domingo, 14 de agosto de 2016

Generación de la transición .- José Agustín Ortiz Pinchetti


E
s muy interesante observar la historia de México a través de sus generaciones. Estas se levantan y se enlazan como oleadas humanas. Una generación agrupa a los que nacieron en un periodo histórico (10 o 15 años) y que son impactados por los mismos acontecimientos. La gente de mi generación nació entre 1945-50, unos 4 o 5 millones, de los cuales ya han muerto 20 por ciento y todos han llegado a los 70 años bíblicos.
Somos una generación en términos de Ortega y Gasset. En este tema trabajó Luis González y González y ha hecho un libro delicioso ( La ronda de las generaciones mexicanas). Enrique Krauze tiene apuntes muy importantes. González se concentra en las minorías dirigentes, en los prohombres reconocidos en los diccionarios. Yo prefiero el criterio de Ortega y Gasset:no cabe separar los héroes de las masas. Se trata de una dualidad esencial del proceso histórico, los hombres más enérgicos operan sobre las masas y le dan una determinada configuración.
Nuestra generación está a punto de salir del escenario y vemos avanzar a otras. Vale la pena intentar hacer un balance. La principal característica de nuestra generación es la división entre una elite política, académica, comercial y una masa no sólo pobre, sino sometida. A estos coetáneos la revolución no les hizo justicia, como sí se las hizo a los revolucionarios. Es la desigualdad social que nosotros heredamos y que vamos a trasmitir a quienes nos sucedan. La desigualdad cruza como una herida a nuestra generación y a la historia de México.
Ortega dice que cada generación tiene una misión histórica, esta es una cuestión vital ¿En qué medida fuimos conscientes de que teníamos una misión? Y, ¿cuál fue ésta? Algunas generaciones que nos antecedieron fueron rebeldes, como la generación de Lázaro Cárdenas, o constructivas como la de Daniel Cosío Villegas ¿Pero qué ha sido de las demás, incluyendo la nuestra? Una pregunta pertinente cuando contemplamos cómo nos hundimos en la decadencia, esto en claro contraste con los años luminosos de nuestra infancia y nuestra juventud. Ortega dice que no queda impune la generación que incumple su misión. Quizá nuestra tarea fue hacer la transición del sistema hibrido que surgió de la revolución en uno más moderno, más justo, más igualitario. Si fue así, no estamos dando buenas cuentas.
Twitter: @ortizpinchetti

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