medio de la guerra fría y 10 desde que dejó el poder; Fidel Castro sigue vigente.
El líder histórico de la revolución cubana y uno de los hombres más influyentes del siglo XX, llega a las nueve décadas, habiendo sobrevivido a más de 634 intentos de asesinato y conspiraciones, todas ellas comprobadas con evidencias documentales, testificales y periciales.
Cerca de 170 de estos planes han sido desarticulados directamente por los órganos de seguridad del Estado cubano con las pruebas que confirman el intento de magnicidio.
Dentro de ellas, cargas explosivas utilizando C3 y C4, sustancias químicas y venenosas en una veintena de oportunidades, así como armamento de todo tipo.
La mayoría de estas maniobras, que se iniciaron a finales de la década de 1940, cuando Castro comenzó a destacar como dirigente estudiantil, con firmes posturas contra los regímenes dictatoriales de la época, han estado dirigidas y financiadas por el gobierno de Estados Unidos.
Concretamente, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) reconoció en 1975 haber organizado directamente ocho complots para asesinar a Castro desde 1960, algunos de los cuales no pasaron de la etapa de planificación.
El analista del Centro de Investigaciones de la Seguridad del Estado cubano, Pedro Etcheverry, detalló en entrevista con la agencia Xinhua que uno de estos planes incluso comprendía la participación de figuras de la mafia estadunidense.
En 1963, uno de los camareros que servía a Fidel fue reclutado por la CIA con la instrucción de envenenarlo con un batido de chocolate. El plan fracasó porque la pastilla de veneno se congeló en la nevera de los helados y se rompió recordó Etcheverry.
Combate a la dictadura
Tras el golpe de Estado perpetrado en 1952 por Fulgencio Batista, Castro organizó y entrenó a un centenar de jóvenes con quienes asaltó el 26 de julio de 1953 los cuarteles Guillermo Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo. La acción militar fracasó. Castro fue condenado a 15 años de prisión, de los cuales sólo cumplió 22 meses debido a un indulto presidencial.
Tras su excarcelación fundó el Movimiento 26 de Julio y unos meses después, mostrada la imposibilidad de proseguir la lucha contra Batista por medios legales, Castro partió hacia México para organizar la insurrección armada.
Allí se le unieron su hermano Raúl Castro y otros revolucionarios, como Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos.
Entrenaron durante un año y medio y en diciembre de 1956 formaron parte de la expedición del yate Granma, a bordo del cual 82 combatientes navegaron desde el río Tuxpan, Veracruz, hasta las costas del oriente cubano.
Al llegar a la isla combatieron con las tropas de Batista y sólo sobrevivió un reducido grupo, el cual logró reagruparse y dirigirse a la región de la Sierra Maestra, para continuar desde allí la lucha revolucionaria.
A partir de entonces el ejército rebelde comenzó a crecer y fortalecerse con Castro como comandante en jefe, durante 25 meses de combate.
Luego de obtener contundentes victorias contra las tropas de élite del gobierno de Batista, al amanecer del primero de enero de 1959, Batista huyó del país y triunfó la revolución con Fidel Castro a la vanguardia, quien comenzó a fungir de comandante en jefe de las fuerzas armadas y un mes más tarde, asumió el cargo de primer ministro.
Durante cinco décadas, el comandante Fidel impulsó y dirigió la lucha por la consolidación del proceso revolucionario en la nación caribeña y su avance hacia la construcción de una sociedad socialista con características propias.
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Fidel Castro en imagen del 11 febrero de 2001Foto José Núñez
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Óleo sobre tela de Roberto RobainaFoto Yazmín Ortega Cortés
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Como secretario general del Partido Comunista de Cuba (PCC) y presidente de los consejos de Estado y de Ministros, volcó sus energías en desarrollar la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, concebidos como derechos adquiridos por la totalidad de la ciudadanía desde enero de 1959.
Baluarte antimperialista
El líder cubano es, además, pionero en la conducción de una activa política exterior humanista, solidaria y antimperialista, basada en los principios más altruistas, que ubicó a la pequeña isla como baluarte y paradigma para el resto de los países subdesarrollados.
Por tal motivo, el dirigente promovió a escala mundial la batalla del tercer mundo contra el orden económico internacional vigente, en particular contra el sistema capitalista, la globalización neoliberal, la deuda externa y la explotación de los recursos naturales.
Ello a consecuencia de los gastos militares de las naciones poderosas y los intereses de las grandes trasnacionales.
Entre 1979 y 1983, ostentó la condición de presidente del Movimiento de Países No Alineados y envió tropas cubanas en apoyo a la liberación de naciones de África, cuya participación fue decisiva para vencer el régimen de segregación racial, elapartheid.
Fue un activo promotor, junto al fallecido líder venezolano Hugo Chávez, en la creación de mecanismos de integración regional como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y el acuerdo energético Petrocaribe.
A ello se suman otros convenios de solidaridad que han permitido el envío de misiones cubanas en áreas médicas, educativas, deportivas y culturales a más de 120 naciones.
Se suma también la realización de estudios universitarios gratuitos en Cuba para decenas de miles de jóvenes de pocos recursos provenientes de África, Medio Oriente, Asia y América Latina.
Por estos y otros aportes a la humanidad, el dirigente comunista ha recibido más de un centenar de altas condecoraciones cubanas y extranjeras, así como decenas de distinciones académicas honorarias de numerosos centros de enseñanza superior en América Latina, Asia y Europa.
El 31 de julio de 2006, tras asistir a la cumbre del Mercado Común del Sur en Córdoba, Argentina, Fidel Castro fue sometido a una compleja intervención quirúrgica intestinal que lo apartó de su cargo, no sin antes delegar todas las funciones de gobierno a su hermano Raúl.
En febrero de 2008, presentó su renuncia definitiva debido a problemas de salud e inició una nueva etapa en su vida política, marcada por la publicación de sus conocidasReflexiones, cuyos artículos, difundidos en medios locales y foráneos, están enfocados en su mayoría a alertar sobre temas de interés mundial, como el cambio climático, el peligro de guerras, la alimentación y la supervivencia de la especie humana.
Sus apariciones públicas han escaseado con el paso de los años. La más reciente de ellas fue en la clausura del séptimo Congreso del PCC (abril 2016), pero su sabiduría cardinal y autoridad moral, continúan influyendo en importantes y estratégicas decisiones de la revolución cubana.
Fidel Castro sigue siendo referente indiscutible no sólo para los habitantes de la isla, sino del resto del orbe, para quienes defienden las causas justas del planeta y no cejan en el empeño de construir un mundo mejor, porque como él mismo dijera, es una utopía posible.
Castro llega a las nueve décadas habiendo enfrentado a 10 presidentes de Estados Unidos, aunque ya piensa en la despedida.
A todos nos llegará nuestro turno, reflexionó el pasado mes de abril, durante una aparición pública.Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala, expresó ante los mil delegados que participaron en el séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba.

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