martes, 24 de septiembre de 2013

Peña guarda silencio… y Dilma Rousseff denuncia en la ONU a EU por espionaje


La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y el secretario de la ONU, Ban Ki-moon. Foto: AP
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y el secretario de la ONU, Ban Ki-moon.
Foto: AP
MÉXICO, D.F. (apro).- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, denunció ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el espionaje diplomático y económico que practica Estados Unidos, al que consideró “una violación” de la soberanía y una “afrenta” a principios mundiales.
A diferencia del presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien ha tenido una actitud poco enérgica frente al espionaje del que fue objeto cuando era candidato presidencial, la mandataria brasileña exigió
explicaciones “rápidas y por escrito”, y este martes pidió a la ONU “reglamentar como corresponde la conducta de los Estados en cuanto a la utilización de estas tecnologías”.
Al referirse a las recientes revelaciones de espionaje de Estados Unidos filtradas por el exconsultor de inteligencia Edward Snowden, Rousseff aseguró que esa práctica “ha generado enojo y repudio” en todo el mundo, y señaló que ha afectado especialmente a Brasil porque se interceptaron comunicaciones de la oficina de la Presidencia, de la misión de su país ante la ONU e incluso informaciones “de alto valor económico e incluso estratégico”.
En un encendido discurso en el plenario de líderes mundiales, Rousseff –quien suspendió una visita de Estado a Washington prevista para el 23 de octubre, a la espera de que el gobierno de Barack Obama explique por qué espió sus comunicaciones personales y las de otros ciudadanos y empresas brasileñas– subrayó que “semejante injerencia es un quebrantamiento del derecho internacional y una afrenta”.
Asimismo, advirtió que el “ciberespacio no puede ser utilizado o manipulado como arma de guerra a través del espionaje, sabotaje”.
A diferencia de Peña Nieto, quien evitó abordar en al reciente visita del vicepresidente de EU, Joe Biden, el tema del espionaje del que fue víctima, Rousseff insistió que se trata de “una afrenta” y “una falta de respeto” que no puede justificarse en la lucha contra el terrorismo.
“Brasil sabe cómo protegerse, lucha contra los grupos terroristas y no los alberga”, recalcó la mandataria,
Subrayó:
“Vivimos en paz con nuestros vecinos desde hace más de 140 años”.
La presidenta brasileña no mencionó directamente a Estados Unidos por este caso, pero sí recalcó que la actividad de esta “red mundial de espionaje” es un asunto “sumamente importante y grave”.
Las revelaciones de Snowden, añadió, muestran una injerencia en asuntos internos, lo que consideró aún más repudiable por ser entre “países amigos”.
La sucesora de Inacio Lula da Silva manifestó que “al igual que otros muchos latinoamericanos”, ella luchó “de manera directa” contra el autoritarismo y las actuaciones arbitrarias.
“Se trata de un caso de falta de respeto a la soberanía nacional de mi país”, reclamó Rousseff, quien añadió que si no hay un respeto a la privacidad, no hay una verdadera democracia.
La mandataria pidió una acción internacional concertada para evitar que estas prácticas vuelvan a repetirse.
El pasado miércoles 18, el subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, Sergio Alcocer, señaló que el polémico tema del espionaje no sería abordado en la visita que realizó al país el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, el viernes 20.
En aquella ocasión, el funcionario federal precisó que el tema no incomodaba a México, toda vez que la relación con el país del norte es compleja, pero madura.
“La relación México-Estados Unidos es muy amplia, madura y diversa. Como toda relación de este tamaño, de esta complejidad, tiene las posibilidades de tener irritantes, pero también tiene la madurez para poderse sobreponer”, indicó en conferencia de prensa.
Añadió:
“En este caso, será una visita que versará sobre los temas de carácter económico y sobre esos temas nos centraremos”.
Las revelaciones del espionaje surgieron en agosto, cuando se divulgaron documentos del excontratista de la NSA, Edward Snowden, que pusieron al descubierto que las agencias de vigilancia de EU habían intervenido los correos electrónicos y teléfonos celulares de Peña Nieto, así como de la presidenta brasileña Dilma Rousseff.
Ante tales evidencias, el primero se conformó con la promesa que hizo el presidente estadunidense, Barack Obama, de investigar el asunto. La segunda, en cambio, dio una dura respuesta al “postergar” su visita de Estado a Washington prevista para el próximo 23 de octubre, insatisfecha con las explicaciones dadas hasta ahora por Washington sobre el espionaje a sus comunicaciones, las de sus asesores y a la estatal petrolera Petrobras.
“En ausencia de una investigación de lo ocurrido, con las correspondientes explicaciones y compromiso de cesar la interceptación, no están dadas las condiciones para la realización de la visita”, puntualizó el gobierno brasileño en un comunicado difundido el pasado martes 17.
En un tono completamente diferente, el gobierno mexicano pidió una “investigación exhaustiva” para deslindar responsabilidades del espionaje.
“Sin prejuzgar sobre la veracidad de la información presentada en dichos medios de comunicación, el gobierno de México rechaza y condena categóricamente cualquier labor de espionaje sobre ciudadanos mexicanos en violación del derecho internacional”, señaló la dependencia mediante una nota diplomática.
Al respecto, especialistas universitarios en seguridad y asuntos internacionales manifestaron que la respuesta del gobierno de Enrique Peña Nieto ante las acciones de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos fue “tibia, sumisa y temerosa, que pone a México de rodillas y a las órdenes de lo que los vecinos dicten”.
Por el contrario, agregaron, la actitud de las autoridades de Brasil fue “digna, fuerte, estricta y apegada al respeto de su soberanía”.

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