martes, 28 de mayo de 2013

Un botín llamado PRD. Y Ortega que no cede


Llamado a reconstruir la izquierda
Miguel Ángel Velázquez
L
a presidencia del PRD nacional se ha convertido ahora en un problema sin solución pacífica, es decir, promete mucha sangre política y en una de esas hasta el cambio que urge en ese organismo, cada vez más podrido.
Ahora nos dicen que el botín, no el partido, despertó –si es que alguna vez estuvo dormida– la ambición de Jesús Ortega, quien ya juega sus fichas para apoderarse de esa posición en el Partido de la Revolución Democrática, como si al partido le hiciera falta un poco más de desprestigio.
Dicen que Ortega ya realizó consultas a sus bases, lo que debe entenderse como que ya habló con algunos de sus tres o cuatro cómplices, y que el resultado de tal consulta fue un sabio consejo de los suyos: No lo intentes. Pero Jesús no se da por vencido a la primera, y está a la búsqueda de una segunda opinión.
Y no sólo eso. Ya tiene un plan B. En caso de que las consultas le sean desfavorables, bajo la manga tiene guardada otra carta. Quiere llevar a su esposa, hoy senadora, a la presidencia del PRD, y le hagan como le hagan, el partido, con toda la partida... presupuestaria, se quedará en su manos.
De esa manera la lucha interna empieza a arrojar nombres, y desde luego, claridad. Por lo pronto, ya tenemos a la familia Ortega por un lado, y por el otro a Marcelo Ebrard. Falta ahora el contendiente del grupo que anda promoviendo la creación de un bloque en contra del ex jefe de Gobierno, a menos que ese otro nombre no sea otro que el de Ortega.
Esto porque se supone que quienes están en busca de un candidato hasta hace no mucho dormitaban en la canasta del chuchismo y juraban venganza en contra de Ebrard, pero como se dan las cosas entre los amarillos es muy probable que ese grupo ya haya independizado su odio y esté en la idea de crear una tercera opción que no cambiará nada en el sol azteca.
Y es que el PRD tiene que cambiar ya, de una vez. En el homenaje que el Gobierno del Distrito Federal, y muy particularmente el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, realizaron a la vida y el trabajo de Arnoldo Martínez Verdugo, la voces de los viejos militantes de la izquierda se dejaron escuchar. Reconstruir la izquierda partidista fue el clamor, y hay que decirlo, algunos hasta sentían vergüenza del partido que hoy dice representar los intereses de esa ideología, pero en manos de mercachifles está convertido en otro vendedor de apoyos para la derecha.
No hubo promesas frente al féretro de Martínez Verdugo, pero el dolor por la pérdida del amigo, del líder, parecía acicatear las conciencias que tal vez después de algún tiempo volvieron a sentirse con el deseo de dar la lucha, de no dejar que ese instrumento de la gente, que se convirtió en partido, para propiciar justicia, en todos los órdenes, y que aún por siglas PRD, siga defraudando a los que más requieren que sus derechos de ciudadanos sean respetados.
Arnoldo Martínez Verdugo murió la madrugada del viernes. Habrá que reconstruir su lucha para poder reconstruir la izquierda a la que él dedicó su vida, sobre todo ahora que en el PRD hay quienes sólo lo miran como un objeto en venta.
De pasadita
Se quedó dormido, nos comentaron. Sólo José María Pérez Gay podía hacerlo. Murió tranquilo, con un gesto de sarcasmo que burlaba el dolor de la enfermedad, y enfrentaba los últimos minutos de su vida con la sabiduría, con la paz que acompañan al honesto.
Murió Chema, el que sabía escudriñar en las letras ajenas, porque las conocía, las vencía y supo ponerlas, como armas de libertad, en manos de los suyos. Murió Chema, el que hizo vivir en México a Goethe, Mann, Kafka, Habermas y muchos otros que sin su talento al traducir la emoción, la furia, la gloria de las palabras, tal vez hubieran sido enterrados por la ignorancia. ¡VivaChema!

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