domingo, 22 de junio de 2014

Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado?




Un artículo de diciembre de 2008. Me impresiona ver que ya en 2008 habían investigado a esta Sra. y que todavía no se ha hecho nada.  Las referencias a la deportación de Brenda Cruz tienen que ser actualizadas. Finalmente, Brenda si fue deportada… y torturada. El nombre del funcionario de la PGR queda mencionado en varias ocasiones como ayudante personal de Miranda – incluso en la tortura de Juana Hilda, en la persecución de Brenda Cruz y de su hermano Omar.

¿Se inventó la muerte de Hugo Alberto Wallace para cobrar un seguro millonario en Estados Unidos?
Por Chuck Noland

Juana Hilda rindió declaración el 8 de abril de 2006 y quedó asentado que fue víctima de amenazas y presiones por parte nada más ni nada menos de Fermín Ubaldo Cruz y Braulio Robles Zúñiga, funcionarios de la PGR y muy sensibles a las exigencias de Isabel Miranda.
Fue así como se supo, de acuerdo a lo que Juana Hilda declaró, que Hugo fue asesinado por César y Jacobo, que su cuerpo fue cortado con una sierra eléctrica y depositado en bolsas de basura.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿en dónde está el cuerpo o las partes de éste?¿Por qué, aún estando presos algunos de los supuestos culpables, ninguno de ellos ha confesado en dónde enterraron a Hugo?
¿De dónde sacó la señora Miranda a más implicados? ¿Por qué de pronto aparecen en su hipótesis los hermanos Castillo y Brenda Quevedo Cruz?
En el expediente 35/2006, foja 488, tomo I, aparece la relación de visitantes del conserje del edificio en donde supuestamente fue asesinado Hugo Alberto: éste entró a las 19:15 y se retiró a las 20:52 horas del 11 de julio del 2005, el día en que la señora Miranda dijo que fue secuestrado. Turbio, ¿no?
Fuentes fidedignas de este caso dijeron a Contratiempo que cuentan con pruebas de las contradicciones en las que los testigos de la señora Miranda han caído. “Además, tenemos pruebas de que, antes del 8 de febrero del 2006, la PGR no tenía nada en contra de los detenidos. Juana Hilda fue torturada y violada, y se les sembró pruebas para comprobar su supuesta culpabilidad en el asesinato de Hugo Alberto”.
Se sabe que César ha sido visitado por personal de la Procuraduría con la intención de comprar su confesión: él se declara culpable y recibe 10 millones de pesos.
Brenda Quevedo, otra implicada por la señora Miranda y que, de acuerdo a lo que la madre de Hugo Alberto ha dicho, también se encontraba en el departamento y que acompañara a Jacobo y a César a enterrar los restos de su hijo, también ha sido víctima de este guión lleno de contradicciones, incoherencias y situaciones de película.
Fue detenida en Louisville, Kentucky, pero la señora Miranda no fue avisada de su arresto porque estuvo presente. La única acusación que hay contra Brenda es la que hiciera Juana Hilda bajo presión y tortura porque no conoce a César.
Brenda es una joven mujer, creyente, llena de pasión por la vida. Todo le ha cambiado desde que ha sido perseguida por Isabel Miranda. Su deportación sigue en suspenso, pues autoridades estadounidenses no encuentran solidez en el caso para autorizar su regreso a México en donde sería procesada por su participación en el secuestro y el asesinato de Hugo Alberto Wallace.
Lo único cierto es que el cuerpo no ha aparecido, que César no ha sido acusado por secuestro ni por homicidio, que la señora Miranda ha dicho que Jacobo está escondido en Medio Oriente, que, aunque se presentó ante la sociedad mexicana como una maestra que dejó su trabajo para hacer justicia, es dueña de la empresa Showcase Publicidad y que su facturación mensual anda por los 8 millones de pesos mensuales, que resulta por demás sospechosa la influencia que parece tener con las autoridades y que hay testigos que la relacionan con Genaro García Luna y que este secuestro ha sido fabricado para que los Wallace puedan cobrar un seguro millonario en Estados Unidos.
Las personas que Isabel Miranda eligió como autores de la desaparición de su hijo están a la espera de que de verdad se imparta justicia, de que los transfondos oscuros de esta historia, al muy puro estilo de Hollywood, sean revelados, sin que se ejerza el tráfico de influencias ni la vieja y corrompida cadena de favores.
Mientras tanto el tiempo sigue pasando y las inconsistencias están ahí, registradas en el expediente penal, sin que nadie haga nada por desenmarañar esta historia turbia y vendida por los medios como una acción heroica de una madre que parece gozar con poner en ridículo a las autoridades del país y, pero aún, con tomarle el pelo a una sociedad que está cansada de mentiras.

“Usted, hijo de la chingada, debe ser cómplice de estos asesinos”. Esta monada de comentario es uno de muchos que he recibido desde que presenté otras voces involucradas en el caso Wallace".

Lo escrito en las entradas intituladas Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado? y Caso Wallace: ¿un secuestro fabricado? II no es un invento. Está en el expediente y éste está plagado de anomalías, contradicciones y, sobre todo, señala los métodos turbios con los que a Juana Hilda le “sacaron” la confesión del supuesto plagio y asesinato de Hugo Alberto Wallace.
Ahí mismo se encuentran las declaraciones de vecinos y del conserje del edificio en donde supuestamente mataron a Wallace de manera brutal y cómo los culpables enterraron en lugares hasta ahora desconocidos sus restos.
Cada vez hay más implicados según la señora Isabel Miranda, incluso involucra a gente del cártel de Sinaloa con quien relaciona a Juana Hilda.
Las recompensas que ofreció a través de los diferentes espectaculares que fue colocando en calles y avenidas del Distrito Federal han ido aumentado. Ahora hay un millón de pesos para quien proporcione información sobre el paradero del cuerpo de su hijo.
La señora Miranda ha dicho hasta el hartazgo que Brenda Quevedo, otra implicada en el secuestro y que está detenida en Estados Unidos, es una pieza clave, sin embargo, los motivos de su detención no tienen nada que ver con el crimen, sino con su estatus migratorio y ha sido negada, por segunda ocasión, su deportación. ¿Por qué? ¿No que hay pruebas contundentes contra ella como para que el país vecino no dudara en conceder que Brenda regrese a México para ser juzgada? Extraño, ¿no?
¿César Freyre? Sí, está preso, pero no por el secuestro de Wallace, sino porque tenía armas de uso exclusivo del Ejército.
La única declaración que habla sobre cómo ocurrió el secuestro y asesinato de este publicista es la de Juana Hilda y ésta ve comprometida su veracidad porque hubo tortura de por medio.

José Luis Moyá Moyá, un hombre que ha sido definido como un mercenario de la información y que ayudó a Isabel Miranda en las investigaciones preliminares del secuestro de su hijo, ha sostenido que Hugo Alberto está vivo.
En diferentes ocasiones ha tratado de conseguir información a través del IFAI e incluso presentó una denuncia en la Unidad Especializada en la Investigación de Secuestros de la PGR cuando supo que Wallace se estaba comunicando con su madre y con Laura Domínguez, una amiga personal del plagiado, a quien le dijo que es un testigo protegido de la Interpol y que por eso no vive en México.

Al IFAI solicitó las fechas de entrega de los pasaportes correspondientes a Hugo Alberto Wallace, Isabel Miranda y Enrique del Socorro Wallace; su nacionalidad; el lugar, fecha de expidición, número de documento, autoridad emitente, así como el nombre de los servidores públicos en la Secretaría de Relaciones Exteriores que los atendieron.

La información le fue negada porque consideraron que se trataba de documentos de identificación de carácter personal.
Lo mismo ocurrió cuando solicitó al Instituto Nacional de Migración las fechas en las que Wallace salió del país. En este caso le respondieron que no podían proporcionar la información toda vez que no era representante legal de Hugo Alberto.

El 7 de febrero del año pasado, José Luis Moyá se presentó como testigo ante la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales en Delincuencia Organizada (SIEDO). Poco después, Isabel Miranda lo demandó por extorsión y difamación porque, según ella, Moyá le pidió 200 mil dólares a cambio no hacer público que su hijo es un delincuente.
La demanda fue presentada dos meses y medio después del supuesto acto de extorsión y, aunque fue detenido, Moyá quedó libre por falta de pruebas.

Para Juan Pablo Guerrero, comisionado del IFAI, José Luis Moyá es un propulsor de la transparencia porque “ha generado hallazgos y avances importantes”. A él se debe el haber descubierto el escándalo de las tangas de Provida, los antecedentes penales de Andrés Manuel López Obrados y los detalles del accidente aéreo del desaparecido secretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta.

Moyá sigue sosteniendo que Hugo Alberto está vivo y que la AFI desmanteló un centro de espionaje comandado por Isabel Miranda, pero la PGR ha ignorado su información.

Como sea, ninguno de los detenidos por el caso Wallace ha confesado en dónde está el cuerpo –o los restos de éste- de Hugo
Alberto y Brenda Quevedo no ha sido deportada y para todos los que amablemente me han maldecido y amenazado, mientras no sea demostrada la culpabilidad de los presuntos asesinos, seguirán siendo inocentes.

Contrario a otros casos en los que han encontrado los cuerpos de los secuestrados y, luego, empiezan a caer los responsables, en el caso Wallace, primero cayeron los culpables y… ¿en dónde está el cuerpo del delito?

http://carceldemujeres2.wordpress.com/


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