viernes, 12 de febrero de 2016

Mexicanos Primero y el delfín del Presidente



Se acabó la luna de miel con el gobierno federal. Las estrellas se les desalinearon. Mexicanos Primero ataca de nuevo. El pretexto del pleito ahora es la cancelación de Planea 2016. El pasado 3 de febrero, mediante un desplegado publicado en un diario nacional, el grupo de presión empresarial sobre políticas educativas denunció la medida como un grave retroceso.
Claudio X. González Guajardo, su presidente, anticipó el pleito días antes de la aparición del desplegado, cuando aún no era pública la cancelación del examen. En una conferencia que impartió el 26 de enero al consejo directivo de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), anunció el cambio de rumbo en su relación con el gobierno: Nos vamos a acabar distanciando y peleando con ellos... Ahorita nos llevamos bien y van a ver que en dos o tres meses nos vamos a llevar mal (tv.concanaco.com.mx).
                                     
  
En la explicación que el doctor González dio a los líderes gremiales de los comerciantes sobre el porqué de la inminente ruptura con el gobierno, casi no se refirió a Planea. En cambio, dedicó mucho tiempo a explicar cómo la cancelación de la evaluación al desempeño docente en el primer semestre de 2016, y su posposición hasta finales de este año, es un error garrafal, que provoca que la reforma educativa pierda presión y se diluya. Esa pausa –lamentó– hace casi imposible culminar el ciclo de aplicación de exámenes a los profesores este sexenio.
Según el dirigente de Mexicanos Primero, la decisión de suspender la evaluación al magisterio responde a cuestiones políticas y electorales. No sólo por los comicios que se realizarán este año, sino por la sucesión presidencial. “Estamos entrando a una etapa de populismo educativo –explicó González Guajardo–; la política se está inmiscuyendo en lo educativo por las ambiciones políticas de Aurelio Nuño.”

                                  

El secretario de la SEP, de acuerdo con Claudio X. González, es no sólo un aspirante más a la Presidencia de la República, sino el delfín de Enrique Peña Nieto. Aurelio Nuño –dijo– es mucho más poderoso, dinámico, inteligente,abusado, del siglo XXI, cercano al jefe del Ejecutivo y al secretario de Hacienda de lo que era Emilio Chuayffet. Es, además, el artífice de la reforma.
Pero estas cualidades no lo vuelven intocable para el dirigente de Mexicanos Primero. “La política –aseguró– le va a pesar a Aurelio y no va a hacer todo lo que tendría que hacer un secretario de Educación.”
De hecho, las aspiraciones presidenciales de Nuño lo han llevado ya a hacer muchos anuncios –como el de la Escuela al Centro– para ocultar el hecho central: la reforma educativa está perdiendo presión. La maniobra –sentenció el ex funcionario de Televisa– responde a una necesidad: en 2018 el PRI podrá obtener en solitario entre 30 y 32 por ciento. Para ganar necesita hacer un acuerdo con Nueva Alianza. El costo de ese pacto electoral es desinflar la reforma educativa y no tocar los intereses del corporativismo sindical.
                                        

Claudio X. González narró a los directivos de Canaco su versión de los avatares de la reforma educativa, el papel de Mexicanos Primero en su aprobación y la luna de miel que, hasta ese 26 de enero, vivía con Nuño. Por supuesto, en su análisis no consideró nunca que la evaluación del desempeño docente fue un fracaso pedagógico y político. Que estuvo mal hecha. Que decenas de miles de maestros se opusieron a ella. Que muchos de los principales analistas educativos del país la descalificaron.
Curiosamente, la ofensiva de Mexicanos Primero no se concentró en contra de la posposición de la evaluación del desempeño docente, sino en la decisión de reprogramar Planea. En un tuit, Claudio X. González escribió: “¿Quién entiende a SEP? Que siempre no es por motivos ‘presupuestales’, sino ‘técnicos’ que canceló Planea. Trastabillan. Motivo real: político”.
                                

Y, aunque Nuño politiza a diario el tema educativo, respondió a la embestida de Mexicanos Primero sobre Planea diciendo que el problema no debe politizarse. “Ya hemos vivido esta etapa –recordó a los empresarios–. Desde distintos flancos, de la derecha, de la derecha muy radical y de la izquierda, cuando se ha querido politizar la educación, quienes han pagado las consecuencias son los niños.”
La ironía del asunto es que tanto Claudio X. González como Aurelio Nuño tienen razón en las acusaciones que se hacen mutuamente. Ambos utilizan la educación para hacer política. Y ambos reclaman para sí el monopolio de hacerlo.
                                   
      
El enojo de X. González con el gobierno federal responde también a otros factores más mundanos. Él (y un importante grupo de los señores del dinero en México) esperaba que Gerardo Gutiérrez Candiani, el empresario sin empresas que dirigió el Consejo Coordinador Empresarial, fuera designado por el PRI su candidato a la gubernatura de Oaxaca. Pero no fue así. Y cuando el tricolor destapó para ese cargo a Alejandro Murat, González Guajardo explotó. Apenas al día siguiente de la nominación, mandó un tuit de denuncia. Alejandro Murat, candidato del PRI/Oaxaca. Nueva señal de que administración no entiende que los mexicanos queremos cambio y estado derecho, escribió.
Por supuesto, el presidente de Mexicanos Primero juega en éste y en todos los demás casos con cartas marcadas. Sus simpatías de cara a 2018 están sobre la mesa. En la conferencia que impartió a los comerciantes, alabó a Luis Videgaray, el secretario de Hacienda, en cuatro ocasiones. Gracias a él, confesó, pudo volverse a reencontrar con Aurelio Nuño. El hombre de las finanzas –dijo– le ha metido ganas a la reforma educativa, pero no suficientes...


Fiel a su vocación guerrera, Claudio X. González demandó en esa charla cerrar todas las normales que no sirven para nada según él, la mayoría.
Anunció también el siguiente paso que piensa dar el sector empresarial. No hay que temerle a llevarse mal con el gobierno, recomendó a los concanacos. Y añadió: Es más, con el tipo de gobierno que tenemos nos deberíamos de llevar de la fregada. No hay que temerle a la confrontación.

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