viernes, 6 de junio de 2014

Un dictador (Rafael Moreno Valle) quiere ser presidente de México


Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla. Foto: Eduardo Miranda
Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla.
Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Encarcela a quien lo critica. Es enemigo de la libertad de expresión. Sufre de megalomanía. No respeta la independencia de los poderes Legislativo y Judicial. Viola cotidianamente la Declaración Universal de Derechos Humanos… No me refiero a José Stalin, Benito Mussolini o Francisco Franco. Este personaje vive, gobierna uno de los estados más importantes del país y quiere ser presidente de México.
No llegó al poder mediante la revolución o un golpe de Estado. Al contrario, fue elegido democráticamente, ayudado porque, en ese momento, su contrincante aparentaba ser la peor opción.
Los dictadores modernos están disfrazados de demócratas, como bien diferencia el doctor en derecho Juan Federico Arriola en su libro “Teoría general de la dictadura”, en el que aclara: “¿Qué es una dictadura hoy? Quizá una democracia disfrazada con buenas intenciones, que guarda en sus entrañas cada una de las características dictatoriales que no puede lucir”.
El dictador moderno al que me refiero es Rafael Moreno Valle Rosas. Fue priista y cercanísimo a Elba Esther Gordillo Morales. El 1 de febrero de 2011 tomó protesta como gobernador de Puebla mediante una alianza partidista integrada por PAN-PRD-Panal-Convergencia. En gran parte, ganó gracias al rechazo que provocaba su contrincante, el priista Javier López Zavala, quien representaba al régimen del desprestigiado Mario Marín Torres “El góber precioso”, en el que fungió como secretario de Gobernación.
He escuchado decir a no pocos de mis paisanos: “Este (Moreno Valle) roba, pero al menos hace algo”. Esta afirmación se liga a la megalomanía del gobernador, quien ha levantado obras millonarias a mansalva y tal vez explicaría por qué los ciudadanos aprueban su gestión, que a finales del año pasado obtuvo una calificación de 7.4, de acuerdo con una encuesta de la consultora local BEAP, dirigida por el analista político Rodolfo Rivera Pacheco.
La premisa de que “el menos malo es mejor” ha conducido al estado de Puebla a un régimen autocrático, como así lo demuestran las características del gobierno de Moreno Valle:
•Presos políticos. A principios de abril pasado fueron detenidos los ambientalistas Enedina Rosas Vélez, Abraham Cordero Calderón y Juan Carlos Flores Solís por su oposición al Proyecto Integral Morelos, en el que se despojará de tierras de cultivo a comunidades nahuas de Tlaxcala, Puebla y Morelos para instalar dos termoeléctricas a cargo de las empresas españolas Energás, Abengoa, Elecnor y OHL. El 22 de abril, alrededor de 200 estudiantes y profesores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) se manifestaron en contra de la persecución al académico e investigador Ricardo Pérez Avilés por su postura contra el Proyecto Integral Morelos; alumnos del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades y de la facultad de Sociología denunciaron que han sufrido amenazas por oponerse al citado proyecto. Debido a la represión en Puebla (y Morelos) a los opositores de este proyecto, Noam Chomsky, Eduardo Galeano, Javier Sicilia, John Holloway y académicos y activistas de no menor talla firmaron un escrito en el que censuran que se intente “acallar encarcelando las voces de los pueblos campesinos organizados que con dignidad ejercen su derecho a la autodeterminación”.
•Perseguir la libertad de expresión. Para controlar férreamente a los medios de comunicación, el gobierno estatal ordenó al ayuntamiento, administrado por José Antonio Gali, subordinado de Moreno Valle, y a la BUAP, no otorgar publicidad a quien critique a Moreno Valle; el periodista Ernesto Aroche, responsable del sitio Lado B, entrevistó a 15 directivos de medios de comunicación que confirmaron la intención del mandatario de “ahorcar” a quien no se alinee. A la par, el mes pasado el Poder Ejecutivo local operó la aprobación de la bautizada públicamente “Ley Bala”, que consistía en autorizar el uso de armas contra manifestantes.
•Culto a su figura. El 29 de septiembre de 2011, el diputado local Edgar Salomón Escorza anunciaba en su cuenta de la red social Twitter que asistiría a la inauguración del bachillerato “Rafael Moreno Valle Rosas”, en el municipio de Tlacotepec; ante las críticas que este anuncio ocasionó, la SEP tuvo que dar marcha atrás, como publicó el portal Animal Político. Tiempo después, acompañado de su abuelo, el exgobernador Rafael Moreno Valle y más miembros de su familia, el actual mandatario estatal remodeló y rehabilitó el hospital integral Eugenia Valle, nombrado así en honor a su bisabuela, Engracia Valle.
•Borrar al resto de los poderes. El Poder Ejecutivo local ha presionado y modificado decretos aprobados previamente por el Poder Legislativo. Así ocurrió con la referida “Ley Bala”, que originalmente preveía el uso de armas contra manifestantes aunque, posteriormente, ante la desaprobación pública, el Ejecutivo eliminó dicho apartado. Así lo consignó Gabriela Hernández, corresponsal de Proceso en Puebla, en una nota publicada el pasado 21 de mayo: “De manera arbitraria, sin realizar los trámites que marca el Poder Legislativo para la modificación de leyes, el gobernador Rafael Moreno Valle hizo cambios al artículo 46, mismos que publicó este martes en el Periódico Oficial del Estado”.
•Despilfarro. A pesar de que el municipio de Puebla tiene el mayor número de pobres del país (732 mil 154 personas, según el Coneval), el gobernador derrocha los recursos públicos en promocionar su imagen. En enero de 2012 apareció en mil 644 salas de cine de 28 estados del país, para lo que erogó 14 millones 27 mil pesos. Lo anterior, con la finalidad de promover su primer informe de labores. En 2011, primer año del gobierno del panista, Televisa obtuvo el 48.8 por ciento de los 180 millones de pesos destinados a publicidad oficial. La empresa de Emilio Azcárraga Jean ha sido una de las principales beneficiarias del presupuesto público. Moreno Valle le donó 6.7 hectáreas para la construcción del Centro de Rehabilitación Infantil, que le cuesta al erario 42.5 millones de pesos anuales. A Televisión Azteca le cedió los terrenos de la fábrica textil La Constancia Mexicana.
Lo anterior es sólo un resumen y un esbozo de los excesos. Como Moreno Valle, decenas de dictadores modernos controlan los estados de la República. Y, como la historia reciente nos lo ha demostrado, algunos de ellos, gracias a la libertad que tienen para vaciar las arcas estatales, se convierten en presidentes de México.
El sociólogo español Manuel Castells recuerda en su obra “Comunicación y Poder” que, ante el descontento de la ciudadanía por los excesos de los políticos, los ciudadanos tienen una serie de alternativas para hacer contrapeso: la movilización, la organización política, apoyando a candidaturas de terceros como voto de protesta, unirse a una postulación insurgente o un sufragio nulo o de castigo.
Si sus delirios no son detenidos a tiempo, los dictadores modernos no sólo se fortalecerán en sus estados, sino que, como ya ha ocurrido, su ambición se extenderá a controlar todo el territorio nacional.
www.juanpabloproal.com

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